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Manuel Salazar sacude la ortodoxia izquierdista: “Las masas populares no esperan por nosotros, debemos salir a constituirlas”

Análisis / Reportaje Mientras las izquierdas latinoamericanas gobernaron en Brasil, Argentina, Bolivia, Chile, México y Colombia…, en la tierra de Duarte el movimiento progresista se redujo a fueros testimoniales. Los artículos de Manuel Salazar en Umbra.com.do encienden una alerta que incomoda: hay déficit de influencia popular, espíritu de zafra, fragmentación crónica y una realidad neocolonial que la izquierda no ha sabido leer ni constituir Por Julio Guzmán Acosta I. Un diagnóstico que duele porque es cierto La política tiene un género literario incómodo: el balance crítico. No el que se escribe para la tribuna ni el que se ensaya en reuniones de militantes con el tono de quien ya sabe la respuesta. El que duele. El que obliga a mirar las derrotas sin el consuelo de las buenas intenciones. Manuel Salazar, dirigente del Partido Comunista del Trabajo (PCT), ha publicado en Umbra.com.do una serie de artículos bajo el título Por el poder político que, leídos con atención, constituyen el ejercicio más honesto de autocrítica estratégica que las izquierdas dominicanas han recibido en los últimos años. No es un texto para aplaudir en ceremonia. Es un texto para leer con las manos manchadas de tierra, con el polvo de la calle todavía en los zapatos. Salazar no escribe desde la cómoda distancia del académico ni desde la nostalgia del guerrillero de salón. Escribe desde la militancia, desde el partido al que pertenece, y se incluye en el diagnóstico. “Estamos en déficit pronunciado de influencia en las masas”, confiesa. Y esa primera persona del plural es lo que da autoridad moral a su punzante crítica. Porque no señala con el dedo hacia afuera. Se sabe parte del problema. Y esa honestidad, en la política dominicana contemporánea, es tan rara como necesaria. Pero aquí no se trata solo de alabar la valentía de un artículo. Se trata de asumir un ejercicio que este periódico, y quien suscribe estas líneas, considera impostergable: confrontar la historia reciente de la izquierda dominicana con los resultados concretos. Y los resultados, hay que decirlo con todas las letras, son desoladores. Mientras las izquierdas latinoamericanas —en sus más diversas vertientes, desde el progresismo moderado hasta el socialismo del siglo XXI— han gobernado en Brasil, Argentina, Bolivia, Chile, Uruguay, México, Colombia, Honduras, Venezuela, Nicaragua y Ecuador, en la República Dominicana la izquierda se ha ido reduciendo a expresiones que, salvo honrosas excepciones locales, apenas superan el umbral de lo testimonial. No es un problema de mala suerte. Es un problema de método, de concepción, de arraigo y, como señala Salazar, de no haber sabido constituir a las masas populares como sujeto político. II. Lo que Salazar aporta: una gramática para nombrar la crisis Los artículos de Salazar no son un tratado ni pretenden serlo. Pero aportan coordenadas fundamentales para entender por qué la izquierda dominicana no termina de despegar. Al menos tres aportes merecen ser destacados con juicio crítico. Primer aporte: la crítica al “espíritu de zafra” y al activismo de calendario Salazar denuncia con crudeza una práctica extendida: la izquierda se activa en fechas emblemáticas —8 de marzo, 24 de abril, 1 de mayo, 25 de noviembre— y el resto del año desaparece del territorio. “Hemos sido arropados por esa dinámica”, escribe. Esa denuncia golpea una zona oscura de la militancia: la confusión entre la protesta ritual y la construcción orgánica. No se trata de desdeñar las jornadas conmemorativas, sino de advertir que sin trabajo de hormiga en los barrios, sin organización permanente, sin capacidad de respuesta cotidiana, esas fechas se convierten en un simulacro. La izquierda dominicana ha sido, en muchos tramos de su historia reciente, más experta en convocar a una marcha que en sostener una junta de vecinos o una lucha de dos años contra una mina. Salazar lo nombra sin eufemismos: “espíritu deportivo”. Y esa metáfora duele porque es exacta: se lucha por el triunfo efímero, no por el proceso. Segundo aporte: la caracterización de las masas populares dominicanas Lejos de las abstracciones que suelen poblar los documentos internos de los partidos de izquierda, Salazar se atreve a describir quiénes son hoy las masas populares en República Dominicana. Y la descripción, que debería ser obvia, resulta revolucionaria en un medio donde muchas organizaciones siguen pensando la lucha de clases con los lentes del proletariado industrial europeo del siglo XIX. Salazar lo dice claro: el empleo clásico en fábricas es mínimo. La informalidad es masiva. Hay más bancas de apuestas que escuelas. Motoconchistas, buhoneros, empleadas domésticas, jóvenes sin educación ni empleo, comunidades afectadas por desalojos y contaminación minera. Ese es el pueblo real. Y sobre ese pueblo, la izquierda tiene poca influencia y menos capacidad de convocatoria permanente. El dato de las bancas de apuestas —casi seis veces más que los centros educativos públicos— no es un adorno retórico. Es una radiografía de un país donde el capital especulativo, las remesas y una economía sumergida han desfigurado las formas clásicas de explotación. Salazar advierte que, si la izquierda no entiende esa nueva composición social, seguirá hablando para sí misma. Tercer aporte: los dos ejes reales de la lucha popular Salazar revisa quince años de luchas sociales y encuentra dos grandes ejes que han demostrado capacidad real de convocatoria: la defensa del medioambiente y los recursos naturales, y la lucha contra la corrupción y la impunidad. Desde la resistencia a la cementera en los Haitises (2009) hasta la lucha contra la mina de Romero en San Juan de la Maguana, pasando por Marcha Verde (2017) y la batalla de Loma Miranda, Salazar muestra que esas demandas han movilizado más pueblo que cualquier convocatoria estrictamente clasista de los últimos tiempos. Y ahí introduce una observación incómoda, pero necesaria: en ninguna de esas luchas, salvo en la del 4 % para educación liderada por la ADP, la clase obrera tradicional ha tenido un papel dirigente. La constatación no es un menosprecio a la clase obrera, sino una invitación a repensar las alianzas. Si las masas populares se movilizan hoy en torno al territorio, la dignidad ambiental y la

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Maximiliano Gómez: 55 años después, un legado que inspira hoy

La Fundación Maximiliano Gómez (El Moreno) conmemora con éxito histórico el 55 aniversario del asesinato del líder revolucionario en un acto cargado de simbolismo, patriotismo y reflexión, con la participación de personalidades políticas y sociales, y un emotivo tributo que reafirma la vigencia de su pensamiento transformador Por: BRENDALIS REYES Santo Domingo, R.D. – Hubo en aquel 23 de mayo de 1971 un acto criminal de parte de la CIA en Bruselas que calló una voz, pero no logró silenciar una idea. Cincuenta y cinco años después, la memoria de Maximiliano Gómez, conocido como \»El Moreno\», se alzó nuevamente en el corazón de la patria, más viva que nunca, más necesaria que nunca. La Fundación que lleva su nombre logró una convocatoria histórica este 23 de mayo, al conmemorar el 55 aniversario del vil asesinato de quien fuera el líder revolucionario más emblemático de la postguerra dominicana y secretario general del Movimiento Popular Dominicano (MPD). El encuentro, que por su emotividad y magnitud resultó un éxito rotundo, sirvió para recordar al hombre nacido el 5 de mayo de 1943 en San Pedro de Macorís, cuya existencia fue truncada por la represión política en una fría tarde europea, pero cuya obra quedó sembrada en la tierra caliente del trópico. Las palabras inaugurales estuvieron a cargo del señor Fernando Peña, quien con oficio de orador y memoria de militante trazó una semblanza del líder. Destacó Peña que \»El Moreno\» dejó un legado inquebrantable de lucha revolucionaria, enfocado siempre en la transformación social y la libertad del pueblo dominicano. Su voz, grave y medida, recordó a los presentes que aquel joven emepedeísta antes de la sigla, aquel soñador de utopías necesarias, no murió en vano. Luego tomó la palabra la señora Carmen Mazara Vda. Gómez, presidenta de la fundación, quien con la autoridad que le confiere el apellido y la memoria evocó con vehemencia el coraje de Maximiliano. Subrayó su ejemplo de servicio, su firme compromiso con los más necesitados y esa manera tan suya de entender la política como un acto de amor al prójimo. En una línea más íntima, la vicepresidenta de la entidad, Mirna de los Santos Vda. Amín Abel, rescató la faceta humana y solidaria del líder, esa fraternidad que —dijo— siempre mantuvo con sus compañeros de lucha, incluso en los momentos más oscuros de la clandestinidad. El salón se llenó de nombres que pesan en la historia política dominicana. Allí estuvo el excelentísimo señor Ángel Arzuaga Reyes, embajador de Cuba en la República Dominicana, cuya presencia selló el carácter internacionalista del homenaje. También asistieron el abogado y alto dirigente político Freddy González; el emblemático Rafael \»Fafa\» Taveras; las destacadas figuras Virtudes Álvarez y Manuel Salazar; así como Fernando Peña, Manuel Pérez, Julio Canó, Dionicio Blanco, Fausto Herrera Catalino, del movimiento Peñagomista y el señor Andrés Cueto, quien se trasladó desde Santiago para no faltar a la cita. La excelente colaboración del doctor Domingo Ramírez fue clave en el engranaje logístico del evento. Como parte del programa, se dio lectura a una Proclama en respaldo a la República de Cuba, reafirmando el derecho soberano de los pueblos a vivir en paz, libres de cualquier intervención de potencias extranjeras. Fue un momento de tensión serena, donde la geopolítica se hizo carne en palabras y el eco del bloqueo resonó como una herida abierta que los presentes exigieron cerrar. La parte artística estuvo a cargo de la talentosa cantautora dominicana Virna García, quien con su arte dio un cierre solemne a la jornada. Sus cuerdas vocales y su guitarra lograron lo que a veces los discursos no pueden: conmover hasta las fibras más escondidas del recuerdo. Pero el instante cumbre llegó al final. Los presentes se trasladaron ante el busto erigido en honor a Maximiliano Gómez. Allí, en un acto de profunda solemnidad, fueron depositadas 55 rosas rojas —una por cada año de ausencia física— mientras la tarde caía y la memoria ascendía. Era un tributo de tierra y pétalos, de silencio y respeto. La actividad cerró con un mensaje que no es consigna sino certeza: Su legado vive, la lucha continúa, el pueblo no olvida. Y así, entre versos y flores, entre discursos y abrazos, la Fundación Maximiliano Gómez reafirmó su compromiso de mantener vivo el pensamiento y las enseñanzas de \»El Moreno\», trabajando incansablemente por la justicia y la dignidad que él siempre defendió. Porque hay muertos que nunca parten del todo. Y Maximiliano Gómez, desde su bronce y desde su tierra, sigue siendo uno de ellos.

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¡Puertos secos, negocio haitiano! PLD denuncia ruina de 13 mil comerciantes dominicanos

El vicepresidente peledeísta Yván Lorenzo advierte que las nuevas exigencias técnicas y financieras excluirían a pequeños y medianos empresarios tradicionales, mientras el Gobierno declara de \»alto interés nacional\» una medida que, a juicio del partido opositor, privilegia a grandes operadores y amenaza décadas de comercio binacional. Por:Redacción de Política Había en el aire, aquella tarde en la Casa Nacional del PLD, una gravedad que no admitía titubeos. No era la rutinaria arenga política ni el gesto mecánico de la oposición cumpliendo su turno. Era, más bien, el eco de un temor que recorre los polvorientos caminos de la frontera, donde miles de pequeños comerciantes han tejido, durante décadas, el sustento de sus familias con el hilo frágil del intercambio binacional. El vicepresidente del Partido de la Liberación Dominicana, Yván Lorenzo, alzó la voz no como estratega, sino como intérprete de una angustia colectiva. En el centro del debate: el decreto 166-26 del presidente Luis Abinader, emitido el pasado 16 de marzo, que declaró de \»alto interés nacional\» la creación de los llamados puertos secos en la zona fronteriza. Estas instalaciones —definidas por el propio Gobierno como extensiones terrestres de puertos marítimos y aeropuertos internacionales para la recepción de contenedores comerciales— pretenden, en teoría, modernizar la logística nacional bajo el amparo de la Ley 01-12 y la Estrategia Nacional de Desarrollo 2030. Sin embargo, en la prosa elegante de los documentos oficiales, los peledeístas han descubierto una sentencia de exclusión. El artículo quinto del reglamento, denunció Lorenzo con la precisión de quien ha leído entre líneas, exige que toda sociedad comercial interesada en operar un puerto seco debe construir y desarrollar una terminal intermodal terrestre, además de cumplir con múltiples requisitos técnicos y financieros. Traducido al lenguaje de la calle: una muralla infranqueable para los pequeños y medianos empresarios que, históricamente, han sostenido el comercio en la línea divisoria. \»Esto crea el riesgo de excluirlos del nuevo modelo económico y transferir la actividad comercial hacia grandes operadores con alta capacidad de inversión\», sentenció Lorenzo, rodeado de los vicepresidentes Temístocles Montás y Zoraima Cuello, así como del secretario general Johnny Pujols y Elías Cornelio. Y entonces, la denuncia se volvió filo: \»El presidente de la República quiere privilegiar a una élite empresarial haitiana que pulula en la República Dominicana con socios incrustados en el partido de Gobierno\». La declaración, deliberadamente incisiva, buscaba remover las aguas de un debate que el PLD considera postergado. Para Lorenzo, la lógica detrás de los puertos secos no es otra que la de \»un enclave logístico bajo régimen de zona franca\», orientado a grandes operadores económicos en lugar de fortalecer el aparato productivo nacional y las economías fronterizas. Advirtió que aproximadamente 13 mil comerciantes dependen directamente de esa dinámica tradicional, y que su exclusión no sería un mero accidente de política pública, sino un diseño perverso. No obstante, el exsenador de Elías Piña no se limitó a la crítica. Con la elegancia de quien propone mientras desmonta, esbozó una ruta alternativa: garantías estrictas contra el contrabando mediante controles tecnológicos y trazabilidad; participación obligatoria de los productores y comerciantes fronterizos en la gobernanza de los puertos secos; prioridad para la comercialización de productos dominicanos; y transparencia total en las concesiones y operadores autorizados. \»La frontera no puede ser concebida exclusivamente como un corredor para importaciones y reexportaciones. La frontera debe ser un espacio de desarrollo nacional, producción, integración territorial y fortalecimiento de la soberanía económica dominicana\», proclamó Lorenzo, como quien traza un límite simbólico. Afuera, en la vorágine del Palacio Nacional, el Gobierno sostiene su tesis modernizadora. Pero en la Casa Nacional del PLD quedó flotando una pregunta incómoda, de esas que eluden los decretos y las declaraciones de alto interés: ¿se puede modernizar una frontera sin condenar al olvido a quienes la han hecho viva durante generaciones? Por ahora, la respuesta sigue siendo un eco en los almacenes polvorientos de Dajabón y Elías Piña, mientras los pequeños comerciantes esperan, con la respiración contenida, el desenlace de esta partida desigual.

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¡Abandono y muerte en Santo Domingo Este! Frente Amplio exige acción YA ante ola de violencia homicida

Dirigentes políticos y sociales se unen en un llamado urgente a la articulación popular para frenar la crisis de inseguridad, feminicidios y el alza del costo de vida, mientras critican reformas que perjudican a los trabajadores y privilegian a la minera Barrick Gold. La jornada del domingo 24 dejó claros los planteamientos del partido en materia fiscal, previsional, ambiental y democrática. Por:Julio Guzmán Acosta Santo Domingo Este. – En medio de una creciente ola de homicidios y violencia que ensombrece los barrios del municipio más poblado del país, el partido Frente Amplio hizo sonar las alarmas este domingo 24. Mediante un encuentro político-social celebrado en la zona, la organización no solo visibilizó el abandono estatal, sino que lanzó un contundente llamado a la articulación de los sectores populares y comunitarios como única vía para enfrentar las múltiples problemáticas que asfixian a la nación dominicana. “Es un llamado a la movilización, es un llamado a la participación de manera unitaria”, sentenció Fernando Morillo, presidente de la comisión de cultura del Frente Amplio, al explicar que el objetivo del cónclave es fortalecer la unidad entre organizaciones sociales y vecinales. Morillo fue enfático al señalar que Santo Domingo Este requiere políticas públicas con resultados concretos y no promesas vacías en áreas como seguridad, educación comunitaria y participación ciudadana. “Aquí se necesitan medidas más efectivas y ya”, subrayó. La presidenta del Frente Amplio, María Teresa Cabrera, elevó el tono al advertir que el país atraviesa una situación social y económica compleja, agravada por el aumento imparable de los precios del petróleo y el costo de la vida. En su intervención, Cabrera desglosó los ejes fundamentales de la propuesta del partido para la vida nacional: primero, una crítica frontal a la posible reforma de la ley de seguridad social, la cual —denunció— podría alargar los años de trabajo para acceder a una pensión mientras se mantienen miserables las prestaciones para los trabajadores. Sin pausa, la dirigente política propuso una cirugía mayor a las finanzas públicas: revisar a fondo las exenciones fiscales y el contrato minero con la empresa Barrick Gold. A su juicio, esos recursos mal direccionados deben ser redirigidos hacia inversión social para frenar la creciente desigualdad. Asimismo, advirtió que temas como los feminicidios —que han encendido las alarmas en todo el territorio nacional—, la crisis ambiental, la precaria seguridad social y el retroceso de los derechos democráticos requieren una respuesta articulada y sin dilaciones de los sectores populares. “No podemos seguir permitiendo que se profundice la inequidad mientras se protegen privilegios de grandes corporaciones mineras. El Frente Amplio está aquí para proponer un rumbo distinto: más participación popular, más justicia social y un Estado que realmente proteja la vida”, concluyó Cabrera ante los asistentes. El encuentro del domingo 24 dejó clara la posición del Frente Amplio como una voz crítica frente a las políticas oficiales, y su apuesta por la organización comunitaria como herramienta de transformación nacional. El reloj corre y la violencia homicida no da tregua, pero para esta fuerza política, la articulación popular es la única respuesta posible.

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Santo Domingo. – El acuerdo de cooperación suscrito entre República Dominicana y Estados Unidos ha generado una aguda polarización entre los sectores políticos y sociales del país.

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“Los partidos tradicionales nos vendieron la patria: ahora el pueblo les cobrará la factura”

Fernando Morillo, secretario general del Comité Municipal del Frente Amplio en Santo Domingo Este, lanza una convocatoria sin precedentes para el 24 de mayo. Acusa a los partidos tradicionales de haber perpetuado una “nueva tiranía de apellidos y pactos de élite”, y llama al pueblo a ocupar las calles con la bandera tricolor, no con las enseñas de los que —dice— “han defraudado la sangre de los ajusticiadores”. Por Julio Guzmán Acosta Hay días en que la política se viste de ceniza. Y hay otros en que se pone de pie, sacude el polvo de los siglos y habla como si el pecho se le fuera a partir. Este domingo 24 de mayo, a las diez de la mañana, en avenida San Vicente de Paul esquina Carretera de Mendoza, el Frente Amplio quiere que la República entera escuche un trueno viejo pero nunca olvidado: el de un pueblo que dejó de ser súbdito para ser ciudadano, y que sin embargo, más de sesenta y cinco años después del ajusticiamiento de Trujillo, sigue esperando. “Los partidos tradicionales solo han gobernado para sus clanes”, denunció con el puño cerrado y la voz rota de rabia Fernando Morillo, secretario general del Comité Municipal de Santo Domingo Este. No fue una declaración más. Fue una confesión generacional. Habló como quien sabe que sus abuelos enterraron el miedo en el 61 y sus nietos aún arrastran la orfandad de los derechos. “Se han repartido el poder mientras tú, tu familia, tu pueblo han sido sistemáticamente defraudados”, sentenció el dirigente, y en su frase cabían todas las madres solas, todos los jóvenes sin futuro, todos los trabajadores que aún creen que la patria no es una herencia para pocos. Morillo no usó ambages. Fue directo al hueso. Y al hueso lo llamó dignidad. “Ya basta de promesas vacías. Ya basta de que los dueños de esta tierra —los humildes, los trabajadores, las madres solas, los jóvenes sin futuro— sigan esperando mientras los apellidos y los pactos de élite deciden todo”. Fue un discurso que no pidió permiso. Que no negoció con la mesura. Que parecía escrito con carbón de las viejas consignas y con la urgencia de quien sabe que la próxima cita con la historia no esperará otros sesenta y cinco años más. El convite, sin embargo, no es a la venganza. Morillo fue claro: “Ven con tu dignidad, no con banderas de los que te fallaron. Ven con la tricolor”. Y ahí estuvo la clave del mensaje, el guiño profundo a la dominicanidad herida pero no prostituida. Porque el llamado del Frente Amplio no es a cambiar un amo por otro, sino a recordar que la sangre de los ajusticiadores de la tiranía —como dijo con una crudeza bíblica el dirigente— no puede haber servido solo para cambiar de amos. “Es hora de que el pueblo, por fin, sea libre y soberano”, proclamó. La cita es este domingo 24 de mayo. El lugar, un tercer piso en la Plaza Galería del Este, en la avenida San Vicente de Paúl esquina Carretera de Mendoza que el domingo dejará de ser un punto en el mapa para convertirse en trinchera simbólica. El Frente Amplio invita con un lema que late como un corazón encendido: “Vamos al pueblo y con el pueblo por más derechos”. No habrá, advierten, banderas prestadas. Solo la tricolor, Duarte, y la memoria de una patria que aún no termina de nacer. Morillo no pidió fe. Pidió asistencia. Pidió presencia. Porque en los tiempos del cinismo político, a veces el único milagro que queda es el de un puñado de ciudadanos que dicen “ya” en el mismo lugar y a la misma hora. El domingo, Santo Domingo Este será el ojo del huracán. Y la pregunta flotará en el aire, densa como el trópico: ¿quién dijo que los pueblos se cansan de soñar?

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El Partido Comunista del Trabajo denuncia un nuevo intento de agresión de EE.UU. contra Cuba

La formación política califica de \»descabellada\» la imputación del Departamento de Justicia contra Raúl Castro por el derribo de dos avionetas en 1996, defiende la acción como un acto legítimo de soberanía y advierte que el imperialismo norteamericano, frustrado por la unidad del pueblo cubano, no logrará sembrar temor ni rendición. Por Julio Guzmán Acosta El Partido Comunista del Trabajo (PCT) hizo pública hoy su posición oficial ante la reciente imputación del gobierno de Estados Unidos contra el expresidente cubano Raúl Castro Ruz, a quien se acusa de ordenar el derribo de dos aeronaves civiles en aguas internacionales en febrero de 1996. A través de una declaración de Manuel Salazar, miembro de su Buró Político y del Comité de Honor por la Conmemoración del Centenario del Comandante Fidel Castro Ruz, la organización política calificó la medida como \»otra excusa del imperialismo norteamericano para seguir agrediendo a Cuba\». La declaración, rechaza de plano lo que considera una maniobra sin sustento jurídico ni moral. Salazar sostuvo que el derribo de las dos avionetas —ocurrido hace casi treinta años, el 24 de febrero de 1996— no constituyó un acto de agresión, sino una acción de legítima defensa nacional. \»Esas aeronaves —argumentó—, desobedeciendo oportunas advertencias de las autoridades cubanas, violaron de manera consciente y con fines políticos el espacio aéreo cubano. La defensa nacional de Cuba protegió, como era su deber, la frontera y la dignidad nacionales, como habría hecho cualquier gobierno garante de la soberanía de su territorio.\» Lejos de generar temor en la isla, el Partido Comunista del Trabajo interpreta la ofensiva judicial de la Administración Trump como un síntoma de frustración. \»Refleja la impotencia del imperialismo ante la unidad monolítica que ha mostrado el liderazgo de la revolución cubana y su vínculo indisoluble con el pueblo\», afirmó Salazar. Y sentenció: \»Se equivoca el imperialismo norteamericano, como se ha equivocado siempre en sus calumnias y agresiones contra Cuba, si cree que con esta acusación contra el líder de la revolución creará temor y llevará a la rendición al pueblo cubano.\» La formación política subrayó, además, la trayectoria del general retirado de 94 años, alejado del poder desde 2018 pero aún símbolo de la resistencia histórica. Salazar recordó que Raúl Castro se forjó en la lucha guerrillera contra Fulgencio Batista y se templó en la construcción del proceso revolucionario enfrentando todo tipo de chantajes externos. \»Contra esas presiones —dijo—, Raúl Castro y la dirección revolucionaria lograron importantes desarrollos sociales, económicos y políticos en beneficio de la clase trabajadora y el pueblo cubano. Por eso ha ganado la condición de líder y el reconocimiento del pueblo de Cuba.\» El dirigente del PCT también destacó el respeto que, a su juicio, el exmandatario ha cosechado más allá de las fronteras de la isla. \»Se ha ganado el respeto de los pueblos del mundo, que lo demuestran expresando la solidaridad permanente hacia la revolución cubana\», añadió. En su pronunciamiento, el Partido Comunista del Trabajo hizo un balance de las más de seis décadas de hostilidad estadounidense hacia la revolución cubana. \»A pesar de todas las calumnias que sin parar ha proferido durante más de sesenta años, el imperialismo yanqui no ha podido erosionar en lo más mínimo la revolución cubana; ni ha podido desvincularla de los demás pueblos de América Latina y el mundo en general\», enfatizó Salazar. \»Y así se confirmará frente a la descabellada —y con ningún sustento jurídico— imputación más reciente contra el compañero Raúl Castro.\» Mientras en los tribunales federales de Estados Unidos el expediente judicial continúa su curso, el Partido Comunista del Trabajo deja claro que, desde su perspectiva, la isla no espera justicia del lado norteamericano del estrecho. La espera, acaso, del veredicto de la historia.  

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\»No pedimos permiso\»: José Estalin Quezada y la izquierda que vuelve a la calle para ganar las urnas

Abogado, activista y presidente de Juventud Caribe, José Estalin Quezada Perera irrumpe en el debate dominicano con una agenda que mezcla derechos laborales, soberanía ambiental y una izquierda que no le teme a las urnas. En un país donde el 48% de abstención habla de una ciudadanía que dejó de creer, este joven de San Pedro de Macorís exige renovación a la izquierda histórica, coherencia al Estado y honestidad al debate público. No habla desde los márgenes. Habla desde la calle, desde el expediente jurídico y desde una generación que heredó conquistas que no vivió ganar. Por Redacción de Política  umbral.local/ Hay un momento en las marchas del Día del Trabajo en que el ruido desaparece. No porque cesen los cánticos ni las consignas, sino porque alguien dice algo que obliga a escuchar. José Estalin Quezada conoce ese instante. Lo ha vivido en cada esquina de Santo Domingo, en cada expediente de desahucio laboral, en cada viaje con su padre —el cineasta Andrés Quezada, ya fenecido— que lo llevó de niño a recorrer un país donde la izquierda parecía haberse extraviado en el espejo retrovisor. Hoy, a sus treinta y tantos años, Quezada preside Juventud Caribe y lleva consigo una pregunta que no admite silencio: ¿por qué una generación que creció con el PRM en el poder, que nunca vio una alternativa gobernando, sigue marchando? La respuesta, para él, no está en la nostalgia sino en la urgencia. Una izquierda que no supo traducir las luchas en votos Quezada no viene a enterrar a nadie. A la izquierda histórica —la de la posguerra civil, la de los años 70 y 80— le expresa \»gratitud, por sentar los precedentes\». Pero el reconocimiento no le impide el diagnóstico: \»El fraccionamiento temprano provocó que no se pudieran estructurar como poder político en unas décadas donde lideraban todo el movimiento social\». Esa fractura, advierte, fue aprovechada por los aparatos represivos del Estado, que \»no escatimaron esfuerzos en masacrar y perseguir a los líderes\». El resultado está a la vista: una izquierda que hoy tiene en promedio en sus filas, hombres y mujeres con más de 60 años de edad y que no ha logrado convertir décadas de lucha social en representación electoral real. Pero Quezada no se resigna. \»El hecho de que aquí aún hay jóvenes marchando con ideales claros demuestra que se pueden construir alternativas políticas diferentes\», sostiene. La cesantía como campo de batalla Cuando la Comisión de Trabajo de la Cámara de Diputados aprobó a finales de abril un informe que, según sus promotores, \»no toca la cesantía\», Quezada no se dejó tranquilizar. \»No te puedo garantizar la certeza de que van a garantizar la cesantía; de lo que estoy seguro es de lo que provocaría no garantizarla\», afirmó con la precisión de quien conoce tanto el Código de Trabajo como la temperatura de la calle. Frente al argumento empresarial —la Copardom y la ANJE insisten en que la cesantía encarece la contratación formal y frena el empleo juvenil—, Quezada responde con una pregunta que desnuda la contradicción: \»¿Cuándo vamos a fomentar carreras desarrolladas en tecnologías o desarrollo de la agricultura? ¿Cuántos jóvenes tenemos estudiando esto en la universidad estatal y en qué condiciones lo estudian?\». Para él, el verdadero freno al empleo joven no es la cesantía, sino \»los estereotipos y el nepotismo\», que han \»superado la capacidad e iniciativa de cualquier joven\». Y lanza otra pregunta que resuena más allá del debate laboral: \»¿Hasta cuándo vamos a seguir permitiendo que los empleos públicos estén atados a conexiones políticas?\» Sobre la posible extensión del período de prueba del primer empleo de tres a seis meses —una de las medidas que acompañaría la reforma—, Quezada es categórico: \»Esto es lo que le llaman una \’victoria pírrica\’. Mantener la cesantía sería un éxito para la clase trabajadora, pero al costo de ceder la estabilidad de miles de jóvenes\», que podrían ser explotados durante casi seis meses y luego descartados sin consecuencias para el empleador. Tres demandas mínimas para la juventud trabajadora Cuando se le pide concretar su agenda, Quezada abandona la retórica y enumera con precisión de abogado: Primero, la garantía del primer empleo como política pública del Estado. Señala una \»clara desconexión entre el Ministerio de Trabajo y el desarrollo de su política en relación con los nuevos profesionales, tanto universitarios como técnicos superiores, que salen miles todos los años, sin garantía de trabajar en lo que estudiaron\». Segundo, un salario digno. \»Si bien es cierto que un joven trabajador no tiene una experiencia sénior, no debemos precarizar su estabilidad económica con sueldos precarios\». Tercero, descentralizar. Quezada propone \»desarrollar una política de educación superior y de trabajo enfocada a las necesidades económicas locales, descentralizar los trabajos de las grandes urbes, desarrollar y mantener a profesionales en las comunidades y demás provincias del país\». En materia salarial, cita una consigna que escucha en las marchas —\»Suban los salarios y bajen la comida\»— y la convierte en pregunta política: \»¿La gente vive o sobrevive en República Dominicana?\» Su respuesta es directa: \»Hay que dejar de convertir los derechos de la gente en un modelo de negocio\». San Juan, el agua y la soberanía natural Quezada no es solo un activista laboral. De niño, hasta que la pandemia se llevó a su padre en 2020, viajó por todo el país. Por eso su voz pesa en el debate ambiental que hoy sacude a la nación. Antes de que el presidente Luis Abinader frenara la posible actividad minera en Romero, San Juan, Quezada había escrito: \»El agua vale más que el oro\». Y desmontó con argumentos jurídicos y técnicos la Ley 146-71 sobre Minería, a la que califica sin ambages como \»una ley de \’extracción\’, no de \’desarrollo\’\». Su análisis va más allá del rechazo emocional: documenta cómo los mecanismos financieros —exoneraciones de aranceles por 25 años, precios de transferencia, regalías fijas— permiten que las empresas mineras \»reduzcan drásticamente sus aportes al Estado dominicano\», mientras los pasivos ambientales del cierre de minas terminan siendo \»un subsidio

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