UMBRAL, MARCAMOS TENDENCIA 

“No es una reforma, es una profundización del modelo”: Frente Amplio y Alianza País exigen seguridad social digna en homenaje a Mauricio Báez

Dirigentes de ambas organizaciones depositaron una ofrenda floral en el busto del líder sindical, ubicado en la avenida San Martín, y advirtieron que el actual sistema de AFP prioriza la rentabilidad sobre los derechos humanos. Mientras las utilidades de las administradoras superaron los RD$5,933.8 millones en 2025, la pensión promedio de un trabajador apenas alcanzaría el 30% de su último salario, según datos presentados durante el acto. Por CÉSAR DALMASI GUZMÁN SANTO DOMINGO. – Con una ofrenda floral frente al busto de Mauricio Báez, en la avenida San Martín, el Frente Amplio y Alianza País conmemoraron este lunes el 140 aniversario del Día Internacional de los Trabajadores. Pero más que un homenaje, el acto se convirtió en una tribuna exigente: los partidos demandaron una reforma integral del sistema de seguridad social dominicano y denunciaron que el modelo vigente, al servicio de las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP), ha convertido el derecho a la vejez digna en un negocio de altas ganancias. “Mauricio Báez no estaría hoy en un discurso vacío. Estaría en las calles exigiendo salud pública, pensiones suficientes y respeto a la cesantía”, afirmó la presidenta del Frente Amplio, María Teresa Cabrera, ante un grupo de militantes y dirigentes sindicales. La dirigente fue contundente al cuestionar el rumbo de la seguridad social: “El debate debe partir de una pregunta básica: ¿ha cumplido el sistema con la obligación de proteger a las familias? La respuesta es clara: no”. El negocio de las AFP frente a la pobreza en la vejez Los números expuestos durante el acto dibujaron un escenario desolador. Según datos citados por las organizaciones, al cierre de 2025 las AFP reportaron ingresos operacionales por más de RD$11,562 millones y utilidades que alcanzaron los RD$5,933.8 millones. En contraste, sus gastos operacionales y generales sumaron RD$7,198.4 millones, mientras el costo social anual del sistema se elevó a RD$13,132.1 millones. “Esa factura la pagan los trabajadores con cotizaciones obligatorias, pero el beneficio se lo llevan las administradoras”, denunció Cabrera. Y lanzó una advertencia: según estudios mencionados en la actividad, un afiliado que cotice durante décadas recibiría una pensión equivalente al 30% o menos de su último salario, una cifra insuficiente para cubrir necesidades básicas en la vejez. Preocupación por una reforma que agravaría el modelo Los partidos políticos manifestaron su alarma ante versiones que circulan sobre una posible reforma gubernamental que incluiría medidas como el aumento de la cotización, la elevación de la edad de retiro a 65 años, la inversión de los fondos en el extranjero y el debilitamiento de los regímenes públicos existentes. “De confirmarse estas medidas, no estaríamos ante una reforma para garantizar derechos, sino ante una profundización del mismo modelo que ha fracasado”, advirtió Cabrera. A su juicio, cualquier cambio que mantenga la lógica de rentabilidad por encima de la protección social está condenado a repetir los errores actuales. Propuestas concretas y llamado a la movilización El presidente de Alianza País, Guillermo Moreno, tomó la palabra para esbozar una ruta alternativa. Entre sus propuestas destacó la indexación automática de los salarios por inflación, el aumento del umbral exento del impuesto sobre la renta a RD$50,001, el respeto irrestricto a la cesantía y la utilización de los fondos de pensiones para financiar proyectos de viviendas asequibles. Moreno también abogó por una inversión equivalente al 5% del Producto Interno Bruto (PIB) en salud pública, la ampliación del transporte colectivo y un mayor apoyo a la producción agropecuaria. “No se trata de parches. Se necesita una reforma integral de la Ley de Seguridad Social que coloque en el centro a las familias, no a las ganancias de las AFP”, sentenció. Ambas organizaciones hicieron un llamado a la ciudadanía, los movimientos sociales y los sectores sindicales a mantenerse movilizados para evitar la aprobación de cualquier iniciativa que profundice el actual esquema. Insistieron en que el camino correcto es el impulsado por la Coalición por una Seguridad Social Digna, que propugna por la salud como derecho humano fundamental y pensiones suficientes para garantizar una vejez con dignidad. Al concluir el acto, los presentes depositaron flores blancas y rojas en el busto de Mauricio Báez, mientras un grupo de militantes coreaba consignas que evocaban las luchas del histórico sindicalista. “Su lucha sigue vigente”, repitieron. Y la exigencia de una reforma social quedó flotando en el aire cálido de la avenida San Martín, como un recordatorio de que el 1 de Mayo no es solo una fecha simbólica, sino un termómetro de las deudas pendientes con la clase trabajadora dominicana.

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“Es popular, pero es un atropello”: Mariotti tacha de inconstitucional recorte del 50% a partidos y denuncia asfixia política

El aspirante presidencial del PLD advierte que el Gobierno usa la crisis económica como “cortina de humo” para alterar las reglas democráticas, mientras la oposición quedaría en desventaja frente al oficialismo. Por Thiago N. Guzmán Santo Domingo.– El aspirante a la candidatura presidencial por el Partido de la Liberación Dominicana (PLD), Charlie Mariotti, calificó como “ilegal e inconstitucional” la propuesta del Gobierno de reducir en un 50% el financiamiento a los partidos políticos, advirtiendo que la medida, aunque pueda resultar “popular” ante la opinión pública, esconde una peligrosa herramienta de control político. Mariotti señaló que el Ejecutivo está utilizando el contexto económico internacional como una “cortina de humo” para alterar las reglas del juego democrático justo cuando el país entra en una etapa crucial de movilización política. Desigualdad en la competencia El dirigente peledeísta alertó sobre el desequilibrio que esto genera en el sistema democrático. “El Gobierno debe tener cuidado con usar la crisis como una herramienta política. Estamos a las puertas de un proceso preelectoral donde el partido oficialista cuenta con toda la estructura y los recursos públicos para su campaña y movilización, mientras pretende asfixiar financieramente a la oposición limitando los fondos que por ley nos corresponden”, denunció. Fundamentos legales El exsecretario general del PLD fundamentó su rechazo citando los artículos 44 y 45 de la Ley No. 426-06 (Ley Orgánica de Partidos Políticos). Explicó que, aunque el Gobierno puede establecer topes de gasto, no tiene la facultad de reducir unilateralmente las transferencias a los órganos extrapoder cuando estos fondos ya están comprometidos. Asimismo, recordó que el Artículo 212 de la Constitución otorga a la Junta Central Electoral (JCE) una independencia presupuestaria y financiera que el Poder Ejecutivo no puede violentar por vía administrativa a través de la Dirección General de Presupuesto (DIGEPRES). “Podrá ser una medida aplaudida por algunos, pero es un atropello institucional. Si el Gobierno quiere reducir estos fondos de manera permanente, necesita someter una modificación a la Ley de Presupuesto en el Congreso Nacional. Hacerlo de otra forma es usurpar funciones y golpear la autonomía de la JCE”, enfatizó Mariotti. Llamado a la transparencia Para Mariotti, resulta contradictorio que se pida “sacrificio” a las organizaciones políticas bajo el argumento del alza en el precio del petróleo, mientras el gasto en publicidad oficial y nómina pública no muestra una reducción equivalente. “La democracia tiene un costo, y lo que se busca aquí no es ahorro, sino ventaja electoral. Por eso puede parecer legítimo, pero es más inconstitucional”, concluyó.

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\»El legado de Hilda Gautreaux: una rosa roja en la memoria de abril\»

Mujeres trabajadoras honrarán a la heroína de la Guerra de Abril en el 8 de marzo En el marco del Día Internacional de la Mujer Trabajadora, el Movimiento de Mujeres Trabajadoras (MMT) y la Unión Clasista de Trabajadores (UCT) han convocado a una concentración en el Parque del Este para rendir tributo a la desaparecida dirigente revolucionaria Hilda Gautreaux. El acto, que tendrá lugar el domingo 8 de marzo, a las 9:30 de la mañana frente a la estatua que lleva su nombre, busca entrelazar las luchas históricas del pueblo dominicano con las reivindicaciones actuales del movimiento feminista y clasista. Por: Redacción de Servicios umbral.local/ Santo Domingo, R.D. — En una simbiosis perfecta entre la memoria histórica y la vigencia de las luchas sociales, el próximo domingo 8 de marzo los pies de cientos de mujeres volverán a pisar firme el suelo del Parque del Este. No será una conmemoración más. La cita, convocada por el Movimiento de Mujeres Trabajadoras (MMT) y la Unión Clasista de Trabajadores (UCT), promete tejer el grito de \»¡Viva nosotras!\» con el eco de los fusiles de abril de 1965. El punto de encuentro será la estatua de Hilda Gautreaux, ubicada en la avenida San Vicente de Paúl, esquina antigua calle Primera. Allí, a las 9:30 de la mañana, se depositarán ofrendas florales y se encenderá la llama simbólica de quienes, como Gautreaux, entendieron que la soberanía nacional y la emancipación de la mujer son dos caras de una misma moneda. Hilda Gautreaux: La muchacha de la trinchera Hilda Gautreaux no fue una espectadora de su tiempo. En la efervescencia de los años 60, esta joven de espíritu indómito se incorporó a las filas constitucionalistas, combatiendo hombro a hombro con los hombres y mujeres que se alzaron para reponer al profesor Juan Bosch y defender la Constitución del 63. Su nombre quedó inscrito con sangre y coraje en las páginas de la Guerra de Abril, donde la lucha por la democracia se confundía con el anhelo de una patría justa y soberana. Dirigente revolucionaria y defensora acérrima de la independencia nacional, Gautreaux se convirtió en un símbolo de la mujer combatiente, rompiendo los moldes de una sociedad que pretendía relegar a las mujeres al espacio doméstico mientras ellas decidían ocupar las trincheras. Su desaparición física no logró silenciar su ejemplo; al contrario, lo petrificó en la memoria colectiva. La estatua: Un gesto de justicia escultórica La efigie que hoy vigila la entrada del Parque del Este es el resultado de la sensibilidad artística y el compromiso histórico de dos creadores dominicanos. La estatua en honor a Hilda Gautreaux fue realizada por los artistas, Amaury Martín Hernández y Wander Rafael. Estos artistas plasmaron en el madera la piedra no solo los rasgos de la abogada combatiente, sino la energía de una mujer en movimiento. La obra, erigida por gestiones de organizaciones populares y del Ayuntamiento de Santo Domingo Este, en el mandato de Manuel Jiménez, se ha convertido en un altar laico donde las nuevas generaciones de trabajadoras y estudiantes llegan para recordar que la lucha sigue. Una convocatoria que trasciende el género La concentración del 8 de marzo no solo busca conmemorar la fecha internacional, sino vincular las demandas laborales —equidad salarial, fin de la precarización, respeto a los derechos sindicales— con la defensa de la soberanía nacional, amenazada hoy por otras formas de intervención. \»Pararnos frente a Hilda es pararnos frente a nosotras mismas\», expresaron voceras del MMT. \»Ella nos recuerda que no hay lucha feminista verdadera sin lucha antimperialista y sin justicia social\». La cita es, pues, un llamado a la historia viviente. A las 9:30 de la mañana, cuando el sol tropical caliente las losas del parque, la voz de Hilda Gautreux resonará de nuevo a través de las gargantas de quienes se niegan a doblar la cerviz.  

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Setenta años de dignidad: el MPD, una escuela de consecuencia revolucionaria

La organización fundada en La Habana en 1956 ha sido faro de lucha para generaciones de dominicanos, formando cuadros que ofrendaron su vida por la soberanía nacional y la justicia social, en medio de la persecución despiadada de la dictadura balaguerista y el imperialismo. POR JULIO GUZMÁN ACOSTA Hoy, 20 de febrero, se cumplen siete décadas de la fundación del Movimiento Popular Dominicano (MPD), una organización que nació en tierra extranjera pero con el corazón puesto en la liberación de su patria. Fue en La Habana, Cuba, donde Pablo Martínez dio el primer paso en 1956 para crear lo que con el tiempo se convertiría en un símbolo de combate sin tregua, de voluntad inquebrantable y de entrega absoluta a la causa de los oprimidos. Desde sus albores, el MPD se distinguió por tejer vínculos indisolubles con la clase trabajadora y los sectores populares, asumiendo el marxismo-leninismo como brújula teórica y práctica. Esa condición, esa claridad de principios, lo convirtió en blanco preferencial de la represión. Los gobiernos de turno, particularmente la dictadura de Joaquín Balaguer, desataron contra sus filas una persecución implacable, con la CIA como sombra alargada tras cada paso de sus dirigentes. La historia del MPD está escrita con sangre de mártires. Maximiliano Gómez, \»El Moreno\», su líder más emblemático, cayó asesinado en Bruselas, Bélgica, víctima de la misma agencia criminal que lo acechaba desde sus tiempos de lucha en el Caribe. En un año trágico, la organización perdió a tres secretarios generales de manera aleve: al propio Maximiliano, a Otto Morales y a Chapó. La dictadura balaguerista segó también las vidas de Amin Abel Hasbún, Guido Gil, Henry Segarra, nombres que brillan con luz propia en el firmamento de la resistencia dominicana. Pero el MPD no ha sido solo sacrificio. Ha sido, por sobre todo, una escuela. Una fragua donde se templaron caracteres y se formaron revolucionarios de profunda consecuencia. En sus filas militaron hombres y mujeres de valía excepcional: Jorge Puello, el Men, Brígido Peguero, y tantos otros que entregaron lo mejor de sí a la construcción de una sociedad más justa. También de las filas de la organización rojinegra surgió el Partido Comunista del Trabajo (PCT), encabezado por Rafael Chaljub Mejía, David Onelio Espaillat, Efraín Sánchez Soriano —Pocholo— y cientos de hombres y mujeres que se forjaron en las filas del histórico MPD. Hoy, cuando el MPD cumple 70 años, sigue haciendo aportes sustanciales a la causa revolucionaria. Sus dirigentes y militantes actuales mantienen viva la llama encendida por aquellos que cayeron bajo el plomo de la tiranía o el acecho del imperio. A ellos, nuestra felicitación más entrañable. Los hombres y mujeres del PCT celebran con orgullo este 70 aniversario porque, como dice Manuel Salazar, \»ellos llevan en la sangre el emepedeismo glorioso e histórico. Porque ser del MPD no fue una etapa: fue un bautismo de consecuencia que marcó para siempre nuestro compromiso con la soberanía nacional, con los oprimidos, con la causa irrenunciable de la revolución\». Setenta años después, el MPD sigue en pie. Su ejemplo perdura. Su historia es patrimonio del pueblo dominicano.  

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Aquiles Castro asume secretaría general del PCT con llamado a construir opción electoral para 2028

El XI Congreso Nacional del Partido Comunista del Trabajo ratifica al veterano dirigente de 45 años de militancia para sustituir a Manuel Salazar, en un cónclave que reunió a delegaciones internacionales marxista-leninistas y aprobó una resolución política que denuncia la «sumisión» del gobierno de Abinader a Estados Unidos, el auge de corrientes «neofascistas» y la necesidad de articular un frente de izquierda que dispute el poder real al bipartidismo dominicano Por Julio Guzmán Acosta  SANTO DOMINGO. — La noche de los relevos suele transcurrir en la penumbra de los salones gremiales o en la modestia de las casas nacionales, entre consignas gastadas y aplausos de compromiso. Pero en el XI Congreso Nacional del Partido Comunista del Trabajo (PCT), la transmisión del mando tuvo la solemnidad de los ritos antiguos: cuando Aquiles Castro, militante de 45 años en las trincheras de la izquierda dominicana, se levantó para recibir la secretaría general de manos de Manuel Salazar, el auditorio entendió que no asistía a un simple cambio de firma, sino a la continuidad de una estirpe. Bajo la consigna que presidió las deliberaciones —«El partido, la lucha de la clase trabajadora, popular de masas y la revolución, es un asunto de conciencia revolucionaria»—, la organización marxista-leninista clausuró tres días de sesiones con la elección de Castro, un nombre que en los cuadernos de la militancia dominicana pesa tanto como los volantes repartidos en madrugadas de huelga o las persecuciones en tiempos de la Guerra Fría. Lo respaldaban, en la primera fila, los dos secretarios generales que le precedieron: el propio Salazar (1994-2026) y Rafael Chaljub Mejía (1980-1994), como si en ese gesto se cifrara la memoria de medio siglo de luchas. El congreso, que congregó a delegaciones internacionales de partidos hermanos, no se conformó sin embargo con la liturgia de la sucesión. En sus resoluciones finales, el PCT trazó una hoja de ruta que mira directamente a las elecciones de 2028 con una ambición inusual para las fuerzas que han navegado en los márgenes del sistema: configurar una opción electoral capaz, según reza el documento aprobado, de «disputar el poder real a las fuerzas que han dominado el régimen político dominicano». La resolución política hace un llamado explícito a las «reservas democráticas, patrióticas y de las izquierdas» para tejer un compromiso histórico que supere el desempeño electoral de años anteriores. No se trata, aclara el texto, de una simple alianza de circunstancias, sino de una candidatura que logre presentarse como alternativa tanto a la gestión actual del Partido Revolucionario Moderno (PRM) como al bloque opositor vinculado al antiguo oficialismo. En la geometría variable de la política criolla, el PCT aspira a ocupar un espacio que considera vacante: el de la ruptura con el bipartidismo que, a su juicio, ha secuestrado los destinos de la nación. Pero la mirada del congreso no se detuvo en las urnas. En su análisis de la coyuntura nacional, el partido afiló la puntería contra la administración de Luis Abinader, a la que acusó de «sumisión a los designios norteamericanos». La denuncia señaló con nombre y coordenadas: la presencia de contingentes militares en la Base Aérea de San Isidro y en el Aeropuerto Internacional de Las Américas fue leída como una cesión de soberanía que, en el lenguaje de la izquierda tradicional, evoca los peores momentos de la injerencia extranjera en el Caribe. Más allá de la geopolítica, el documento aprobado alerta sobre el crecimiento de lo que califica como corrientes «neofascistas» en la vida nacional. El diagnóstico es severo: la xenofobia y el racismo, la persecución de trabajadores inmigrantes, el rechazo a los derechos reproductivos (las tres causales) y los casos de corrupción administrativa en instituciones como el Seguro Nacional de Salud (Senasa) configuran, para el PCT, un paisaje de derechos en retroceso. Esa preocupación se extiende al plano internacional, donde el partido reafirmó su solidaridad con los gobiernos de Cuba y Venezuela y condenó la vigencia de la doctrina Monroe y la promoción del militarismo en el Caribe. En un mundo que se reordena, apuntaron las conclusiones del congreso, con el ascenso de China y el bloque de los BRICS como contrapeso a la hegemonía estadounidense, la tarea de las fuerzas revolucionarias no puede ser otra que la movilización activa para defender la soberanía de los pueblos. En ese escenario global, la pequeña música de la política dominicana —con sus relevos, sus consignas y sus esperanzas— busca encontrar su partitura. Afuera, en las calles de Santo Domingo, la noche transcurría ajena a la elección de Aquiles Castro. Pero dentro del local partidario, cuando el nuevo secretario general tomó la palabra por primera vez, hubo en su voz el eco de una certeza que los años no logran apagar: que la conciencia revolucionaria, esa que mencionaba la consigna del congreso, sigue siendo, para los hombres y mujeres del PCT, un asunto que merece la pena vivir.

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El Partido de la Liberación Dominicana ante la Encrucijada: Entre el Llamado a la Esperanza y el Desgaste de la Confianza Pública

Johnny Pujols anhela un 2026 de \»renacer\» y \»responsabilidad colectiva\», mientras las sombras del narcotráfico y el desfalco al Seguro Nacional de Salud oscurecen el horizonte político y exigen más que palabras. Por Virtudes Álvarez Sampedro SANTO DOMINGO.– En un mensaje cargado de simbolismo y publicado en sus redes sociales, Johnny Pujols, secretario general del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), ha tendido un puente de deseos hacia el año que comienza. Con la prosa de quien busca recomponer un espíritu colectivo, Pujols expresó su esperanza de que “el 2026 sea un año que contribuya a que los dominicanos se reencuentren con la esperanza” y enfrenten las dificultades con un “sentido de responsabilidad colectiva”. El llamado, amplificado en las plataformas digitales del partido morado, no es solo un saludo protocolar; es un intento de redefinir el tono de la conversación nacional en un momento de profunda turbulencia. “Que este nuevo año nos ayude a reencontrarnos con la esperanza para enfrentar las dificultades con responsabilidad colectiva y a encaminar a la República Dominicana hacia un destino mejor y posible”, escribió el líder peledeísta, cerrando con un apunte que suena a mandato: “Que el 2026 sea un año de compromiso con el país”. En un agasajo al personal de las sedes nacionales, Pujols fue más allá en lo político, definiendo el próximo año como uno de “gran desafío” para la nación y para su partido, que debe continuar implementando un nuevo esquema organizativo que vincule las estructuras territoriales con los recintos electorales. Sin embargo, este marco de esperanza y renovación choca frontalmente con el diagnóstico crudo y preocupante ofrecido desde dentro de la misma organización. Temístocles Montás, vicepresidente del PLD y exministro de Economía, pintó un panorama opuesto al cerrar el 2025. “La República Dominicana cerró el 2025 con una crisis de confianza que golpea directamente el corazón de la política democrática”, declaró Montás, advirtiendo que esta crisis se proyectará inevitablemente sobre el debate electoral y el futuro institucional del país. El dirigente identificó dos factores corrosivos para esa confianza pública: la implicación judicial de dirigentes del partido de Gobierno en graves delitos asociados al narcotráfico y, de manera aún más contundente, el escándalo del Seguro Nacional de Salud (Senasa), donde las autoridades judiciales han señalado un desfalco superior a los quince mil millones de pesos. “Ya no se trata únicamente de malversación de fondos públicos, sino de la percepción de un daño directo a la población más vulnerable”, subrayó Montás, marcando lo que considera un “punto de inflexión” en la percepción ciudadana sobre la corrupción. Mientras la cúpula partidaria debate entre la esperanza y la crisis de credibilidad, otras voces dentro del PLD dirigen la mirada hacia los cimientos productivos del país. El dirigente agropecuario Geovanny Arias encabezó un llamado a una “Oración Nacional por los agricultores y el campo dominicano”. En su invocación, Arias expresó gratitud por las bendiciones naturales de la nación, pero elevó un reclamo firme por la crítica situación que atraviesa el sector. Su petición fue concreta y de larga data: una planificación agropecuaria responsable que evite importaciones innecesarias y garantice, de una vez por todas, la soberanía alimentaria. El contraste es elocuente. Por un lado, la dirigencia general apela a la abstracción de la “esperanza” y el “compromiso” en un año preelectoral crucial. Por otro, desde sus propias filas, se señalan heridas muy concretas: la desconfianza generada por la corrupción de alto vuelo y el abandono histórico del campo. El PLD, una fuerza que por décadas ha moldeado el destino nacional, se encuentra en la disyuntiva de si su “renacer” para 2026 será simplemente un eslogan cautivador o el punto de partida de una autocrítica profunda y acciones tangibles que restauren no solo su imagen, sino la fe de los dominicanos en sus instituciones. El deseo de Pujols de “pensar con seriedad el país que necesitamos” parece, a la luz de las advertencias de Montás y el clamor de Arias, más urgente y necesario que nunca.

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El PCT Condena la Agresión a Venezuela y Llama a la Solidaridad Dominicana

El Buró Político del Partido Comunista del Trabajo tilda las acciones de EE.UU. de \»violación flagrante del derecho internacional\» y convoca a movilizaciones populares en la isla en defensa de la soberanía y contra el \»imperialismo\». Por Servicios umbral.local/ SANTO DOMINGO.— En un posicionamiento de firme tono ideológico y llamado a la acción, el Buró Político del Partido Comunista del Trabajo (PCT) expresó su “más enérgica condena” ante lo que denominó la “reciente escalada de agresiones e injerencia” del gobierno de Estados Unidos contra Venezuela, incluyendo los ataques aéreos y la captura del presidente Nicolás Maduro. En una declaración pública difundida este sábado, la organización política dominiana calificó los hechos como parte de una “estrategia sistemática” imperialista para restaurar el control sobre países que optan por vías de desarrollo independientes y hacerse con sus recursos naturales. El comunicado, de prosa combativa y anclado en la tradición de la izquierda antiimperialista, sostiene que las acciones de pWashington representan una “violación flagrante del derecho internacional y del principio de autodeterminación”. Para el PCT, los mecanismos de presión económica y militar son “herramientas de dominación” destinadas a castigar a un pueblo que “ha decidido ser dueño de su propio destino”, situando a la soberanía venezolana como “la frontera de dignidad de toda nuestra América”. Un llamado patriótico a la movilización en suelo dominicano Más allá de la condena, el Buró Político hizo un “llamado patriótico y urgente al pueblo dominicano” para mantenerse alerta y expresar un “rechazo activo” a la agresión. Argumentando una “historia compartida de lucha contra las intervenciones extranjeras”, el partido vincula la causa dominicana con la venezolana y subraya que la paz regional depende de “la unidad y el apoyo mutuo” frente a ataques externos. En un paso hacia la acción concreta, el PCT convocó formalmente a “todas las organizaciones democráticas, populares y sociales de la República Dominicana a organizar jornadas de solidaridad y movilización en respaldo a la Revolución Bolivariana”. El objetivo declarado es que “la voz de los trabajadores dominicanos se escuche con fuerza” para reafirmar que no se permitirá “que se violente la paz de un pueblo que solo anhela construir su futuro sin tutelajes extranjeros”. El contexto regional: una crisis que polariza La declaración del PCT se inserta en un panorama regional profundamente dividido frente a la intervención militar estadounidense. Mientras gobiernos como los de Colombia y Cuba han condenado la acción, y Rusia ha exigido la liberación de Maduro, otras voces dentro de la oposición venezolana y algunos gobiernos conservadores de la región podrían ver con buenos ojos la caída del chavismo. El llamado del partido dominiano refleja la postura de los sectores más radicales de la izquierda latinoamericana, que interpretan la crisis venezolana como un punto de inflexión en la lucha histórica contra la hegemonía de Estados Unidos en el continente. Con esta proclama, el PCT no solo se pronuncia sobre un evento internacional de magnitud, sino que busca galvanizar a su base y a los movimientos sociales aliados dentro de la República Dominicana, tratando de transformar la indignación internacional en movilización callejera local. La efectividad de su convocatoria medirá, en parte, la temperatura del sentimiento antiimperialista y la solidaridad con Venezuela en el Caribe hispano.

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Recordando el VII Congreso de la III Internacional Comunista Y el momento político de la República Dominicana

Por Manuel Salazar MEMORIA HISTÓRICA- REFLEXIÓN El VII Congreso de la Internacional Comunista (o Comintern), celebrado en Moscú en 1935, es el momento histórico en el que se definió y adoptó oficialmente la estrategia de los Frentes Populares para enfrentar el fascismo. Hitler había ascendido al poder en Alemania en 1933; se consolidaban gobiernos autoritarios y avanzaban fuerzas reaccionarias en Europa. En principio, gran parte de los partidos comunistas no hicieron el análisis de coyuntura adecuado; no hicieron el balance apropiado de la correlación de fuerzas entre los partidarios y garantes de las libertades y la democracia por un lado, y por la otra, de los sectores fascistas y ultraconservadores, negadores de libertades públicas y derechos democráticos. Y en consecuencia sus tácticas políticas convirtieron en blanco por igual a todas las fuerzas no comunistas y no obreras, y así facilitaron el auge del fascismo y la llegada de este al poder. Habían pecado de ultraizquerdismo. George Dimitrov, lider del partido comunista búlgaro y de la Internacional Comunista, y otros dirigentes, apreciaron el error táctico en que se había estado incurriendo, y decidieron enderezar el rumbo. El VII congreso de la Cominter fue el espacio en que tuvo lugar el análisis de coyuntura y la definición de la política de Frentes Populares, frente amplio de partidos comunistas, democráticos, y de todos los sectores dispuestos a enfrentar el fascismo, incluyendo partidos socialdemócratas. El análisis concreto de la situación concreta condujo a muchos dirigentes comunistas, con George Dimitrov a la cabeza, a formalizar alianzas amplias con todos los partidos que en el discurso y la práctica estuvieran dispuestos a enfrentar el peligro fascista. La base de la unidad fue un programa democrático común. El propósito inmediato fue detener y derrotar al fascismo, defender libertades y derechos democráticos. Aquí se pone de relieve la importancia del análisis de coyuntura como método de trabajo para constatar situaciones y propósitos políticos nuevos, y sobre todo, deja la enseñanza de la flexibilidad de la táctica, de cómo esta puede variar según cambian las circunstancias. Estas enseñanzas, que dejan generalizaciones teóricas que se convierten en categorías de análisis, deben estar a manos o a la vista, para hacer la lectura de la situación que se ha estado configurando en la República Dominicana en el contexto del Caribe y América Latina. En nuestro país confluyen dos elementos políticos principales: 1.- Crecimiento del conservadurismo en la política y en los valores, las ideas y la ideología, y la negación de derechos democráticos; 2.-El regreso al Caribe y América Latina de la doctrina Monroe, acompañada de políticas neofacistas, en la pretensión del imperialismo yanqui de recomponer su hegemonía en esta parte del mundo; y la entrega a ese, de la soberanía nacional por parte del gobierno del presidente Luis Abinader y el PRM, con la complacencia de los partidos y los líderes del régimen político dominante. Hay regresión democrática y a la vez pérdida de soberanía nacional. Aquí crece el conservadurismo, la negación de derechos, la xenofobia y el racismo. Todos estos hacen una realidad que debe preocupar a revolucionarios, patriotas y demócratas, y sobre todo, debe ocuparnos en dar una respuesta política de masas. Es un hecho singular, en el que la lucha por derechos democráticos y libertades públicas, se cruza con la de por la defensa de la soberanía nacional. Esta es la cuestión que debe definir la línea táctica y el propósito político en este momento. Recuperar, unir y movilizar las reservas democráticas y de las izquierdas, es la tarea táctica más inmediata de los comunistas y revolucionarios en este momento histórico. ¿Dónde están esas reservas, y cuál sería el programa que las una y movilice en el mismo sentido y propósitos? Son las preguntas a las que debe dar respuesta el buen juicio político.

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Luis Abinader y Leonel Fernández: El Duelo que Definió una Era

Por Julio César Guzmán Acosta SANTO DOMINGO. – El 2025 quedará grabado en la historia política dominicana como el año del pulso. Un enfrentamiento sostenido, ácido y público entre el presidente Luis Abinader y el exmandatario Leonel Fernández que transformó el debate nacional, convirtiendo cada tema de Estado en un campo de batalla verbal. Mientras el Gobierno exhibía cifras y respaldos internacionales, la oposición, liderada con firmeza por Fernández, replicaba apelando a la realidad cotidiana de los dominicanos. Este intercambio no fue esporádico; fue el ritmo constante de los doce meses, el latido político del año. Un enfrentamiento que trascendió las cifras El tono lo marcó el 27 de febrero, cuando el presidente Abinader, ante el Congreso, presentó un balance de logros: reducción del 16% en homicidios, caída de la pobreza al 18.98%, y avances en infraestructura social. Horas después, desde la casa nacional de Fuerza del Pueblo, Leonel Fernández desmontaba esas afirmaciones. No hubo tregua. La pobreza, aseguró, no cedía; la canasta básica seguía su escalada; existía una brecha profunda entre las estadísticas oficiales y la experiencia en los hogares. El Partido de la Liberación Dominicana se sumó al coro, tildando el discurso presidencial de \»medias verdades\». La réplica gubernamental llegó en marzo. En su encuentro La Semanal con la Prensa, Abinader, con aire desafiante, acusó a la oposición de molestarle \»dar muchos datos\». \»Vamos a ver nuestras proyecciones\», declaró, defendiendo el rumbo de su gestión. Pero la controversia, lejos de apagarse, se avivó con cada nueva crisis. De las aulas al endeudamiento: el pulso se diversifica Con el inicio del año escolar, la crítica opositora se centró en la educación. Fuerza del Pueblo denunció aulas deterioradas y construcciones inconclusas; el PLD habló de un déficit que dejaba a miles de niños sin matrícula. Abinader respondió con la inauguración de 441 nuevas aulas y la promesa de un ciclo \»normal\». Pero en agosto, Fernández elevó el tono: calificó la gestión de \»fracaso\» y acusó al Gobierno de maquillar cifras económicas. La respuesta presidencial fue mordaz: que discutiera con los organismos internacionales que validaban esos indicadores. Fernández, con la frase que resonaría el resto del año, zanjó: \»Para saber que el pollo ha llegado a 125 pesos no hay que ir a ningún sitio. Mejor voy a Moca\». Octubre llevó el duelo al terreno del endeudamiento. Abinader comparó su administración con las de Fernández y Medina, proclamando ser el único que redujo la deuda respecto al PIB. La oposición insistió en que el país estaba mal administrado y que el futuro económico se hipotecaba. Ese mismo mes, el huracán Melissa añadió otro capítulo: el decreto de emergencia para 14 provincias fue tildado por Fuerza del Pueblo de desproporcionado y por el peledeísta Charlie Mariotti de no ajustarse a un \»estado de emergencia constitucional\». El presidente defendió la medida con el testimonio de agricultores en Ocoa y Barahona. Cierre con apagones y escándalo Los apagones nacionales de noviembre y las irregularidades denunciadas en el SeNaSa en diciembre cerrarán el año con fuelle para la oposición. Fernández recordó sus advertencias previas; Abinader prometió que no habría impunidad. Así, entre datos y descalificaciones, entre proyecciones y precios del pollo, se fue tejiendo la trama del 2025. La confrontación como legado Aunque otras voces opositoras alzaron críticas, fue Leonel Fernández quien mantuvo el pulso más constante y frontal con el presidente. Su duelo personal con Abinader estructuró la agenda pública, polarizó el discurso y dejó una pregunta flotando sobre el 2026: ¿La ciudadanía premiará la gestión con cifras o validará el clamor por una realidad distinta? El año que termina no resolvió el conflicto; solo afinó las armas para la batalla que viene en el año 2026.

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Soberanía en la Línea de Vuelo: El PCT Condena la Cesión de Aeropuertos a Fuerzas Militares de EE.UU.

La autorización para que Estados Unidos utilice áreas restringidas de los aeropuertos de San Isidro y Las Américas desata alertas sobre compromisos soberanos y riesgos geopolíticos en el Caribe. POR JULIO CÉSAR GUZMÁN ACOSTA SANTO DOMINGO.— En un pronunciamiento que reverbera con ecos de viejas disputas geopolíticas, el Partido Comunista del Trabajo (PCT) ha alzado su voz para rechazar con firmeza la decisión del Gobierno dominicano de autorizar a las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos el acceso y uso de áreas restringidas en los aeropuertos de San Isidro y Las Américas. Según la organización política, esta medida —enmarcada en operaciones antinarcóticos— no solo lesiona la soberanía nacional, sino que coloca al país en una posición de riesgo frente a la convulsiva estabilidad regional, particularmente en lo que respecta a naciones hermanas como Cuba y Venezuela. La denuncia del PCT surge en un momento de creciente coordinación militar entre República Dominicana y Estados Unidos, simbolizada recientemente por la visita del secretario de Guerra Pete Hegseth. Sin embargo, lo que para el gobierno representa cooperación en seguridad, para los comunistas dominicanos significa una cesión peligrosa de control sobre infraestructuras críticas, abriendo la puerta a escenarios que exceden con creces la lucha contra el tráfico de drogas. La Infraestructura Nacional como Plataforma Extraterritorial El núcleo del rechazo se centra en lo que el PCT califica como “una vulneración flagrante de la plena independencia de la República Dominicana sobre su territorio”. Al ceder el uso de áreas restringidas en aeropuertos de importancia estratégica, el gobierno —según la organización— traspasa funciones inherentes a la defensa nacional a una potencia militar extranjera, aún bajo el pretexto de la cooperación antinarcóticos. “La seguridad y defensa de la nación deben ser responsabilidad exclusiva de las instituciones dominicanas”, subraya el partido en su documento. La advertencia apunta a un principio sagrado en el derecho internacional: la soberanía territorial como base de la convivencia entre estados. Para el PCT, este acuerdo no solo debilita ese principio, sino que sienta un precedente que otros actores internacionales podrían explotar en el futuro. El Contexto Geopolítico: ¿Cooperación o Confrontación? Más allá de la cuestión soberana, el PCT alerta sobre el timing de la autorización, la cual se produce en un momento de alta tensión en la región. La organización advierte que la presencia militar estadounidense en aeropuertos dominicanos “puede servir como base para operaciones que excedan el combate al narcotráfico”, colocando al país en una posición de plataforma para la injerencia o confrontación contra otros estados soberanos del Caribe y Latinoamérica. Esta advertencia no es menor en un escenario donde Washington ha incrementado su retórica y despliegue militar hacia Venezuela y Cuba. Para los comunistas, la medida convierte a República Dominicana en un eslabón más de una cadena de presión que podría desestabilizar aún más el equilibrio regional. Un Llamado a la Racionalidad y el Respeto Mutuo Frente a este panorama, el PCT ha hecho un llamado al Gobierno dominicano a “reconsiderar y revocar inmediatamente esta decisión”, abogando en cambio por acuerdos de cooperación que se enmarquen en el respeto irrestricto a la soberanía, la no intervención y el derecho internacional. La organización propone que la lucha contra el narcotráfico sea abordada mediante mecanismos bilaterales o multilaterales que fortalezcan las capacidades propias de las instituciones nacionales, sin necesidad de ceder espacios territoriales críticos. La propuesta subraya una máxima de la diplomacia clásica: la cooperación en seguridad no debe implicar la abdicación de la soberanía. Mientras el gobierno insiste en los beneficios operativos de este tipo de acuerdos, las advertencias del PCT —junto a las de otras treinta organizaciones que días antes declararon persona non grata al secretario Hegseth— revelan una profunda fractura en la sociedad dominicana respecto a los límites de la alianza con Washington. El debate, en esencia, ya no es sobre narcotráfico, sino sobre los fundamentos mismos de la soberanía nacional en el siglo XXI.

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