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Santo Domingo. – El acuerdo de cooperación suscrito entre República Dominicana y Estados Unidos ha generado una aguda polarización entre los sectores políticos y sociales del país.

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Una fiesta que no se detiene: la Alcaldía del DN vuelve a encender el Malecón con otra pantalla gigante para el choque RD vs Corea

El próximo desafío del equipo dominicano en el Clásico Mundial de Béisbol será transmitido en vivo en la Plaza Santo Domingo desde las 5:00 de la tarde. La iniciativa \»¡Volvemos pa\’l Malecón!\» repite la exitosa convocatoria del miércoles, cuando cientos de fanáticos vibraron con el triunfo ante Venezuela en un ambiente de hermandad y pasión deportiva. Por: JULIO GUZMÁN ACOSTA  SANTO DOMINGO – Apenas el eco del fervor por la victoria frente a Venezuela comenzaba a disiparse en la brisa del Caribe, cuando la Alcaldía del Distrito Nacional anunció que la fiesta en el Malecón no tiene fecha de caducidad. El escenario vuelve a estar listo. La pantalla gigante que congregó a cientos de almas el miércoles en la Plaza Santo Domingo se encenderá nuevamente este viernes para que la capital complete, desde su frente marítimo, el ritual colectivo de animar al equipo de todos. La cita es desde las 5:00 de la tarde. El duelo será a las 6:30. Enfrente, Corea del Sur. En el corazón de los asistentes, la República Dominicana. Bajo el lema \»¡Volvemos pa\’l Malecón!\», la Alcaldía del Distrito Nacional ha decidido reeditar la experiencia que convirtió el primer encuentro del equipo en el torneo en una verbena popular, donde el sudor y la esperanza se mezclaban con el olor a yaniqueque y el grito unísono del \»¡Vamos, vamos, vamos!\» La jornada del miércoles quedó grabada en la memoria reciente del fanático capitalino. El loanDepot Park de Miami fue testigo de un triunfo que supo a gloria: 7 carreras por 5 frente a una poderosa selección venezolana. Pero la verdadera celebración, la que nace en la garganta del pueblo, no ocurrió en Florida, sino a orillas del Ozama, donde cada jugada se vivía con el alma contenida y cada out se celebraba como un triunfo anticipado. Ahora, la selección que dirige el manager dominicano enfrenta una prueba de fuego: un partido de muerte súbita ante Corea del Sur. No hay margen para el error, no hay espacio para la concesión. Es el béisbol en su estado más puro, el que obliga a dar lo mejor de sí en cada lanzamiento. Y el dominicano, fiel a su esencia, responderá desde las gradas improvisadas del Malecón. La Plaza Santo Domingo, ese punto de encuentro donde la ciudad se asoma al mar, se vestirá una vez más de banderas, de sudor y de esperanza. Las familias, los niños con guantes que sueñan con ser estrellas, los veteranos que recuerdan gestas pasadas y los jóvenes que apenas descubren la emoción del Clásico, todos están convocados. Porque hay partidos que no se juegan solo en el diamante. Hay partidos que se juegan en cada rincón del país donde un dominicano sostiene la respiración ante un lanzamiento. Y este viernes, desde las 5 de la tarde hasta que el último out selle el destino del equipo, el Malecón volverá a ser el estadio de todos.

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El Mandatario y la Pasión: Abinader Lanza la Primera Bola en Miami y Viste de Gala el Sueño Dominicano

En una jornada que combinó la alta diplomacia con la religión del béisbol, el presidente Luis Abinader subió al montículo del loanDepot Park para realizar el lanzamiento ceremonial en el debut de la selección nacional ante Nicaragua. Horas antes de sumergirse en la cumbre convocada por Donald Trump, el jefe de Estado respaldó con su presencia la victoria 12-3 del equipo dominicano, en un escenario donde la pasión deportiva se entrelazó con la agenda política del continente. Por: REDACCIÓN DE DEPORTES  MIAMI. – El loanDepot Park vestía sus mejores galas. 36,952 almas pintadas de azul, rojo y blanco coreaban cada lanzamiento como si el destino de la patria dependiera de un strike. Pero antes de que Junior Caminero desatara la furia con su jonrón de 414 pies, antes de que el bullpen tejiera su telaraña de brazos invictos, hubo un instante de ceremonia y simbolismo que elevó la noche a otra dimensión. El presidente Luis Abinader, con la elegancia de quien entiende que el béisbol es en República Dominicana más que un deporte —es un acto de fe colectiva—, caminó hacia el montículo. Vestido con la camisa de la selección nacional y una gorra azul que lo igualaba a los miles de quisqueyanos que rugían en las gradas, el mandatario tomó la pelota y realizó el lanzamiento de la primera bola. No fue un gesto protocolar frío, fue la confirmación de que el poder político se inclina, sin reservas, ante la religión del pueblo. La fotografía recorrió el mundo: un presidente caribeño, en medio de la vorágine diplomática de Miami, deteniendo el tiempo para honrar a los guerreros del diamante. A su alrededor, el ministro de Turismo, David Collado, y el ministro de Deportes, Kelvin Cruz, atestiguaban la escena con la satisfacción de quien sabe que el deporte es la mejor embajada que un país puede tener. Horas después, cuando el reloj marcaba las 12:03 de la madrugada del sábado, la victoria dominicana era un hecho. Nicaragua, valiente en los primeros compases, había sido aplastada por la profundidad del roster quisqueyano. Pero más allá del 12-3 final, quedaba la imagen de un presidente que prefirió sudar la camiseta en las gradas antes que encerrarse en los salones de la diplomacia tradicional. Abinader llegó a Miami no solo para sostener la agenda geopolítica que este sábado lo sentará a la mesa de Donald Trump en la cumbre del \»Escudo de las Américas\». Llegó también para recordar, en un gesto que la gente común entiende sin necesidad de discursos, que el corazón de la dominicanidad late al ritmo del béisbol. Que no hay cumbre internacional que pueda opacar la emoción de un pueblo viendo a los suyos defender el honor en el diamante. El presidente electo de Chile, José Antonio Kast, lo observaba desde las gradas. También los mandatarios de Paraguay, Santiago Peña, y de El Salvador, Nayib Bukele, quienes asistieron al juego y compartieron palco con Abinader. Una reunión informal de la derecha latinoamericana, disfrazada de tarde de béisbol, mientras en el terreno los peloteros escribían su propia historia. Y qué historia. La de un Cristopher Sánchez que sobrevivió a un primer inning de pesadilla con un histórico cuarto ponche. La de un Caminero que, a sus 22 años, descorchó la champaña del triunfo con un jonrón que será recordado. La de un Julio Rodríguez y un Oneil Cruz que en el octavo sellaron la victoria con la autoridad de los elegidos. Pero para el pueblo dominicano en Miami, el momento más íntimo fue ese instante en que su presidente, sin custodia que lo alejara de la gente, lanzó la primera bola y levantó los brazos al cielo, como un pelotero más. Como un fanático más. Hoy, Abinader se sentará con Trump y los doce líderes de la nueva derecha hemisférica. Discutirán sobre narcotráfico, migración y la influencia de China. Pero anoche, en el loanDepot Park, el mandatario demostró que entiende una verdad profunda: antes de ser socios de Estados Unidos, los dominicanos son dueños de una pasión que no entiende de fronteras ni de cumbres. Mientras el equipo descansa para enfrentar a Países Bajos el domingo, Abinader cargará con la agenda pesada de la diplomacia. Pero llevará consigo el eco de un estadio que coreó \»¡Quisqueya!\» hasta el amanecer. Porque en política, como en béisbol, a veces el mejor discurso es una pelota lanzada desde el corazón. El mandatario jugó su papel anoche: lanzó, saludó, celebró. Hoy le toca batear en un terreno más movedizo. Ojalá tenga la misma puntería que mostró en el montículo de loanDepot Park.

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¡Poderío y susto! La ofensiva dominicana aceita motores en el Quisqueya, pero la lesión de Jeremy Peña empaña la fiesta previa al Clásico

El combinado dominicano que representará a la República Dominicana en El Clásico Mundial de Béisbol, empató 4-4 ante Detroit en su último fogueo en Santo Domingo, con una exhibición de poder de Juan Soto (HR y triple) y un hit de oro de Carlos Santana. Sin embargo, la preocupación reina en el campamento tras la lesión en un dedo del torpedero Jeremy Peña, quien será sometido a una resonancia magnética. El equipo ya se encuentra en Miami para debutar este viernes ante Nicaragua. Por Redacción de Deportes umbral.local/ SANTO DOMINGO. El rugido de los fanáticos dominicanos que coreaba a Juan Soto y el aplauso de respeto a Albert Pujols se transformó en un suspiro de preocupación en el Estadio Quisqueya. La noche del miércoles , que debía ser solo una confirmación del poderío ofensivo que República Dominicana exhibirá en el Clásico Mundial de Béisbol, terminó con una noticia que heló la sangre de la fanaticada: Jeremy Peña sufrió una lesión en un dedo de la mano y su participación en el torneo pende de un hilo. Ante 24,686 almas que corearon cada batazo, la “novena duartiana” firmó un empate 4-4 con los Tigres de Detroit que supo a gloria y a suspense. Fue una noche de 13 imparables, de remontadas y de un ambiente que justificó cada centavo de la entrada, pero que quedó marcada por la incertidumbre en torno al campocorto de los Astros, quien será sometido este jueves a una resonancia magnética para determinar la gravedad de la dolencia. Pero antes del parte médico, llegó el espectáculo. Y el dueño de la velada fue, una vez más, Juan Soto. El jardinero, que parece tener un romance eterno con el recinto de la Avenida Tiradentes, desató la locura en el tercer episodio. Con un batazo que se fue por el prado central, el nativo de Santo Domingo conectó un triple limpiador de bases que hizo retumbar las gradas, después de que Fernando Tatis Jr. y Ketel Marte calentaran las bases ante el pitcher Scott Effross. Como si fuera poco, en el quinto episodio, Soto volvió a hablar con el madero y desapareció la pelota por el centro del jardín para colocar la pizarra 3-4 desatando la algarabía de un público que ya sueña con verlo en la pelota invernal. El manager Albert Pujols, fiel a su libreto de preparación, aprovechó para darle rotación a sus piezas. Agustín Ramírez inició detrás del plato, mientras que el joven Junior Caminero ocupó la antesala y Manny Machado se desempeñó como bateador designado. Sin embargo, el pitcheo dominicano, que había mantenido el control gracias a un aceptable trabajo de Brayan Bello, casi tira por la borda la faena ofensiva. En un noveno episodio de infarto, Jimmy Cordero perdió la brújula. Un boleto a Sergio Tapia y un doblete productor de Gage Workman acercaron a los felinos. Seth Stephenson empató la pizarra con un sencillo al derecho, desatando el silencio en el recinto. Pero este equipo tiene una estirpe que no se rinde. Cuando la derrota asomaba su fea cara, aparecieron las figuras complementarias que menciona Pujols. Con dos outs y Amed Rosario en la intermedia, el experimentado Carlos Santana conectó un sencillo productor al jardín izquierdo que rescató el empate. Oneil Cruz fallaría para cerrar la entrada, pero el mensaje ya estaba enviado: la ofensiva dominicana respira por igual con sus estrellas consagradas que con sus roles de apoyo. El equipo dejó 10 hombres en base y bateó de 12-2 con corredores en posición de anotar, una señal de que la máquina aún puede engrasarse más fina de cara a los duelos eliminatorios. Pero eso, ahora, pasa a un segundo plano. La salud de Peña es la prioridad. Mientras los dominicanos se instalaron el miércoles en Miami para iniciar su aventura como máximos favoritos, sus rivales del grupo también lanzaron sus propios avisos. Desde la Liga de la Toronja, Nicaragua, con el lidomiano Ismael Munguía como abanderado, derrotó 2-1 a los Cardenales de San Luis. \»Nos menosprecian, pero vamos a dar una sorpresa\», advirtió Munguía. Países Bajos, a pesar de la sensible baja por dopaje de Jurickson Profar, confirmó su poder ofensivo al vapulear 11-7 a los Rays de Tampa Bay, sumando su segundo triunfo consecutivo en la preparación. Por su parte, Israel cayó 5-2 ante los Mets. La fiesta en el Quisqueya dejó claro que el madero dominicano está aceitado. Pero la concentración del jueves en Miami tendrá un solo tema: esperar por el dedo de Jeremy Peña y saber si el combinado dominicano que todo el mundo da como favorito, podrá iniciar con victoria desde el primer juego del viernes ante los pinoleros.

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República Dominicana: entre la historia y la ambición en el Clásico Mundial

El conjunto quisqueyano, único campeón invicto en la historia del torneo, inicia mañana una nueva aventura con la misión de revalidar su condición de potencia, respaldado por una nómina de lujo y el liderazgo de Albert Pujols en el dugout Por: Thiago Núñez G. SANTO DOMINGO — El Clásico Mundial de Béisbol levantará mañana su telón con la exigencia competitiva como única certeza. Y en ese escenario de sueños y presión, donde cada lanzamiento puede significar la gloria o el fracaso, la República Dominicana vuelve a ocupar su lugar entre las potencias del torneo, respaldada por una historia que la señala y por una nómina que la justifica. Pero no está sola en esa condición privilegiada. Japón, tricampeón del certamen y eterno guardián de la disciplina oriental; Estados Unidos, monarca en 2017 y anfitrión permanente; Venezuela, Puerto Rico y otras selecciones de primer nivel completan un panorama donde el margen de error es mínimo y donde los absolutismos suelen estrellarse contra la realidad del terreno. El béisbol, se sabe, es un deporte de altibajos, de rachas y de momentos. Y en el Clásico, formato corto donde la exigencia no da tregua, esa verdad se multiplica. El debut que marcó un camino Desde su aparición en 2006, el conjunto quisqueyano dejó claro que no sería un actor secundario en esta fiesta global. Aquel equipo inaugural, encabezado por figuras de la talla de Albert Pujols, David Ortiz y Pedro Martínez, alcanzó las semifinales con autoridad, dejando en el camino a oponentes de respeto. Fue Cuba, precisamente, la que frenó su avance en aquella ocasión, pero el mensaje había quedado inscrito: el béisbol dominicano pesaba en el escenario internacional. Tres años después, sin embargo, llegó el contraste que todo pueblo beisbolero lleva tatuado en la memoria. En 2009, Países Bajos —sí, Países Bajos, esa selección que muchos daban por desangelada— firmó una de las mayores sorpresas en la historia del evento al eliminar a Dominicana en la primera ronda. Aquella caída, dolorosa como pocas, expuso una verdad que el torneo se ha encargado de confirmar edición tras edición: el talento, por sí solo, no garantiza resultados cuando el nivel es el más alto del planeta y el formato no perdona distracciones. La respuesta perfecta de 2013 Pero los pueblos grandes no se duermen en la derrota, y la respuesta de República Dominicana en 2013 fue sencillamente histórica. Aquel equipo, conducido por Tony Peña desde el dugout y por una constelación de estrellas en el terreno, conquistó el título con un récord perfecto de 8-0, convirtiéndose en el único campeón invicto en la historia del Clásico Mundial. La final, disputada en San Francisco ante Puerto Rico, tuvo aroma a épica. Robinson Canó, elegido Jugador Más Valioso, brilló con luz propia; Nelson Cruz apareció en los momentos cruciales con su bate oportuno; José Reyes contagió con su energía de siempre; y Fernando Rodney, con su gesto de la flecha al cielo, cerró los partidos con autoridad de emblema. Ese torneo incluyó además remontadas memorables, como las logradas ante Estados Unidos e Italia, que confirmaron el temple de un grupo decidido a hacer historia. La dualidad de una potencia En 2017, esta nación volvió a mostrar su capacidad de reacción —inolvidable aquel cuadrangular de Nelson Cruz ante Estados Unidos tras revertir un 0-5—, pero el camino se cortó en segunda ronda. Y en 2023, Puerto Rico volvió a cruzarse en su sendero para frenar sus aspiraciones en fase inicial, recordando al mundo y a los propios dominicanos que la condición de favorito no exime del riesgo. Esa dualidad —grandeza y vulnerabilidad, dominio y sorpresa— ha moldeado la identidad dominicana en el Clásico a lo largo de cinco ediciones disputadas. El balance, sin embargo, es más que positivo: un campeonato, presencia habitual entre los aspirantes y, sobre todo, ese registro invicto que nadie más puede exhibir. Solo Japón, con tres títulos, y Estados Unidos, campeón en 2017, han levantado más trofeos en el período reciente, pero ninguno lo hizo sin conocer la derrota. Más allá del título: la vitrina del talento El Clásico ha sido, además, la gran vitrina de la profundidad del béisbol dominicano en las Grandes Ligas. Cada edición reúne verdaderas constelaciones de estrellas que, durante unas semanas, intercambian los millones de sus contratos por el orgullo de defender la bandera. Esa capacidad de convocatoria, ese amor por la camiseta que trasciende lo económico, es quizás el mayor activo de una nación que respeta el béisbol como se respeta la familia. Para la edición que comienza mañana, el equipo presenta una de las nóminas más completas de su historia reciente. Y tiene un ingrediente especial: Albert Pujols, leyenda viviente del béisbol dominicano y universal, asume por primera vez la conducción técnica en su nueva faceta de mánager. El hombre que en 2006 comenzaba su historia en el Clásico como jugador, regresa ahora para liderar desde el dugout a una generación que lo mira con admiración y respeto. La nómina del presente En la ofensiva, los nombres impresionan. Juan Soto, con su ojo clínico para seleccionar lanzamientos; Manny Machado, liderazgo y poder en cada swing; Fernando Tatis Jr., electricidad pura; Julio Rodríguez, juventud y proyección; Vladimir Guerrero Jr., fuerza bruta y talento natural. Todos ellos, en plenitud competitiva, forman un lineup que cualquier mánager firmaría sin dudar. El pitcheo, tradicional talón de Aquiles en ediciones anteriores, presenta esta vez una rotación encabezada por Sandy Alcántara, cy young y as con mayúsculas, capaz de dominar cualquier lineup del planeta. El bullpen, por su parte, ofrece brazos de calidad para cerrar partidos en los innings finales, ese tramo donde los juegos se definen y las glorias se consagran. La preparación previa ha dejado una imagen de cohesión que los propios jugadores se han encargado de resaltar: menos individualidades, más sentido colectivo, mayor conciencia de que en el Clásico no bastan los nombres ni los contratos. Los topes de exhibición celebrados en Santo Domingo ante los Tigres de Detroit sirvieron para afinar detalles y, sobre todo, para fortalecer

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Albert Pujols enciende el espíritu quisqueyano: \»En este Clásico jugaremos fuerte y sin subestimar a nadie\»

El dirigente de la selección dominicana advierte que no hay rivales débiles en el Grupo D y anuncia la rotación de abridores para la primera ronda del torneo, que inicia este viernes en Miami. Por Redacción de Deportes de umbral.local/ MIAMI. — Con la autoridad que le confieren sus 703 cuadrangulares en las Grandes Ligas y una trayectoria inmarchitable, Albert Pujols asume su primera gran contienda como dirigente. Al frente de la escuadra dominicana para el Clásico Mundial de Béisbol, \»La Máquina\» no solo administrará talento, sino que buscará imprimir una lección aprendida a base de experiencias pasadas: en el terreno de juego, la camisa no gana partidos. Durante la primera práctica del equipo en Miami, Pujols atendió a la prensa con la mesura del estratega y el fuego del capitán. \»Yo creo que nosotros hemos aprendido de clásicos pasados\», expresó con tono reflexivo. \»Aquí ningún equipo es débil, cualquiera te puede dar una sorpresa. Estamos preparados para enfrentar a cualquier conjunto\». La advertencia cobra especial relevancia en un Grupo D que promete ser una verdadera prueba de fuego. República Dominicana compartirá escenario con Venezuela, Nicaragua, Israel y Países Bajos, selecciones que, en menor o mayor medida, han demostrado en ediciones anteriores que el respeto se gana dentro del diamante. LA ÚNICA EXIGENCIA: ENTREGA TOTAL Lejos de abrumar a sus pupilos con discursos encendidos o tácticas complejas, Pujols ha sido claro en su mensaje al vestidor. Su petición es tan sencilla como profunda: \»Que jueguen fuerte, que respeten al cuerpo técnico y, sobre todo, que entiendan que esto es una responsabilidad de todos. Estos muchachos son profesionales, saben de lo que son capaces\». El dirigente ha dejado claro que no tolerará medias tintas. En un equipo repleto de estrellas, la jerarquía no se impone, se construye desde el ejemplo. Y nadie mejor que él para predicar con la autoridad de quien ha sido estrella en las mayores. EL PLAN DE BATALLA El itinerario del equipo ya está trazado con precisión quirúrgica. Los dominicanos regresarán a la patria este lunes para entrenar en el Estadio Quisqueya Juan Marichal, donde además compartirán en la noche con el presidente Luis Abinader en una cena que refuerza los lazos institucionales y el respaldo gubernamental al equipo. El verdadero ensayo general será ante los Tigres de Detroit, con quienes sostendrán dos partidos de fogueo el martes y miércoles. Para estos encuentros, Pujols ya definió a sus lanzadores abridores: Luis Severino abrirá el primero, mientras que Bryan Bello será el encargado del segundo compromiso. LA ROTACIÓN PARA LA PRIMERA RONDA El cuerpo de pitcheo ya tiene hoja de ruta para los partidos del grupo: · Viernes 6 de marzo (8:00 p. m.): República Dominicana vs. Nicaragua. Abridor: Cristofer Sánchez. · Domingo 8 de marzo (12:00 p. m.): República Dominicana vs. Países Bajos. Abridor: Luis Severino. · Lunes 9 de marzo (12:00 p. m.): República Dominicana vs. Israel. Abridor: Brayan Bello. · Miércoles 11 de marzo (8:00 p. m.): República Dominicana vs. Venezuela. Abridor: Por definir. Tras los duelos preparatorios, la delegación partirá la noche del miércoles hacia Miami para afinar los últimos detalles antes del debut. La afición quisqueyana, fiel y apasionada, ya sueña con una nueva gesta. Pujols, mientras tanto, afila las garras.

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Una Batalla Épica de Palos: El Escogido, representante fiel dominicano, Conquista el Récord con Sangre y Éxtasis 

• Por nuestros corresponsales en Jalisco En un duelo desbordante de ofensiva que reescribió la historia de la Serie del Caribe, los Leones del Escogido, manteniendo su impecable estirpe invicta, derrotaron 16-15 a los Federales de Chiriquí en una montaña rusa de cuatro horas y diez minutos donde el pitcheo fue leyenda y el bate un huracán sin tregua. Con esta victoria, el conjunto criollo asegura su boleto a los playoffs y consolida su reinado en la fase regular. Por Virtudes Álvarez Sampedro  JALISCO, México.– La noche no olía a clásico, olía a historia. En el estadio Panamericano, bajo el cielo de Jalisco, se libró una batalla que excedió el mero beisbol para convertirse en una leyenda instantánea. Los Leones del Escogido y los Federales de Chiriquí de Panamá protagonizaron un duelo dantesco, un carnaval de hits y carreras que culminó con un triunfo agónico de 16-15 para los quisqueyanos y un nuevo récord imborrable: 31 carreras combinadas, la cifra más alta jamás vista en los 66 años de la Serie del Caribe. El partido fue una sinfonía ofensiva desde el primer compás. Travis Larkins, el abridor dominicano, no encontró ritmo y los panameños descargaron con furia temprana. Pero los Leones tienen la piel curtida en el fuego del play off invernal. La respuesta no se hizo esperar. Marco Hernández, con la frialdad de un samurái y el bate de un titán, conectó tres dobles en cinco turnos, empujando cuatro carreras y siendo el faro de la ofensiva. A su lado, Franchy Cordero lanzó un monumental jonrón que electrizó la bancada tricolor, aportando también cuatro remolcadas. Geraldi Díaz, perfecto de 3-3, fue el engranaje imparable. Sin embargo, Panamá, con el orgullo herido y un récord en juego, nunca se rindió. El marcador osciló como un péndulo enloquecido. 14-14 en la octava entrada. El aire se espesó, la tensión podía cortarse. Entonces, Hernández volvió a aparecer, lanzando un doble certero que rompió el empate y puso a los Leones arriba 15-14. Gustavo Núñez, con un vuelo de sacrificio, trajo la carrera 16, la que al final sería la diferencia entre la gloria y el drama. Pero el beisbol no perdona. En la novena, el cerrador Jimmy Cordero sufrió. Los Federales arañaron una carrera y acercaron el marcador a 16-15, sembrando el pánico en el corazón de la afición dominicana. El estadio contuvo el aliento. Sin embargo, en el momento definitivo, Cordero encontró el último out, dejando a la carrera del empate varada en el camino. El salvamento fue un suspiro de alivio y un rugido de triunfo. Más allá del espectáculo ofensivo, la historia quedó sellada con números de oro. Las 31 carreras superaron el récord anterior de 28, establecido el 6 de febrero de 1990. Fue un juego de 34 hits combinados (16 dominicanos, 18 panameños), donde el pitcheo fue un bien escaso y el valor, la moneda de cambio. Con esta victoria, el Escogido perfecciona su marca a un intachable 3-0, líder absoluto del torneo y clasificado matemáticamente a la siguiente ronda. Su camino continúa este jueves a las 9:30 de la noche (hora dominicana) frente a los Tomateros de Culiacán, de México, en lo que será un duelo por el honor y la continuidad de una racha que ya es parte del alma de esta Serie del Caribe. Los Leones no solo ganaron un partido; conquistaron un pedazo de la leyenda, a golpe de bate y con el corazón en la garganta.

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¡LEONES ENCENDIDOS! Adames y Romero escriben con fuego el dominio criollo en el Caribe

El poder explosivo del tercera base y el brazo imperturbable del abridor sellan un triunfo de carácter sobre Puerto Rico, reafirmando una hegemonía que ya es leyenda en el torneo regional. Por Arturo F. Guzmán El Estadio Panamericano vibró este lunes con el rugido de una maquinaria que no conoce de treguas. Los Leones del Escogido, portando con orgullo la bandera de la República Dominicana, desplegaron músculo y temple para derrotar 5-3 a los Cangrejeros de Santurce de Puerto Rico, en un choque que tenía sabor a clásico y a reafirmación de un dominio casi absoluto. Con este triunfo en la segunda fecha de la 68va Serie del Caribe, el cuadro quisqueyano perfecciona su récord a 2-0 y se encarama, solitario, en la cima del torneo. La historia se escribió con dos nombres propios: Cristian Adames y Enny Romero. El tercera base, con la madera candente, destrozó la ofensiva boricua al conectar dos dobles en tres turnos, empujando dos carreras decisivas. No era un acto casual; Adames se convirtió en el primer jugador de esta edición en lograr la hazaña, emulando a figuras como Ildemaro Vargas y Henry Urrutia. Mientras, en el montículo, Romero fue simplemente un muro. El zurdo trabajó cinco entradas de blanqueada, dispersando solo tres hits y demostrando un control aplastante para llevarse la victoria. El partido no fue un paseo. Puerto Rico, que venía de humillar a los dominicanos en la final de Mexicali 2025, llegó con sed de revancha. Pero desde el primer acto, los Leones marcaron territorio. La ofensiva explotó en la entrada inicial contra el abridor puertorriqueño Daryl Thompson, quien apenas pudo sacar dos outs antes de ser castigado con tres carreras que sentaron una declaración de intenciones. Aunque los Cangrejeros arañaron la pizarra con un triple de Yohandy Morales y la consistencia de Rubén Castro (quien llegó a base las cuatro veces que bateó), nunca lograron sofocar el liderato dominicano. El relevo, capitaneado por un implacable Jimmy Cordero que se anotó su segundo salvamento del torneo, cerró la puerta con autoridad en el noveno episodio, dejando claro que en este equipo la victoria es un trabajo colectivo. Con este resultado, la estadística se vuelve abrumadora: Dominicana ha ganado 10 de sus últimos 11 enfrentamientos contra Puerto Rico en Serie del Caribe, incluyendo una racha de nueve victorias consecutivas hasta 2024. No es solo un dato; es una demostración de jerarquía, mentalidad ganadora y un legado que esta nueva generación de Leones lleva sobre sus hombros con orgullo. En la caja de score: Para los campeones, Junior Lake (3-2, dos anotadas, una impulsada) y Sócrates Brito (con triple) aportaron chispas clave. Por los Cangrejeros, Nelson Velázquez (3-1) y Jack López (con una impulsada) intentaron reanimar la ofensiva, pero no fue suficiente frente al torrente leonado. El camino sigue: Los Leones del Escogido descansan este martes 3 de febrero, para recargar baterías y preparar el siguiente asalto. Regresan a la acción el miércoles 4, enfrentando a los Federales de Chiriquí de Panamá (4:00 p.m.), con la mira puesta en seguir ampliando su leyenda caribeña. Mientras, los Cangrejeros de Santurce buscarán reencontrar su rumbo este martes ante los Charros de Jalisco (9:00 p.m.), en un duelo crucial para sus aspiraciones.

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Leones con hambre de historia: llegan al Caribe para defender la corona y perseguir el bicampeonato

Con un roster balanceado que mezcla potencia, velocidad y un sólido pitcheo, los Leones del Escogido aterrizan en la Serie del Caribe con la misión clara de Ramón Santiago: no solo defender el título obtenido el año pasado, sino conquistar la sexta corona para el club y la vigésima cuarta para República Dominicana. Con Oscar De la Cruz como abridor en el debut ante Jalisco y últimos ajustes en el roster, los escarlatas buscan emular a las Águilas Cibaeñas y convertirse en el segundo equipo lidomense en repetir cetro caribeño. Por Brendalis Reyes SANTO DOMINGO. – La melena está erizada y la mirada, fija en el horizonte. Los Leones del Escogido no llegan a la Serie del Caribe como turistas ni como simples invitados de honor. Llegan como monarcas defensores, con el rugido listo para resonar en el Estadio Panamericano y el único objetivo de Ramón Santiago claro como el cristal: traer de vuelta la corona a casa. “Vinimos aquí a ganar”, sentenció el mánager, cargando sobre los hombros escarlatas no solo la presión de un equipo, sino la esperanza de toda una nación sedienta de gloria béisbolera. El año pasado, los Leones mordieron el trofeo y probaron la miel del reinado caribeño. Ahora, la misión es más ambiciosa: defender el título y morder la historia. Solo las Águilas Cibaeñas, en los lejanos 1997 y 1998, han logrado que un equipo de la Liga Dominicana repita cetro en este torneo. Los escarlatas, con el núcleo duro que los llevó a la cima local e internacional –Junior Lake, Sócrates Brito, Christian Adames, Erik González, Gustavo Núñez–, tienen en la mira esa hazaña. Buscan la sexta corona para el Escogido y la número 24 para el país, un número que reafirma el dominio quisqueyano en el diamante caribeño. El balance: un rompecabezas armado para ganar Santiago no oculta su satisfacción con el arsenal a su disposición. “Tenemos velocidad, una defensa sólida y buen pitcheo”, analizó el estratega, destacando la calidad de su rotación inicial. El derecho Oscar De la Cruz, quien lució un dominante 1.73 de efectividad en el Round Robin con las Águilas, tendrá el honor de la bola inaugural este domingo a las 9:30 PM, frente a los Charros de Jalisco (México Rojo). Junto a él, el zurdo Enny Romero refuerza un grupo de abridores de alto calibre. En el bullpen, nombres como Travis Lakins y Jefry Yan prometen apagar incendios, respaldados por un último ajuste: la incorporación del relevista derecho Jimmy Cordero, quien llega para sustituir a Joe Corbett. Últimos movimientos antes del primer pitcheo El roster tuvo sus ajustes de última hora. Además de la baja de Corbett –próximo a firmar con un equipo organizado– y la entrada de Cordero, el receptor Geraldi Díaz reemplaza a Julio E. Rodríguez, quien enfrenta problemas con su visado. Son cambios tácticos para un torneo que promete batalla feroz. Santiago es consciente del desafío: “Hay que trabajar para conseguir ganar la serie. Sabemos que vamos a tener equipos rivales que quieren ganarnos”. Junto a Jalisco, los temibles Cangrejeros de Santurce (Puerto Rico), los Federales de Chiriquí (Panamá) y los Tomateros de Culiacán (México Verde) completan un grupo de muerte donde solo el más fuerte sobrevive. Pero en el campamento escarlata no hay rastro de duda, solo la certeza del que sabe que tiene las herramientas. “Si nosotros ganamos aquí también, vamos a celebrar doble”, remachó Santiago. Esa es la consigna: celebrar el título local fue solo el aperitivo. El banquete completo, el que sabe a gloria eterna y a bicampeonato histórico, se sirve en el Caribe. Los Leones están listos. El rugido está a punto de comenzar.

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