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Santo Domingo. – El acuerdo de cooperación suscrito entre República Dominicana y Estados Unidos ha generado una aguda polarización entre los sectores políticos y sociales del país.

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Tokio se rinde al \’Conejo Malo\’: Bad Bunny conquista por primera vez Asia con un concierto íntimo y nostálgico

El puertorriqueño ofreció anoche en Chiba un espectáculo de hora y media para celebrar sus billones de reproducciones en Spotify. Entre ritmos de reguetón, un guiño a la isla de Yonaguni y un homenaje final a la salsa, el artista conectó con un público que coreó en español y japonés cada uno de sus himnos. Por César Dalmasi Guzmán  Tokio, 7 mar .- Por primera vez, la música de Bad Bunny dejó de ser un eco lejano en auriculares para convertirse en una experiencia colectiva en suelo asiático. El Tipstar Dome de la vecina ciudad de Chiba fue el escenario de un hito: el debut en Japón del fenómeno de Puerto Rico, un concierto que, lejos de la pirotecnia de los grandes estadios, optó por la intimidad de un encuentro con sus seguidores más fieles en el archipiélago. Poco antes de las siete y media de la tarde, las luces del recinto se extinguieron. Las primeras notas de \’EoO\’ emergieron en la penumbra, pero fue la transición inmediata a \’Me Porto Bonito\’ lo que detonó el primer estallido. Cientos de voces, en un crisol de japonés y español, se elevaron al unísono. Entre la multitud, la peruano-japonesa Naomi Uehara, nacida en Perú pero criada en Japón desde el año de edad, resumía el sentir general: \»Es un sueño poder estar aquí y ver a un artista como él cantando en español\». A su lado, Mizuki Arce aún procesaba la fortuna de estar ahí: \»Estaba en el metro cuando recibí las entradas. Al principio no me lo creía\». El concierto, encuadrado en la serie \’Spotify Billions Club Live\’, está reservado para aquellos artistas que acumulan múltiples canciones con más de mil millones de reproducciones. Bad Bunny, con apenas 31 años y más de una veintena de temas en esa selecta lista, se ganó con creces el derecho a esta celebración. El repertorio fue un viaje expreso por la columna vertebral de su éxito. \’No Me Conoce\’, \’La Neverita\’ y \’Si Veo a Tu Mamá\’ mantuvieron el pulso alto, antes de que la irrupción de Arcángel y Ñengo Flow en la pantalla para \’Safaera\’ desatara la euforia. \»La noche acaba de empezar. Sé que ustedes tienen mucha energía todavía y quiero que eso se note en esta canción\», arengó el cantante antes de sumergir al público en el universo de \’Dakiti\’ y \’Titi Me Preguntó\’. Sin embargo, el momento de mayor conexión llegó con un cambio de registro. La silueta del artista se recortó sobre el escenario mientras confesaba: \»Esta canción es muy especial para mí. Cuando la escribí me imaginé aquí, en Japón\». Los primeros acordes de \’Yonaguni\’, cuyo nombre evoca la enigmática isla del extremo occidental de Japón, inundaron la sala. En su tramo final, el público tomó la voz cantante, replicando la estrofa en japonés con una precisión que obligó al artista a detenerse, abrir los brazos y rendirse ante la entrega de sus fans. Tras recuperar el pulso del reguetón con \’Callaíta\’, Benito Martínez, nombre de pila del artista, arrojó su chaleco al público para enfundarse un esmoquin que guardaba un detalle para la posteridad: el reverso, bordado con kanjis brillantes, rezaba \’Tokio\’. La noche deparaba aún otra sorpresa: una versión de ‘Mía’ despojada de su producción original y reconstruida sobre la base cálida de tambores, timbales y bongós, en un gesto que viró hacia la tradición. \»Ya bailamos reguetón toda la noche, ahora toca un poco de salsa\», anunció Bad Bunny, transformando la pista en una fiesta de barrio. \»Tokio baila sin miedo\», arengó. El tramo final incluyó \’Nueva York\’, su más reciente incorporación al club de los billones, y un falso adiós que nadie creyó. \»Ya se acabó\», advirtió con picardía, pero el público, sabedor de lo que se avecinaba, rugió exigiendo el último ritual. La noche cerró con \’Debí Tirar Más Fotos\’, el tema que da título a su más reciente producción discográfica, un homenaje a la cultura de su Puerto Rico natal que acaba de hacer historia al ganar el Grammy al mejor álbum del año, el primero otorgado a una obra íntegramente en español. Antes del último acorde, el cantante impartió una lección que trascendió la música: \»Son ustedes los que me trajeron a Japón, algo que nunca imaginé. Dejen los móviles y disfruten, porque como dice la canción, mientras uno esté vivo, uno tiene que amar lo más que pueda\». Las luces se apagaron para entonar la melodía final, sellando así un capítulo inolvidable en la historia de la música latina en Japón.  

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\»El Malo se fue pa\’l cielo: Muere Willie Colón, el trombonista que transformó el Bronx con su salsa brava\»

El músico que convirtió el metal de su trombón en el rugido de una generación, falleció este sábado en Nueva York. Desde las trincheras de la Fania con Héctor Lavoe hasta la poesía social junto a Rubén Blades, pasando por la denuncia en \»El Gran Varón\» y el romanticismo de \»Idilio\», Colón forjó la banda sonora de la diáspora puertorriqueña y se convirtió en uno de los arquitectos fundamentales de la salsa moderna. \»Solo me importaba la música\», dijo una vez. Hoy, sus trombones resuenan como un réquiem eterno. Por Julio Guzmán Acosta I. El sonido del Bronx Nueva York – Dicen que en el Bronx, el cemento humea y las calles tienen nombre de lamento. Pero cuando Willie Colón empuñaba su trombón, el humo se convertía en niebla de club nocturno y las calles aprendían a bailar. Este sábado 21 de febrero de 2026, el niño nacido el 28 de abril de 1950 en el sur del Bronx, el que aprendió a hablar en español con el acento de su abuela puertorriqueña, dejó de existir en un hospital de la ciudad que lo vio crecer, rodeado de su amada familia . Tenía 75 años y un legado de más de 40 álbumes de estudio que no caben en ninguna vitrina de Discos de Oro o Platino . \»Es con profunda tristeza que anunciamos el fallecimiento de nuestro amado esposo, padre y renombrado músico, Willie Colón. Partió en paz esta mañana, rodeado de su amada familia. Aunque lloramos su ausencia, también nos regocijamos con el regalo eterno de su música\», expresó la familia en un comunicado publicado en sus redes sociales . La causa del fallecimiento no fue revelada de inmediato, aunque se informó que el artista había sido ingresado días antes debido a complicaciones respiratorias . II. De niño prodigio a leyenda de Fania William Anthony Colón Román nació en Nueva York, hijo de padres y abuelos puertorriqueños. Creció en el South Bronx, un barrio difícil donde, según sus propias palabras, \»a todas horas se oían los rumbones de congas\» . Su abuela Antonia Román Pintor, a quien luego dedicaría el álbum Hecho en Puerto Rico, fue quien le regaló una trompeta a los once años y le enseñó el español que cantaría por siempre . \»Estudié música en la secundaria; no fui a ningún conservatorio ni nada\», recordó en una entrevista. \»Conocí a un trompetista afroamericano en mi barrio que me escuchó tocando, tocó a mi puerta y se convirtió en mi mentor. Él me enseñó a leer música. Me encantaba ensayar con él. Y apenas aprendí a tocar un par de canciones, reuní a unos chicos y tocábamos mientras pasábamos elsombrero\» . Pronto cambió la trompeta por el trombón, influenciado por artistas como Mon Rivera y Barry Rogers, y encontró en ese metal la voz que definiría su carrera . A los quince años, su talento llamó la atención del productor dominicano Johnny Pacheco, cofundador de Fania Records, quien lo firmó para el sello que se convertiría en la meca de la salsa . Dos años después, en 1967, con apenas diecisiete años, lanzó su primer álbum, El Malo, junto a un cantante desconocido de Ponce llamado Héctor Lavoe . La portada mostraba a Colón con una estética de pandillero del Bronx, sombrero oscuro y gesto desafiante, proyectando una imagen rebelde que rompía con el estilo tradicional de la música latina . El disco fue criticado por los músicos más conservadores, pero abrazado por los jóvenes nuyoricans que buscaban una voz propia . \»Vengo de un barrio bien difícil\», explicó Colón años después. \»Mi papá estuvo en la cárcel. Casi todos iban a la cárcel. Muchos venían de la guerra de Corea y Vietnam; había un montón de drogas en las calles. Entonces esto era como una forma simbólica de mostrarle al mundo lo que estaba pasando. Yo podía ser un gánster malo en la música, pero sin hacerlo de verdad. Y como eso era parte de lo que estaba pasando, hizo que mi música fuera relevante\» . III. La dupla sagrada: Colón y Lavoe Juntos, Colón y Lavoe grabaron algunos de los álbumes más emblemáticos de la historia de la salsa: La Gran Fuga (1970), El Juicio (1972) y Cosa Nuestra (1970), cuyo título y concepto inspirarían décadas después el álbum de Rauw Alejandro Cosa Nuestra (2024) . Canciones como \»Che Che Colé\», \»Aguanile\» y \»Calle Luna Calle Sol\» se convirtieron en himnos que retrataban la experiencia latina en Nueva York, con letras que hablaban de migración, desarraigo y sobrevivencia urbana . \»Aguanile\», en particular, era más que una canción bailable: su título proviene de la santería afrocubana y significa \»limpieza de la casa\», con versos interpretados como una invocación a Oggún, deidad de la religión yoruba . Era un recordatorio de que la música latina provenía de lugares más lejanos de los que podíamos imaginar, no solo geográficos, sino también espirituales. \»El día de mi suerte\», otra joya de esa época, construía narrativas de esperanza en un contexto de discriminación racial y lucha comunitaria. Y \»Calle Luna Calle Sol\», con su coro \»mete la mano en el bolsillo, saca y abre tu cuchillo y ten cuidao\», sonaba como una advertencia, como la crónica sonora de la criminalidad en South Bronx y Spanish Harlem . IV. La revolución de Siembra y el encuentro con Blades Tras separarse de Lavoe en 1974, Colón inició su carrera como solista con The Good, the Bad and the Ugly (1975), pero pronto encontraría a otro compañero de viaje fundamental: un intelectual panameño de verbo afilado llamado Rubén Blades . Fue Colón quien presentó a Blades al mundo en el álbum Metiendo Mano de 1977, cuya portada lo muestra vestido como entrenador de boxeo levantando el brazo de Blades como si fuera un campeón . Pero el verdadero hito llegaría al año siguiente, con el lanzamiento de Siembra (1978), considerado el disco de salsa más vendido de todos los tiempos . Siembra no era un álbum más: era una revolución.

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El Malo se fue pa\’l cielo: Willie Colón, el trombonista que le puso salsa a las calles del Bronx, muere a los 75 años

El músico que convirtió el metal de su trombón en el rugido de una generación, falleció este sábado en Nueva York. Desde las trincheras de la Fania con Héctor Lavoe hasta la poesía social junto a Rubén Blades, Colón forjó la banda sonora de la diáspora puertorriqueña. “Pasan los años y sigo dando palos”, profetizó Bad Bunny. Hoy, esos palos resuenan como un réquiem eterno. Por Julio Guzmán Acostao Nueva York – Dicen que en el Bronx, el cemento humea y las calles tienen nombre de lamento. Pero cuando Willie Colón empuñaba su trombón, el humo se convertía en niebla de club nocturno y las calles aprendían a bailar. Esta madrugada, el niño nacido el 28 de abril de 1950 en el sur del Bronx, el que aprendió a hablar en español con el acento de su abuela puertorriqueña, dejó de existir en un hospital de la ciudad que lo vio crecer. Tenía 75 años y un legado de más de 30 discos que no caben en ninguna vitrina de Discos de Oro o Platino. “Willie Colón me dicen El Malo, porque pasan los años y sigo dando palos”. Cuando Bad Bunny entonó este verso en el intermedio del Super Bowl, no solo estaba sampleando una leyenda; estaba ungiento a un profeta. Ese \»Malo\» al que alude la canción no es un adjetivo, es un manifiesto. Fue el título del álbum que en 1967, con solo 16 años, Colón firmó junto a un flaco desconocido de Ponce llamado Héctor Lavoe. Juntos, sin saberlo, estaban mechando la pólvora de lo que sería la explosión de la salsa. No era solo música: era el retrato sonoro del barrio, con sus luces y sus sombras, con su Calle Luna y su Calle Sol. Pero hablar de Willie Colón es hablar de un titán de mil cabezas. Cantante, poeta, arreglista, productor y director musical. Su trombón, rebelde y rasposo, se convirtió en la voz de los metales en la Fania. Su genius loci lo llevó a formar otro de los dúos más sagrados del firmamento latino, esta vez con un intelectual panameño de verbo afilado: Rubén Blades. Juntos grabaron Canciones del solar de los aburridos, y juntos elevaron la crónica musical a la categoría de literatura. Fueron años de ebullición creativa hasta que, como suele pasar en los reinos de este mundo, un desacuerdo financiero en 2003 apagó la llama del dúo en los escenarios. Pero la música, tozuda, se negó al silencio. Su vínculo con Puerto Rico no era una postal turística. Willie fue el más boricua de los neoyorquinos, y eso es mucho decir en una ciudad donde más de un millón de hijos de la isla caminan sus aceras. Ese amor tenía rostro de mujer y nombre de abuela: Antonia Román Pintor. A ella le dedicó el álbum Hecho en Puerto Rico, un testimonio de que la identidad no entiende de mapas, sino de latidos. Hoy, la isla y el Bronx se visten de luto. Hace apenas unas horas, su familia emitía un comunicado con la voz entrecortada: “Es con profunda tristeza que anunciamos el fallecimiento de nuestro amado esposo, padre y renombrado músico, Willie Colón. Partió en paz esta mañana, rodeado de su amada familia. Aunque lloramos su ausencia, también nos regocijamos con el regalo eterno de su música”. Pidieron privacidad. Pero es difícil pedir silencio cuando el muerto es el hombre que nos enseñó a cantarle a la vida, a la muerte y al Gran Varón. Cuando el féretro de William Anthony Colón Román recorra el último tramo de esta ciudad de hierro, no habrá trompetas celestiales que le hagan competencia. Habrá, eso sí, un coro de millones de voces tarareando sus éxitos, porque cuando el que se va es El Malo, no hay más remedio que aceptar que se fue, como diría su amigo Lavoe, para gozar. Y esta vez, a gozar se dijo… con llanto.

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Bad Bunny: La Voz Indómita en la Noche Dorada

Un grito desde el escenario más brillante: cuando la música desnudó la barbarie y reclamó los nombres robados. Por Julio Guzmán Acosta La madrugada de este lunes, mientras Estados Unidos dormía entre pesadillas de protestas y divisiones, los Grammy no fueron solo una fiesta. Fueron un juicio. Bajo los reflectores de la industria musical más poderosa del mundo, se levantó un tribunal improvisado donde los acusados tenían nombres: ICE, la política migratoria de la administración Trump, el olvido calculado hacia los cuerpos que cruzan fronteras. Y desde ese estrado, con el trofeo del Álbum del Año en la mano, Bad Bunny —el huracán boricua que ha redefinido el pop global— lanzó un veredicto inapelable, una frase que ya resuena como estribillo de una generación: “No somos salvajes, no somos animales, no somos aliens, somos humanos”. Pero aquel no fue un discurso aislado. Fue el coro final de una sinfonía de rabia y dignidad que atravesó toda la gala. Mientras en Mineápolis y otras ciudades ardían las calles por la justicia racial y migratoria, las alfombras rojas se llenaron de insignias discretas pero elocuentes, pequeños emblemas de resistencia prendidos en trajes de diseñador. Y luego, llegaron las voces. Una tras otra, como testigos en un proceso colectivo, desfilaron para dejar su testimonio. Billie Eilish, con su fría contundencia adolescente, sentenció: “No existe tal cosa como una persona ilegal en tierras indígenas robadas. A la mierda con ICE”. Olivia Dean, ganadora a mejor artista nueva, hurgó en la memoria familiar: “Estoy aquí como nieta de un inmigrante, soy producto de la valentía”. Y en el centro de la burla y la sátira, el presentador Trevor Noah clavó su dardo más afilado contra el presidente Trump, comparando su deseo por Groenlandia con la ambición de los artistas por el Grammy a Canción del Año —un chiste que provocó la inmediata y furibunda reacción del mandatario, quien amenazó con demandar al “pobre, patético, sin talento y tonto presentador”. Pero entre todas las intervenciones, la de Bad Bunny emergió con la fuerza de un manifiesto. No fue un agradecimiento protocolario. Fue una interrupción deliberada del guion, un “antes de agradecer a Dios” que trastocó el orden de lo permitido. Al gritar “¡Fuera ICE!” y reclamar la humanidad intrínseca de los migrantes, el artista performó un acto de desobediencia cultural en el corazón mismo del sistema. No habló solo como ganador, sino como portavoz de una comunidad sistemáticamente deshumanizada por leyes y retóricas que reducen vidas a adjetivos: “ilegales”, “extranjeros”, “alienígenas”. La prosa de la noche, así, fue literaria en su tragedia y en su resistencia. Cada discurso, cada insignia, cada mirada a cámara compuso un relato alternativo al oficial: el de un país que, en sus artistas más celebrados, se reconoce plural, mestizo, fundado por y sobre migrantes. Un país que, paradójicamente, celebra en esa misma gala a quienes le recuerdan sus deudas más íntimas. Los Grammy de esta madrugada no premiaron solo la excelencia musical. Premieron, quizá sin quererlo del todo, el coraje de usar el micrófono más amplificado del mundo para decir las verdades más incómodas. Y en ese gesto, Bad Bunny y sus compañeros transformaron trofeos en testimonios, aplausos en solidaridad, y una gala de entretenimiento en un capítulo urgente de la crónica social de nuestro tiempo. Porque, al final, la música puede callar muchas cosas, pero anoche eligió, claramente, gritar.

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Toño Rosario y Héctor Acosta iluminarán Santiago en concierto aniversario

Dos íconos de la música tropical unen talentos para celebrar los 14 años de Mr. Grilled Restaurant Por César Dalmasi Guzmán Santiago se prepara para vibrar al ritmo de los merengues y bachatas que han marcado épocas. Dos gigantes de la música caribeña, Toño Rosario y Héctor Acosta \»El Torito\», compartirán escenario el próximo sábado 2 de agosto en un concierto exclusivo para celebrar el decimocuarto aniversario del reconocido Mr. Grilled Restaurant. La velada promete ser un viaje sonoro por los éxitos que han escuchado y bailado generaciones, con una producción especial a cargo de Los 4 Fantásticos. Un duelo de leyendas sobre las tablas El evento no solo reunirá a dos de las voces más emblemáticas de la música dominicana, sino que contará con un equipo de lujo para su conducción: los animadores Mariachi Budda, Yulay Piña, Sandra Berrocal, Vitaly Sánchez y Mara Tavárez guiarán la noche, entremezclando humor y energía con las interpretaciones musicales. Toño Rosario, exintegrante de Los Hermanos Rosario y solista consagrado, promete encender al público con clásicos como \»La Dueña del Swing\» y \»Bomba Camará\». Mientras, Héctor Acosta —cuyo repertorio abarca desde bachatas románticas hasta merengues explosivos— hará cantar al público con éxitos como \»Me voy\» y \»Sin perdón\» Más que música: una experiencia multisensorial El concierto forma parte de una agenda cultural y gastronómica que Mr. Grilled Restaurant ha diseñado para su aniversario. Los asistentes podrán disfrutar de una fusión entre platos exclusivos y melodías que invitan al baile, consolidando el evento como un referente del entretenimiento santiaguero. \»Queremos que este aniversario quede grabado no solo por la comida, sino por la calidad artística\», señalaron los organizadores. Con la producción de Los 4 Fantásticos —reconocidos por espectáculos memorables en todo el país—, la noche del 2 de agosto se perfila como un homenaje a la música dominicana y su capacidad para unir a través del ritmo. Detalles clave – Fecha: Sábado 2 de agosto. – Artistas: Toño Rosario y Héctor Acosta \»El Torito\». – Producción: Los 4 Fantásticos. – Conducción: Mariachi Budda, Yulay Piña, Sandra Berrocal, Vitaly Sánchez y Mara Tavárez. Una cita imperdible para los amantes de la buena música y la fiesta santiaguera.

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Internacional
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Cuando la música encubre la guerra: Eurovisión en tiempos de genocidio

Protesta por la participación de Israel en Eurovisión en Basilea, Suiza, la ciudad que acogió el certamen en 2025. Por Julio Guzmán Acosta Mientras Gaza arde bajo un fuego implacable, mientras la muerte y la destrucción arrasan con vidas inocentes, Europa aplaude. No a las víctimas, sino al verdugo. En medio de un espectáculo televisivo que se presenta como un canto a la paz y la hermandad entre pueblos, la realidad de una catástrofe humanitaria se oculta tras luces de neón y melodías coreografiadas. El contraste entre la devastación en la Franja de Gaza y el escenario de Eurovisión es tan brutal como desgarrador: mientras más de 53.000 palestinos han sido asesinados en apenas dieciocho meses, el certamen europeo continúa su desfile de glamour y espectáculo. Gaza: la distopía retransmitida La Franja de Gaza es hoy un territorio sitiado y desolado, un espacio donde la vida civilizada parece haber quedado atrás. La ofensiva israelí se ha caracterizado por la eliminación sistemática de familias enteras, la destrucción de infraestructuras vitales y el uso de la inanición como arma de guerra. Más de medio millón de personas están al borde de la hambruna debido al bloqueo israelí que impide la llegada de ayuda humanitaria. Entre ellos, 71 mil niños menores de cinco años sufren desnutrición aguda. Las imágenes que llegan desde Gaza son estremecedoras: hospitales convertidos en ruinas, convoyes de ayuda atacados, cuerpos sepultados bajo escombros humeantes. En medio de esta tragedia, Israel mantiene una retórica de exterminio que no oculta, sino que difunde abiertamente. El llamado “hasta el final” del gobierno israelí resuena como una sentencia de muerte para una población que no encuentra refugio ni auxilio. Europa aplaude al verdugo En este contexto, el escenario europeo se ha convertido en un espacio paradójico. Mientras 115 palestinos eran asesinados en un solo día, Israel subía al escenario de Eurovisión con una canción titulada “Un nuevo día amanecerá”. La letra “El dolor pasará, pero nosotros nos quedaremos” no suena como un himno de esperanza, sino como un mensaje de impunidad. La coreografía y luces que iluminan el festival contrastan con el sufrimiento real de quienes yacen bajo los escombros. Eurovisión, que se presenta como un símbolo de paz entre naciones, se convierte así en una vitrina donde se exhibe una realidad distorsionada, dominada por la lógica del poder y la estética vacía. La música y el espectáculo sirven como cortina de humo que oculta crímenes y legitima la violencia. Un origen político con acento atlántico Cabe recordar que Eurovisión no es un simple concurso musical. Fue creado en 1956 por la Unión Europea de Radiodifusión, en el contexto de la Guerra Fría, como un instrumento cultural del bloque occidental para promover valores de unidad, modernidad y libertad frente al socialismo soviético. Con apoyo tácito de la OTAN, el festival fue una herramienta de alineamiento ideológico y geopolítico. Hoy, esa misma vitrina cultural permite que un Estado acusado de crímenes de guerra ocupe un lugar central en la escena europea, mientras las bombas siguen cayendo sobre Gaza. Esta contradicción no es casual; refleja las alianzas políticas y los intereses que priman sobre los valores éticos universales. El doble rasero europeo La hipocresía es evidente cuando se compara la exclusión de Rusia en la edición de 2022 por la invasión a Ucrania con la permisividad hacia Israel. La solidaridad europea se muestra intermitente y condicionada por afinidades geopolíticas. El “nunca más” que surgió tras los horrores del siglo XX se vuelve maleable y selectivo, aplicándose solo cuando conviene. Los derechos humanos, en este contexto, se aplican con doble estándar. El agresor es aliado, lo que justifica su impunidad y la complicidad de quienes aplauden desde el otro lado del escenario. Fascismo con purpurina No se trata de una anomalía, sino de una lógica de poder que utiliza la cultura para blanquear la barbarie. El fascismo del siglo XXI no necesita símbolos tradicionales; su disfraz es el del entretenimiento, la música y el espectáculo. El horror, convenientemente iluminado y musicalizado, se vuelve digerible y hasta premiable. Así, Europa se convierte en cómplice silenciosa de un genocidio, transformando la tragedia humana en un espectáculo que entretiene mientras destruye. Eurovisión, bajo las bombas, revela la fractura entre la ética y la estética, entre la justicia y el poder, entre la verdad y la propaganda.

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John Lennon será homenajeado con una moneda conmemorativa por su 85 aniversario

El diseño de la moneda presenta un retrato de Lennon basado en una fotografía tomada por Bob Gruen, reconocido fotógrafo de la industria musical, durante una sesión en la azotea del ático del músico en Nueva York. El artista Henry Gray fue el encargado de dar vida a esta imagen. Por Virtudes Álvarez Sampedro El legendario músico británico John Lennon, miembro icónico de The Beatles y asesinado en 1980, será honrado con una moneda conmemorativa en el año en que habría cumplido 85 años. La Royal Mint, la institución encargada de producir monedas y billetes en el Reino Unido, anunció este viernes el lanzamiento de esta pieza especial, que rinde tributo a la vida y legado del artista. El diseño de la moneda presenta un retrato de Lennon basado en una fotografía tomada por Bob Gruen, reconocido fotógrafo de la industria musical, durante una sesión en la azotea del ático del músico en Nueva York. El artista Henry Gray fue el encargado de dar vida a esta imagen, que muestra el nombre de Lennon a la izquierda del retrato y la palabra \’Imagine\’ a la derecha, en referencia al emblemático sencillo y álbum lanzado en 1971, que se convirtió en un himno de paz y esperanza. Rebecca Morgan, directora de Monedas Conmemorativas de la Royal Mint, destacó la importancia de este homenaje: \»El retrato de Lennon se ha plasmado con meticuloso detalle y, en un justo homenaje, se pondrá a la venta el año en que el artista habría celebrado su 85 cumpleaños\». La moneda, que saldrá a la venta el próximo 17 de marzo, tendrá un precio de 18,50 libras (22,05 euros) y estará disponible en una variedad de metales preciosos. Podrá adquirirse exclusivamente en la sede de la Royal Mint, lo que la convierte en una pieza única para coleccionistas y admiradores del músico. John Lennon se une así a una lista de artistas británicos homenajeados por la Royal Mint, entre los que se encuentran figuras como David Bowie, Shirley Bassey y Paul McCartney, su compañero en The Beatles. Este tributo no solo celebra la contribución de Lennon a la música, sino que también mantiene viva su memoria como uno de los artistas más influyentes del siglo XX. Con esta moneda, los seguidores de Lennon tendrán la oportunidad de recordar y celebrar su legado, que continúa inspirando a generaciones en todo el mundo.

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Cultura
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Los Pleneros de la Cresta: Un ejemplo de música con sentido en tiempos de superficialidad

La Plena tiene entre sus secretos la sencillez de sus patrones rítmicos que inmediatamente cautivan a la audiencia, que invitan a su ejecución de forma aficionada y que casi no tienes barreras para su disfrute. Sin embargo, también encierra una polirritmia que envuelve una complejidad difícil de entender y un virtuosismo que impresiona, precisamente saliendo de un tambor de mano, que excepto por las prácticas de antaño, se ejecuta principalmente con una mano. Por Julio Guzmán Acosta En un momento en que la industria musical parece inundada de letras vacías y producciones carentes de profundidad, la agrupación puertorriqueña “Los Pleneros de la Cresta” emerge como un faro de autenticidad y compromiso cultural. Su defensa de la “plena”, un género tradicional de Puerto Rico, y su colaboración con el fenómeno global “Bad Bunny”, han catapultado su música a nivel internacional, demostrando que es posible crear arte de calidad sin sacrificar el mensaje ni la identidad.    Según una entrevista publicada por el periódico español “El País”, Los Pleneros de la Cresta han experimentado un crecimiento exponencial en su popularidad tras participar en el tema “CAFé CON RON”, incluido en el último álbum de Bad Bunny, “DeBÍ TiRAR MáS FOToS”. La canción alcanzó el puesto 83 del “Billboard Hot 100” y se viralizó en TikTok, lo que multiplicó sus oyentes mensuales en Spotify de 30.000 a casi 12 millones. Este éxito no solo ha puesto a la plena en el mapa global, sino que también ha reivindicado la importancia de preservar las raíces culturales en un mundo dominado por tendencias efímeras.    Formado por Joseph, Joshuan, Jeyluix y José Román, el grupo surgió en 2013 en el pequeño barrio de “Frontón”, en Ciales, Puerto Rico. Desde sus inicios, han mantenido un firme compromiso con la plena, un género que consideran parte fundamental de su identidad. “Donde nosotros estemos, vamos a defender lo que nos identifica”, afirmaron durante la entrevista. A pesar de las críticas iniciales que tildaban su música de “cosa de viejos”, Los Pleneros han demostrado que la autenticidad y el mensaje pueden resonar en cualquier generación.    Pero su impacto va más allá de la música. Los Pleneros se han convertido en un referente de “resistencia y activismo cultural”. En su conversación para los lectores de El Pais, destacaron la necesidad de combatir la corrupción y promover la autonomía de Puerto Rico, un territorio que sigue siendo colonia de Estados Unidos. “Necesitamos empoderarnos y definir cómo queremos resolver nuestros asuntos”, expresaron.  Su compromiso social se materializa en proyectos como el “Centro Cultural Yerba Bruja”, un espacio que buscan revitalizar en colaboración con su organización sin fines de lucro, “Acción Valerosa Inc”. Este proyecto, enfocado en la educación, la cultura y la agroecología, busca fomentar la sustentabilidad alimentaria y fortalecer la comunidad. “El Puerto Rico que nos merecemos trasciende más allá de las canciones. Es la canción, pero también la acción”, subrayaron.    Respecto a su colaboración con Bad Bunny, Los Pleneros explicaron que la canción “CAFé CON RON” fue concebida como un “respiro” dentro del álbum, alejada de las temáticas políticas presentes en otras canciones del disco. Sin embargo, ven en este éxito una oportunidad para difundir su mensaje y visibilizar la plena a nivel global. “Es el himno para hacer este efecto de Caballo de Troya”, afirmaron, confiando en que quienes descubran su música a través de Bad Bunny encontrarán un mensaje profundo y comprometido.    El impacto de esta colaboración ha sido significativo, no solo para el grupo, sino para la música tradicional puertorriqueña en general. Los Pleneros aspiran a que este éxito abra puertas para otros artistas que defienden géneros como la “bomba” y la “plena”, y que permita a los músicos vivir de su arte. “Nuestro sueño es que este éxito se refleje en todos los colegas que han dado su vida por esto”, concluyeron.    En un momento en que gran parte de la música dirigida a los jóvenes carece de sustancia, Los Pleneros de la Cresta y artistas como Bad Bunny demuestran que es posible crear arte de calidad sin renunciar a las raíces ni al mensaje. Su ejemplo es un llamado a los jóvenes latinoamericanos y del mundo: “ser joven no significa consumir o producir música basura”. La buena música, aquella que trasciende y transforma, sigue viva y más vigente que nunca. umbral.local/, comprometido con la difusión de la buena música, celebra el éxito de Los Pleneros de la Cresta y su aporte a la cultura de Puerto Rico y latinoamericana.  

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