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Santo Domingo. – El acuerdo de cooperación suscrito entre República Dominicana y Estados Unidos ha generado una aguda polarización entre los sectores políticos y sociales del país.

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Bajo la Sombra del Flamboyán, Germinan los Fantasmas del Caribe

Nacol Rosario Antigua, con una prosa que es a la vez cuchillo y caricia, despliega en Madrid la memoria doliente de un barrio dominicano, donde un árbol mítico atestigua las maldiciones terrenales. Por Julio César Guzmán Acosta MADRID.— Hay árboles que no son solo árboles. Son centinelas del tiempo, arcones de secretos, raíces que se hunden en lo más profundo de la tierra y de la conciencia. El flamboyán que Nacol Rosario Antigua planta en el corazón de su primera novela, «La Maldición del Flamboyán», es uno de ellos. Un testigo rojo y exuberante, de sombra generosa y ramas como garras, bajo las cuales crecen y se pudren los sueños de un barrio popular de la República Dominicana de los años noventa. El miércoles 10 de diciembre, entre los muros del céntrico Espacio Ronda de Madrid, ese árbol simbólico echó ramificaciones literarias, presentándose ante un público que incluyó la solemnidad institucional y el calor de la diáspora. La presentación contó con la presencia del Embajador de la República Dominicana en España, Tony Raful, junto a representantes del Instituto de Dominicanos en el Exterior (INDEX), el Consulado Dominicano en Madrid y la asociación de escritores ACUDEBI. Un marco que subrayaba no solo el lanzamiento de un libro, sino el desembarco en la narrativa contemporánea de una voz dual, dominicana y española, que busca tender puentes de tinta y memoria. Pero la fuerza del acto residió, íntegra, en la potencia de la prosa de Antigua. Una prosa que no describe, sino que evoca; que no cuenta, sino que desentraña. El autor, con la precisión de un orfebre y el ritmo de un tambor, construye un thriller sobrenatural que es, en su núcleo más palpitante, una radiografía del realismo social más crudo. La supuesta maldición que da título a la obra no es un hechizo folclórico, sino la encarnación literaria de la violencia estructural, las desigualdades de poder y el peso asfixiante de la herencia—económica, social y moral—en una comunidad marginada. Antigua teje su trama con hilos de misterio y de folklore caribeño, pero el telón de fondo es el de las decisiones humanas, esas que, tomadas en la encrucijada de la necesidad, la lealtad y el miedo, sellan destinos. «Busco dar voz a esas vidas que casi nunca aparecen en los libros, gente común atrapada… que aun así busca una salida, una pequeña grieta de esperanza», confesó el autor. En su narrativa, el flamboyán se erige así en símbolo polisémico: es opresión y memoria, culpa y testigo, y quizás, al final, la posibilidad lejana de una redención que debe ganarse a pulso. Nacol Rosario Antigua, nacido en Santo Domingo y residente en Madrid, es un hombre de mundos múltiples: empresario, consultor financiero con experiencia internacional, y ahora, narrador que irrumpe con la contundencia de quien ha madurado su historia en silencio. Su camino literario se insinuó en la antología “Colonizar el Siglo 21”, y encuentra ahora su plenitud en esta novela que fusiona el suspense psicológico con una profunda raigambre cultural. «La Maldición del Flamboyán» no es, por tanto, solo un libro. Es un territorio literario. Un espacio donde la prosa de Antigua—tan capaz de la filigrana lírica como del golpe seco del dato social—invita al lector a entrar bajo esa sombra magnética para escuchar los susurros, los gritos y los suspiros que, desde la tierra caribeña, reclaman ser leídos. La maldición, sugiere el autor, puede que no esté en el árbol, sino en lo que, a su sombra, los hombres somos capaces de hacer y de deshacer. Y es en la exploración de ese abismo humano donde su escritura despliega todo su poderío.

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FAFA TAVERAS: Memorias de un Combate de Vida por la Libertad

Las memorias del legendario luchador social, compiladas por Rafael Chaljub Mejía, emergen como testimonio fundamental de las batallas por las libertades públicas desde la era de Trujillo hasta la democracia contemporánea. Por Julio César Guzmán Acosta  SANTO DOMINGO. – Bajo el título \»FAFA TAVERAS. Punto y Seguido\», ven la luz este 25 de noviembre las tan esperadas memorias del histórico dirigente izquierdista Rafael Fafa Taveras, obra que viene a llenar un vacío esencial en la historiografía política nacional. La presentación tendrá lugar esta noche a las 7:00 en el Salón Florida de Nolasco de la Biblioteca Nacional Pedro Henríquez Ureña, con la particularidad de que el propio compilador de la obra, el escritor Rafael Chaljub Mejía, será el encargado de exponer al público el valor de este documento testimonial. Estas memorias, meticulosamente ordenadas por Chaljub Mejía, se erigen como piedra angular en la recuperación de la memoria histórica del pueblo dominicano, particularmente de los movimientos de izquierda que desde los oscuros años de la tiranía trujillista libraron una batalla sin cuartel por la conquista de las libertades públicas, los derechos democráticos y la justicia social. El Hombre que Desafió a la Tiranía Rafael Fafa Taveras, encarnó como pocos el espíritu de resistencia contra la opresión. Su trayectoria vital constituye un verdadero atlas de las luchas sociales dominicanas del siglo XX. Desde su temprana militancia antitrujillista, que le valió persecución, hasta su papel fundacional en el Movimiento Revolucionario 14 de Junio y en el Movimiento Popular Dominicano, Taveras mantuvo una coherencia ideológica que le convierte en figura indispensable para comprender la evolución del pensamiento progresista en el país. Su labor se extendió igualmente al campo del periodismo, donde desde tribunas como La Noticia y El Nacional ejerció un comprometido oficio de denuncia y análisis, siempre al servicio de las causas populares que ha defendido hasta el día de hoy. El Guardián de la Memoria Colectiva Rafael Chaljub Mejía, responsable de la edición de estas memorias, reúne las credenciales idóneas para tan delicada tarea. Reconocido escritor, dirigente político de izquierda, Chaljub Mejía ha consagrado su prolífica carrera a la documentación y análisis de la realidad histórica y política dominicana. Su aguda pluma y su rigor investigativo garantizan la solidez documental de esta obra de pasado, presente y futuro. La presentación de esta noche marca un hito en los estudios históricos contemporáneos. No se trata simplemente del lanzamiento de un libro, sino de la recuperación de una voz esencial para comprender los complejos procesos que han dado forma a la democracia dominicana. En un momento donde la memoria histórica enfrenta nuevos desafíos, la publicación de \»FAFA TAVERAS. Punto y Seguido\» adquiere una relevancia singular, ofreciendo a las nuevas generaciones el testimonio directo de quien dedicó su vida a la construcción de un país más justo y soberano.

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Un Límite Invisible: Michelle Obama y el Techo de Cristal Presidencial

La ex primera dama estadounidense afirma que la sociedad norteamericana \»no está lista\» para una mujer en la Casa Blanca, desvelando las resistencias culturales y políticas que persisten frente al liderazgo femenino en la esfera pública. Por Brendalis Reyes MIAMI – Con la claridad que la caracteriza, Michelle Obama ha vuelto a poner el dedo en la llaga de una herida que aún supura en la democracia estadounidense. En un evento de promoción de su nuevo libro, The Look, la ex primera dama no solo descartó cualquier ambición presidencial, sino que articuló un diagnóstico crudo sobre los límites del progresismo en su país: “No estamos listos para una mujer presidenta”. Sus palabras, pronunciadas con una mezcla de franqueza y desencanto, resonaron en el auditorio como un eco de elecciones pasadas. “Como vimos en la pasada elección, tristemente, no estamos listos. Por ello estoy como: ni siquiera me miren sobre competir porque todos ustedes están mintiendo. No están listos para una mujer. No lo están. Así que no me desperdicien mi tiempo”, afirmó, desmontando con ironía cualquier especulación sobre su posible candidatura. Pero más allá del gesto personal, Obama profundizó en las raíces del problema. Señaló que, “todavía hay, tristemente, un montón de hombres que no sienten que podrían ser liderados por una mujer, y lo vimos”. Una observación que trasciende lo anecdótico para convertirse en una crítica estructural sobre la cultura política estadounidense, donde el liderazgo femenino sigue siendo objeto de resistencias profundas. Entre el simbolismo y la realidad Michelle Obama, quien lideraba encuestas como potencial candidata demócrata en 2024, optó por respaldar a Kamala Harris cuando el presidente Joe Biden evaluaba retirarse de la contienda. Esta decisión no fue solo una cuestión de lealtad partidista, sino un gesto estratégico en un sistema donde la representación femenina aún lucha por trascender el rol simbólico. En su conversación con la actriz Tracee Ellis Ross, la ex primera dama cuestionó además los arquetipos que históricamente han definido a las mujeres en la esfera pública. “No estoy de acuerdo con la idea de que una primera dama debe ser el arquetipo de una esposa y de la feminidad”, afirmó, desafiando los moldes que durante décadas han constreñido a las mujeres en posiciones de poder. Un espejo para la sociedad Las declaraciones de Obama no son solo una reflexión personal; son un termómetro de la madurez democrática de una nación que, pese a avances significativos, aún lucha por reconciliarse con la igualdad de género en los más altos cargos. Su postura revela una paradoja: mientras las encuestas y los discursos públicos celebran la diversidad, la realidad electoral y cultural sigue imponiendo barreras invisibles pero infranqueables. Al definir en su momento a Donald Trump como un “riesgo” para las mujeres, y al ser calificada por él de “asquerosa”, Michelle Obama encarnó una polarización que trasciende lo ideológico para adentrarse en lo identitario. Su nuevo libro, The Look, donde analiza su evolución estilística, se convierte así en una metáfora de cómo las mujeres en la esfera pública son constantemente escrutadas, no solo por sus ideas, sino por su apariencia y su capacidad para encajar en moldes preestablecidos. En un mundo donde la igualdad de género se proclama como bandera, las palabras de Michelle Obama sirven como un recordatorio incómodo: el camino hacia la Casa Blanca para una mujer no solo depende de su preparación, sino de la voluntad colectiva de derribar los prejuicios que aún habitan en el corazón de la sociedad.

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Las memorias de Fafa

Rafael Francisco Rosario Taveras (Fafa) es un revolucionario de 7 Décadas, sin haber dejado de militar ni un día en la causa en la que cree. Desde sus primeros contactos con él Padre Cruz y luego con Minerva Mirabal en la provincia de Salcedo de la que es oriundo, su vida ha seguido una línea recta inalterable, desde estar entre los primeros en integrarse al Movimiento Revolucionario 14 de Junio (1J4) constituida el 10 enero de1960 en Mao que encabezó el Dr. Manuel Aurelio Tavares Justo, para dar continuidad a la lucha de los expedicionarios de junio del 1959, pasando por el complot Desvelado y la tenebrosa cárcel de la 40. Luchó contra Trujillo y sus remanentes, contra los golpistas que derrocaron al gobierno constitucional del profesor Juan Bosch, llegando a ser uno de los principales líderes de esa organización después del fusilamiento de Manolo en la sección Diferencia del paraje de las Manaclas del municipio de San José de las Matas en diciembre de 1963. Fue Junto a Juan Miguel Román, Fidelio Despradel, Roberto Duverge, de los principales líderes catorcitas en la gloriosa gesta de abril defendiendo el honor de la Dominicanidad y la soberanía mancillada por las tropas interventoras Yankis. Lo conocí a partir de que un importante grupo del Movimiento 14 Junio (1J4) llegó al Movimiento Popular Dominicano (MPD) en enero de 1967, organización en que ya militaba desde finalizada la contienda por el retorno del gobierno del profesor Bosch. En ese grupo también llegó, Amín Abel, Guido Gil, Moise Blanco Genao, Magaly Pineda, Julio de Peña Valdez y prácticamente todo el buró sindical del 1J4, entre muchos otros. Desde su ingreso formal a las filas emepedeista en 1967 hasta la fecha de su apresamiento el 8 de junio de 1970 en Santiago, Fafa estuvo integrado en los trabajos trazados tanto en la conferencia de cuadros Guido Gil cómo la Hilda Gatreaux, lapso de tiempo en que nuestro contacto fue esporádico. Fue a principio de noviembre del 1973, luego de mí apresamiento en octubre de ese año en San Francisco de Macorís, que llevado a la Penitenciaría Nacional de la Victoria donde Fafa ya tenía tres (3) años, que volvimos a encontrarnos. Convivimos en un viejo hospital cuyos pabellones convertidos en celdas albergaban a los detenidos por causas políticas, en un pequeño espacio de unos 25 metros de largos por 10 de ancho al que los presos casi todos dirigentes del MPD, denominaron MACONDO. En MACONDO, dure con Fafa, los dos últimos años de su prisión, tiempo suficiente para conocer la naturaleza de cada ser humano, amontonado casi uno sobre el otro, donde las virtudes y defectos brotaban a flor de piel y cómo diría él célebre Miguel Cervantes Saavedra, en su introducción al Quijote: \» Donde toda incomodidad tiene su asiento y donde todo triste ruido hace su habitación\». En esos 730 días, nunca lo vi alterado, malhumorado, ni hablándole mal a ninguno camarada del partido ni a ningún otro prisionero de otra agrupación política que corrían la misma suerte nuestra, de una prisión injusta y abusiva en el funesto régimen de los 12 años del Dr.  Joaquín Balaguer. Fafa es un hombre brillante, de luz propia, ecuánime y sereno, una especie de oráculo que muchos consultábamos y admirábamos, fue un ejemplo para nosotros de firmeza y solidaridad en esos días de nuestro encierro involuntario. Y ahora en el ocaso de vida el próximo día 25 de corriente mes, fecha declarada por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) cómo el día de la lucha contra no violencia contra la Mujer mediante la resolución 48/104, aprobada el 20 de diciembre de 1993, a iniciativa de la dominicana Magaly Pineda, Rafael Francisco Rosario Taveras (Fafa), pondrá a circular en la sala Flerida de Nolasco de la Biblioteca Nacional, un libro contententivo de sus siete (7) decadas de militancia ininterrumpida, con prólogo y presentación de  Rafael Chaljub Mejía,  su entrañable camarada y amigo de toda la vida, Esta fecha tiene un alto sentido para todas las mujeres del planeta por haber logrado que ese organismo resolutara contra ese flagelo qué cobra la vida de millares de mujeres anualmente en los 5 continentes y que en algunos países carecen de derechos tan elemental cómo el de la igualdad. Para Fafa, esa fecha tiene significado especial no sólo por el hecho de haber sido Magaly su eterna compañera parte del equipo de mujeres que logró esa resolución, sino porqué también se conmemora un nuevo aniversario del vil y horrendo asesinato de quien fuera su inspiración y primer contacto en la lucha contra la tiranía Trujillista Minerva Mirabal junto a sus hermanas Patria y María Teresa en compañía de Rufino de la Cruz, aquel trágico 25 de noviembre del año 1960 Esta razón es más que suficiente para que sus viejos y nuevos compañeros estemos comprometidos acompañar a Fafa en éste importante tramo de su vida como es la narrativa de 7 Décadas ininterrumpida de lucha por un mejor país para todos y todas sin injusticias ni exclusiones. Quiero llamar de manera especial a los que estuvimos recluido con Fafa en Macondo que aún estamos vivos a que lo acompañemos este 25 noviembre en este capítulo de su vida: Rafael Báez Pérez (Cocuyo) Edgar Erikson Pichardo Faruk I. Miguel Castillo Miguel Angel Muñiz Juan Ángel Santos Peña Rafael Pérez Modesto Rafael Chaljub Mejía César Feliz Santana Hugo Amaury Feliz Eugenio Pérez Cepeda Enrique Rivera Mejía Alexis García Núñez Geraldito Agramonte Radamés Abreu Juan López Féliz Esta invitación también es extensiva a los cientos de camaradas y compañeros que pasaron por las ergatulas balaguerita del funesto régimen de los 12 años. Fafa se lo merece.

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Memoria Subversiva: Los Escritos Políticos de Freddy González Irrumpen en la Feria del Libro

Bajo la presentación de Rafael Chaljub Mejía, se pondrá en circulación \»Cincuenta Años después, Escritos Políticos\», obra de alto contenido político que rescata el pensamiento y la lucha del importante dirigente del MPD durante los años oscuros del balaguerato. Por Julio Guzmán Acosta SANTO DOMINGO.- La memoria histórica de las luchas populares dominicanas encuentra hoy un nuevo altar en la XXVII Feria Internacional del Libro. A las cinco de la tarde, en el tercer piso de la Biblioteca Nacional Pedro Henríquez Ureña, será puesto en circulación \»Cincuenta Años después, Escritos Políticos\», obra obra política del revolucionario Freddy González, cuya presentación estará a cargo del intelectual y dirigente de izquierda Rafael Chaljub Mejía, en un acto que promete tender puentes entre generaciones de militantes sociales. El libro, compilado con un esmerado respecto por el tiempo donde narran los hechos, se erige como documento fundamental para comprender los mecanismos de resistencia durante los llamados \»Doce Años de Balaguer\» . Freddy González, formado en las filas del Movimiento Popular Dominicano (MPD) donde llegó a ocupar posiciones en su Comité Central, ha dedicado toda su vida a la lucha política desde la región norte y Santo Domingo, desarrollando simultáneamente una aguda capacidad de análisis que ahora ve la luz en estas páginas. Los escritos revelan a un pensador meticuloso cuya prosa elegante y bien cuidada desentraña con precisión quirúrgica los entresijos del poder durante cinco décadas de vida política dominicana. \»No se trata solo de un testimonio militante, sino de un ejercicio de reflexión política sofisticada que conecta las batallas del pasado con los dilemas del presente\», adelantó uno de los compiladores de la obra bajo condición de anonimato. La Fundación Maximiliano Gómez, de la cual González es miembro, ha cursado invitación especial a miembros de la organización y al público general para lo que considera \»un acto de reivindicación histórica\». El escenario elegido -la Feria del Libro- convierte el lanzamiento en un gesto cargado de simbolismo: la memoria insurgente ocupando el espacio cultural oficial, demostrando que las ideas transformadoras siguen vivas en el imaginario nacional.  

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Leyendo a “Nana” de Émile Zola

Por María Ángela Vásquez “Porque cinco maridos has tenido y el que ahora tienes no es tuyo.” (Juan 4:17) Émile Zola (París, 1840 – 1902) Novelista francés, teórico y máximo representante del naturalismo. En su obra nos cuenta, a través de la vida de Nana, como era el modo de vida de los franceses. Nana era una mujer parisina que trabajaba como actriz en un teatro, lo que llama la atención es que su papel en este teatro quedaba claro que no lo obtuvo por su talento pues, aunque su talento es limitado, su presencia cautiva a la audiencia, especialmente a los hombres de la alta sociedad. Pronto, Nana se convierte en una cortesana influyente, arruinando financieramente y emocionalmente a quienes caen bajo su encanto. A lo largo de la novela, Nana mantiene relaciones con varios hombres poderosos, como el conde Muffat, y el banquero Steiner. Su vida está marcada por el lujo, la manipulación y la autodestrucción. En un momento, intenta llevar una vida más estable con el actor Fontan, pero la relación se torna abusiva, y ella termina en la miseria, incluso recurriendo a la prostitución callejera. El desenlace de la novela es trágico: Nana contrae viruela y muere en una habitación de hotel, mientras en París se celebra el inicio de la guerra franco-prusiana. Su muerte simboliza el colapso de la sociedad que la rodeaba. En Juan 4:17–18, Jesús desvela la vida íntima de la mujer samaritana: “Has tenido cinco maridos, y el que ahora tienes no es tuyo”. Esa frase, al tiempo que expone su pasado, sugiere una comprensión profunda de su historia relacional. En Nana, Émile Zola reconstruye un paralelo crudo: la cortesana mantiene a lo largo de la novela cinco alianzassentimentales que funcionan como “maridos” simbólicos, relaciones que modelan su ascenso y precipitan su caída. Este ensayo se centra exclusivamente en esas cinco uniones, explorando cómo cada una encarna un estadio determinista y suma a la figura de Nana como emblema de la fatalidad naturalista. Desde los tiempos antiguos, la mujer se ha convertido en objeto de crítica por la sociedad, por los hombres, pero en quien más se ve dicha crítica negativa es en las mismas mujeres, quiénes atacan a otra que no se rige por sus mismos caminos y no cumplen con sus estándares. Bueno, eso es una manera hermosa de decirlo, pues la realidad es que en la mayoría de los casos esas personas hacen cosas peores solo que aún no han sido descubiertas y otras desean hacerlo, pero no pueden. Esta obra de Zola tiene mucha tela por donde cortar, desde la hipocresía de la sociedad que aparentan ser de modesto porte, pero muy en lo íntimo dan a relucir sus instintos más feroces. Muestran al público lo que en verdad no son, tal como diría Jesús: “sepulcros blanqueados”.  Porque por fuera aparentan ser, así como el conde y demás. Cabe destacar que Nana era cortesana, que era una clase de prostituta de élite ligada a la aristocracia y a las altas clases. No era una mera ramera de bajo nivel, sino una mujer de belleza y talento que vendía su compañía a políticos, nobles y millonarios. A menudo provenía de orígenes humildes, pero pudo “elevar” su estatus vendiendo favores a ricos. Se les exigía inteligencia y cultura; sólo las más astutas alcanzaban fama. Como decía Joanna Richardson (1967), la cortesana era “menos que amante, pero más que prostituta”. Vemos que esta cortesana ofrece sus servicios a toda clase de hombres de la alta sociedad y según la sociedad, la culpable de estas cosas era ella, pues todo hombre que entraba en su alcoba caía en el hundimiento y en la desgracia. Había vuelto a andar, y ahora dio un fuerte puñetazo sobre un velador. —Santo Dios, esto no es justo. La sociedad está mal hecha. Se acusa a las mujeres, cuando los hombres son quienes exigen las cosas… Mira, y ahora puedo decírtelo: cuando estaba con ellos, ¿comprendes? no me hacían gracia, ni placer me daban. Eso me fastidiaba, palabra de honor… Entonces, yo pregunto si tengo algo que ver con todo eso. Y me han aplastado. Sin ellos, querido, sin lo que ellos han hecho de mí, estaría en un convento rezando a Dios, porque siempre he sido religiosa… ¡Y basta! Después de todo, si han dejado su dinero y su piel, es culpa suya. Yo no tengo nada que ver. Aquí vemos la dualidad de Nana, a lo mejor ella quería otra vida, pero ya cuando se empieza en este mundo es difícil salir, se entra en una caída en picada donde luchar contra la inercia se vuelve demasiado difícil. No obstante, en su lujo y en medio de aquella corte, Nana se aburría soberanamente. Tenía hombres para todos los minutos de la noche, y dinero hasta en los cajones de su tocador, entre los peines y los cepillos, pero esto no la contentaba, y sentía como un vacío en algún sitio, un agujero que la hacía bostezar. Su vida se arrastraba desocupada, volviendo siempre a las mismas horas monótonas. Algo muy curioso de ver es que también Zola refleja el machismo en Fontan, un actor que mantuvo con Nana una relación extramatrimonial. Al principio era muy prometedor, Nana vio en él algo diferente a los demás, sentía que él la miraba, no la idealizaba como el resto, no le ofrecía riquezas ni palacios, con él no había villas y castillas. Todo empezó muy apasionado, ella incluso abandona su vida lujosa por él, tratando de vivir modestamente. Sin embargo, Fontan resulta ser autoritario, cruel y abusivo. La maltrata física y psicológicamente y así ella lo ama… A la siguiente puesta de sol, él le pide perdón, promete cuidarla, amarla y no volver a maltratarla, pero en cuanto tiene la oportunidad despacha su rabia de hombre infeliz contra ella y el ciclo se repite. Ya nana no se atrevía a hablarle alto, a quejarse, a levantar la voz en contra de este abuso, solo amaba, lloraba y

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La mujer habitada, de Gioconda Belli

La mujer habitada constituye la ópera prima en el ámbito narrativo/novelístico de la escritora nicaragüense Gioconda Belli, quien previamente se había dado a conocer por su obra poética, en la que plasmó su identidad como mujer, madre, revolucionaria y feminista. Estos elementos le otorgaron un lugar destacado dentro de su generación y movimiento literario. Cabe destacar que Belli surge en el contexto del denominado Post-Boom latinoamericano, una corriente en la que diversos autores del continente se beneficiaron de una industria editorial en expansión, lo que facilitó la difusión e internacionalización de sus obras, sin importar el género literario, y les brindó oportunidades económicas que sus predecesores no habían tenido en igual medida. Este movimiento también se caracterizó por una mayor presencia de mujeres autoras y por una expresión más abierta en torno a la sexualidad y las realidades sociopolíticas que atravesaban sus vidas. La mujer habitada narra las vidas paralelas de Lavinia e Itzá, separadas por siglos pero unidas por una esencia común: la autosuficiencia como mujeres, el pensamiento crítico frente a los modelos sociales imperantes y la decisión de luchar por causas que ambas consideran justas y necesarias. Lavinia es una joven arquitecta recién graduada en Europa, con sueños y ambiciones profesionales. Fue criada con la idea de ser independiente, y el matrimonio o la maternidad no figuraban entre sus prioridades vitales. Itzá, por su parte, es una joven indígena de la época de la colonización. Aunque los roles de género preestablecidos han perdurado en el tiempo, Itzá representa una ruptura: no anhelaba formar una familia, sino que observaba con indignación los abusos perpetrados por los colonizadores españoles, quienes imponían su religión, sus costumbres y su dios, en nombre de un poder que legitimaba la violencia contra los más inocentes y vulnerables. Puede decirse que esta historia insinúa la noción de la reencarnación, dado que la presencia de Itzá en la vida de Lavinia carece de una explicación racional. Atraviesa más de quinientos años de historia para habitar un naranjo y, desde allí, observar y guiar. Desde que se funde con el árbol, Itzá sigue de cerca los pasos de Lavinia, incluso antes de que esta florezca simbólicamente. Su rutina, aparentemente simple y predecible, contrastaba con la intensidad de la experiencia colonial: Lavinia había regresado de Francia y trabajaba como arquitecta en su ciudad natal, Paguas. Sus días eran monótonos —oficina, obras, planos, proyectos— y sus fines de semana los compartía entre cafés con amigas y salidas nocturnas. Sin embargo, el destino le tenía reservado un giro que pondría a prueba su idea de independencia, especialmente en un contexto donde las estructuras patriarcales aún dominaban. La realidad social del país exigía que toda persona, sin importar su género, se implicara activamente en la transformación de una situación insostenible. En su primera semana de trabajo, Lavinia conoce a Felipe, quien cambiará su vida de manera irreversible. Él no solo desafía su visión sentimental de la autosuficiencia, sino que le revela un rostro oculto de la realidad que había ignorado: la violencia estructural y la represión política que aquejaban a su nación. Criada en una familia acomodada, Lavinia había sido formada para pensar en grande, pero al mismo tiempo, se mantenía ajena a las condiciones más crudas de su entorno. Es justamente esta conciencia la que despierta la esencia de Itzá en su vida: el espíritu de lucha, valentía y rebeldía. Sin que ella lo buscara, Felipe —junto a Sebastián— introduce a Lavinia en un mundo clandestino y revolucionario. Este encuentro la confronta con una nueva versión de sí misma, que desmantela las certezas sobre las que había construido su vida. A partir de ese momento, comprende que es necesario actuar, aunque sea mínimamente, para transformar una realidad dolorosa y opresiva. Fue ese domingo, durante la preparación del desayuno, cuando Itzá se interiorizó definitivamente en el ser de Lavinia. A través del jugo de naranjo, la indígena se instaló en su cuerpo y conciencia. Desde entonces, Itzá habita tanto el árbol como la mujer, conociendo sus temores, alegrías y emociones más íntimas. Se convierte en una guía constante, susurrándole fuerza, valor y rebeldía; motivándola a luchar, a marcar la diferencia, a convertirse en una guerrillera en defensa de su pueblo. Resulta fundamental destacar la estructura narrativa alternada de la novela. La historia de Itzá se entrelaza con la de Lavinia, ofreciendo al lector un testimonio en primera persona que funciona como un triálogo entre la voz indígena, la autora y el lector. Esta técnica enriquece el relato al dotarlo de múltiples perspectivas y profundidades históricas. Conociendo parte de la biografía de Gioconda Belli, podría interpretarse que Lavinia es una figura alegórica de la propia autora, una suerte de alter ego que le permite narrar su experiencia personal dentro del movimiento revolucionario sandinista, al que perteneció hasta principios de los años noventa. Así, la novela se nos presenta como un género idóneo para retratar de forma vívida y conmovedora las realidades crudas de un país —Nicaragua— que hoy, tristemente, continúa inmerso en una dictadura que lo ha alejado de América Latina y del mundo. ______________________________________________________ La autora de este artículo es estudiante de la Licenciatura en Letras Pura, por la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) giff05@hotmail.com

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Don Quijote de la Mancha: un espejo hacia la vida de Cervantes

La Literatura es arte, pero también artificio; es ficción y realidad; es creatividad y singularidad.  Realmente la Literatura es tantas cosas que a veces no podemos recordar, pero siempre deja  sus huellas imperecederas en el paso de la historia, por eso nos permite hacer una conversación  en el tiempo. Obras como “Don Quijote de la Mancha” no solo nos regala experiencia magistral, sino que también proyecta fragmentos de la vida del autor. A través de la locura del  Caballero Andante y la sensatez de su fiel escudero, se filtra la esencia de un autor que, como  el Quijote, enfrentó gigantes disfrazados de molinos y luchó contra las adversidades con el  poder de la imaginación. Miguel de Cervantes Saavedra nos dejó conocer aspectos de su vida a través de sus esta obra dejando  huellas de su experiencia, como en el capítulo 40 “Donde se prosigue la historia del Cautivo”  se nos cuenta sobre soldados que luego de la batalla de Lepanto estaban recluidos en un baño  en Argel. En el desarrollo de esta historia se dice lo siguiente: “Sólo libró bien con él un  soldado español llamado tal de Saavedra, el cual, con haber hecho cosas que quedarán en la  memoria de aquellas gentes por muchos años, y todas por alcanzar libertad, jamás le dio palo,  ni se lo mandó dar, ni le dijo mala palabra” la mención del apellido Saavedra, como el del  autor de la obra, no se da por casualidad, sino más bien por intención propia, ya que resulta que  al regresar a España después de participar en la Batalla de Lepanto (1571) y en otras campañas  mediterráneas contra los turcos, el soldado Miguel de Cervantes fue capturado por piratas  turcoberberiscos y llevado cautivo a la ciudad de Argel, en el norte de África. Así incorporó en  su obra detalles de esta experiencia traumática, utilizando la ficción como un medio para narrar,  desde una perspectiva simbólica y literaria, los años de sufrimiento y resistencia que vivió en  cautiverio. La referencia al apellido Saavedra no solo actúa como un eco de su identidad, sino  también como un recordatorio de las hazañas que, según los registros históricos y su propio  relato, lo convirtieron en un personaje admirado incluso por sus captores.   Continuando con la exploración del Quijote como reflejo de la vida de Cervantes, surge una  pregunta que muchos nos hemos planteado durante la lectura y análisis de esta obra: ¿por qué  incluir a un narrador árabe llamado Cide Hamete Benengeli? La respuesta radica en la  experiencia de Cervantes en Argel, donde tuvo contacto directo con la cultura musulmana.  Este conocimiento, combinado con su inigualable creatividad, dio lugar a la creación de un  personaje profundamente auténtico y original, que enriquece la narrativa del Quijote y añade  una dimensión cultural fascinante. Otro reflejo de Cervantes en Don Quijote es su familiaridad con los libros de caballerías, un  género que marcó tanto al autor como a su protagonista. Entre estos, destaca Amadís de Gaula,  la obra más mencionada por don Quijote a lo largo de la novela. Aunque en el texto se critica  y satiriza este tipo de literatura, el profundo conocimiento que Cervantes tenía del género le  permitió no solo parodiarlo con maestría, sino también rendirle un peculiar homenaje. Esta  dualidad revela cómo el autor, al igual que don Quijote, se debatía entre la fascinación por los ideales caballerescos y la necesidad de cuestionarlos desde una perspectiva crítica y  renovadora. Un aspecto sumamente fascinante de esta obra, especialmente en el segundo libro, es la  conciencia de los personajes sobre su existencia dentro de una narrativa. Además, se enfrentan  a una versión apócrifa de su historia, lo que añade una capa metaficción única y refuerza la  innovación literaria de Cervantes. Entonces, un punto esencial para que se desarrolle de la  manera debida este aspecto es el prólogo del segundo libro, donde Cervantes habla de la versión  apócrifa del Quijote, misma que, según una teoría, se le adjudica a Jerónimo de Pasamonte,  enemigo de Cervantes que utiliza el seudónimo de Alonso de Avellaneda.   Jerónimo de Pasamonte, fue un soldado que participó en la batalla de Lepanto mencionada  previamente, escribió más tarde un libro en el que se atribuía un rol heroico a sí mismo.  Inspirado en este personaje histórico, Cervantes creó, en el primer libro, a Ginés de Pasamonte,  un galeote liberado por don Quijote. Sin embargo, la representación de Ginés es una caricatura  burlesca: un ladrón, embustero y traicionero, muy alejado de la imagen heroica que Jerónimo  proyectaba de sí mismo.   Avellaneda, en el prólogo de su Quijote apócrifo, utilizó este espacio para lanzar ataques contra  Cervantes, escribiendo: “él tomó por tales [medios] el ofender a mí y, particularmente, a quien  tan justamente celebran las naciones más extranjeras y la nuestra debe tanto”. En respuesta,  Cervantes aprovechó el extenso prólogo de la segunda parte de Don Quijote como un medio  de expresión personal, aunque dejó claro que no buscaba venganzas ni disputas directas contra  el otro autor. Además, aseguró que su versión concluiría con la muerte y el entierro de don  Quijote, con el fin de impedir la creación de futuras continuaciones apócrifas. Esta postura se  refuerza en el capítulo 59, donde aparece un personaje llamado Jerónimo es encontrado leyendo  la versión apócrifa, y don Quijote, consciente de su existencia, lo confronta, declarando que él  es el verdadero protagonista y que la obra que lee es falsa.   En Don Quijote de la Mancha, Miguel de Cervantes no solo creó una obra inmortal de la  literatura universal, sino también un espejo en el que reflejó fragmentos de su propia vida y  tiempo. A través de los sueños y desvaríos del caballero andante, de las referencias veladas a  su cautiverio y de la sátira hacia los libros de caballerías, Cervantes hiló una narrativa que  trasciende la ficción para dialogar con su realidad personal. Bibliografía   De Cervantes, M. (1605). Don Quijote de la Mancha.   Eisenberg, D. (s.f.). Cervantes y Don Quijote. Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. Recuperado de:

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