UMBRAL, MARCAMOS TENDENCIA 

Abinader oculta algo con ese pacto secreto

No es asunto que atañe únicamente a la oposición. No es una disputa entre colores políticos ni un forcejeo por la cuota del descontento. El contenido de la ampliación del acuerdo \»Escudo de las Américas\», ese que permite a aeronaves militares de Estados Unidos operar desde aeropuertos y bases dominicanas, debe ser conocido por cada dominicano que respira este suelo. Porque lo que se firma en silencio, lo que se oculta tras la clasificación de \»confidencial\», deja de ser un acto de gobierno para convertirse en una sombra que pesa sobre la soberanía de todos. \»Opacidad\» e \»incertidumbre\» fueron las palabras que escogieron este miércoles el ex canciller Andrés Navarro y el diputado Rafael Castillo. Dos voces de la oposición, sí, pero que en este reclamo no hacen otra cosa que traducir el malestar que recorre silencioso los barrios y los campos de República Dominicana. Porque el pueblo —ese que no aparece en las resoluciones selladas— tiene derecho a saber hasta dónde llega la cesión de su territorio, cuánto dura el permiso, qué vuelos aterrizan y cuáles despegan, y sobre todo, qué compromisos se adquieren a cambio de nada. El gobierno del Partido Revolucionario Moderno, encabezado por Luis Abinader, lleva tiempo transitando un camino que huele a entreguismo. No es una exageración, es una lectura de los hechos. Primero fue la sumisión diplomática a los dictados del Departamento de Estado, después el alineamiento vergonzante con las fuerzas de ultraderecha que hoy sacuden Latinoamérica, y ahora este paso adicional: ceder instalaciones estratégicas a la administración de Donald Trump, convirtiendo al país en una suerte de quinta columna que sirve sin rechistar los intereses de un imperio. El argumento oficial es conocido: no se trata de bases permanentes, sino de un refuerzo al \»anillo de protección\» contra el narcotráfico. Pero el disfraz no oculta la desnudez del hecho. Un día antes de anunciarse el acuerdo, el canciller Roberto Álvarez suscribió una resolución que declara confidenciales todos los documentos de la negociación. Es decir: hablemos de transparencia, pero no enseñemos las letras pequeñas. Ese proceder no es digno de un gobierno que dice defender la soberanía; es más bien el protocolo de quien tiene algo que esconder. El componente migratorio, que permite el traslado temporal de deportados de terceros países, añade otra capa de preocupación. La embajadora Leah F. Campos jura que se respetarán las leyes dominicanas. Pero la historia enseña que la letra menuda de estos acuerdos siempre favorece al más fuerte. Y aquí el más fuerte no es Santo Domingo. Lo que debió ser llevado al Congreso Nacional, debatido en sus dos cámaras, votado por los representantes del pueblo, se resuelve ahora en despachos cerrados y clasificaciones convenientes. La Constitución dominicana establece procedimientos para la aprobación de tratados internacionales. Saltarse ese mandato no es eficiencia gubernamental; es desprecio por el orden institucional y por la voluntad popular. El silencio cómplice del Legislativo, ese que no cita al canciller ni exige los documentos, completa el cuadro de una democracia que se pliega ante el poder extranjero. No es casualidad. Es la consecuencia de un gobierno que ha preferido alinearse con las peores corrientes de la derecha continental, abandonando cualquier vestigio de una política exterior autónoma y digna. Por eso levantamos esta voz: ni la oposición ni el gobierno son los dueños de la verdad. El dueño de la verdad es el pueblo dominicano, y ese pueblo exige saber. Exige que se le presente el acuerdo íntegro, en sus dos capítulos, militar y migratorio. Exige que se someta a la deliberación del Congreso. Exige que cesen las cláusulas secretas y los tratados de espaldas a la ciudadanía. Más dignidad. Menos entreguismo. Porque ceder soberanía no es gobernar, es rendirse antes de combatir. Y este país, que tanto costó liberar, no merece gobernantes que lo arrodillen en silencio.

El pacto secreto: oposición exige transparencia mientras EE. UU. opera en bases dominicanas

Por Theo N. Guzmán SANTO DOMINGO. — “Opacidad” e “incertidumbre” son las palabras que marcaron este miércoles el reclamo de dos voces opositoras ante el silencio del Gobierno dominicano sobre los acuerdos suscritos con la administración del presidente estadounidense Donald Trump. La controversia no solo involucra el memorando migratorio que permite el traslado temporal de extranjeros deportados, sino también la reciente autorización para que fuerzas militares de Estados Unidos utilicen aeropuertos y bases aéreas dominicanas. El ex canciller Andrés Navarro García (PLD) y el diputado Rafael Castillo (Fuerza del Pueblo) coincidieron en un punto: los convenios, que abarcan desde el combate al narcotráfico hasta la admisión transitoria de migrantes, deben ser conocidos a fondo por la ciudadanía. \»En la medida en que haya opacidad en este acuerdo se va a generar el caldo de cultivo para miles de especulaciones\», advirtió Navarro, al tiempo que instó al presidente Luis Abinader a transparentar el contenido por los cauces institucionales. Castillo fue más lejos: \»El canciller tampoco ha dado la cara. República Dominicana no puede ser sede para recibir personas que hayan cometido delitos de un tercer país\». Doble filo de la cooperación militar El detonante del malestar opositor es un acuerdo firmado bajo la iniciativa \»Escudo de las Américas\», mediante el cual República Dominicana concedió un permiso temporal para que aeronaves estadounidenses accedan, se estacionen y sobrevuelen instalaciones nacionales. Según reportes, las facilidades comprenden el Aeropuerto Internacional Las Américas (AILA) y la Base Aérea de San Isidro, espacios que han sido utilizados previamente en operaciones de vigilancia e interdicción. El presidente Abinader ha defendido la medida argumentando que no se trata del establecimiento de bases militares permanentes, sino de un refuerzo al \»anillo de protección aérea y marítima\» para combatir el narcotráfico. Sin embargo, la controversia se profundizó al conocerse que el Ministerio de Relaciones Exteriores declaró como confidenciales todos los documentos relacionados con estas negociaciones. Mediante una resolución suscrita por el canciller Roberto Álvarez, se restringió el acceso a \»todas las piezas documentales generadas o procesadas en el marco de las conversaciones\», un día antes del anuncio oficial del acuerdo. El componente migratorio Junto al componente militar, el memorando incluye un capítulo migratorio que permite el ingreso temporal de un \»número limitado\» de nacionales de terceros países deportados desde Estados Unidos, bajo estrictas condiciones: estarán en tránsito, no poseer antecedentes penales, y quedarán excluidos los haitianos y los menores no acompañados. El gobierno estadounidense proporcionará respaldo financiero y operativo para su retorno ordenado. La embajadora de Estados Unidos, Leah F. Campos, salió al paso de las críticas asegurando que el proceso respetará la soberanía dominicana y las leyes locales. No obstante, la oposición insiste: sin información clara y acceso público a los textos completos, no hay respaldo posible.

PCT alerta sobre “pendiente peligrosa” que vulnera la soberanía nacional

El Partido Comunista del Trabajo denuncia que el permiso temporal para tropas de EE.UU. encubre una base militar permanente, y critica la alineación geopolítica del Gobierno dominicano al calificar como “terroristas” a entidades iraníes y al movimiento Hezbolá. Aquiles Castro condena la actitud “cipaya” y convoca a sectores patrióticos a frenar el entreguismo. Por Julio Guzmán Acosta Santo Domingo, RD. – En un llamado que atraviesa la tibieza de la diplomacia oficial para instalarse en la densidad de la advertencia patriótica, el Partido Comunista del Trabajo (PCT) ha encendido las luces sobre lo que considera una deriva peligrosa para la soberanía dominicana. A juicio de esa organización, el Gobierno ha profundizado su sometimiento a los dictámenes de los Estados Unidos, colocando la independencia nacional en una “pendiente peligrosa” de la que, advierten, podría no haber retorno. El secretario general del PCT, Aquiles Castro, desgranó ayer las razones de esta alarma. En primer lugar, cuestionó la renovación del llamado “permiso temporal” para la permanencia de tropas y equipos militares estadounidenses en territorio dominicano. Lo que para algunos es un mero trámite administrativo, para el PCT se convierte en un eufemismo: “Se encubre así el establecimiento de una base militar permanente”, sostuvo Castro, recordando que estos acuerdos han permitido en el pasado el uso del país como plataforma logística para agresiones contra naciones hermanas. El dirigente comunista no se detuvo en la dimensión estrictamente castrense. Denunció que la postura de subordinación total hacia Washington se expresa también en la esfera geopolítica, mediante una reciente declaración del Poder Ejecutivo, rubricada por decreto, que califica como “terroristas” al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán y al movimiento Hezbolá. Un gesto que el partido tacha, sin ambages, de “risible”, por considerarlo ajeno a los intereses nacionales y servil a las directrices de la Casa Blanca. El documento emitido por el PCT es particularmente incisivo al traer a la memoria reciente el uso de la infraestructura militar estadounidense en suelo dominicano. Esa misma maquinaria, apunta, ha sido empleada en el pasado para acciones contra la República Bolivariana de Venezuela, y ahora resurge en un contexto de renovadas amenazas contra la República de Cuba. No se trata, por tanto, de una medida inocua, sino de un engranaje dentro de una estrategia mayor de dominación regional. “El PCT condena la actitud ‘cipaya’ del gobierno y advierte sobre los serios peligros que estas violaciones a la soberanía entrañan para el pueblo dominicano”, expresó Aquiles Castro con la voz firme de quien invoca la memoria histórica. La palabra “cipaya” —término que en el lenguaje independentista dominicano designa a quien traiciona la patria por intereses extranjeros— resonó en el comunicado como un aldabonazo. Ante lo que consideran una entrega impune del patrimonio y la dignidad nacional, la organización política hizo un llamado urgente a todos los sectores democráticos y patrióticos del país. La consigna es clara: articular un rechazo firme y frenar el “entreguismo” gubernamental. Castro insistió en que es menester aprender de las lacerantes lecciones del pasado, cuando gobiernos anteriores cedieron soberanía ante potencias colonialistas, con consecuencias nefastas que aún hoy se arrastran como heridas abiertas. El PCT concluye su intervención con una invitación a la vigilia cívica. Porque, a su juicio, la pendiente que se transita no es un accidente del relieve político, sino una construcción deliberada que, de no ser detenida a tiempo, podría despeñar la soberanía dominicana en el abismo de la sumisión permanente.

Luis Abinader renueva y amplía acuerdo para presencia militar de EE.UU. en dos bases aéreas y en los principales aeropuertos dominicanos 

El Gobierno de Luis Abinader concede acceso temporal a las instalaciones de Las Américas y San Isidro, excluye ciudadanos haitianos y menores no acompañados de tránsito excepcional, y declara terroristas a la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán y Hezbolá. Por Virtudes Álvarez Sampedro Santo Domingo, 12 may. – El Gobierno dominicano anunció este martes la concesión a Estados Unidos de una ampliación para el acceso, estacionamiento y sobrevuelo de aeronaves y personal militar estadounidense en el aeropuerto de Las Américas y la base aérea de San Isidro, como parte de la cooperación bilateral en la lucha contra el narcotráfico y el crimen transnacional. En un comunicado oficial, las autoridades precisaron que la medida tiene “carácter temporal” y se ejecutará bajo la coordinación de las agencias nacionales competentes. “Esta cooperación contribuye al fortalecimiento de las capacidades nacionales de vigilancia, interdicción de narcóticos y respuesta operativa frente al crimen transnacional organizado”, señala el texto, que también destaca la ampliación de mecanismos de intercambio de información, entrenamiento y asistencia técnica. El acuerdo, formalizado mediante un memorando de entendimiento no vinculante suscrito en el marco de la iniciativa Escudo de las Américas, contempla además el ingreso temporal y excepcional a territorio dominicano de un número limitado de nacionales de terceros países en condición de tránsito. Las personas admitidas no podrán tener antecedentes penales. Quedan explícitamente excluidos los ciudadanos haitianos y los menores de edad no acompañados. El Gobierno subrayó que el mecanismo se aplicará caso por caso, con respaldo financiero y operativo de Estados Unidos para garantizar condiciones adecuadas durante la estancia temporal y facilitar el retorno ordenado a los países de origen. La implementación se hará conforme al ordenamiento jurídico nacional y a las obligaciones internacionales de República Dominicana, sin alterar la política migratoria vigente ni los procedimientos de control fronterizo. “La cooperación entre los dos países se desarrolla sobre la base del respeto mutuo, la responsabilidad compartida y la transparencia”, afirmó el comunicado. El objetivo, añadió, es fortalecer la seguridad regional, enfrentar el narcotráfico y el crimen transnacional, combatir el terrorismo en todas sus manifestaciones y contribuir a una gestión ordenada y humana de los flujos migratorios. En paralelo, ambas naciones avanzan en iniciativas para reforzar la seguridad aeroportuaria y fronteriza mediante nuevas capacidades tecnológicas y biométricas, lo que permitirá modernizar los sistemas de control en los principales puntos de entrada del país. Según la versión oficial, estas medidas sientan bases para futuros mecanismos de facilitación migratoria y aeroportuaria que impulsarían la conectividad, la competitividad y el turismo dominicano. En un movimiento adicional, el Gobierno de Luis Abinader declaró al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán y al grupo Hezbolá como organizaciones terroristas. “República Dominicana reitera su disposición de continuar fortaleciendo sus relaciones de cooperación con Estados Unidos y con los demás Estados del hemisferio, en favor de la seguridad, la estabilidad y la prosperidad regionales”, concluyó el comunicado oficial.  

La televisión iraní tilda de “rendición” propuesta de Estados Unidos para poner fin al conflicto

El medio estatal de Teherán asegura que la contrapropuesta iraní exige reparaciones de guerra, el levantamiento de sanciones y el reconocimiento de su soberanía sobre el estrecho de Ormuz, mientras Trump califica la respuesta como “inaceptable”. Por: César Dalmasi Guzmán Teherán, 12 may. – La televisión estatal de Irán calificó como un intento de “rendición” la propuesta presentada por Estados Unidos para poner fin al conflicto armado que desde finales de febrero enfrenta a ambas naciones, al tiempo que dio a conocer los términos de la contrapropuesta iraní, que incluye el pago de reparaciones por la guerra y el reconocimiento de la soberanía persa sobre el estratégico estrecho de Ormuz. En un comunicado difundido la víspera, el medio oficial afirmó que Teherán rechazó el plan estadounidense al considerar que implicaba aceptar las “exigencias excesivas” del presidente norteamericano, Donald Trump. El texto oficial iraní añadió que su propia propuesta contempla, además, el levantamiento inmediato de las sanciones económicas y la liberación de los activos iraníes congelados en el extranjero. La respuesta de Washington no se hizo esperar. Trump declaró que la posición iraní resultaba “inaceptable”, en una escalada retórica que amenaza con romper el frágil alto el fuego logrado el pasado 8 de abril tras la mediación de Pakistán. El conflicto entre Irán, Estados Unidos e Israel se remonta al 28 de febrero último, cuando Washington y Tel Aviv iniciaron operaciones militares contra territorio iraní, a las que Teherán respondió con ataques contra objetivos israelíes y posiciones estadounidenses en varios países de la región. Tras semanas de hostilidades, el 8 de abril ambas partes anunciaron un cese temporal de las acciones bélicas, también mediado por Pakistán. Tres días después, el 11 de abril, Islamabad acogió una ronda de conversaciones directas entre representantes estadounidenses e iraníes, aunque sin que se alcanzara un acuerdo definitivo para poner fin a las hostilidades. Al término de aquellas negociaciones, Trump anunció la extensión indefinida del alto el fuego, sin que mediara una declaración conjunta. La contundente calificación de la televisión iraní —“rendición”— y la exigencia de reparaciones por la guerra constituyen ahora los principales escollos para cualquier avance diplomático. Analistas coinciden en que la demanda sobre el estrecho de Ormuz, por donde transita aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial, eleva la tensión a niveles críticos. Hasta el cierre de esta edición, la Casa Blanca no había emitido una respuesta formal a los términos iraníes. La comunidad internacional observa con creciente preocupación el estancamiento de las conversaciones, mientras Pakistán, el país mediador, ha convocado a nuevas rondas de diálogo en un intento por impedir el colapso definitivo de la tregua.

Trump tiende la mano a Irán mientras la otra empuña el martillo: “Acuerdo o bombardeos más intensos”

El presidente estadounidense asegura que hay “muchas posibilidades” de un pacto definitivo y anuncia una pausa temporal en los bombardeos bajo mediación de Pakistán, pero advierte que, sin acuerdo, la ofensiva regresará con una furia superior. Teherán estudia la propuesta mientras mantiene el bloqueo del estrecho de Ormuz y el petróleo se desploma hacia los 100 dólares. Por Julio Guzmán Acosta Washington / Teherán. – La voz de Donald Trump oscila entre la esperanza y la amenaza con la precisión de un péndulo geopolítico. Este miércoles, el presidente de Estados Unidos declaró que existen “muchas posibilidades” de alcanzar un “acuerdo completo y definitivo” con Irán que ponga fin a una guerra que comenzó el 28 de febrero con la ofensiva israeloestadounidense contra la República Islámica. Pero a renglón seguido —o más bien, horas después, en el vértigo de sus redes sociales— el mandatario republicano advirtió: si las negociaciones fracasan, “los bombardeos van a volver a comenzar y tendrán, tristemente, un nivel y una intensidad superiores a las de antes”. El anuncio de una pausa temporal en la operación bautizada como “Proyecto Libertad” —vigente desde el lunes— fue atribuido por Trump a “la solicitud de Pakistán y otros países”. Pakistán, precisamente, ha actuado como mediador y ya acogió una primera ronda de conversaciones el mes pasado. Su primer ministro, Shehbaz Sharif, expresó este miércoles su “esperanza” en que “la dinámica actual desemboque en un acuerdo duradero”. Sin embargo, la tregua anunciada no es total. Trump precisó que el bloqueo naval estadounidense de los puertos iraníes, instaurado el 13 de abril, se mantiene. Teherán, por su parte, sigue controlando el estrecho de Ormuz, esa arteria estratégica por donde fluye una parte sustancial del comercio mundial de hidrocarburos. La tensión no se ha disipado; apenas se ha contenido con hilos frágiles. En Teherán, la respuesta oficial es un silencio elocuente. El Ministerio de Relaciones Exteriores iraní declaró que la propuesta estadounidense está “en estudio”, según medios locales. Pero el jefe negociador de Irán, el líder del Parlamento Mohamad Baqer Qalibaf, ya ha calificado la estrategia de Washington como un intento de someter a la nación persa mediante “un bloqueo naval, presión económica y manipulación mediática”, así como la destrucción de la cohesión interna del país. Mientras tanto, la diplomacia se mueve en otros tableros. El canciller iraní, Abás Araqchi, se reunió este miércoles en Pekín con su par chino, Wang Yi. En una entrevista con la televisión pública iraní, Araqchi afirmó que ambos trataron sobre “las negociaciones en curso”. Horas antes, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio —crítico abierto de China— había instado a Pekín a presionar a Teherán para que cancele el bloqueo de Ormuz, una medida que, según Rubio, está dejando a Irán “globalmente aislado”. Según el medio Axios, que cita a dos funcionarios estadounidenses, ambas partes estarían cerca de acordar un “memorando de entendimiento de una página” para poner fin a las hostilidades y dar paso a un periodo de 30 días de conversaciones, posiblemente en Ginebra o en Islamabad. Pero Trump añadió una exigencia que para Irán es línea roja: la entrega de su uranio enriquecido. Sin detalles sobre cómo se resolvería ese punto, la frase quedó suspendida como un ultimátum velado. Mientras la Casa Blanca oscila entre la diplomacia y la beligerancia, los precios mundiales del petróleo reaccionaron con un desplome. El barril de Brent del mar del Norte cayó hacia los 100 dólares, después de haber escalado a 126 dólares la semana pasada, impulsado por las expectativas de un posible fin de la guerra. En el frente libanés, sin embargo, la guerra no se detiene. Israel, que combate al movimiento islamista proiraní Hezbolá, bombardeó la periferia de Beirut y abatió a “Mallek Ballout, comandante de las operaciones de la fuerza Al Radwan”, según una fuente cercana al grupo. El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, confirmó que sus fuerzas apuntaron contra “el comandante de la fuerza Al Radwan”. Además, al menos cuatro personas murieron en ataques israelíes en el valle de Becá, en el este de Líbano. Mientras los líderes negocian y amenazan desde despachos lejanos, en las calles de Teherán la incertidumbre se respira como una niebla densa. Azadeh, una traductora de 43 años, confesó a periodistas de la AFP que la sola idea de un acuerdo con la actual administración estadounidense le resulta “aterradora”. “Hemos pasado tantas dificultades y sufrimiento, ¿y no habrá ningún logro para la gente? —se preguntó con amargura—. Honestamente, solo espero que acaben con este régimen”. Y añadió, con la voz cansada: “La presión psicológica es intensa”. Pocas frases resumen mejor la paradoja de una paz que, incluso cuando parece posible, sigue siendo para muchos un augurio sombrío.

“No discutiremos jamás”: Cuba cierra puerta a EE.UU. y advierte de “guerra de todo el pueblo”

El canciller Bruno Rodríguez rechazó cualquier negociación sobre reformas políticas o económicas, en medio de crecientes presiones de Washington que incluyen sanciones y amenazas militares. “Cuba sería un avispero”, sentenció. Por Redacción Internacional umbral.local/  El Gobierno de Cuba reiteró este sábado, en voz de su canciller Bruno Rodríguez, su negativa absoluta a negociar con Estados Unidos cualquier modificación al orden político o económico de la isla, pese al endurecimiento de las sanciones y las recientes declaraciones del presidente Donald Trump, quien aseguró que “tomará el control” de la isla “casi de inmediato”. Durante un encuentro internacional celebrado en La Habana con más de 700 sindicalistas, políticos de izquierda y activistas, en el marco del Primero de mayo, Rodríguez fue contundente: “No forma parte de ese intercambio —de los contactos con EE.UU.—, no lo forma de ninguna manera, el orden político y económico de Cuba. No discutiremos jamás con Estados Unidos los asuntos que competen solo a la soberanía, la independencia y la libre determinación de los cubanos”. El canciller advirtió a Washington que no subestime el nacionalismo cubano ni la capacidad de respuesta popular ante una eventual agresión militar. “Cuba sería un avispero. Cuba sería una trampa mortal. Cuba sería escenario de la guerra de todo el pueblo si el imperialismo estadounidense osara atacarnos”, vaticinó, y añadió: “Cuba se defiende con las ideas y se defenderá con las armas”. Pese al tono desafiante, Rodríguez llamó a la cordura: “Si bien nos preparamos para cualquier eventualidad, incluso para una agresión militar directa, confiamos en que prevalezca el sentido común antes de iniciar una aventura tan riesgosa”. Las declaraciones se producen horas después de que Trump afirmara el viernes que primero terminará con el “trabajo” en Irán antes de volcar su atención sobre Cuba. Paralelamente, la Casa Blanca emitió una nueva orden ejecutiva que amplía el alcance de las sanciones a cualquier persona o empresa no estadounidense que mantenga relaciones comerciales con La Habana, especialmente en energía, defensa, seguridad y finanzas. Desde enero, Washington ha intensificado el bloqueo petrolero, impidiendo casi por completo la entrada de crudo y combustibles. Los apagones se han multiplicado y la economía cubana muestra signos de parálisis. Ambos gobiernos han reconocido contactos diplomáticos en las últimas semanas, pero sin avances públicos. “No hay nada que negociar sobre nuestro sistema”, zanjó el canciller.

La paz que no cesa: Trump declara fin de hostilidades con Irán, pero mantiene el bloqueo y el despliegue militar

El presidente comunicó al Congreso el cese de enfrentamientos directos al vencer el plazo de la Ley de Poderes de Guerra, mientras las tropas estadounidenses permanecen activas en la región y la presión naval estrangula la economía iraní. La maniobra evita una autorización legislativa y desata un debate sobre los límites del poder ejecutivo. Por Julio Guzmán Acosta En una hábil maniobra que sortea el control del Congreso y reescribe los bordes de la legalidad bélica, el presidente Donald Trump declaró oficialmente ante el Legislativo que Estados Unidos ha cesado las hostilidades contra Irán. La notificación, remitida a última hora del viernes a los líderes del Capitolio, llegó justo al expirar el plazo de 60 días que fija la Ley de Poderes de Guerra, ese viejo dique diseñado para contener el ímpetu belicista del Ejecutivo. Pero la realidad sobre el terreno —o, más precisamente, sobre las aguas— dibuja un mapa muy distinto. Las tropas estadounidenses no solo siguen desplegadas en Asia Occidental, sino que el cerco naval impuesto a la República Islámica se mantiene intacto, asfixiando sus exportaciones petroleras con la misma intensidad que durante los días más álgidos del enfrentamiento. El único combate que parece haber cesado es el de los disparos cruzados; la guerra económica y la presión militar, en cambio, continúan. La Casa Blanca sostiene que, al no registrarse enfrentamientos directos desde principios de abril, el conflicto iniciado a fines de febrero ha concluido. Bajo esa interpretación, el Gobierno queda liberado de solicitar al Congreso una nueva autorización para proseguir con las acciones militares en el extranjero. Una lectura audaz que ya ha encendido las alarmas entre juristas y legisladores demócratas, quienes advierten que la presencia prolongada de fuerzas y el bloqueo constituyen, en los hechos, actos de hostilidad continuada. En paralelo, Trump desechó una reciente propuesta de paz canalizada por mediadores internacionales desde Teherán. El mandatario calificó el planteamiento como “inaceptable” y se limitó a señalar que contenía exigencias capaces de cruzar las líneas rojas de Washington. “El acuerdo tiene que ser el correcto, y en este momento no lo es”, declaró antes de abordar el Air Force One con destino a Florida. Ni una palabra más sobre el contenido del documento. El presidente defendió, además, la permanencia del bloqueo naval, al que definió como una herramienta “increíblemente poderosa”. Levantarlo ahora, argumentó, equivaldría a desprenderse de una ventaja estratégica mayúscula frente al régimen de los ayatolás. Desde el Pentágono respaldaron la postura ejecutiva al sostener que el cese al fuego modifica el cómputo del plazo legal, lo que permitiría extender la intervención sin necesidad de un nuevo visto bueno legislativo. Mientras Washington afina su argumentación jurídica, Teherán responde con una dosis de retórica firme. El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, aprovechó el mensaje por el Día Nacional del Golfo Pérsico para sentenciar que cualquier intento de bloqueo naval estadounidense en el estrecho de Ormuz está “condenado al fracaso”. A su juicio, restringir el tránsito en esa arteria marítima no solo viola el derecho internacional, sino que siembra inestabilidad regional y global. “La presencia militar extranjera no ha traído más que tensiones”, afirmó, cerrando con un augurio: la paz duradera no se edifica sobre el asedio. El escenario, así, permanece en vilo. Oficialmente, la guerra ha terminado. En los mapas del Pentágono y en las rutas de los petroleros, sin embargo, la contienda sigue su curso silencioso. Y el Congreso, una vez más, asiste desde la orilla.

Bajo la lupa del poder: Trump impone un cerco de seguridad que congela los sueños migratorios

El gobierno del presidente Donald Trump ordenó controles migratorios sin precedentes: revisión exhaustiva de antecedentes con el FBI para asilo, residencia y ciudadanía, incluidos casos pendientes. La medida, vigente desde el 27 de abril de 2026, ha paralizado temporalmente miles de procesos y exige rehacer verificaciones dactilares previas. Mientras la administración defiende la norma como un escudo contra amenazas a la seguridad nacional, organizaciones de derechos humanos alertan sobre violaciones al debido proceso y un clima de incertidumbre que golpea con especial dureza a las minorías. Por Brendalis Reyes En un giro que endurece aún más el ya restrictivo sistema migratorio estadounidense, la administración del presidente Donald Trump ha ordenado la implementación de controles de seguridad reforzados para todos los inmigrantes que buscan beneficios legales en el país. La directriz, emitida por el Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos (USCIS), exige someter —o volver a someter— solicitudes pendientes de asilo, residencia permanente y ciudadanía a revisiones ampliadas de antecedentes a cargo del Buró Federal de Investigaciones (FBI). Los documentos internos, difundidos esta semana, revelan que los oficiales migratorios tienen la instrucción expresa de no aprobar ningún caso que no haya pasado por estos nuevos filtros. Además, deberán reenviar aquellas verificaciones basadas en huellas dactilares cuya información previa del FBI haya sido recibida antes del 27 de abril de 2026, fecha en que entró en vigor la orden. La medida responde a una orden ejecutiva firmada por Trump en febrero pasado, que amplía el acceso del USCIS a bases de datos criminales federales \»en la máxima medida permitida por la ley\». Según el mandatario, el objetivo es identificar amenazas a la seguridad nacional o pública, \»incluyendo a extranjeros con historial delictivo que hayan ingresado o permanecido en el país violando leyes migratorias\». “Retrasos breves”, según el gobierno Zach Kahler, portavoz del USCIS, confirmó que los nuevos protocolos buscan \»fortalecer la verificación y el análisis de antecedentes\» mediante un acceso sin precedentes a registros criminales. Aunque reconoció que las decisiones se verán temporalmente demoradas, aseguró que los retrasos \»deberían ser breves\». Sin embargo, sobre el terreno, abogados y organizaciones civiles reportan una pausa casi inmediata en numerosos procesos, especialmente aquellos que requieren huellas dactilares: residencia permanente, naturalización, peticiones de patrocinio familiar y solicitudes de prometidos (visas K-1). Un cerco que no cesa Esta política no es un hecho aislado, sino una pieza más del endurecimiento sistemático impulsado por la administración Trump desde su regreso al poder en 2025. Entre otras medidas recientes destacan: · El incremento de la vigilancia sobre la actividad en redes sociales de los solicitantes, donde se busca evidencia de posturas consideradas \»contrarias a los valores del país\». · La ralentización o suspensión de múltiples procesos migratorios, incluyendo una pausa en ciertos casos de asilo. · La congelación de solicitudes provenientes de 39 países incluidos en una proclamación presidencial denominada \»prohibición de entrada por motivos de seguridad nacional\». Críticas y temores Organizaciones de derechos humanos han alzado la voz. Alegan que estas disposiciones vulneran el debido proceso y la libertad de expresión, al tiempo que generan un entorno de incertidumbre paralizante para miles de inmigrantes, en particular aquellos pertenecientes a minorías étnicas, religiosas o políticas. \»No se trata solo de retrasos. Se trata de mover las metas constantemente. Quien ya había pasado una verificación limpia ahora debe volver a pasar otra, sin saber cuánto durará ni qué nueva información podrá ser usada en su contra\», denunció en un comunicado la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU). El gobierno, por su parte, insiste en que la soberanía y la seguridad interna están primero. \»Reducir la inmigración irregular y filtrar a quienes representan un riesgo real es una obligación\», defendió Kahler. Mientras el círculo se cierra, miles de vidas quedan en suspenso. La promesa de un \»sueño americano\» enfrenta, una vez más, el peso de un poder que decide quién entra, quién espera… y quién queda afuera.  

León XIV Declara a Cristo el “Rey de la Paz” y Vuelve a Criticar que se use su Nombre para Justificar Masacres

En su primer Viacrucis como pontífice, el Papa estadounidense-peruano lanzó un mensaje antibélico sin precedentes, en medio de sus diferencias con la administración Trump y los sectores del nacionalismo cristiano en Estados Unidos. Por: JULIO GUZMÁN ACOSTA  ROMA – 3 de abril. – Bajo el cielo anochecido del Coliseo romano, el primer Papa nacido en Estados Unidos cargó la cruz sobre sus hombros y caminó entre el silencio de los fieles. Pero sus palabras, dichas al inicio de la semana más sagrada del calendario católico, retumbaron con la fuerza de un aldabonazo: “Jesús es el rey de la paz, y nadie puede usar su nombre para justificar la guerra”. León XIV, nacido Robert Francis Prevost en Chicago y con treinta años de misión en Perú, encabezó este Viernes Santo su primer Viacrucis como Sumo Pontífice. Y lo hizo sin ambages. En una Semana Santa marcada por la tensión geopolítica —con Estados Unidos endureciendo su postura militar hacia Irán y su vicepresidente, JD Vance, defendiendo políticas migratorias restrictivas amparadas en una lectura conservadora del ordo amoris—, el jefe del Estado Vaticano eligió el evangelio de la paz como su trinchera. “Dios rechaza las oraciones de los líderes que tienen las manos llenas de sangre”, había advertido ya el Domingo de Ramos, el pasado 29 de marzo, desde la plaza de San Pedro. Aquel mensaje, que muchos analistas leyeron como una misiva dirigida al secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth —quien ha invocado su fe cristiana para presentar la guerra como una nueva cruzada que busca “la paz mediante la fuerza”—, encontró este viernes su culminación en las catorce estaciones del dolor de Cristo. “Hermanos y hermanas —proclamó León XIV ante miles de peregrinos—, este es nuestro Dios: un Dios que rechaza la guerra, al que nadie puede utilizar para justificar el enfrentamiento, que no escucha la oración de quienes hacen la guerra y la rechaza diciendo: ‘Por más que multipliquen las plegarias, yo no escucho: ¡las manos de ustedes están llenas de sangre!’”. Las meditaciones del Viacrucis, encargadas al franciscano Francesco Patton, fueron un aldabonazo contra el abuso del poder. “El poder de comenzar una guerra o de terminarla —leyó el pontífice—; el poder de educar a la violencia o a la paz; el poder de alimentar el deseo de venganza o el de reconciliación: toda autoridad deberá responder ante Dios por el propio modo de ejercitar el poder recibido”. No fue un sermón abstracto. Las estaciones del Coliseo evocaron a los más vulnerables: presos, migrantes, víctimas de la violencia, mujeres explotadas, niños. En la estación dedicada al despojo de las ropas de Jesús, los textos denunciaron “los regímenes autoritarios cuando obligan a los prisioneros a permanecer semidesnudos en una celda vacía” y “los torturadores que no se limitan a quitar las vestiduras, sino que arrancan también la piel y la carne”. El pontífice, que asumió el papado en mayo de 2025 tras un cónclave que sorprendió al mundo por su origen estadounidense-peruano y su fuerte vínculo latinoamericano, ha convertido esta Semana Santa en un activo antibélico. Desde el Ángelus hasta sus homilías, no ha cesado de reclamar un alto el fuego en Irán y de cuestionar las políticas migratorias de la administración Trump, que han derivado en deportaciones masivas y en acuerdos con gobiernos como el de Nayib Bukele para enviar migrantes al Centro de Confinamiento del Terrorismo (Cecot) en El Salvador. En ese terreno, León XIV ha marcado distancia del vicepresidente JD Vance, católico convertido en 2019, quien ha popularizado una interpretación del ordo amoris que prioriza el amor a los nacionales sobre el amor a los extranjeros. “Jesús no nos pide que jerarquicemos nuestro amor por los demás”, replicó el entonces cardenal Prevost en febrero de 2025 en su cuenta de X, compartiendo un artículo crítico del National Catholic Reporter. El 14 de abril, su último mensaje antes de ser elegido Papa, Prevost difundió un escrito del obispo salvadoreño Evelio Menjivar-Ayala que cuestionaba los acuerdos migratorios entre Trump y Bukele. León XIV defiende una Iglesia pastoral y universalista, abierta a los migrantes como “nuevos mensajeros de esperanza”. Frente a él, una Casa Blanca que ha hecho de la fuerza y la frontera sus emblemas. Frente a él, un Pentágono que habla de cruzadas. Y frente a él, también, la memoria de un Cristo que, montado en un asno y no en un caballo de guerra, eligió la humildad y la cruz. Al final del Viacrucis, cuando la cruz quedó erguida frente al antiguo anfiteatro, el Papa resumió su mensaje en una frase que resonará durante todo el pontificado: “Cristo, rey de la paz, sigue clamando desde su cruz. Y nosotros debemos escuchar su grito antes que el estruendo de las armas”.