Luis Abinader, nuevo presidente del Partido Revolucionario Moderno (PRM), acompañado de los principales dirigentes de la organización, durante el acto público en el que fueron juramentadas las nuevas autoridades partidarias.
Por Alejandro F. Guzmán
Santo Domingo.– El Partido Revolucionario Moderno (PRM) surgió de una de las más profundas divisiones del viejo Partido Revolucionario Dominicano (PRD) y, en poco más de una década, logró transformarse en una de las principales fuerzas políticas de República Dominicana, dejando atrás el carácter de organización emergente para convertirse en una poderosa maquinaria electoral.
La historia de su nacimiento está estrechamente vinculada a las prolongadas luchas internas que durante años sacudieron al PRD, una organización de la que también se desprendieron otras agrupaciones que posteriormente ocuparon espacios relevantes en la vida política nacional.
El PRD y una larga historia de divisiones
Las disputas internas acompañaron al PRD durante buena parte de su historia. De sus rupturas surgieron organizaciones como el Partido de la Liberación Dominicana (PLD), el Partido Revolucionario Independiente (PRI), el Bloque Institucional Social Demócrata (BIS), el Partido Revolucionario Social Demócrata (PRSD) y la Alianza Social Dominicana (ASD).
Esta última terminaría convirtiéndose en la plataforma jurídica y política sobre la cual se levantaría años después el Partido Revolucionario Moderno.
Una de las crisis decisivas se produjo a comienzos de la década del 2000, cuando el entonces presidente del PRD, Hatuey De Camps, se opuso frontalmente al proyecto de reelección presidencial del mandatario Hipólito Mejía.
La reelección había sido durante años una cuestión particularmente sensible dentro del partido. El conflicto provocó nuevas fracturas y contribuyó posteriormente al surgimiento del PRSD.

El ascenso de Miguel Vargas
Tras la derrota electoral del PRD, Miguel Vargas Maldonado emergió como una de las principales figuras de la organización.
Vargas, quien había ocupado el Ministerio de Obras Públicas, encabezó la candidatura presidencial perredeísta en 2008 y alcanzó cerca del 40 % de los votos, resultado que fortaleció considerablemente su liderazgo interno.
La dirigencia terminó entregándole el control de la organización y durante un tiempo parecía destinado a convertirse nuevamente en candidato presidencial para las elecciones de 2012.
Sin embargo, Hipólito Mejía reorganizó sus fuerzas internas y consiguió derrotarlo en la competencia por la candidatura presidencial.
La campaña electoral de 2012 volvió a revelar las profundas divisiones dentro del PRD. Vargas Maldonado no se integró plenamente a la campaña de Mejía y, tras la derrota electoral, la confrontación interna terminó agravándose.
La ruptura definitiva
Los intentos de los seguidores de Hipólito Mejía por desplazar a Vargas de la presidencia del PRD terminaron sin éxito.
Las disputas llegaron a los tribunales y a los organismos internos del partido, mientras dirigentes vinculados a Mejía y al emergente liderazgo de Luis Abinader fueron perdiendo espacios en la estructura de dirección.
Entre ellos figuraban Orlando Jorge Mera, Andrés Bautista y otros dirigentes históricos de la organización.
En medio de aquella confrontación, Hugo Tolentino Dipp planteó una salida que terminaría siendo determinante: abandonar definitivamente el PRD y construir una nueva organización política.

De la Alianza Social Dominicana al PRM
Los sectores encabezados por Mejía y Abinader comenzaron entonces a recorrer el país mientras se identificaban como la Corriente Mayoritaria del PRD.
Paralelamente, iniciaron conversaciones con dirigentes de la Alianza Social Dominicana, organización fundada por José Rafael Abinader, padre de Luis Abinader.
La ASD proporcionó la estructura jurídica necesaria para impulsar el nuevo proyecto político.
Inicialmente se buscó que la organización adoptara el nombre de Partido Revolucionario Mayoritario, conservando las siglas PRM. Sin embargo, la propuesta encontró oposición de otras organizaciones políticas.
La solución fue sustituir la palabra “Mayoritario” por “Moderno”.
Así nació oficialmente el Partido Revolucionario Moderno.
Abinader asume el liderazgo electoral

El nuevo partido enfrentó su primera gran prueba presidencial en 2016.
Luis Abinader se impuso a Hipólito Mejía en el proceso interno para escoger al candidato presidencial y asumió la responsabilidad de encabezar una organización que apenas comenzaba a construir su estructura nacional.
Aquellas elecciones no llevaron al PRM al poder, pero permitieron consolidar su presencia territorial, ampliar su base electoral y preparar las condiciones para las siguientes batallas políticas.
Lo que inicialmente parecía una agrupación surgida de otra de las tradicionales divisiones del PRD terminó convirtiéndose, con el paso de los años, en una organización capaz de disputar y conquistar los principales espacios del poder político dominicano.
La trayectoria del PRM constituye así uno de los procesos de transformación partidaria más importantes de las últimas décadas: una organización nacida de una ruptura que terminó construyendo una estructura política capaz de competir con los partidos que durante décadas dominaron el escenario nacional.










