Manifestantes protestan frente a la Puerta de Brandeburgo, en Berlín, contra el avance electoral de la ultraderechista AfD. Foto: AFP.
Redacción de Londres
Londres.– La contundente victoria de Alternativa para Alemania (AfD) en las elecciones regionales de Sajonia-Anhalt ha provocado un fuerte estremecimiento político dentro y fuera de Alemania, al confirmar el avance de una formación de ultraderecha que obtuvo el 43,8 % de los votos y quedó a apenas tres escaños de alcanzar la mayoría absoluta.
El resultado del domingo 6 de septiembre representa la mayor victoria electoral de AfD en sus trece años de existencia. La formación conquistó 39 de los 83 escaños del Parlamento regional, mientras la Unión Demócrata Cristiana (CDU), partido del canciller Friedrich Merz, quedó relegada a un distante segundo lugar con apenas el 17,2 % de los sufragios.
La magnitud del vuelco electoral no tardó en cruzar las fronteras alemanas.
Desde Bruselas, París, Varsovia y La Haya surgieron advertencias sobre las consecuencias políticas que podría tener el crecimiento de una organización caracterizada por su discurso contra la inmigración, su oposición al apoyo militar a Ucrania y su defensa de una normalización de las relaciones con Rusia.
Merz recibe un duro golpe político
Para Friedrich Merz, la derrota constituye uno de los mayores reveses desde su llegada a la Cancillería.
El jefe del Gobierno alemán reconoció la profundidad del resultado, pero dejó claro que no modificará la línea exterior de Berlín ni su respaldo a Ucrania.
Merz insistió en la necesidad de defender los valores democráticos y occidentales frente a Rusia y descartó cualquier alianza de su partido con AfD, manteniendo el llamado “cordón sanitario” que durante años ha impedido a la ultraderecha acceder a coaliciones de gobierno con las principales fuerzas políticas alemanas.
La victoria de AfD, sin embargo, vuelve más difícil sostener ese aislamiento.
Aunque el partido no dispone por sí solo de los 42 diputados necesarios para la mayoría absoluta, el nuevo reparto parlamentario abre interrogantes sobre la formación del próximo Gobierno regional.
Europa observa con inquietud
La alta representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, expresó preocupación por el avance de fuerzas políticas que, a su juicio, minimizan los riesgos derivados de Rusia y de las operaciones de sabotaje y guerra híbrida registradas en distintos puntos de Europa.
En Francia, el ministro de Exteriores, Jean-Noël Barrot, sostuvo que no puede existir compromiso político con la extrema derecha y pidió a las fuerzas democráticas responder al malestar social que alimenta su crecimiento.
También desde Países Bajos, el primer ministro Rob Jetten calificó el resultado como una señal de alerta y expresó inquietud ante el avance de una organización con posiciones que considera extremas y próximas a Moscú.
En Polonia, el primer ministro Donald Tusk reaccionó con particular dureza y criticó a sectores de la derecha de su propio país que celebraron el triunfo de AfD.
Las reacciones europeas han sido, no obstante, profundamente divididas. Mientras dirigentes del centro político expresaron alarma, figuras de la derecha populista europea, entre ellas Santiago Abascal y Matteo Salvini, celebraron el resultado como una señal de cambio en el continente.
Un nuevo mapa político en el este alemán
Sajonia-Anhalt, con poco más de dos millones de habitantes, se ha convertido así en un laboratorio de las transformaciones políticas que atraviesan Alemania.
La AfD más que duplicó el respaldo obtenido cinco años atrás y logró penetrar con fuerza entre votantes jóvenes, sectores de la clase trabajadora y ciudadanos descontentos con la economía y con los partidos tradicionales.
El malestar por el costo de vida, las perspectivas económicas y la política migratoria desempeñó un papel importante en una región del antiguo territorio de Alemania Oriental donde la desconfianza hacia las instituciones federales permanece especialmente elevada.
El resultado deja además una paradoja para la democracia alemana: AfD es ya la fuerza más votada en Sajonia-Anhalt, pero continúa encontrando enormes dificultades para convertir su respaldo popular en capacidad efectiva de gobierno.
Esa barrera será ahora sometida a una de sus pruebas más difíciles.
Con las próximas elecciones federales previstas para 2029, el triunfo en Sajonia-Anhalt ya no es visto solamente como un episodio regional. Para sus adversarios constituye una advertencia; para AfD, el punto de partida de una aspiración mucho mayor: trasladar al conjunto de Alemania el terremoto electoral que acaba de producirse en el este del país.









