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Carolina Mejía: la que siempre responde

Hay gestos que parecen pequeños, pero dicen mucho de una persona. A veces una

llamada atendida, un mensaje respondido o un abrazo sincero explican mejor un liderazgo que cualquier discurso.

Desde hace algunos meses estoy integrado al equipo operativo de C28, que dirige Freddy Fernández y que viene realizando encuentros y visitas por distintas provincias y municipios del país.

En una de esas actividades, un dirigente provincial se presentó con una frase que me llamó especialmente la atención: “Estoy con Carolina, la que siempre coge el teléfono y siempre responde los mensajes”

Sin proponérselo, aquel dirigente resumió en pocas palabras una de las principales

características de Carolina Mejía: su cercanía con la gente.

Carolina tiene responsabilidades suficientes para justificar una agenda llena. Es alcaldesa del Distrito Nacional, secretaria general del Partido Revolucionario Moderno, dirigente política y una figura con múltiples compromisos familiares, institucionales y partidarios.

Sin embargo, quienes la conocen y trabajan cerca de ella destacan algo sencillo: procura responder, escuchar y recibir a la gente.

Y eso tiene un enorme valor en política.

En otra visita al comando de trabajo, una persona que llegaba por primera vez comentó que desde que atravesó la puerta había recibido abrazos, sonrisas y muestras de afecto. Decía sentirse aceptado y percibir un ambiente humano y contagioso.

Ese tipo de ambiente no surge por casualidad. Generalmente refleja la manera de ser de quien encabeza un proyecto.

El respeto no depende del cargo

No se trata solamente de tener tiempo. Todos estamos ocupados en mayor o menor medida. Se trata, sobre todo, de una actitud frente a los demás.

Responder una llamada, devolver un mensaje o escuchar a un dirigente constituye una forma de respeto.

La verdadera valoración de las personas no puede depender de su posición económica, profesional, política o de la conveniencia que puedan representar en determinado momento.Por eso, cuando escucho a dirigentes o funcionarios decir permanentemente que “no tienen tiempo” para atender a quienes les rodean, muchas veces me resulta difícil aceptarlo como explicación suficiente.

El liderazgo también consiste en saber escuchar.

Carolina Mejía ha construido buena parte de su imagen pública desde esa sencillez: sonríe, abraza, escucha, conversa y procura mantener contacto con dirigentes y ciudadanos.

Eso no significa ausencia de autoridad.

Por el contrario, una persona puede ser cercana y, al mismo tiempo, ejercer con firmeza sus responsabilidades. El respeto no se obtiene mediante actitudes autoritarias o despreciando a quienes realizan el trabajo cotidiano de la política.

Se obtiene siendo auténtico.

Un modelo sencillo de liderazgo

Lo que para algunas personas parece difícil, Carolina Mejía lo ha convertido en una práctica natural: tratar a la gente con respeto.

Ese estilo explica buena parte del cariño y la valoración que ha logrado dentro de importantes sectores de su partido y de la sociedad dominicana.

Ya hizo historia al convertirse en la primera mujer alcaldesa del Distrito Nacional. Quienes respaldamos su proyecto creemos que tiene también las condiciones para aspirar a convertirse, en el futuro, en la primera mujer presidenta de la República Dominicana.

Habrá tiempo para analizar otras cualidades políticas y personales.

Por ahora me quedo con aquella sencilla definición pronunciada por un dirigente del interior del país: Carolina Mejía es la que siempre responde.

Y, en tiempos en que muchos dirigentes parecen alejarse de la gente cuando alcanzan posiciones importantes, esa cualidad no es pequeña. Es una manera de entender el liderazgo.


Por Cristian Ramírez

Abogado y analista político

 

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