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La educación dominicana registra avances importantes en cobertura y finalización de primaria y secundaria, pero los resultados de aprendizaje continúan rezagados, especialmente en matemáticas y lectura.
Santo Domingo.— La República Dominicana ha logrado que más niños, adolescentes y jóvenes ingresen al sistema educativo y completen los distintos ciclos de enseñanza. Sin embargo, ese avance en cobertura y permanencia no ha estado acompañado por una mejoría equivalente en la calidad de los aprendizajes, especialmente en matemáticas y lectura.
Los datos correspondientes al seguimiento internacional de la educación de la UNESCO muestran una marcada contradicción: mientras aumentan las tasas de finalización de primaria y secundaria, una elevada proporción de estudiantes concluye esos niveles sin alcanzar las competencias fundamentales esperadas.
El problema resulta particularmente grave en matemáticas. Apenas el 2 % de los estudiantes alcanza el nivel mínimo de competencia al finalizar la educación primaria, lo que significa que 98 de cada 100 alumnos no logran el dominio mínimo esperado en esta materia.
La situación adquiere mayor relevancia porque ese porcentaje permanece prácticamente estancado respecto a 2015, reflejando uno de los principales desafíos estructurales del sistema educativo dominicano.
Los resultados contrastan con las mejoras alcanzadas en materia de acceso y finalización.
Entre 2015 y 2024, la participación de niños en educación organizada un año antes de la edad oficial de ingreso a primaria pasó de 86 % a 93 %.
La tasa de finalización de primaria aumentó de 90 % a 96 %, mientras que en secundaria baja avanzó de 83 % a 89 %.
El crecimiento más significativo se produjo en secundaria alta o bachillerato, donde el porcentaje de jóvenes que completa ese nivel pasó de 56 % en 2015 a 64 % en 2024, un incremento de ocho puntos porcentuales.
El panorama plantea una de las mayores contradicciones del sistema educativo nacional: más estudiantes permanecen en las aulas y logran graduarse, pero una proporción considerable termina sus estudios sin adquirir las competencias esenciales correspondientes a su nivel.
En lectura se observa una evolución más favorable que en matemáticas, aunque los resultados siguen siendo insuficientes.
El porcentaje de alumnos que alcanza el nivel mínimo de competencia al concluir primaria aumentó de 8 % en 2015 a 16 % en 2024.
El indicador se duplicó en nueve años, pero parte de una base extremadamente baja. En términos prácticos, aproximadamente 84 de cada 100 estudiantes todavía terminan la primaria sin alcanzar el nivel mínimo esperado en lectura.
Las dificultades continúan en los niveles educativos posteriores.
Los resultados de PISA 2022, incorporados al seguimiento internacional, sitúan en alrededor de 25 % el porcentaje de estudiantes que alcanza el nivel mínimo de competencia en lectura hacia el final de secundaria baja, mientras que en matemáticas apenas llega al 8 %.
En materia de permanencia, República Dominicana presenta indicadores que incluso superan a varios países de América Latina.
La tasa de finalización de primaria alcanzó 96 % en 2024, frente al 93 % de Brasil y 95 % de Paraguay, aunque todavía se encuentra por debajo de otros países de la región.
En secundaria baja, República Dominicana llegó al 89 %, nivel similar al registrado por Brasil y México y superior a los porcentajes señalados para países como Argentina, Colombia, Panamá, Costa Rica y Uruguay en los datos comparativos utilizados.
Para secundaria alta, el país alcanza una tasa de finalización de 64 %, un resultado que confirma el progreso conseguido en la capacidad del sistema para llevar a una mayor cantidad de estudiantes hasta el bachillerato.
Sin embargo, la expansión de la cobertura no resuelve por sí sola el problema central: terminar la escuela no garantiza necesariamente haber aprendido lo que corresponde al nivel cursado.
Otro elemento que llama la atención es la diferencia existente entre hombres y mujeres en la finalización de secundaria alta.
La brecha favorable a las mujeres pasó de 15.1 puntos porcentuales en 2015 a 17.3 puntos en 2024.
El incremento evidencia un mayor rezago educativo entre los hombres y plantea la necesidad de estudiar las causas de la deserción masculina y desarrollar políticas de permanencia dirigidas específicamente a adolescentes y jóvenes en situación de riesgo de abandono escolar.
Junto al aumento de las tasas de finalización aparece otro fenómeno preocupante: el crecimiento de la población completamente fuera del sistema educativo.
En primaria, la proporción de niños fuera de la escuela habría pasado de 6 % en 2015 a 9 % en 2024, equivalente a alrededor de 106,000 menores.
En secundaria baja aumentó de 4 % a 12 %, con aproximadamente 48,000 adolescentes fuera de las aulas.
El mayor problema aparece en secundaria alta, donde el porcentaje habría aumentado de 20 % a 31 %, correspondiente a unos 244,000 jóvenes.
Esta aparente contradicción entre mejores tasas de finalización y mayor población fuera de la escuela se relaciona, entre otros factores, con la reducción de la repetición de cursos.
Al disminuir la cantidad de estudiantes que permanece durante varios años repitiendo grados, quienes continúan dentro del sistema avanzan más rápidamente y mejoran las estadísticas de finalización. Pero quienes abandonan aparecen también con mayor claridad en los registros de población fuera de las aulas.
La UNESCO ha señalado precisamente esta paradoja a escala internacional: las tasas de finalización continúan aumentando, especialmente en secundaria alta, mientras que la población fuera de la escuela no disminuye al mismo ritmo.
Uno de los avances más importantes corresponde a la educación de la primera infancia.
La participación en educación organizada durante el año anterior al ingreso oficial a primaria aumentó de 86 % en 2015 a 93 % en 2024.
Los datos reflejan además una reducción significativa de las desigualdades económicas en el acceso a este nivel educativo, un elemento particularmente importante porque la educación temprana puede influir posteriormente en el desarrollo cognitivo y en los resultados escolares.
Con una cobertura de 93 %, República Dominicana se coloca entre los países latinoamericanos con mayores niveles de participación en ese tramo previo a la primaria.
Los indicadores retratan un sistema educativo dominicano que ha conseguido importantes avances en acceso, permanencia y finalización, pero que todavía enfrenta una deuda profunda en materia de aprendizaje.
La República Dominicana puede celebrar que cada vez más alumnos lleguen al final de primaria y secundaria. Sin embargo, el verdadero éxito de una política educativa no puede medirse exclusivamente por el número de estudiantes matriculados o graduados.
El reto consiste en garantizar que los años transcurridos dentro de las aulas se traduzcan en conocimientos, comprensión lectora, capacidad matemática, pensamiento crítico y herramientas suficientes para desenvolverse en la sociedad.
La principal señal de alarma continúa estando en matemáticas: después de casi una década, apenas dos de cada 100 estudiantes alcanzan el nivel mínimo de competencia al finalizar la primaria.
El desafío para las autoridades educativas es, por tanto, avanzar de una política centrada fundamentalmente en llevar estudiantes a las aulas y mantenerlos en ellas, hacia otra capaz de asegurar que estar en la escuela y graduarse signifique realmente aprender.

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