La guerra fría FP-PLD: Una Trampa de Tucídides a la dominicana

No se hagan en la primera vuelta heridas que no sean capaces de cicatrizar en la segunda vuelta, o la segunda vuelta se vuelve una tragedia”. Cita el expresidente de Colombia Ernesto Samper, un consejo que le hizo el expresidente Rodrigo Borja, de Ecuador. La población, lo que espera es respuestas ante problemas concretos, y difícilmente se sentirá convocada por una oposición que consuma sus energías en disputas intestinas mientras el país demanda soluciones. La relación entre el Partido de la Liberación Dominicana y la Fuerza del Pueblo parece haber entrado en una fase de guerra fría política, unas veces abierta y otras veces solapada, en la que dos organizaciones nacidas de una misma matriz histórica se observan, se miden, se disputan espacios y se lanzan mensajes cruzados, mientras el país avanza hacia un proceso electoral que exigirá más inteligencia estratégica que resentimiento acumulado. La expresión guerra fría no supone aquí una confrontación total, sino un estado de tensión permanente, donde las partes evitan declararse una guerra definitiva, pero actúan como si cada movimiento del otro representara una amenaza existencial. En ese terreno se mezclan heridas no cerradas, memorias de poder, liderazgos enfrentados, bases electorales compartidas y una lucha simbólica por decidir quién representa con mayor legitimidad la continuidad, la renovación o la superación del universo que algunos definen como el morado y el verde. La Trampa de Tucídides, formulada a partir de la rivalidad entre Atenas y Esparta en la antigua Grecia, describe el riesgo que surge cuando una fuerza emergente altera el equilibrio existente y provoca temor, reacción o resistencia en la fuerza establecida. Trasladada a la política dominicana, no se trata de identificar mecánicamente quién hace de Atenas ni quién actúa como Esparta, porque esa lectura colocaría al autor en una posición de parte, sino de observar cómo el crecimiento, la recomposición o la supervivencia de una fuerza puede activar reflejos defensivos en la otra. Una misma matriz, dos proyectos en disputa La Fuerza del Pueblo no nació como una organización ajena al PLD, sino como resultado de una división profunda de ese partido, encabezada por quien fue presidente de la República, líder histórico del peledeísmo y figura central de su etapa de mayor acumulación de poder. Esa circunstancia hace que la competencia entre ambas organizaciones no sea una rivalidad cualquiera, porque en ella pesan el pasado compartido, las lealtades rotas, las migraciones de dirigentes, la disputa por la memoria de gobierno y la búsqueda de hegemonía dentro de la franja opositora que capitalizan. El problema no está en que compitan, porque la competencia forma parte natural de la democracia, sino en el peligro de que esa competencia se transforme en una guerra de desgaste permanente. Cuando cada adhesión, cada encuesta, cada declaración y cada movimiento territorial se interpreta como una provocación o una amenaza, la política deja de ser cálculo estratégico y se convierte en ajuste de cuentas, con lo que el adversario principal podría terminar beneficiándose de una oposición entretenida en administrar sus propias heridas. En esa lógica aparece la versión dominicana de la Trampa de Tucídides: no necesariamente como una guerra inevitable, sino como una tendencia peligrosa a convertir la rivalidad en destino. FP y PLD compiten por un electorado con raíces comunes, por una narrativa de futuro y por el lugar de principal fuerza opositora, pero si esa disputa se maneja bajo la lógica de suma cero, donde todo lo que gana uno debe ser asumido como pérdida absoluta del otro, ambos podrían terminar debilitando el campo opositor. Entre suma cero y suma necesaria La política no siempre se decide por la intensidad del golpe que se lanza, sino por la claridad con que se identifica el momento. En una coyuntura marcada por el deterioro de los servicios públicos, la inseguridad, la crisis educativa, el endeudamiento creciente, las promesas incumplidas y el desgaste del gobierno, la oposición (FP-PLD) tendría que preguntarse si su tarea principal es derrotarse entre sí o construir una alternativa capaz de interpretar el malestar social que se acumula en amplios sectores de la población. Ahí cobra sentido el concepto de coopetencia, tomado del mundo empresarial, pero útil para explicar una dinámica política donde dos actores pueden competir sin destruir todos los puentes que mañana podrían necesitar. La coopetencia no exige borrar diferencias, decretar una unidad artificial ni renunciar a identidades propias, sino reconocer que en ciertas coyunturas la colaboración mínima puede ser más rentable que la hostilidad permanente, sobre todo cuando el adversario común administra el poder, los recursos públicos y la narrativa institucional. La guerra fría entre FP y PLD podría convertirse en una trampa si ambas organizaciones olvidan que el electorado no necesariamente premia a quien más golpea al potencial aliado, sino a quien demuestra mayor madurez, sentido de oportunidad y capacidad para ofrecer horizonte. La población, lo que espera es respuestas ante problemas concretos, y difícilmente se sentirá convocada por una oposición que consuma sus energías en disputas intestinas mientras el país demanda soluciones. En definitiva, la Trampa de Tucídides a la dominicana no tendría que desembocar en una guerra política sin retorno, porque todavía puede ser leída como advertencia. FP y PLD pueden competir, diferenciarse y defender sus espacios, pero si convierten al otro en blanco permanente, podrían regalarle al oficialismo una ventaja que no siempre obtiene por méritos propios. La gran prueba será saber si ambas fuerzas logran salir de la lógica de suma cero para entrar, aunque sea por cálculo estratégico, en una suma necesaria. “No se hagan en la primera vuelta heridas que no sean capaces de cicatrizar en la segunda vuelta, o la segunda vuelta se vuelve una tragedia”. Cita el expresidente de Colombia Ernesto Samper, un consejo que le hizo el expresidente Rodrigo Borja, de Ecuador.
Richard Medina advierte sobre bajo crecimiento económico y urge a gestionar la crisis
El economista y miembro del Comité Político del PLD alerta que el país enfrenta la crisis internacional del petróleo desde una posición de debilidad, tras cerrar 2025 con un crecimiento de apenas 2.1%, el menor en 15 años. Propone recortar gasto corriente, eliminar el anticipo a micro y pequeñas empresas, y aumentar el mínimo exento del ISR, antes de hablar de reforma tributaria. Por Arturo F. Guzmán Santo Domingo. – El economista y miembro del Comité Político del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), Richard Medina, advirtió este que la República Dominicana enfrenta el embate de la crisis internacional del petróleo —agravada por el conflicto en Irán— desde una posición de fragilidad económica heredada del año 2025, el cual calificó como el periodo de menor crecimiento en los últimos 15 años. Medina precisó que el producto interno bruto (PIB) se expandió apenas un 2.1% el año pasado, una cifra que representa menos de la mitad del promedio histórico del país. En ese contexto, señaló que la inflación de los alimentos, la más lesiva para los hogares de menores ingresos, comenzó a dispararse hacia finales del ejercicio. “Los países más parecidos a nosotros en América Latina son los de Centroamérica, y esos países crecieron lo que habitualmente crecen en 2025. Nosotros fuimos básicamente el que rompió la regla en ese grupo porque crecimos poco el año pasado”, enfatizó el economista. Ante este panorama, Richard Medina sostuvo que el PLD defiende una postura clara: el gobierno debe reducir el gasto corriente antes de siquiera plantear una reforma tributaria. Diferenció entre el gasto productivo —como la construcción de escuelas y obras de infraestructura que dinamizan las comunidades— y lo que denominó gasto superfluo: pensiones especiales a personas que nunca laboraron en el Estado, subsidios sin focalización y el nombramiento indiscriminado en la nómina pública. “En los últimos seis años el gasto corriente ha ido aumentando en detrimento del gasto de capital, del gasto en obras de infraestructura. Hay que sincerar el Estado. Pienso que hay mucha grasa para recortar”, puntualizó. Como parte de las medidas urgentes, el dirigente peledeísta propuso eliminar el anticipo a las micro y pequeñas empresas y aumentar el mínimo exento del impuesto sobre la renta salarial. En el terreno político, Medina afirmó que el PLD es el único partido que está creciendo en República Dominicana, impulsado por el deterioro de la situación económica y el recuerdo del buen gobierno de Danilo Medina. “La sociedad, tanto la clase media como los hogares más humildes, está sintiendo los embates de los altos precios y la falta de empleos. Eso es lo que nos está dando la coyuntura y es un reflejo de que nuestra oposición constructiva está dando resultado”, declaró Medina.
Francisco Javier sacude Santiago: multitudinaria juramentación enciende la carrera por la candidatura del PLD
Cientos de dirigentes, militantes y simpatizantes respaldan al aspirante presidencial en un acto cargado de consignas; García promete un proyecto incluyente y recorrer el país para “devolver la estabilidad y el desarrollo” Por Redacción de Política Santiago, R.D. – Con el bajo techo de la avenida Las Carreras como escenario, el aspirante presidencial del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), Francisco Javier García, protagonizó este domingo una movilización que remeció el tablero político interno de esa organización. Cientos de dirigentes, militantes y simpatizantes —en su mayoría con banderas moradas y consignas vibrantes— participaron en una juramentación masiva de sus equipos de trabajo, en un clima que los organizadores calificaron como de “renovada esperanza”. La concentración, que desbordó el aforo previsto, reflejó el malestar acumulado por la militancia peledeísta ante los recientes reveses electorales, pero sobre todo el anhelo de retornar al poder con un proyecto que, a juicio de los asistentes, pueda recuperar la estabilidad económica y el desarrollo social que caracterizaron a los gobiernos morados. “El PLD vuelve a sonreír en el Cibao”, corearon los presentes. En su discurso central, Francisco Javier García se mostró confiado en alzarse con la candidatura presidencial. “Recorreré cada rincón del país para escuchar a los ciudadanos, no para imponerles recetas”, afirmó, al tiempo que prometió construir un programa incluyente, con énfasis en la participación popular y la reconexión con las bases. La juventud tuvo una intervención destacada a través de la joven Liz Ureña, quien, en nombre de las nuevas generaciones, llamó a “volver a creer en la política como herramienta de transformación social”. Ureña subrayó la experiencia de García como garantía de gestión, frente al descrédito que, dijo, ha afectado a la clase política tradicional. Por su parte, el coordinador provincial de campaña, Fernando Rosa, definió al precandidato como “un hombre de Estado”, y destacó su preparación y madurez en temas neurálgicos como economía, turismo y políticas sociales. “No es un improvisado. Es un líder con dominio de la crisis y visión de futuro”, sentenció Rosa ante los aplausos de la concurrencia. El acto, que se extendió por más de dos horas, concluyó con una nueva juramentación colectiva, mientras dirigentes locales aseguraban que Santiago se perfila como bastión clave en la ruta de Francisco Javier hacia la convención morada.
ACD Media revela que PRM lidera intención de voto; Collado, Omar Fernández y Gonzalo Castillo dominan preferencias internas
Más de la mitad de los encuestados afirma no simpatizar con ningún partido político. Collado supera el 50 % entre los perremeístas, Gonzalo encabeza el PLD y Omar aventaja a Leonel en la población general. El PRM mantiene la primera posición con un 31.6 %, seguido por Fuerza del Pueblo (26.5 %) y el PLD (20.1 %), en un escenario donde la indecisión y el abstencionismo suman un preocupante 19.9 %. Por Virtudes Álvarez Sampedro Redacción Nacional Santo Domingo. — El tablero político dominicano comienza a dibujar sus primeras líneas definitorias a más de dos años de los comicios presidenciales de 2028. La más reciente Encuesta Nacional de Opinión Pública de ACD Media, correspondiente a mayo de 2026, sitúa al Partido Revolucionario Moderno (PRM) como la fuerza con mayor intención de voto, aunque con una advertencia que ningún estratega debería ignorar: más de la mitad de los ciudadanos consultados asegura no simpatizar con ninguna organización política. Ante la pregunta de por cuál partido votaría si las elecciones se celebraran hoy, el 31.6 % de los encuestados se inclinó por el PRM, seguido por la Fuerza del Pueblo (FP) con un 26.5 % y el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) con un 20.1 %. Un 11.8 % afirmó que no votaría y un 8.1 % dijo no saber por cuál organización se decidiría, lo que arroja un combinado de 19.9 % de electores que, por descontento o desinformación, permanecen fuera del cálculo inmediato de cualquier campaña. El dato, leído en su justa dimensión, sugiere que la fidelidad partidaria se ha vuelto un bien escaso en la República Dominicana. Casi uno de cada cinco ciudadanos se declara en disposición de ausentarse o no ha formado aún su preferencia, un fenómeno que los analistas atribuyen al desgaste de la política tradicional y a la ausencia de propuestas que conecten con las demandas cotidianas de la población. Collado, una ventaja aplastante en el oficialismo Dentro del Partido Revolucionario Moderno, la foto es clara: David Collado, actual ministro de Turismo y figura de creciente exposición nacional, aparece como el dirigente mejor posicionado para una eventual candidatura presidencial. Entre la población general obtuvo el 45.2 % de las preferencias, muy por delante de Carolina Mejía, alcaldesa del Distrito Nacional, que alcanzó el 17.6 %. La ventaja se ensancha aún más cuando se consulta exclusivamente a los simpatizantes del PRM. Allí, Collado registra un contundente 54.8 %, frente al 20.7 % de Mejía. El resto de los aspirantes mencionados se diluye en porcentajes marginales: Raquel Peña obtiene un 7 %, Guido Gómez Mazara un 5.9 % y Wellington Arnaud un 3.8 %. Los números reflejan, por ahora, una interna oficialista con un claro favorito, aunque los analistas advierten que el horizonte de 2028 aún es lo suficientemente extenso como para que surjan reacomodos y sorpresas. Gonzalo Castillo resucita en el PLD El Partido de la Liberación Dominicana, sumido en una profunda crisis de liderazgo tras la derrota de 2020 y la debacle de 2024, encuentra en Gonzalo Castillo un fenómeno curioso. El exministro de Obras Públicas y excandidato presidencial encabeza las preferencias internas con una autoridad indiscutible: entre la población general obtiene el 35.5 %, mientras que entre los simpatizantes peledeístas alcanza el 54.5 %, más de cuatro veces el respaldo obtenido por Francisco Javier García, que registra un 10.8 % entre los miembros de la organización. La distancia entre Castillo y sus eventuales competidores internos sugiere que, pese a las derrotas pasadas, el sector que representa mantiene un control férreo sobre el aparato emocional del peledeísmo. Sin embargo, la pregunta que ronda en los círculos políticos es si ese liderazgo interno será suficiente para traducirse en competitividad frente al PRM y la Fuerza del Pueblo en una contienda general. Omar aventaja a Leonel en la población general, pero la interna de la FP es un duelo cerrado El panorama más dinámico y, quizás, el más impredecible, se vive en la Fuerza del Pueblo. Entre la población general, el senador del Distrito Nacional, Omar Fernández, supera ampliamente al expresidente Leonel Fernández con un 54.1 % frente a un 34.9 %. La diferencia de 19.2 puntos porcentuales sugiere que, en el imaginario colectivo, el hijo del caudillo ha logrado construir una imagen propia, más cercana a las nuevas generaciones y menos lastrada por las controversias del pasado. Sin embargo, cuando la consulta se circunscribe a los simpatizantes de la Fuerza del Pueblo, la competencia aparece prácticamente dividida: Leonel obtiene un 50.8 % y Omar un 48.4 %, una diferencia de apenas 2.4 puntos porcentuales. La estrechez de esa cifra revela una organización partidaria partida en dos, donde el liderazgo histórico del expresidente aún pesa de manera decisiva entre la militancia más antigua, mientras que el relevo generacional empuja con fuerza desde las bases más jóvenes. Un escenario abierto a dos años de las elecciones Los datos de ACD Media dibujan un mapa político con tres fuerzas principales en orden de magnitud, pero con dinámicas internas muy distintas. El PRM, liderado por David Collado, parece encaminarse hacia una candidatura sin mayores sobresaltos, siempre que el ministro de Turismo logre mantener el favor de su propio electorado. El PLD, por su parte, se aferra a Gonzalo Castillo como su carta más sólida, aunque la verdadera prueba será si ese respaldo trasciende las fronteras del partido. Y la Fuerza del Pueblo asiste a un duelo generacional entre Leonel y Omar Fernández que, de no resolverse con madurez, podría fracturar sus opciones de cara al 2028. Pero quizás el dato más inquietante de la encuesta no esté en los nombres ni en los porcentajes de los partidos, sino en ese 19.9 % de ciudadanos que dice que no votará o que aún no sabe por quién hacerlo. En una democracia, el silencio de las urnas también es un voto. Y en República Dominicana, por ahora, ese silencio es ensordecedor.
¡Puertos secos, negocio haitiano! PLD denuncia ruina de 13 mil comerciantes dominicanos
El vicepresidente peledeísta Yván Lorenzo advierte que las nuevas exigencias técnicas y financieras excluirían a pequeños y medianos empresarios tradicionales, mientras el Gobierno declara de \»alto interés nacional\» una medida que, a juicio del partido opositor, privilegia a grandes operadores y amenaza décadas de comercio binacional. Por:Redacción de Política Había en el aire, aquella tarde en la Casa Nacional del PLD, una gravedad que no admitía titubeos. No era la rutinaria arenga política ni el gesto mecánico de la oposición cumpliendo su turno. Era, más bien, el eco de un temor que recorre los polvorientos caminos de la frontera, donde miles de pequeños comerciantes han tejido, durante décadas, el sustento de sus familias con el hilo frágil del intercambio binacional. El vicepresidente del Partido de la Liberación Dominicana, Yván Lorenzo, alzó la voz no como estratega, sino como intérprete de una angustia colectiva. En el centro del debate: el decreto 166-26 del presidente Luis Abinader, emitido el pasado 16 de marzo, que declaró de \»alto interés nacional\» la creación de los llamados puertos secos en la zona fronteriza. Estas instalaciones —definidas por el propio Gobierno como extensiones terrestres de puertos marítimos y aeropuertos internacionales para la recepción de contenedores comerciales— pretenden, en teoría, modernizar la logística nacional bajo el amparo de la Ley 01-12 y la Estrategia Nacional de Desarrollo 2030. Sin embargo, en la prosa elegante de los documentos oficiales, los peledeístas han descubierto una sentencia de exclusión. El artículo quinto del reglamento, denunció Lorenzo con la precisión de quien ha leído entre líneas, exige que toda sociedad comercial interesada en operar un puerto seco debe construir y desarrollar una terminal intermodal terrestre, además de cumplir con múltiples requisitos técnicos y financieros. Traducido al lenguaje de la calle: una muralla infranqueable para los pequeños y medianos empresarios que, históricamente, han sostenido el comercio en la línea divisoria. \»Esto crea el riesgo de excluirlos del nuevo modelo económico y transferir la actividad comercial hacia grandes operadores con alta capacidad de inversión\», sentenció Lorenzo, rodeado de los vicepresidentes Temístocles Montás y Zoraima Cuello, así como del secretario general Johnny Pujols y Elías Cornelio. Y entonces, la denuncia se volvió filo: \»El presidente de la República quiere privilegiar a una élite empresarial haitiana que pulula en la República Dominicana con socios incrustados en el partido de Gobierno\». La declaración, deliberadamente incisiva, buscaba remover las aguas de un debate que el PLD considera postergado. Para Lorenzo, la lógica detrás de los puertos secos no es otra que la de \»un enclave logístico bajo régimen de zona franca\», orientado a grandes operadores económicos en lugar de fortalecer el aparato productivo nacional y las economías fronterizas. Advirtió que aproximadamente 13 mil comerciantes dependen directamente de esa dinámica tradicional, y que su exclusión no sería un mero accidente de política pública, sino un diseño perverso. No obstante, el exsenador de Elías Piña no se limitó a la crítica. Con la elegancia de quien propone mientras desmonta, esbozó una ruta alternativa: garantías estrictas contra el contrabando mediante controles tecnológicos y trazabilidad; participación obligatoria de los productores y comerciantes fronterizos en la gobernanza de los puertos secos; prioridad para la comercialización de productos dominicanos; y transparencia total en las concesiones y operadores autorizados. \»La frontera no puede ser concebida exclusivamente como un corredor para importaciones y reexportaciones. La frontera debe ser un espacio de desarrollo nacional, producción, integración territorial y fortalecimiento de la soberanía económica dominicana\», proclamó Lorenzo, como quien traza un límite simbólico. Afuera, en la vorágine del Palacio Nacional, el Gobierno sostiene su tesis modernizadora. Pero en la Casa Nacional del PLD quedó flotando una pregunta incómoda, de esas que eluden los decretos y las declaraciones de alto interés: ¿se puede modernizar una frontera sin condenar al olvido a quienes la han hecho viva durante generaciones? Por ahora, la respuesta sigue siendo un eco en los almacenes polvorientos de Dajabón y Elías Piña, mientras los pequeños comerciantes esperan, con la respiración contenida, el desenlace de esta partida desigual.
Danilo Díaz rechaza acuerdo migratorio con EE. UU.
El legislador del PLD advierte que República Dominicana no debe asumir la carga de deportados de otras naciones, al tiempo que enfrenta la crisis haitiana. Considera “inaceptable” que el país se convierta en receptor temporal de personas expulsadas desde territorio estadounidense. Por Arturo Feliu G. SANTO DOMINGO. – El diputado del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), Danilo Díaz, manifestó su rotundo rechazo al acuerdo suscrito entre la República Dominicana y Estados Unidos, mediante el cual el país aceptaría la estadía temporal de deportados procedentes de la nación norteamericana, mientras se completan sus procesos de retorno a sus países de origen. El legislador opositor sostuvo que la República Dominicana ya enfrenta suficientes desafíos derivados de la crisis haitiana y del flujo migratorio irregular proveniente de la vecina nación, por lo que consideró desacertado asumir nuevas responsabilidades vinculadas a personas expulsadas desde terceros países. “República Dominicana tiene ya suficientes problemas con la situación haitiana como para agregarle otra carga de esta naturaleza”, expresó Díaz en declaraciones ofrecidas a la prensa local. El congresista advirtió que mezclar ambas problemáticas –la presión migratoria haitiana y la llegada de deportados de otras nacionalidades– podría agravar aún más la situación migratoria y de seguridad en el país. Aseguró que esta decisión equivaldría a “dinamitar un problema” que, a su juicio, podría generar consecuencias negativas para la nación. Asimismo, calificó como “inaceptable” que la República Dominicana se convierta en receptora de deportados de otros países, insistiendo en que cada Estado debe asumir la responsabilidad de sus ciudadanos. “Cada quien tiene que resolver su problema; migratoriamente eso se resuelve en el país de origen del afectado o en el país donde cometió el delito”, manifestó el legislador peledeísta. Las declaraciones de Díaz surgen luego de que el canciller Roberto Álvarez informara sobre el alcance del acuerdo suscrito con Estados Unidos, mediante el cual el país aceptaría de manera temporal a personas deportadas mientras se completa su proceso de retorno a sus respectivas naciones. Álvarez explicó que el convenio forma parte de mecanismos de cooperación migratoria impulsados por Washington con varios países de la región, y aseguró que la República Dominicana mantendrá controles y condiciones específicas dentro de ese proceso. Sin embargo, el tema ha generado reacciones encontradas en distintos sectores políticos y sociales, especialmente en medio del debate nacional sobre la presión migratoria que enfrenta el país debido a la profunda crisis que atraviesa Haití. Por ahora, el acuerdo sigue en pie, mientras voces como la de Danilo Díaz insisten en que el gobierno dominicano debe priorizar la soberanía y la capacidad de respuesta interna antes de asumir compromisos internacionales que, a su entender, agravan una situación ya de por sí compleja.
Un buen filón para los partidos

Resulta una costumbre bien afincada en cada oportunidad que se divulga una encuesta de opinión electoral, que las organizaciones políticas se diluyan en la discusión estéril sobre las proyecciones que hace la medición respecto de los candidatos que competerían en un proceso comicial. Lo hacen porque están conscientes de que el grueso de la población que da seguimiento a estas mediciones se inclina hacia el dato sobre posicionamientos de partidos y candidatos, sin atender otras variables que son mucho más relevantes. Es natural que el montón pierda su tiempo en estos datos sin importancia, no así la dirigencia de los partidos que está integrada por personas que saben analizar estos asuntos verdaderamente significativos. En la encuesta que está difundiendo Diario Libre en asociación con la firma Gallup, aparece un dato que debería servir para el análisis a cargo de la dirigencia política, por tratarse del terreno donde pueden proyectar su real desempeño. Nos referimos al 23.5 % de los encuestados que respondió no tener inclinación por ninguna de las tres formaciones principales, una cifra que supera en cuatro puntos porcentuales a los partidos Fuerza del Pueblo y de la Liberación Dominicana, y se aproxima por poco más de 6% al posicionamiento del Partido Revolucionario Moderno. Es decir, que conforme estos resultados, la casilla “ninguno” viene a ser el segundo “partido”, lo cual debería llamar poderosamente la atención de quienes dirigen las organizaciones del sistema. Pero más que todo, este dato puede servirles para trabajar en procura de conquistar a quienes carecen de afiliación, lo que pueden conseguir mediante un esquema de conquista que atraiga a estos potenciales electores, de modo que los aleje de la posibilidad de engrosar las filas de los abstencionistas. Contrario a dar un uso útil a esta información, dirigentes de los partidos se han ido por una pendiente baladí del estudio, como es el porcentaje de ciudadanos que se identifica con tal o cual candidato potencial. La pérdida de tiempo es tal, que justamente a dos años de distancia para las elecciones de 2028 (domingo 21 de mayo), todavía nadie puede asegurar que un determinado precandidato actual será finalmente el abanderado de su organización. En tal circunstancia, es más negocio trabajar la conquista del voto de la casilla ninguno, y dejar para luego la rencilla por el posicionamiento.
El pacto secreto: oposición exige transparencia mientras EE. UU. opera en bases dominicanas
Por Theo N. Guzmán SANTO DOMINGO. — “Opacidad” e “incertidumbre” son las palabras que marcaron este miércoles el reclamo de dos voces opositoras ante el silencio del Gobierno dominicano sobre los acuerdos suscritos con la administración del presidente estadounidense Donald Trump. La controversia no solo involucra el memorando migratorio que permite el traslado temporal de extranjeros deportados, sino también la reciente autorización para que fuerzas militares de Estados Unidos utilicen aeropuertos y bases aéreas dominicanas. El ex canciller Andrés Navarro García (PLD) y el diputado Rafael Castillo (Fuerza del Pueblo) coincidieron en un punto: los convenios, que abarcan desde el combate al narcotráfico hasta la admisión transitoria de migrantes, deben ser conocidos a fondo por la ciudadanía. \»En la medida en que haya opacidad en este acuerdo se va a generar el caldo de cultivo para miles de especulaciones\», advirtió Navarro, al tiempo que instó al presidente Luis Abinader a transparentar el contenido por los cauces institucionales. Castillo fue más lejos: \»El canciller tampoco ha dado la cara. República Dominicana no puede ser sede para recibir personas que hayan cometido delitos de un tercer país\». Doble filo de la cooperación militar El detonante del malestar opositor es un acuerdo firmado bajo la iniciativa \»Escudo de las Américas\», mediante el cual República Dominicana concedió un permiso temporal para que aeronaves estadounidenses accedan, se estacionen y sobrevuelen instalaciones nacionales. Según reportes, las facilidades comprenden el Aeropuerto Internacional Las Américas (AILA) y la Base Aérea de San Isidro, espacios que han sido utilizados previamente en operaciones de vigilancia e interdicción. El presidente Abinader ha defendido la medida argumentando que no se trata del establecimiento de bases militares permanentes, sino de un refuerzo al \»anillo de protección aérea y marítima\» para combatir el narcotráfico. Sin embargo, la controversia se profundizó al conocerse que el Ministerio de Relaciones Exteriores declaró como confidenciales todos los documentos relacionados con estas negociaciones. Mediante una resolución suscrita por el canciller Roberto Álvarez, se restringió el acceso a \»todas las piezas documentales generadas o procesadas en el marco de las conversaciones\», un día antes del anuncio oficial del acuerdo. El componente migratorio Junto al componente militar, el memorando incluye un capítulo migratorio que permite el ingreso temporal de un \»número limitado\» de nacionales de terceros países deportados desde Estados Unidos, bajo estrictas condiciones: estarán en tránsito, no poseer antecedentes penales, y quedarán excluidos los haitianos y los menores no acompañados. El gobierno estadounidense proporcionará respaldo financiero y operativo para su retorno ordenado. La embajadora de Estados Unidos, Leah F. Campos, salió al paso de las críticas asegurando que el proceso respetará la soberanía dominicana y las leyes locales. No obstante, la oposición insiste: sin información clara y acceso público a los textos completos, no hay respaldo posible.
El PLD Califica de Simulacro de la Austeridad la Anunciada por el Gobierno
El PLD tilda de “falso plan” las medidas gubernamentales y alerta sobre un deliberado debilitamiento de la oposición; Johnny Pujols propone un recorte real del gasto público que incluya nómina, dietas y pensiones privilegiadas Por Arturo F. Guzmán Santo Domingo. – Con la templanza de quien ha transitado largos años por los vericuetos del poder y la oposición, el secretario general del Partido de la Liberación Dominicana, Johnny Pujols, desgranó ayer una andanada de críticas contra el Gobierno, al que acusó de orquestar “un falso plan de austeridad” que, lejos de aliviar las arcas estatales, persigue un propósito más sombrío: estrangular la competencia democrática. Acompañado por una constelación de figuras del Comité Político peledeísta —Temístocles Montás, Iván Lorenzo, José Dantés Díaz, Gustavo Sánchez, Danilo Díaz y Margarita Pimentel—, Pujols compareció en la acostumbrada rueda de prensa de la organización para denunciar lo que calificó como un vacío de liderazgo ante la tormenta económica desatada por el conflicto en Medio Oriente. “Dos meses han transcurrido desde que comenzó la crisis, y el Gobierno dominicano aún no ha presentado un plan serio que permita al país enfrentar correctamente sus efectos negativos”, sentenció el dirigente, con la gravedad de quien constata un naufragio anunciado. El blanco principal de su diatriba fue la anunciada reducción del financiamiento a los partidos políticos, presentada por las autoridades como el eje central del ajuste. “Eso no es un plan de austeridad”, rebatió Pujols. “Es un engaño con matices políticos. No impacta el problema fiscal y representa mucho menos del 2% del presupuesto que el propio Gobierno dice necesitar”. Fue entonces cuando el secretario general del PLD, respondiendo a las preguntas de los periodistas, soltó la frase que sintetiza la posición de su partido: “El Gobierno no quiere oposición, no quiere oposición desde el primer día”. Y añadió, con el tono de quien levanta un acta de acusación: “No han presentado ni plan ni diálogo a la oposición. La respuesta a las críticas ha sido esto”. Pujols recordó que desde 2022 se incumple la ley en materia de financiamiento partidario, una irregularidad que, a su juicio, erosiona la institucionalidad. “Reducir de manera sistemática la capacidad operativa de los partidos implica limitar la competencia política. Y sin competencia política real, no hay democracia sólida”, enfatizó, como quien dibuja el horizonte hacia el que, advierte, se encamina la nación. Un decálogo para la verdadera austeridad Lejos de limitarse a la denuncia, el dirigente peledeísta desplegó un conjunto de propuestas que, en su opinión, constituirían un “plan de austeridad real”: · Reducción de la nómina pública improductiva y publicación completa de todos los salarios del Estado. · Congelamiento inmediato de todas las compras de emergencia, principal mecanismo de evasión de la Ley de Compras. · Suspensión de programas sociales no vinculados al SIUBEN y transparencia de sus beneficiarios. · Reducción del 50% de dietas, gastos de representación y bonos de funcionarios. · Eliminación del gasto en eventos, entretenimiento y servicios de televisión por cable del Estado. · Revisión de las pensiones especiales, especialmente aquellas superiores a RD$100,000 mensuales. · Implementación de un plan para reducir las pérdidas eléctricas del 41% al 25% en 18 meses. · Auditoría forense independiente sobre los US$775 millones del contrato de AERODOM. “El país necesita un plan real, no medidas simbólicas ni populistas”, concluyó Pujols, con la convicción de quien cree haber puesto el dedo en la llaga. “La austeridad no se anuncia; se practica en el día a día, y empieza por el propio Gobierno”. El Partido de la Liberación Dominicana reiteró, al cierre de su intervención, que no cederá ante lo que denominó “chantaje político” y defendió el rol de los partidos como pilares fundamentales del sistema democrático, en una advertencia que resonó con eco de advertencia en los pasillos del poder.
“Es popular, pero es un atropello”: Mariotti tacha de inconstitucional recorte del 50% a partidos y denuncia asfixia política
El aspirante presidencial del PLD advierte que el Gobierno usa la crisis económica como “cortina de humo” para alterar las reglas democráticas, mientras la oposición quedaría en desventaja frente al oficialismo. Por Thiago N. Guzmán Santo Domingo.– El aspirante a la candidatura presidencial por el Partido de la Liberación Dominicana (PLD), Charlie Mariotti, calificó como “ilegal e inconstitucional” la propuesta del Gobierno de reducir en un 50% el financiamiento a los partidos políticos, advirtiendo que la medida, aunque pueda resultar “popular” ante la opinión pública, esconde una peligrosa herramienta de control político. Mariotti señaló que el Ejecutivo está utilizando el contexto económico internacional como una “cortina de humo” para alterar las reglas del juego democrático justo cuando el país entra en una etapa crucial de movilización política. Desigualdad en la competencia El dirigente peledeísta alertó sobre el desequilibrio que esto genera en el sistema democrático. “El Gobierno debe tener cuidado con usar la crisis como una herramienta política. Estamos a las puertas de un proceso preelectoral donde el partido oficialista cuenta con toda la estructura y los recursos públicos para su campaña y movilización, mientras pretende asfixiar financieramente a la oposición limitando los fondos que por ley nos corresponden”, denunció. Fundamentos legales El exsecretario general del PLD fundamentó su rechazo citando los artículos 44 y 45 de la Ley No. 426-06 (Ley Orgánica de Partidos Políticos). Explicó que, aunque el Gobierno puede establecer topes de gasto, no tiene la facultad de reducir unilateralmente las transferencias a los órganos extrapoder cuando estos fondos ya están comprometidos. Asimismo, recordó que el Artículo 212 de la Constitución otorga a la Junta Central Electoral (JCE) una independencia presupuestaria y financiera que el Poder Ejecutivo no puede violentar por vía administrativa a través de la Dirección General de Presupuesto (DIGEPRES). “Podrá ser una medida aplaudida por algunos, pero es un atropello institucional. Si el Gobierno quiere reducir estos fondos de manera permanente, necesita someter una modificación a la Ley de Presupuesto en el Congreso Nacional. Hacerlo de otra forma es usurpar funciones y golpear la autonomía de la JCE”, enfatizó Mariotti. Llamado a la transparencia Para Mariotti, resulta contradictorio que se pida “sacrificio” a las organizaciones políticas bajo el argumento del alza en el precio del petróleo, mientras el gasto en publicidad oficial y nómina pública no muestra una reducción equivalente. “La democracia tiene un costo, y lo que se busca aquí no es ahorro, sino ventaja electoral. Por eso puede parecer legítimo, pero es más inconstitucional”, concluyó.