El precio del fuego: la guerra en Oriente Medio incinera los márgenes de las aerolíneas y reconfigura el mapa aéreo global
El cierre del estrecho de Ormuz por el conflicto entre Irán y Estados Unidos e Israel dispara el crudo un 50%, eleva el combustible a 4,64 dólares por galón y castiga con dureza a las aerolíneas de bajo coste, mientras gigantes como Delta y United acechan para ganar cuota de mercado en medio de una posible ola de fusiones. Por: Virtudes Álvarez Sampedro La tormenta no llegó con estrueno de turbulencia, sino con la sigilosa certeza de un termómetro que no deja de ascender. Desde que a finales de febrero Estados Unidos e Israel desataron su ofensiva contra Irán, y la represalia persa cerró la llave de Ormuz —por donde fluye una quinta parte del petróleo mundial—, el precio del crudo de Texas ha escalado cerca de un 50%. Y con él, el combustible de aviación, ese segundo fantasma en los costes de las aerolíneas que devora cerca del 20% de su presupuesto, se ha encaramado a 4,64 dólares por galón. Apenas unos días antes de los primeros ataques, se encontraba en 2,50 dólares. En Asia y Europa, las consecuencias ya son visibles: rutas interrumpidas, frecuencias recortadas, previsiones a la baja. Este miércoles, la aerolínea española Volotea anunciaba la cancelación de vuelos para la temporada de verano con el fin de \»garantizar la estabilidad operativa\». Pero es en Estados Unidos donde el mapa del sector empieza a resquebrajarse con nitidez. Las aerolíneas de bajo coste, aquellas que vuelan con el combustible justo de los márgenes, son las primeras en sangrar. Sus billetes se venden con antelación, sin mecanismos para ajustar tarifas a un queroseno que sube más rápido que la alarma en una torre de control. Moody\’s ya ha puesto el dedo en la llaga: JetBlue, Spirit y Frontier, todas ellas en pérdidas el año pasado incluso antes del último repunte, figuran entre las más vulnerables. Wall Street lo refrenda con números fríos: en el último mes, Southwest ha caído un 22,4%; JetBlue, un 17,6%; Frontier, un 15,2%. Las tradicionales tampoco escapan al rojo: American Airlines se desploma un 14,8%; United, un 10,1%; Alaska Air Group, un 26,1%. Solo una se mantiene en pie, serena y en alza: Delta Air Lines avanza un 3,4% en el mismo periodo. Su consejero delegado anunció el pasado 17 de marzo unas previsiones de ingresos para el primer trimestre de 2026 superiores a lo esperado, respaldadas por ocho de los diez días con mayores ventas de su historia. El combustible quema, pero Delta compensa con un flujo de caja que parece resistirlo todo. Mientras tanto, en la trinchera de United, su consejero delegado, Scott Kirby, ya habló a principios de marzo a sus empleados con el lenguaje de quien atisba una carroña: la posibilidad de \»adquirir activos y absorber cambios en la red\». No es retórica menor. En la traducción del sector, esas palabras anuncian una oportunidad para ampliar la brecha entre las fuertes y las frágiles, y para desencadenar una oleada de fusiones y reestructuraciones. Las más poderosas, fagocitando a las más débiles. Como en toda guerra, también en el aire habrá vencedores y cenizas.
El Papa clama contra el “escándalo” de la guerra: “El odio aumenta, la violencia se agrava”
El sumo pontífice conminó a las autoridades mundiales a dejar las armas y apostar por el diálogo sincero, al tiempo que denunció el sufrimiento de más de un millón de personas aisladas por los bombardeos en Medio Oriente, en un nuevo llamado urgente a detener las hostilidades. Por: Brendalis Reyes En medio del recrudecimiento de los conflictos que ensangrientan a Medio Oriente y otras regiones del planeta, el papa León XIV alzó nuevamente la voz con la firmeza de quien asiste a una conciencia que no puede callar. Desde la residencia papal de Castel Gandolfo, el santo padre instó a los gobernantes a abandonar la lógica de la violencia y a transitar, sin demora, los caminos de la paz. “El odio aumenta, la violencia se agrava”, lamentó el pontífice en declaraciones ofrecidas la víspera ante los periodistas que aguardaban su salida de Villa Barberini. Sus palabras llegaron a falta de una semana para que se cumpla un mes del inicio de la guerra desatada por Estados Unidos e Israel contra Irán, el pasado 28 de febrero, un conflicto que, advirtió, amenaza con arrastrar a la humanidad a un “abismo irreparable”. Con el peso de una verdad que se impone sobre el estruendo de los bombardeos, León XIV señaló con crudeza las dimensiones de la tragedia. “Más de un millón de personas están aisladas y se registran muchas muertes”, aseveró, en un llamado desgarrador a la comunidad internacional. La información fue recogida por el sitio digital del diario Vatican News, que destacó la conminación del obispo de Roma a “todas las autoridades a trabajar verdaderamente, mediante el diálogo, para resolver los problemas”. La fórmula del pontífice fue taxativa: “Alto el fuego”. Y a renglón seguido, la condición ineludible: trabajar por la paz, “pero no con armas”, sino “con diálogo, buscando verdaderamente una solución para todos”. No se trató de un mero gesto retórico, sino de una exigencia ética profunda, dirigida a que cesen las hostilidades y se abran, por fin, senderos duraderos basados en el diálogo sincero y el respeto irrestricto a la dignidad de cada persona. El llamado se inscribe en una escalada de pronunciamientos que el líder de la Iglesia católica ha sostenido desde los primeros compases de la ofensiva. El domingo anterior, tras el rezo del Ángelus, instó a la comunidad a no permanecer en silencio ante el sufrimiento de las víctimas indefensas, al calificar “la muerte y el dolor causados por las guerras” como “un escándalo para la humanidad”. Su voz se hizo eco, además, de la profunda preocupación expresada el pasado 15 de marzo, cuando denunció que “miles de personas inocentes han muerto y muchísimas más se han visto obligadas a dejar sus hogares” a causa de la guerra estadounidense e israelí contra Irán, así como de los ataques que desde el 2 de marzo fuerzas sionistas perpetran contra el Líbano. El primer aldabonazo del Papa se remonta al mismo 1 de marzo, a solo 24 horas del inicio de los bombardeos de Washington y Tel Aviv sobre varias ciudades iraníes. En aquella jornada, durante el rezo dominical del Ángelus, León XIV advirtió ya que el mundo enfrentaba una “tragedia de enormes proporciones”, con el riesgo cierto de precipitarse en un “abismo irreparable”. Hoy, con los muertos multiplicándose y la esperanza suspendida en el filo de la espada, la voz del Papa resuena como un último llamado a la cordura en medio del fragor de la sinrazón.
Irán desmiente a Trump y eleva la tensión en el golfo: “No llames acuerdo a tu derrota”
El Ejército iraní califica de “falsas” las negociaciones que el presidente estadounidense asegura mantener con Teherán, mientras advierte que la estabilidad energética global dependerá de la voluntad de sus Fuerzas Armadas en el estratégico estrecho de Ormuz. Por: Redacción Internacional umbral.local/ La contundencia retórica marcó una nueva escalada en el pulso geopolítico entre Teherán y Washington. En las primeras horas de este miércoles, el Ejército de Irán respondió con dureza a las declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien se había mostrado confiado en alcanzar un acuerdo con la República Islámica. A través de un comunicado difundido por la agencia Tasnim —vinculada a la Guardia Revolucionaria—, el portavoz del Comando Unificado de Operaciones Khatam al-Anbiya desmintió categóricamente cualquier avance diplomático y sentenció: “No llames acuerdo a tu derrota. La era de tus promesas ha terminado”. El pronunciamiento castrense no solo rechazó las versiones provenientes de la Casa Blanca, sino que trazó una línea divisoria entre lo que denominó “el frente de la verdad y el frente de la mentira”. En un tono que evoca las máximas tensiones previas, el comunicado advirtió que ningún “buscador de la verdad” se dejará seducir por lo que calificaron como una campaña mediática orquestada desde Washington. Más allá del intercambio verbal, la advertencia iraní se extendió al corazón de la economía global. El Ejército dejó claro que los precios del petróleo no recuperarán su estabilidad habitual hasta que las Fuerzas Armadas iraníes “garanticen la seguridad de la región”. La declaración surge en medio de las crecientes afectaciones al tránsito marítimo en el estrecho de Ormuz, arteria vital por donde circula cerca del 20% del petróleo mundial. Irán ha mantenido un bloqueo parcial en la zona, una presión que ha disparado los precios de los hidrocarburos y encendido las alarmas en los mercados financieros internacionales, que ya acumulan jornadas de alta volatilidad. Horas antes, Trump había asegurado desde Washington que ambas naciones están “manteniendo conversaciones” y que se vislumbra un acuerdo. El mandatario afirmó que los representantes iraníes habrían aceptado no desarrollar armas nucleares e insinuó que Teherán le habría otorgado un “regalo muy grande” en relación con el control del estrecho de Ormuz. Sin embargo, Teherán ha negado reiteradamente cualquier negociación directa, admitiendo apenas contactos indirectos esporádicos. La postura iraní, leída en clave de desafío, cierra cualquier puerta a una interpretación conciliadora. “Nadie como nosotros llegará a un acuerdo con alguien como ustedes”, enfatizó el texto castrense, en un intento por desmarcarse de las declaraciones presidenciales estadounidenses y reafirmar que, hasta que se imponga su “voluntad”, el statu quo en la región permanecerá en vilo. Mientras tanto, el efecto dominó de esta confrontación sigue sacudiendo los mercados energéticos globales, que oscilan entre la esperanza de una distensión que Trump intenta proyectar y la realidad de un estrecho de Ormuz donde la mano militar iraní dicta, por ahora, el ritmo de la estabilidad regional.
La guerra que no empezó en 2026 ni terminó en dos días
La confrontación actual entre Estados Unidos, Israel e Irán no comenzó el 28 de febrero de 2026, sino en 1979, tras la Revolución iraní. Durante décadas se desarrolló de forma indirecta, mediante operaciones encubiertas y conflictos por intermediarios en Siria, Líbano e Irak. El punto de quiebre llega en junio de 2025, cuando Estados Unidos bombardea instalaciones iraníes. La escalada culmina el 28 de febrero de 2026, con un ataque directo de Estados Unidos e Israel que marca el inicio de la guerra abierta. En ese escenario inicial, la contundencia de los ataques generó una percepción clara: que el conflicto sería breve. La combinación de Estados Unidos —la mayor potencia militar— e Israel —con sistemas como Iron Dome y David’s Sling— hacía difícil imaginar que Irán pudiera resistir más allá de los dos días proyectados. Al 25 de marzo de 2026, la fase abierta del conflicto supera las tres semanas y entra en su día 25, desmontando esa expectativa. Irán no colapsó. Mostró capacidad de reacción inmediata, sugiriendo estructuras de mando alternas. En un primer momento respondió con misiles de alcance medio y drones de bajo costo, en gran medida interceptados. Sin embargo, la dinámica comenzó a cambiar. Con el paso de los días, Irán introdujo misiles más rápidos y ataques simultáneos para saturar defensas. Entre ellos, el Fattah-1, descrito con velocidades entre Mach 13 y Mach 15 —más de 18,000 km/h—, muy por encima de un avión comercial. Para dimensionar estas capacidades, basta observar que las grandes potencias operan con sistemas intercontinentales: el Trident II D5 estadounidense alcanza unos 12,000 kilómetros; Rusia dispone del RS-28 Sarmat, entre 10,000 y 18,000; y China cuenta con el DF-41, entre 12,000 y 15,000 kilómetros. A medida que avanzaba el conflicto, comenzaron a registrarse impactos en territorio israelí y una creciente saturación de los sistemas defensivos. Paralelamente, el conflicto se trasladó al plano económico. La tensión sobre el estrecho de Ormuz —por donde transita cerca de una quinta parte del petróleo mundial— afecta no solo el flujo energético, sino también el comercio global de gas natural licuado, fertilizantes, petroquímicos y rutas marítimas clave. Antes del inicio de la fase abierta, a finales de febrero de 2026, el Brent rondaba los 72 dólares por barril, mientras el crudo estadounidense (WTI) se situaba en torno a los 67 dólares. Desde entonces, el mercado ha cambiado de forma abrupta. El Brent ha oscilado entre los 100 y 112 dólares, con picos cercanos a los 119, mientras el WTI se ha movido entre 95 y 104 dólares, lo que representa incrementos de entre 35% y 50% en pocas semanas. El impacto también se reflejó en los mercados financieros. En los primeros días de la escalada, el Dow Jones perdió entre 600 y 700 puntos, mientras el S&P 500 y el Nasdaq retrocedieron entre 1.5% y 3%, evidenciando mayor cautela de los inversionistas. El impacto no se queda en los mercados. En Estados Unidos se traduce en gasolina más cara, mayores costos de transporte, alimentos y servicios. A esto se suma la caída en los mercados financieros, que reduce el valor de los 401(k) y genera mayor cautela en el gasto. El resultado es presión directa sobre el bolsillo del ciudadano: menor poder adquisitivo, más incertidumbre y menor consumo. En República Dominicana, el impacto llega por varios frentes. Un petróleo más caro presiona la inflación y la factura energética, mientras la economía dominicana, altamente dependiente del exterior, puede verse afectada vía remesas, turismo y financiamiento. Otro elemento que agrava el conflicto es su propagación. La participación de grupos aliados de Irán, con ataques contra bases estadounidenses, confirma su expansión regional. El efecto en la población de las partes envueltas en el conflicto no es solo económico. También están las pérdidas físicas: la muerte de un soldado, de un familiar, de niños inocentes, y la constante exposición a tener que correr hacia un refugio en cuestión de segundos, con hijos en brazos y la incertidumbre de no llegar a tiempo, situaciones estas que generan un nivel de estrés que altera el comportamiento y la estabilidad emocional. Esta presión sostenida afecta el ritmo normal de vida, provocando pérdida de sueño, ansiedad y otros efectos que pueden derivar en trastornos como el estrés postraumático (PTSD), dejando como secuela una alteración persistente en el comportamiento humano. Irán no necesita ganar tradicionalmente. Le basta con resistir y prolongar el conflicto hasta que los costos se vuelvan insostenibles para sus adversarios. En ese mismo sentido, la prolongación del conflicto se convierte en una desventaja para Estados Unidos: cada día incrementa los costos, la presión sobre los mercados energéticos y el desgaste político. En ese contexto, Donald Trump lanzó un ultimátum de 48 horas para que Irán reabriera el Estrecho de Ormuz, bajo la amenaza de destruir su infraestructura eléctrica, en lo que podría interpretarse —por su peculiar estilo— como un intento de frenar la estrategia iraní de prolongar el conflicto y, paradójicamente, forzar una situación extrema que abra la puerta a un entendimiento. Teherán respondió advirtiendo represalias proporcionales, incluyendo ataques a instalaciones energéticas en la región. Posteriormente, el plazo fue extendido a cinco días, mientras Washington hablaba de posibles conversaciones que Irán negó. Y mientras tanto, todo apunta a que una guerra que se estimó breve ha terminado desmintiendo ese diagnóstico inicial: como diría Bonny Cepeda, “ay doctor, ay doctor, usted me dijo le quedan tres meses, y ya pasaron diez y míreme usted”. Es en ese punto donde la percepción puede alejarse de la realidad, como en la obra de Cervantes, donde Don Quijote ve gigantes donde hay molinos y emprende una lucha convencido de que tiene razón, acompañado por un Sancho que termina compartiendo esa misma visión. En este contexto, el intercambio de amenazas puede interpretarse como una dinámica de presión mutua, como en esas disputas entre dos bravucones que se enfrentan con fuerza, pero en el fondo ansían que alguien los separe antes de hacerse un daño mayor. Es ahí donde cobra relevancia la mediación. Ojalá se produzca pronto una
La factura de la guerra: los mismos de siempre pagan la crisis mientras las grandes fortunas salen indemnes
A pesar del discurso presidencial que promete proteger a los más vulnerables, las medidas anunciadas consolidan un modelo donde los ajustes recaen sobre los hombros de las familias trabajadoras, mientras los sectores concentrados de la economía no solo no contribuyen, sino que se perfilan como los grandes beneficiarios de una crisis gestada en los tableros geopolíticos de Estados Unidos e Israel. Por: JULIO GUZMÁN ACOSTA Santo Domingo. – Hay momentos en que los discursos oficiales, por más bien hilvanados que estén, terminan revelando aquello que pretenden ocultar. La cadena nacional del presidente Luis Abinader, concebida como un ejercicio de transparencia y liderazgo en medio de la tormenta geopolítica desatada en Irán, dejó entre líneas una verdad incómoda que ningún barniz retórico puede disimular: la factura del conflicto, una vez más, será pagada por los mismos de siempre. El mandatario habló de sacrificios “no desproporcionados, no indiscriminados, pero sí inevitables”. Reconoció presiones en las tarifas eléctricas, en los costos de transporte y en los precios de los alimentos. Y si bien anunció la reasignación de 10,000 millones de pesos y un subsidio a los fertilizantes, lo cierto es que el grueso del ajuste —el incremento de los combustibles, el encarecimiento de la canasta básica, la contracción del consumo popular— terminará inscribiéndose en la cotidianidad de quienes menos tienen. No se trata de un fenómeno fortuito. La estructura de la economía dominicana ha sido diseñada para que, en momentos de crisis externa, el costo se socialice y las ganancias se privatizan. Mientras el Estado recorta subsidios que hasta hace pocos meses mantenían estabilizados los precios de los carburantes, los grandes conglomerados empresariales —especialmente los vinculados a la distribución de combustibles, la generación eléctrica y la intermediación financiera— no solo no enfrentan cargas extraordinarias, sino que ven en la volatilidad una oportunidad para ensanchar sus márgenes. El presidente insistió en que el conflicto en Irán es un choque externo. Y lo es, en apariencia. Pero omite señalar que ese conflicto responde a una escalada bélica promovida por Estados Unidos e Israel en una región clave para los flujos energéticos globales. La guerra no es un fenómeno natural; es una decisión política de potencias que históricamente han utilizado el Medio Oriente como tablero de intereses geoeconómicos. Y en ese tablero, la República Dominicana —país sin petróleo, pero con una dependencia absoluta del crudo importado— paga un precio que sus élites locales se cuidan muy bien de no asumir. Mientras el ciudadano común verá cómo su salario rinde menos ante cada nuevo aumento en el diésel que mueve el transporte público y los alimentos, los grandes capitales nacionales han encontrado en esta coyuntura un aliado silencioso: la inflación selectiva, los subsidios que se desvanecen y un discurso oficial que normaliza el sacrificio como si fuera una virtud cívica. El llamado a la “corresponsabilidad” que hizo Abinader suena entonces a una invitación desigual. Porque no es lo mismo pedirle a una familia de escasos recursos que “optimice el uso del combustible” que exigirle a una corporación que absorba parte del impacto sin trasladarlo a los precios finales. El trabajo remoto no es una opción para la trabajadora doméstica, el chofer de concho o el vendedor ambulante. Pero sí lo es para el ejecutivo bancario o el gerente de zona franca. El presidente habló de “sacrificio compartido”. La realidad mostrará, en las próximas semanas, que el sacrificio será profundamente desigual. Porque las grandes fortunas no se inmutan ante un aumento de 15 pesos en la gasolina; porque los grupos económicos concentrados cuentan con mecanismos de cobertura y traslado de costos que los blindan; porque el sistema tributario dominicano sigue siendo uno de los más regresivos de la región, donde el capital paga menos que el consumo. Y detrás de todo, la geopolítica. La guerra en Irán no es un accidente. Es el resultado de una política de confrontación diseñada por Estados Unidos e Israel para reconfigurar el mapa energético mundial. La República Dominicana, inserta en la órbita geopolítica de Washington, asume pasivamente las consecuencias de decisiones que no toma, mientras sus gobernantes se limitan a administrar los efectos con discursos de estabilidad que no alteran ni un ápice la estructura de privilegios. Así, lo que se presenta como una respuesta técnica a un choque externo termina siendo, en los hechos, un mecanismo de transferencia de recursos desde los sectores populares hacia las cúpulas económicas y financieras. Los más vulnerables pagan la guerra en la nevera vacía, en el pasaje más caro, en la luz que sube. Las grandes fortunas, en cambio, esperan tranquilas el próximo dividendo. El presidente pidió confianza. Pero la confianza, en una sociedad con memoria, no se decreta. Se construye con políticas que demuestren que cuando la crisis golpea, el peso no recae siempre sobre los mismos hombros. Hasta ahora, el discurso ha sido elegante; la distribución de los sacrificios, en cambio, revela una vieja y conocida coreografía. Mientras el gobierno ajusta, las grandes fortunas acumulan. Y la guerra, lejana en el mapa pero cercana en el bolsillo, sigue siendo el mejor negocio para quienes nunca han sabido lo que es apretarse el cinturón.
Golpe Quirúrgico en Teherán: Israel Confirma la Muerte del Ministro de Inteligencia Iraní en un Bombardeo Selectivo
El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, acusa a Ismail Jatib de orquestar la represión interna y ataques cibernéticos; mientras el régimen de los ayatolás responde con una lluvia de misiles que deja dos víctimas civiles mortales en Ramat Gan. Por Redacción Internacional umbral.local/ En una escalada sin precedentes que tensa las fibras del tablero geopolítico en Medio Oriente, el gobierno de Israel ha confirmado este miércoles la muerte de Ismail Jatib, ministro de Inteligencia de Irán, durante un bombardeo ejecutado la noche anterior. La acción militar, reivindicada implícitamente por las autoridades israelíes, añade el nombre del alto funcionario persa a una lista de bajas que, según fuentes hebreas, incluye ya a figuras clave del entramado de poder de la República Islámica. El anuncio fue realizado por el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, quien en un comunicado cargado de simbolismo bélico, detalló que la operación se enmarca en una campaña de \»victoria decisiva\». \»Tras los contundentes asesinatos de altos funcionarios del régimen, como Ali Lariyani y Gholamreza Soleimani, anoche también fue eliminado Ismail Jatib\», declaró Katz. El titular de Defensa describió al ministro abatido como el arquitecto del \»sistema interno de asesinatos y represión\» del régimen iraní, señalándolo como responsable directo de la violenta respuesta a las protestas que sacudieron el país en los últimos meses. La trayectoria de Jatib, un enigma en la sombra de la inteligencia persa, estuvo marcada por acusaciones internacionales. En 2022, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos lo sancionó por comandar una red de ciberdelincuencia dedicada al espionaje y ataques de ransomware contra Occidente y sus aliados. En particular, se le vinculó con los ciberataques que forzaron al gobierno de Albania a paralizar sus servicios públicos, una operación que Washington calificó como un ataque directo a la soberanía digital de una nación. Según la inteligencia israelí, Jatib no solo dirigía estas operaciones externas, sino que fue una pieza clave en la configuración de las evaluaciones de inteligencia que condujeron a la detención y muerte de manifestantes dentro de las fronteras iraníes. En un mensaje que no admite matices, Katz advirtió que, en coordinación con el primer ministro Benjamín Netanyahu, ha quedado establecida una directriz de máximos: \»asesinar a cualquier alto funcionario iraní sin necesidad de aprobación adicional\». El funcionario auguró además \»importantes sorpresas\» en las próximas horas, extendiendo la amenaza a los territorios de Líbano. No obstante, la respuesta de Teherán no se ha hecho esperar. Lejos de mostrar signos de colapso, el régimen de los ayatolás respondió con una andanada de decenas de misiles balísticos y de racimo sobre territorio israelí. La metralla cayó como una maldición bíblica sobre la bulliciosa periferia de Tel Aviv. En la localidad de Ramat Gan, el impacto directo sobre un edificio residencial segó la vida de una pareja de ancianos, cuyos cuerpos fueron recuperados por los servicios de emergencia entre los escombros, mientras otros puntos del país reportaban daños materiales de diversa consideración. La espiral de violencia, que conjuga la precisión de la inteligencia militar con el estruendo de los proyectiles sobre civiles, deja a la región una vez más al borde del abismo, donde la guerra de sombras ha dejado de serlo para reclamar víctimas con nombre y apellido en ambos bandos.
El nuevo Líder de Irán promete fuego y represalias en su primer mensaje: \»Vengaremos la sangre de los mártires\»
Mojtaba Jameneí asume el cargo tras la muerte de su padre en bombardeos occidentales, hace un llamamiento a la unidad nacional y advierte que el estrecho de Ormuz y las bases estadounidenses podrían convertirse en objetivos militares en respuesta a la ofensiva de Estados Unidos e Israel. Redacción Internacional umbral.local/ Teherán – En un discurso cargado de simbolismo y beligerancia, el nuevo líder supremo de Irán, Mojtaba Jameneí, rompió este jueves el silencio oficial para dirigirse a la nación y al mundo por primera vez desde que asumió el poder. Su mensaje, transmitido a través de los canales estatales, no solo confirmó la continuidad de la línea dura de la República Islámica, sino que elevó la tensión en un Oriente Medio ya sumergido en una guerra abierta. Con la muerte de su padre, el ayatolá Alí Jameneí, aún reciente —víctima de los bombardeos coordinados por Estados Unidos e Israel a finales febrero—, el nuevo líder persa irrumpió en la escena política global con una promesa ineludible: \»Vengaremos la sangre de los mártires\». En su alocución, Mojtaba Jameneí elogió la entereza de las fuerzas armadas y defendió el derecho inalienable de Irán a la autodefensa, advirtiendo que los ataques contra el país \»tendrán consecuencias devastadoras para sus adversarios\». El discurso del nuevo Líder Supremo se produce en el momento más crítico para la región en décadas. Los enfrentamientos militares directos entre Irán y la coalición occidental han desbordado las fronteras, extendiéndose a ataques contra buques mercantes e infraestructuras energéticas en las aguas del Golfo Pérsico, lo que ha provocado una sacudida inmediata en los mercados energéticos globales y un disparo en el precio del crudo. Entre las advertencias más contundentes de Jameneí destacó la mención explícita al estrecho de Ormuz, el estratégico corredor marítimo por donde transita una quinta parte del consumo mundial de petróleo. El líder iraní insinuó su uso como herramienta de presión ante la ofensiva occidental, sugiriendo que la República Islámica podría interrumpir el flujo energético si la situación se recrudece. Asimismo, en un desafío directo a Washington, el nuevo mandatario advirtió que las bases militares estadounidenses dispersas por la región \»no estarán a salvo\» si persisten los bombardeos sobre territorio iraní. Esta amenaza amplía el espectro del conflicto, que hasta ahora había mantenido una peligrosa pero calculada distancia con la presencia terrestre estadounidense en países vecinos. La llegada de Mojtaba Jameneí al liderazgo fue ratificada a principios de marzo por la Asamblea de Expertos, en una sesión de emergencia convocada tras el ataque que acabó con la vida del ayatolá Alí Jameneí y parte de su círculo más cercano. Su ascenso, sin embargo, ha estado envuelto en una niebla de rumores sobre su propio estado de salud. Fuentes no oficiales llegaron a sugerir que el nuevo líder resultó herido durante el mismo bombardeo que diezmó a su familia, versiones que las autoridades iraníes se apresuraron a desmentir, asegurando que el dirigente se encuentra \»sano y salvo\» y al frente de la nación. Mientras Teherán consolida su nueva etapa de liderazgo bajo la sombra de la guerra, el frente externo no da tregua. Las potencias occidentales mantienen su presión militar sobre la república islámica, mientras que Israel ha intensificado su campaña retórica, instando abiertamente a la población iraní a sublevarse contra el gobierno de los ayatolás. Con la región al borde de una escalada mayor, el primer mensaje de Mojtaba Jameneí no deja espacio para la distensión: es la declaración de principios de un líder forjado en la guerra y dispuesto a heredar el legado de su padre con fuego.
Israel Anuncia el Inicio de la “Segunda Fase” de su Ofensiva Contra Sitios Estratégicos en Irán
El portavoz militar Effie Defrin confirmó que los ataques se amplían a más \»puntos clave\» del régimen de los ayatolás, incluyendo dos de las principales plantas de producción de misiles balísticos, en una operación conjunta con EE.UU. que cumple una semana y que ya deja más de 1.300 civiles muertos en territorio iraní. Por Brendalis Reyes En una escalada que redefine los equilibrios de tensión en Medio Oriente, el Ejército de Israel anunció este sábado el comienzo de la siguiente fase de su ofensiva militar contra la República Islámica de Irán, ampliando el radio de acción hacia lo que denominó \»sitios clave\» del régimen de los ayatolás. La declaración, realizada por el portavoz militar Effie Defrin en su acostumbrado mensaje videograbado a la nación, confirma la intensificación de una guerra abierta que, en su primera semana, ha dejado una estela de destrucción y más de mil 300 víctimas civiles en ciudades iraníes. Según el parte de guerra israelí, la Fuerza Aérea ha ejecutado aproximadamente \»3.400 ataques en todo Irán\» durante los últimos siete días, en una campaña que se desarrolla en conjunto con Estados Unidos. Defrin detalló que, para llevar a cabo esta ofensiva, se han empleado \»unas 7.500 municiones\» con el objetivo de desmantelar la capacidad militar estratégica del país persa. Entre los logros tácticos mencionados por el portavoz, se encuentra la inutilización de \»más de 150 sistemas de defensa\» iraníes, allanando el camino para la nueva etapa de la operación. El portavoz identificó dos de los blancos de esta nueva fase: las instalaciones de producción de misiles balísticos en Parchin y Shahrud, consideradas vitales para la industria bélica iraní. No obstante, la ofensiva no se limita a estos puntos. El Ejército israelí afirmó haber alcanzado fábricas dedicadas a la elaboración de materiales explosivos para ojivas, plantas de ensamblaje de motores de proyectiles y, en un golpe de precisión a la capacidad tecnológica del adversario, \»un complejo utilizado para la investigación, desarrollo, ensamblaje y producción de misiles de crucero avanzados\». La guerra, justificada por Israel como un esfuerzo binacional con Estados Unidos para \»tumbar el régimen\» en lo político y desarticular su poderío militar y nuclear, tuvo un punto de inflexión en su primera jornada con la confirmada muerte del líder supremo, Alí Jameneí. Este suceso actuó como un catalizador, incorporando al grupo chií Hizbulá al conflicto. En represalia, la milicia libanesa ha intensificado sus ataques contra el norte de Israel, abriendo así un segundo y peligroso frente. Sobre las operaciones en el Líbano, Defrin fue categórico: \»Estamos atacando por todo el Líbano con gran fuerza y avanzando sobre el terreno\». La noche del viernes dejó una huella de sangre en la aldea de Nabi Chit, en el Valle de la Bekaa, donde una incursión de las fuerzas israelíes causó la muerte de al menos 41 personas, elevando la cifra de fallecidos en el país de los cedros a más de 200 desde el inicio de las hostilidades. \»Todas las opciones están sobre la mesa\», advirtió Defrin, subrayando la determinación de Tel Aviv de \»seguir atacando con fuerza\» y de no renunciar al objetivo de \»desarmar a Hizbulá\». Mientras tanto, el balance humanitario no cesa de crecer. En Irán, se contabilizan al menos mil 332 civiles muertos, una cifra que contrasta con la decena de víctimas mortales registradas en Israel por los ataques de la República Islámica, en un conflicto que promete redefinir las fronteras de la guerra en el siglo XXI.
Cruce de Acusaciones en Plena Guerra: España Desmiente a la Casa Blanca y se Niega a Cooperar en el Ataque a Irán
El ministro de Asuntos Exteriores español, José Manuel Albores, rechaza \»tajantemente\» haber aceptado apoyo militar mientras la OTAN intercepta un misil iraní sobre Turquía. La ofensiva de EE.UU. e Israel supera el millar de muertos y desata una crisis diplomática con amenazas comerciales de Trump a Madrid. Por ALEJANDRO F. GUZMÁN MADRID / WASHINGTON / TEHERÁN — La guerra abierta entre Estados Unidos e Israel contra Irán ha entrado en una nueva fase de tensión diplomática este miércoles, después de que la Casa Blanca asegurara que España había aceptado cooperar militarmente en la ofensiva, una afirmación que el gobierno de Pedro Sánchez ha desmentido de forma categórica. El incidente eleva el pulso entre Washington y uno de sus aliados en la OTAN en un momento crítico, mientras los misiles siguen cayendo en Oriente Medio y el balance de víctimas mortales en Irán supera ya el millar . La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, sorprendió a primera hora al anunciar en rueda de prensa que, tras las amenazas del presidente Donald Trump, España había rectificado su postura inicial. \»Con respecto a España, creo que ayer escucharon el mensaje del presidente alto y claro. Según tengo entendido, en las últimas horas han aceptado cooperar con el ejército estadounidense\», declaró Leavitt, sugiriendo que los mandos militares de ambos países estaban ya coordinándose .. Sin embargo, la respuesta del ministro de Asuntos Exteriores español, José Manuel Albares, fue inmediata y de una dureza inusual para un socio transatlántico. En una entrevista con la Cadena SER, Albares desmontó punto por punto la versión oficial estadounidense. \»Lo desmiento tajantemente\», afirmó. \»La posición del Gobierno de España sobre la guerra en Oriente Medio, los bombardeos en Irán y el uso de nuestras bases no ha cambiado ni una coma. No tengo la menor idea de a qué se puede referir\» . La discrepancia pública expone una brecha significativa en el seno de la Alianza. Horas antes, el propio presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, había comparecido para fijar la posición de su ejecutivo con una contundencia que ya anticipaba el choque. Sánchez resumió el sentir de su gobierno \»en cuatro palabras: No a la guerra\», advirtiendo contra lo que describió como un camino de violencia que solo genera más inseguridad, similar al error de la guerra de Irak . La negativa a usar las bases y la respuesta de Trump En el centro de la discordia se encuentra la negativa de Madrid a permitir que Estados Unidos utilice las bases navales y aéreas de Rota y Morón, de soberanía española pero de uso compartido, para llevar a cabo los bombardeos contra Irán. El ministro Albares fue tajante al recordar el marco bilateral: \»Cualquier operación tiene que estar siempre en el marco de la carta de la ONU. Fuera de él no va a haber uso de las bases de soberanía española\» . Esta postura ya había provocado la ira de Donald Trump, quien el martes amenazó con \»cortar todo comercio con España\» y desafió la soberanía española al declarar que \»podríamos usar su base si queremos\», en un tono que desde Madrid fue interpretado como una grave intromisión . Preguntado por estas palabras, Albares evitó la confrontación directa pero subrayó la independencia del país: \»España es un país soberano, independiente, que toma sus decisiones de manera soberana sobre su propio territorio\» . La amenaza comercial de Trump, aunque de concreción jurídica dudosa al afectar potencialmente a las reglas de la Unión Europea, ha generado inquietud en los sectores empresariales españoles. No obstante, el gobierno español confía en el paraguas comunitario. La Comisión Europea ya ha salido en defensa de Madrid, advirtiendo de que cualquier coerción contra un estado miembro es una coerción contra todo el bloque . La guerra sobre el terreno: la OTAN, en primera línea Mientras la tormenta diplomática sacudía las cancillerías occidentales, la situación militar en Oriente Medio no cesaba. Por primera vez desde el inicio del conflicto el pasado sábado, la OTAN se vio directamente involucrada en la defensa de un estado miembro. Turquía informó que sus sistemas de defensa, integrados en la Alianza, interceptaron un misil balístico lanzado desde Irán que se dirigía hacia su espacio aéreo después de sobrevolar Irak y Siria . El proyectil fue derribado sin causar daños, cayendo sus fragmentos en la provincia de Hatay. La OTAN condenó el lanzamiento y, según una portavoz, se mantiene \»firmemente junto a todos los Aliados\». Fuentes turcas sugirieron que el misil podría haber tenido como objetivo una base británica en Chipre, pero su desviación desencadenó la respuesta de la Alianza, activando las alarmas sobre una posible escalada que podría invocar el Artículo 5 de defensa colectiva . El secretario de Defensa de EE.UU., Pete Hegseth, restó importancia a esta posibilidad, indicando que \»no hay indicios de que eso vaya a activar algo como el Artículo 5\» . En un frente paralelo, la marina estadounidense hundió una fragata iraní frente a las costas de Sri Lanka, en un golpe significativo a la capacidad naval de Teherán, mientras los bombardeos israelíes y estadounidenses continuaban azotando Teherán, Qom y otras ciudades. La respuesta iraní no se ha hecho esperar, con lanzamientos de misiles contra bases estadounidenses en Qatar —donde impactó la base de Al Udeid—, Kuwait y Emiratos Árabes, así como contra objetivos en Israel y Líbano . La Casa Blanca justifica la ofensiva como una respuesta a una amenaza inminente de un programa nuclear militar iraní, una versión que ha sido recibida con escepticismo por varios analistas internacionales y que organismos como la ONU no han podido verificar . Mientras tanto, la comunidad internacional observa con creciente preocupación cómo el conflicto se expande, los precios del petróleo se disparan y la cifra de víctimas civiles no deja de crecer. España, por su parte, ha activado un operativo de evacuación que ya ha logrado sacar de la zona de conflicto a casi doscientos ciudadanos .
La UCT clama contra el horror: \»No al rito de la muerte que siembran el imperialismo y el sionismo\»
La central sindical dominicana condena enérgicamente los bombardeos contra Irán y denuncia el asesinato de más de doscientos menores en centros escolares durante el primer día de la ofensiva. La organización hace un llamamiento urgente a la solidaridad internacional de la clase obrera. Por Virtudes Álvarez Sampedro Santo Domingo – La pluma se resiste a narrar la masacre cuando los números tienen nombre de infancia. Alrededor de doscientas niñas. Decenas de jóvenes que recibían clase o practicaban deporte. Y el saldo que sigue creciendo mientras la comunidad internacional asiste, entre la condena retórica y el silencio cómplice, a la arremetida más reciente de la alianza que la Unión Clasista de Trabajadores (UCT) no duda en calificar como \»imperialista-sionista\». La Confederación Sindical, a través de su Secretariado Permanente, ha roto el protocolo de los comunicados institucionales para alzar una voz que trasciende lo gremial y se instala en lo humano. Con una prosa que lleva el peso de la indignación contenida, el Secretario General Juan Núñez Batista y el Secretario de Asuntos Internacionales Efraín Sánchez Soriano suscriben un texto quedenuncia el \»ensañamiento contra la población trabajadora, centros escolares, hospitales y oficinas públicas\» de Irán. \»Violentando la carta de la ONU, se han abrogado el derecho de secuestrar y asesinar a pueblos y autoridades de aquellos países que no le entregan sus riquezas naturales y soberanía al imperialismo decadente\», señala el documento, que sitúa la agresión no como un conflicto bilateral, sino como un capítulo más de una cruzada global contra las naciones que resisten al expolio. El comunicado de la UCT adquiere una dimensión particular al poner el foco en lo que denomina \»el rito de la muerte\»: esa ceremonia macabra donde las bombas eligen escuelas y hospitales, y donde las víctimas, en su mayoría civiles, son el tributo que paga la dignidad de los pueblos que no se doblegan. El sindicato llama a la clase obrera y trabajadora del mundo a expresar su solidaridad con el pueblo iraní y a repudiar públicamente una ofensiva que, a su juicio, encarna la barbarie de nuestro tiempo. Mientras los misiles trazan su geometría letal sobre territorio persa, la voz de la UCT resuena desde el Caribe como un aldabonazo en la conciencia. No es una declaración de alineamiento geopolítico, advierten sus firmantes. Es un grito contra la impunidad de quienes convierten la guerra en negocio y la vida de los niños en daño colateral.