El Imperio sin Brújula : Cuando Washington Declara la Guerra al Orden Mundial
La administración Trump, lejos de ejercer un liderazgo responsable, ha optado por dinamitar los frágiles consensos internacionales, convirtiendo a Estados Unidos en el principal vector de caos y violencia global. El asesinato del ayatolá Jamenei no es un acto aislado, sino la confirmación de una doctrina imperial que empuja al mundo hacia el abismo de la fuerza bruta. Por JULIO GUZMÁN ACOSTA Hay momentos en la historia en que la locura deja de ser un atributo individual para convertirse en política de Estado. Lo que estamos presenciando desde la Casa Blanca, en esta nueva y alarmante fase del experimento trumpista, trasciende la simple torpeza diplomática o el exabrupto matutino en redes sociales. Nos hallamos ante la liquidación sistemática de ese delicado tejido de normas, pactos y organismos que, con todas sus imperfecciones, constituían el armazón de un orden internacional basado en consensos. El Imperio ha enloquecido. Y en su delirio de grandeza terminal, está incendiando la aldea global. La reciente escalada contra Irán, que ha cobrado la vida del ayatolá Alí Jamenei en los bombardeos del 28 de febrero, no es una operación quirúrgica contra una amenaza inminente. Es un mensaje cifrado en sangre para toda la humanidad: la negociación ha muerto. Washington, en su actual encarnación, no concibe la diplomacia como un puente, sino como un trofeo de guerra que se arrebata al vencido. La noción misma de \»rules-based order\», ese orden basado en reglas que Occidente pregonó durante décadas, ha sido arrojada por la borda como lastre innecesario. Y lo más grave es que, al hacerlo, han demostrado que aquellas instituciones —la ONU, los tribunales internacionales, los tratados de no proliferación— solo eran respetadas en la medida en que favorecían la correlación de fuerzas impuesta por el hegemon. Lo que comenzó como un genocidio televisado en Gaza, con la complicidad cómplice del gobierno de Biden, se ha convertido en el modelo de gobernanza global de la era Trump. La fuerza bruta, desnuda de todo ropaje jurídico, es el único idioma que entiende y profesa esta nueva administración. El secuestro de mandatarios, las amenazas anexionistas sobre Groenlandia, la desestabilización en el Caribe y, ahora, la guerra injustificada contra la República Islámica, no son piezas sueltas de un rompecabezas caótico. Son los latidos sincopados de un mismo corazón imperial que late al ritmo de la pólvora. La tragedia iraní encierra una lección cruda que ningún país del Sur Global debería ignorar. Teherán, durante los últimos dieciocho meses, tendió la mano de la diplomacia. Estuvo dispuesto a concesiones significativas, a poner sobre la mesa su programa nuclear a cambio de no ser despojado de toda capacidad disuasoria. La respuesta del eje israelí-estadounidense fue la bomba y el misil. El mensaje es terroríficamente claro: \»O te rindes sin condiciones, o te rendimos por la fuerza\». Ante esta disyuntiva, el cálculo racional de cualquier nación soberana que no se halle bajo el paraguas de la OTAN se vuelve perverso pero inevitable. Si Estados Unidos ha decretado que la ley del más fuerte es la única ley, ¿qué incentivo existe para no volverse más fuerte? ¿Qué razón de peso puede esgrimirse para que un país con capacidad tecnológica renuncie a desarrollar armas de destrucción masiva, si estas —particularmente el arma nuclear— representan el único seguro de vida creíble frente a la voracidad del Leviatán norteamericano? Las armas nucleares igualan. Nivelan el terreno de juego. Convierten una invasión en un cálculo de riesgos existenciales. Si Washington demuestra día tras día que no respeta soberanías, que no honra acuerdos y que considera a los líderes de otras naciones como objetivos militares legítimos, está empujando al mundo a una peligrosísima carrera por la disuasión atómica. Es la profecía autocumplida del caos: al destruir los mecanismos de consenso, siembran las semillas de un mundo donde cada quien busque su propia bomba para sentarse a la mesa de un juego que ya no tiene reglas. El complejo tecnológico-militar estadounidense, quizá el último bastión de una hegemonía en declive en otros órdenes, es lo suficientemente letal como para decapitar gobiernos en cuestión de días. Pero esa misma capacidad, ejercida sin brújula ética ni legal, convierte a Estados Unidos en el principal factor de inseguridad sistémica del planeta. Ya no es un faro de libertades, ni siquiera un mal necesario en el equilibrio de poderes. Es, sencillamente, un peligro para la humanidad. El mundo que nos propone el trumpismo es un mundo hobbesiano de todos contra todos, donde la única certeza es la violencia del más fuerte. Y si esa es la nueva normalidad impuesta por el jefe de la OTAN, no cabe sino preguntarse: ¿quién negociará mañana con un socio que ha roto todas las barajas? ¿Qué valor tendrá la firma de un tratado con un imperio que ha pisoteado sus propias instituciones? La locura de unos pocos no debería costarle la cordura —y la vida— a todo el planeta. Pero esa es, exactamente, la apuesta que la Casa Blanca ha hecho sobre el tablero mundial.
El mundo al borde del precipicio

Antes de que se produjeran las elecciones del 5 de noviembre del año 2024 para la escogencia del Cuadragésimo Séptimo Presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, advertí que escoger a Donard Trump, para un nuevo mandato significaba la degradación para el imperio. Señalé que El imperio Romano, el más poderoso de la antigüedad, comenzó su declive después del asesinato de Julio César, la muerte de Augusto y de Tiberio y el ascenso al Trono del esquizofrénico y desquiciado Calígula, del mitómano y pervertido Nerón y del farsante Cómodo. Indiqué que como cabeza de un imperio que sojuzgó, expolió y esclavizó pueblos enteros, que no había diferencia de propósitos entre César y Nerón, entre Augusto y Calígula, entre Tiberio y Cómodo, que sus métodos eran iguales y sus propósitos similares, que sólo se distinguían por la sobriedad y la solemnidad en el ejercicio del poder. Concluí señalando que nunca sería igual, George Washington, Abraham Lincoln o John F. Kennedy, que Donald Trump porque con objetivos similares, entre Washington, Lincoln, Kennedy y Trump, hay una diferencia del cielo a la tierra. Los primeros respetaron la solemnidad de sus investiduras, mientras Trump, es un Chabacano, Narcisista y turbero que no respeta leyes, ni normas con la agravante de que su egocentrismo lo hace creerse el centro del universo. Con un lenguaje soez y sin ningún respeto por las comunidades de migrantes exacerbando el oído, la xenofobia contra ella y levantado un ultranacionalismo, tal cual, como lo hizo líder del tercer Reich, Adolfo Hitler, lo que podría conducir al mundo a una catástrofe peor que el de la Segunda Guerra Mundial que dejo medio mundo destruido con más de 60 millones de muertos y una cifra de heridos e inválidos incuantificables. Hoy a un año, un mes y diez días de su ascenso al poder, el tiempo me ha dando la razón. Desde el primer día de su regreso a la Casa Blanca, sus medidas han sido una sarta de cosas díscola y peligrosa, muchas de ellas nunca vistas en las administraciones anteriores. Cortando la continuidad del Estado, como es caso la re-inclusión de Cuba entre los países que patrocinan y apoyan el terrorismo, excluida por la pasada administración de Joe Biden, al final de la misma. Indultos para alrededor de 1.500 turberos partidarios suyos acusados por los disturbios del 6 de enero de 2021 en el Capitolio de Estados Unidos, donde hubo 174 agentes policiales heridos y uno muerto. Ha pretendido mediante ordenanza desconocer, La Enmienda 14 de la Constitución de EE. UU., ratificada en 1868, que garantiza la ciudadanía automática por nacimiento a casi todas las personas nacidas en territorio estadounidense, incluyendo hijos de inmigrantes indocumentados, ordenando la mayor casería de los mismos en todo el territorio estadounidense, destruyendo familias y produciendo miles de deportaciones y muertes en varios Estados de la Unión. Ha ejercido constante presión sobre México y Canadá, a la que pretende convertir en un estado de la Unión, y la ambición desenfrenada de anexarse a Groenlandia. Cambió arbitrariamente el nombre del Golfo de México por el de Golfo de las Américas. Violando los acuerdos, Los Tratados Torrijos-Carter, firmados el 7 de septiembre de 1977 entre Estados Unidos y Panamá, que devolvía el canal de Panamá a su legítimo dueño; en competencia comercial con la República Popular China prácticamente lo han ocupado nuevamente Manus Militaris . Ha sometido a presión e intimidación a los países de América Latina y el Caribe con su secretario de Estado Marco Rubio a la cabeza. Ha ampliado el cerco de amenazas a Venezuela, Cuba y Nicaragua. Ha incrementado el apoyo al genocida Benjamín Netanyahu, para el exterminio del Pueblo Palestino e incrementando la ayuda económica y militar al cómico de Zelenkis, en una guerra que no tiene ninguna posibilidad de ganar. Ha presionado a sus aliados de la OTAN para un rearmamento de sus miembros con un gasto mínimo de un 5% de su producto interno Bruto (PIB) de su país. Ha hecho el mayor despliegue militar en toda América y el Caribe no visto ni en la época del mayor conflicto bélico registrado hasta hoy. Continuando su política de agresión impune en todo el mundo, el pasado 3 de enero de manera artera e insólita y nunca vista en los anales de la historia, ni en las fantásticas películas de Hollywood, ordenó la captura y el secuestro de Nicolás Maduro Moro presidente en ejercicio de la República Bolivariana de Venezuela y su compañera Cilia Flores, en violación a todos los tratados y normas de derecho internacionales, sin ninguna consecuencia. Ha aumentado El Criminal bloqueo económico y financiero contra el pueblo cubano y las amenazas de repetir el guion venezolano, es latente. Y como si esto fuera poco, el pasado 28 de febrero, el desquiciado, egocéntrico, Xenófobo, ultranacionalista y partidario del llamado “Espacio Vital”, el Destino Manifiesto y Doctrina Monroe, Donard Trump, ha ordenado un ataque a la República Islámica de Irán, que ha dejado como resultado, la muerte del líder del país;Ayatollah Alí Jameneí y parte del estado mayor,incluyendo el ministro de Defensa, Aziz Nasirzadeh, y el comandante de la Guardia Revolucionaria, Mohamed Pakpur, además, daños en la población civil; como la muerte de más un centenar de estudiantes en una escuela de niñas, y cientos de civiles mujeres niños y ancianos. Este ataque provocador, artero y criminal contra el pueblo iraní y sus principales líderes, pone en riesgo la paz mundial, porque se produce en una zona de alta tensión,cargadas de armamento nucleares por toda parte. El ataque a Irán, ordenado por Trump y su socio Netanyahu, debe ser motivo de preocupación en todo el mundo, por lo que es necesario ponerle freno a los impulsos desaprensivos de esta dupla genocida que está conduciendo de forma acelerada a la humanidad al llamado Apocalipsis. Los pueblos amantes de la paz están llamado a levantar su voz de protesta contra este ataque a Irán, que además de alevoso y criminal, pone en riesgo la paz mundial y la existencia misma de
Trump cruza otra línea roja en Irán y embarca a Estados Unidos en una guerra de alto riesgo para su país
El presidente impulsa un conflicto armado en una de las áreas más calientes del planeta, desoyendo a su propio Pentágono y arrastrando a la nación hacia una confrontación regional cuyas consecuencias nadie puede predecir. Tras saborear la facilidad del operativo contra Maduro en Venezuela, el inquilino de la Casa Blanca ha decidido apostar fuerte contra el régimen de los ayatolás, admitiendo por primera vez la posibilidad de bajas estadounidenses. La guerra prometida que nunca llegó durante su primer mandato ahora se materializa en una ofensiva conjunta con Israel que puede enquistarse justo cuando el país se aproxima a unas elecciones legislativas cruciales. POR JULIO GUZMÁN ACOSTA PARA SERVICIOS umbral.local/ 01 DE MARZO DE 2026 Hay decisiones presidenciales que huelen a polvo y a pólvora mucho antes de que las bombas comiencen a caer. La madrugada de este sábado, mientras la franja oriental del planeta despertaba envuelta en el estruendo de las explosiones, Donald Trump probó una vez más el sabor de la fuerza militar que ya había degustado apenas dos meses atrás, cuando un comando especial arrancaba de Caracas a Nicolás Maduro para ponerlo ante la justicia estadounidense. Pero lo que entonces pareció una incisión quirúrgica, una operación limpia y sin mayores consecuencias, se ha transformado ahora en una herida abierta en el vientre de Medio Oriente. Irán no es Venezuela. Esta frase, repetida hasta el cansancio por los estrategas del Pentágono en las últimas semanas, resonó en los pasillos del poder como una advertencia que el presidente decidió ignorar. El régimen de los ayatolás no es una gobierno legítimo tropical desgastada por décadas de sanciones y con una oposición apoyada por la Casa Blanca. Teherán es una teocracia consolidada, con un ejército de más de medio millón de hombres, con misiles capaces de alcanzar cualquier rincón de la región y, lo más importante, con una red de proxies que se extiende desde el Líbano hasta Yemen, desde Siria hasta Irak, dispuestos a encender la pradera en cuanto reciban la orden. Trump ha decidido emprender esta aventura de la misma manera que emprendió la captura de Maduro: de forma unilateral, sin consultar al Congreso, sin preparar el terreno para convencer a sus votantes, sin importarle que la acción contradiga las promesas de paz que durante años vendió en sus mítines. La ambigüedad calculada que mantuvo durante días, esos silencios elocuentes que precedieron a la operación, no fueron sino el preludio de una decisión que, según fuentes del Pentágono consultadas por este medio, llevaba semanas gestándose en la más estricta reserva. El general Dan Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto, intentó frenar la locomotora. En reuniones privadas con el presidente, el militar trazó mapas, mostró informes de inteligencia, desgranó uno a uno los escenarios catastróficos que podrían desencadenarse. Las características geográficas de Irán, su extensión, su complejidad orográfica, la dificultad de cualquier operación terrestre, la capacidad de respuesta de sus fuerzas armadas, la posibilidad de que el conflicto se extienda como una mancha de aceite sobre aguas turbulentas. Todo fue expuesto con la claridad que exige el deber. Y todo fue desoído con la soberbia que permite el poder absoluto. Trump ha decidido jugárselo todo a una carta: provocar un cambio de régimen. Lo dijo a su manera, en ese discurso de ocho minutos que grabó poco después de que los primeros misiles impactaran en Teherán. \»Este régimen terrorista nunca puede tener un arma nuclear\», sentenció, invocando la amenaza fantasma que durante años ha justificado las políticas más agresivas de Washington. Olvidó mencionar, quizás porque la historia no cabe en un mensaje presidencial, que el acuerdo nuclear de 2015 —el JCPOA, que él mismo dinamitó con la arrogancia del que cree que siempre puede negociar mejor— ya contenía en su primera página el compromiso iraní de no buscar, desarrollar ni adquirir armas nucleares. Olvidó mencionar que Jamenei, el líder supremo cuya muerte acaban de confirmar las agencias oficiales, había negado en reiteradas ocasiones la intención de fabricar la bomba. Olvidó mencionar que lo que hoy presenta como una amenaza existencial era, hace apenas unos años, un problema resuelto. Pero la lógica de la guerra no se alimenta de matices. Se alimenta de certezas absolutas, de enemigos totales, de justificaciones que puedan sostenerse sobre el dolor de las víctimas. Y las víctimas ya han comenzado a contarse. Más de doscientos muertos en Irán, según los primeros reportes. Entre ellos, además del líder supremo y la cúpula militar de la Guardia Revolucionaria, más de un centenar de menores fallecidos en el bombardeo contra una escuela primaria de niñas en la localidad de Minab. Un crimen de guerra, según ha denunciado Teherán. Un daño colateral, según la fría terminología de los partes militares. El reconocimiento de posibles bajas estadounidenses por parte de Trump constituye, quizás, el síntoma más revelador de la gravedad del momento. Durante la llamada Guerra de los Doce Días del verano pasado, ni siquiera se contempló esa posibilidad. El conflicto fue aséptico, quirúrgico, televisivo. Una demostración de fuerza que no costó una sola vida americana. Ahora, el presidente ha admitido lo que ningún inquilino de la Casa Blanca quiere admitir cuando ordena un ataque: que los cuerpos de sus soldados pueden terminar envueltos en banderas, que las familias pueden recibir la visita de los oficiales de uniforme con la noticia que nadie quiere escuchar. \»Mi administración ha tomado todas las medidas posibles para minimizar el riesgo para el personal estadounidense en la región\», dijo Trump antes de concluir su intervención. \»Aun así —y no hago esta declaración a la ligera— el régimen iraní busca matar. Las vidas de valientes héroes estadounidenses pueden perderse y podríamos tener bajas. Eso sucede a menudo, pero estamos haciendo esto no por el presente. Lo estamos haciendo por el futuro, y es una misión noble\». Nobleza. Esa palabra, dicha por un presidente que ha hecho del insulto y la descalificación su seña de identidad, suena extraña en este contexto. ¿Qué hay de noble en una guerra que puede enquistarse durante meses, durante años, justo cuando
La Caída del Ayatolá : Irán Confirma la Muerte de Jamenei en Ataque de EE.UU. e ISRAEL
El líder supremo, de 86 años, falleció durante un bombardeo de precisión contra su complejo en Teherán, desencadenando una escalada bélica de proporciones históricas en Medio Oriente. La operación \»Epic Fury\» también eliminó a la cúpula militar de la Guardia Revolucionaria, mientras Irán lanza oleadas de misiles contra bases estadounidenses y territorio israelí. El régimen declara 40 días de luto y promete la venganza más feroz. POR SERVICIOS umbral.local/ 01 DE MARZO DE 2026 SANTO DOMINGO / TEHERÁN En una jornada que quedará grabada en los anales de la geopolítica contemporánea, el régimen de la República Islámica de Irán confirmó en la madrugada de este domingo —hora local— la muerte del ayatolá Alí Jamenei, líder supremo de la nación persa durante casi cuatro décadas, como resultado de los bombardeos de precisión ejecutados de manera conjunta por las fuerzas armadas de Estados Unidos e Israel. La confirmación oficial, difundida a través de la televisión estatal iraní con imágenes de archivo enlutecidas y un crespón negro sobreimpreso, puso fin a horas de incertidumbre y especulación que siguieron al anuncio realizado la víspera por el presidente estadounidense, Donald Trump. \»Jamenei, una de las personas más malvadas de la historia, ha muerto\», escribió Trump en su plataforma Truth Social, calificando la operación como un acto de \»justicia\» para el pueblo iraní y para el mundo . Fuentes de inteligencia occidental consultadas por este medio indicaron que el ataque, parte de la ofensiva bautizada como \»Epic Fury\», impactó directamente el complejo de alta seguridad del líder supremo en el sur de Teherán. Imágenes satelitales analizadas por agencias internacionales muestran una densa columna de humo y daños estructurales de consideración en el interior del recinto fortificado . LA CÚPULA DEL PODER DECAPITADA El deceso de Jamenei, de 86 años y quien ejercía como la máxima autoridad religiosa y política desde 1989, no fue la única baja de alto perfil. La maquinaria bélica israelí y estadounidense logró un golpe casi perfecto contra la cúpula militar iraní. Según confirmó el portavoz militar israelí, entre los fallecidos se encuentran: · General Mohammad Pakpour, comandante en jefe del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC). · General Aziz Nasirzadeh, ministro de Defensa. · General Abdolrahim Mousavi, jefe del Estado Mayor de las fuerzas armadas. · Alí Shamjani, exjefe de la Armada y asesor cercano de Jamenei, así como cabeza del Consejo de Defensa Nacional . Medios iraníes, citando fuentes del Creciente Rojo, elevaron la cifra de víctimas mortales a más de 200 en todo el país, incluyendo al menos 108 menores fallecidos en el bombardeo contra una escuela primaria de niñas en la localidad sureña de Minab, una tragedia que Teherán ha calificado como \»crimen de guerra\» . Además, la agencia semioficial Tasnim y otras fuentes locales reportaron que varios familiares directos del ayatolá también perecieron bajo las bombas, entre ellos su hija, su yerno y una nieta, según informaciones recogidas por The Guardian y la agencia AFP . LA RESPUESTA DEL PÁJARO HERIDO Lejos de doblegarse, la estructura de poder remanente en Teherán activó de inmediato su aparato de represalia. Horas después de los bombardeos iniciales, y mientras aún se contaban los cuerpos, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria lanzó la \»Operación Promesa Veraz 4\», descrita como la ofensiva más feroz de su historia. Oleadas de misiles balísticos y drones explosivos surcaron el espacio aéreo de Medio Oriente. Los objetivos declarados incluyeron: · La Quinta Flota de Estados Unidos en Baréin. · La base aérea de Al Dhafra, en Emiratos Árabes Unidos, donde se estima residen unos 5.000 efectivos estadounidenses. · Instalaciones militares en Kuwait y Catar. · El comando militar y complejos de defensa en Tel Aviv . Las defensas aéreas israelíes, el sistema Cúpula de Hierro y su sucesor, la Honda de David, operaron a plena capacidad durante toda la noche. Sin embargo, los servicios de emergencia Magen David Adom confirmaron al menos un fallecido en el área metropolitana de Tel Aviv y más de un centenar de heridos en todo el país . El pánico se apoderó de los ciudadanos en Jerusalén, donde las sirenas antiaéreas no cesaron durante horas. \»Ha habido sirenas y alertas casi ininterrumpidas en Jerusalén desde esta madrugada, interrumpidas por múltiples y fuertes explosiones mientras los interceptores impactaban los misiles iraníes que pasaban sobre la ciudad\», describió Jason Burke, corresponsal de seguridad internacional de The Guardian, desde la ciudad santa . ESCENARIO REGIONAL INCENDIARIO El golpe de mano contra el líder iraní ha incendiado una región que ya caminaba sobre un barril de pólvora. Los efectos colaterales no se hicieron esperar: · El Golfo, en llamas: Explosiones fueron reportadas en Dubái, Doha y Manama. Catar y Kuwait confirmaron la interceptación de múltiples proyectiles . Emiratos Árabes Unidos reportó dos fallecidos en Abu Dhabi, incluyendo un civil pakistaní, víctimas de metralla por la interceptación de drones . · Estrangulamiento económico: La Guardia Revolucionaria declaró el cierre efectivo del Estrecho de Ormuz, por donde transita aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial. Las principales navieras, como la francesa CMA CGM y la alemana Hapag-Lloyd, suspendieron el tránsito en la zona, anticipando un shock en los precios de los hidrocarburos . · Irak y Pakistán, extensiones del conflicto: En Bagdad, cientos de manifestantes intentaron asaltar la Zona Verde, donde se ubica la embajada estadounidense. En Karachi, Pakistán, al menos ocho personas murieron durante un asalto de una multitud chií contra el consulado de Estados Unidos . REACCIONES Y SILENCIOS EN LA CORTE INTERNACIONAL El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas celebró una reunión de emergencia en la que el embajador iraní, Amir Saeid Iravani, acusó a EE.UU. e Israel de cometer \»un acto de agresión\» y un posible \»crimen contra la humanidad\» . El secretario general, António Guterres, advirtió que la acción militar \»corre el riesgo de desencadenar una cadena de eventos que nadie puede controlar\» . Las potencias europeas, a través de un comunicado conjunto de los primeros ministros de Reino Unido, Keir Starmer; Francia, Emmanuel Macron; y Alemania, Friedrich Merz, se distanciaron
Estados Unidos e Israel Atacan a Irán
FUEGO SOBRE TEHERÁN EE. UU. e Israel desatan una ofensiva total contra el corazón del poder iraní en una operación conjunta que estremece Oriente Medio y desata alarmas nucleares Por Servicios umbral.local/ TEHERÁN / JERUSALÉN — El cielo de Teherán amaneció este sábado partido por el estruendo de las explosiones y el resplandor de los impactos. Lo que durante semanas no fue más que un rumor sordo en los despachos de inteligencia se convirtió, con las primeras luces del alba, en una realidad de fuego: Estados Unidos e Israel han lanzado una ofensiva militar de gran escala contra el corazón institucional de la República Islámica de Irán, en una operación que, por su magnitud y audacia, evoca los capítulos más sombríos de la geopolítica en Medio Oriente. El presidente Donald Trump confirmó desde Washington el inicio de "una gran operación de combate", destinada —según sus palabras— a "proteger al pueblo estadounidense mediante la eliminación de la amenaza que representa el régimen iraní". Horas antes, el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, había anunciado un "ataque preventivo" y declarado el estado de emergencia en todo el territorio hebreo, en una escalada que parecía cuestión de tiempo y que hoy sacude los cimientos de la región. Las agencias de noticias iraníes, atrapadas entre la conmoción y la propaganda, reportaron al menos tres explosiones de gran intensidad en Teherán. La agencia semioficial Fars confirmó impactos directos en puntos neurálgicos de la capital, mientras que IRNA, la agencia oficial, describió el centro de la ciudad envuelto en columnas de humo negro y denso, visibles desde varios kilómetros a la redonda. Aún no hay cifras oficiales de víctimas, pero fuentes locales advierten que los bombardeos habrían alcanzado instalaciones militares y edificios gubernamentales. El ataque no surge de la nada. Durante las últimas semanas, Washington había desplegado en Oriente Medio una fuerza aeronaval comparable a la movilizada durante la invasión de Irak en 2003. Simultáneamente, Israel presionaba sin tregua para boicotear las negociaciones nucleares entre Estados Unidos e Irán, exigiendo no solo el desmantelamiento del programa atómico iraní —tanto civil como militar—, sino también la eliminación de su arsenal de misiles balísticos, pieza clave en la guerra de 2025, cuando Irán logró saturar la defensa antiaérea israelí y causar daños en suelo hebreo. Tel Aviv también demandaba, como condición innegociable, que Teherán rompiera sus vínculos con el denominado Eje de la Resistencia: Hamás, Hezbolá y los hutíes de Yemen. La respuesta iraní, advierten los estrategas, podría ser devastadora y desordenada. Las Fuerzas de Defensa de Israel han activado las alarmas en todo el país y han instado a la población a permanecer cerca de los refugios antiaéreos. "Se esperan ataques con misiles y aviones no tripulados contra Israel y su población civil en el futuro próximo", reza un comunicado del Ministerio de Defensa hebreo, en un tono que oscila entre la advertencia y la certeza. A partir de las 08:00 horas (hora local), las autoridades israelíes han impuesto restricciones severas: quedan prohibidas las actividades educativas, las reuniones públicas y la operación de lugares de trabajo, salvo aquellos considerados esenciales. El espacio aéreo israelí ha sido cerrado por completo, todos los vuelos cancelados y se ha solicitado a la población no acercarse a los aeropuertos hasta nuevo aviso. Quienes se encuentren en el extranjero, han señalado las autoridades, deberán mantenerse informados a través de los canales oficiales y esperar al menos 24 horas antes de cualquier intento de repatriación. Mientras las sirenas ululan en las ciudades israelíes y el humo se eleva sobre Teherán, la comunidad internacional contiene el aliento. Lo que comenzó como una presión diplomática se ha convertido en una guerra abierta en el corazón de Oriente Medio. Y el polvo de las explosiones, advierten los analistas, apenas comienza a asentarse. — Redacción Servicios umbral.local/
Turquía Emite Orden de Arresto Contra Netanyahu por Crímenes en Gaza

La Fiscalía de Estambul acusa al primer ministro israelí y a 36 altos funcionarios y militares de \»genocidio\» y \»crímenes de lesa humanidad\», en una medida que intensifica la presión jurídica internacional sobre el gobierno de Israel. Por Julio Guzmán Acosta ESTAMBUL.— En un movimiento que agrava el aislamiento jurídico del Estado hebreo, la Fiscalía General de Estambul emitió este viernes una orden de detención formal contra el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, y otros treinta y seis altos cargos gubernamentales y militares. La medida, fundamentada en presuntos \»crímenes de lesa humanidad\» y \»genocidio\» en la Franja de Gaza, representa una escalada significativa en la ofensiva diplomática y legal contra la cúpula israelí. La orden judicial turca no solo alcanza al jefe de gobierno, sino que se extiende a pilares clave de su gabinete y de la estructura de defensa, incluyendo al ministro de Defensa, Yoav Gallant; a la ministra de Seguridad Fronteriza, Itamar Ben Gvir; al jefe del Estado Mayor General, Herzi Halevi; y al comandante de las Fuerzas Navales, David Saar Salama. La lista evidencia una imputación directa a toda la cadena de mando responsable de las operaciones en el conflicto palestino-israelí. En un comunicado de contundente denuncia, la Fiscalía argumentó que \»como consecuencia del genocidio y los crímenes de lesa humanidad que el Estado de Israel ha cometido sistemáticamente en Gaza hasta la fecha, miles de personas, entre ellas mujeres y niños, han perdido la vida; miles más han resultado heridas y zonas residenciales se han vuelto inhabitables\». El texto oficial no solo se refiere a las operaciones militares, sino que también condena el \»bloqueo al enclave palestino\» y el impedimento del acceso a la ayuda humanitaria, configurando lo que califican como una política de castigo colectivo. La investigación en Estambul también incorpora los incidentes ocurridos a finales de septiembre contra la \’Flotilla Global Sumud\’, cuyos activistas fueron detenidos y sufrieron lo que la Fiscalía describe como \»ataques en aguas internacionales\». Sobre este episodio, la justicia turca ha abierto una línea de investigación específica por \»tortura, saqueo agravado, privación de libertad y secuestro de medios de transporte\». \»Durante este proceso, se determinó que los funcionarios del Estado israelí son penalmente responsables de los crímenes sistemáticos de lesa humanidad y genocidio cometidos en Gaza\», sentenció el ente persecutor, consolidando una postura que busca llevar ante la justicia a los máximos responsables. Esta decisión de la justicia turca se produce en el estela de una medida similar adoptada en noviembre por la Corte Penal Internacional (CPI), que ya había emitido órdenes de captura contra Netanyahu y Gallant. La reiteración de estas acusaciones en foros internacionales distintos plantea un dilema geopolítico de primer orden y alimenta el debate sobre la efectividad y el alcance real de la justicia global frente a jefes de Estado en ejercicio. La comunidad internacional observa ahora si otros estados se pliegan a estas resoluciones o si, por el contrario, se convierten en declaraciones simbólicas en el complejo tablero de las relaciones internacionales.
América, una zona de paz

VISIÓN GLOBAL Durante décadas, América Latina ha vivido en completa paz, sin conflictos de consideración, estabilidad política como pocas zonas del mundo, en fin, una región sin las terribles realidades de otras latitudes. Podemos asegurar que los demás continentes envidian la paz que se respira en el llamado nuevo mundo. Este largo periodo de paz no ha sido un regalo de nadie, sino que se ha debido a la determinación de su gente de olvidar la conflictividad que sean las cuestiones menudas del día a día. No es que los americanos sean gentes cobardes; todo lo contrario, pues cuando se nos busca, se nos encuentra, para referir una expresión popular. Sin embargo, la vuelta de Donald Trump a la presidencia de los Estados Unidos ha alterado ese clima, pese a que él se autodefine abanderado de la paz, al extremo de hacer campaña para obtener ese galardón que otorga la Academia Sueca. Su discurso se afinca en que ha eliminado varios conflictos armados y lucha para detener la guerra ruso-ucraniana, y que logró la firma de un acuerdo para detener la guerra entre Israel y Hamas, que no ha sido una guerra en el sentido clásico, sino una horrible masacre de la población civil en la Franja. Ahora bien cabe la pregunta siguiente: ¿Si el presidente estadounidense tiene estás pretensiones de considerarse un adalid de la paz, cómo al mismo tiempo abre dos conflictos con países de su mismo continente que no son amenaza bélica para Estados Unidos? La verdad que no entiende la lógica ni tampoco la razón para que Trump quiera alborotar militarmente a la región con su hostilidad hacia Colombia y Venezuela. Todos reconocemos el derecho y hasta la obligación que tienen Trump y el Gobierno estadounidense para tratar de frenar el ingreso de drogas al territorio. En eso nadie puede estar en desacuerdo. Pero la lucha contra el tráfico de drogas sería mucho más efectiva si se empezara por eliminar las conexiones internas que tienen los carteles a muy alto nivel. Acabando con la altísima demanda interna y con golpes severos a las estructuras financieras que manejan el producto del narcotráfico, de seguro que los procesadores en sudamérica dejarían el criminal negocio. nelson.encarna10@gmail.com
La reiteración de acuerdos fallidos

VISIÓN GLOBAL A lo largo de las últimas décadas el mundo ha asistido a una conducta pendular, tanto de los actores del eterno conflicto árabe-israelí como de las potencias, referido a los múltiples intentos por lograr una paz de largo alcance en la que se puede considerar la zona más conflictiva del planeta. Probablemente el intento más serio fue la Resolución 181 de 1947, mediante la cual la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) aprobó el establecimiento de los Estados de Israel y Palestina, previo a la participación del territorio. Esta disposición se ejecutó a medias, pues solo los judíos pudieron establecer su Estado, mientras la parte palestina recibió, de manera sistemática, el boicot para que nos ecumpliera su parte, hasta el presente. Tras aquella Resolución vinieron otras, y otras, y otras, en las cuales una mayoría importante de miembros de la ONU ha manifestado su apoyo a la creación del Estado palestino, sin éxito. Mientras esta parte se verifica, la zona no ha salido de un conflicto; sus principales actores han suscrito muchos acuerdos de paz, pero sobre una fragilidad que los ha convertido en firmas sobre papel mojado. Inclusive, actores importantes de los esfuerzos de paz fueron asesinados (Anwar el Sadat e Isaac Rabín), por fanáticos de ambos lados a quienes, directamente o por vía de sus mentores tras bastidores, conviene que la tragedia se prolongue eternamente. Es decir, los pueblos abogan y gritan paz, pues son quienes a lo largo de esta tragedia han puesto los muertos en grandes cantidades, como ha sucedido con el reciente episodio genocida dirigido por Netanyahu desde la alocada incursión de Hamas el 7 de octubre de 2023. Lo referido nos trae hasta el momento actual, parte del liderazgo mundial acudió a Egipto para apoyar el plan de paz en Gaza propuesto por el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, esperanzados en que, finalmente, se pueda lograr un cese el fuego definitivo. Sin embargo, existen aprensiones muy notorias sobre la viabilidad de un acuerdo de paz duradero, cuando sabemos que persisten las cuestiones de fondo que han motivado el largo conflicto. Dos elementos son los más preocupantes: el desarme real de Hamas y la resistencia de Israel a que los palestinos tengan un Estado. ¿Desaparecerán de manera real? Es la interrogante Nelsonencar10@gmail.com
Petro Afianza la Ruptura con Israel Pese a Acuerdos de Paz en Medio Oriente

El Presidente colombiano ratificó, mediante un contundente mensaje en la red social X, que no restablecerá las relaciones diplomáticas con el Estado israelí, argumentando un incumplimiento de los acuerdos pactados con Hamas, en particular, la no liberación de un médico palestino a quien prometió condecorar. Por Julio Guzmán Acosta BOGOTÁ, 16 de octubre de 2025.— En una decisión que consolida su postura frente al conflicto en Gaza, el presidente Gustavo Petro declaró este miércoles que no restablecerá las relaciones diplomáticas con Israel, desatendiendo así una resolución respaldada por más de treinta representantes a la Cámara que instaba al Gobierno nacional a reanudar los canales con el país asiático. La firme respuesta del mandatario se produjo a través de su cuenta en X, donde, dirigiéndose a una petición previa del presidente de la Confederación de Comunidades Judías de Colombia, Marcos Peckel, zanjó cualquier posibilidad de cambio en la política exterior hacia el gobierno de Benjamin Netanyahu. “No habrá cambios en las relaciones diplomáticas con Israel hasta que cumpla con los acuerdos”, sentenció Petro. Su argumento central se sustenta en la no liberación del doctor Hussam Abu Safiya, un médico palestino a quien las tropas israelíes detuvieron mientras atendía a niños en un hospital. “Su delito: atender niños y niñas en el hospital hasta que llegaron tropas de Netanyahu a detenerlo. Lo condecoraremos aún en la prisión”, afirmó. Un Héroe y una Condecoración en el Centro del Debate La figura del galeno se ha convertido en el emblema de la posición del jefe de Estado. En una publicación anterior, el presidente había ensalzado la trayectoria del doctor Abu Safiya, a quien se refirió como un “héroe” y a quien otorgará la Cruz de Boyacá, la máxima distinción que concede el Estado colombiano. “Hoy, siendo rehén de Israel, sale libre en el intercambio de rehenes. No piensa volver a su hogar porque sus hijos fueron asesinados por las bombas en su casa mientras él atendía a los niños palestinos heridos por las bombas en su hospital, que también fue bombardeado”, relató Petro en tono conmovedor. No obstante, se desconoce cuál ha sido el aporte concreto del profesional a la República de Colombia, requisito tradicional para tal honor. Una Postura en Contravía de la Diplomacia Internacional La determinación del presidente Petro se mantiene inflexible, incluso cuando en el Medio Oriente se han establecido protocolos para negociar una paz duradera, que incluyen el intercambio de prisioneros y rehenes, así como la facilitación de ayuda humanitaria para la castigada Franja de Gaza. Mientras la comunidad internacional observa con cauteloso optimismo estos avances, el gobierno colombiano parece concentrarse en aspectos que, a su juicio, contradicen el éxito del proceso. En esta misma línea, el primer mandatario lanzó una llamativa propuesta de involucramiento directo: “El batallón Colombia en el Sinaí ampliado debe alistarse para ser parte de la reconstrucción de Gaza y garantizar su paz”. Añadió, con un guiño histórico: “Sé que llevarán en alto la bandera de Colombia y de Bolívar como buenos descendientes del ejército Libertador”. Con esta postura, Colombia, bajo el liderazgo de Petro, mantiene su perfil activo y crítico en un conflicto lejano, priorizando su narrativa de derechos humanos y soberanía por encima de las presiones internas y de la realpolitik que anima a otras naciones.
Un Frágil Respiro: El Alto el Fuego en Gaza Bajo la Sombra de la Incertidumbre

Servicios umbral.local/ analiza la arquitectura de un acuerdo que, si bien representa un alivio humanitario inmediato, se erige sobre cimientos estructuralmente débiles y deja abierta la puerta a una reanudación del conflicto. POR SERVICIOS umbral.local/ En el intricado tablero geopolítico de Oriente Medio, un nuevo acuerdo de alto el fuego para la Franja de Gaza emerge como un espejismo de tranquilidad. Negociado en Egipto y mediado por Catar —tras una inusual disculpa del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, por un ataque previo a la soberanía de este último—, el pacto es, en esencia, un armisticio por fases. Su relevancia es innegable, pues promete un alivio sustancial para la castigada población gazatí. Sin embargo, su celebración casi simultánea por parte de víctima y victimario revela la profunda ambigüedad que lo sustenta: se trata de una tregua, no de una paz. La resistencia palestina, encabezada por Hamás, acepta el acuerdo con la conciencia clara de su fragilidad. Su cálculo no se basa en la confianza hacia Israel, sino en una lectura pragmática de las circunstancias externas. La variable más significativa en esta ecuación es el interés personalísimo del presidente estadounidense, Donald Trump, quien, en su búsqueda del Premio Nobel de la Paz, ha invertido capital político en sostener esta narrativa de pacificación. La resistencia confía en que esta ansiedad por el reconocimiento internacional y la preservación de la credibilidad ante socios clave como Catar, actuarán como un dique temporal, aunque precario, contra los instintos belicistas de Tel Aviv. La Arquitectura de la Incertidumbre El plan, que debe ser ratificado por el Gobierno israelí, se articula en fases deliberadamente vagas. Establece un cese de hostilidades que debería conducir a un alto el fuego permanente, el cual, a su vez, abriría la puerta a negociaciones para una segunda fase. Esta estructura escalonada fue una exigencia israelí, que vetó un acuerdo integral y completo. La historia reciente avala el escepticismo: el actual acuerdo es menos ambicioso que el propuesto a inicios de 2025, el cual Israel terminó por violar. Dos puntos emergen como futuras líneas de fractura. Primero, el desarme de Hamás. Estados Unidos e Israel insisten en que es innegociable, mientras que la resistencia palestina solo contempla dicha posibilidad una vez constituido un Estado palestino funcional y con fuerzas armadas propias. Segundo, el intercambio de prisioneros. Tel Aviv busca reservarse el derecho de vetar la liberación de líderes palestinos prominentes, una condición que Hamás difícilmente aceptaría. El Horizonte: ¿Paz o Nuevo Ciclo de Violencia? La frágil calma pende de un hilo. El escenario más probable, lejos del optimismo cauteloso, es una eventual ruptura. Israel podría encontrar en la negativa al desarme la justificación para reanudar las operaciones militares. Alternativamente, podría instaurarse un statu quo intermedio donde un alto el fuego formal sea sistemáticamente violado bajo el pretexto de la \»autodefensa\», una práctica ya habitual en la frontera con Líbán. Mientras la atención se centra en Gaza, el temor fundado es que la presión israelí se desvíe y se recrudezca en Cisjordania, donde ya existe un plan de anexión aprobado. La paz genuina en Gaza se revela como una quimera, pues Israel no la desea en los términos que exige la soberanía palestina. La contención del genocidio, por tanto, no dependerá de la solidez del acuerdo, sino de la persistencia de la resistencia, la presión internacional y, paradójicamente, del volátil capricho de un magnate norteamericano empeñado en forjar su legado con un galardón que la historia podría recordar como inmerecido.