Estados Unidos, Israel e Irán, una guerra sin vencedores que exige una paz urgente

La escalada militar entre Estados Unidos, Israel e Irán ha entrado en un peligroso punto de estancamiento. Tras meses de ataques, represalias y negociaciones fallidas, el conflicto demuestra que la superioridad militar no garantiza la paz y que solo una solución diplomática podrá evitar una catástrofe regional de mayores proporciones. Una guerra sin vencedores que exige una paz urgente El conflicto que hoy enfrenta a Estados Unidos, Israel e Irán no nació de un día para otro. Es la consecuencia de décadas de desconfianza, rivalidades estratégicas, disputas por la influencia regional y un programa nuclear iraní que Israel considera una amenaza existencial, mientras Teherán insiste en defender como parte de su soberanía. A ello se suma el histórico respaldo político, económico y militar de Washington al Estado israelí, elemento que ha convertido cualquier confrontación en un problema de alcance internacional. Las tensiones se agravaron tras los enfrentamientos indirectos que durante años protagonizaron ambos países mediante grupos aliados en Líbano, Siria, Irak, Gaza y Yemen. Lo que comenzó como una guerra por intermediarios terminó evolucionando hacia una confrontación directa, con ataques sobre territorio iraní y una respuesta de Teherán mediante misiles y drones contra Israel, bases estadounidenses y rutas estratégicas para el comercio mundial. La participación abierta de Estados Unidos modificó completamente el equilibrio del conflicto. Washington justificó su intervención en la necesidad de proteger a sus aliados, impedir el avance del programa nuclear iraní y garantizar la libre navegación en el estrecho de Ormuz, una arteria por la que transita una parte esencial del petróleo que consume el planeta. Sin embargo, conforme avanzaron los meses quedó demostrado que una campaña militar, por intensa que fuera, difícilmente lograría imponer una solución definitiva. Israel, por su parte, ha sostenido que la ofensiva busca neutralizar una amenaza permanente contra su seguridad nacional. Irán, en cambio, presenta su respuesta como un acto de legítima defensa frente a ataques contra su territorio y sus principales dirigentes. Mientras ambos gobiernos reivindican sus posiciones, las consecuencias recaen sobre millones de civiles que viven bajo el temor constante de bombardeos, desplazamientos forzados y una creciente incertidumbre económica. El conflicto ha alcanzado ahora un evidente punto de encallamiento. Ninguna de las partes ha conseguido los objetivos que se propuso al inicio. Estados Unidos ha comprobado que su inmenso poder militar no basta para imponer un cambio político o eliminar por completo las capacidades militares iraníes. Israel continúa enfrentando ataques que mantienen en tensión a su población. Irán, aunque ha demostrado capacidad de resistencia, soporta enormes pérdidas humanas, económicas y de infraestructura derivadas de la guerra y las sanciones internacionales. El resultado es un equilibrio precario donde todos pierden. Los mercados internacionales reaccionan con volatilidad cada vez que aumenta la tensión en el estrecho de Ormuz. Los precios de la energía afectan a economías desarrolladas y emergentes por igual. Las rutas marítimas siguen amenazadas y la estabilidad de Oriente Medio permanece en permanente riesgo. La comunidad internacional tampoco puede sentirse satisfecha. Las Naciones Unidas han visto limitada su capacidad de mediación, mientras las principales potencias continúan divididas respecto a la estrategia para contener la crisis. Las negociaciones impulsadas por mediadores regionales han logrado pausas temporales en los combates, pero ninguna ha conseguido resolver el problema de fondo: la ausencia de garantías de seguridad mutua y la falta de un acuerdo político duradero. Persistir en la lógica de la guerra solo prolongará el sufrimiento humano y aumentará el riesgo de un enfrentamiento regional de consecuencias imprevisibles. Ningún arsenal puede sustituir a la diplomacia. Ningún bombardeo puede construir la confianza necesaria para una paz estable. Y ninguna victoria militar tendrá verdadero significado si deja tras de sí una región devastada y generaciones enteras marcadas por el odio. La historia demuestra que los conflictos más complejos terminan resolviéndose en una mesa de negociación, no en el campo de batalla. El desafío consiste en encontrar un equilibrio que garantice la seguridad de Israel, preserve la soberanía de Irán, reduzca el riesgo nuclear y permita a Estados Unidos abandonar una dinámica de confrontación permanente sin renunciar a sus intereses estratégicos. El mundo necesita menos discursos de confrontación y más liderazgo político. La paz nunca será fruto de la imposición absoluta de una parte sobre otra, sino del reconocimiento de que la seguridad colectiva depende de acuerdos verificables, respeto al derecho internacional y voluntad de convivencia. Cada día que esta guerra se prolonga aumenta el costo humano, económico y político para toda la comunidad internacional. No existen vencedores en un conflicto que consume recursos, destruye vidas y alimenta la inestabilidad global. La verdadera victoria será detener la guerra antes de que el precio de la paz resulte todavía más alto.
Netanyahu regresa a Washington en medio del desgaste de su imagen y crecientes tensiones con Trump

El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, llega nuevamente a la Casa Blanca en un contexto político complejo, marcado por el debilitamiento de su respaldo tanto en Estados Unidos como en su propio país, mientras afloran diferencias con el presidente Donald Trump sobre la estrategia frente a Irán. Por Redacción Internacional WASHINGTON. El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, inicia una nueva visita oficial a Washington en uno de los momentos más delicados de su trayectoria política reciente, con un escenario marcado por la pérdida de respaldo en Estados Unidos, una campaña electoral incierta en Israel y señales de enfriamiento en su tradicional relación con el presidente estadounidense Donald Trump. La visita se produce a escasos tres meses de las elecciones legislativas israelíes, en las que los sondeos reflejan un panorama adverso para la actual coalición de gobierno encabezada por Netanyahu. Las proyecciones sitúan al bloque oficialista por debajo de la mayoría parlamentaria necesaria para conservar el poder, aumentando la incertidumbre sobre la continuidad del mandatario. Al mismo tiempo, Washington también atraviesa un ciclo electoral decisivo. La posibilidad de que los republicanos pierdan el control del Congreso introduce nuevas interrogantes sobre el futuro del respaldo militar y político que históricamente ha recibido Israel desde Estados Unidos, especialmente ante el creciente cuestionamiento dentro del Partido Demócrata. Crece el distanciamiento en Washington Durante los últimos meses ha aumentado el debate político en Estados Unidos sobre la política hacia Israel. Un sector cada vez más amplio del Partido Demócrata ha expresado reservas respecto al apoyo militar a Tel Aviv, en medio de las críticas internacionales por la situación humanitaria derivada de la guerra en Gaza. La semana pasada, más de un centenar de legisladores demócratas respaldaron una iniciativa orientada a limitar el envío de armamento a Israel. Aunque la propuesta fue bloqueada por la mayoría republicana en la Cámara de Representantes, la votación evidenció un cambio significativo dentro del panorama político estadounidense. A pesar de ese contexto, Netanyahu busca aprovechar su encuentro con Trump para proyectar una imagen de continuidad en la alianza estratégica entre ambos gobiernos, considerada durante años uno de los pilares de la política exterior israelí. Diferencias por la estrategia frente a Irán Sin embargo, la relación entre ambos líderes ha mostrado señales de desgaste como consecuencia de las diferencias surgidas en torno a la estrategia militar y diplomática respecto a Irán. La ofensiva iniciada meses atrás contra territorio iraní no ha alcanzado los objetivos planteados inicialmente, entre ellos limitar el programa nuclear iraní o provocar un cambio de régimen en Teherán. Paralelamente, la prolongación del conflicto ha incrementado la tensión regional y generado efectos económicos, incluido el aumento del precio internacional de los combustibles debido a las amenazas sobre el estrecho de Ormuz y la intensificación de ataques en el Mar Rojo. Mientras Washington ha impulsado nuevos contactos diplomáticos con autoridades iraníes, Israel ha mantenido una posición más favorable a prolongar la presión militar, generando discrepancias públicas entre ambos gobiernos. Trump endurece el tono hacia Netanyahu Las diferencias también se han reflejado en las declaraciones del presidente estadounidense. Trump ha reconocido públicamente que existen desacuerdos con el Gobierno israelí respecto al conflicto con Irán y ha señalado que, aunque ambos países mantienen objetivos comunes, persisten diferencias sobre la forma de alcanzarlos. En intervenciones recientes, el mandatario estadounidense ha reiterado que Washington continúa explorando una salida negociada con Teherán y ha insistido en mantener abiertas las vías diplomáticas, al tiempo que recordó el papel determinante de Estados Unidos como principal aliado estratégico de Israel. Estas declaraciones contrastan con el respaldo prácticamente incondicional que caracterizó la relación entre ambos dirigentes durante años y reflejan una etapa de mayor complejidad en el vínculo bilateral. Cambia la percepción de Israel entre los estadounidenses El escenario también está condicionado por la evolución de la opinión pública en Estados Unidos. Diversos estudios reflejan un incremento del rechazo hacia Israel entre sectores del electorado, una tendencia que ya no se limita a los votantes demócratas, sino que también comienza a observarse entre parte de la base republicana, especialmente entre los ciudadanos más jóvenes. Analistas consideran que esta transformación responde tanto al prolongado conflicto en Oriente Medio como al debate interno generado por la participación estadounidense en escenarios militares internacionales, una de las principales promesas de campaña de Trump fue precisamente reducir la implicación de Estados Unidos en guerras en el exterior. Un encuentro clave para ambos líderes La reunión entre Netanyahu y Trump se desarrolla, por tanto, en un momento especialmente sensible para ambos mandatarios, quienes enfrentan importantes desafíos políticos internos mientras intentan preservar una alianza considerada estratégica para la estabilidad de Oriente Medio. El resultado del encuentro será observado con atención tanto por los aliados occidentales como por los actores regionales, en un contexto donde las decisiones sobre Irán, Gaza y la seguridad regional continúan condicionando la agenda internacional.
Cien días de fuego en Irán sin visos de resolución
Estados Unidos intensifica bombardeos contra objetivos estratégicos; la Guardia Revolucionaria responde con drones sobre bases en Baréin. El estrecho de Ormuz muestra signos de reactivación comercial pese al bloqueo, mientras la comunidad internacional observa con alarma una escalada que acerca la región al abismo. Por Redacción Internacional A cien días del estallido de la guerra contra Irán, el conflicto no solo persiste sino que se ha endurecido en una espiral de ataques cruzados, advertencias beligerantes y una paz que se desvanece entre bombardeos y misiles. Lo que el presidente estadounidense, Donald Trump, auguró como una contienda breve se ha convertido en una crisis prolongada que mantiene en vilo a Oriente Medio. El pasado domingo se cumplió el centenario de unas hostilidades que han dejado miles de desplazados, instalaciones destruidas y un tablero regional fracturado. A pesar de un alto el fuego acordado el 8 de abril, los enfrentamientos no han cesado. La última escalada llegó con el lanzamiento, por parte de Irán, de once misiles contra el norte de Israel —la primera ofensiva directa de este tipo desde la tregua—, en respuesta a bombardeos israelíes sobre Dahiye, bastión chiita en Beirut. Israel replicó de inmediato con ataques aéreos en territorio iraní. Su primer ministro, Benjamin Netanyahu, advirtió que cualquier nuevo ataque recibirá una respuesta \»con fuerza\». En paralelo, Washington ha endurecido su posición: el Comando Central de Estados Unidos confirmó una serie de bombardeos \»proporcionales\» contra sistemas de defensa aérea y radares iraníes cerca del estrecho de Ormuz, en represalia por el derribo de un helicóptero estadounidense. La Guardia Revolucionaria iraní no tardó en contestar. Horas después, lanzó un ataque con drones contra bases de la Quinta Flota estadounidense en Baréin, advirtiendo que cualquier nueva \»agresión\» recibirá una respuesta \»más severa\». Las explosiones se han sentido también en Teherán, Isfahán y Tabriz, con al menos quince heridos reportados. Pese a la retórica belicista, Trump aseguró aún que un acuerdo podría alcanzarse en \»dos o tres días\». No obstante, los hechos sobre el terreno dibujan un panorama opuesto: las amenazas se multiplican, Irán ha prometido atacar instalaciones energéticas si sus complejos petroquímicos vuelven a ser blanco, y la comunidad internacional asiste impotente al riesgo de una confrontación regional de mayor calado. En medio de la turbulencia, el mercado petrolero ofrece un dato paradójico: el crudo intermedio de Texas cayó un 3.4 %, hasta 88.2 dólares por barril, después de que el secretario de Energía estadounidense, Chris Wright, anunciara que el tránsito por el estratégico estrecho de Ormuz está aumentando pese al bloqueo. Antes de la guerra, por ese corredor marítimo circulaba una quinta parte del petróleo mundial. Su progresiva reactivación, aunque aún frágil, abre una tenue rendija a la esperanza económica, pero no a la política. A cien días del inicio de la guerra, Irán sigue en llamas, los misiles surcan el cielo y la diplomacia parece un eco lejano. Oriente Medio aguarda, otra vez, el siguiente estallido.
¡Mundial 2026 manchado por el odio y la hipocresía! Árbitro africano deportado como terrorista mientras Israel juega con las manos teñidas de sangre en Gaza
Omar Artan, el mejor árbitro de África, fue sometido a un brutal interrogatorio de 11 horas en Miami, encarcelado y expulsado de Estados Unidos bajo acusaciones fantasma de vínculos con el yihadismo. Mientras tanto, la FIFA y la Casa Blanca le abren las puertas a Israel, un Estado que comete genocidio ante los ojos del mundo, y nos venden el fútbol como un escenario político impoluto. La pregunta que duele: ¿quién es realmente el terrorista aquí? Por Julio Guzmán Acosta El fútbol, ese viejo consuelo de las masas, ese invento humilde que alguna vez perteneció a los potreros y a la ternura de los barrios, vuelve a ser violado por la geopolítica. Nos quieren hacer creer, con discursos edulcorados y campañas de mercadotecnia global, que el Mundial de Fútbol es una fiesta apolítica, un remanso de paz donde las naciones compiten solo con el alma y el músculo. Mentira. El Mundial 2026 ya huele a pólvora y a doble rasero. La historia de Omar Abdulkadir Artan, árbitro somalí galardonado como el mejor de África en 2025, es la prueba más descarnada. Este hombre, que debía hacer historia como el primer silbante de su país en dirigir un partido mundialista, fue recibido en Miami el pasado 6 de junio no con el respeto que merece un deportista consagrado, sino con el ensañamiento reservado a los enemigos públicos. Agentes de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) lo arrancaron de la sala de espera del aeropuerto y lo arrastraron a una celda. Durante once horas —que en el cuerpo de un viajero cansado pesan como siglos— lo bombardearon con preguntas sobre política somalí, sobre Al-Shabab, sobre supuestos vínculos que nadie ha probado. Mostró sus credenciales de la FIFA, sus fotografías en canchas internacionales, su visa en regla. Nada bastó. Lo metieron en una celda de detención y, sin más explicación, lo devolvieron a Estambul como si fuera un fardo de basura. Andrew Giuliani, el operador político que dirige el grupo de trabajo de la Casa Blanca para el Mundial, se atrevió a decir que existía \»una razón muy sólida\» para vetarlo. Pero no dio ninguna. El anonimato de un funcionario trumpista filtró después la acusación: \»asociación con presuntos miembros de organizaciones terroristas\». Palabras huecas, señor Giuliani. Palabras que en la práctica equivalen a la sospecha como condena. Mientras Artan era humillado, encarcelado y deportado, ¿saben quién sí estará en el Mundial 2026? Israel. El mismo Estado que, ante los ojos de un planeta horrorizado, ha asesinado a más de 75 mil palestinos en Gaza, la mayoría mujeres y niños. El mismo Estado que ha destruido hospitales, universidades, campamentos de refugiados, y cuyos líderes enfrentan cargos de genocidio ante la Corte Penal Internacional. Ese país tendrá su selección compitiendo en suelo estadounidense. Nadie lo interrogará durante once horas en una celda de Miami. Nadie le preguntará por sus \»vínculos con organizaciones terroristas\», aunque sus tanques hayan bombardeado escuelas de la ONU. Entonces, empecemos a hablar con claridad. El problema no es que el árbitro somalí fuera sospechoso. El problema es que, para el poder occidental, ser somalí ya es suficiente sospecha. Ser africano, musulmán, de un país pobre, y cargar con la osadía de vestir un uniforme de la FIFA en tierra gringa, es un delito. Mientras que ser israelí, aunque se viaje con las manos manchadas de sangre infantil, es un pasaporte limpio. El Mundial no es apolítico, señores. El Mundial es el espejo donde el poder muestra sus vergüenzas sin pudor. Y la pregunta que nos queda, mientras Omar Artan aún espera respuestas desde Turquía, es tan punzante como ineludible: si el terrorismo es matar civiles, bombardear refugios y negar el agua al sediento, ¿por qué el terrorista juega el Mundial e Israel está en la fiesta, mientras el árbitro africano paga con su sueño el pecado de haber nacido en el lugar equivocado? Que alguien explique esto, si es que aún existe la decencia en el periodismo. Yo, mientras tanto, me quedo con la imagen de un hombre en una celda, un silbato en la maleta, y un mundo que aplaude a los verdugos mientras señala a las víctimas con el dedo inquisidor. Así nos venden el fútbol. Así nos venden la moral. Y nosotros, cómplices de asiento, seguimos comprando la entrada.
Guerra abierta en Oriente Próximo: Irán desata un alud de misiles contra Israel y enciende las alarmas en el mundo entero
La república de los ayatolás atacó en represalia por acciones militares previas; la Cúpula de Hierro interceptó la mayoría de los proyectiles mientras la comunidad internacional teme una confrontación regional Por Julio Guzmán Acosta TEHERÁN/JERUSALÉN. — El polvorín de Medio Oriente volvió a estallar este domingo con una furia que pocos esperaban pero que muchos temían. Irán, la antigua Persia que hoy gobierna una teocracia con puño de hierro, lanzó un ataque con misiles contra Israel —su enemigo jurado, su sombra eterna— y encendió todas las alarmas en una comunidad internacional que observa, contiene el aliento y reza para que la mecha no alcance el barril de la pólvora definitiva. Los primeros reportes llegaron como un latigazo. Medios estatales iraníes, esos altavoces del régimen de los ayatolás, confirmaron sin titubeos la ofensiva: un puño cerrado lanzado al aire con furia contenida, presentado al mundo como \»respuesta\» a las recientes acciones militares israelíes en la región. Un argumento que, en la lógica del ajedrez de sangre y sombras que se juega en esa franja de tierra maldita y sagrada, equivale a un jaque directo. En Israel, el lado del espejo, el estruendo fue inmediato. Las sirenas de emergencia —ese aullido metálico que ningún israelí olvida jamás— rasgaron la tranquilidad de varias zonas del país. Jerusalén, la ciudad de las tres religiones, tembló. Tel Aviv, la burbuja cosmopolita a orillas del Mediterráneo, se paralizó. Los sistemas de defensa aérea, esa maravilla tecnológica llamada Cúpula de Hierro, despertaron de su letargo vigilante para escribir en el cielo su propia poesía de destrucción: luces que persiguen luces, explosiones lejanas, la promesa de que no todo está perdido. Las Fuerzas de Defensa de Israel, lacónicas y precisas como un bisturí, informaron que gran parte de los proyectiles fueron interceptados. \»Continuamos evaluando\», dijeron. La frase, corta y militar, es también un confesionario: nadie sabe aún, con certeza, cuántos misiles encontraron su triste destino en tierra, cuántas vidas se hicieron añicos, cuántas casas se convirtieron en escombros. Las autoridades no ofrecieron un balance definitivo. El silencio, a veces, es más aterrador que las cifras. Este nuevo episodio no es una grieta más en el muro: es un ariete. La tensión entre Irán e Israel, que durante años se alimentó de sombras —asesinatos selectos, sabotajes en instalaciones nucleares, ciberataques, barcos atacados en la noche—, ha decidido por fin quitarse el disfraz. Ahora es un duelo a plena luz del día, con misiles como palabras y cielos humeantes como testigos. Y el mundo entero, de Washington a Moscú, de Pekín a Bruselas, mira hacia ese vértice del planeta donde la historia parece condenada a repetirse como una pesadilla de la que no se puede despertar. Diversos gobiernos y organismos internacionales, esos coros que siempre llegan después de los disparos, han reiterado sus llamados a la moderación y al diálogo. Lo hacen con la urgencia de quien intenta apagar un incendio con un vaso de agua. Porque en Medio Oriente, lo sabemos, la moderación es un lujo y el diálogo, casi siempre, una tregua que precede a la tormenta. El riesgo, ahora, es la expansión. Que Líbano, que Siria, que los territorios palestinos, que los hutíes en Yemen se sumen al fuego cruzado. Que la guerra de misiles se convierta en guerra de frentes. Que la historia, esa maestra cruel que nunca aprende, escriba su capítulo más sangriento. Por ahora, solo queda la incertidumbre. Las sirenas que callan. Los misiles que descansan en sus silos, esperando la próxima orden. Y los pueblos, siempre los pueblos, atrapados en medio del tablero, sin más escudo que el miedo y la esperanza de que esta vez, tal vez, la razón gane su antigua batalla contra la furia.
¡ESCÁNDALO GLOBAL! La siniestra telaraña de Washington y Tel Aviv que busca TRITURAR a Iván Cepeda el 31 de mayo
Mercenarios digitales, excancilleres uribistas y un asesor de Milei tejen una operación de guerra psicológica desde Honduras hasta Colombia, usando inteligencia artificial y granjas de trolls para enterrar la democracia bajo una avalancha de miedo. Por: Redacción Internacional. En la más pura tradición del periodismo de investigación, que no se arredra ante los poderes fácticos, Diario Red revela en una serie extraordinaria la existencia de un pacto infernal. Mientras Colombia se prepara para definir su destino el próximo 31 de mayo en las urnas, el país no solo elige presidente: se enfrenta a una invasión silenciosa. Una operación de desestabilización mediática y digital, orquestada desde Washington y Tel Aviv, ha convertido la contienda electoral en un campo de batalla donde los votantes son el blanco y la verdad, la primera baja. El modus operandi, desvelado tras la filtración del llamado ‘Hondurasgate’, es tan eficaz como aterrador: titulares falsos sembrados como minas antipersona, ejércitos de perfiles zombi manipulando el debate y una arquitectura de inteligencia artificial entrenada para fabricar el miedo. El objetivo final, según los documentos a los que tuvo acceso esta redacción, no es otro que derribar al candidato de la izquierda colombiana, Iván Cepeda, impidiendo por cualquier medio su llegada al palacio de Nariño. La filtración que sacudió al continente El 29 de abril, el panorama político continental se estremeció. Diario Red publicó la primera entrega del ‘Hondurasgate’: una serie de 37 audios donde el narcotraficante y expresidente hondureño, Juan Orlando Hernández, confiesa una operación transnacional. Con la frialdad de un conspirador, Hernández presume haber recibido el indulto de Donald Trump gracias a la intermediación de “una junta de rabinos” y del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu. En las grabaciones, Hernández y el actual presidente hondureño, Nasry Asfura, acuerdan montar una “célula” de periodismo digital con sede en Estados Unidos. “Se vienen unos expedientes contra Colombia”, se escucha decir al narco-presidente, quien añade que el mandatario argentino Javier Milei donaría 350.000 dólares para financiar esta fábrica de propaganda sucia. No es una conspiración aislada: es la punta de un iceberg que hunde sus fauces en la ultraderecha global. De ‘Proyecto Júpiter’ al ‘Hondurasgate’: el monstruo local Mientras las filtraciones resonaban en el Congreso colombiano, el sistema de medios públicos Señal Colombia y la Revista Raya destaparon a la bestia local: el ‘Proyecto Júpiter’. Liderado por Jaime Bermúdez Merizalde, excanciller de Álvaro Uribe y doctor en comunicación política por Oxford, el manual es un compendio de guerra psicológica aplicada a las elecciones. Las diapositivas filtradas muestran a Bermúdez explicando a empresarios del Valle del Cauca—agroindustriales como Carvajal, Postobón e Incauca—cómo generar “miedo, indignación e incertidumbre” entre los trabajadores para constreñir su voto bajo la amenaza velada del despido. La conexión es un hilo rojo que conduce directamente a Luis David Duque. Este personaje, a quien algunos osan llamar “estratega”, aparece como aliado mediático de Júpiter y es, al mismo tiempo, el jefe de debate de la candidata de ultraderecha Paloma Valencia. Su pasado es un prontuario: operador de campañas sucias en Honduras, perfilador de periodistas clasificándolos como “opositores” y contratista del Estado por más de 3.684 millones de pesos. En el argot colombiano, “perfilar” tiene una carga oscura, vinculada al espionaje ilegal y la persecución. Fernando Cerimedo: el ‘hombre MAGA’ que susurra a los tiranos Para entender al peón, hay que conocer al rey. Fernando Cerimedo, de 44 años, es el nexo perfecto entre el trumpismo, el bolsonarismo y la nueva derecha comunicacional. The Economist lo bautizó como “el hombre MAGA en América Latina”, pero bien podría llamársele el mercenario de la desinformación. Su rastro es sangriento: tras la derrota de Jair Bolsonaro, organizó el ‘live’ #BrasilFueRobado, sembrando dudas sobre el sistema electoral, por lo que la Policía Federal de Brasil lo investiga por intento de golpe de Estado. Su paso por Chile fue igualmente siniestro, publicando encuestas falsas en El Mercurio y repartiendo panfletos apócrifos sobre el “fin de la casa propia”. Ahora, como asesor del presidente boliviano Rodrigo Paz, exporta su modelo de “guerra cultural” que divide a la nación en razas y regiones, mientras Bolivia arde en bloqueos y enfrentamientos. “¿Quién gobierna?”, se pregunta la analista Lupe Cajías. La respuesta, para muchos, tiene nombre y apellido, y no es boliviano: es Fernando Cerimedo. El 31 de mayo: la última trinchera Lo que une a Cerimedo, a Duque y al Proyecto Júpiter es una metodología diabólica. Como advierte la UNESCO, el uso de inteligencia artificial generativa y ‘deepfakes’ permite fabricar un consenso sintético. Ya no mienten directamente: amplifican narrativas con granjas de ‘trolls’ y el apoyo inquebrantable de la Casa Blanca. Mientras Colombia se prepara para las elecciones, el ‘Proyecto Júpiter’ sigue activo. Aún se desconoce el paradero del software espía Pegasus que el presidente Iván Duque compró a Israel, ni el destino de los 350.000 dólares que Milei donó a esta telaraña de la desestabilización. La pregunta que flota en el aire, cargada de una angustia existencial, es lapidaria: ¿quién defiende la república cuando el poder representativo de la democracia se ahoga en una cloaca de datos falsos? Este 31 de mayo, la única forma de combatir a estos mercenarios mediáticos será mediante una movilización nacional masiva. La última palabra, si es que aún les queda alguna a los colombianos para ser escuchados por encima del ruido de las mentiras, la tendrá la sociedad civil. Que la historia juzgue a quienes, desde la sombra, intentan comprar el alma de una nación.
Israel aborda y abre fuego contra la flotilla solidaria con Gaza en aguas internacionales
Las fuerzas militares israelíes han atacado este martes los últimos barcos de la flotilla solidaria que navegaban hacia Gaza, después de haber capturado el lunes cuarenta embarcaciones y más de trescientos activistas. Entre los apresados se encuentran el periodista español Ignacio Ladrón de Guevara, colaborador de EL PAÍS; la hermana del presidente de Irlanda, Margaret Connolly; el activista turco Ömer Aslan; el español Lluis de Moner Mayans; Alonso Santos y el argentino Lautaro Rivara. En las transmisiones en directo se observa cómo los militares israelíes disparan, utilizan cañones de agua y realizan maniobras de riesgo para abordar los veleros Girolama, Alcyone y Sirius, todos ellos en aguas internacionales, a unas 160 millas náuticas de Gaza y de las aguas territoriales israelíes. No hay comunicación con los apresados ni constancia de víctimas mortales. El Ejército y Exteriores de Israel han declinado hacer comentarios. Por: Virtudes Álvarez Sampedro El Mediterráneo oriental volvió a ser escenario, en las últimas horas, de un operativo militar israelí de alto voltaje. Las fuerzas armadas de Israel han abierto fuego, han empleado cañones de agua a presión y han ejecutado maniobras de riesgo para abordar la última decena de barcos que integraban la flotilla solidaria con destino a Gaza. La operación, desarrollada a lo largo de este martes, se suma a la emprendida el lunes, cuando ya fueron capturadas cuarenta embarcaciones y más de trescientos activistas procedentes de diversos países. Entre los apresados se encuentra el periodista español Ignacio Ladrón de Guevara, colaborador habitual de EL PAÍS, con quien se ha perdido toda comunicación desde el momento del abordaje. Tampoco existen, hasta el cierre de esta edición, noticias sobre el paradero del resto de los detenidos, una lista que incluye nombres de relevancia internacional. Destaca entre ellos Margaret Connolly, hermana del presidente de Irlanda, así como el activista turco Ömer Aslan y los españoles Lluis de Moner Mayans y Alonso Santos, junto al argentino Lautaro Rivara. Disparos y pánico a bordo del Girolama Las imágenes que han trascendido, gracias a las transmisiones en directo que los propios activistas mantenían activas hasta el momento del asalto, resultan estremecedoras. Ömer Aslan se encontraba narrando para sus seguidores la travesía a bordo del velero Girolama, en el que también viajaba Lluis de Moner Mayans, cuando una lancha zódiac de las Fuerzas Armadas israelíes, con una decena de militares armados, se aproximó a la embarcación. En el vídeo de la transmisión se aprecia con claridad cómo, al acercarse la lancha, comienzan a escucharse disparos. Los tripulantes del Girolama se echan al suelo cubriéndose la cabeza, mientras los gritos de pánico se multiplican. Otro registro, captado por la cámara de seguridad del propio barco, muestra a los tripulantes con los brazos en alto, en señal de sometimiento, instantes antes de que las fuerzas israelíes abrieran fuego. El Alcyone, bajo la mira de un uniformado El velero Alcyone también fue objeto de agresiones. En los vídeos difundidos por las organizaciones coordinadoras de la flotilla se observa, con una nitidez perturbadora, cómo un militar israelí apunta directamente hacia la embarcación y dispara. El Alcyone, al igual que el Girolama, se encontraba en aguas internacionales, concretamente al norte de Egipto, a unas 160 millas náuticas de la costa de Gaza y también de las aguas territoriales israelíes, lo que plantea serias cuestiones sobre la legalidad de la intervención. Hasta el momento, las organizaciones que coordinan la flotilla no han informado de víctimas mortales ni de heridos, si bien la comunicación con ambas embarcaciones se interrumpió de manera abrupta en el mismo instante en que las fuerzas israelíes completaron el abordaje. Maniobras de riesgo contra el Sirius Más al este, en una zona más cercana a la costa de Israel, otra embarcación de la flotilla, el Sirius, vivió un episodio similar. A bordo viajaban, entre otros activistas, el español Alonso Santos y el argentino Lautaro Rivara. El Sirius mantenía en ese momento una comunicación en directo con la mesa de crisis establecida en Estambul, creada específicamente para dar seguimiento al avance de la flotilla. Las imágenes de esa transmisión muestran cómo una patrullera israelí realiza maniobras arriesgadas para intentar detener al Sirius. En un primer momento, los militares rocían con agua a presión a los tripulantes, que se mantenían con las manos en alto sobre la cubierta, en clara actitud de no resistencia. Acto seguido, la patrullera se aproxima de golpe por el costado de babor y, justo cuando parece que va a embestir al velero con su quilla, la comunicación se corta. Desde entonces, no ha sido posible restablecer el contacto. Silencio oficial israelí Tanto el Ejército israelí como el Ministerio de Exteriores del país han declinado hacer comentarios sobre el incidente cuando fueron preguntados por la agencia Reuters. Este mutismo contrasta con la abundante documentación gráfica y testimonial que ha quedado registrada y que, sin duda, alimentará en los próximos días las denuncias por parte de las organizaciones de derechos humanos y de los gobiernos de los países de los activistas apresados. La flotilla solidaria, impulsada por un conjunto de organizaciones internacionales con el objetivo de romper el bloqueo naval impuesto por Israel sobre la Franja de Gaza y hacer llegar ayuda humanitaria, ha sufrido en los últimos días el mayor operativo de interceptación de su historia. El precedente más grave se remontaba a 2010, cuando el Ejército israelí asaltó la llamada Flotilla de la Libertad y causó la muerte a diez activistas turcos. Ahora, con más de cuatrocientas personas detenidas en dos jornadas consecutivas y sin comunicación con los apresados, la comunidad internacional observa con creciente preocupación el desenlace de una operación que, por el momento, sigue envuelta en la niebla del silencio oficial.
La televisión iraní tilda de “rendición” propuesta de Estados Unidos para poner fin al conflicto
El medio estatal de Teherán asegura que la contrapropuesta iraní exige reparaciones de guerra, el levantamiento de sanciones y el reconocimiento de su soberanía sobre el estrecho de Ormuz, mientras Trump califica la respuesta como “inaceptable”. Por: César Dalmasi Guzmán Teherán, 12 may. – La televisión estatal de Irán calificó como un intento de “rendición” la propuesta presentada por Estados Unidos para poner fin al conflicto armado que desde finales de febrero enfrenta a ambas naciones, al tiempo que dio a conocer los términos de la contrapropuesta iraní, que incluye el pago de reparaciones por la guerra y el reconocimiento de la soberanía persa sobre el estratégico estrecho de Ormuz. En un comunicado difundido la víspera, el medio oficial afirmó que Teherán rechazó el plan estadounidense al considerar que implicaba aceptar las “exigencias excesivas” del presidente norteamericano, Donald Trump. El texto oficial iraní añadió que su propia propuesta contempla, además, el levantamiento inmediato de las sanciones económicas y la liberación de los activos iraníes congelados en el extranjero. La respuesta de Washington no se hizo esperar. Trump declaró que la posición iraní resultaba “inaceptable”, en una escalada retórica que amenaza con romper el frágil alto el fuego logrado el pasado 8 de abril tras la mediación de Pakistán. El conflicto entre Irán, Estados Unidos e Israel se remonta al 28 de febrero último, cuando Washington y Tel Aviv iniciaron operaciones militares contra territorio iraní, a las que Teherán respondió con ataques contra objetivos israelíes y posiciones estadounidenses en varios países de la región. Tras semanas de hostilidades, el 8 de abril ambas partes anunciaron un cese temporal de las acciones bélicas, también mediado por Pakistán. Tres días después, el 11 de abril, Islamabad acogió una ronda de conversaciones directas entre representantes estadounidenses e iraníes, aunque sin que se alcanzara un acuerdo definitivo para poner fin a las hostilidades. Al término de aquellas negociaciones, Trump anunció la extensión indefinida del alto el fuego, sin que mediara una declaración conjunta. La contundente calificación de la televisión iraní —“rendición”— y la exigencia de reparaciones por la guerra constituyen ahora los principales escollos para cualquier avance diplomático. Analistas coinciden en que la demanda sobre el estrecho de Ormuz, por donde transita aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial, eleva la tensión a niveles críticos. Hasta el cierre de esta edición, la Casa Blanca no había emitido una respuesta formal a los términos iraníes. La comunidad internacional observa con creciente preocupación el estancamiento de las conversaciones, mientras Pakistán, el país mediador, ha convocado a nuevas rondas de diálogo en un intento por impedir el colapso definitivo de la tregua.
México condena el asalto a la flotilla humanitaria a Gaza y repatriará a una ciudadana
El gobierno de México expresa su “enérgica objeción” por el asalto a la Flotilla Global Sumud, exige respeto al derecho internacional y confirma la llegada de una connacional que viajaba en una de las embarcaciones detenidas en alta mar. Por Ángel Feliu G. Ciudad de México, 4 de mayo. – México expresó hoy su profunda y enérgica objeción a la intercepción de la Flotilla Global Sumud, el convoy con destino a la Franja de Gaza para entregar ayuda humanitaria, e informó sobre la repatriación de una connacional. En un comunicado, la Secretaría de Relaciones Exteriores calificó el acto como una flagrante violación de los principios fundamentales del derecho internacional, incluido el derecho internacional de los derechos humanos, y sostuvo que “no puede ser tolerado bajo ninguna circunstancia”. Mencionó, asimismo, que mediante canales diplomáticos las autoridades transmitieron a Israel “con la mayor firmeza que se respeten los derechos de las personas tripulantes, que se garantice su bienestar físico y mental, y el derecho de libre tránsito”. La Cancillería refirió que este fin de semana la directora general de Protección Consular, Vanessa Calva, recibió en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México a la connacional que viajaba en una de las embarcaciones interceptadas por autoridades israelíes en alta mar. Señaló que la acción de Tel Aviv ocurrió en contravención al principio jurídico de la libertad de navegación. La cartera agregó que el embajador de México en Grecia, Alejandro García, asistió a la persona en aquel país y, en coordinación con el cónsul en Estambul, Alberto Fierro, fue repatriada a esta nación norteamericana para reunirse con sus familiares. Agradeció las gestiones de las autoridades griegas y turcas en apoyo a la repatriación de la connacional y aseguró que se le brindará el respaldo y acompañamiento necesarios ante los hechos ocurridos, en pleno respeto y salvaguarda de sus derechos fundamentales. Las representaciones de México en la región continúan en contacto con los otros siete connacionales que no fueron interceptados, quienes hasta ahora se reportan bien, así como con sus familiares, apuntó la Secretaría.
Reflexión de Semana Santa: \»Cosas veredes\»

Después de que la dupla Trump-Netanyauh, decidiera de forma subrepticia con sobrada premeditación y cálculos errados el asesinato del Ayatollah Alí Jameneí; acontecido el 28 de febrero, cuando los ejércitos coaligados de Estados Unidos e Israel, bombardearon la residencia de Jameneí como parte de una serie de ataques con misiles en los alrededores de Teherán, provocándole la muerte. Y donde también, fallecieron su esposa Mansoureh Khojasteh Bagherzadeh, dos días después, su hija Boshra Jameneí, una nieta de 14 meses, Zahra Mohammadi Golpayegani, su nuera Zahra Haddad-Adel y su yerno Mesbah Bagheri Kani y parte de su estado mayor incluyendo el ministro de Defensa, Aziz Nasirzadeh, y el comandante de la Guardia Revolucionaria, Mohamed Pakpur. Justo en el Sagrado mes del Ramadán, acción que, según sus cálculos provocaría la caída del régimen en una semana y a casi un mes de la arriesgada, aventurera y criminal acción, la situación es totalmente diferente y los resultados no son los esperados. Después de cuatro semanas el gobierno iraní sigue en pie, y la esperada revuelta del pueblo en su contra fue un invento para justificar su aventura. Los ataques de las fuerzas coaligadas estadounidenses e israelitas han dejado centenares de víctimas en la población civil y destruido partes de estructuras económica y militar iraní, pero no han logrado doblegar a las autoridades a aceptar las condiciones que le quieren imponer para su llamado cese al fuego y a una negociación bajo sus dictámenes. Mientras Irán no ha sido derrotado en la semana prevista, los sistemas de defensa de Israel han sido vulnerados, creando un pánico en la administración sionista; los contribuyentes estadounidenses han visto malgastar sobre los 20 mil millones en 4 semanas, una parte de aliados han tenido que sufrir la consecuencia de esta acción aventurera y la gran mayoría no se ha dejado arrastrar a la misma. Los cálculos han fallado y la situación no ha salido como ilusamente la planearon, por lo que hoy buscan un desesperado alto al fuego y acuerdo de paz. La mayor demostración del fracaso de esa aventura es el llamado de Benjamín Netanyahu, para que el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), organización global que protege los derechos de niños, niñas y adolescentes, condene a Irán por violación de los derechos humanos por la lamentable pérdida de tres niños israelitas muertos y 18 heridos por la respuesta iraní a sus constantes ataques, algo sumamente doloroso. Pero Netanyauh olvida que dentro de los 72 mil muertos que su ejército ha causado al pueblo palestino de la Franja de Gaza, hay casi 20,000 niños, de los cuales más de 1,000 no tenían un año, según Save the Children. Cuarenta y dos mil han resultado heridos, 21 mil han resultado con discapacidad permanente, una cantidad indeterminada de desaparecidos y más de 17 mil huérfanos según la misma institución. Aunque, su pedido a la ONU causó risa, de verdad que lo que causa es indignación, porque hay que sufrir de amnesia o ser muy caradura para pedir lo que usted no ha hecho, convirtiéndose en el presente siglo, en la principal causa de muerte infantil en el mundo después de la COVID 19. Por eso repito, ante el pedido insólito de Netanyahu a UNICEF, como dijo Don Quijote a su escudero Sancho Panza, \» Cosas Verdes…\»