Con la honda de David
Sigamos alzando la voz por Cuba, siempre agredida y acosada y ahora amenazada de agresiones mayores por su enemigo de siempre. Porque en ese pequeño punto del planeta están en juego cosas muy importantes. Donald Trump ha instruido cargos judiciales contra el comandante Raúl Castro, líder de la revolución y símbolo del decoro y la dignidad de los pueblos de América. Y eso es mucho en tiempos de gobiernos dóciles al mandato imperialista. “Cuando hay muchos hombres sin decoro, hay otros que llevan en sí mismo el decoro de muchos hombres”, dijo Martí. Raúl Castro es uno de ellos y por eso se busca rebajarlo. Difícilmente en Cuba, con Raúl, se repita la historia del secuestro impune del presidente Maduro y su compañera en Venezuela. Cuba es Cuba y Raúl es Raúl. Por eso buscan infamarlo, violando el derecho a la justa fama y el bien ganado honor que él ha alcanzado, y sacan del baúl de los desperdicios el incidente de hace ya más de treinta años, en el cual murieron varios terroristas reincidentes, después de veinticinco incursiones contra el espacio aéreo cubano, cada una de ellas denunciadas ante las autoridades norteamericanas con las correspondientes pruebas y las condignas advertencias. En aquellos días se difundieron grabaciones con las advertencias disuasivas de las autoridades cubanas antes de ejercer su derecho a la defensa, frente al desafío temerario de los agresores. Un acto de soberanía y legítima defensa de un Estado soberano. El mundo no puede regirse por unos códigos imperialistas, que le den derecho a un país a dictar leyes y aplicarlas más allá de sus fronteras, ni darle poder para organizar atentados y eliminar dignatarios y jefes de Estado en cualquier parte del mundo, como es el caso del Gobierno yanqui. Asuntos de principio como esos, que van mucho más allá de conceptos ideológicos y apreciaciones sobre Cuba y su proceso, son los que están en juego en torno a Cuba y es inadmisible guardar silencio y dejar de pronunciarse. Raúl Castro es un personaje de leyenda, “de esos que ya no vienen”, un símbolo de la resistencia y el honor y, con su carga de años y de méritos encima, hoy le ha tocado representar esos valores y librar una batalla más. No dudo de que saldrá victorioso como lo ha hecho siempre desde los tiempos del Moncada. Su honda es la de David y ese viejo y oxidado Goliat imperialista no podrá prevalecer contra ella.
Ormuz, la llave que al girar en falso podría hundir al mundo en una recesión de pesadilla
Analistas de Rapidan Energy Group advierten que un cierre del estrecho hasta agosto agotará las reservas de crudo y disparará el Brent a 130 dólares, con efectos equiparables a la crisis de 2008. Por: Redacción Internacional El temor que durante semanas habitó en los corredores de los ministerios de energía y en las mesas de los bancos centrales ha dejado de ser una hipótesis para convertirse en una probabilidad escalofriante. El estrecho de Ormuz, esa angosta vía de aguas turquesas por donde fluye una quinta parte del petróleo y el gas que mueve al planeta, se ha convertido en el epicentro de una tormenta cuyas réplicas, según los pronósticos más autorizados, podrían arrastrar a la economía global hacia una recesión de magnitud comparable a la crisis financiera de 2008. Así lo advirtieron los analistas de la firma asesora Rapidan Energy Group en un informe remitido a Bloomberg, donde trazan con precisión de cirujano el mapa del desabastecimiento: si el bloqueo persiste hasta agosto, las reservas internacionales de crudo sufrirán una caída crítica que se hará sentir con toda su furia en septiembre. La interrupción del tránsito marítimo durante los meses de agosto y septiembre, explican, obligará a un ajuste brutal en la demanda, desencadenando una contracción del consumo mundial de petróleo que se prolongará a lo largo de todo 2026. Precios récord y déficit de suministro Los escenarios diseñados por Rapidan Energy Group son tan variados como inquietantes. En el más optimista —una reapertura en julio—, la demanda de petróleo caería en promedio 2.6 millones de barriles diarios, mientras que el crudo Brent alcanzaría un pico cercano a los 130 dólares por barril durante el verano boreal. Pero si la reapertura se demora hasta agosto, el escenario se vuelve siniestro: el déficit de suministro en el tercer trimestre treparía a unos 6 millones de barriles diarios, empujando los inventarios globales a niveles mínimos que comprometerían la propia operatividad de los mercados energéticos. Los analistas de la firma, en un gesto que no logra calmar sino más bien subrayar la gravedad del momento, aclararon que «las condiciones macroeconómicas actuales son menos extremas que en la década de 1970 o en 2007-2008». Sin embargo, el propio matiz encierra una advertencia: cualquier nuevo repunte en los precios del petróleo acentuará de forma inevitable las fragilidades financieras que ya padece el sistema internacional. Presión prolongada en los mercados La pesadilla, advierte el informe, no terminará con la reapertura. Incluso bajo el escenario de una reapertura a comienzos de agosto, los mercados energéticos se negarán a estabilizarse de inmediato. Las reservas seguirán contrayéndose durante septiembre, pues la producción en los países del golfo Pérsico se normalizará de manera muy gradual y los envíos comerciales tardarán semanas en restablecerse. El trasfondo de esta crisis no es otro que la alta tensión bélica en la zona. El pasado 3 de mayo, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció el inicio de la “Operación Proyecto Libertad”, una misión militar destinada a escoltar y asistir a los buques comerciales bloqueados que intentan abandonar el estrecho. La respuesta de Teherán no se hizo esperar: una advertencia tan escueta como terrible —cualquier fuerza militar extranjera, especialmente la estadounidense, que intente ingresar o aproximarse al estrecho será objetivo inmediato de ataques—. Mientras el pulso político continúa en el Golfo, las consecuencias financieras ya se cuentan por miles de millones. Según un análisis de la agencia Reuters, la ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel contra la República Islámica de Irán ya ha provocado pérdidas calculadas en al menos 25.000 millones de dólares para empresas de todo el mundo, un impacto que amenaza con multiplicarse si la parálisis portuaria se extiende hacia el tercer trimestre del año. El mundo, en suma, contiene la respiración mientras el péndulo de la historia se detiene sobre una lengua de mar que separa la paz del abismo.
El acoso sin tregua: La acusación a Raúl Castro, una nueva farsa contra Cuba

La imputación a Raúl Castro por el derribo de 1996 no es un acto de justicia, sino el último episodio de una guerra de desgaste que Washington libra contra la isla desde hace más de seis décadas. Detrás del teatro judicial se oculta la misma frustración imperialista que no ha logrado doblegar al pueblo cubano. No es nuevo. No sorprende. Y, sin embargo, indigna. El reciente anuncio del Departamento de Justicia de Estados Unidos imputando al expresidente cubano Raúl Castro Ruz por el derribo de dos avionetas civiles en 1996 se inscribe en una tradición tan larga como vergonzosa: la de un imperio que, incapaz de aceptar la existencia de una revolución que le plantó cara a 90 millas de sus costas, recurre una y otra vez a la farsa jurídica, la calumnia y la amenaza para intentar lo que no ha podido lograr por la fuerza. A estas alturas del camino, cualquier observador mínimamente informado reconoce el patrón. El gobierno estadounidense, bajo distintas administraciones —demócratas o republicanas, da igual el color del ave rapaz—, ha tejido una madeja de agresiones que van desde el bloqueo económico más prolongado de la historia moderna hasta intentos de magnicidio, pasando por invasiones fracasadas como la de Bahía de Cochinos, campañas de desestabilización mediática, y ahora, este revival judicial de tres décadas después. ¿Qué busca Washington con abrir este expediente contra un hombre de 94 años, retirado de la vida pública, a quien ya no le queda sino el testimonio de una vida entera de lucha? La respuesta es clara: distraer, intimidar y crear un pretexto. Distraer la atención de los problemas internos de la Casa Blanca, hoy acosada por escándalos y divisiones. Intimidar al liderazgo revolucionario cubano en un momento en que la isla enfrenta, con dignidad pero también con sacrificios, las consecuencias del recrudecimiento del bloqueo. Y crear un pretexto —un casus belli, como bien lo denunció el presidente Díaz-Canel— para justificar eventuales escaladas militares o sanciones aún más draconianas. El argumento legal, por supuesto, es pura hojarasca. Ninguna nación soberana aceptaría que se juzgue desde el extranjero sus actos de defensa territorial. Cuando las avionetas de Hermanos al Rescate violaron conscientemente el espacio aéreo cubano, ignorando reiteradas advertencias, Cuba hizo lo que cualquier Estado haría: proteger sus fronteras. Que haya costado vidas es trágico, y ninguna muerte deja de ser lamentable, pero la responsabilidad política recae sobre quienes organizaron una provocación con fines propagandísticos en una zona de alta tensión. Pretender juzgar hoy, treinta años después y en tribunales de Washington, a quien tomó la decisión desde La Habana, es un atropello a la soberanía y una burla al derecho internacional. Pero este episodio no es más que un capítulo, un síntoma, de una enfermedad más profunda: la obsesión irracional de la clase política estadounidense por doblegar a Cuba. Una obsesión que ha fracasado durante 60 años. Fracasó cuando intentaron estrangular la economía de la isla. Fracasaron los complots. Fracasaron las invasiones. Fracasaron las campañas de mentiras. Y fracasará también esta nueva patraña. Porque lo que Washington no termina de entender es que Cuba no es una república bananera que se rinda ante un comunicado de prensa ni ante una imputación lejana. Raúl Castro, como su hermano Fidel antes que él, pertenece a una estirpe de revolucionarios que aprendieron en la Sierra Maestra que el miedo se vence con coraje y la mentira con verdad. El pueblo cubano, que ha soportado carencias heroicas, no se arredra por un papel sellado en una corte de Florida. Cada agresión, lejos de quebrar la moral de la isla, la ha templado. Cada nuevo intento de acoso ha terminado por reforzar lo que más irrita al imperio: la dignidad de un pueblo que prefiere morir de pie, que vivir arrodillado. La imputación a Raúl Castro pasará. Los titulares de hoy serán olvidados mañana. Pero Cuba seguirá en pie, y la revolución seguirá siendo, para los pueblos del mundo, un símbolo de resistencia. Mientras tanto, Washington haría bien en mirarse al espejo: su propia historia está llena de derribos, invasiones y tribunales amañados. Lanzar piedras desde un cristal tan frágil es, cuando menos, un acto de cinismo. La verdad, como la luz del Caribe, termina siempre por imponerse.
El Partido Comunista del Trabajo denuncia un nuevo intento de agresión de EE.UU. contra Cuba

La formación política califica de \»descabellada\» la imputación del Departamento de Justicia contra Raúl Castro por el derribo de dos avionetas en 1996, defiende la acción como un acto legítimo de soberanía y advierte que el imperialismo norteamericano, frustrado por la unidad del pueblo cubano, no logrará sembrar temor ni rendición. Por Julio Guzmán Acosta El Partido Comunista del Trabajo (PCT) hizo pública hoy su posición oficial ante la reciente imputación del gobierno de Estados Unidos contra el expresidente cubano Raúl Castro Ruz, a quien se acusa de ordenar el derribo de dos aeronaves civiles en aguas internacionales en febrero de 1996. A través de una declaración de Manuel Salazar, miembro de su Buró Político y del Comité de Honor por la Conmemoración del Centenario del Comandante Fidel Castro Ruz, la organización política calificó la medida como \»otra excusa del imperialismo norteamericano para seguir agrediendo a Cuba\». La declaración, rechaza de plano lo que considera una maniobra sin sustento jurídico ni moral. Salazar sostuvo que el derribo de las dos avionetas —ocurrido hace casi treinta años, el 24 de febrero de 1996— no constituyó un acto de agresión, sino una acción de legítima defensa nacional. \»Esas aeronaves —argumentó—, desobedeciendo oportunas advertencias de las autoridades cubanas, violaron de manera consciente y con fines políticos el espacio aéreo cubano. La defensa nacional de Cuba protegió, como era su deber, la frontera y la dignidad nacionales, como habría hecho cualquier gobierno garante de la soberanía de su territorio.\» Lejos de generar temor en la isla, el Partido Comunista del Trabajo interpreta la ofensiva judicial de la Administración Trump como un síntoma de frustración. \»Refleja la impotencia del imperialismo ante la unidad monolítica que ha mostrado el liderazgo de la revolución cubana y su vínculo indisoluble con el pueblo\», afirmó Salazar. Y sentenció: \»Se equivoca el imperialismo norteamericano, como se ha equivocado siempre en sus calumnias y agresiones contra Cuba, si cree que con esta acusación contra el líder de la revolución creará temor y llevará a la rendición al pueblo cubano.\» La formación política subrayó, además, la trayectoria del general retirado de 94 años, alejado del poder desde 2018 pero aún símbolo de la resistencia histórica. Salazar recordó que Raúl Castro se forjó en la lucha guerrillera contra Fulgencio Batista y se templó en la construcción del proceso revolucionario enfrentando todo tipo de chantajes externos. \»Contra esas presiones —dijo—, Raúl Castro y la dirección revolucionaria lograron importantes desarrollos sociales, económicos y políticos en beneficio de la clase trabajadora y el pueblo cubano. Por eso ha ganado la condición de líder y el reconocimiento del pueblo de Cuba.\» El dirigente del PCT también destacó el respeto que, a su juicio, el exmandatario ha cosechado más allá de las fronteras de la isla. \»Se ha ganado el respeto de los pueblos del mundo, que lo demuestran expresando la solidaridad permanente hacia la revolución cubana\», añadió. En su pronunciamiento, el Partido Comunista del Trabajo hizo un balance de las más de seis décadas de hostilidad estadounidense hacia la revolución cubana. \»A pesar de todas las calumnias que sin parar ha proferido durante más de sesenta años, el imperialismo yanqui no ha podido erosionar en lo más mínimo la revolución cubana; ni ha podido desvincularla de los demás pueblos de América Latina y el mundo en general\», enfatizó Salazar. \»Y así se confirmará frente a la descabellada —y con ningún sustento jurídico— imputación más reciente contra el compañero Raúl Castro.\» Mientras en los tribunales federales de Estados Unidos el expediente judicial continúa su curso, el Partido Comunista del Trabajo deja claro que, desde su perspectiva, la isla no espera justicia del lado norteamericano del estrecho. La espera, acaso, del veredicto de la historia.
¡Mentira imperialista! Díaz-Canel acusa a Trump de inventar un pretexto para invadir Cuba
El mandatario cubano denunció ante la prensa oficial que la acusación contra el general retirado por el derribo de dos aviones civiles de Hermanos al Rescate, en el que perecieron tres estadounidenses y un residente legal, forma parte de una escalada manipuladora con la que Washington busca \»justificar\» una eventual agresión militar contra la isla, al tiempo que la Casa Blanca guarda silencio y los exiliados en Miami celebran la medida. Por Virtudes Álvarez Sampedro La tensión diplomática entre La Habana y Washington alcanzó anoche una nueva y peligrosa cumbre. El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, lanzó una encendida diatriba desde el Palacio de la Revolución para calificar de \»grosera patraña\» la imputación que el Departamento de Justicia de Estados Unidos presentó horas antes contra el expresidente Raúl Castro Ruz, a quien se acusa de ordenar el derribo de dos aeronaves civiles en aguas internacionales, un suceso ocurrido el 24 de febrero de 1996 que aún sangra en la memoria de las familias de las víctimas. \»El imperio miente. Miente con la misma saña con la que ha mentido durante seis décadas para justificar el bloqueo, las invasiones fracasadas y el terrorismo de Estado contra nuestro pueblo\», exclamó Díaz-Canel, visiblemente exaltado, al tiempo que denunció que la maniobra judicial de la Administración Trump no busca otra cosa que \»crear un casus belli, un pretexto artero para una agresión militar abierta contra Cuba\». El gobernante cubano insistió en que la imputación, presentada en una corte federal de Washington D.C., carece de todo fundamento legal y soberanía, y forma parte de una \»cortina de humo\» mediática para desviar la atención de los escándalos internos de la Casa Blanca y recrudecer el hostigamiento contra la isla. \»No les asiste la verdad ni el derecho. Solo el viejo instinto depredador del águila\», sentenció. La respuesta de Díaz-Canel se produjo apenas unas horas después de que la fiscalía estadounidense hiciera público el proceso contra Raúl Castro, de 94 años, retirado de la vida pública desde 2018. El expediente sostiene que, como ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, Castro Ruz dio la orden directa a los cazas MiG-29 de derribar las aeronaves de la organización Hermanos al Rescate (Brothers to the Rescue), que sobrevolaban el estrecho de Florida en una misión de búsqueda de balseros. En el ataque murieron los pilotos Carlos Costa, Mario de la Peña y Pablo Morales —tres ciudadanos estadounidenses de origen cubano—, así como el también estadounidense Armando Alejandre Jr. Mientras en La Habana se habla de \»mentira imperialista\», en la sureña ciudad de Miami la noticia ha sido recibida con algarabía por sectores del exilio. Organizaciones como la Fundación Nacional Cubano Americana calificaron la imputación como \»un acto de justicia tardía pero necesaria\». Sin embargo, el silencio oficial desde Washington no se ha hecho esperar, y la Casa Blanca se ha limitado a remitirse a lo actuado por el Departamento de Justicia. El epílogo de esta nueva tormenta entre ambos países, separados por apenas 150 kilómetros de mar pero por un abismo ideológico de más de medio siglo, permanece incierto. Lo que parece claro, como escribió el poeta, es que en estas aguas tormentosas, la verdad suele ser la primera víctima del combate.
EE.UU. imputa a Raúl Castro por derribo de aviones civiles en 1996
El Departamento de Justicia acusa al expresidente cubano de ordenar el ataque contra dos aeronaves de la organización Hermanos al Rescate, en el que murieron cuatro personas, tres de ellas estadounidenses. Por:Redacción Internacional El Departamento de Justicia de Estados Unidos imputó formalmente este miércoles al expresidente cubano Raúl Castro por su presunta responsabilidad en el derribo de dos aviones civiles ocurrido en 1996, un hecho que marcó un punto de inflexión en las tensas relaciones bilaterales. Las aeronaves, pertenecientes a la organización de exiliados cubanos Hermanos al Rescate (Brothers to the Rescue), fueron interceptadas y derribadas por cazas de la Fuerza Aérea cubana sobre aguas internacionales del estrecho de Florida, el 24 de febrero de ese año. En el ataque fallecieron tres ciudadanos estadounidenses y un residente legal en Estados Unidos. Según la acusación, difundida por la fiscalía federal, Raúl Castro —entonces ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y hermano del comandante Fidel Castro— habría dado la orden directa de derribar las aeronaves, que sobrevolaban la zona en misión de búsqueda y rescate de balseros cubanos. La imputación incluye cargos de asesinato y daño a aeronaves civiles, tipificados como actos de terrorismo internacional. Hasta el cierre de esta edición, el gobierno cubano no había emitido una declaración oficial al respecto. Raúl Castro, quien gobernó la isla entre 2008 y 2018, permanece retirado de la vida pública. Por su parte, organizaciones de exiliados cubanos en Miami calificaron la imputación como \»un paso necesario hacia la justicia\». Las autoridades estadounidenses no han precisado si solicitarán la extradición del exmandatario, de 94 años, aunque fuentes consultadas indicaron que el proceso tendría un alcance simbólico y político, dada la ausencia de tratado de extradición entre ambos países. Este anuncio reactiva un capítulo clave de la hostilidad histórica entre Washington y La Habana, en un momento de renovadas tensiones diplomáticas bajo la actual administración estadounidense.
Sheinbaum niega riesgo ante entrega de funcionarios acusados en EE.UU.

La presidenta de México aseguró que “no hay ningún riesgo” en que los 10 funcionarios y exfuncionarios de Sinaloa acusados por narcotráfico se entreguen a la justicia estadounidense. Entre ellos figuran el gobernador Rubén Rocha y el exsecretario de Seguridad Gerardo Mérida Sánchez, quien ya fue detenido en Arizona y trasladado a Nueva York. Sheinbaum exigió a EE.UU. presentar pruebas y advirtió que, de existir, México actuará. Además, reiteró que la mejor ayuda estadounidense sería frenar el consumo de drogas y el tráfico de armas hacia México. Por: Brendalis Reyes La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, afirmó este lunes que “no hay ningún riesgo” en que los diez funcionarios y exfuncionarios del estado de Sinaloa, recientemente acusados por Estados Unidos por delitos de narcotráfico, se entreguen a las autoridades de ese país. La mandataria respondió así, durante su conferencia matutina, al ser cuestionada sobre los posibles efectos de los testimonios que aquellos pudieran rendir en territorio estadounidense. “Ningún riesgo, ninguno —insistió Sheinbaum—. Fue una decisión de ellos entregarse y no hay ningún riesgo, ninguno.” El pronunciamiento ocurre luego de que el Departamento de Justicia de Estados Unidos formulara cargos contra un grupo de funcionarios y exfuncionarios sinaloenses, a quienes acusa de traficar drogas y de mantener alianzas con el Cartel de Sinaloa, específicamente con la facción conocida como Los Chapitos. Entre los señalados se encuentra el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha, el funcionario de más alto rango en la acusación. Rocha, quien ha rechazado los señalamientos y solicitó licencia temporal para separarse del cargo, es acusado de haber recibido apoyo de la organización criminal a cambio de favores políticos en las elecciones estatales de 2021. Según informó CNN el pasado viernes, Gerardo Mérida Sánchez, exsecretario de Seguridad de Sinaloa y uno de los diez acusados, ya fue detenido por autoridades estadounidenses. Mérida ingresó por Arizona y fue trasladado a Nueva York, donde el próximo 1 de junio tiene programada una audiencia judicial. Medios mexicanos han reportado que otros de los implicados se han entregado o están en proceso de hacerlo, aunque esta información no ha sido confirmada de manera independiente. Sheinbaum aprovechó la coyuntura para exigir a Estados Unidos que presente las pruebas que sustenten sus acusaciones. En caso de que estas existan, aseguró, las autoridades mexicanas actuarán conforme a derecho. “Si hay pruebas, que la Fiscalía actúe. Nosotros no tenemos nada, absolutamente nada que esconder, y no hacemos ningún pacto de ningún tipo ni con criminales, ni de cuello blanco ni criminales comunes ni de la delincuencia organizada”, enfatizó la mandataria. El caso ha tensado la relación bilateral. El presidente estadounidense, Donald Trump, ha sostenido que México no realiza suficientes esfuerzos para combatir al narcotráfico, una afirmación que Sheinbaum rechaza categóricamente. Este lunes, la presidenta mexicana fue más allá y señaló cuál, a su juicio, es la vía legítima para que Washington colabore con la seguridad de su país. “¿Cuál es la mejor manera que Estados Unidos tiene para apoyar a México? Disminuyendo el consumo, evitando que entren armas a México —esa es la mejor manera—, y combatiendo a los carteles que operan en Estados Unidos”, sentenció Sheinbaum. Con estas declaraciones, la presidenta no solo defiende la autonomía de la investigación mexicana, sino que coloca el foco en las responsabilidades compartidas en la lucha contra el narcotráfico: el consumo en el norte y el flujo de armas hacia el sur como eslabones fundamentales de una cadena que, insiste, no puede ser enfrentada por un solo país.
Irán advierte a EE.UU. que se defenderá ante nueva agresión
Ante las recientes amenazas del presidente Donald Trump, Teherán anuncia una respuesta “más contundente y severa”, que podría incluir escenarios “sorpresivos y devastadores”. Paralelamente, la República Islámica entrega a Pakistán una nueva propuesta para reanimar el diálogo de paz, mientras el G7 se prepara para evaluar el impacto económico de la crisis en Oriente Medio. Por: Virtudes Álvarez Sampedro Teherán. — En un clima de creciente tensión diplomática y militar, Irán lanzó ayer una advertencia explícita a Estados Unidos: cualquier nueva agresión contra su territorio hallará como respuesta una reacción “más contundente y severa”, que podría adoptar formas inesperadas y de alto poder destructivo. Las declaraciones, atribuidas al general de brigada Abolfazl Shekarchi, portavoz de las Fuerzas Armadas iraníes, fueron difundidas por la televisión estatal y constituyen la más reciente escalada verbal tras los nuevos apremios del presidente estadounidense, Donald Trump. “La repetición de cualquier insensatez para compensar la humillación sufrida por Estados Unidos en la tercera guerra impuesta contra Irán no tendrá otra consecuencia que recibir golpes aún más contundentes y severos”, aseveró el vocero castrense, en alusión a lo que el régimen de los ayatolás considera un historial de hostilidades previas. Shekarchi subrayó, además, que el “desesperado presidente de Estados Unidos” debe comprender que, de consumarse sus amenazas, “los activos y el debilitado ejército de ese país se enfrentarán a escenarios nuevos, ofensivos, sorpresivos y devastadores”. En paralelo al endurecimiento del discurso militar, Teherán ha activado una vía diplomática alternativa. Fuentes cercanas a las negociaciones confirmaron que Irán entregó un nuevo paquete de propuestas a Mohsin Naqvi, ministro del Interior de Pakistán, durante la visita oficial de este último a la capital iraní. Islamabad intenta así reactivar el diálogo estancado entre la República Islámica y Washington. Según el medio local Iran Nuances, la iniciativa presentada constituye un híbrido entre el plan de catorce puntos revelado la semana pasada y las condiciones recientemente planteadas por Estados Unidos, lo que sugiere un delicado equilibrio entre firmeza y voluntad negociadora. Mientras tanto, la comunidad internacional observa con atención las derivaciones económicas del conflicto. A partir de hoy, la reunión de ministros de Finanzas del G7 abordará dos asuntos prioritarios: las consecuencias financieras de la guerra en Oriente Medio y las posibles estrategias para desbloquear el estrecho de Ormuz, un paso marítimo estratégico bajo influencia iraní por el que transita una parte sustancial del petróleo mundial. El desenlace de esas deliberaciones podría influir en la presión diplomática que las potencias occidentales ejercerán sobre las partes en conflicto.
Acuerdo migratorio con EE. UU. no viola nuestra Carta Magna ni la soberanía, afirma Ricardo De los Santos
El presidente del Senado dominicano garantiza respeto absoluto a la Constitución frente al pacto de tránsito de migrantes, hace un llamado a evitar politización del tema y anuncia proyecto de ley para combatir drogas sintéticas que azotan a la juventud. Por Brendalis Reyes Santo Domingo.– El presidente del Senado de la República Dominicana, Ricardo De los Santos, defendió este jueves con palabras precisas y tono institucional el reciente acuerdo migratorio suscrito entre el Gobierno dominicano y los Estados Unidos, al asegurar que el convenio se ajusta estrictamente al marco legal vigente y no compromete en ningún extremo la soberanía nacional. Durante una intervención ante los medios de comunicación en el marco del X Desayuno Nacional de Oración, celebrado por la Iglesia Evangélica, De los Santos se mostró enfático: aunque la ciudadanía demanda mayores detalles sobre el pacto de tránsito de migrantes, existe la garantía irrestricta de que las normas constitucionales permanecen intactas. “Queremos que se entienda que en ninguna circunstancia nuestras normas establecidas en la Constitución están siendo violadas. Hacemos un llamado a no utilizar este tema como capital político”, puntualizó el legislador con la solemnidad que exige la hora. El también representante de la provincia Sánchez Ramírez calificó la migración irregular como un “fenómeno global” que demanda soluciones responsables, no estridencias. En ese sentido, fue rotundo al señalar que cualquier ciudadano extranjero en territorio dominicano debe regularizar su estatus conforme a las leyes patrias, reafirmando así el compromiso del Estado con el orden migratorio y la dignidad de las normas que nos rigen. Pero la agenda del presidente del Senado no se agotó en el ámbito migratorio. Con la misma firmeza, anunció que en los próximos días presentará al Pleno de la Cámara Alta un proyecto de ley destinado a enfrentar la creciente amenaza de las drogas sintéticas, un mal que, en sus propias palabras, “está devorando a los hombres y al tejido social”, en particular a la juventud de todos los sectores y provincias del país. “La droga sintética está identificada como un mal que afecta gravemente a la sociedad, especialmente a los jóvenes. Estas sustancias están devorando a los hombres y al tejido social”, expresó ante una audiencia que lo escuchaba en silencio. Al dirigirse a los presentes, De los Santos reiteró que someterá la iniciativa legislativa en su calidad de senador, con el objetivo de contribuir a la eliminación de este tipo de estupefacientes que mantiene atrapados a muchos jóvenes en el oscuro laberinto del vicio. “Con la ayuda de Dios lo lograremos”, afirmó, en un cierre donde la fe y la política se dieron la mano. El Desayuno Nacional de Oración, escenario de estas declaraciones, sirvió así para que el presidente del Senado dejara clara la postura del Estado dominicano frente a dos flancos sensibles: el respeto a la soberanía en las relaciones internacionales y la urgencia de proteger a las nuevas generaciones de las drogas sintéticas. Dos frentes, una misma convicción: la ley como escudo y la fe como horizonte.
Encuentro de Titanes en Pekín
Trump y Xi Jinping buscan desactivar tensiones globales en su primera cumbre en años Por César Dalmasi Guzmán Pekín, 14 de mayo de 2026 — En un evento cargado de simbolismo y expectativa, los líderes de las dos principales superpotencias mundiales, Estados Unidos y China, han celebrado un encuentro trascendental en el Gran Salón del Pueblo de Pekín. El presidente estadounidense, Donald Trump, y su homólogo chino, Xi Jinping, se han encontrado cara a cara para abordar una serie de disputas comerciales, tecnológicas y geopolíticas que han tensado las relaciones bilaterales en los últimos años. La llegada de Trump a la capital china, marcada por un recibimiento protocolario, señala la primera visita de un mandatario estadounidense a Pekín desde 2017. Las negociaciones, que comenzaron a primera hora de la mañana, han puesto de relieve el delicado equilibrio que ambas naciones deben mantener sobre el tema de Taiwán. Xi Jinping ha enfatizado que la cuestión de la isla autogobernada es \»el tema más importante\» en las relaciones chino-estadounidenses, advirtiendo que un manejo inadecuado podría conducir a un \»conflicto\». Por su parte, Trump ha reiterado el \»honor\» que representa su visita y la amistad con Xi, destacando la capacidad de ambos para resolver problemas rápidamente y augurando un \»futuro fantástico juntos\». Este tono positivo ha permeado las declaraciones iniciales, abriendo la puerta a un posible deshielo en las tensiones recientes. La jornada culminó con un banquete lleno de palabras bienintencionadas, durante el cual Trump extendió una invitación formal a Xi y su esposa para visitar la Casa Blanca el próximo 24 de septiembre. En su intervención, Xi Jinping planteó preguntas reflexivas sobre el futuro de las relaciones entre ambos países, cuestionando si podrían superar la \»trampa de Tucídides\» y colaborar en los desafíos globales, en un esfuerzo por inyectar estabilidad al mundo. Los líderes han subrayado la importancia de mejorar la cooperación en áreas clave como el cambio climático, la seguridad cibernética y la proliferación nuclear. Si bien no se han anunciado acuerdos concretos, el tono conciliador sugiere un compromiso renovado para trabajar juntos en beneficio mutuo. El encuentro no solo refleja la complejidad de las relaciones entre Estados Unidos y China, sino también la necesidad urgente de un enfoque colaborativo para abordar los desafíos globales en un mundo cada vez más interconectado y en transformación. La comunidad internacional espera con interés los desarrollos que puedan surgir de este diálogo de alto nivel, crucial para la estabilidad y prosperidad global.