UMBRAL, MARCAMOS TENDENCIA 

Cuba y Dominicana, Unidos por Siglos de lucha y solidaridad.

La relación de los habitantes de ambas islas data de mucho antes de la llegada del Almirante de la Mar Oceánica, Cristobal Colón en 1492, cuando nuestros ancestros Taínos surcaban los mares en frágiles embarcaciones construida por ellos para ir de Isla en Isla. Nuestra solidaridad con los habitantes de la isla mayor de las Antillas data de 1511 cuando el Cacique Hatuey;oriundo de Quisqueya, llega a la misma con un grupo de sus seguidores, cruzando el canal de los vientos. Posterior al apresamiento del cacique Caonabo en 1496, la matanza de Jaragua y el posterior ahorcamiento de Anacaona en 1503, para denunciar la barbarie cometida por los conquistadores contra los pobladores de nuestra Isla en su sed insaciable de oro. Hatuey no sólo denunció el exterminio cometido por los españoles, sino que organizó en la isla grande las primeras rebeliones y resistencia contra el dominio colonial hasta su captura y ejecución en 1512. Trecientos cincuenta y cuatro años después en la guerra de independencia contra la misma potencia colonial, los dominicanos estuvieron presente tanto en la Guerrera de los 10 años (1868 -1878), dirigida por Carlos Manuel Céspedes, como en la iniciada en 1895 por el prócer José Marti; quien vino en búsqueda del ya legendario general Máximo Gómez, quien había participado con Céspedes en la Guerra de los Diez años. Martí murió en Dos Ríos el 19 de mayo de 1895 a sólo 55 días después de haber firmado con Gómez el famoso Manifiesto de Montecristi, para la liberación de Cuba. Al año siguiente cayó el segundo hombre más importante de la nueva lucha iniciada por Martí, para la liberación de Cuba; el General Antonio Maceo y con él su ayudante, el capitán Panchito Gómez Toro, hijo del general Máximo Gómez, quien murió en un intento desesperado por rescatar el cadáver de Maceo de las huestes españolas. Los dominicanos también estuvimos presente en el Yate Granma que partió de las costas mexicanas, el 25 de noviembre de 1956 llegando a territorio cubano el 2 de diciembre de ese mismo año. Con el diestro marinero Ramón Emilio Mejía Castillo ( Pichirilo), segundo capitán timonel, experto en navegación y  así como en Sierra Maestra con Enrique Jiménez Moya, quien luego comandó la expedición del 14 de junio de 1959 contra la dictadura de Trujillo y Andrés Ramos Peguero, de los fundadores del Movimiento Popular Dominicano (MPD), organización fundada en la Habana en 1956. De igual Manera, los cubanos han reciprocado las manifestaciones de nuestra solidaridad en la lucha libertaria del pueblo dominicano en los momentos difíciles de nuestra historia republicana, como lo fue la larga dictadura de Rafael Leónidas Trujillo Molina, que duró 31 años, cercenando los derechos democráticos de nuestro pueblo. Cuba fue el principal destino para decenas de dominicanos que escaparon de las garras ensangrentadas de la dictadura. En suelo cubano con la ayuda solidaria de su pueblo se organizaron las principales acciones para el derrocamiento de la dictadura. Fue en Cuba que se organizó la fallida expedición de Cayo Confites en 1947, en la que se alistaron 1,200 voluntarios de los cuales más de 1,000 eran cubanos incluido el entonces líder estudiantil Fidel Castro Ruz. En el desembarco de Luperón en 1949; de los doce expedicionarios que salieron de Guatemala, uno era cubano, Alberto Ramírez. En el desembarco de Constanza, Maimón y Estero Hondo los días 14 y 20 de junio de 1959, para la liberación del pueblo dominicano de la dictadura de Trujillo, organizado y ayudado militarmente por el recién instalado gobierno revolucionario encabezado  por el comandante Fidel, de un total de 198 expedicionarios, 22 eran cubanos,  incluidos dos de los seis sobrevivientes,  el Comandante Delio Gómez Ochoa y el jovencito Pablito Mirabal  con tan sólo 15 años de edad, quienes vinieron a arriesgar sus vidas por la libertad del pueblo dominicano. A esto se agrega los cerca de 500 dominicanos que han cursado estudios gratuitos en universidades cubanas, delos cuales 442 han salido graduado de médicos a través del programa de becas de la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM), así como, cientos de compatriotas que han recibido atenciones médicas gratuitas, con enfermedades catastróficas y que son de alto costo en la medicina privada dominicana. En Cuba han sido tratados de manera totalmente gratis. Cuba nos ha aportado varios entrenadores deportivos que han contribuido con el desarrollo de atletas de alto rendimiento, como es el caso de nuestra Marileidy Paulino. Con la donación del Politécnico Máximo Gómez, por parte del mismo comandante Fidel Castro, en el municipio de Baní de la provincia Peravia; que ha graduado centenares de jóvenes capacitados para su inserción en el mercado laboral. Mientras Cuba, su pueblo y gobierno desarrollan una política de paz, apoyo y solidaridad con los pueblos latinoamericanos y del mundo, la administración Trump desde su nueva llegada a la Casa Blanca no ha dejado un día de atropellar, agredir y amenazar a decenas de países en todo el globo terráqueo, poniéndose en peligro la tranquilidad mundial y la existencia misma de la humanidad. Hoy Cuba exhibe al mundo el logro de una vacuna contra una de las enfermedades más terribles como es el cáncer en sus diversas variedades y la administración Trump aliada y apoyada por la Gusanera Cubana, cuya cabeza principal es Marco Rubio, buscan pretexto para hacer por la fuerza lo que no han podido en 66 años del criminal bloqueo económico y financiero contra el pueblo y la revolución cubana. Las acusaciones contra Raúl Castro, líder de la revolución cubana, es un ardid falaz y vulgar de una administración que es cómplice del asesinato de casi 80 mil palestinos, de los cuales 20 mil son niños y adolescentes. La administración de Donald Trump, es un régimen que sin previa declaración de guerra ha atacado conpremeditación y acechanzas el día 28 de febrero la República Islámica de Irán, asesinando a su líder máximo el Ayatollah Ali Jamenei y casi toda su familia, no en un campo de batalla sino en el sagrado lar familiar. Qué

OTRA ARBITRARIEDAD DE WASHINGTON: EL FRENTE AMPLIO DENUNCIA LA NUEVA AGRESIÓN DE EE.UU. CONTRA CUBA

La organización política dominicana califica de “ilegítima y violatoria del derecho internacional” la inclusión del presidente Miguel Díaz-Canel, su familia e instituciones cubanas en una lista unilateral estadounidense. María Teresa Cabrera, presidenta del FA, subraya que estas acciones buscan doblegar la voluntad soberana del pueblo cubano, mientras la comunidad internacional ha condenado en reiteradas ocasiones el bloqueo económico y financiero impuesto por más de seis décadas. Por Arturo F. Guzmán Santo Domingo, 5 de junio El Frente Amplio (FA) de la República Dominicana alzó su voz este jueves para rechazar enérgicamente la más reciente provocación del Gobierno de Estados Unidos contra Cuba: la inclusión del presidente Miguel Díaz-Canel, miembros de su núcleo familiar, así como diversas instituciones, organizaciones y empresas de la isla, en una lista unilateral que profundiza el cerco de presión contra la nación caribeña. En un comunicado que evoca la prosa severa y elegante del periodismo clásico, la organización política tildó la medida de “nueva agresión contra la soberanía del pueblo cubano” y una expresión más del prolongado hostigamiento, bloqueo e injerencia que Washington mantiene desde hace más de sesenta años. La presidenta del Frente Amplio, María Teresa Cabrera, declaró a umbral.local/ que esta decisión carece por completo de legitimidad jurídica y moral. “Resulta inaceptable que una potencia extranjera pretenda erigirse en juez de otros países e imponer sanciones unilaterales contra autoridades legítimamente constituidas”, enfatizó. Y añadió, con firmeza retórica: “Estas acciones no persiguen la defensa de la democracia ni de los derechos humanos; forman parte de una estrategia de presión política destinada a doblegar la voluntad soberana del pueblo cubano”. La dirigente recordó que la comunidad internacional ha rechazado de manera reiterada y abrumadora el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto a Cuba —una política condenada durante décadas por la Asamblea General de las Naciones Unidas—, que ha causado graves daños al desarrollo económico y social de la isla. El Frente Amplio sostuvo que la inclusión del presidente Díaz-Canel en esa lista supone una peligrosa escalada en las agresiones contra Cuba, en un contexto de recrudecimiento de las medidas coercitivas impulsadas por la administración estadounidense. No obstante, la organización manifestó su inquebrantable solidaridad con el pueblo cubano, su gobierno y sus instituciones, destacando la proverbial capacidad de resistencia demostrada frente a las presiones externas. “El pueblo cubano ha demostrado a lo largo de su historia una extraordinaria capacidad para defender su independencia, su soberanía y su derecho a construir libremente su propio destino. Ninguna amenaza ni sanción podrá quebrantar esa voluntad”, sentenció la organización. Cabe recordar que el canciller cubano, Bruno Rodríguez, calificó la víspera de “vil” la inclusión del mandatario y su entorno en “una lista ilegítima y unilateral de Estados Unidos”, en un nuevo capítulo de las tensas relaciones entre La Habana y Washington.

Cuba refina por primera vez crudo nacional y obtiene diésel, fuel-oil y nafta solvente en prueba piloto

Un ensayo exitoso con 20 mil toneladas de petróleo cubano de alta densidad y elevado contenido de azufre abre una vía endógena frente al bloqueo petrolero de Estados Unidos, en medio de la peor crisis energética de la isla en décadas. Por: Brendalis Reyes La Habana – Por vez primera en la historia petrolera de la isla, Cuba logró refinar crudo nacional en una prueba piloto realizada en la planta procesadora Hermanos Díaz, en Santiago de Cuba. El experimento, cuyos resultados fueron divulgados este martes por medios estatales, permitió obtener diésel, fuel-oil y nafta solvente a partir de 20 mil toneladas de petróleo autóctono, un recurso hasta ahora soslayado por sus características extremadamente pesadas y su alto tenor de azufre. El hito representa un giro significativo en la estrategia energética del país, tradicionalmente dependiente de la refinación de crudos foráneos o de la importación directa de derivados. Según explicó Irenaldo Pérez Cardoso, director adjunto de la Unión Cuba-Petróleo (Cupet), esta segunda prueba superó en resultados a la primera –donde solo se obtuvo nafta solvente– y constituye un avance “clave” para mitigar el impacto del recrudecimiento del bloqueo estadounidense, vigente desde enero. La nafta solvente obtenida, precisó el funcionario, se emplea para reducir la viscosidad del crudo pesado nacional y se inyecta en los pozos ante la falta de hidrocarburos importados. También se utiliza en centrales termoeléctricas. Paralelamente, Cupet investiga un proceso de termoconversión que eliminaría por completo el uso de ese insumo, mientras refina actualmente petróleo más ligero proveniente del occidente del país y estudia la composición de otros yacimientos para incorporarlos al proyecto. Crisis energética impulsa búsqueda de alternativas Cuba atraviesa desde mediados de 2024 una grave crisis energética, agudizada desde enero por el “asedio petrolero” de Estados Unidos –calificado por el Gobierno cubano como “genocida” y por Naciones Unidas como contrario al derecho internacional–. La situación es crítica: apagones de más de 20 horas diarias en todo el territorio, servicios públicos reducidos al mínimo y una economía prácticamente paralizada. El país requiere unos 100 mil barriles diarios de petróleo para cubrir sus necesidades. De ese total, apenas 40 mil provienen de la producción nacional. El crudo local abastece las termoeléctricas, responsables del 40 % de la generación eléctrica; otro 40 % correspondía a motores que operan con diésel y fuel-oil, pero que según el Ejecutivo permanecen totalmente detenidos desde principios de año. En este contexto, la refinación doméstica abre una rendija de esperanza, aunque los desafíos técnicos y volumétricos siguen siendo inmensos. Mientras tanto, la isla aprende a extraer combustible de su propia tierra, como quien saca agua de una roca.

China reitera su apoyo a la soberanía y seguridad de Cuba

En respuesta a las declaraciones del canciller Bruno Rodríguez ante el Consejo de Seguridad de la ONU, la portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Mao Ning, afirmó que Beijing rechaza el uso o la amenaza de la fuerza en las relaciones internacionales, así como toda injerencia en asuntos internos bajo cualquier pretexto. El gobierno chino respaldó firmemente a la isla en la defensa de sus intereses y llamó a respetar la Carta de la ONU. Por Brendalis Reyes Pekín, China – En medio de crecientes tensiones entre Cuba y Estados Unidos, China elevó este lunes su voz en defensa de la soberanía y la seguridad de la nación caribeña, al tiempo que rechazó categóricamente cualquier uso o amenaza de la fuerza en el concierto de las relaciones internacionales. La portavoz de la Cancillería china, Mao Ning, respondió así a una pregunta formulada por umbral.local/, en referencia a las denuncias realizadas un día antes por el canciller cubano, Bruno Rodríguez, durante una reunión ministerial de alto nivel del Consejo de Seguridad de la ONU, convocada precisamente por China en su calidad de presidente pro tempore del organismo. “Beijing siempre aboga por el respeto a la soberanía e integridad territorial de todos los países”, afirmó Mao Ning, quien subrayó la oposición firme de su país al uso o la amenaza del uso de la fuerza en el ámbito internacional. Asimismo, rechazó cualquier violación de soberanía e injerencia en asuntos internos de otras naciones, sin importar el pretexto que se invoque. “Todos los países deben observar el derecho internacional y los propósitos y principios de la Carta de la ONU”, señaló la vocera, antes de reafirmar que China “apoya firmemente a Cuba en la salvaguarda de su soberanía, seguridad e intereses de desarrollo”. Las declaraciones de la diplomacia china adquieren especial relevancia luego de que el canciller cubano, Bruno Rodríguez, denunciara ante el Consejo de Seguridad una escalada agresiva por parte del gobierno de Estados Unidos contra la isla. En su intervención, Rodríguez pidió “a la comunidad internacional que se movilice para impedir una catástrofe humanitaria”, advirtiendo sobre lo que calificó como un “bloqueo energético, las amenazas militares y la manipulación política contra la Revolución cubana”. El jefe de la diplomacia cubana fue particularmente enfático al referirse a las recientes acciones legales contra el líder histórico de la Revolución, el general de Ejército Raúl Castro Ruz, a quien calificó como víctima de “un acto moralmente infame y legalmente arbitrario”. Además, alertó que “el cerco petrolero o energético que Estados Unidos aplica a Cuba equivale por sus efectos a un bloqueo naval que es un acto de guerra y de genocidio”. “Una agresión militar provocaría un baño de sangre”, advirtió Rodríguez, quien no dudó en señalar que “el presidente que diera esa orden de ataque militar, el secretario de Estado y de Guerra que lo instigan a hacerlo, pasarían a la historia como criminales de guerra, autores directos de crímenes de lesa humanidad”. Con un tono de urgencia, el canciller cubano instó a la comunidad internacional a no permanecer indiferente: “Ha llegado la hora de la solidaridad con Cuba, que siempre lo ha sido con todos”. Y sentenció, ante el pleno del Consejo de Seguridad: “Nadie dude que, llegados a una situación que esperamos nunca ocurra, el pueblo de Cuba combatirá hasta las últimas consecuencias”. Desde Pekín, la voz de China se alzó como un respaldo crucial para la isla en momentos de máxima tensión, reafirmando así los lazos históricos entre ambas naciones y su postura contraria a la hegemonía y el unilateralismo en los asuntos globales.

Reunión militar de alto rango entre Cuba y EE.UU. confirma La Habana

El general Roberto Legrá Sotolongo, jefe del Estado Mayor General de las FAR, y el general Francis L. Donovan, jefe del Comando Sur de Estados Unidos, sostuvieron un encuentro “por acuerdo de ambas partes”. Valoraron de positivo el diálogo centrado en la seguridad del perímetro de la base naval de Guantánamo, en un contexto de máximas tensiones bilaterales marcadas por el bloqueo petrolero y las recientes amenazas del presidente Donald Trump. Por Brendalis Reyes LA HABANA — El Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba (Minfar) confirmó este viernes la celebración de una reunión de alto rango entre mandos militares de Cuba y Estados Unidos, en un escenario de creciente hostilidad diplomática impuesto por la administración de Donald Trump. En un escueto comunicado difundido a través de sus redes sociales, el Minfar informó que el encuentro tuvo lugar “por acuerdo de ambas partes” y que las delegaciones “valoran de positivo” el intercambio. Durante la cita, explicó la institución castrense, se abordaron temas vinculados con la seguridad en torno al perímetro divisorio del enclave militar estadounidense en la bahía de Guantánamo, extremo este de la isla. La representación cubana estuvo encabezada por el viceministro primero y jefe del Estado Mayor General de las FAR, general de Cuerpo de Ejército Roberto Legrá Sotolongo. Por la parte estadounidense participó el jefe del Comando Sur, general Francis L. Donovan, quien además realizó una evaluación de la seguridad perimetral de la base naval. El Comando Sur, por su lado, precisó en un comunicado que ambos generales sostuvieron “un breve intercambio sobre asuntos de seguridad operativa”, incluida la protección del personal militar y sus familias, así como la preparación operativa en coordinación con los oficiales de la base. “La estación naval de la Bahía de Guantánamo constituye un centro operativo y logístico vital que respalda los esfuerzos militares de los Estados Unidos para contrarrestar las amenazas que socavan la seguridad, la estabilidad y la democracia en nuestro hemisferio”, agregó el mando estadounidense. El diálogo militar se produce en medio de una fase crítica en las relaciones bilaterales. La Casa Blanca ha endurecido el bloqueo económico contra la isla con medidas como la restricción de envíos de petróleo, y el presidente Donald Trump ha amenazado abiertamente con tomar el control de Cuba, señalando a la isla como un posible objetivo militar. La tensión se elevó aún más en las últimas semanas luego de que el Departamento de Justicia de Estados Unidos imputara al expresidente Raúl Castro los delitos de conspiración y homicidio por el derribo de dos avionetas de una organización del exilio cubano ocurrido en 1996. Pese a ese clima, ambas partes coincidieron en mantener abiertos los canales de comunicación entre sus mandos militares, según confirmó el Minfar. No se informó de próximos encuentros ni de avances concretos más allá de lo declarado.

Con la honda de David

Sigamos alzando la voz por Cuba, siempre agredida y acosada y ahora amenazada de agresiones mayores por su enemigo de siempre. Porque en ese pequeño punto del planeta están en juego cosas muy importantes. Donald Trump ha instruido cargos judiciales contra el comandante Raúl Castro, líder de la revolución y símbolo del decoro y la dignidad de los pueblos de América. Y eso es mucho en tiempos de gobiernos dóciles al mandato imperialista. “Cuando hay muchos hombres sin decoro, hay otros que llevan en sí mismo el decoro de muchos hombres”, dijo Martí. Raúl Castro es uno de ellos y por eso se busca rebajarlo. Difícilmente en Cuba, con Raúl, se repita la historia del secuestro impune del presidente Maduro y su compañera en Venezuela. Cuba es Cuba y Raúl es Raúl. Por eso buscan infamarlo, violando el derecho a la justa fama y el bien ganado honor que él ha alcanzado, y sacan del baúl de los desperdicios el incidente de hace ya más de treinta años, en el cual murieron varios terroristas reincidentes, después de veinticinco incursiones contra el espacio aéreo cubano, cada una de ellas denunciadas ante las autoridades norteamericanas con las correspondientes pruebas y las condignas advertencias. En aquellos días se difundieron grabaciones con las advertencias disuasivas de las autoridades cubanas antes de ejercer su derecho a la defensa, frente al desafío temerario de los agresores. Un acto de soberanía y legítima defensa de un Estado soberano. El mundo no puede regirse por unos códigos imperialistas, que le den derecho a un país a dictar leyes y aplicarlas más allá de sus fronteras, ni darle poder para organizar atentados y eliminar dignatarios y jefes de Estado en cualquier parte del mundo, como es el caso del Gobierno yanqui. Asuntos de principio como esos, que van mucho más allá de conceptos ideológicos y apreciaciones sobre Cuba y su proceso, son los que están en juego en torno a Cuba y es inadmisible guardar silencio y dejar de pronunciarse. Raúl Castro es un personaje de leyenda, “de esos que ya no vienen”, un símbolo de la resistencia y el honor y, con su carga de años y de méritos encima, hoy le ha tocado representar esos valores y librar una batalla más. No dudo de que saldrá victorioso como lo ha hecho siempre desde los tiempos del Moncada. Su honda es la de David y ese viejo y oxidado Goliat imperialista no podrá prevalecer contra ella.

El acoso sin tregua: La acusación a Raúl Castro, una nueva farsa contra Cuba

La imputación a Raúl Castro por el derribo de 1996 no es un acto de justicia, sino el último episodio de una guerra de desgaste que Washington libra contra la isla desde hace más de seis décadas. Detrás del teatro judicial se oculta la misma frustración imperialista que no ha logrado doblegar al pueblo cubano. No es nuevo. No sorprende. Y, sin embargo, indigna. El reciente anuncio del Departamento de Justicia de Estados Unidos imputando al expresidente cubano Raúl Castro Ruz por el derribo de dos avionetas civiles en 1996 se inscribe en una tradición tan larga como vergonzosa: la de un imperio que, incapaz de aceptar la existencia de una revolución que le plantó cara a 90 millas de sus costas, recurre una y otra vez a la farsa jurídica, la calumnia y la amenaza para intentar lo que no ha podido lograr por la fuerza. A estas alturas del camino, cualquier observador mínimamente informado reconoce el patrón. El gobierno estadounidense, bajo distintas administraciones —demócratas o republicanas, da igual el color del ave rapaz—, ha tejido una madeja de agresiones que van desde el bloqueo económico más prolongado de la historia moderna hasta intentos de magnicidio, pasando por invasiones fracasadas como la de Bahía de Cochinos, campañas de desestabilización mediática, y ahora, este revival judicial de tres décadas después. ¿Qué busca Washington con abrir este expediente contra un hombre de 94 años, retirado de la vida pública, a quien ya no le queda sino el testimonio de una vida entera de lucha? La respuesta es clara: distraer, intimidar y crear un pretexto. Distraer la atención de los problemas internos de la Casa Blanca, hoy acosada por escándalos y divisiones. Intimidar al liderazgo revolucionario cubano en un momento en que la isla enfrenta, con dignidad pero también con sacrificios, las consecuencias del recrudecimiento del bloqueo. Y crear un pretexto —un casus belli, como bien lo denunció el presidente Díaz-Canel— para justificar eventuales escaladas militares o sanciones aún más draconianas. El argumento legal, por supuesto, es pura hojarasca. Ninguna nación soberana aceptaría que se juzgue desde el extranjero sus actos de defensa territorial. Cuando las avionetas de Hermanos al Rescate violaron conscientemente el espacio aéreo cubano, ignorando reiteradas advertencias, Cuba hizo lo que cualquier Estado haría: proteger sus fronteras. Que haya costado vidas es trágico, y ninguna muerte deja de ser lamentable, pero la responsabilidad política recae sobre quienes organizaron una provocación con fines propagandísticos en una zona de alta tensión. Pretender juzgar hoy, treinta años después y en tribunales de Washington, a quien tomó la decisión desde La Habana, es un atropello a la soberanía y una burla al derecho internacional. Pero este episodio no es más que un capítulo, un síntoma, de una enfermedad más profunda: la obsesión irracional de la clase política estadounidense por doblegar a Cuba. Una obsesión que ha fracasado durante 60 años. Fracasó cuando intentaron estrangular la economía de la isla. Fracasaron los complots. Fracasaron las invasiones. Fracasaron las campañas de mentiras. Y fracasará también esta nueva patraña. Porque lo que Washington no termina de entender es que Cuba no es una república bananera que se rinda ante un comunicado de prensa ni ante una imputación lejana. Raúl Castro, como su hermano Fidel antes que él, pertenece a una estirpe de revolucionarios que aprendieron en la Sierra Maestra que el miedo se vence con coraje y la mentira con verdad. El pueblo cubano, que ha soportado carencias heroicas, no se arredra por un papel sellado en una corte de Florida. Cada agresión, lejos de quebrar la moral de la isla, la ha templado. Cada nuevo intento de acoso ha terminado por reforzar lo que más irrita al imperio: la dignidad de un pueblo que prefiere morir de pie, que vivir arrodillado. La imputación a Raúl Castro pasará. Los titulares de hoy serán olvidados mañana. Pero Cuba seguirá en pie, y la revolución seguirá siendo, para los pueblos del mundo, un símbolo de resistencia. Mientras tanto, Washington haría bien en mirarse al espejo: su propia historia está llena de derribos, invasiones y tribunales amañados. Lanzar piedras desde un cristal tan frágil es, cuando menos, un acto de cinismo. La verdad, como la luz del Caribe, termina siempre por imponerse.  

El Partido Comunista del Trabajo denuncia un nuevo intento de agresión de EE.UU. contra Cuba

La formación política califica de \»descabellada\» la imputación del Departamento de Justicia contra Raúl Castro por el derribo de dos avionetas en 1996, defiende la acción como un acto legítimo de soberanía y advierte que el imperialismo norteamericano, frustrado por la unidad del pueblo cubano, no logrará sembrar temor ni rendición. Por Julio Guzmán Acosta El Partido Comunista del Trabajo (PCT) hizo pública hoy su posición oficial ante la reciente imputación del gobierno de Estados Unidos contra el expresidente cubano Raúl Castro Ruz, a quien se acusa de ordenar el derribo de dos aeronaves civiles en aguas internacionales en febrero de 1996. A través de una declaración de Manuel Salazar, miembro de su Buró Político y del Comité de Honor por la Conmemoración del Centenario del Comandante Fidel Castro Ruz, la organización política calificó la medida como \»otra excusa del imperialismo norteamericano para seguir agrediendo a Cuba\». La declaración, rechaza de plano lo que considera una maniobra sin sustento jurídico ni moral. Salazar sostuvo que el derribo de las dos avionetas —ocurrido hace casi treinta años, el 24 de febrero de 1996— no constituyó un acto de agresión, sino una acción de legítima defensa nacional. \»Esas aeronaves —argumentó—, desobedeciendo oportunas advertencias de las autoridades cubanas, violaron de manera consciente y con fines políticos el espacio aéreo cubano. La defensa nacional de Cuba protegió, como era su deber, la frontera y la dignidad nacionales, como habría hecho cualquier gobierno garante de la soberanía de su territorio.\» Lejos de generar temor en la isla, el Partido Comunista del Trabajo interpreta la ofensiva judicial de la Administración Trump como un síntoma de frustración. \»Refleja la impotencia del imperialismo ante la unidad monolítica que ha mostrado el liderazgo de la revolución cubana y su vínculo indisoluble con el pueblo\», afirmó Salazar. Y sentenció: \»Se equivoca el imperialismo norteamericano, como se ha equivocado siempre en sus calumnias y agresiones contra Cuba, si cree que con esta acusación contra el líder de la revolución creará temor y llevará a la rendición al pueblo cubano.\» La formación política subrayó, además, la trayectoria del general retirado de 94 años, alejado del poder desde 2018 pero aún símbolo de la resistencia histórica. Salazar recordó que Raúl Castro se forjó en la lucha guerrillera contra Fulgencio Batista y se templó en la construcción del proceso revolucionario enfrentando todo tipo de chantajes externos. \»Contra esas presiones —dijo—, Raúl Castro y la dirección revolucionaria lograron importantes desarrollos sociales, económicos y políticos en beneficio de la clase trabajadora y el pueblo cubano. Por eso ha ganado la condición de líder y el reconocimiento del pueblo de Cuba.\» El dirigente del PCT también destacó el respeto que, a su juicio, el exmandatario ha cosechado más allá de las fronteras de la isla. \»Se ha ganado el respeto de los pueblos del mundo, que lo demuestran expresando la solidaridad permanente hacia la revolución cubana\», añadió. En su pronunciamiento, el Partido Comunista del Trabajo hizo un balance de las más de seis décadas de hostilidad estadounidense hacia la revolución cubana. \»A pesar de todas las calumnias que sin parar ha proferido durante más de sesenta años, el imperialismo yanqui no ha podido erosionar en lo más mínimo la revolución cubana; ni ha podido desvincularla de los demás pueblos de América Latina y el mundo en general\», enfatizó Salazar. \»Y así se confirmará frente a la descabellada —y con ningún sustento jurídico— imputación más reciente contra el compañero Raúl Castro.\» Mientras en los tribunales federales de Estados Unidos el expediente judicial continúa su curso, el Partido Comunista del Trabajo deja claro que, desde su perspectiva, la isla no espera justicia del lado norteamericano del estrecho. La espera, acaso, del veredicto de la historia.  

¡Mentira imperialista! Díaz-Canel acusa a Trump de inventar un pretexto para invadir Cuba

El mandatario cubano denunció ante la prensa oficial que la acusación contra el general retirado por el derribo de dos aviones civiles de Hermanos al Rescate, en el que perecieron tres estadounidenses y un residente legal, forma parte de una escalada manipuladora con la que Washington busca \»justificar\» una eventual agresión militar contra la isla, al tiempo que la Casa Blanca guarda silencio y los exiliados en Miami celebran la medida. Por Virtudes Álvarez Sampedro La tensión diplomática entre La Habana y Washington alcanzó anoche una nueva y peligrosa cumbre. El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, lanzó una encendida diatriba desde el Palacio de la Revolución para calificar de \»grosera patraña\» la imputación que el Departamento de Justicia de Estados Unidos presentó horas antes contra el expresidente Raúl Castro Ruz, a quien se acusa de ordenar el derribo de dos aeronaves civiles en aguas internacionales, un suceso ocurrido el 24 de febrero de 1996 que aún sangra en la memoria de las familias de las víctimas. \»El imperio miente. Miente con la misma saña con la que ha mentido durante seis décadas para justificar el bloqueo, las invasiones fracasadas y el terrorismo de Estado contra nuestro pueblo\», exclamó Díaz-Canel, visiblemente exaltado, al tiempo que denunció que la maniobra judicial de la Administración Trump no busca otra cosa que \»crear un casus belli, un pretexto artero para una agresión militar abierta contra Cuba\». El gobernante cubano insistió en que la imputación, presentada en una corte federal de Washington D.C., carece de todo fundamento legal y soberanía, y forma parte de una \»cortina de humo\» mediática para desviar la atención de los escándalos internos de la Casa Blanca y recrudecer el hostigamiento contra la isla. \»No les asiste la verdad ni el derecho. Solo el viejo instinto depredador del águila\», sentenció. La respuesta de Díaz-Canel se produjo apenas unas horas después de que la fiscalía estadounidense hiciera público el proceso contra Raúl Castro, de 94 años, retirado de la vida pública desde 2018. El expediente sostiene que, como ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, Castro Ruz dio la orden directa a los cazas MiG-29 de derribar las aeronaves de la organización Hermanos al Rescate (Brothers to the Rescue), que sobrevolaban el estrecho de Florida en una misión de búsqueda de balseros. En el ataque murieron los pilotos Carlos Costa, Mario de la Peña y Pablo Morales —tres ciudadanos estadounidenses de origen cubano—, así como el también estadounidense Armando Alejandre Jr. Mientras en La Habana se habla de \»mentira imperialista\», en la sureña ciudad de Miami la noticia ha sido recibida con algarabía por sectores del exilio. Organizaciones como la Fundación Nacional Cubano Americana calificaron la imputación como \»un acto de justicia tardía pero necesaria\». Sin embargo, el silencio oficial desde Washington no se ha hecho esperar, y la Casa Blanca se ha limitado a remitirse a lo actuado por el Departamento de Justicia. El epílogo de esta nueva tormenta entre ambos países, separados por apenas 150 kilómetros de mar pero por un abismo ideológico de más de medio siglo, permanece incierto. Lo que parece claro, como escribió el poeta, es que en estas aguas tormentosas, la verdad suele ser la primera víctima del combate.  

EE.UU. imputa a Raúl Castro por derribo de aviones civiles en 1996

El Departamento de Justicia acusa al expresidente cubano de ordenar el ataque contra dos aeronaves de la organización Hermanos al Rescate, en el que murieron cuatro personas, tres de ellas estadounidenses. Por:Redacción Internacional El Departamento de Justicia de Estados Unidos imputó formalmente este miércoles al expresidente cubano Raúl Castro por su presunta responsabilidad en el derribo de dos aviones civiles ocurrido en 1996, un hecho que marcó un punto de inflexión en las tensas relaciones bilaterales. Las aeronaves, pertenecientes a la organización de exiliados cubanos Hermanos al Rescate (Brothers to the Rescue), fueron interceptadas y derribadas por cazas de la Fuerza Aérea cubana sobre aguas internacionales del estrecho de Florida, el 24 de febrero de ese año. En el ataque fallecieron tres ciudadanos estadounidenses y un residente legal en Estados Unidos. Según la acusación, difundida por la fiscalía federal, Raúl Castro —entonces ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y hermano del comandante Fidel Castro— habría dado la orden directa de derribar las aeronaves, que sobrevolaban la zona en misión de búsqueda y rescate de balseros cubanos. La imputación incluye cargos de asesinato y daño a aeronaves civiles, tipificados como actos de terrorismo internacional. Hasta el cierre de esta edición, el gobierno cubano no había emitido una declaración oficial al respecto. Raúl Castro, quien gobernó la isla entre 2008 y 2018, permanece retirado de la vida pública. Por su parte, organizaciones de exiliados cubanos en Miami calificaron la imputación como \»un paso necesario hacia la justicia\». Las autoridades estadounidenses no han precisado si solicitarán la extradición del exmandatario, de 94 años, aunque fuentes consultadas indicaron que el proceso tendría un alcance simbólico y político, dada la ausencia de tratado de extradición entre ambos países. Este anuncio reactiva un capítulo clave de la hostilidad histórica entre Washington y La Habana, en un momento de renovadas tensiones diplomáticas bajo la actual administración estadounidense.