UMBRAL, MARCAMOS TENDENCIA 

El legado del 14 de junio: una lección que el gobierno de Abinader ha olvidado

La madrugada del 14 de junio de 1959 no fue una fecha más en el calendario patrio. Fue el instante en que 198 hombres —dominicanos, cubanos, puertorriqueños, guatemaltecos, nicaragüenses, norteamericanos y españoles— desafiaron con el pecho descubierto la maquinaria de terror de la dictadura trujillista. Bajo el mando del comandante Enríquez Jiménez Moya, aquellos combatientes del Ejército de Liberación Dominicana plantaron la bandera de la liberación en las montañas de Constanza, Maimón y Estero Hondo. Fue una gesta que, aunque derrotada en sangre por el régimen, encendió la llama de la insurrección popular y demostró que la unidad del exilio anti-trujillista, nutrida por el espíritu internacionalista de la Revolución Cubana, era posible. El significado histórico de aquella expedición no se agota en el heroísmo de sus protagonistas. Aquellos 198 luchadores no solo combatían contra un tirano. Luchaban por una patria soberana, independiente y solidaria con los demás pueblos de América y el mundo. Luchaban por una República Dominicana que no se arrodillara ante potencias extranjeras, que no permitiera que sus territorios fueran usados como base de operaciones contra naciones hermanas. Esa fue su bandera. Ese fue su legado. Hoy, a 67 años de aquella gesta, el país que ellos soñaron parece más lejano que nunca. El gobierno que preside Luis Abinader ha optado por un camino diametralmente opuesto al de aquellos mártires. Mientras los combatientes del 14 de junio daban su sangre por una nación libre y soberana, el gobierno actual ha convertido la soberanía en una mercancía de cambio. No se puede entender la posición de la administración Abinader frente al criminal bloqueo que Estados Unidos mantiene contra Cuba sin sentir una profunda vergüenza histórica. Y no se puede aceptar que el territorio dominicano sea utilizado como plataforma para que el gobierno estadounidense golpee al gobierno y al pueblo venezolano. El 14 de junio es un testigo incómodo. Su memoria nos interpela. Aquellos 198 hombres no murieron para que hoy tengamos un gobierno que entrega la dignidad nacional a cambio de migajas diplomáticas o favores económicos. Ellos lucharon por una patria que no se doblega, que no se presta al juego de las potencias imperiales, que no traiciona a sus hermanos latinoamericanos. Y el gobierno de Luis Abinader, con su política entreguista, los deshonra y los traiciona. Por eso, tener presente el 14 de junio no es solo un acto de memoria. Es un acto de exigencia. Hoy, más que nunca, la lección de aquellos 198 combatientes debe guiar la conducta de un pueblo que se niega a ser cómplice del bloqueo contra Cuba y de la agresión contra Venezuela. La dignidad que ellos ofrecieron en el altar de la patria no puede ser mancillada por gobernantes que han olvidado que la verdadera soberanía no se negocia, se defiende. Que el ejemplo de Constanza, Maimón y Estero Hondo sea la brújula que marque el rumbo de la República Dominicana. Que su memoria nos recuerde que un país que traiciona sus ideales de independencia y solidaridad está condenado a ser, para siempre, un país sin honor.  

Amor con amor se paga: la solidaridad con Cuba es un deber de los pueblos

Este 12 de junio, cuando la Red de Medios Libres convocó al cadenazo internacional “Amor con amor se paga”, no estará realizando simplemente una jornada comunicacional. Estará levantando una trinchera de dignidad frente a una de las agresiones más prolongadas, crueles e injustificables de la historia contemporánea: el bloqueo económico, comercial, financiero y energético impuesto por Estados Unidos contra Cuba.  Durante más de seis décadas, el imperialismo norteamericano ha intentado rendir a la Revolución Cubana por hambre, carencias y sufrimiento. Ha apostado al desgaste de un pueblo heroico, convencido de que la asfixia económica lograría lo que no pudieron conseguir las invasiones, los sabotajes, el terrorismo, las campañas de desinformación y el aislamiento diplomático. Sin embargo, una y otra vez, la historia ha demostrado que la dignidad de un pueblo consciente vale más que cualquier arsenal de sanciones.El bloqueo no es una política abstracta. Tiene rostros concretos. Se expresa en las dificultades para adquirir combustible, medicamentos, equipos médicos, materias primas y tecnologías.  Se traduce en apagones, limitaciones productivas y obstáculos para el desarrollo. Es una guerra económica diseñada deliberadamente para generar desesperación y provocar un cambio político favorable a los intereses de Washington.  Quienes hoy hablan de “crisis cubana” y callan sobre el bloqueo son cómplices de esa agresión. Pretenden presentar las consecuencias como si fueran causas, ocultando el papel central que desempeña la política criminal de la Casa Blanca en las dificultades que enfrenta la isla.  Frente a esta realidad, la respuesta del pueblo cubano no ha sido la rendición. Ha sido la resistencia. Cuba continúa defendiendo su independencia, su soberanía y el derecho a construir su propio destino sin tutelajes extranjeros. Millones de cubanos siguen apostando por un proyecto social que, aun bajo las condiciones más adversas, ha sido capaz de garantizar salud, educación, cultura y solidaridad internacional.  Porque si existe una nación que ha practicado el internacionalismo como principio y no como discurso, esa es Cuba. Médicos cubanos han llegado donde otros no quisieron llegar. Brigadas de salud han enfrentado epidemias, terremotos, huracanes y pandemias en decenas de países. Miles de profesionales formados en la isla han servido a los pueblos del mundo. Cuba ha compartido lo que tiene, no lo que le sobra.  Por eso, cuando la Red de Medios Libres afirma que “amor con amor se paga”, está expresando una verdad profunda: la solidaridad con Cuba no es un acto de caridad. Es un compromiso ético, político y humano con un pueblo que durante décadas ha estado al lado de las causas justas de la humanidad.  Hoy más que nunca es necesario romper el cerco mediático que acompaña al bloqueo económico. Es imprescindible denunciar la hipocresía de quienes hablan de democracia mientras castigan colectivamente a once millones de personas por el simple hecho de defender su soberanía. Es urgente desmontar la narrativa imperialista que intenta presentar a la víctima como culpable y al agresor como defensor de la libertad.  La batalla por Cuba es también la batalla por el derecho de todos los pueblos a decidir su destino. Lo que está en juego no es solamente el futuro de una isla caribeña. Lo que está en juego es la posibilidad de que una nación pequeña pueda existir sin someterse a los dictados de una potencia imperial.  El cadenazo internacional “Amor con amor se paga” es una convocatoria a la conciencia. Es una invitación a convertir la solidaridad en acción, la indignación en denuncia y el compromiso en movilización.  Porque cuando Cuba resiste, resisten también los sueños de justicia de millones de hombres y mujeres en el mundo. Y porque frente al bloqueo, frente a la agresión y frente a la arrogancia imperial, la respuesta de los pueblos seguirá siendo la misma: más solidaridad, más resistencia y más lucha. Cuba no está sola. Jamás lo estará.

Cuba y la gesta de junio 1959

El 16 agosto de 1930 fue juramentado como presidente de la República  el  General Rafael Leónidas Trujillo Molina y como vicepresidente el Licenciado Rafael Estrella Ureña, quien encabezó el derrocamiento del presidente Horacio Vasquez. En las elecciones celebradas el 16 de mayo de 1930 la fórmula Trujillo-Estrella Ureña, había ganado con 99% de los votos válidos emitidos, ante la ausencia forzosa de sus contrincantes. Rafael Leónidas Trujillo Molina, era en el gobierno del Viejo Caudillo, Horacio Vasquez, la principal figura militar, quien atrincherado en la vieja fortaleza Ozama apoyó con silencio e inmovilidad cómplice; el llamado Movimiento Cívico, que dirigido por Rafael Estrella Ureña, derrocó al gobierno de Vásquez el 23 de febrero del 1930. Postulado por una confederación de partidos, llamada Coalición Patriótica de Ciudadanos, la que ante la ausencia de competidores y una abstención electoral que superaba el 40%, ganó todos los escaños al congreso. El 1 de junio del año 1930, cuando apenas habían transcurrido 15 días de haber pasado la farsa que había ganado el binomio Trujillo-Estella Urena, desconocidos asesinaron a uno de los más radicales de sus enemigos, el periodista Virgilio Martínez Reyna y a su esposa Altagracia Almánzar, quien se encontraba embarazada en su residencia en San José de las Matas, provincia Santiago. Igual suerte corrieron los generales Cipriano Bencosme, Desiderio Arias, y decenas de dominicanos que expresaron su desacuerdo con la política de terror implementada por el régimen. El propio Estrella Ureña, artífice de la llegada de Trujillo al poder, trató de marcar distancia de un gobierno del que supuestamente era la segunda figura más importante, siendo obligado a renunciar en 1932 a la posición de vicepresidente, alegando problemas de salud. Fueron 31 años de la peor época de terror que haya vivido el país en toda su historia incluida la colonial, donde los presos, los desaparecidos, los exiliados y los muertos se contaron en miles. Una parte importante de los que lograron escaparse a Trujillo, tuvieron a Cuba como destino: Juan Bosch, Juan Isidro Jiménez Grullón, Mauricio Báez, Pablo Martínez, Máximo López Molina, los hermanos Ramos Peguero (Andrés, Francisco Elizardo y Francisco Eleuterio), Juancito Rodríguez, Ángel Morales, José Dolores Alfonseca, Luis Felipe Mejía y muchos otros más. No todos tuvieron la misma suerte de sobrevivir a la persecución trujillista, porque algunos fueron alcanzados por el brazo largo de la dictadura, como fueron los casos de Mauricio Báez y Pablo Martínez, que fueron asesinado en La Habana por órdenes de Trujillo. Cuba fue sede de muchas actividades para el restablecimiento de la democracia en nuestro país. En el gobierno de Ramón Grau San Martín fue que se organizó la fallida expedición de Cayo Confites de 1947, saboteada por agentes de su gobierno al servicio de Trujillo. En el gobierno liberal de Carlos Prío Socarrás, del que el profesor Juan Bosch había sido secretario, se toleró la presencia de los dominicanos en Cuba. Pero el mayor apoyo recibido por nuestros compatriotas fue el brindado por el gobierno revolucionario encabezado por el Dr. Fidel Castro Ruz, a partir de su llegada al poder el primero de enero de 1959. Proporcionó ayuda significativa para que patriotas dominicanos vinieran al país el 14 por Constanza, y el 20 de junio por Maimón y Estero Hondo a derrocar la dictadura de Trujillo. A diferencia de cayo Confites que fue interceptada y obligada a abortar con la complicidad de agentes del gobierno de Grau San Martín al servicio de Trujillo, la expedición del 14 y 20 de junio de 1959 recibió todo el apoyo del gobierno de Fidel. Fue el mayor contingente de hombres decididos a luchar contra el régimen trujillista, que, organizado en el exterior, pudo llegar al país. Un total de 198 expedicionarios salieron en tres grupos de Cuba \» enamorados de un puro ideal\». El primero al mando Enrique Jiménez Moya y el cubano Delio Gómez Ochoa, compuesto por 54 expedicionarios que aterrizaron en Constanza el 14 de junio en un avión Curtis C-46. Con insignias de la Aviación Militar Dominicana, trayendo como ingeniero de vuelo e instructor para el aterrizaje a Juan de Dios Ventura Simó, piloto dominicano que había desertado de la aviación dominicana en abril de 1959 llevándose un avión hacia el exilio. Un segundo grupo comandado por José Horacio Rodríguez, hijo del general Juancito Rodríguez, acérrimo opositor a Trujillo, desembarcó por Maimón en la embarcación Carmen Elsa; en  la que venían la mayor cantidad de expedicionarios, 96 en total, la cual por un desperfecto o supuesto sabotaje de parte del capitán de la embarcación  Stelio Bellelis;  un ciudadano de origen griego que tenía vínculos con la Agencia Central de Inteligencia Estadounidense (CIA) y los servicios de inteligencia de Trujillo, lo que retrasó su llegada para el día 20;  cuando ya los organismos de seguridad del Estado estaban al tanto de dicho desembarco, lo que produjo una verdadera masacre de los mismos. Stelio, fue relevado de su puesto al frente de la embarcación, la cual pasó a ser capitaneada por el diestro marinero dominicano y ex sargento de la Marina Dominicana, José Messon, quien se había asilado en los Estados Unidos para luego integrarse a la acción para el derrocamiento de la dictadura. Igual suerte corrió el grupo que llegó por Estero Hondo en la Lancha Tinina, con 48 expedicionarios, al mando de José Antonio Campos Navarro; que navegó sin rumbo fijo y sin contacto con el Carmen Elsa por varios días. Ambas embarcaciones habían zarpado de Cuba, el 13 de junio de 1959.   Pero  dificultades en el Carmen Elsa motivó su retraso y la pérdida de contacto en ambas. El Carmen Elsa permaneció prácticamente a la deriva, teniendo que ser rescatada por la Marina de Guerra de Cuba, con la Fragata José Martí, que la remolcó hasta el islote de Gran Iguana, donde los tripulantes recibieron asistencia médica, además  de agua y alimentos. Esos inconvenientes no aminoraron la decisión del mayor contingente de expedicionarios, los cuales decidieron seguir adelante en búsqueda de lograr liberar al pueblo dominicano de la dictadura

Sheinbaum y Lula exigen respeto a la soberanía de Colombia y Cuba ante injerencias de Trump

En un diálogo de 40 minutos, los mandatarios de México y Brasil defendieron el multilateralismo y el principio de no injerencia, reclamaron el fin del embargo a Cuba, respaldaron los procesos internos de Colombia y ratificaron su apoyo a Michelle Bachelet como futura secretaria general de la ONU; además, acordaron profundizar la cooperación energética entre Pemex y Petrobras. Por Alejandro F. Guzmán En un gesto que subraya el creciente contrapeso latinoamericano frente a las presiones unilaterales de Estados Unidos, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, y el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, condenaron este cualquier forma de injerencia extranjera en los asuntos internos de Colombia y Cuba, en una explícita aunque no mencionada respuesta a las recientes declaraciones del presidente Donald Trump. Durante una conversación telefónica que se extendió por 40 minutos, ambos gobernantes coincidieron en la urgencia de preservar el derecho internacional, la democracia y el multilateralismo como pilares irrenunciables de la convivencia regional. En un comunicado oficial difundido por la cancillería brasileña, los líderes reafirmaron su postura favorable al levantamiento del embargo económico y financiero impuesto a La Habana, y analizaron la crítica situación humanitaria que vive la isla, subrayando la necesidad de construir soluciones que mejoren las condiciones de vida de su población. Frente al telón de fondo de un mapa regional otra vez tensionado por la retórica intervencionista proveniente del norte, Sheinbaum y Lula ratificaron su defensa del principio de no injerencia como eje ético y político de sus respectivas políticas exteriores. El respaldo explícito a los procesos internos de Colombia —en momentos en que sectores conservadores en Washington presionan por una revisión del acuerdo de paz— refuerza el alineamiento de ambos gobiernos con una visión autónoma y soberana de los asuntos hemisféricos. Más allá del frente diplomático, la llamada sirvió para consolidar una agenda bilateral de amplio espectro. Los mandatarios acordaron profundizar las negociaciones sobre el marco jurídico comercial entre las dos mayores economías de América Latina, con miras a modernizar los instrumentos de cooperación. También reconocieron avances sustantivos en salud, turismo, ciencia, tecnología y gobernanza pública. Un punto de especial relevancia fue el anuncio del avance hacia un acuerdo energético entre Petróleos Mexicanos (Pemex) y Petrobras, que busca articular el intercambio de experiencias en exploración, producción, buenas prácticas y alternativas vinculadas a los biocombustibles. La colaboración entre ambas empresas estatales se perfila como un eje estratégico para reducir la dependencia externa y fortalecer la soberanía energética regional. Respaldo conjunto a Bachelet para liderar la ONU En el plano multilateral, los presidentes reiteraron su respaldo a la expresidenta chilena Michelle Bachelet como candidata para ocupar la próxima Secretaría General de las Naciones Unidas. Bachelet, quien ya se desempeñó como alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, representa —en la visión compartida por Sheinbaum y Lula— una figura de consenso capaz de restaurar el prestigio y la eficacia del organismo en un momento de profundos desafíos globales. La conversación concluyó con un gesto de camaradería y proyección deportiva: Lula deseó a Sheinbaum todo el éxito en la organización del Mundial de Fútbol 2026, que comenzará este jueves y será coorganizado por México, Estados Unidos y Canadá. Un detalle menor, quizás, pero que revela la voluntad de ambos líderes de construir una relación fluida, estratégica y con vocación de futuro. En un continente donde las sombras del intervencionismo vuelven a alargarse, México y Brasil han elegido hablar con una sola voz. Y esa voz, por ahora, se llama no injerencia, diálogo y derecho internacional.

Pete Hegseth y la guerra silenciosa contra Cuba

El secretario de Guerra de Estados Unidos aterriza en Guantánamo y, con él, la sombra de una escalada militar contra Cuba se hace más densa en el Caribe Por: Redacción Internacional En la mañana de este miércoles, sin estridencias ni grandes titulares en la prensa occidental, Pete Hegseth, el hombre que dirige la maquinaria de guerra del Pentágono, pisó la Base Naval de Guantánamo. Ese pedazo de tierra cubana que Estados Unidos ocupa por la fuerza desde 1903, y que ningún tratado bilateral, ninguna resolución internacional —ni siquiera las recurrentes condenas de la Asamblea General de la ONU— ni ninguna lógica de derecho ha logrado devolver a su legítimo dueño. Esta no es una visita protocolaria. No es una inspección rutinaria. No es un acto administrativo. Es un mensaje. Y hay que leerlo con calma, porque en la calma está la claridad. El contexto de una escalada ¿Qué está pasando exactamente? Hegseth ha llegado a Guantánamo en un momento que ya no puede describirse como de \»tensión diplomática\». Lo que ocurre hoy entre Estados Unidos y Cuba es una escalada silenciosa pero feroz, tejida con varios hilos que ahora se tensan al mismo tiempo: el bloqueo energético impuesto por órdenes ejecutivas en enero y mayo de 2026, diseñado para asfixiar la vida cotidiana en la isla; la acusación montada desde el Departamento de Justicia contra Raúl Castro, una maniobra jurídica sin pruebas que busca criminalizar a la dirigencia revolucionaria; la presencia del portaaviones USS Nimitz navegando en aguas del Caribe, a distancia de ataque; y las filtraciones del medio Politico hablando abiertamente de \»opciones militares\» sobre la mesa en Washington . En ese contexto, Hegseth no viene a tomar café con los mandos medios. Viene a revisar personalmente la preparación operativa de la base. Viene a evaluar tropas. Viene a comprobar con sus propios ojos si Guantánamo está lista para cumplir un papel en un escenario que nadie debería descartar: el de una agresión militar contra Cuba. Las declaraciones de Hegseth: advertencia y provocación Vestido con uniforme de camuflaje y arengando a las tropas estacionadas en la base —unas 3.000 efectivos—, Hegseth no dejó dudas sobre el carácter de su visita. \»Sería imprudente que el gobierno de Cuba intentara procurarse o acceder a tipos de armas que pudieran alcanzar esta base o el territorio estadounidense\», advirtió ante los soldados, en referencia a reportes no confirmados sobre la supuesta compra por parte de La Habana de 300 drones militares de origen ruso e iraní . Y fue más lejos: \»De lo contrario, estarían abriendo la puerta a una confrontación que no solo no quieren, sino que no podrían sostener\». En un tono que alternaba la amenaza con una pátina de falsa cordialidad, el jefe del Pentágono agregó: \»Lo que pase con el futuro de Cuba está en manos del presidente de Estados Unidos y del liderazgo de Cuba. Y esperamos muy pronto convertirnos en amigos del liderazgo de Cuba. Por ahora, vamos a ver qué pasa\» . Sus palabras fueron vitoreadas en varias ocasiones por los jóvenes soldados que lo escuchaban. Pero la declaración más alarmante llegó cuando la prensa le preguntó directamente sobre la posibilidad de una operación militar para capturar al presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, similar a la ejecutada contra Nicolás Maduro en Venezuela. La respuesta de Hegseth fue escueta pero elocuente: \»Todas las opciones están sobre la mesa\» . Y añadió, en una comparecencia posterior ante las tropas: \»El presidente espera que seamos fuertes y firmes en la manera en que respondemos y aportamos poder de fuego. Y ciertamente lo haremos si es necesario\» . La reacción de Cuba: denuncia y alerta La respuesta del gobierno cubano no se hizo esperar. El canciller Bruno Rodríguez denunció que Washington está montando \»un expediente fraudulento para justificar la guerra económica despiadada contra el pueblo cubano y la eventual agresión militar\» . En sus declaraciones, Rodríguez calificó los reportes sobre supuesta compra de drones como \»calumnias\» filtradas por el propio gobierno estadounidense para crear un casus belli. Por su parte, el embajador de Cuba ante la ONU, Ernesto Soberón, sentenció en su cuenta de X: \»El futuro de Cuba —país soberano e independiente— pertenece única y exclusivamente al pueblo y al gobierno cubanos. Quienquiera que piense que el futuro de Cuba está en otras manos se equivoca por completo\» . El presidente Miguel Díaz-Canel, quien recientemente advirtió sobre tres posibles escenarios de agresión —económico, político y militar—, fue aún más enfático: si las amenazas estadounidenses se materializan, \»ello provocará un baño de sangre con consecuencias incalculables, además del impacto destructivo sobre la paz y la estabilidad regional\» . Díaz-Canel ha insistido en la necesidad de que el país se prepare para su defensa, para evitar cualquier \»sorpresa\» o \»derrota\» . ¿Por qué esta visita es tan grave? Porque el Secretario de Guerra de Estados Unidos —equivalente al Ministro de Defensa en cualquier país del mundo— no se desplaza hasta una base ocupada en territorio enemigo sin que haya algo muy grande detrás. En el lenguaje militar, una visita de este nivel en tiempo de máxima tensión tiene tres objetivos claros: evaluar la capacidad de respuesta inmediata de la base —Hegseth quiere saber si las tropas pueden ejecutar órdenes de combate en cuestión de horas—; elevar la moral de sus efectivos, enviando al jefe del Pentágono como una señal: \»Prepárense, esto es serio\»; y enviar un mensaje directo a La Habana que dice, sin rodeos: \»Estamos aquí, en su territorio, y podemos movernos cuando queramos\». No es protocolo. Es estrategia. Y es provocación. Esta visita se suma a una serie de movimientos de alto nivel en las últimas semanas. A finales de mayo, el general del Comando Sur de Estados Unidos visitó Guantánamo y se reunió con mandos militares cubanos. Dos semanas antes, el director de la CIA, John Ratcliffe, viajó a La Habana para entregar un mensaje directo de Trump a los funcionarios cubanos . La coreografía es clara: Washington está rodeando a la isla con una presión inédita desde

Claudia Sheinbaum: Solidaridad sin pausa hacia Cuba

La presidenta Claudia Sheinbaum reitera que México continuará enviando ayuda material a Cuba, asediada por el recrudecimiento del bloqueo estadounidense; califica el gesto como un acto de “solidaridad” histórica del pueblo mexicano. Por Ángel F. Guzmán  Ciudad de México, 9 de junio. — Frente al recrudecimiento del bloqueo económico, comercial, financiero y energético impuesto por Estados Unidos a Cuba, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, reafirmó hoy la decisión de su gobierno de mantener y profundizar la ayuda material hacia la isla. “Se sigue enviando ayuda de todo tipo y vamos a seguir enviando”, declaró la mandataria durante su habitual conferencia matutina, al ser cuestionada sobre los recientes agradecimientos públicos del presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, hacia la postura mexicana. Con la sobriedad que caracteriza su discurso oficial, Sheinbaum subrayó que esta política no responde a una coyuntura diplomática, sino a un principio arraigado en la historia nacional. “Siempre lo ha hecho el pueblo de México y lo vamos a seguir haciendo, porque es un pueblo que lo necesita”, afirmó, despojando cualquier ambigüedad a su postura. La ayuda, precisó, abarca múltiples rubros y se mantendrá en el tiempo sin condiciones. La declaración ocurre en un contexto de máxima tensión para La Habana, luego de que el presidente estadounidense, Donald Trump, endureciera aún más el cerco contra la isla mediante una orden ejecutiva firmada el pasado enero. A las ya seis décadas de bloqueo se suman ahora restricciones que afectan —de manera crítica— el acceso a combustibles, con secuelas directas en la generación eléctrica, el funcionamiento de hospitales, la producción y distribución de alimentos, y el suministro de agua potable en la nación caribeña. Las recientes declaraciones de Trump —quien ha insinuado que, de regreso de un viaje a Irán, Washington hará “una breve parada” en Cuba— han encendido alarmas en la región. Sin embargo, lejos de amedrentarse, sectores populares, gobiernos y fuerzas políticas de México y el mundo han multiplicado las voces de rechazo y denuncia. En ese coro, el mensaje de Sheinbaum se erige como uno de los más firmes: la solidaridad mexicana no se negocia ni se somete a presiones externas. “Es un asunto de solidaridad”, resumió la presidenta, levantando así —sin estridencias, pero con la precisión de un acto soberano— la bandera de una tradición que México ha cultivado incluso en los momentos más adversos de la historia reciente de Cuba. Mientras el bloqueo aprieta, la respuesta de este país, al menos en palabras y hechos concretos, parece ser la de no ceder un milímetro en su compromiso humanitario.

Cuba recibe 1.700 toneladas de alimentos e insumos de México y Belice: Díaz-Canel agradece la solidaridad ante la crisis energética y el bloqueo

Díaz-Canel agradece a México y Belice su solidaridad con Cuba ante la crisis energética y el bloqueo: mil 700 toneladas de alimentos e insumos llegan a La Habana en un gesto que trasciende fronteras Redacción Internacional  La Habana, 8 de junio. — En tiempos donde el cerco se hace más duro y la luz escasea entre apagones y desabasto, un barco cargado de gestos concretos atraca en el puerto de Regla. El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, expresó este sábado su gratitud a los gobiernos de México y Belice, así como a grupos solidarios, cubanos residentes y al diario La Jornada, tras la llegada del buque Asian Katra con mil 700 toneladas de alimentos e insumos básicos. “Agradecemos el abrazo solidario en tiempos tan difíciles”, escribió el mandatario en su cuenta de la red social X, en un mensaje que condensó no solo alivio material, sino respaldo político y humano frente al recrudecimiento del bloqueo económico impuesto a la isla. La ministra de Comercio Interior, Betsy Díaz, supervisó el desembarco y subrayó el carácter incondicional e histórico de la ayuda proveniente de ambas naciones. En la distribución participarán actores económicos estatales y no estatales, con el objetivo de que los recursos lleguen de forma eficiente a la población. México y Belice —dos países que han mantenido una tradición de no doblegarse ante las presiones externas— ofrecen así no solo víveres, sino una lección de geografía moral: la de que la solidaridad, cuando es real, se mide en toneladas, pero también en silencios que no claudican.

Rusia desafía el cerco y se ofrece como socio estratégico para Cuba

Pese a las “condiciones turbulentas”, las empresas rusas dicen estar “dispuestas a invertir” en Cuba. En medio del repliegue de compañías extranjeras por las sanciones de Washington, Moscú promete ampliar su presencia en sectores estratégicos de la Isla, desde la energía hasta el transporte, la minería y la farmacéutica. Por Alejandro F. Guzmán Mientras Cuba encadena una de las peores semanas para sus relaciones comerciales internacionales en décadas, Rusia ha aprovechado el Foro Económico Internacional de San Petersburgo (Spief 2026) para reafirmar que seguirá apostando por La Habana. En un contexto de retirada de inversionistas occidentales y creciente asfixia financiera, el mensaje del Kremlin no es un simple gesto diplomático: es una declaración de intereses. Durante el diálogo empresarial “Rusia-Cuba: cooperación en condiciones turbulentas. Inversión, turismo, tecnologías”, celebrado el pasado 4 de junio en el marco del Spief 2026, el viceprimer ministro ruso Dmitri Chernishenko declaró: “A pesar de la presión externa, las empresas rusas siguen ampliando su presencia en Cuba y están dispuestas a invertir en proyectos a largo plazo”. El funcionario aseguró que alrededor de 90 empresas rusas están interesadas en exportar a Cuba productos cárnicos, lácteos y pesqueros, además de participar en proyectos vinculados al procesamiento de trigo y la producción agroalimentaria. También ofreció cooperación en tecnologías de la información, ciberseguridad, telemedicina y automatización empresarial. Estas declaraciones llegan en un momento crítico para la economía cubana, tras la escalada de sanciones impuestas por Washington a empresas extranjeras con vínculos con el Gobierno cubano. En los últimos días, casi la totalidad de las hoteleras vinculadas a Gaesa han cancelado operaciones en la Isla. Las sanciones han alcanzado a compañías foráneas presentes en otros sectores estratégicos como la minería, entre ellas la canadiense Sherritt International y la australiana Antilles Gold. Sin embargo, el viceprimer ministro cubano y ministro de Comercio Exterior e Inversión Extranjera, Óscar Pérez-Oliva Fraga, presentó este escenario como una oportunidad para Moscú. “Muchos competidores internacionales no quieren hacerlo, lo que abre una ventana para Rusia”, aseguró en San Petersburgo. El sobrino nieto de Raúl y Fidel Castro sostuvo además que Cuba es el país de América Latina y el Caribe “donde las empresas rusas pueden desarrollar de manera plena y con total confianza sus actividades”. En el área de las refinerías, el funcionario cubano destacó que La Habana ofrece ventajas específicas a los inversionistas rusos, incluyendo la autorización para vender combustible de forma directa y beneficios tributarios vinculados a esa actividad. Además de los proyectos energéticos, durante el foro se discutieron oportunidades en turismo, transporte, minería, infraestructuras, industria agroalimentaria y nuevas formas de cooperación farmacéutica. Chernishenko anunció incluso la firma de un memorando para el desarrollo conjunto de vacunas contra enfermedades oncológicas. Al margen del foro, la directora del Comité Ruso de Cooperación con Latinoamérica y vicepresidenta del Consejo Empresarial Rusia-Cuba, Tatiana Mashkova, defendió que Rusia debería aprovechar plenamente las oportunidades disponibles en el ámbito sanitario. “Verdaderamente este es un campo desaprovechado todavía, y esto es muy malo por nuestra parte. Es una vergüenza que todavía no aprovechemos plenamente las experiencias de Cuba y las tecnologías cubanas”, declaró a la agencia Sputnik. Según la directora, Cuba dispone de tecnologías y medicamentos innovadores, pero carece de los recursos necesarios para producirlos a gran escala, por lo que abogó por trasladar parte de esa producción a Rusia mediante proyectos conjuntos de fabricación farmacéutica. “Hay que actuar rápido y de una forma muy eficaz. Hay que asentar la producción de los fármacos cubanos aquí. Eso será una tarea importante no solo para Rusia y Cuba, sino para toda la humanidad”, aseguró. Moscú parece dispuesto a ocupar espacios que otros actores están abandonando. La profundización de los vínculos quedó reflejada ya en abril, cuando la comisión intergubernamental ruso-cubana anunció proyectos de inversión superiores a los 1.000 millones de dólares y autorizó a empresas rusas a participar en la gestión de instalaciones industriales en la Isla. Las cifras reales de inversión siguen muy por debajo de esos compromisos y no alcanzan a paliar la severa crisis que atraviesa la Isla. Pero en medio del creciente aislamiento de Cuba, Rusia continúa considerando La Habana como un aliado estratégico en su proyección internacional, una relación que remite inevitablemente a los años de mayor cercanía entre ambos países durante la Guerra Fría.

Cuba recibe 1,700 toneladas de ayuda humanitaria en medio del colapso económico

México y Belice concretan el envío de alimentos y productos esenciales a través del buque Asian Katra, que atracó este domingo en el puerto de La Habana. Autoridades cubanas agradecieron el gesto solidario en un contexto de severas carencias de combustible, apagones generalizados y desabastecimiento de bienes básicos, mientras la isla enfrenta su peor crisis en décadas. Por César Dalmasi Guzmán LA HABANA, CUBA. — En un gesto de fraternidad continental que contrasta con el silencio de otros actores internacionales, los gobiernos de México y Belice materializaron este domingo el envío de 1,700 toneladas de alimentos y productos de primera necesidad destinados a paliar la aguda crisis humanitaria que asfixia a la población cubana. El cargamento, transportado por el buque Asian Katra, atracó en la mañana en el puerto habanero bajo estrictas medidas logísticas. Desde las bodegas del navío comenzaron a descender sacos de frijol, arroz, harina, leche en polvo y otros insumos básicos, cuya ausencia se ha vuelto crónica en los mercados y bodegas de distribución estatal. Autoridades del gobierno cubano recibieron la mercancía con un protocolo medido pero visiblemente aliviado. En declaraciones a la prensa oficial, funcionarios del Ministerio de Comercio Interior destacaron la “voluntad solidaria” de ambas naciones y subrayaron que la cooperación horizontal entre países en desarrollo se ha vuelto un pilar para la supervivencia cotidiana de los once millones de habitantes de la isla. La llegada de este auxilio no es un hecho aislado. Ocurre en uno de los momentos más sombríos de la economía cubana desde el colapso del campo socialista. Los apagones se han generalizado por la falta de combustible para las termoeléctricas; las colas frente a los comercios se extienden por cuadras enteras bajo un sol implacable; y la inflación galopante ha licuado el ya de por sí precario poder adquisitivo del salario estatal, que apenas promedia los 2,500 pesos cubanos mensuales (menos de 30 dólares en el mercado informal de divisas). México, bajo la administración del presidente Andrés Manuel López Obrador, ha mantenido una política de no intervención y envíos discretos de ayuda humanitaria desde 2022, sorteando tensiones diplomáticas con Estados Unidos. Belice, por su parte, refuerza con esta donación su perfil de aliado silencioso de La Habana en la región centroamericana. El buque Asian Katra zarpará de regreso en las próximas horas, pero en tierra la incertidumbre no cesa. Para millones de cubanos, estas 1,700 toneladas son una bocanada de oxígeno, no una cura definitiva. La pregunta que queda flotando en el aire cálido y salobre del Malecón es cuánto durará ese alivio mientras la economía interna sigue desangrándose como consecuencia del brutal bloque estadounidense recrudecido en la administración Trump.

Cuba es el eslabón vital y hay que darle más solidaridad

¡EN ESTA ESQUINA…! Antes del triunfo de su revolución, Cuba fue el \»eslabón más débil de la cadena de la dominación imperialista\» en América Latina. Entonces estaba dominada por la dictadura de Fulgencio Batista, peón de las mafias y del capital norteamericanos. En  la conceptualización marxista leninista esto quiere decir que allí estaban las posibilidades más significativas para una revolución popular y antiimperialista en esta región. Y así ocurrió.  Tras un largo proceso de luchas  anticoloniales y  revolucionarias, la revolución triunfó en enero de 1959.  De acuerdo con el Comandante Fidel Castro Ruz, este hecho fue el resultado de  un proceso ininterrumpido de  cien años de lucha revolucionaria, que incluye la de los mambises contra el colonialismo español en el siglo 19. Haber sintetizado las enseñanzas de toda la lucha contra el colonialismo y asumir el ejemplo de Antonio Maceo y el  pensamiento de José Martí como guía fundamental del proceso revolucionario, es una singularidad que hizo auténtica la revolución cubana. Consiguió una fuerza descomunal y aportó una característica  extraordinaria al afincarse en sus propias raíces históricas. Haberse realizado en una área de influencia fundamental para el imperialismo norteamericano como es América Latina, donde otros pueblos luchaban y luchan también por poner fin a su dominio;  más, en el Caribe, frontera imperial, donde convergieron intereses y disputas entre potencias, le dio otra singularidad, extraordinaria, que la habría de convertir en un blanco principal de ese imperialismo. La revolución cubana dijo a los pueblos que se podía romper el dominio yanqui- oligarca.  Y se hizo ejemplo. Y  aquí hay un detalle de mucha actualidad. El imperialismo norteamericano tenía que matar el ejemplo. No podía permitir que se irradiara a otros pueblos. Y  definió un bloqueo económico para ahogarlo. Y definió políticas para impedir se reeditara en otros países y pueblos. (Impulsó la llamada Alianza para el Progreso, mediante dádivas encaminadas a limar tensiones sociales en muchos países de América Latina, en los cuales, y con los mismos fines, también alentó regímenes con caricaturas de democracia, sin justicia social ni participación popular; y hasta dictaduras militares donde se  lo aconsejaron las circunstancias). Así,  asesinó a Manolo Tavarez Justo en Manaclas en diciembre de 1963, y a Maximiliano Gómez y otros líderes de las izquierdas  en los años de la década de 1970.  Porque aprendió  que debió asesinar al Comandante Fidel Castro Ruz y sus compañeros tras el ataque militarmente fallido al Moncada en 1953; y no lo hizo. Y seis años después, en enero de 1959, estos entraron triunfantes a La Habana como cabezas de la revolución. Algo así no lo podía permitir en República Dominicana. La revolución cubana fue referente obligado para el imperialismo norteamericano en sus esfuerzos para recomponer su  hegemonía en la República Dominicana durante la crisis política que se generó tras la caída de la dictadura de Trujillo a partir de 1961. El Departamento de Estado, con el presidente John F. Kennedy a la cabeza, analizó la coyuntura de Santo Domingo y concluyó en que disponía de  tres opciones: o establecer un gobierno de democracia representativa de amplia base social, surgido de unas elecciones; o  un gobierno como el de Trujillo, aunque sin Trujillo; o uno como el de Fidel Castro. El imperialismo norteamericano era consciente de  que  en ese momento en la República Dominicana había una crisis política que, en los hechos,  se expresaba en los términos de la concepción leninista, las masas populares reclamaban en las calles la democratización, la completa destrujillización del país y la redistribución equitativa de las riquezas; \»los de abajo no querían seguir siendo gobernados como antes, y los de arriba no podían seguir gobernando como antes\». Es lo que el Marxismo leninismo ha caracterizado como una crisis política. El yanqui hizo la lectura desde su  visión.  Y concluyó en estar dispuesto hasta instalar un régimen como el de Trujillo, sin Trujillo, si era preciso para evitar un gobierno como el de la revolución cubana. Cuba y su revolución era referencia en el análisis de los yanquis cuando entre 1961- 62  buscaba una salida favorable a sus intereses a la crisis política dominicana. Y volvió a ser referencia de estos en el golpe de Estado al gobierno del profesor Bosch en 1963;  lo propio como se ha dicho en el asesinato a Manolo Tavarez Justo y sus compañeros en Manaclas en 1963; también en la intervención militar del 28 de abril de 1965;  en la imposición del régimen de Balaguer y la represión de este contra las izquierdas, el sindicalismo consecuente y los demócratas a partir de 1966. Se debe tener siempre presente, y repetirse tanto como se pueda, que evitar otro ejemplo de Cuba revolucionaria en cualquier otro país de América Latina y el Caribe fue linea del imperialismo yanqui desde que esta triunfó en enero de 1959. Pero a pesar de todas las agresiones, y de la desaparición de la URSS que fue una fuerte aliada de Cuba, esta ha permanecido firme. Como un faro de resistencia al imperialismo yanqui, y haciendo cosas buenas para su pueblo a pesar del bloqueo; y serían mejores sin este. Hoy, América Latina y puede decirse que el mundo, están bajo la terrible amenaza del auge del conservadurismo con tintes fascistoides. Venezuela ha sido golpeada de manera alevosa. Esa ola amenaza a Colombia, y ya golpea los pueblos de  Argentina, Bolivia, Chile, Ecuador y Perú. El imperialismo yanqui con Donald Trump al frente, se ha lanzado  con brutalidad renovada contra Cuba. Arrecia y amplia el bloqueo.  Lleva a cabo un ataque integral contra la revolución: económico, calumnioso, con la amenaza cierta de la agresión militar abierta, de guerra con fuego. Nunca antes la agresión económica  y la amenaza militar a Cuba alcanzó dimensiones como las actuales. En estas circunstancias, Cuba es el eslabón vital de la lucha antiimperialista. La afirmación de que Cuba es el eslabón vital del antimperialismo yanqui en América Latina expresa una  realidad  política e histórica. Por su valor simbólico en la  resistencia al dominio norteamericano.  Por la amenaza del