Gómez Mazara alerta: “El consenso como regla amenaza la democracia interna del PRM”
El presidente del Indotel cuestiona el uso del acuerdo dirigencial para elegir autoridades, advierte riesgos de retroceso y propone una convención abierta con voto directo de las bases. Por Julio Guzmán Acosta Santo Domingo.– En una carta formal dirigida al presidente del Partido Revolucionario Moderno (PRM), José Ignacio Paliza, y a la secretaria general Carolina Mejía, el dirigente político Guido Gómez Mazara expresó su preocupación por lo que considera un giro peligroso en el proceso de selección de autoridades partidarias. El también presidente del Consejo Directivo del Indotel criticó que el consenso, concebido originalmente como una herramienta excepcional, pretenda convertirse en la regla dominante para definir los liderazgos internos. Gómez Mazara recordó que durante el encuentro de Jarabacoa en septiembre de 2025 se acordó priorizar la competencia democrática mediante el voto directo de las bases, dejando el consenso solo para casos muy concretos. “Convertir el consenso en norma desvirtúa la esencia participativa del partido y limita el derecho de las bases a elegir libremente a sus representantes”, advierte en el documento. El dirigente también puso bajo la lupa la creación de la llamada Comisión de Consenso, un mecanismo que, aunque nace con una “sana intención” de armonizar posiciones internas, podría terminar funcionando como un dispositivo para restringir la competencia y favorecer acuerdos cupulares en menoscabo de la voluntad mayoritaria expresada mediante el voto. Con una mirada histórica, Gómez Mazara subrayó que el PRM surgió precisamente como una reacción contra prácticas que debilitaron la institucionalidad democrática en otras organizaciones. Recurrir nuevamente a la selección por delegados o a acuerdos cerrados, alertó, no solo representa un retroceso, sino que puede generar desilusión en la militancia y dañar la credibilidad del partido ante la ciudadanía. En su planteamiento, el dirigente aboga por una estructura más inclusiva que garantice representación equitativa de provincias, municipios y la diáspora, así como una mayor participación de jóvenes, mujeres y nuevos liderazgos. También insistió en fortalecer la formación ideológica y administrativa de los miembros como parte del compromiso con una gestión pública eficiente. Como conclusión, Gómez Mazara sostuvo que la única vía legítima para preservar la coherencia democrática del PRM es la organización de una convención abierta donde las bases elijan directamente a sus autoridades. Advirtió, además, que cualquier intento de imponer mecanismos alejados de la competencia electoral podría tener consecuencias políticas, pues “el electorado sabe sancionar a las organizaciones que se apartan de sus principios fundacionales”.
Leonel Fernández califica de “tramposo” al gobierno del PRM y le acusa de usar recursos del Estado con fines electorales
El presidente de la Fuerza del Pueblo inició un recorrido por el Sur con un duro discurso contra el oficialismo, al que responsabilizó de compra de dirigentes, captación de alcaldes opositores y adquisición de cédulas en procesos pasados. Barahona, dijo, es una de las primeras provincias donde su partido “echó raíces”. Por: Brendalis Reyes Para Servicios umbral.local/ BARAHONA. – El veterano líder opositor y tres veces presidente de la República, Leonel Fernández, lanzó este fin de semana una ofensiva verbal sin precedentes contra el gobierno del Partido Revolucionario Moderno (PRM), al que calificó sin ambages como “tramposo”. La declaración, pronunciada durante un almuerzo con la Dirección Provincial de la Fuerza del Pueblo en esta ciudad costera, no fue un exabrupto fortuito, sino el arranque de una gira política por el Sur que el expresidente ha diseñado para consolidar su maquinaria territorial de cara a los próximos comicios. “Este es un gobierno tramposo”, sentenció Fernández ante los suyos, en una sala que pronto se llenó de asentimientos. Y acto seguido, desgranó un catálogo de presuntas irregularidades que, a su juicio, caracterizan la gestión del PRM en el poder. Recordó, con la precisión del historiador que también fue, lo ocurrido en el pasado proceso electoral: “El gobierno promovió la compra de dirigentes, la captación de alcaldes de la oposición y la adquisición de cédulas el día de las elecciones, además de ejercer presión sobre representantes locales de nuestra organización”. Pero el líder de la Fuerza del Pueblo no se detuvo en el recuerdo. Cuestionó también el manejo de los recursos obtenidos a través del acuerdo con Aerodom, un tema que ha sido recurrente en sus intervenciones públicas. Según Fernández, se procuraron 750 millones de dólares que, lejos de aplicarse a las obras prometidas, fueron destinados a actividades de carácter político-electoral. “Eso es trampa”, insistió, elevando el tono de su denuncia. El contexto de estas afirmaciones no es menor. Fernández se encuentra inmerso en un recorrido nacional orientado a fortalecer la estructura de su partido y ampliar su base de apoyo. Y Barahona, afirmó con evidente satisfacción, es una de las primeras provincias donde la Fuerza del Pueblo “echó raíces”. “Desde el año 2024 percibía el fortalecimiento de la organización en Barahona”, declaró, sugiriendo que el crecimiento del partido en la región Sur ya no es una promesa, sino un hecho consumado. La jornada política del expresidente comenzó incluso antes de pisar suelo barahonero. En el Cruce de Ocoa, punto de referencia obligado para quienes viajan hacia el Sur, Fernández realizó una parada en el tradicional parador de esa localidad. Allí sostuvo un encuentro de saludo con el empresario Edward Lara Martínez y el exjugador de Grandes Ligas Juan Uribe, un gesto que los analistas políticos interpretan como parte de su estrategia de tejer alianzas con figuras influyentes de diversas esferas. Ya en Barahona, el candidato perpetuo (como lo llaman unos y otros) desplegó una agenda de contacto directo que pretendió rozar lo simbólico y lo popular. Visitó la reconocida esquina de Quipes Paisolo, un negocio de tradición gastronómica con más de seis décadas de historia en la provincia. No fue una visita casual: en política, los lugares con memoria y arraigo popular son trincheras invisibles. La agenda del sábado incluyó también encuentros de mayor densidad institucional: una reunión con el obispo de la Diócesis de Barahona, monseñor Andrés Napoleón Romero Cárdenas, y un diálogo con el rector de la Universidad Católica Tecnológica de Barahona (UCATEBA), reverendo padre Marco Antonio Pérez Pérez. Dos gestos que hablan de la vocación del líder opositor por cubrir todos los flancos: el espiritual y el académico. Al caer la noche, Fernández asistió a un cóctel con sectores sociales, empresariales y productivos de la provincia. Y el pasado domingo tuvo en la juramentacion de nuevos miembros de la Fuerza del Pueblo, el acto central a las 10:30 de la mañana en el Palacio de los Deportes de Santa Cruz de Barahona. Con esta gira, Leonel Fernández no solo busca sumar voluntades, sino enviar un mensaje claro al gobierno del PRM: el Sur no es territorio conquistado, y su partido —el que él mismo fundó tras su ruptura con el PLD— crece donde muchos daban por sentado el dominio oficialista. “Tramposo” fue el calificativo de la jornada. Pero entre líneas, lo que el exmandatario insinuó es que, por más recursos que el gobierno desvíe hacia la política, la trampa, tarde o temprano, se descubre. Y se paga en las urnas.
Atallah da un paso al frente y se suma al proyecto presidencial de David Collado
El vicepresidente ejecutivo del PRM, con amplia trayectoria como diputado, secretario administrativo de la Presidencia y superintendente de bancos, recibe una ovación en su primer encuentro con el ministro de Turismo, en medio de los movimientos oficialistas rumbo a las próximas elecciones. Por Brendalis Reyes Santo Domingo.- El dirigente político se incorporó formalmente al proyecto presidencial del ministro de Turismo, David Collado, durante un encuentro reciente en el que su llegada al salón fue recibida con una cerrada ovación por parte de los presentes. Atallah, quien se desempeña como vicepresidente ejecutivo del Partido Revolucionario Moderno (PRM), suma a su hoja de vida una trayectoria forjada tanto en el sector público como en el ámbito financiero. Fue diputado al Congreso Nacional por el Distrito Nacional durante dos períodos consecutivos (2006-2010 y 2010-2016), secretario administrativo de la Presidencia y superintendente de bancos, cargo que ocupó a partir del año 2000 durante el gobierno de Hipólito Mejía. Antes de incursionar en la función pública, Atallah desarrolló una sólida carrera en el sector financiero privado, donde fungió como gerente general del Banco de Cambio Atallah y vicepresidente ejecutivo del Banco del Exterior Dominicano. En el ámbito legislativo, presidió la comisión permanente de industria y comercio y fue miembro activo de las comisiones de hacienda y economía. En el plano electoral, el dirigente fue candidato a senador por el Distrito Nacional en 2016 y también se desempeñó como coordinador de campaña en la capital durante los procesos electorales de 2020 y 2024. La incorporación de Atallah se produce en un momento clave dentro del oficialismo, cuando empiezan a definirse los apoyos y a conformarse los equipos políticos de cara a los próximos comicios. En ese escenario, David Collado busca estructurar su proyecto presidencial sumando dirigentes con experiencia orgánica en el partido y una probada capacidad en la gestión pública, mientras continúan las definiciones internas en el seno del PRM.
El fantasma de Duarte recorre San Isidro: ¿Celebramos 182 años de libertad o asistimos a su progresiva entrega?
En el mismo suelo que los Trinitarios liberaron con sangre y sacrificio, hoy ondean banderas extranjeras junto a fusiles foráneos. Mientras la nación conmemora su independencia, una presencia militar estadounidense se consolida en puntos estratégicos del país, levantando sospechas sobre una nueva forma de dominación. Por Julio Guzman Acosta Santo Domingo, 27 de febrero – Es un día de banderas en cada balcón y de discursos en cada tribuna. De rendición de cuentas del primer mandatario de la nación. La República Dominicana despierta engalanada para celebrar el 182 aniversario de la gesta que la vio nacer como nación libre. Los ecos del trabucazo de Mella resuenan todavía en la Puerta del Conde, y en el Altar de la Patria, las ofrendas florales rinden tributo a Duarte, Sánchez y Mella. Afuera, el pueblo corea el himno y los cadetes marchan con paso firme. Es la estampa clásica de la dominicanidad, el rito laico de una República que se sabe hija del sacrificio. Pero bajo el manto de la celebración, una sombra alargada y silenciosa se proyecta sobre el territorio que aquellos jóvenes soñadores liberaron de las garras de la ocupación. A pocos kilómetros del bullicio festivo, en la base aérea de San Isidro y en los alrededores del Aeropuerto Internacional de Las Américas (AILA), el olor a pólvora conmemorativa se mezcla con un aire distinto: el de una presencia armada que no responde al pabellón tricolor. Fuentes de inteligencia y testimonios de trabajadores aeroportuarios confirman lo que en los círculos patrióticos se susurra con creciente alarma: personal militar de los Estados Unidos, con equipos y logística de combate, opera con una naturalidad pasmosa en dos de los puntos más sensibles para la soberanía nacional. No son ejercicios puntuales ni visitas de cortesía. Es una instalación de facto que, al amparo de acuerdos opacos y de la política de puertas abiertas del gobierno del Partido Revolucionario Moderno (PRM) que encabeza Luis Abinader, convierte el suelo dominicano en una extensión de la estrategia militar norteamericana para la región. ¿Qué diría Juan Pablo Duarte, el visionario que fundó La Trinitaria para arrancar este pueblo de cualquier yugo extranjero, si viera que su \»Quisqueya la bella\» se ha convertido en una plataforma logística para potencias foráneas? La pregunta retumba en el silencio cómplice de los pasillos del poder. Los Trinitarios, aquellos jóvenes idealistas que lo dieron todo por el principio de \»Dios, Patria y Libertad\», jamás habrían permitido que su territorio fuera usado como base para agredir a otros pueblos hermanos, ni como moneda de cambio en juegos geopolíticos que nada tienen que ver con el interés nacional. Hoy, 27 de febrero, mientras los oradores ensalzan la valentía de los Padres Fundadores y se lanzan cohetes al aire, la independencia dominicana sufre una vulneración silenciosa, pero letal. No se trata de una invasión con cascos y bayonetas, como la de 1965, sino de una cesión solapada de soberanía, una entrega consentida de lo que tanto costó ganar. La historia nos juzgará no por cómo celebramos nuestra independencia, sino por cómo la defendemos cuando no está en juego una batalla, sino la esencia misma de la nación. Porque un pueblo que permite que otros decidan su destino y ocupen su suelo, aunque sea en nombre de la \»cooperación\», ha traicionado el legado de quienes hace 182 años soñaron con una República verdaderamente libre y soberana. El trabucazo de esta noche es un llamado a la historia; ojalá no se convierta en el lamento de una Patria que se apaga.
La agresión yanqui a Venezuela Entre la teoría del Espacio Vital de Hitler y el Destino Manifiesto de los yanquis. ¿Qué tienen de común?

La teoría del “Espacio Vital” fue una doctrina geopolítica central del nazismo, formulada por Adolf Hitler, que sirvió para justificar la expansión territorial alemana mediante la guerra, especialmente hacia Europa del Este, Polonia, Checoslovaquia, Rumania, y otros paises. Hitler necesitaba los recursos naturales de Europa del Este para el desarrollo de Alemania y su consolidación como potencia económica, política y militar. La teoría del Destino Manifiesto fue una doctrina ideológica y política surgida en los Estados Unidos a mediados del siglo XIX, que sostenía que ese país estaba predestinado a expandirse territorialmente desde el Atlántico hasta el Pacífico y a ejercer influencia sobre el continente americano. Sirvió para justificar guerras, arrebatar territorios y recursos naturales, e imponer anexiones. Destacan la guerra con México (1846–1848) a través de la cual los gringos se apropiaron de más de la mitad del territorio y recursos naturales de México (California, Texas, Nuevo México, Arizona, Nevada, Utah). Todo eso con la misma desfachatez que por estos días Donald Trump dice que \»procura recuperar el petróleo que Venezuela le robó a Estados Unidos\». Luego, esa teoría imperialista evolucionó hacia el expansionismo en el Caribe, Centroamérica y el Pacífico. En 1823, se articuló con la Doctrina Monroe, \»América para los americanos\» y en ese corolario llevó a cabo intervenciones militares en el Caribe y Centroamérica, con influencias directas en Cuba (aquí se quedaron con Guantánamo), República Dominicana, Haití, Puerto Rico y Panamá. Una vez en República Dominicana, ordenaron un \»Estudio sobre la disponibilidad de recursos naturales en la isla de Santo Domingo\», lo cuales eran su interés. Ese estudio resultó en un Informe titulado \»Santo Domingo, un país con futuro\», firmado por Otto Schoenrich, debido a la enorme cantidad de minerales y otros recursos naturales constatados. La intervención militar yanqui de 1916, devino en gobierno colonial militar gringo, y creó las condiciones para que luego, en 1930, el dictador Trujillo asumiera el papel de garante de los intereses norteamericanos. En este sentido, el Destino Manifiesto fue un fundamento del expansionismo imperialista estadounidense. La agresión yanqui a Venezuela se produce en un momento en que el capitalismo en su fase imperialista muestra su cara fascista, para recomponer la acumulación de capitales, en un contexto en que se produce un nuevo reordenamiento mundial con la emergencia de China como potencia mundial, y del Bloque BRICS como contrapeso al orden financiero impuesto por los yanquis después de la segunda guerra mundial. La globalización neoliberal se ha agotado como política de acumulación de capitales. Además, la economía norteamericana sigue afectada por una continua caída de la Tasa Media de Ganancia que, entre 1950 y el 2020 cayó en (-) 25%. Y esa tendencia ha continuado, y se agravó con la Pandemia de la COVID 19. Todos los estudios sobre la Tasa Media de Ganancia indican una tendencia decreciente en el largo plazo, especialmente en Estados Unidos de Norteamérica, la Unión Europea y Japón, enclaves fundamentales del capitalismo mundial. Dado que la Tasa Media de Ganancia es el indicador principal en las decisiones de los capitalistas para sus inversiones y políticas generales; el hecho de que esta se mantenga en descenso por un largo tiempo, y las perspectivas sean mantener esa caída, es razón para que las empresas multinacionales y los cabecillas del imperialismo procuren revertir esa tendencia. El capital norteamericano busca con desespero nuevas fuentes de acumulación, y en esa situación apela a Donal Trump, el rostro neofacista, instrumento de ocasión del imperialismo norteamericano. (Bertold Brecht dijo alguna vez que la social democracia es la burguesía cuando no está asustada; y el fascismo es la misma burguesía cuando está asustada). De tal manera, la agresión a Venezuela es también una escalada fascista. Así como Hitler definió el \»Espacio Vital\» en el entorno de Europa y agredió a Polonia y otros países, y se apoderó de sus recursos naturales; así mismo, la vuelta a la doctrina Monroe por parte de Trump y los yanquis, con su corolario \»América para los americanos\», es la asunción de América Latina y el Caribe como parte del \»Espacio Vital\» del imperialismo yanqui. Vale reiterar que, en unas condiciones históricas en la que el capitalismo muestra su cara fascista para recomponer la acumulación. Así las cosas, la mirada y la respuesta política, a la agresión a Venezuela, y el militarismo en el Caribe, deben ser observadas a partir de esos dos elementos: escalada fascista como política del imperialismo yanqui, y determinación de un \»espacio vital\» por parte de éste, en la competencia por recomponer la acumulación de capitales dentro de un nuevo reordenamiento mundial económico, político y militar en curso. Y en es misma visión debe observarse la actitud de servilismo y entrega de la soberanía nacional por parte del gobierno de Luis Abinader y el PRM. Así, la defensa de la soberanía nacional, se conjuga con la lucha por más derechos democráticos y libertades públicas, cerrarle el paso al conservadurismo facistoide; con la conquista de soberanía popular.
Luis Abinader y Leonel Fernández: El Duelo que Definió una Era
Por Julio César Guzmán Acosta SANTO DOMINGO. – El 2025 quedará grabado en la historia política dominicana como el año del pulso. Un enfrentamiento sostenido, ácido y público entre el presidente Luis Abinader y el exmandatario Leonel Fernández que transformó el debate nacional, convirtiendo cada tema de Estado en un campo de batalla verbal. Mientras el Gobierno exhibía cifras y respaldos internacionales, la oposición, liderada con firmeza por Fernández, replicaba apelando a la realidad cotidiana de los dominicanos. Este intercambio no fue esporádico; fue el ritmo constante de los doce meses, el latido político del año. Un enfrentamiento que trascendió las cifras El tono lo marcó el 27 de febrero, cuando el presidente Abinader, ante el Congreso, presentó un balance de logros: reducción del 16% en homicidios, caída de la pobreza al 18.98%, y avances en infraestructura social. Horas después, desde la casa nacional de Fuerza del Pueblo, Leonel Fernández desmontaba esas afirmaciones. No hubo tregua. La pobreza, aseguró, no cedía; la canasta básica seguía su escalada; existía una brecha profunda entre las estadísticas oficiales y la experiencia en los hogares. El Partido de la Liberación Dominicana se sumó al coro, tildando el discurso presidencial de \»medias verdades\». La réplica gubernamental llegó en marzo. En su encuentro La Semanal con la Prensa, Abinader, con aire desafiante, acusó a la oposición de molestarle \»dar muchos datos\». \»Vamos a ver nuestras proyecciones\», declaró, defendiendo el rumbo de su gestión. Pero la controversia, lejos de apagarse, se avivó con cada nueva crisis. De las aulas al endeudamiento: el pulso se diversifica Con el inicio del año escolar, la crítica opositora se centró en la educación. Fuerza del Pueblo denunció aulas deterioradas y construcciones inconclusas; el PLD habló de un déficit que dejaba a miles de niños sin matrícula. Abinader respondió con la inauguración de 441 nuevas aulas y la promesa de un ciclo \»normal\». Pero en agosto, Fernández elevó el tono: calificó la gestión de \»fracaso\» y acusó al Gobierno de maquillar cifras económicas. La respuesta presidencial fue mordaz: que discutiera con los organismos internacionales que validaban esos indicadores. Fernández, con la frase que resonaría el resto del año, zanjó: \»Para saber que el pollo ha llegado a 125 pesos no hay que ir a ningún sitio. Mejor voy a Moca\». Octubre llevó el duelo al terreno del endeudamiento. Abinader comparó su administración con las de Fernández y Medina, proclamando ser el único que redujo la deuda respecto al PIB. La oposición insistió en que el país estaba mal administrado y que el futuro económico se hipotecaba. Ese mismo mes, el huracán Melissa añadió otro capítulo: el decreto de emergencia para 14 provincias fue tildado por Fuerza del Pueblo de desproporcionado y por el peledeísta Charlie Mariotti de no ajustarse a un \»estado de emergencia constitucional\». El presidente defendió la medida con el testimonio de agricultores en Ocoa y Barahona. Cierre con apagones y escándalo Los apagones nacionales de noviembre y las irregularidades denunciadas en el SeNaSa en diciembre cerrarán el año con fuelle para la oposición. Fernández recordó sus advertencias previas; Abinader prometió que no habría impunidad. Así, entre datos y descalificaciones, entre proyecciones y precios del pollo, se fue tejiendo la trama del 2025. La confrontación como legado Aunque otras voces opositoras alzaron críticas, fue Leonel Fernández quien mantuvo el pulso más constante y frontal con el presidente. Su duelo personal con Abinader estructuró la agenda pública, polarizó el discurso y dejó una pregunta flotando sobre el 2026: ¿La ciudadanía premiará la gestión con cifras o validará el clamor por una realidad distinta? El año que termina no resolvió el conflicto; solo afinó las armas para la batalla que viene en el año 2026.
2026: La Gran Prueba de Fuego para PRM, FP, PLD y La Izquierda

El año preelectoral encuentra a las tres principales fuerzas políticas y a la izquierda en encrucijadas distintas: el oficialismo PRM enfrenta una renovación interna que medirá fuerzas, la opositora FP debe administrar su momentum sin triunfalismos, el PLD tiene la urgente tarea de definir una candidatura presidencial que reviva sus esperanzas y la izquierda afrontará el desafío de unificarse y dar el salto que les permita una mayor representación en el aparato del Estado. Por Servicios umbral.local/ SANTO DOMINGO. – El año 2026 se perfila como el laboratorio político determinante para el escenario electoral de 2028. En esta antesala definitiva, los tres principales partidos del país —el oficialista Partido Revolucionario Moderno (PRM), la opositora Fuerza del Pueblo (FP) y el debilitado Partido de la Liberación Dominicana (PLD)— enfrentan desafíos de naturaleza distinta que pondrán a prueba su cohesión interna, su estrategia y su capacidad de proyectar viabilidad de poder. Mientras la FP llega con la ventaja de tener una candidatura presidencial definida en la figura de su líder Leonel Fernández, el PRM y el PLD cargan con procesos internos de alta complejidad que podrían reconfigurar sus liderazgos y su posicionamiento ante el electorado. PRM: La Batalla por el Control en la Era Post-Abinader Para el partido de gobierno, 2026 será un año de cambios estructurales. La organización estrenará nuevas autoridades, en un proceso que se anticipa como un termómetro de las fuerzas internas de cara a 2028. Se da por hecho que el presidente Luis Abinader asumirá la presidencia del partido, mientras que la secretaría general —actualmente en manos de Carolina Mejía, quien tiene aspiraciones presidenciales— será el principal botín en disputa. La salida de Carolina Mejía y José Ignacio Paliza, tras ocho años al frente, abre una vacante que medirá la fortaleza de la dupla fundacional Abinader-Hipólito Mejía. Si la secretaría general permanece bajo el dominio de la corriente hipolitista, se confirmaría la continuidad del liderazgo compartido. Si, por el contrario, es ocupada por una figura del luisismo puro, marcaría un rebalance de poder hacia el presidente. El proceso de renovación, que debe completarse en el primer semestre, será también la primera arena donde se medirán los precandidatos presidenciales. La organización deberá hilar fino para evitar que las aspiraciones se desborden prematuramente. Una incógnita crucial es si los aspirantes que ocupan cargos de confianza en el gobierno —como los ministros David Collado, Eduardo Sanz Lovatón, Wellington Arnaud, Tony Peña Guaba y Guido Gómez Mazara— renunciarán para dedicarse por completo a la campaña interna, un movimiento que representaría un desafío para la gestión de Abinader. Paralelamente, el PRM inició una campaña de afiliación para depurar el padrón que se usará en las primarias de 2027, y ya definió que someterá a votación interna todos los cargos de elección popular para 2028, una decisión tomada en un retiro de la cúpula en Jarabacoa que busca institucionalizar la competencia. FP: El Reto de Administrar el Momentum La Fuerza del Pueblo cierra 2025 en un momento político favorable. Tras concluir con éxito su primer congreso de elección de autoridades, la organización ganó visibilidad con una marcha multitudinaria el 30 de noviembre y mantuvo una oposición efectiva, centrada en temas como la indexación salarial y el caso de corrupción en el Senasa. Su gran ventaja competitiva es la claridad: Leonel Fernández es su candidato presidencial definido, lo que le otorga una ventaja temporal sobre sus rivales. Sin embargo, el 2026 encuentra al partido verde “en un buen momento político, pero sin agenda”, según análisis internos. El principal desafío para la FP será desarrollar una estrategia renovada que combine su rol de contrapeso —con ruedas de prensa, juramentaciones de figuras de otros partidos y críticas al gobierno— con una oferta programática que vaya más allá de la oposición. La organización debe evitar que el triunfalismo se instale en sus filas y trabajar urgentemente en su talón de Aquiles: el fortalecimiento del liderazgo local, su mayor debilidad desde su fundación. PLD: La Urgente Búsqueda de un Salvavidas El Partido de la Liberación Dominicana llega a 2026 en la incómoda posición del tercer lugar en las preferencias electorales. Su reto es existencial: encontrar una candidatura presidencial que proyecte posibilidades de triunfo y frene la hemorragia de militantes hacia otras organizaciones. El partido morado, bajo el liderazgo de Danilo Medina, logró salir airoso de su renovación interna, pero ahora enfrenta el delicado proceso de escoger un candidato. Una comisión de unidad acordó convocar al Comité Central en enero y definir la candidatura en el último trimestre de 2026, un calendario que busca consenso entre las diversas facciones. A la carrera se espera que se sumen el excandidato Gonzalo Castillo y el exministro Juan Ariel Jiménez, uniéndose a los ya oficializados Abel Martínez, Francisco Javier García, Charles Mariotti y Francisco Domínguez Brito. El nombre de la exvicepresidenta Margarita Cedeño sigue en el tablero. El gran riesgo para el PLD es que este proceso genere una nueva división o un choque con las autoridades electorales, que ya han emitido sentencias y advertencias para que se respeten los plazos legales. Nuevos Actores en el Tablero El 2026 también marcará la irrupción de nuevos proyectos que buscarán personería jurídica ante la JCE. El más destacado es Avancemos, liderado por el exdirigente peledeísta Carlos Amarante Baret, que ya ha establecido acercamientos con la FP y mantiene una agenda opositora. Otros, como Patria para Todos de Fulgencio Severino, intentarán recuperar su reconocimiento. En un escenario con 34 partidos y 10 movimientos accidentales, la fragmentación del voto opositor podría ser un factor decisivo. El Frente Amplio, que pese a los escasos votos alcanzados en las elecciones de 2024, logró mantener su reconocimiento electoral, busca crear un polo de izquierda, que junte en una misma marca electoral a las principales organizaciones de izquierda, movimientos sociales y gente de izquierda sin partido, para lograr unos resultados electorales, que pasen de ser testimoniales y logren ser influyentes, obteniendo representación importante en ayuntamientos y alcanzando representación parlamentaria de peso. En definitiva, 2026 no será un año de campaña
La Sombra del Águila: Una Alianza que Entrega la Soberanía Dominicana a la Estratégica de EE.UU. en el Caribe

En un despliegue diplomático sin precedentes, una sucesión de altos funcionarios estadounidenses ha sellado acuerdos clave con el gobierno dominicano, en lo que se compromete la Soberanía Nacional en 141 años de relaciones bilaterales alrededor de ejes urgentes: el combate al narcotráfico, la explotación de tierras raras, la crisis migratoria haitiana y la seguridad regional. Por Julio César Guzmán Acosta SANTO DOMINGO.— La República Dominicana se ha convertido en el epicentro de una ofensiva diplomática estadounidense que, visita tras visita, teje una agenda común con el gobierno del presidente Luis Abinader. Funcionarios de alto rango del Pentágono, el Departamento de Estado y el Congreso de los Estados Unidos han desfilado por el Palacio Nacional en los últimos meses, cada uno con un capítulo específico de una colaboración y subordinación que Washington considera vital para sus intereses en el Caribe. El acuerdo más reciente, firmado el 26 de noviembre con el secretario de Guerra, Pete Hegseth, (que muchos sectores han calificado como contrario a la Soberanía Nacional), concede acceso temporal a espacios restringidos en la Base Aérea de San Isidro y el Aeropuerto Internacional de Las Américas para operaciones logísticas estadounidenses contra el narcotráfico. “Es una iniciativa conjunta entre nuestros países contra el narcotráfico y el narcoterrorismo”, afirmó Hegseth, mientras el presidente Abinader explicó que la medida permitirá el reabastecimiento de combustible y el transporte de equipos y personal técnico. La lucha contra las drogas sintéticas ha sido otro pilar de esta cooperación. El pasado 30 de abril, autoridades de ambos países celebraron una conferencia internacional sobre el tema, que derivó en anuncios de entrenamientos conjuntos entre la DEA y la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD). El objetivo declarado: fortalecer las capacidades estratégicas para perseguir el tráfico de fentanilo y otras sustancias que transitan por el Caribe hacia Europa. Pero el alcance de esta alianza va más allá de la seguridad. El 6 de febrero, el secretario de Estado Marco Rubio sostuvo conversaciones cruciales con Abinader sobre tierras raras, migración y crimen organizado. Rubio dejó clara la importancia estratégica que Washington otorga al yacimiento dominicano de estos minerales, esenciales para la tecnología moderna: “Esperamos poder trabajar juntos… nuestro Ejército ha ayudado a identificar algo que será sumamente importante para el futuro del mundo y la economía moderna”. La crisis en Haití ha emergido como un tema recurrente en cada encuentro. Tanto Rubio en febrero como el entonces secretario de Estado Antony Blinken en septiembre de 2024 abordaron la inestabilidad fronteriza como una amenaza regional que exige cooperación estrecha. “Estados Unidos está comprometido a trabajar junto a la República Dominicana y el pueblo dominicano para apoyar estos esfuerzos”, declaró Blinken durante su visita. Antes de la llegada de Hegseth, una delegación bipartidista del Congreso estadounidense, encabezada por Brian Mast, ya había recalado en Santo Domingo para discutir seguridad regional y oportunidades económicas. “Estados Unidos tiene una relación cercana con República Dominicana para colaborar en la seguridad regional. La visita de nuestra delegación reafirmó este hecho”, señaló Mast. En 141 años de relaciones diplomáticas y siendo Estados Unidos el principal socio comercial dominicano, nunca antes un gobierno dominicano se había plegado incondicionalmente a la política manada de Washington, comprometiendo seriamente la soberanía del país. Esta nueva fase de visitas de alto nivel refleja la evolución de una alianza histórica hacia una asociación estratégica de subordinación multidimensional, donde los intereses de seguridad, económicos y geopolíticos de Washington encuentran en el gobierno de Luis Abinader y el PRM un aliado dispuesto a plegarse sin condiciones la estrategia militarista de la administración Trump en la convulsa geografía del Caribe y que tiene en la agresion a Venezuela su principal objetivo .
Soberanía en la Línea de Vuelo: El PCT Condena la Cesión de Aeropuertos a Fuerzas Militares de EE.UU.

La autorización para que Estados Unidos utilice áreas restringidas de los aeropuertos de San Isidro y Las Américas desata alertas sobre compromisos soberanos y riesgos geopolíticos en el Caribe. POR JULIO CÉSAR GUZMÁN ACOSTA SANTO DOMINGO.— En un pronunciamiento que reverbera con ecos de viejas disputas geopolíticas, el Partido Comunista del Trabajo (PCT) ha alzado su voz para rechazar con firmeza la decisión del Gobierno dominicano de autorizar a las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos el acceso y uso de áreas restringidas en los aeropuertos de San Isidro y Las Américas. Según la organización política, esta medida —enmarcada en operaciones antinarcóticos— no solo lesiona la soberanía nacional, sino que coloca al país en una posición de riesgo frente a la convulsiva estabilidad regional, particularmente en lo que respecta a naciones hermanas como Cuba y Venezuela. La denuncia del PCT surge en un momento de creciente coordinación militar entre República Dominicana y Estados Unidos, simbolizada recientemente por la visita del secretario de Guerra Pete Hegseth. Sin embargo, lo que para el gobierno representa cooperación en seguridad, para los comunistas dominicanos significa una cesión peligrosa de control sobre infraestructuras críticas, abriendo la puerta a escenarios que exceden con creces la lucha contra el tráfico de drogas. La Infraestructura Nacional como Plataforma Extraterritorial El núcleo del rechazo se centra en lo que el PCT califica como “una vulneración flagrante de la plena independencia de la República Dominicana sobre su territorio”. Al ceder el uso de áreas restringidas en aeropuertos de importancia estratégica, el gobierno —según la organización— traspasa funciones inherentes a la defensa nacional a una potencia militar extranjera, aún bajo el pretexto de la cooperación antinarcóticos. “La seguridad y defensa de la nación deben ser responsabilidad exclusiva de las instituciones dominicanas”, subraya el partido en su documento. La advertencia apunta a un principio sagrado en el derecho internacional: la soberanía territorial como base de la convivencia entre estados. Para el PCT, este acuerdo no solo debilita ese principio, sino que sienta un precedente que otros actores internacionales podrían explotar en el futuro. El Contexto Geopolítico: ¿Cooperación o Confrontación? Más allá de la cuestión soberana, el PCT alerta sobre el timing de la autorización, la cual se produce en un momento de alta tensión en la región. La organización advierte que la presencia militar estadounidense en aeropuertos dominicanos “puede servir como base para operaciones que excedan el combate al narcotráfico”, colocando al país en una posición de plataforma para la injerencia o confrontación contra otros estados soberanos del Caribe y Latinoamérica. Esta advertencia no es menor en un escenario donde Washington ha incrementado su retórica y despliegue militar hacia Venezuela y Cuba. Para los comunistas, la medida convierte a República Dominicana en un eslabón más de una cadena de presión que podría desestabilizar aún más el equilibrio regional. Un Llamado a la Racionalidad y el Respeto Mutuo Frente a este panorama, el PCT ha hecho un llamado al Gobierno dominicano a “reconsiderar y revocar inmediatamente esta decisión”, abogando en cambio por acuerdos de cooperación que se enmarquen en el respeto irrestricto a la soberanía, la no intervención y el derecho internacional. La organización propone que la lucha contra el narcotráfico sea abordada mediante mecanismos bilaterales o multilaterales que fortalezcan las capacidades propias de las instituciones nacionales, sin necesidad de ceder espacios territoriales críticos. La propuesta subraya una máxima de la diplomacia clásica: la cooperación en seguridad no debe implicar la abdicación de la soberanía. Mientras el gobierno insiste en los beneficios operativos de este tipo de acuerdos, las advertencias del PCT —junto a las de otras treinta organizaciones que días antes declararon persona non grata al secretario Hegseth— revelan una profunda fractura en la sociedad dominicana respecto a los límites de la alianza con Washington. El debate, en esencia, ya no es sobre narcotráfico, sino sobre los fundamentos mismos de la soberanía nacional en el siglo XXI.
La Diplomacia del Subalterno: Abinader y el Arte del Servilismo

Ante la visita del secretario de Guerra estadounidense, el gobierno dominicano ha exhibido una complacencia que raya en la sumisión, abandonando la tradición de equilibrio diplomática que caracterizó a administraciones anteriores y alineándose de manera incondicional con los designios de la administración Trump, particularmente en su cruzada contra Venezuela. En los anales de la diplomacia dominicana, nunca se había presenciado un espectáculo tan lastimoso como el ofrecido esta semana por la administración de Luis Abinader. Con una deferencia que avergonzaría hasta al más leal de los vasallos, el gobierno del Partido Revolucionario Moderno (PRM) ha desplegado la alfombra roja para Pete Hegseth, secretario de Guerra de los Estados Unidos, en lo que constituye una clara demostración de servilismo geopolítico que marca un punto de inflexión en las relaciones internacionales de la República Dominicana. La escena en el Palacio Nacional habría provocado rubor incluso en los tiempos más oscuros de la Guerra Fría. Mientras Hegseth descendía de su avión militar para ser recibido con honores casi monárquicos, el presidente Abinader y su equipo se aprestaban a cumplir con el guión establecido en Washington: reforzar la \»Operación Lanza del Sur\» y, lo que es más grave, avalar la narrativa que justifica el creciente intervencionismo estadounidense en el Caribe so pretexto de combatir el narcotráfico. La Venezuela de Maduro como Pretexto Geopolítico No es difícil discernir el verdadero propósito detrás de esta súbita atención que Washington presta a Santo Domingo. La administración Trump, en su obsesión por derrocar al gobierno legítimo de Nicolás Maduro, ha encontrado en Abinader un aliado dispuesto a prestar su territorio y su legitimidad internacional para una causa que poco tiene que ver con los intereses nacionales dominicanos. El llamado \»Cartel de los Soles\», designado por Washington como organización terrorista, sirve de pretexto conveniente para una estrategia de cerco que viola abiertamente el principio de no intervención que durante décadas guió nuestra política exterior. Lo que estamos presenciando es la transformación de la República Dominicana en un portaaviones diplomático al servicio de los intereses hegemónicos norteamericanos. Mientras el gobierno de Abinader se presta a este juego peligroso, ignora deliberadamente que la soberanía no es moneda de cambio, sino principio fundamental de la existencia nacional. Ni siquiera durante el gobierno de Joaquín Balaguer, tan criticado por su alineamiento con Washington, se llegó a estos niveles de sumisión. La Ceguera Voluntaria ante los Problemas Domésticos Resulta particularmente cínico que este gobierno, tan solícito para con las demandas estadounidenses, muestre una incapacidad tan notable para limpiar su propia casa. Mientras Hegseth y Abinader conversaban sobre el narcotráfico internacional, los fantasmas domésticos del PRM acechaban en las sombras: regidores, exdiputados y dirigentes políticos vinculados al tráfico de drogas, procesados en cortes estadounidenses, constituyen un recordatorio patente de que la complicidad con el narcotráfico no es un fenómeno nuevo y que cada día toca las puertas del partido de gobierno, el PRM. Esta contradicción fundamental revela la verdadera naturaleza de la postura gubernamental: no se trata de una lucha genuina contra el narcotráfico, sino de un alineamiento político estratégico que sacrifica la soberanía nacional en el altar de los intereses estadounidenses. El gobierno dominicano, en su afán por congraciarse con Washington, ha terminado por convertirse en el peón perfecto en un tablero geopolítico cuyas reglas no ha contribuido a escribir. El Precio de la Subordinación La historia juzgará severamente este capítulo de la diplomacia dominicana. Cuando las aguas vuelvan a su cauce y la obsesión trumpista con Venezuela pase a los archivos históricos, quedará al descubierto el precio de esta política de subordinación: el debilitamiento de nuestra posición internacional, el sacrificio de principios diplomáticos fundamentales y la transformación de la República Dominicana en un satélite de la política exterior estadounidense. El verdadero patriotismo no se mide por la capacidad de congraciarse con las potencias, sino por la firmeza para defender los intereses nacionales frente a ellas. En este sentido, la administración Abinader ha fracasado estrepitosamente, intercambiando la dignidad nacional por un lugar en la foto junto al secretario de Guerra estadounidense. Las generaciones futuras recordarán este período como el momento en que la República Dominicana, voluntariamente, cambió su soberanía por un plato de lentejas geopolíticas.