UMBRAL, MARCAMOS TENDENCIA 

El Gobierno Dominicano Abre las Puertas a la Guerra: Entrega el País y Viola la Soberanía Nacional

El Gobierno dominicano, encabezado por el presidente Luis Abinader, acaba de cruzar una línea roja que ningún gobernante con sentido de soberanía se atrevería a cruzar: autorizar el uso de territorio dominicano —incluyendo infraestructuras militares y aeroportuarias estratégicas como la Base Aérea de San Isidro y el Aeropuerto Internacional de Las Américas— para operaciones militares de los Estados Unidos dirigidas contra la República Bolivariana de Venezuela. No nos vengan con el cuentecito de que “es para combatir el narcotráfico”. No estamos en los tiempos de los aborígenes. No somos tarados. El pueblo no es idiota. Y no se juega con la inteligencia de la nación. La historia de América Latina demuestra que cada intervención militar estadounidense disfrazada de “lucha antidrogas” termina siendo una operación de desestabilización política, un dispositivo de presión geoestratégica o una antesala a ataques contra países soberanos. Ya lo vivimos en Panamá, en Colombia, en Centroamérica… y ahora pretenden convertir a la República Dominicana en punta de lanza contra un país hermano del Caribe. Violación flagrante de la Constitución Dominicana La decisión de Abinader no solo es irresponsable: es inconstitucional. El artículo 55 de la Constitución establece claramente que el uso del territorio nacional para fines militares extranjeros requiere obligatoriamente la autorización del Congreso Nacional, porque constituye una cuestión de soberanía nacional y de política exterior de alto nivel. El presidente no tiene facultad unilateral para permitir que fuerzas armadas extranjeras —y menos las más agresivas del planeta— instalen, operen o utilicen áreas restringidas de nuestras bases militares. Lo que ha hecho Abinader es entregar el país sin consultar al pueblo, sin consultar al Congreso y sin respetar la Constitución. Eso, en cualquier país serio, se llama: traición a la patria. Convertir a la República Dominicana en plataforma de agresión El pretexto es narcotráfico. Pero el objetivo real es geopolítico: presionar, vigilar, hostigar y eventualmente atacar a Venezuela, en un momento en que Washington ha intensificado la retórica de guerra, el cerco diplomático y el despliegue militar en el Caribe. Autorizar ese acceso no es un acto administrativo. Es un acto de guerra. Es convertir a nuestra isla en base avanzada de operaciones agresivas. Es colocar al pueblo dominicano como carne de cañón en un conflicto que no es nuestro. El Gobierno dominicano no puede —ni debe— permitir que el país se utilice como pista de lanzamiento para drones, vigilancia electrónica, vuelos militares o despliegues que podrían escalar una confrontación con consecuencias catastróficas para el Caribe entero. ¿A quién sirve Abinader? ¿A la Constitución o al Pentágono? Una nación se define por su capacidad de decidir su propio destino. Hoy Abinader ha cedido esa facultad. Mientras el pueblo enfrenta crisis de inflación, inseguridad, desempleo y desigualdad, el Gobierno abre las puertas a la maquinaria militar norteamericana. Mientras Venezuela defiende su soberanía ante amenazas abiertas, República Dominicana se presta como aliado cómplice de la agresión imperial. ¿Es este el rol que le corresponde a un país caribeño históricamente víctima de injerencias? ¿Es este el legado que dejará Abinader? Porque cuando un presidente viola la Constitución para complacer a un poder extranjero, cuando entrega instalaciones militares sin autorización del Congreso, cuando coloca al país como plataforma de guerra, lo que se configura no es cooperación: es subordinación colonial. El pueblo no debe permitirlo Es momento de que las fuerzas sociales, progresistas, patrióticas y democráticas del país alcen la voz: • El Congreso debe exigir cuentas. • Los movimientos sociales deben iniciar acciones de denuncia. • Los sectores académicos y jurídicos deben desmontar esta violación constitucional. • El pueblo debe movilizarse para impedir que el país sea arrastrado a un conflicto ajeno. La soberanía no se mendiga: se defiende. Y hoy la República Dominicana necesita defenderse no de Venezuela, no del Caribe, sino de la irresponsabilidad del propio Gobierno que, con su firma, abre las puertas a la guerra. La autorización concedida al ejército de Estados Unidos debe ser revocada inmediatamente. Por dignidad nacional, por paz regional y por respeto a la Constitución. Porque las naciones que entregan su soberanía terminan perdiéndolo todo: primero la dignidad, luego la libertad, y al final, la propia existencia.

Soberanía en la Línea de Vuelo: El PCT Condena la Cesión de Aeropuertos a Fuerzas Militares de EE.UU.

La autorización para que Estados Unidos utilice áreas restringidas de los aeropuertos de San Isidro y Las Américas desata alertas sobre compromisos soberanos y riesgos geopolíticos en el Caribe. POR JULIO CÉSAR GUZMÁN ACOSTA SANTO DOMINGO.— En un pronunciamiento que reverbera con ecos de viejas disputas geopolíticas, el Partido Comunista del Trabajo (PCT) ha alzado su voz para rechazar con firmeza la decisión del Gobierno dominicano de autorizar a las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos el acceso y uso de áreas restringidas en los aeropuertos de San Isidro y Las Américas. Según la organización política, esta medida —enmarcada en operaciones antinarcóticos— no solo lesiona la soberanía nacional, sino que coloca al país en una posición de riesgo frente a la convulsiva estabilidad regional, particularmente en lo que respecta a naciones hermanas como Cuba y Venezuela. La denuncia del PCT surge en un momento de creciente coordinación militar entre República Dominicana y Estados Unidos, simbolizada recientemente por la visita del secretario de Guerra Pete Hegseth. Sin embargo, lo que para el gobierno representa cooperación en seguridad, para los comunistas dominicanos significa una cesión peligrosa de control sobre infraestructuras críticas, abriendo la puerta a escenarios que exceden con creces la lucha contra el tráfico de drogas. La Infraestructura Nacional como Plataforma Extraterritorial El núcleo del rechazo se centra en lo que el PCT califica como “una vulneración flagrante de la plena independencia de la República Dominicana sobre su territorio”. Al ceder el uso de áreas restringidas en aeropuertos de importancia estratégica, el gobierno —según la organización— traspasa funciones inherentes a la defensa nacional a una potencia militar extranjera, aún bajo el pretexto de la cooperación antinarcóticos. “La seguridad y defensa de la nación deben ser responsabilidad exclusiva de las instituciones dominicanas”, subraya el partido en su documento. La advertencia apunta a un principio sagrado en el derecho internacional: la soberanía territorial como base de la convivencia entre estados. Para el PCT, este acuerdo no solo debilita ese principio, sino que sienta un precedente que otros actores internacionales podrían explotar en el futuro. El Contexto Geopolítico: ¿Cooperación o Confrontación? Más allá de la cuestión soberana, el PCT alerta sobre el timing de la autorización, la cual se produce en un momento de alta tensión en la región. La organización advierte que la presencia militar estadounidense en aeropuertos dominicanos “puede servir como base para operaciones que excedan el combate al narcotráfico”, colocando al país en una posición de plataforma para la injerencia o confrontación contra otros estados soberanos del Caribe y Latinoamérica. Esta advertencia no es menor en un escenario donde Washington ha incrementado su retórica y despliegue militar hacia Venezuela y Cuba. Para los comunistas, la medida convierte a República Dominicana en un eslabón más de una cadena de presión que podría desestabilizar aún más el equilibrio regional. Un Llamado a la Racionalidad y el Respeto Mutuo Frente a este panorama, el PCT ha hecho un llamado al Gobierno dominicano a “reconsiderar y revocar inmediatamente esta decisión”, abogando en cambio por acuerdos de cooperación que se enmarquen en el respeto irrestricto a la soberanía, la no intervención y el derecho internacional. La organización propone que la lucha contra el narcotráfico sea abordada mediante mecanismos bilaterales o multilaterales que fortalezcan las capacidades propias de las instituciones nacionales, sin necesidad de ceder espacios territoriales críticos. La propuesta subraya una máxima de la diplomacia clásica: la cooperación en seguridad no debe implicar la abdicación de la soberanía. Mientras el gobierno insiste en los beneficios operativos de este tipo de acuerdos, las advertencias del PCT —junto a las de otras treinta organizaciones que días antes declararon persona non grata al secretario Hegseth— revelan una profunda fractura en la sociedad dominicana respecto a los límites de la alianza con Washington. El debate, en esencia, ya no es sobre narcotráfico, sino sobre los fundamentos mismos de la soberanía nacional en el siglo XXI.

La Patria en Disenso: Organizaciones Dominicanas Declaran Persona Non Grata al Secretario de Guerra de EE.UU.

Una treintena de colectivos políticos y sociales condenaron la visita de Pete Hegseth, advirtiendo que su presencia y el despliegue militar estadounidense en el Caribe buscan recolonizar la región bajo el pretexto de la lucha antidrogas. Por Thiago N. Guzmán SANTO DOMINGO.— Con la contundencia que nace de la conciencia soberana, una coalición de más de treinta organizaciones políticas y sociales de la República Dominicana alzó su voz este miércoles para declarar persona non grata al secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, cuya visita a suelo quisqueyano calificaron de “acto hostil” no solo contra la soberanía nacional, sino también contra la de Venezuela y los pueblos hermanos del Caribe y Latinoamérica. En un pronunciamiento cargado de urgencia histórica, los colectivos —entre los que figuran el Movimiento Caamañista, el Partido Comunista del Trabajo, Partido Patria Para Todos y el Movimiento Popular Dominicano, entre otras agrupaciones de raigambre patriótica— denunciaron que la presencia de Hegseth coincide con un despliegue militar estadounidense de proporciones alarmantes en aguas del Caribe, el cual incluye el portaaviones USS Gerald R. Ford y misiles de capacidad nuclear apuntando hacia Caracas. Operación Caribe: ¿Lucha Antidrogas o Cerco Geopolítico? Las organizaciones advirtieron que estas maniobras, presentadas oficialmente como parte de la “Operación Lanza del Sur” contra el narcotráfico, encubren en realidad una estrategia de intimidación y recolonización dirigida a Venezuela, con el objetivo ulterior de apoderarse de sus riquezas naturales. Subrayaron, además, que estas acciones se enmarcan en una ofensiva militar coordinada que incluye la visita del jefe del Estado Mayor de Estados Unidos, Dan Caine, a Puerto Rico y Trinidad y Tobago, así como ejercicios militares a escasas millas del territorio venezolano con participación de efectivos dominicanos. “Cada intervención estadounidense en la región —señalaron— se apoya en colaboraciones logísticas y diplomáticas de gobiernos locales. República Dominicana no puede ni debe servir de plataforma para una guerra imperial contra un pueblo hermano”. El llamado fue claro: el presidente Luis Abinader debe recordar que este país no es una colonia estadounidense y que su deber constitucional es defender los intereses del pueblo dominicano y apegarse al derecho internacional. Firmantes y Fundamentos: Un Rechazo con Memoria Histórica Entre las organizaciones firmantes —que abarcan un amplio espectro de luchas sociales, desde el Movimiento de Campesinos Las Comunidades Unidas hasta la Internacional Anti-Fascista— prevalece un denominador común: la defensa irrestricta de la Carta de las Naciones Unidas, que consagra el respeto a la soberanía y la no injerencia en los asuntos internos de otros pueblos. Con este gesto de repudio, la sociedad civil dominiana no solo cuestiona la actual política exterior de su gobierno, sino que se reafirma en una tradición de resistencia ante cualquier intento de subordinar la dignidad nacional a los designios de potencias extranjeras. La visita de Hegseth, lejos de pasar como un mero episodio diplomático, ha destapado la vigencia de un debate profundo: el de la soberanía como principio irrenunciable en un mundo donde los cañones suelen hablar más fuerte que la razón.

La Diplomacia del Subalterno: Abinader y el Arte del Servilismo

Ante la visita del secretario de Guerra estadounidense, el gobierno dominicano ha exhibido una complacencia que raya en la sumisión, abandonando la tradición de equilibrio diplomática que caracterizó a administraciones anteriores y alineándose de manera incondicional con los designios de la administración Trump, particularmente en su cruzada contra Venezuela. En los anales de la diplomacia dominicana, nunca se había presenciado un espectáculo tan lastimoso como el ofrecido esta semana por la administración de Luis Abinader. Con una deferencia que avergonzaría hasta al más leal de los vasallos, el gobierno del Partido Revolucionario Moderno (PRM) ha desplegado la alfombra roja para Pete Hegseth, secretario de Guerra de los Estados Unidos, en lo que constituye una clara demostración de servilismo geopolítico que marca un punto de inflexión en las relaciones internacionales de la República Dominicana. La escena en el Palacio Nacional habría provocado rubor incluso en los tiempos más oscuros de la Guerra Fría. Mientras Hegseth descendía de su avión militar para ser recibido con honores casi monárquicos, el presidente Abinader y su equipo se aprestaban a cumplir con el guión establecido en Washington: reforzar la \»Operación Lanza del Sur\» y, lo que es más grave, avalar la narrativa que justifica el creciente intervencionismo estadounidense en el Caribe so pretexto de combatir el narcotráfico. La Venezuela de Maduro como Pretexto Geopolítico No es difícil discernir el verdadero propósito detrás de esta súbita atención que Washington presta a Santo Domingo. La administración Trump, en su obsesión por derrocar al gobierno legítimo de Nicolás Maduro, ha encontrado en Abinader un aliado dispuesto a prestar su territorio y su legitimidad internacional para una causa que poco tiene que ver con los intereses nacionales dominicanos. El llamado \»Cartel de los Soles\», designado por Washington como organización terrorista, sirve de pretexto conveniente para una estrategia de cerco que viola abiertamente el principio de no intervención que durante décadas guió nuestra política exterior. Lo que estamos presenciando es la transformación de la República Dominicana en un portaaviones diplomático al servicio de los intereses hegemónicos norteamericanos. Mientras el gobierno de Abinader se presta a este juego peligroso, ignora deliberadamente que la soberanía no es moneda de cambio, sino principio fundamental de la existencia nacional. Ni siquiera durante el gobierno de Joaquín Balaguer, tan criticado por su alineamiento con Washington, se llegó a estos niveles de sumisión. La Ceguera Voluntaria ante los Problemas Domésticos Resulta particularmente cínico que este gobierno, tan solícito para con las demandas estadounidenses, muestre una incapacidad tan notable para limpiar su propia casa. Mientras Hegseth y Abinader conversaban sobre el narcotráfico internacional, los fantasmas domésticos del PRM acechaban en las sombras: regidores, exdiputados y dirigentes políticos vinculados al tráfico de drogas, procesados en cortes estadounidenses, constituyen un recordatorio patente de que la complicidad con el narcotráfico no es un fenómeno nuevo y que cada día toca las puertas del partido de gobierno, el PRM. Esta contradicción fundamental revela la verdadera naturaleza de la postura gubernamental: no se trata de una lucha genuina contra el narcotráfico, sino de un alineamiento político estratégico que sacrifica la soberanía nacional en el altar de los intereses estadounidenses. El gobierno dominicano, en su afán por congraciarse con Washington, ha terminado por convertirse en el peón perfecto en un tablero geopolítico cuyas reglas no ha contribuido a escribir. El Precio de la Subordinación La historia juzgará severamente este capítulo de la diplomacia dominicana. Cuando las aguas vuelvan a su cauce y la obsesión trumpista con Venezuela pase a los archivos históricos, quedará al descubierto el precio de esta política de subordinación: el debilitamiento de nuestra posición internacional, el sacrificio de principios diplomáticos fundamentales y la transformación de la República Dominicana en un satélite de la política exterior estadounidense. El verdadero patriotismo no se mide por la capacidad de congraciarse con las potencias, sino por la firmeza para defender los intereses nacionales frente a ellas. En este sentido, la administración Abinader ha fracasado estrepitosamente, intercambiando la dignidad nacional por un lugar en la foto junto al secretario de Guerra estadounidense. Las generaciones futuras recordarán este período como el momento en que la República Dominicana, voluntariamente, cambió su soberanía por un plato de lentejas geopolíticas.

La Alianza Estratégica: Un Muro Contra Venezuela disfrazado de lucha contra Narcoterrorismo

El secretario de Guerra de EE.UU., Pete Hegseth, agradeció en Santo Domingo el apoyo del presidente Abinader a la \»Operación Lanza del Sur\», calificando la colaboración bilateral como un \»modelo para la región\» en la lucha contra el narcotráfico y el narcoterrorismo. Por Servicios umbral.local/ SANTO DOMINGO.— Con una prosa tan firme como las acciones que viene a respaldar, el secretario de Guerra de los Estados Unidos, Pete Hegseth, rubricó este miércoles en el Palacio Nacional la fortaleza de una alianza que ambos países erigen como bastión contra las sombras del narcotráfico y el narcoterrorismo. En el corazón de la capital dominicana, Hegseth extendió un agradecimiento explícito al presidente Luis Abinader por su decisivo apoyo al despliegue provisional de efectivos y aeronaves estadounidenses que ejecutan la contundente “Operación Lanza del Sur”. Tras una reunión privada con el mandatario, el alto funcionario norteamericano se dirigió a la prensa con la contundencia que el cargo exige. “Debemos enfrentar a los narcoterroristas y narcotraficantes con acciones fuertes y rápidas”, declaró, delineando una postura ofensiva que, aseguró, busca alterar la dinámica criminal en toda la región. La gratitud hacia Abinader no fue un mero formalismo diplomático, sino el reconocimiento táctico a un socio clave en una misión de alta complejidad. “El presidente Trump los ha designado como organizaciones terroristas, narcotraficantes, que tienen la intención de traer violencia y drogas a los países de la región y al pueblo estadounidense”, afirmó Hegseth, con la mirada puesta en un enemigo común. Dirigiéndose a la ciudadanía de ambos países, añadió: “Quiero que quienes nos están viendo, los que ven las lanchas narcoterroristas que están siendo atacadas, entiendan que esta misión la tomamos sumamente en serio”. Un Modelo de Cooperación Regional Más allá de la operación específica, el discurso del secretario de Guerra esbozó una visión estratégica de mayor alcance. Calificó la asociación entre Washington y Santo Domingo como “una gran asociación” y, en un significativo endoso, la propuso como un paradigma a seguir. “Creo que es un modelo para la región”, sentenció. “Un modelo que esperamos ampliar con otros países que quieran asociarse con nosotros para garantizar que los narcoterroristas que han aterrorizado nuestros países reciban este mensaje”. Este modelo, explicó, se distingue por una colaboración más estrecha y operativa. “El Departamento de Guerra estará a su lado, trabajando con ustedes para beneficio mutuo y me parece que esto es una diferencia importante de nuestra forma de operar”, aseguró Hegseth, proyectando una imagen de acompañamiento firme y continuo. La Inteligencia como Arma Principal En un segmento de su alocución que revela la profundidad del trabajo de inteligencia que sustenta las acciones militares, el secretario Hegseth fue categórico: “Sabemos de dónde salen las redes de narcotraficantes, también sabemos para dónde van, qué cosas llevaban, cuáles son sus intenciones y a quiénes representan”. Esta certeza, afirmó, es el fundamento que permite librar esta guerra de forma ofensiva, “de una forma que cambia la dinámica para toda la región y creemos que esto trae seguridad y estabilidad a nuestros socios”. Testigos de una Alianza Fortalecida La relevancia del encuentro quedó de manifiesto en el alto nivel de las comitivas. La delegación estadounidense estuvo integrada por la embajadora Leah Francis Campos, junto a asesores y el subsecretario de Guerra, Joseph Humire. Del lado anfitrión, el presidente Abinader estuvo flanqueado por los titulares de las carteras de Relaciones Exteriores, Roberto Álvarez; de Defensa, Carlos Fernández Onofre; de la Presidencia, José Ignacio Paliza, y el director de la Dirección Nacional de Inteligencia (DNI), Luis Soto, configurando un cuadro de unidad de Estado frente a una amenaza transnacional.

El Pentágono en Palacio: Hegseth Afila la \»Lanza del Sur\» en Santo Domingo

En una visita de alto nivel, el secretario de Defensa de EE.UU. se reunió con el presidente Abinader para sellar una ofensiva bilateral contra el narcotráfico, una alianza que Washington proyecta como un \»modelo\» regional mientras incrementa su presión sobre el gobierno legítimo de Maduro. Por Servicios umbral.local/ SANTO DOMINGO.— Con la discreta solemnidad que imponen los asuntos de Estado, el secretario de Defensa de los Estados Unidos, Pete Hegseth, descendió este miércoles de un C-32 de la Fuerza Aérea norteamericana en el Aeropuerto Internacional de Las Américas para sellar, tras puertas cerradas en el Palacio Nacional, una alianza estratégica que trasciende las fronteras dominicanas. Su reunión con el presidente Luis Abinader, previamente anunciada por el mandatario como un esfuerzo para “profundizar el trabajo conjunto” contra el narcotráfico internacional, consolida a la República Dominicana como un bastión clave en la geopolítica de seguridad hemisférica y convierte al gobierno de Luis Abinader y el PRM en un lacayo al servicio sin condiciones del gobierno de Donald Trump. La comitiva del jefe del Pentágono, integrada por la embajadora Leah Francis Campos y un séquito de asesores de alto rango, fue recibida con honores militares por el ministro de Defensa, teniente general Carlos Fernández Onofre. El protocolo, impecable, no pudo ocultar el trasfondo urgente de la visita: coordinar la ofensiva contra las redes del narcotráfico que, según Abinader, han incrementado su producción “especialmente de cocaína” desde Sudamérica. Frente a este desafío común, la administración Trump ha desplegado en el Caribe un operativo militar sin precedentes, donde la “Operación Lanza del Sur” ha destruido embarcaciones y neutralizado a decenas de presuntos traficantes. El Telón de Fondo Geopolítico: La Sombra de Caracas Más allá del refuerzo a la cooperación bilateral, la visita de Hegseth no puede disociarse del gran tablero regional. El comunicado del Departamento de Defensa, que habla de “proteger a nuestros socios regionales”, enmarca una estrategia donde la mira está puesta en Venezuela. Washington acusa al presidente Nicolás Maduro y al cartel creado por la administración Trump llamado “Cartel de los Soles” de liderar una “organización terrorista” que inunda la región de drogas, una designación que Caracas ha tildado de “ridícula patraña”. La presencia del portaaviones USS Gerald Ford, el más grande del mundo, en aguas del Caribe, envía un mensaje de fuerza disuasoria. Mientras Hegseth y Abinader conversaban en Santo Domingo, el presidente Trump dejaba entrever en declaraciones públicas la dualidad de su aproximación: “Si podemos salvar vidas, si podemos hacer las cosas por las buenas, está bien. Y si tenemos que hacerlo por las malas, también estaría bien”. Una retórica que mantiene la tensión entre la vía diplomática y la acción militar directa. Una Alianza con Rostro de \»Modelo\» En este contexto, la colaboración con República Dominicana emerge para Washington como un prototipo de éxito. La “Operación Lanza del Sur”, que ha permitido a autoridades de ambos países interceptar cargamentos de droga procedentes del sur del continente, es la punta de lanza de esta asociación. Hegseth, en declaraciones previas, no ha dudado en calificar esta alianza como un “modelo para la región”, un ejemplo de cooperación táctica y de inteligencia que esperan replicar con otras naciones. La agenda del secretario, que incluyó además un encuentro técnico con el alto mando militar dominicano, busca institucionalizar este modelo. Se trata de una asociación que, según las fuentes, combina el despliegue provisional de efectivos y aeronaves estadounidenses con un firme compromiso local, simbolizado por la presencia en la reunión de los titulares de Relaciones Exteriores, Defensa, la Presidencia y la Dirección Nacional de Inteligencia (DNI). La declaración conjunta ante los medios al cierre de la jornada se anticipa como el escenario donde ambos gobiernos proyectarán una unidad inquebrantable. Mientras el secretario Hegseth regresa a Washington, Santo Domingo se consolida no solo como un aliado, sino como la piedra angular de una estrategia estadounidense que busca contener el flujo de drogas y, de paso, aumentar la presión sobre el gobierno legítimo de Caracas que se resiste y que ha puesto a su pueblo en alerta ante el desplegue militar de Estados Unidos. En ese escenario, el gobierno de Luis Abinader y el PRM se han destacado como serviles y lacayos ante la administración de Donald Trump, cosa que ningún otro gobierno había hecho.

El Jefe del Pentágono Desembarca en Santo Domingo

En una visita histórica que marca el nuevo eje de la seguridad hemisférica, el secretario de Guerra Pete Hegseth se reúne con el presidente Abinader para fortalecer la ofensiva contra el narcotráfico, en medio de la creciente tensión con Venezuela y las sombras de casos locales que manchan la escena política. Por Julio César Guzmán Acosta  SANTO DOMINGO.— Con la precisión de un movimiento estratégico en el tablero geopolítico del Caribe, el secretario de Guerra de los Estados Unidos, Pete Hegseth, arribó este miércoles a suelo dominicano. Su aeronave, un avión ejecutivo de la Fuerza Aérea norteamericana, tocó tierra en el Aeropuerto Internacional de Las Américas, iniciando la primera visita de un jefe del Pentágono en funciones a la República Dominicana, un gesto que trasciende el protocolo para convertirse en un símbolo de alianza reforzada en tiempos de complejas turbulencias. La agenda del alto funcionario, meticulosamente coreografiada, incluyó un primer diálogo privado con el personal de la Embajada estadounidense a bordo de su nave, antes de ser recibido con honores en el Salón de Embajadores y dirigirse al Palacio Nacional. A las 2:30 de la tarde, en la solemnidad del Salón Verde, el presidente Luis Abinader le dio la bienvenida, sellando un encuentro cuyo objetivo central, según adelantó el mandatario, es “continuar la coordinación” en la lucha contra un narcotráfico que calificó de creciente. “Esta es una lucha fuerte y más en algunos países, principalmente de Sudamérica, que han aumentado la cantidad de producción de narcotráfico, especialmente de cocaína”, afirmó Abinader días antes, delineando el escenario de urgencia. La Sombra Alargada de Venezuela y los Fantasmas Locales La visita de Hegseth no opera en el vacío. Se produce en el contexto de un despliegue militar estadounidense sin precedentes en aguas del Caribe, una operación que Washington justifica como una respuesta directa a las actividades del llamado “Cartel de los Soles” un engendro inventado por Estados Unidos, y que atribuye al gobierno legítimo de Nicolás Maduro. Desde agosto, el mundo ha sido testigo de cómo lanchas rápidas, presumiblemente venezolanas, son interceptadas y atacadas por las fuerzas norteamericanas en una demostración de fuerza que Caracas interpreta como una amenaza abierta. Sin embargo, el narcotráfico no es un fantasma lejano. Mientras las más altas esferas diplomáticas se estrechan la mano, la realidad dominicana se ve empañada por una siniestra galería de casos que vinculan a figuras políticas locales con el tráfico de estupefacientes. La nota de Hegseth resuena con eco particular ante los recientes procesamientos en cortes estadounidenses de dirigentes del mismo partido de gobierno, el PRM. El caso del regidor Edición Herrera Silvestre, quien admitió su culpabilidad, o la condena del exdiputado Miguel Gutiérrez, permanecen como un recordatorio incómodo de que el cáncer del narcotráfico también corroe las estructuras domésticas. Una Alianza en Acentuado Fortalecimiento Esta es la segunda visita de alto nivel desde Washington en menos de una semana, tras la de una comisión congresional encabezada por el republicano Brian Mast. El ritmo de los intercambios evidencia la decisión de la administración Trump de estrechar lazos con el gobierno de Abinader de una manera decidida, una política que ya se materializó con el envío de la nueva embajadora, Leah Campos, quien presentó sus credenciales apenas el pasado 19 de noviembre. El cierre de la jornada estuvo marcado por una declaración conjunta ante la prensa, el escenario donde ambos gobiernos buscaron proyectar una unidad inquebrantable. La visita del secretario Hegseth, por tanto, queda inscrita no solo en los anales de la diplomacia bilateral por su carácter histórico, sino como un capítulo más en la reconfiguración de las alianzas de seguridad en la región, una jugada donde la República Dominicana se erige como un peón crucial en un juego cuyas reglas se escriben entre los despachos de Washington y las aguas turbulentas del Caribe y donde el gobierno de Luis Abinader y el PRM se han mostrado con un entreguismo que no se conocía hacia las políticas de Donald Trump.

Turismo Dominicano: El Cielo como Frontera

El presidente Abinader identifica la conectividad aérea como pilar del milagro turístico dominicano, anuncia inversiones por US$700 millones en aeropuertos y proyecta 25.8 millones de pasajeros para 2030, mientras el país asume el liderazgo regional en aviación civil. Por Carlos Julio Sepúlveda King SANTO DOMINGO.— En la arquitectura del éxito turístico, las pistas de aterrizaje se han convertido en los cimientos más sólidos. Así lo dejó claro el presidente Luis Abinader durante el encuentro LA Semanal con la Prensa, donde atribuyó el récord de más de 11 millones de visitantes en 2024 a “las buenas políticas en conectividad aérea”, un factor que calificó como decisivo para la promoción internacional del país. Con la contundencia de quien exhibe cifras récord, el mandatario argumentó que de nada serviría la mejor campaña promocional si no estuviera respaldada por una red de vuelos que teja conexiones con el mundo. “Puedes hacer la mayor promoción del turismo en el mundo, pero si no va acompañada de la promoción de la conectividad aérea, no se podrá sostener el crecimiento”, sentenció desde el salón de conferencias, mientras a pocos kilómetros de distancia, en Punta Cana, más de 600 delegados de 90 países participaban en la Conferencia Mundial de Negociación de Acuerdos de Servicios Aéreos (ICAN 2025). La estrategia de liberalización aérea implementada en los últimos cinco años comienza a mostrar sus frutos. República Dominicana no solo lidera el crecimiento de conectividad en América Latina y el Caribe con un aumento del 49% desde 2019, sino que proyecta alcanzar los 25.8 millones de pasajeros para 2030, una meta que parece al alcance gracias a la firma de nuevos acuerdos con Paraguay, El Salvador y Grecia, y memorandos de entendimiento con Corea, Malasia y naciones nórdicas. En un movimiento que consolida la posición regional del país, Abinader anunció que la República Dominicana asumió por dos años la presidencia de la Comisión Latinoamericana de Aviación Civil (CLAC), un puesto estratégico que le permitirá coordinar políticas aéreas en la región. Este liderazgo viene acompañado de una inversión privada de US$700 millones entre 2025 y 2026 para modernizar los aeropuertos de Punta Cana, Cibao y Las Américas. El modelo de desarrollo aéreo se extiende también al emergente polo turístico de Pedernales, donde el Gobierno promete impulsar un “turismo limpio” que sirva como motor de progreso para la zona suroeste del país. La visión es clara: cada nueva ruta aérea no es solo una línea en el mapa, sino un puente económico que fortalece el posicionamiento de República Dominicana como el centro de aviación regional que mira hacia el futuro sin descuidar la sostenibilidad.

Abinader Decreta la Emergencia: El Estado se Moviliza Tras el Azote de Melissa

Mediante decretos presidenciales, el gobierno declara el estado de excepción en catorce provincias y agiliza las contrataciones públicas para enfrentar la reconstrucción, en una respuesta de alcance nacional a la crisis generada por el fenómeno natural. POR THEO N. GUZMÁN  SANTO DOMINGO. En un movimiento que despliega las prerrogativas constitucionales del Poder Ejecutivo frente a la calamidad, el presidente Luis Abinader decretó el estado de emergencia para catorce provincias y diversas localidades de la geografía nacional, tras los estragos dejados por la tormenta tropical Melissa. La medida, formalizada a través de los decretos 626-25 y 627-25, constituye la respuesta estructural de la administración para enfrentar una crisis de carácter regional y agilizar, con la celeridad que la urgencia impone, la maquinaria de la reconstrucción. El decreto 626-25 establece el marco jurídico de la emergencia, clasificando oficialmente los daños y afectaciones provocados por Melissa como de “carácter regional”. Esta calificación no es un mero tecnicismo; es el fundamento que activa un dispositivo especial de atención y recursos, concentrando los esfuerzos del Estado en las zonas más golpeadas. La lista de provincias incluidas—Barahona, San Cristóbal, Santo Domingo, el Distrito Nacional, San José de Ocoa, San Pedro de Macorís, Monte Plata, San Juan, Azua, Peravia, Pedernales, La Romana, La Vega y Monseñor Nouel—delimita el escenario principal de la intervención gubernamental. No obstante, es el decreto 627-25 el que contiene el núcleo de la acción ejecutiva: declara de “emergencia nacional” las compras y contrataciones de bienes, servicios y obras por parte de las instituciones del Estado. Esta declaratoria, un instrumento de excepción, suspende de facto los procedimientos de licitación ordinaria, allanando el camino para una adquisición ágil de recursos destinados a la reparación, construcción y reconstrucción de la infraestructura dañada. Se trata de una flexibilización de la hacienda pública en pos de la eficacia, una decisión que busca salvar la burocracia en nombre de la necesidad perentoria. La arquitectura de esta respuesta nacional recae sobre un andamiaje institucional preciso. Los ministerios de Salud Pública y Asistencia Social, Educación, Agricultura, Interior y Policía, Obras Públicas y Comunicaciones, y Vivienda, Hábitat y Edificaciones (MIVHED), junto con la Administrativa de la Presidencia, Turismo y el Servicio Nacional de Salud (SNS), son las entidades autorizadas para operar bajo esta excepción de emergencia. En sus manos queda la ejecución material de los fondos y la materialización de las labores de rehabilitación. Con esta decisión, el gobierno de Abinader no solo enfrenta la etapa de recuperación post-desastre, sino que asume un riesgo calculado. La declaratoria de emergencia nacional para las contrataciones conlleva inherente la demanda de transparencia y rendición de cuentas en el uso de los recursos públicos, un desafío mayúsculo en medio de la urgencia. La medida, de alcance regional, pone a prueba la capacidad de respuesta del Estado y define la relación entre la celeridad administrativa y el control fiscal en tiempos de crisis. La reconstrucción comienza ahora, y con ella, el escrutinio sobre la gestión de la emergencia.

¡Alerta Roja! Abinader decreta suspensión laboral ante la amenaza de Melissa

“La población debe permanecer en casa por un tema de seguridad”, ordena el COE; tormenta tropical, definida como “errática”, amenaza con descargar hasta 300 milímetros de lluvia Por César Dalmasi Guzmán SANTO DOMINGO, 23 de octubre de 2025. – Con la firmeza que impone la gravedad de la circunstancia, el presidente Luis Abinader decretó la suspensión de la jornada laboral en todo el sector público y privado de las nueve provincias colocadas en alerta roja por el paso de la tormenta tropical Melissa, una medida extrema cuyo único fin es la preservación de vidas humanas. La orden, emitida tras una reunión de emergencia en el Palacio Nacional, lleva un mensaje perentorio para los ciudadanos de las zonas de máximo peligro: permanecer en sus hogares. “Lo que esperamos es que se aleje lo más posible, pero mientras tanto tenemos que ser precavidos”, exhortó el jefe de Estado, subrayando el carácter preventivo de las disposiciones gubernamentales. Un Llamado Perentorio a la Población Desde las instalaciones del Palacio Nacional, el director del Centro de Operaciones de Emergencias (COE), Juan Manuel Méndez García, fue categórico al dirigirse a la nación. “La población debe permanecer en sus casas por un tema de seguridad”, declaró a los medios de comunicación, dejando claro que el riesgo inminente justifica la paralización casi total de las actividades. Méndez García precisó que las medidas de suspensión se mantendrán vigentes hasta la finalización de este jueves, momento en el que se realizará una nueva evaluación en otra reunión convocada por el presidente Abinader. Las únicas excepciones a la paralización son los servicios considerados esenciales: el transporte de alimentos perecederos, combustibles y medicamentos. Los supermercados, por su parte, tendrán autorización para operar hasta las 10:00 de la noche. Las Provincias Bajo la Cruz Roja La máxima alerta rige para un bloque de nueve demarcaciones del sur y el centro del país, donde se esperan los mayores embates de las lluvias: Barahona, San Cristóbal, Santo Domingo, Distrito Nacional, San José de Ocoa, San Juan, Azúa, Peravia y Pedernales. En todas ellas, la suspensión se aplica también a la docencia. La Amenaza de un Fenómeno “Errático” y Estacionario La tormenta tropical Melissa, ubicada a unos 485 kilómetros al sur/suroeste de Puerto Príncipe, Haití, fue definida por el propio director del COE como un “fenómeno errático”. Su peligrosidad radica en su lentitud. “Su movimiento de traslación disminuyó a 4 kilómetros, por lo cual mantiene una incertidumbre en los organismos que manejamos estos temas”, explicó Méndez García. Esta característica, según había alertado previamente la directora del Instituto Dominicano de Meteorología (Indomet), Gloria Ceballos, convierte a los acumulados de lluvia en la principal amenaza. El director del COE cuantificó el peligro: las precipitaciones podrían “sobrepasar hasta los 300 milímetros” de agua. Los modelos meteorológicos internacionales proyectan que estas lluvias torrenciales afectarán al territorio nacional desde la madrugada del jueves y se extenderían incluso hasta el viernes. “Es por esto que se mantienen las mismas medidas anunciadas (…) para que la población, en las provincias que tenemos en alerta roja, no se arriesguen”, recalcó Méndez García. El Resto del País en Vigilancia Mientras el centro y sur se encuentran en máxima alerta, el COE mantiene a otras trece provincias en alerta amarilla: La Vega, La Romana, Hato Mayor, El Seibo, Samaná, San Pedro de Macorís, Monseñor Nouel, Sánchez Ramírez, La Altagracia, Elías Piña, Monte Plata, Independencia y Bahoruco. Otras tres —María Trinidad Sánchez, Santiago y Duarte— se encuentran en alerta verde. La nación, así, permanece a la expectativa, a la espera de que el lento y caprichoso desplazamiento de Melissa permita el retorno a la normalidad, mientras las autoridades insisten en un único y crucial consejo: la prudencia como escudo ante la impredecible fuerza de la naturaleza.