UMBRAL, MARCAMOS TENDENCIA 

El fantasma de Duarte recorre San Isidro: ¿Celebramos 182 años de libertad o asistimos a su progresiva entrega?

En el mismo suelo que los Trinitarios liberaron con sangre y sacrificio, hoy ondean banderas extranjeras junto a fusiles foráneos. Mientras la nación conmemora su independencia, una presencia militar estadounidense se consolida en puntos estratégicos del país, levantando sospechas sobre una nueva forma de dominación. Por Julio Guzman Acosta Santo Domingo, 27 de febrero – Es un día de banderas en cada balcón y de discursos en cada tribuna. De rendición de cuentas del primer mandatario de la nación. La República Dominicana despierta engalanada para celebrar el 182 aniversario de la gesta que la vio nacer como nación libre. Los ecos del trabucazo de Mella resuenan todavía en la Puerta del Conde, y en el Altar de la Patria, las ofrendas florales rinden tributo a Duarte, Sánchez y Mella. Afuera, el pueblo corea el himno y los cadetes marchan con paso firme. Es la estampa clásica de la dominicanidad, el rito laico de una República que se sabe hija del sacrificio. Pero bajo el manto de la celebración, una sombra alargada y silenciosa se proyecta sobre el territorio que aquellos jóvenes soñadores liberaron de las garras de la ocupación. A pocos kilómetros del bullicio festivo, en la base aérea de San Isidro y en los alrededores del Aeropuerto Internacional de Las Américas (AILA), el olor a pólvora conmemorativa se mezcla con un aire distinto: el de una presencia armada que no responde al pabellón tricolor. Fuentes de inteligencia y testimonios de trabajadores aeroportuarios confirman lo que en los círculos patrióticos se susurra con creciente alarma: personal militar de los Estados Unidos, con equipos y logística de combate, opera con una naturalidad pasmosa en dos de los puntos más sensibles para la soberanía nacional. No son ejercicios puntuales ni visitas de cortesía. Es una instalación de facto que, al amparo de acuerdos opacos y de la política de puertas abiertas del gobierno del Partido Revolucionario Moderno (PRM) que encabeza Luis Abinader, convierte el suelo dominicano en una extensión de la estrategia militar norteamericana para la región. ¿Qué diría Juan Pablo Duarte, el visionario que fundó La Trinitaria para arrancar este pueblo de cualquier yugo extranjero, si viera que su \»Quisqueya la bella\» se ha convertido en una plataforma logística para potencias foráneas? La pregunta retumba en el silencio cómplice de los pasillos del poder. Los Trinitarios, aquellos jóvenes idealistas que lo dieron todo por el principio de \»Dios, Patria y Libertad\», jamás habrían permitido que su territorio fuera usado como base para agredir a otros pueblos hermanos, ni como moneda de cambio en juegos geopolíticos que nada tienen que ver con el interés nacional. Hoy, 27 de febrero, mientras los oradores ensalzan la valentía de los Padres Fundadores y se lanzan cohetes al aire, la independencia dominicana sufre una vulneración silenciosa, pero letal. No se trata de una invasión con cascos y bayonetas, como la de 1965, sino de una cesión solapada de soberanía, una entrega consentida de lo que tanto costó ganar. La historia nos juzgará no por cómo celebramos nuestra independencia, sino por cómo la defendemos cuando no está en juego una batalla, sino la esencia misma de la nación. Porque un pueblo que permite que otros decidan su destino y ocupen su suelo, aunque sea en nombre de la \»cooperación\», ha traicionado el legado de quienes hace 182 años soñaron con una República verdaderamente libre y soberana. El trabucazo de esta noche es un llamado a la historia; ojalá no se convierta en el lamento de una Patria que se apaga.

Abinader se sitúa en el foro global de la gobernanza del futuro

El Presidente viaja a Dubái para intervenir en la Cumbre Mundial de Gobiernos, escenario de diálogo con jefes de Estado, líderes empresariales y expertos internacionales sobre prosperidad, digitalización y sostenibilidad. Por Ángel F. Guzmán SANTO DOMINGO.— El presidente de la República, Luis Abinader, emprenderá viaje este domingo con destino a la ciudad de Dubái, en los Emiratos Árabes Unidos, donde tomará parte activa en las sesiones de la Cumbre Mundial de Gobiernos 2026 (World Governments Summit), foro de primer orden en el concierto internacional para el debate sobre los derroteros de la administración pública, la innovación tecnológica y el desarrollo sostenible. El mandatario dominicano se integrará, durante los días 3, 4 y 5 de febrero, a un selecto grupo de centenares de jefes de Estado y de gobierno, altos dignatarios, representantes del sector empresarial global, inversionistas y analistas de renombre, congregados bajo el lema “Dando forma al futuro de los gobiernos”. Su agenda en el evento, consolidado desde 2013 como plataforma esencial para el diálogo estratégico, estará centrada en los paneles de debate dedicados a la prosperidad económica, las oportunidades emergentes, la transformación digital y los modelos de gobernanza moderna. La participación del señor Abinader en esta cumbre no se limitará al intercambio de ideas en el ámbito multilateral. Según informaron fuentes oficiales de la Presidencia, el jefe de Estado tiene previsto sostener una serie de reuniones bilaterales con homólogos de naciones suramericanas, con el objetivo explícito de robustecer los lazos de cooperación y afianzar las relaciones estratégicas de la República Dominicana. Asimismo, se ha programado un encuentro con representantes de la diáspora dominicana radicada en la región. Esta intervención en suelo emiratí se enmarca dentro de la visión de la actual administración de proyectar al país como un actor comprometido con los grandes debates globales y ávido de incorporar soluciones innovadoras a sus desafíos internos. La Cumbre Mundial de Gobiernos se erige precisamente como el escenario idóneo para tal propósito, al promover, a través de sus deliberaciones, la adopción de la tecnología y la innovación como pilares para enfrentar los retos universales. La asistencia del presidente Abinader a este encuentro refrenda, según el comunicado oficial, el compromiso inquebrantable de la nación con el multilateralismo efectivo, el fortalecimiento institucional y la búsqueda de alianzas que impulsen un desarrollo nacional sostenible e inclusivo. Se trata, en esencia, de colocar a la República Dominicana en el mapa de las conversaciones que están diseñando el porvenir de la gobernanza en el siglo XXI. La delegación que acompañará al Presidente regresará al territorio nacional una vez concluidos los compromisos derivados de la cumbre.

 Obispo Castro Marte: La Voz de la Crítica  Moral

Un llamado a la regeneración: el obispo Castro Marte exige al Gobierno “remover la mata” de la corrupción y el narcotráfico en los dos años que restan. Por Servicios umbral.local/  Santo Domingo.- En un discurso tan franco como solemne, monseñor Castro Marte, obispo de la diócesis de Nuestra Señora de la Altagracia, ha lanzado un urgente llamado al presidente Luis Abinader para que, en los dos años que restan de su mandato, ejecute un “relanzamiento” y una “revolución total” que rescate la confianza ciudadana y enfrente decididamente la corrupción y el narcotráfico que, a su juicio, corroen el país. Desde el púlpito de la preocupación social, el prelado trazó un diagnóstico severo del momento nacional, mezclando una crítica firme con un llamado a la esperanza. “Corrupción por todos lados” Con la metáfora agrícola que impregna su mensaje, Castro Marte instó a “remover la mata, porque no nos ha dado resultado”. Su diagnóstico es contundente: “corrupción por todos lados, hay mucha corrupción; en la salud, lo más noble, los enfermos, existe un escape”. Para el religioso, no se trata de buscar un solo culpable, sino “muchos cómplices”. Subrayó que el desarrollo de un país no depende solo del ingreso de dinero, sino de la ética y el control. “La pérdida de cantidades de millones de pesos… si en un país no hay control, nos vamos al abismo”, sentenció. Pese a la dureza de su crítica, el obispo otorgó un voto de confianza condicional al primer mandatario: “El presidente tiene buenas intenciones, quiere un país transparente… y uno dice, quiero confiar en ese ser humano”. Sin embargo, apuntó su decepción hacia los funcionarios que, procedentes de “familias tradicionales y serias”, han “perdido el horizonte moral” y están “frustrando al Estado dominicano”. Reclamó que los organismos de control, como la DNI y los servicios de inteligencia, vigilen de manera efectiva la funcionalidad de cada funcionario. “No podemos vivir en un país como chivos sin ley”, afirmó. El narcotráfico: un cáncer social con complicidad oficial Uno de los segmentos más álgidos de su intervención fue el dedicado al flagelo del narcotráfico. Castro Marte advirtió con preocupación cómo el dinero del crimen “se ha infiltrado en los partidos políticos” y “mantiene secuestrada la democracia”. Llamó a la Junta Central Electoral a tomar medidas y aseguró que una auditoría forense a los partidos los dejaría “mal parados”. “No van a inyectar dinero a un partido político por obra y gracia del Espíritu Santo; ellos buscan su beneficio”, declaró. Pero fue más allá, al señalar una connivencia que agrava el problema: “El problema se agrava porque en el meollo están las autoridades”. Acusó a agentes del Estado de haberse “viciado” al recibir dinero de los puntos de droga, facilitando el microtráfico que devasta a la juventud en los barrios. “Las autoridades se han viciado… les dan dinero en esos puntos”, afirmó sin ambages, reclamando una acción decidida de la inteligencia estatal para detener este mal. Unidad de la Iglesia y llamado a la esperanza Consultado sobre posibles divisiones dentro de la Iglesia católica, el obispo fue categórico: “La iglesia siempre ha tenido lineamientos claros: la defensa de la dignidad humana, de la justicia, el cuidado de la salud… lo único es que cada persona tiene su estilo”. Reiteró que existe una “unificación de criterio” en torno a la misión evangelizadora. Para cerrar, Castro Marte llamó al pueblo dominicano a recibir el 2026 con la alegría que lo caracteriza, pero instó a las autoridades a llevar “propuestas de solución a los problemas de la gente”. Su mensaje final es un desafío doble: al Gobierno, para que en el tiempo que le queda ejecute un giro moral radical; y a la ciudadanía, para que no pierda la esperanza en medio de la tormenta. El reloj de estos dos años, sugiere, ya está en marcha.

Luis Abinader y Leonel Fernández: El Duelo que Definió una Era

Por Julio César Guzmán Acosta SANTO DOMINGO. – El 2025 quedará grabado en la historia política dominicana como el año del pulso. Un enfrentamiento sostenido, ácido y público entre el presidente Luis Abinader y el exmandatario Leonel Fernández que transformó el debate nacional, convirtiendo cada tema de Estado en un campo de batalla verbal. Mientras el Gobierno exhibía cifras y respaldos internacionales, la oposición, liderada con firmeza por Fernández, replicaba apelando a la realidad cotidiana de los dominicanos. Este intercambio no fue esporádico; fue el ritmo constante de los doce meses, el latido político del año. Un enfrentamiento que trascendió las cifras El tono lo marcó el 27 de febrero, cuando el presidente Abinader, ante el Congreso, presentó un balance de logros: reducción del 16% en homicidios, caída de la pobreza al 18.98%, y avances en infraestructura social. Horas después, desde la casa nacional de Fuerza del Pueblo, Leonel Fernández desmontaba esas afirmaciones. No hubo tregua. La pobreza, aseguró, no cedía; la canasta básica seguía su escalada; existía una brecha profunda entre las estadísticas oficiales y la experiencia en los hogares. El Partido de la Liberación Dominicana se sumó al coro, tildando el discurso presidencial de \»medias verdades\». La réplica gubernamental llegó en marzo. En su encuentro La Semanal con la Prensa, Abinader, con aire desafiante, acusó a la oposición de molestarle \»dar muchos datos\». \»Vamos a ver nuestras proyecciones\», declaró, defendiendo el rumbo de su gestión. Pero la controversia, lejos de apagarse, se avivó con cada nueva crisis. De las aulas al endeudamiento: el pulso se diversifica Con el inicio del año escolar, la crítica opositora se centró en la educación. Fuerza del Pueblo denunció aulas deterioradas y construcciones inconclusas; el PLD habló de un déficit que dejaba a miles de niños sin matrícula. Abinader respondió con la inauguración de 441 nuevas aulas y la promesa de un ciclo \»normal\». Pero en agosto, Fernández elevó el tono: calificó la gestión de \»fracaso\» y acusó al Gobierno de maquillar cifras económicas. La respuesta presidencial fue mordaz: que discutiera con los organismos internacionales que validaban esos indicadores. Fernández, con la frase que resonaría el resto del año, zanjó: \»Para saber que el pollo ha llegado a 125 pesos no hay que ir a ningún sitio. Mejor voy a Moca\». Octubre llevó el duelo al terreno del endeudamiento. Abinader comparó su administración con las de Fernández y Medina, proclamando ser el único que redujo la deuda respecto al PIB. La oposición insistió en que el país estaba mal administrado y que el futuro económico se hipotecaba. Ese mismo mes, el huracán Melissa añadió otro capítulo: el decreto de emergencia para 14 provincias fue tildado por Fuerza del Pueblo de desproporcionado y por el peledeísta Charlie Mariotti de no ajustarse a un \»estado de emergencia constitucional\». El presidente defendió la medida con el testimonio de agricultores en Ocoa y Barahona. Cierre con apagones y escándalo Los apagones nacionales de noviembre y las irregularidades denunciadas en el SeNaSa en diciembre cerrarán el año con fuelle para la oposición. Fernández recordó sus advertencias previas; Abinader prometió que no habría impunidad. Así, entre datos y descalificaciones, entre proyecciones y precios del pollo, se fue tejiendo la trama del 2025. La confrontación como legado Aunque otras voces opositoras alzaron críticas, fue Leonel Fernández quien mantuvo el pulso más constante y frontal con el presidente. Su duelo personal con Abinader estructuró la agenda pública, polarizó el discurso y dejó una pregunta flotando sobre el 2026: ¿La ciudadanía premiará la gestión con cifras o validará el clamor por una realidad distinta? El año que termina no resolvió el conflicto; solo afinó las armas para la batalla que viene en el año 2026.

Inadmisible y peligroso

La autorización del uso de aeropuertos dominicanos a tropas estadounidenses es una medida inadmisible desde el punto de vista moral y peligrosa para la integridad de República Dominicana. La soberanía y la dignidad de la nación quedan comprometidas, en esta relación tan dispareja del débil frente al fuerte, del opresor y el oprimido. Nadie se imagina que alguna vez se firme un acuerdo que autorice al Ejército dominicano a operar en los Estados Unidos. Cuando en ese país que tiene más de setecientas bases en territorio ajeno, ni siquiera se permite que la Policía de un estado opere en otro sin seguir un protocolo que lo autorice. Aunque se habla de cooperación, todo termina en un uso ventajoso para una de las partes, esa que en los últimos tiempos y con la anuencia del Gobierno dominicano, trata al territorio del país como una zona franca, como lo demostró el secretario Marco Rubio incautando un avión ajeno en un aeropuerto local. Combatir el narcotráfico es una buena causa y ahí el Gobierno dominicano tiene números dignos de reconocerse. Pero, los malos medios prostituyen los buenos fines. Ese el caso de esta cruzada antidrogas que el gobierno de Trump ha organizado y que tiene como blanco político esencial a la Venezuela bolivariana, cuyo gobierno ha sido señalado insolentemente de narcoterrorista y colocado bajo peligro de ataque militar. Es lamentable que en un conflicto político interno de los venezolanos, el Gobierno dominicano intervenga junto a los estadounidenses, cuando pudo mantener la neutralidad que el buen juicio y la alta diplomacia aconsejaban y jugar un papel de mediador, para lo cual al presidente Abinader y su gobierno le sobraba autoridad moral. Y miren ya adónde vamos. Se abren nuestros aeropuertos a un país que vive con los bombarderos en el aire y los misiles en la recámara. Una potencia sobre cuyas decisiones el Gobierno dominicano no tiene ningún control y quedamos convertidos en objetivo militar de cualquier país que se considere atacado desde el nuestro. Ese es un peligro real. Y en cuanto al carácter provisional del tratado, cabe recordar solo un ejemplo: la base naval de Guantánamo, en Cuba, fue ocupada provisionalmente en 1903, bajo los términos colonialistas de la Enmienda Platt, se establecía un límite de tiempo a la ocupación. Ese tiempo se cumplió hace más de veinte años y Guantánamo sigue ocupada, porque, según la lógica imperialista, la ocupación provisional siempre se queda.

El Descontento Marcha: La Fuerza del Pueblo Encabeza el Reclamo Social

Miles de manifestantes recorrieron las calles del Distrito Nacional en una multitudinaria protesta convocada por la Fuerza del Pueblo, donde el expresidente Leonel Fernández acusó al gobierno de quebrar deliberadamente el sector agropecuario, mal dirigir la economía y llevar al país hacia una crisis cambiaria y social similar a la de 2003-2004. Por Arturo Feliu Guzmán SANTO DOMINGO.— Bajo un sol inclemente y entre consignas que resonaron como sentencias políticas, una marea humana vestida de verde recorrió ayer los sectores populares del Distrito Nacional. La llamada “Marcha del Pueblo”, convocada por la Fuerza del Pueblo y encabezada por su presidente, el expresidente Leonel Fernández, transformó las calles en un tribunal simbólico donde se juzgó la gestión gubernamental frente al alto costo de la vida, la depreciación monetaria y el abandono del campo dominicano. Desde la intersección de Albert Thomas con Nicolás de Ovando, una columna de miles de personas avanzó con banderas, pancartas y cornetas, portando mensajes tan crudos como reveladores: “Que cambió tan salao’ hasta el Metro han acabao’”, “El cambio es eso, un plátano a 40 pesos”, “Basta de abuso, menos delincuencia”. El recorrido, que abarcó desde La Zurza hasta Villa Francisca, fue el escenario de un desahogo colectivo que Fernández no dudó en calificar como “un plebiscito popular anticipado”. Al llegar al acto central en la avenida México, el expresidente desgranó un discurso de acusaciones graves y pronósticos sombríos. “El gobierno ha quebrado deliberadamente el sector agropecuario”, afirmó con contundencia, señalando que los productores de cebolla y ají no reciben pago por sus cosechas mientras las importaciones se han más que duplicado en los últimos cinco años. “La actual gestión prefiere apoyar a los importadores en lugar de los que producen”, sentenció, dibujando un panorama de ruina para el campo dominicano. Fernández llevó su crítica al terreno macroeconómico con datos precisos: “Empezamos con 56-57 pesos por dólar y ya nos aproximamos a 65”. Comparando la situación con la crisis de 2003-2004, advirtió que según proyecciones oficiales, para 2028 la tasa de cambio alcanzaría los 70 pesos por dólar, algo que, según dijo, “no se lo vamos a aceptar jamás”. Esta depreciación, argumentó, es síntoma de una “crisis de confianza y credibilidad” que solo se resolverá con un cambio de gobierno. El exmandatario también reveló cifras explosivas sobre el sector eléctrico: mientras el gobierno calificó como “escándalo” un subsidio de 58,000 millones de pesos, hoy la cifra asciende a 98,000 millones, debido a que las pérdidas comerciales y técnicas en la distribución pasaron del 27% en 2020 al 44% actual. En el corazón de las demandas estuvo la indexación salarial, propuesta presentada por el senador Omar Fernández como una “cuestión de justicia”. Leonel Fernández secundó la idea, argumentando que “700,000 trabajadores podrían vivir mejor junto a sus familias” si se implementara este mecanismo de ajuste automático ante la inflación. Con un lenguaje que combinó el análisis técnico con la proclama política, Fernández lanzó su mensaje más contundente: “Le estamos diciendo al gobierno, a los inquilinos temporales del Palacio Nacional, que recojan sus maletas desde ya”. Para el líder de la Fuerza del Pueblo, esta manifestación no fue solo una protesta, sino el anuncio de lo que será “el triunfo del pueblo en la primera vuelta electoral en mayo de 2028”. La marcha, más que un evento político, se configuró como un termómetro social. Reflejó el malestar acumulado en sectores históricamente olvidados y sirvió de plataforma para una oposición que busca capitalizar el descontento frente a un gobierno que, según los manifestantes, ha incumplido sus promesas de cambio. En las calles de Santo Domingo, la política volvió a medir sus fuerzas no en salones climatizados, sino en el asfalto caliente donde camina el pueblo.

La Mancha del Flágelo: Excusa para Agredir a Pueblos Soberanos

Un editorial a contracorriente El reciente acuerdo que concede a Estados Unidos el uso de espacios aéreos estratégicos dominicanos bajo el pretexto de la lucha antidrogas no es una simple cooperación bilateral: es la consolidación de un entreguismo histórico que atraviesa los últimos gobiernos y compromete la soberanía nacional en proyectos geopolíticos ajenos. No hay otra forma de calificarlo: lo firmado por Luis Abinader con el secretario de Guerra estadounidense, Pete Hegseth, es la claudicación institucionalizada. Bajo la máscara de la “Operación Southern Spear”, se autoriza el uso de la Base Aérea de San Isidro y del Aeropuerto Internacional de Las Américas para operaciones logísticas extranjeras. Se nos pide creer que esto es “cooperación”, cuando la historia demuestra que tales concesiones siempre han sido la antesala de mayores injerencias. Resulta revelador —y patético— que esta decisión cuente con el beneplácito de expresidentes como Danilo Medina y Leonel Fernández, y sea celebrada por la ultraderecha local. Es la confirmación de que existe una clase política unificada en su servilismo hacia Washington, incapaz de defender los intereses nacionales cuando estos chocan con los dictados del Norte. ¿De qué lucha contra el narcotráfico nos hablan, cuando es notoria la infiltración de dineros obscenos en campañas electorales y la impunidad de que gozan testaferros y lavadores en altas esferas? ¿Cómo se explica que Estados Unidos proclame su alianza con “gobiernos ejemplares” en esta lucha, mientras indulta a narcotraficantes confesos como Juan Orlando Hernández y legitima a figuras siniestras en otros países? La verdadera agenda tras la “Lanza del Sur” no es el combate al tráfico de drogas, sino la consolidación del control militar estadounidense sobre una región rica en recursos naturales. Es la misma lógica que justifica el bloqueo criminal contra Cuba, las amenazas de invasión a Venezuela, y el ofrecimiento de recompensas por jefes de Estado soberanos. El Caribe se ha convertido en el patio trasero de una estrategia hemisférica que busca frenar cualquier avance progresista y garantizar el saqueo de nuestros recursos. No es casualidad que este acuerdo se enmarque en el Acuerdo de Interdicción Marítima y Aérea firmado por Joaquín Balaguer en 1995 —el mismo presidente impuesto por la intervención yanqui de 1966—. Es la misma línea de continuidad que explica el envío de tropas dominicanas a Irak por Hipólito Mejía, o el retiro del embajador en Venezuela por Danilo Medina. Es la herencia maldita de una clase política que ha gobernado para intereses extranjeros. La prensa tradicional que responde a los intereses del gran capital, presentan esta sumisión como “diplomacia madura”. Nosotros la llamamos por su nombre: traición. Traición a la soberanía por la que lucharon Duarte, los trinitarios y Luperón. Traición a un pueblo que merece relaciones internacionales basadas en el respeto mutuo, no en la subordinación. Frente a esta farsa, solo cabe la resistencia consciente. Denunciar este acuerdo no es anti estadounidense: es la defensa elemental de nuestra dignidad como nación. Es el rechazo a convertirnos en complices de una estrategia de agresión contra pueblos hermanos. Es honrar la memoria de quienes soñaron una República Dominicana libre, no un protectorado disfrazado. El momento exige claridad: o somos soberanos o somos colonia. No hay términos medios.

El descarado entreguismo de Abinader y sus secuaces

El acuerdo que permite a Estados Unidos utilizar el Aeropuerto Internacional de Las Américas y la Base Aérea de San Isidro para operaciones logísticas de vigilancia y soporte relacionadas con la Operación Southern Spear (en español, Lanza del Sur) tiene la firma de Luis Abinader y lo retrata. Este acuerdo (que es una imposición) afianza su definición de lacayo consumado. Las generaciones venideras asociarán al nombre de Luis Abinader los calificativos que no figuran en las crónicas de los medios corporativos financiados por una clase dominante unificada a partir de la misión de fomentar el atraso político y perpetuar el servilismo. Los expresidentes Danilo Medina y Leonel Fernández conocían del acuerdo antes de la visita del secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, el pasado 26 de noviembre. La ultranacionalista y ultraderechista Fuerza Nacional Progresista lo calificó como correcto y muy necesario. Y no hay que seguir nombrando piezas de este podrido sistema que es, en conjunto, sumiso y vendepatria. A Pete Hegseth, a Marco Rubio y a otros funcionarios estadounidenses que presentan a las autoridades dominicanas como líderes en la lucha contra el narcotráfico ningún medio les ha preguntado si esta condición es compatible con la afluencia de recursos de sucio origen en las campañas electorales y la colocación en puestos electivos y administrativos de reconocidos narcotraficantes. ¿Desde cuándo el narcotráfico paga para que le asesten golpes? ¿Una parte de la narrativa carece de sentido o es necesario asumir su veracidad porque procede de los centros de poder? Los portaaviones desplegados en el Caribe y en el Pacífico, rodeando los centros donde se concentra una buena parte de los recursos naturales de este continente y donde hay países cuyos gobiernos Estados Unidos califica como hostiles, son instrumentos de agresión, de espionaje, de intimidación y hasta de crimen. ¿Acaso no han sido ejecutadas decenas de personas que transitan por esa zona, personas que no fueron juzgadas previamente y que nadie puede asegurar que constituían una amenaza que solo podía detenerse aplicándoles, de facto, la pena de muerte? En términos políticos, ¿con qué derecho Estados Unidos desconoce las normas legales y los preceptos de convivencia agregando al prolongado asedio contra Cuba (que el gobierno de Trump mantiene e intensifica), la amenaza de invadir a Venezuela? ¿Cómo se explica que, impunemente, haya puesto precio a la cabeza del presidente Nicolás Maduro y acuse de narcotraficante al presidente de Colombia, Gustavo Petro? Queda claro que Lanza del Sur no es una operación contra el narcotráfico sino contra el avance político y por la imposición de gobiernos de ultraderecha en una zona rica en recursos naturales estratégicos. Busca perpetuar el saqueo. Tratan de apropiarse del petróleo, las tierras raras y otras riquezas. En esas andanzas, el poder estadounidense asigna a voluntad los calificativos de narcotraficante y terrorista, y también los retira a conveniencia. ¿Qué ha pasado con el expresidente de Honduras Juan Orlando Hernández y con Ahmed Al-Charáa, el actual presidente de Siria? Un narcotraficante indultado y un terrorista investido… Los ejemplos sobran. Y evidencian la falacia. La gobernadora de Puerto Rico, Jennifer González; la presidenta de Trinidad y Tobago, Christine Carla Kangaloo y Abinader, son solo socios menores en un proyecto diseñado y dirigido desde el norte. Son politiqueros oportunistas que buscan protección y migajas. ¡Y no les da vergüenza! ¿HABLAMOS DE PAZ? En un plan de agresión, espionaje, conspiración y turbia manipulación política compromete Luis Abinader el nombre de República Dominicana. Dio su consentimiento Danilo Medina, quien en el año 2018 retiró de Venezuela al embajador dominicano sumándose al coro de la derecha. Lo hizo también Leonel Fernández, quien en el año 2000 envió policías a Kosovo sumándose a una acción que era de factura imperialista aunque estuviera cobijada por la Organización de las Naciones Unidas. No hay constancia de que fuera consultado Hipólito Mejía, pero su consentimiento es tácito. Él se autodefinió como lacayo. Y no se puede tomar esta autodefinición como parte de su chabacanería. Hay que recordar que, entre los años 2003 y 2004, siendo presidente, dispuso el envío a Irak de 600 militares dominicanos para apoyar la invasión yanqui. Es la herencia de Joaquín Balaguer, el gobernante que coordinó la unificación de la clase dominante aplicando un modelo de despojo y servilismo, tarea que inició en 1966 cuando el interventor yanqui lo colocó en la silla presidencial. Es Balaguer el firmante (en 1995) del Acuerdo de Interdicción Marítima y Aérea que sirve de marco a la infamante concesión que hizo Abinader. ¡Nada mejor podía dejar este personero de la vileza! Luis Abinader, apoyado por un sistema político con esta definición, ofende a este pueblo y altera la paz. No es signo de paz el compromiso con un plan de saqueo, espionaje y agresión militar que afecta a toda la región. Los medios corporativos intentan presentar como legítima la agresión contra Venezuela. Es el colmo del retorcimiento. Además, este discurso deja claro que la embestida es contra el avance político y contra la autodeterminación de los pueblos. El momento es de definición. Un poder ilegítimo y criminal constituye una permanente amenaza… Es deber de conciencia condenarlo y enfrentarlo.

La Sombra del Águila: Una Alianza que Entrega la Soberanía Dominicana a la Estratégica de EE.UU. en el Caribe

En un despliegue diplomático sin precedentes, una sucesión de altos funcionarios estadounidenses ha sellado acuerdos clave con el gobierno dominicano, en lo que se compromete la Soberanía Nacional en 141 años de relaciones bilaterales alrededor de ejes urgentes: el combate al narcotráfico, la explotación de tierras raras, la crisis migratoria haitiana y la seguridad regional. Por Julio César Guzmán Acosta  SANTO DOMINGO.— La República Dominicana se ha convertido en el epicentro de una ofensiva diplomática estadounidense que, visita tras visita, teje una agenda común con el gobierno del presidente Luis Abinader. Funcionarios de alto rango del Pentágono, el Departamento de Estado y el Congreso de los Estados Unidos han desfilado por el Palacio Nacional en los últimos meses, cada uno con un capítulo específico de una colaboración y subordinación que Washington considera vital para sus intereses en el Caribe. El acuerdo más reciente, firmado el 26 de noviembre con el secretario de Guerra, Pete Hegseth, (que muchos sectores han calificado como contrario a la Soberanía Nacional), concede acceso temporal a espacios restringidos en la Base Aérea de San Isidro y el Aeropuerto Internacional de Las Américas para operaciones logísticas estadounidenses contra el narcotráfico. “Es una iniciativa conjunta entre nuestros países contra el narcotráfico y el narcoterrorismo”, afirmó Hegseth, mientras el presidente Abinader explicó que la medida permitirá el reabastecimiento de combustible y el transporte de equipos y personal técnico. La lucha contra las drogas sintéticas ha sido otro pilar de esta cooperación. El pasado 30 de abril, autoridades de ambos países celebraron una conferencia internacional sobre el tema, que derivó en anuncios de entrenamientos conjuntos entre la DEA y la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD). El objetivo declarado: fortalecer las capacidades estratégicas para perseguir el tráfico de fentanilo y otras sustancias que transitan por el Caribe hacia Europa. Pero el alcance de esta alianza va más allá de la seguridad. El 6 de febrero, el secretario de Estado Marco Rubio sostuvo conversaciones cruciales con Abinader sobre tierras raras, migración y crimen organizado. Rubio dejó clara la importancia estratégica que Washington otorga al yacimiento dominicano de estos minerales, esenciales para la tecnología moderna: “Esperamos poder trabajar juntos… nuestro Ejército ha ayudado a identificar algo que será sumamente importante para el futuro del mundo y la economía moderna”. La crisis en Haití ha emergido como un tema recurrente en cada encuentro. Tanto Rubio en febrero como el entonces secretario de Estado Antony Blinken en septiembre de 2024 abordaron la inestabilidad fronteriza como una amenaza regional que exige cooperación estrecha. “Estados Unidos está comprometido a trabajar junto a la República Dominicana y el pueblo dominicano para apoyar estos esfuerzos”, declaró Blinken durante su visita. Antes de la llegada de Hegseth, una delegación bipartidista del Congreso estadounidense, encabezada por Brian Mast, ya había recalado en Santo Domingo para discutir seguridad regional y oportunidades económicas. “Estados Unidos tiene una relación cercana con República Dominicana para colaborar en la seguridad regional. La visita de nuestra delegación reafirmó este hecho”, señaló Mast. En 141 años de relaciones diplomáticas y siendo Estados Unidos el principal socio comercial dominicano, nunca antes un gobierno dominicano se había plegado incondicionalmente a la política manada de Washington, comprometiendo seriamente la soberanía del país. Esta nueva fase de visitas de alto nivel refleja la evolución de una alianza histórica hacia una asociación estratégica de subordinación multidimensional, donde los intereses de seguridad, económicos y geopolíticos de Washington encuentran en el gobierno de Luis Abinader y el PRM un aliado dispuesto a plegarse sin condiciones la estrategia militarista de la administración Trump en la convulsa geografía del Caribe y que tiene en la agresion a Venezuela su principal objetivo .

La Soberanía en Venta: AVANCEMOS Denuncia la Capitulación de Abinader ante Washington

La nueva organización política patriótica cuestiona el uso del territorio nacional por fuerzas militares estadounidenses y advierte sobre los verdaderos motivos tras la creciente alianza militar con Estados Unidos. POR THEO N. GUZMÁN SANTO DOMINGO.— Con la contundencia que nace de la defensa irrestricta de la soberanía nacional, la organización AVANCEMOS ha levantado su voz para denunciar lo que califica como “una violación flagrante” por parte del presidente Luis Abinader y su gobierno al permitir el uso del territorio dominicano por fuerzas militares de los Estados Unidos. En un comunicado de precisa severidad, la naciente agrupación patriótica y progresista acusó al Ejecutivo de retorcer e interpretar “antojadizamente” el Acuerdo de Interdicción Marítima y Aérea para justificar lo que en la práctica constituye una cesión de soberanía. La crítica, formulada con rigor conceptual y profundidad histórica, no se limita a cuestionar la presencia militar extranjera, sino que entrelaza los hilos de una madeja geopolítica que conecta la visita del secretario de Guerra Pete Hegseth, las recientes extradiciones de perremeistas vinculados al narcotráfico y los posibles escenarios de intervención estadounidense en Venezuela. El planteamiento es tan audaz como inquietante: ¿está el gobierno dominicano actuando bajo una forma de chantaje internacional? El Acuerdo de Interdicción: ¿Marco Legal o Cortina de Humo? AVANCEMOS sostiene que las operaciones militares estadounidenses en territorio dominicano “desbordan los estrictos límites” del acuerdo bilateral, transformando una herramienta de cooperación en un caballo de Troya que compromete la independencia nacional. La organización cuestiona la contradicción fundamental de un gobierno que, mientras anuncia una lucha frontal contra el narcotráfico, parece incapaz de enfrentar las infiltraciones del crimen organizado en sus propias filas partidarias. La pregunta central resuena con fuerza en el documento: “¿Por qué el gobierno dominicano se presta a ayudar al gobierno de los EEUU en su enfrentamiento con Venezuela?”. La cuestión no es retórica; apunta al corazón de la política exterior dominicana y su aparente subordinación a los designios de Washington. El comunicado sugiere la existencia de “vínculos del PRM con el narcotráfico” tan significativos que habrían convertido al gobierno en “débil y chantajeable”. Duarte y los Trinitarios Versus el Entreguismo Contemporáneo En su argumentación, AVANCEMOS no elude el simbolismo histórico. Al evocar la memoria del patricio Juan Pablo Duarte y los Trinitarios, establece un dramático contraste entre los fundadores de la República y lo que considera una traición a los principios soberanos que dieron origen a la nación. Esta apelación a los orígenes independentistas busca conectar con el sentimiento patriótico más profundo del dominicano, presentando la actual situación como una reversión a épocas de dependencia colonial. El lenguaje empleado —“ignominia”, “traición”, “vergüenza”— refleja la profundidad del descontento que busca canalizar la organización. Lejos de limitarse a una crítica política convencional, el pronunciamiento apela a la conciencia nacional en su sentido más esencial, interpelando no solo al gobierno sino a “el pueblo, la clase política, los medios de comunicación, los empresarios, las iglesias, los gremios y sindicatos”. Un Llamado a la Conciencia Nacional La advertencia final de AVANCEMOS trasciende lo partidario para convertirse en un llamado a la defensa de la dignidad nacional. Al describir al gobierno actual como “el más débil y chantajeable” de la historia reciente, la organización establece un desafío que va más allá de la coyuntura: se trata de definir si la República Dominicana mantendrá su capacidad de decisión autónoma o aceptará un papel subalterno en el escenario internacional. El debate ya está servido. Mientras el gobierno insiste en los beneficios de la cooperación antinarcóticos, las voces críticas —que ahora incluyen a esta nueva organización— alertan sobre el precio de una soberanía negociada. En el balance final, más allá de las consideraciones tácticas sobre seguridad, subyace una pregunta fundamental: ¿dónde traza una nación soberana la línea entre la cooperación internacional y la capitulación? La respuesta, sugiere AVANCEMOS, definirá el carácter nacional para las generaciones venideras.