UMBRAL, MARCAMOS TENDENCIA 

Leonel Fernández tilda de \»insólita\» la reforma fiscal y advierte que ningún país se atreve a tanto en el contexto actual

El presidente de la Fuerza del Pueblo, desde Madrid, rechaza las medidas del Gobierno dominicano como una \»reforma encubierta\» y asegura que el pueblo no está en condiciones de asumir nuevas cargas tributarias en medio de la inflación y el alto costo de la vida. Por Arturo F. Guzmán Madrid, España. – En un pronunciamiento inusual desde el extranjero, el presidente de la Fuerza del Pueblo (FP), Leonel Fernández, calificó este martes como una ocurrencia del Gobierno dominicano la propuesta de medidas fiscales anticrisis internacional, al tiempo que aseguró que ninguna nación en el mundo se atrevería hoy a plantear una reforma tributaria. Durante un encuentro con dirigentes y simpatizantes de su organización en el Espacio Eventize de Madrid, el exc mandatario rechazó de manera categórica la iniciativa oficial, a la que describió como \»una nueva reforma fiscal\» presentada bajo un eufemismo. «No hay gobierno en el mundo en estos momentos que se atreva a plantear una reforma fiscal en ninguna parte, ni en Europa, ni en América Latina, ni en Asia, ni en África. Solamente se le ocurre a alguien en la República Dominicana», sentenció. Fernández advirtió que el pueblo dominicano no está en condiciones de asumir mayores cargas tributarias cuando la inflación y el encarecimiento de bienes y servicios esenciales golpean a las familias. «Cuando la inflación está creciendo, incrustarle al pueblo dominicano nuevas medidas de sacrificio, como serían aumentar impuestos para un gobierno que ha tenido dinero de sobra y no ha podido resolver ni un solo problema fundamental de la sociedad dominicana, no tiene justificación», sostuvo. El líder opositor afirmó que el Gobierno procura presentar bajo otra denominación una iniciativa que, en la práctica, tendría efectos similares a una reforma fiscal con nuevas cargas para la población. «Mandan al ministro de Hacienda porque están asustados. Ellos saben que si dicen que van a hacer una reforma fiscal en estos momentos, el pueblo no lo va a aceptar», expresó. En su intervención, Fernández subrayó que su partido se mantendrá firme frente a cualquier propuesta que implique mayores sacrificios económicos para la ciudadanía. «La Fuerza del Pueblo siempre estará del lado del pueblo dominicano. Estará del lado de los jóvenes, de las mujeres, de los trabajadores, de los chiriperos, de los estudiantes, de todo lo que compone el pueblo dominicano», proclamó. «A eso que eufemísticamente le llaman crecimiento económico y mitigación de la crisis internacional, desde Madrid la Fuerza del Pueblo dice: eso no va», concluyó Fernández, en medio de los aplausos de los asistentes, al tiempo que reiteró que su organización no solo lucha por un triunfo electoral, sino por mejorar cada día las condiciones de existencia del pueblo dominicano.

El conocimiento como brújula: Leonel Fernández llama a la juventud a liderar desde la crítica y la innovación

En un encuentro celebrado en Madrid con estudiantes dominicanos, el expresidente Leonel Fernández subrayó que la formación académica y el pensamiento analítico son pilares esenciales para afrontar las transformaciones tecnológicas y geopolíticas del siglo XXI. Por: Brendalis Reyes MADRID. – En el corazón de la capital española, rodeado de libros y memoria intelectual, el expresidente de la República Dominicana y presidente de la Fundación Global Democracia y Desarrollo (Funglode), Leonel Fernández, se sentó frente a un grupo de jóvenes dominicanos no para dictar lecciones, sino para escuchar, dialogar y sembrar una idea profunda: el conocimiento es la única herramienta capaz de convertir la incertidumbre en liderazgo. El encuentro, celebrado en la sede de la Fundación José Ortega y Gasset-Gregorio Marañón, reunió a estudiantes dominicanos residentes en Madrid con un interés común: comprender los desafíos de un mundo sacudido por cambios vertiginosos. Fernández, con la pausa reflexiva que caracteriza su formación intelectual, invitó a los asistentes a mirar más allá de lo inmediato. \»La formación académica no es un adorno, es la base del liderazgo moderno\», expresó el también excandidato presidencial. \»Sin pensamiento crítico, sin capacidad de análisis de los fenómenos globales, ninguna generación podrá construir sociedades competitivas, inclusivas ni adaptables\». Durante el conversatorio, Fernández insistió en que la juventud no puede esperar pasivamente su turno, sino que está llamada a ocupar un lugar protagónico en los procesos de transformación social. Para ello, consideró esencial promover una educación orientada a la innovación, el debate democrático y la resolución de conflictos a través del diálogo. \»El liderazgo del futuro no se impone, se construye desde la comprensión del mundo\», añadió. \»Y esa comprensión solo nace donde hay preguntas, donde hay búsqueda constante, donde hay humildad para aprender\». El diálogo también sirvió de puente entre dos orillas. Fernández y los participantes abordaron la necesidad de fortalecer los vínculos académicos y culturales entre Europa e Iberoamérica, como vía para impulsar la cooperación institucional y abrir nuevas oportunidades de desarrollo compartido. La sede de la fundación Ortega-Marañón —referente del pensamiento humanista en español— fue el escenario perfecto para un debate que combinó filosofía, geopolítica y acción. La delegación de Funglode estuvo integrada por Ynés Vargas, directora de Funglode España; Guillermo Sención, José Espinal, Francisco Gómez, Axel Haché, Ruddy Fuertes, Miguel Roig y Josefina Pimentel. A su llegada, fueron recibidos por Lucía Sala, directora general de la institución; Fernando Vallespín, director de la Revista de Occidente; Esther del Campo, patrona de la entidad; y Pedro Marcos García, subdirector de Ordenación Académica y Transferencia del Instituto Universitario de Investigación Ortega y Gasset. El encuentro concluyó con un compromiso tácito: seguir tejiendo redes de conocimiento entre América Latina y Europa, con la certeza de que la política del futuro no se jugará solo en las urnas, sino en las aulas, en los libros y en la capacidad de las nuevas generaciones para pensar distinto. La cita de Madrid quedó entonces como una prueba más de que, para Leonel Fernández, el poder no es un fin en sí mismo, sino un medio para cultivar lo único que perdura: la conciencia crítica de los jóvenes.

ACD Media revela que PRM lidera intención de voto; Collado, Omar Fernández y Gonzalo Castillo dominan preferencias internas

Más de la mitad de los encuestados afirma no simpatizar con ningún partido político. Collado supera el 50 % entre los perremeístas, Gonzalo encabeza el PLD y Omar aventaja a Leonel en la población general. El PRM mantiene la primera posición con un 31.6 %, seguido por Fuerza del Pueblo (26.5 %) y el PLD (20.1 %), en un escenario donde la indecisión y el abstencionismo suman un preocupante 19.9 %. Por Virtudes Álvarez Sampedro Redacción Nacional Santo Domingo. — El tablero político dominicano comienza a dibujar sus primeras líneas definitorias a más de dos años de los comicios presidenciales de 2028. La más reciente Encuesta Nacional de Opinión Pública de ACD Media, correspondiente a mayo de 2026, sitúa al Partido Revolucionario Moderno (PRM) como la fuerza con mayor intención de voto, aunque con una advertencia que ningún estratega debería ignorar: más de la mitad de los ciudadanos consultados asegura no simpatizar con ninguna organización política. Ante la pregunta de por cuál partido votaría si las elecciones se celebraran hoy, el 31.6 % de los encuestados se inclinó por el PRM, seguido por la Fuerza del Pueblo (FP) con un 26.5 % y el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) con un 20.1 %. Un 11.8 % afirmó que no votaría y un 8.1 % dijo no saber por cuál organización se decidiría, lo que arroja un combinado de 19.9 % de electores que, por descontento o desinformación, permanecen fuera del cálculo inmediato de cualquier campaña. El dato, leído en su justa dimensión, sugiere que la fidelidad partidaria se ha vuelto un bien escaso en la República Dominicana. Casi uno de cada cinco ciudadanos se declara en disposición de ausentarse o no ha formado aún su preferencia, un fenómeno que los analistas atribuyen al desgaste de la política tradicional y a la ausencia de propuestas que conecten con las demandas cotidianas de la población. Collado, una ventaja aplastante en el oficialismo Dentro del Partido Revolucionario Moderno, la foto es clara: David Collado, actual ministro de Turismo y figura de creciente exposición nacional, aparece como el dirigente mejor posicionado para una eventual candidatura presidencial. Entre la población general obtuvo el 45.2 % de las preferencias, muy por delante de Carolina Mejía, alcaldesa del Distrito Nacional, que alcanzó el 17.6 %. La ventaja se ensancha aún más cuando se consulta exclusivamente a los simpatizantes del PRM. Allí, Collado registra un contundente 54.8 %, frente al 20.7 % de Mejía. El resto de los aspirantes mencionados se diluye en porcentajes marginales: Raquel Peña obtiene un 7 %, Guido Gómez Mazara un 5.9 % y Wellington Arnaud un 3.8 %. Los números reflejan, por ahora, una interna oficialista con un claro favorito, aunque los analistas advierten que el horizonte de 2028 aún es lo suficientemente extenso como para que surjan reacomodos y sorpresas. Gonzalo Castillo resucita en el PLD El Partido de la Liberación Dominicana, sumido en una profunda crisis de liderazgo tras la derrota de 2020 y la debacle de 2024, encuentra en Gonzalo Castillo un fenómeno curioso. El exministro de Obras Públicas y excandidato presidencial encabeza las preferencias internas con una autoridad indiscutible: entre la población general obtiene el 35.5 %, mientras que entre los simpatizantes peledeístas alcanza el 54.5 %, más de cuatro veces el respaldo obtenido por Francisco Javier García, que registra un 10.8 % entre los miembros de la organización. La distancia entre Castillo y sus eventuales competidores internos sugiere que, pese a las derrotas pasadas, el sector que representa mantiene un control férreo sobre el aparato emocional del peledeísmo. Sin embargo, la pregunta que ronda en los círculos políticos es si ese liderazgo interno será suficiente para traducirse en competitividad frente al PRM y la Fuerza del Pueblo en una contienda general. Omar aventaja a Leonel en la población general, pero la interna de la FP es un duelo cerrado El panorama más dinámico y, quizás, el más impredecible, se vive en la Fuerza del Pueblo. Entre la población general, el senador del Distrito Nacional, Omar Fernández, supera ampliamente al expresidente Leonel Fernández con un 54.1 % frente a un 34.9 %. La diferencia de 19.2 puntos porcentuales sugiere que, en el imaginario colectivo, el hijo del caudillo ha logrado construir una imagen propia, más cercana a las nuevas generaciones y menos lastrada por las controversias del pasado. Sin embargo, cuando la consulta se circunscribe a los simpatizantes de la Fuerza del Pueblo, la competencia aparece prácticamente dividida: Leonel obtiene un 50.8 % y Omar un 48.4 %, una diferencia de apenas 2.4 puntos porcentuales. La estrechez de esa cifra revela una organización partidaria partida en dos, donde el liderazgo histórico del expresidente aún pesa de manera decisiva entre la militancia más antigua, mientras que el relevo generacional empuja con fuerza desde las bases más jóvenes. Un escenario abierto a dos años de las elecciones Los datos de ACD Media dibujan un mapa político con tres fuerzas principales en orden de magnitud, pero con dinámicas internas muy distintas. El PRM, liderado por David Collado, parece encaminarse hacia una candidatura sin mayores sobresaltos, siempre que el ministro de Turismo logre mantener el favor de su propio electorado. El PLD, por su parte, se aferra a Gonzalo Castillo como su carta más sólida, aunque la verdadera prueba será si ese respaldo trasciende las fronteras del partido. Y la Fuerza del Pueblo asiste a un duelo generacional entre Leonel y Omar Fernández que, de no resolverse con madurez, podría fracturar sus opciones de cara al 2028. Pero quizás el dato más inquietante de la encuesta no esté en los nombres ni en los porcentajes de los partidos, sino en ese 19.9 % de ciudadanos que dice que no votará o que aún no sabe por quién hacerlo. En una democracia, el silencio de las urnas también es un voto. Y en República Dominicana, por ahora, ese silencio es ensordecedor.  

Leonel Fernández denuncia chantaje del Gobierno contra ciudadanos en Samaná

El presidente de Fuerza del Pueblo aseguró que funcionarios oficialistas habrían intimidado a pescadores para impedir su asistencia a un acto político de la oposición en Samaná. Fernández vinculó estas presiones al temor del oficialismo por el crecimiento de su partido y advirtió sobre la necesidad de planificar el desarrollo urbano, eléctrico y sanitario de la provincia turística. En la actividad juramentó al exdiputado peledeísta Miguel Ángel Jazmín. Por: César Dalmasi Guzmán El presidente de la Fuerza del Pueblo (FP), Leonel Fernández, denunció ayer supuestas acciones de intimidación y chantaje por parte del Gobierno contra ciudadanos de Samaná, a quienes —según afirmó— se les habría presionado para que no asistieran a actividades políticas de esa organización opositora. El también expresidente de la República habló durante un acto de juramentación de nuevos dirigentes en esa provincia del nordeste del país. Allí, Fernández puso como ejemplo el caso de un grupo de pescadores que, pese a haber decidido voluntariamente participar en el evento, habrían sido objeto de hostigamiento oficial desde la noche anterior. “Unos pescadores tenían que estar aquí hoy. Voluntariamente ellos decidieron estar aquí, pero desde anoche les aparecieron funcionarios del Gobierno para presionarlos, intimidarlos y chantajearlos, diciéndoles que si venían a este acto los excluirían de programas oficiales”, denunció el líder opositor. A juicio de Fernández, estas acciones revelan el temor que el oficialismo alberga frente al avance político de la Fuerza del Pueblo. “Ellos están atormentados al ver el crecimiento de nuestra organización”, sostuvo, al tiempo que recordó que recientemente se han desarrollado actividades similares en distintas provincias con una amplia convocatoria de dirigentes. En su intervención, Fernández indicó que la FP debe aspirar a “barrer” en las próximas elecciones para lograr la transformación y el desarrollo definitivo de Samaná. Señaló que, si bien la provincia experimenta un innegable desarrollo urbano y turístico, este carece de una planificación moderna y sostenible. “El desarrollo que tiene Samaná tiene que organizarse mejor”, advirtió, y subrayó que una provincia que basa su economía en el turismo no puede sostenerse sin energía eléctrica estable ni sin acceso confiable a agua potable. Durante la actividad, Fernández juramentó al exdiputado y excandidato a senador Miguel Ángel Jazmín, reconocido dirigente del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) en esa demarcación, quien decidió sumarse a las filas de la Fuerza del Pueblo. También estuvieron presentes los exsenadores Enrique Pujals, Ramiro Espino Fermín y Prim Pujals. El acto se inscribe en la estrategia de la Fuerza del Pueblo de fortalecer su estructura provincial de cara a los próximos comicios, aprovechando la incorporación de figuras políticas con trayectoria en otras organizaciones.

Cuando el pueblo se levanta, ni las ideas de derecha ni el poder económico pueden detenerlo

Mientras el mundo entero ve cómo el neoliberalismo y la agenda extractivista ganan terreno, la resistencia popular en San Juan impone una lección histórica: la soberanía del agua y de la vida está por encima de cualquier concesión. OPINIÓN Vivimos tiempos paradójicos. En casi todos los rincones del planeta, las ideas de derecha han ido ganando espacio con una velocidad que hace apenas una década parecía impensable. Gobiernos que recortan derechos, que privatizan bienes comunes, que ponen el lucro por encima de las personas y la naturaleza, se presentan como la única vía posible. El discurso del \»no hay alternativa\» se ha instalado en las cancillerías, en los bancos multilaterales y en las redacciones de los grandes medios. Pero entonces ocurre algo como lo sucedido en San Juan. Y el mundo recuerda una verdad vieja como la humanidad: cuando los pueblos se levantan, cuando la conciencia colectiva despierta y se organiza, no hay poder económico ni gobierno complaciente que pueda detenerlos. El presidente Luis Abinader anunció la detención definitiva del proyecto minero Romero. La noticia, presentada por el oficialismo como una decisión ambientalmente responsable, es en realidad una rendición forzada ante la presión incesante del pueblo sanjuanero, de la región sur y del respaldo mayoritario de todo el pueblo dominicano. No nos engañemos: este gobierno no descubrió la ecología de la noche a la mañana. Si Abinader dio marcha atrás fue porque la Diócesis de San Juan, los campesinos del Granero del Sur, la Academia de Ciencias, los movimientos populares y miles de ciudadanos comunes dijeron \»basta\» con una fuerza que el Palacio Nacional no pudo ignorar. Por supuesto, el mandatario se cuida de señalar que el origen del proyecto se remonta a concesiones de exploración otorgadas por los gobiernos del PLD entre 2005 y 2018. Es cierto: Leonel Fernández y Danilo Medina tienen su cuota de responsabilidad en haber abierto la puerta a GoldQuest. Pero también es cierto que el gobierno de Abinader, desde 2020 hasta hoy, mantuvo vivo el expediente y permitió que la empresa siguiera en fase de evaluación. El propio presidente afirmó que \»nunca se otorgó una autorización de explotación\», pero esa es una distinción técnica que no oculta el hecho político: el proyecto no murió por voluntad oficial, sino por la resistencia popular. Si Abinader renuncia al dinero que ya venía recibiendo por concepto de regalías mineras, no es por generosidad, sino porque el pueblo se lo impidió. Y aquí viene la lección más profunda, la que trasciende el hecho puntual de San Juan. En un mundo donde las ideas de derecha parecen imbatibles —la desregulación, el extractivismo como sinónimo de desarrollo, la sumisión a las multinacionales, la criminalización de la protesta—, el pueblo dominicano acaba de demostrar lo contrario. No hay oleaje neoliberal que pueda contra un pueblo organizado. No hay campaña de medios pagados que pueda silenciar la voz de una comunidad que defiende su agua, su tierra y su futuro. Porque de eso se trata: del agua. El proyecto Romero, en la parte alta de la cuenca del río San Juan, amenazaba con contaminar las fuentes hídricas que alimentan la Presa de Sabaneta. Los opositores lo dijeron una y otra vez: el oro, el cobre y la plata tienen precio, pero el agua no tiene sustituto. La empresa prometió minería subterránea sin cianuro, pero el pueblo no compró el cuento. Y tuvo razón. Las voces pagadas, esas que siempre aparecen cuando hay intereses de por medio, dirigieron sus baterías argumentales contra la ciudadanía. Tildaron de ignorantes a los campesinos, de radicales a los ambientalistas, de obstruccionistas a los sacerdotes. Fracasaron. Porque los pueblos no se rinden con eslóganes ni se compran con promesas. Los pueblos, cuando despiertan, son imparables. Este triunfo en San Juan debe servir de faro. No solo para la República Dominicana, sino para todos los rincones del mundo donde las ideas de derecha pretenden imponer su lógica depredadora. La lección es clara: la soberanía popular, el derecho a decir no, la defensa de la vida frente al mercado, son más fuertes que cualquier concesión firmada en un despacho. El pueblo sanjuanero ha enseñado al país y al mundo que el poder real no está en los palacios, sino en las calles, en las asambleas, en las comunidades que se niegan a claudicar. Que el gobierno de Abinader haya tenido que ceder es una buena noticia, pero no por sus méritos, sino por la derrota que representa para el extractivismo. El mérito es del pueblo. Y que quede claro: si mañana intentan traer otro proyecto minero, otra concesión que amenace nuestras fuentes de agua, los volveremos a vencer. Porque cuando el pueblo se levanta, no hay idea de derecha, no hay poder económico, no hay gobierno complaciente que pueda detenerlo. Esa es la gran lección de San Juan. Y ojalá el mundo entero la escuche.

El pueblo de San Juan le dijo no al oro: Abinader tuvo que ceder

La decisión del presidente Luis Abinader de paralizar definitivamente el proyecto minero Romero en la provincia de San Juan no fue un acto de iluminación súbita ni una concesión generosa del poder. Fue, en los hechos, una derrota política del gobierno, forzada por la resistencia indoblegable de un pueblo que se negó a vender su agua y su futuro por el espejismo del oro. No nos dejemos engañar por el discurso oficial que ahora se envuelve en la Ley 64-00 y en el principio de “escuchar a la ciudadanía”. La verdad es que el gobierno de Abinader, al igual que las administraciones del PLD que le precedieron, había dado luz verde a los intereses mineros durante años. Es cierto que las primeras concesiones de exploración se otorgaron entre 2005 y 2010, bajo el gobierno de Leonel Fernández, y que entre 2015 y 2018, con Danilo Medina en el poder, se definieron los estudios técnicos y se solicitó formalmente la licencia de explotación. Pero también es cierto que el actual gobierno, desde 2020 hasta este 2026, mantuvo el expediente vivo, permitió la evaluación técnica y nunca puso freno hasta que el clamor popular se volvió insostenible. Abinader también dio su venia, en los hechos, para que el proyecto avanzara. Si hoy el mandatario anuncia la detención definitiva, no es porque de pronto haya renunciado al flujo de dinero que ya se venía recibiendo —directa o indirectamente— por concepto de concesiones, estudios y expectativas de regalías. No es porque su corazón haya despertado ecologista. Es porque el pueblo de San Juan se empoderó. Ese empoderamiento no fue un hecho aislado. La provincia de San Juan, el “Granero del Sur”, dijo basta. Y con ella se levantó toda la región sur. Y con toda la región sur se solidarizó, sin reservas, el pueblo dominicano en su conjunto: desde las comunidades campesinas de Elías Piña hasta los barrios de Santo Domingo, desde las asociaciones de agricultores hasta las juntas de vecinos, desde la Diócesis de San Juan de la Maguana hasta la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), con sus estudios técnicos y su rotunda opinión opuesta a la exploración minera. Frente a esa marea humana, solo se escucharon las voces pagadas. Aquellas que, a sueldo de intereses foráneos, dirigieron sus baterías argumentales contra el pueblo y su legítimo derecho a rechazar la minería depredadora en la Cordillera Central. Esas voces hablaron de desarrollo, de empleos, de progreso. Pero el pueblo entendió que sin agua no hay agricultura, sin agricultura no hay comida y sin comida no hay país. La lección es clara: cuando el poder económico y político creen tener atado un negocio, es la organización popular la que viene a recordarles que la soberanía reside en la gente. El proyecto Romero no cayó por un artículo de la ley. Cayó porque miles de dominicanos y dominicanas salieron a defender su tierra. Abinader no cedió por convicción. Cedió porque no le quedó otro camino. Y eso, aunque tarde, es un triunfo del pueblo sobre la codicia. Queda advertido: ningún gobierno, sea del color que sea, podrá imponer una minería letal en la Cordillera Central mientras el sur esté de pie y el país entero respalde. Ese es el verdadero editorial que hoy escribimos con la tinta de la resistencia.

Leonel Fernández califica de “tramposo” al gobierno del PRM y le acusa de usar recursos del Estado con fines electorales

El presidente de la Fuerza del Pueblo inició un recorrido por el Sur con un duro discurso contra el oficialismo, al que responsabilizó de compra de dirigentes, captación de alcaldes opositores y adquisición de cédulas en procesos pasados. Barahona, dijo, es una de las primeras provincias donde su partido “echó raíces”. Por: Brendalis Reyes Para Servicios umbral.local/ BARAHONA. – El veterano líder opositor y tres veces presidente de la República, Leonel Fernández, lanzó este fin de semana una ofensiva verbal sin precedentes contra el gobierno del Partido Revolucionario Moderno (PRM), al que calificó sin ambages como “tramposo”. La declaración, pronunciada durante un almuerzo con la Dirección Provincial de la Fuerza del Pueblo en esta ciudad costera, no fue un exabrupto fortuito, sino el arranque de una gira política por el Sur que el expresidente ha diseñado para consolidar su maquinaria territorial de cara a los próximos comicios. “Este es un gobierno tramposo”, sentenció Fernández ante los suyos, en una sala que pronto se llenó de asentimientos. Y acto seguido, desgranó un catálogo de presuntas irregularidades que, a su juicio, caracterizan la gestión del PRM en el poder. Recordó, con la precisión del historiador que también fue, lo ocurrido en el pasado proceso electoral: “El gobierno promovió la compra de dirigentes, la captación de alcaldes de la oposición y la adquisición de cédulas el día de las elecciones, además de ejercer presión sobre representantes locales de nuestra organización”. Pero el líder de la Fuerza del Pueblo no se detuvo en el recuerdo. Cuestionó también el manejo de los recursos obtenidos a través del acuerdo con Aerodom, un tema que ha sido recurrente en sus intervenciones públicas. Según Fernández, se procuraron 750 millones de dólares que, lejos de aplicarse a las obras prometidas, fueron destinados a actividades de carácter político-electoral. “Eso es trampa”, insistió, elevando el tono de su denuncia. El contexto de estas afirmaciones no es menor. Fernández se encuentra inmerso en un recorrido nacional orientado a fortalecer la estructura de su partido y ampliar su base de apoyo. Y Barahona, afirmó con evidente satisfacción, es una de las primeras provincias donde la Fuerza del Pueblo “echó raíces”. “Desde el año 2024 percibía el fortalecimiento de la organización en Barahona”, declaró, sugiriendo que el crecimiento del partido en la región Sur ya no es una promesa, sino un hecho consumado. La jornada política del expresidente comenzó incluso antes de pisar suelo barahonero. En el Cruce de Ocoa, punto de referencia obligado para quienes viajan hacia el Sur, Fernández realizó una parada en el tradicional parador de esa localidad. Allí sostuvo un encuentro de saludo con el empresario Edward Lara Martínez y el exjugador de Grandes Ligas Juan Uribe, un gesto que los analistas políticos interpretan como parte de su estrategia de tejer alianzas con figuras influyentes de diversas esferas. Ya en Barahona, el candidato perpetuo (como lo llaman unos y otros) desplegó una agenda de contacto directo que pretendió rozar lo simbólico y lo popular. Visitó la reconocida esquina de Quipes Paisolo, un negocio de tradición gastronómica con más de seis décadas de historia en la provincia. No fue una visita casual: en política, los lugares con memoria y arraigo popular son trincheras invisibles. La agenda del sábado incluyó también encuentros de mayor densidad institucional: una reunión con el obispo de la Diócesis de Barahona, monseñor Andrés Napoleón Romero Cárdenas, y un diálogo con el rector de la Universidad Católica Tecnológica de Barahona (UCATEBA), reverendo padre Marco Antonio Pérez Pérez. Dos gestos que hablan de la vocación del líder opositor por cubrir todos los flancos: el espiritual y el académico. Al caer la noche, Fernández asistió a un cóctel con sectores sociales, empresariales y productivos de la provincia. Y el pasado domingo tuvo en la juramentacion de nuevos miembros de la Fuerza del Pueblo, el acto central a las 10:30 de la mañana en el Palacio de los Deportes de Santa Cruz de Barahona. Con esta gira, Leonel Fernández no solo busca sumar voluntades, sino enviar un mensaje claro al gobierno del PRM: el Sur no es territorio conquistado, y su partido —el que él mismo fundó tras su ruptura con el PLD— crece donde muchos daban por sentado el dominio oficialista. “Tramposo” fue el calificativo de la jornada. Pero entre líneas, lo que el exmandatario insinuó es que, por más recursos que el gobierno desvíe hacia la política, la trampa, tarde o temprano, se descubre. Y se paga en las urnas.

La oposición desmonta el relato de Abinader: “Hay una desconexión con la realidad del pueblo”

Leonel Fernández, el PLD y el Frente Amplio cuestionan las cifras oficiales y advierten sobre el alza en los alimentos, el bajo crecimiento y el deterioro de la confianza ciudadana, trazando un panorama económico y social opuesto al presentado por el mandatario. Por Servicios umbral.local/ Santo Domingo. A la solemnidad del discurso de rendición de cuentas del presidente Luis Abinader ante la Asamblea Nacional le sucedió, casi de inmediato, un contraataque político metódico y escalonado. Como en un tablero donde cada jugador mueve sus piezas por separado pero con un fin común, los principales líderes de la oposición dominicana tejieron anoche una narrativa paralela que busca desmontar, cifra por cifra, el optimismo oficial. Lo que desde el Palacio Nacional se presentó como un informe de gestión exitosa, desde las trincheras opositoras se describe como un espejismo estadístico. La dinámica, tan predecible como anual, dejó nuevamente en evidencia la gran debilidad del ejercicio democrático: la incapacidad de confrontar las versiones en un mismo escenario para dilucidar, más allá de los bandos, dónde se oculta la verdad. Leonel: “Crecimos menos que nuestros vecinos” El primero en romper el fuego fue el expresidente Leonel Fernández. Desde la Casa del Pueblo Johnny Ventura, el líder de la Fuerza del Pueblo (FP) diagnosticó una \»desconexión entre la narrativa oficial y la realidad cotidiana\». Lejos de dejarse seducir por los logros enunciados por Abinader, Fernández hincó el diente en la que considera la herida más profunda del discurso: el crecimiento económico. “El mandatario no pudo ocultar el hecho fatídico de que nuestra economía en el 2024 solo obtuvo un débil crecimiento de 2.1% del PIB”, disparó el exgobernante, calificando de triunfalista un relato que, a su juicio, naufraga ante los números. Para sustentar su tesis, Fernández apeló a la geografía regional. \»La República Dominicana creció menos que Guatemala, Honduras, Costa Rica, El Salvador, Panamá y Nicaragua. Eso no ocurría desde hace más de dos décadas\», enfatizó, subrayando además que, a diferencia del país, esos estados centroamericanos lograron contener la inflación de manera más efectiva. El líder opositor puso el foco en el bolsillo de los ciudadanos, un territorio que, según denunció, el presidente omitió en su alocución. “Los alimentos y bebidas no alcohólicas crecieron casi un 9 %. Eso es un impacto real en el bolsillo del pueblo, respecto de lo cual el presidente guardó silencio”, sentenció. PLD: La ruptura de la confianza Mientras tanto, en la sede del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), el tono era igualmente severo pero con un matiz distinto: el de la herida institucional. Rodeado por los miembros del Comité Político, el secretario genera describió un país al borde de una \»ruptura profunda de la confianza ciudadana\». “Este gobierno no solo ha roto la economía, la salud, el servicio eléctrico y el acceso a la canasta básica. Ha roto lo más elemental para que funcionemos como nación: la confianza”, manifestó Pujols con vehemencia. En un mensaje que corearon como un mantra varios de los aspirantes presidenciales presentes, el PLD pintó la realidad con brochazos grises. Francisco Javier García llegó a afirmar que Abinader \»describió un territorio que no es República Dominicana\», mientras que Francisco Domínguez Brito insistió en que se \»ignoraron los problemas reales\». Abel Martínez, por su parte, resumió la percepción de su partido con una metáfora desalentadora: calificó el discurso de \»poema\». Frente Amplio: El paraíso que no existe Cerrando el círculo de la crítica, la izquierda representada por el Frente Amplio puso el acento en la calidad de vida. Su presidenta, María Teresa Cabrera, contrastó el \»paraíso\» mostrado en el hemiciclo con el drama silencioso de los hogares dominicanos. “Más allá de los datos macroeconómicos, el país enfrenta un deterioro progresivo en el poder adquisitivo. El alto costo de la vida, particularmente el precio de los alimentos y los medicamentos, golpea diariamente a las familias trabajadoras”, sostuvo Cabrera, subrayando la omisión del impacto del encarecimiento de la canasta básica en el discurso presidencial. La dirigente calificó el discurso de Luis Abinader alejado de la verdad y llamó a crear una alternativa real contra los partidos que representan al sistema, partiendo de los movimientos sociales, gente patriótica y grupos de izquierda para las elecciones de 2028. Al cierre de esta edición, el relato quedaba partido en dos. Mientras el oficialismo celebraba la estabilidad, la oposición, con Leonel Fernández a la cabeza, advertía que el verdadero rostro del país se refleja en un dato que ningún discurso puede maquillar: el casi 9 % de aumento en los alimentos que sufren quienes, cada mañana, comprueban que el crecimiento no siempre llena el carrito de la compra.

Luis Abinader y Leonel Fernández: El Duelo que Definió una Era

Por Julio César Guzmán Acosta SANTO DOMINGO. – El 2025 quedará grabado en la historia política dominicana como el año del pulso. Un enfrentamiento sostenido, ácido y público entre el presidente Luis Abinader y el exmandatario Leonel Fernández que transformó el debate nacional, convirtiendo cada tema de Estado en un campo de batalla verbal. Mientras el Gobierno exhibía cifras y respaldos internacionales, la oposición, liderada con firmeza por Fernández, replicaba apelando a la realidad cotidiana de los dominicanos. Este intercambio no fue esporádico; fue el ritmo constante de los doce meses, el latido político del año. Un enfrentamiento que trascendió las cifras El tono lo marcó el 27 de febrero, cuando el presidente Abinader, ante el Congreso, presentó un balance de logros: reducción del 16% en homicidios, caída de la pobreza al 18.98%, y avances en infraestructura social. Horas después, desde la casa nacional de Fuerza del Pueblo, Leonel Fernández desmontaba esas afirmaciones. No hubo tregua. La pobreza, aseguró, no cedía; la canasta básica seguía su escalada; existía una brecha profunda entre las estadísticas oficiales y la experiencia en los hogares. El Partido de la Liberación Dominicana se sumó al coro, tildando el discurso presidencial de \»medias verdades\». La réplica gubernamental llegó en marzo. En su encuentro La Semanal con la Prensa, Abinader, con aire desafiante, acusó a la oposición de molestarle \»dar muchos datos\». \»Vamos a ver nuestras proyecciones\», declaró, defendiendo el rumbo de su gestión. Pero la controversia, lejos de apagarse, se avivó con cada nueva crisis. De las aulas al endeudamiento: el pulso se diversifica Con el inicio del año escolar, la crítica opositora se centró en la educación. Fuerza del Pueblo denunció aulas deterioradas y construcciones inconclusas; el PLD habló de un déficit que dejaba a miles de niños sin matrícula. Abinader respondió con la inauguración de 441 nuevas aulas y la promesa de un ciclo \»normal\». Pero en agosto, Fernández elevó el tono: calificó la gestión de \»fracaso\» y acusó al Gobierno de maquillar cifras económicas. La respuesta presidencial fue mordaz: que discutiera con los organismos internacionales que validaban esos indicadores. Fernández, con la frase que resonaría el resto del año, zanjó: \»Para saber que el pollo ha llegado a 125 pesos no hay que ir a ningún sitio. Mejor voy a Moca\». Octubre llevó el duelo al terreno del endeudamiento. Abinader comparó su administración con las de Fernández y Medina, proclamando ser el único que redujo la deuda respecto al PIB. La oposición insistió en que el país estaba mal administrado y que el futuro económico se hipotecaba. Ese mismo mes, el huracán Melissa añadió otro capítulo: el decreto de emergencia para 14 provincias fue tildado por Fuerza del Pueblo de desproporcionado y por el peledeísta Charlie Mariotti de no ajustarse a un \»estado de emergencia constitucional\». El presidente defendió la medida con el testimonio de agricultores en Ocoa y Barahona. Cierre con apagones y escándalo Los apagones nacionales de noviembre y las irregularidades denunciadas en el SeNaSa en diciembre cerrarán el año con fuelle para la oposición. Fernández recordó sus advertencias previas; Abinader prometió que no habría impunidad. Así, entre datos y descalificaciones, entre proyecciones y precios del pollo, se fue tejiendo la trama del 2025. La confrontación como legado Aunque otras voces opositoras alzaron críticas, fue Leonel Fernández quien mantuvo el pulso más constante y frontal con el presidente. Su duelo personal con Abinader estructuró la agenda pública, polarizó el discurso y dejó una pregunta flotando sobre el 2026: ¿La ciudadanía premiará la gestión con cifras o validará el clamor por una realidad distinta? El año que termina no resolvió el conflicto; solo afinó las armas para la batalla que viene en el año 2026.

El Descontento Marcha: La Fuerza del Pueblo Encabeza el Reclamo Social

Miles de manifestantes recorrieron las calles del Distrito Nacional en una multitudinaria protesta convocada por la Fuerza del Pueblo, donde el expresidente Leonel Fernández acusó al gobierno de quebrar deliberadamente el sector agropecuario, mal dirigir la economía y llevar al país hacia una crisis cambiaria y social similar a la de 2003-2004. Por Arturo Feliu Guzmán SANTO DOMINGO.— Bajo un sol inclemente y entre consignas que resonaron como sentencias políticas, una marea humana vestida de verde recorrió ayer los sectores populares del Distrito Nacional. La llamada “Marcha del Pueblo”, convocada por la Fuerza del Pueblo y encabezada por su presidente, el expresidente Leonel Fernández, transformó las calles en un tribunal simbólico donde se juzgó la gestión gubernamental frente al alto costo de la vida, la depreciación monetaria y el abandono del campo dominicano. Desde la intersección de Albert Thomas con Nicolás de Ovando, una columna de miles de personas avanzó con banderas, pancartas y cornetas, portando mensajes tan crudos como reveladores: “Que cambió tan salao’ hasta el Metro han acabao’”, “El cambio es eso, un plátano a 40 pesos”, “Basta de abuso, menos delincuencia”. El recorrido, que abarcó desde La Zurza hasta Villa Francisca, fue el escenario de un desahogo colectivo que Fernández no dudó en calificar como “un plebiscito popular anticipado”. Al llegar al acto central en la avenida México, el expresidente desgranó un discurso de acusaciones graves y pronósticos sombríos. “El gobierno ha quebrado deliberadamente el sector agropecuario”, afirmó con contundencia, señalando que los productores de cebolla y ají no reciben pago por sus cosechas mientras las importaciones se han más que duplicado en los últimos cinco años. “La actual gestión prefiere apoyar a los importadores en lugar de los que producen”, sentenció, dibujando un panorama de ruina para el campo dominicano. Fernández llevó su crítica al terreno macroeconómico con datos precisos: “Empezamos con 56-57 pesos por dólar y ya nos aproximamos a 65”. Comparando la situación con la crisis de 2003-2004, advirtió que según proyecciones oficiales, para 2028 la tasa de cambio alcanzaría los 70 pesos por dólar, algo que, según dijo, “no se lo vamos a aceptar jamás”. Esta depreciación, argumentó, es síntoma de una “crisis de confianza y credibilidad” que solo se resolverá con un cambio de gobierno. El exmandatario también reveló cifras explosivas sobre el sector eléctrico: mientras el gobierno calificó como “escándalo” un subsidio de 58,000 millones de pesos, hoy la cifra asciende a 98,000 millones, debido a que las pérdidas comerciales y técnicas en la distribución pasaron del 27% en 2020 al 44% actual. En el corazón de las demandas estuvo la indexación salarial, propuesta presentada por el senador Omar Fernández como una “cuestión de justicia”. Leonel Fernández secundó la idea, argumentando que “700,000 trabajadores podrían vivir mejor junto a sus familias” si se implementara este mecanismo de ajuste automático ante la inflación. Con un lenguaje que combinó el análisis técnico con la proclama política, Fernández lanzó su mensaje más contundente: “Le estamos diciendo al gobierno, a los inquilinos temporales del Palacio Nacional, que recojan sus maletas desde ya”. Para el líder de la Fuerza del Pueblo, esta manifestación no fue solo una protesta, sino el anuncio de lo que será “el triunfo del pueblo en la primera vuelta electoral en mayo de 2028”. La marcha, más que un evento político, se configuró como un termómetro social. Reflejó el malestar acumulado en sectores históricamente olvidados y sirvió de plataforma para una oposición que busca capitalizar el descontento frente a un gobierno que, según los manifestantes, ha incumplido sus promesas de cambio. En las calles de Santo Domingo, la política volvió a medir sus fuerzas no en salones climatizados, sino en el asfalto caliente donde camina el pueblo.