Trump cruza otra línea roja en Irán y embarca a Estados Unidos en una guerra de alto riesgo para su país
El presidente impulsa un conflicto armado en una de las áreas más calientes del planeta, desoyendo a su propio Pentágono y arrastrando a la nación hacia una confrontación regional cuyas consecuencias nadie puede predecir. Tras saborear la facilidad del operativo contra Maduro en Venezuela, el inquilino de la Casa Blanca ha decidido apostar fuerte contra el régimen de los ayatolás, admitiendo por primera vez la posibilidad de bajas estadounidenses. La guerra prometida que nunca llegó durante su primer mandato ahora se materializa en una ofensiva conjunta con Israel que puede enquistarse justo cuando el país se aproxima a unas elecciones legislativas cruciales. POR JULIO GUZMÁN ACOSTA PARA SERVICIOS umbral.local/ 01 DE MARZO DE 2026 Hay decisiones presidenciales que huelen a polvo y a pólvora mucho antes de que las bombas comiencen a caer. La madrugada de este sábado, mientras la franja oriental del planeta despertaba envuelta en el estruendo de las explosiones, Donald Trump probó una vez más el sabor de la fuerza militar que ya había degustado apenas dos meses atrás, cuando un comando especial arrancaba de Caracas a Nicolás Maduro para ponerlo ante la justicia estadounidense. Pero lo que entonces pareció una incisión quirúrgica, una operación limpia y sin mayores consecuencias, se ha transformado ahora en una herida abierta en el vientre de Medio Oriente. Irán no es Venezuela. Esta frase, repetida hasta el cansancio por los estrategas del Pentágono en las últimas semanas, resonó en los pasillos del poder como una advertencia que el presidente decidió ignorar. El régimen de los ayatolás no es una gobierno legítimo tropical desgastada por décadas de sanciones y con una oposición apoyada por la Casa Blanca. Teherán es una teocracia consolidada, con un ejército de más de medio millón de hombres, con misiles capaces de alcanzar cualquier rincón de la región y, lo más importante, con una red de proxies que se extiende desde el Líbano hasta Yemen, desde Siria hasta Irak, dispuestos a encender la pradera en cuanto reciban la orden. Trump ha decidido emprender esta aventura de la misma manera que emprendió la captura de Maduro: de forma unilateral, sin consultar al Congreso, sin preparar el terreno para convencer a sus votantes, sin importarle que la acción contradiga las promesas de paz que durante años vendió en sus mítines. La ambigüedad calculada que mantuvo durante días, esos silencios elocuentes que precedieron a la operación, no fueron sino el preludio de una decisión que, según fuentes del Pentágono consultadas por este medio, llevaba semanas gestándose en la más estricta reserva. El general Dan Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto, intentó frenar la locomotora. En reuniones privadas con el presidente, el militar trazó mapas, mostró informes de inteligencia, desgranó uno a uno los escenarios catastróficos que podrían desencadenarse. Las características geográficas de Irán, su extensión, su complejidad orográfica, la dificultad de cualquier operación terrestre, la capacidad de respuesta de sus fuerzas armadas, la posibilidad de que el conflicto se extienda como una mancha de aceite sobre aguas turbulentas. Todo fue expuesto con la claridad que exige el deber. Y todo fue desoído con la soberbia que permite el poder absoluto. Trump ha decidido jugárselo todo a una carta: provocar un cambio de régimen. Lo dijo a su manera, en ese discurso de ocho minutos que grabó poco después de que los primeros misiles impactaran en Teherán. \»Este régimen terrorista nunca puede tener un arma nuclear\», sentenció, invocando la amenaza fantasma que durante años ha justificado las políticas más agresivas de Washington. Olvidó mencionar, quizás porque la historia no cabe en un mensaje presidencial, que el acuerdo nuclear de 2015 —el JCPOA, que él mismo dinamitó con la arrogancia del que cree que siempre puede negociar mejor— ya contenía en su primera página el compromiso iraní de no buscar, desarrollar ni adquirir armas nucleares. Olvidó mencionar que Jamenei, el líder supremo cuya muerte acaban de confirmar las agencias oficiales, había negado en reiteradas ocasiones la intención de fabricar la bomba. Olvidó mencionar que lo que hoy presenta como una amenaza existencial era, hace apenas unos años, un problema resuelto. Pero la lógica de la guerra no se alimenta de matices. Se alimenta de certezas absolutas, de enemigos totales, de justificaciones que puedan sostenerse sobre el dolor de las víctimas. Y las víctimas ya han comenzado a contarse. Más de doscientos muertos en Irán, según los primeros reportes. Entre ellos, además del líder supremo y la cúpula militar de la Guardia Revolucionaria, más de un centenar de menores fallecidos en el bombardeo contra una escuela primaria de niñas en la localidad de Minab. Un crimen de guerra, según ha denunciado Teherán. Un daño colateral, según la fría terminología de los partes militares. El reconocimiento de posibles bajas estadounidenses por parte de Trump constituye, quizás, el síntoma más revelador de la gravedad del momento. Durante la llamada Guerra de los Doce Días del verano pasado, ni siquiera se contempló esa posibilidad. El conflicto fue aséptico, quirúrgico, televisivo. Una demostración de fuerza que no costó una sola vida americana. Ahora, el presidente ha admitido lo que ningún inquilino de la Casa Blanca quiere admitir cuando ordena un ataque: que los cuerpos de sus soldados pueden terminar envueltos en banderas, que las familias pueden recibir la visita de los oficiales de uniforme con la noticia que nadie quiere escuchar. \»Mi administración ha tomado todas las medidas posibles para minimizar el riesgo para el personal estadounidense en la región\», dijo Trump antes de concluir su intervención. \»Aun así —y no hago esta declaración a la ligera— el régimen iraní busca matar. Las vidas de valientes héroes estadounidenses pueden perderse y podríamos tener bajas. Eso sucede a menudo, pero estamos haciendo esto no por el presente. Lo estamos haciendo por el futuro, y es una misión noble\». Nobleza. Esa palabra, dicha por un presidente que ha hecho del insulto y la descalificación su seña de identidad, suena extraña en este contexto. ¿Qué hay de noble en una guerra que puede enquistarse durante meses, durante años, justo cuando
La Caída del Ayatolá : Irán Confirma la Muerte de Jamenei en Ataque de EE.UU. e ISRAEL
El líder supremo, de 86 años, falleció durante un bombardeo de precisión contra su complejo en Teherán, desencadenando una escalada bélica de proporciones históricas en Medio Oriente. La operación \»Epic Fury\» también eliminó a la cúpula militar de la Guardia Revolucionaria, mientras Irán lanza oleadas de misiles contra bases estadounidenses y territorio israelí. El régimen declara 40 días de luto y promete la venganza más feroz. POR SERVICIOS umbral.local/ 01 DE MARZO DE 2026 SANTO DOMINGO / TEHERÁN En una jornada que quedará grabada en los anales de la geopolítica contemporánea, el régimen de la República Islámica de Irán confirmó en la madrugada de este domingo —hora local— la muerte del ayatolá Alí Jamenei, líder supremo de la nación persa durante casi cuatro décadas, como resultado de los bombardeos de precisión ejecutados de manera conjunta por las fuerzas armadas de Estados Unidos e Israel. La confirmación oficial, difundida a través de la televisión estatal iraní con imágenes de archivo enlutecidas y un crespón negro sobreimpreso, puso fin a horas de incertidumbre y especulación que siguieron al anuncio realizado la víspera por el presidente estadounidense, Donald Trump. \»Jamenei, una de las personas más malvadas de la historia, ha muerto\», escribió Trump en su plataforma Truth Social, calificando la operación como un acto de \»justicia\» para el pueblo iraní y para el mundo . Fuentes de inteligencia occidental consultadas por este medio indicaron que el ataque, parte de la ofensiva bautizada como \»Epic Fury\», impactó directamente el complejo de alta seguridad del líder supremo en el sur de Teherán. Imágenes satelitales analizadas por agencias internacionales muestran una densa columna de humo y daños estructurales de consideración en el interior del recinto fortificado . LA CÚPULA DEL PODER DECAPITADA El deceso de Jamenei, de 86 años y quien ejercía como la máxima autoridad religiosa y política desde 1989, no fue la única baja de alto perfil. La maquinaria bélica israelí y estadounidense logró un golpe casi perfecto contra la cúpula militar iraní. Según confirmó el portavoz militar israelí, entre los fallecidos se encuentran: · General Mohammad Pakpour, comandante en jefe del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC). · General Aziz Nasirzadeh, ministro de Defensa. · General Abdolrahim Mousavi, jefe del Estado Mayor de las fuerzas armadas. · Alí Shamjani, exjefe de la Armada y asesor cercano de Jamenei, así como cabeza del Consejo de Defensa Nacional . Medios iraníes, citando fuentes del Creciente Rojo, elevaron la cifra de víctimas mortales a más de 200 en todo el país, incluyendo al menos 108 menores fallecidos en el bombardeo contra una escuela primaria de niñas en la localidad sureña de Minab, una tragedia que Teherán ha calificado como \»crimen de guerra\» . Además, la agencia semioficial Tasnim y otras fuentes locales reportaron que varios familiares directos del ayatolá también perecieron bajo las bombas, entre ellos su hija, su yerno y una nieta, según informaciones recogidas por The Guardian y la agencia AFP . LA RESPUESTA DEL PÁJARO HERIDO Lejos de doblegarse, la estructura de poder remanente en Teherán activó de inmediato su aparato de represalia. Horas después de los bombardeos iniciales, y mientras aún se contaban los cuerpos, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria lanzó la \»Operación Promesa Veraz 4\», descrita como la ofensiva más feroz de su historia. Oleadas de misiles balísticos y drones explosivos surcaron el espacio aéreo de Medio Oriente. Los objetivos declarados incluyeron: · La Quinta Flota de Estados Unidos en Baréin. · La base aérea de Al Dhafra, en Emiratos Árabes Unidos, donde se estima residen unos 5.000 efectivos estadounidenses. · Instalaciones militares en Kuwait y Catar. · El comando militar y complejos de defensa en Tel Aviv . Las defensas aéreas israelíes, el sistema Cúpula de Hierro y su sucesor, la Honda de David, operaron a plena capacidad durante toda la noche. Sin embargo, los servicios de emergencia Magen David Adom confirmaron al menos un fallecido en el área metropolitana de Tel Aviv y más de un centenar de heridos en todo el país . El pánico se apoderó de los ciudadanos en Jerusalén, donde las sirenas antiaéreas no cesaron durante horas. \»Ha habido sirenas y alertas casi ininterrumpidas en Jerusalén desde esta madrugada, interrumpidas por múltiples y fuertes explosiones mientras los interceptores impactaban los misiles iraníes que pasaban sobre la ciudad\», describió Jason Burke, corresponsal de seguridad internacional de The Guardian, desde la ciudad santa . ESCENARIO REGIONAL INCENDIARIO El golpe de mano contra el líder iraní ha incendiado una región que ya caminaba sobre un barril de pólvora. Los efectos colaterales no se hicieron esperar: · El Golfo, en llamas: Explosiones fueron reportadas en Dubái, Doha y Manama. Catar y Kuwait confirmaron la interceptación de múltiples proyectiles . Emiratos Árabes Unidos reportó dos fallecidos en Abu Dhabi, incluyendo un civil pakistaní, víctimas de metralla por la interceptación de drones . · Estrangulamiento económico: La Guardia Revolucionaria declaró el cierre efectivo del Estrecho de Ormuz, por donde transita aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial. Las principales navieras, como la francesa CMA CGM y la alemana Hapag-Lloyd, suspendieron el tránsito en la zona, anticipando un shock en los precios de los hidrocarburos . · Irak y Pakistán, extensiones del conflicto: En Bagdad, cientos de manifestantes intentaron asaltar la Zona Verde, donde se ubica la embajada estadounidense. En Karachi, Pakistán, al menos ocho personas murieron durante un asalto de una multitud chií contra el consulado de Estados Unidos . REACCIONES Y SILENCIOS EN LA CORTE INTERNACIONAL El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas celebró una reunión de emergencia en la que el embajador iraní, Amir Saeid Iravani, acusó a EE.UU. e Israel de cometer \»un acto de agresión\» y un posible \»crimen contra la humanidad\» . El secretario general, António Guterres, advirtió que la acción militar \»corre el riesgo de desencadenar una cadena de eventos que nadie puede controlar\» . Las potencias europeas, a través de un comunicado conjunto de los primeros ministros de Reino Unido, Keir Starmer; Francia, Emmanuel Macron; y Alemania, Friedrich Merz, se distanciaron
Estados Unidos e Israel Atacan a Irán
FUEGO SOBRE TEHERÁN EE. UU. e Israel desatan una ofensiva total contra el corazón del poder iraní en una operación conjunta que estremece Oriente Medio y desata alarmas nucleares Por Servicios umbral.local/ TEHERÁN / JERUSALÉN — El cielo de Teherán amaneció este sábado partido por el estruendo de las explosiones y el resplandor de los impactos. Lo que durante semanas no fue más que un rumor sordo en los despachos de inteligencia se convirtió, con las primeras luces del alba, en una realidad de fuego: Estados Unidos e Israel han lanzado una ofensiva militar de gran escala contra el corazón institucional de la República Islámica de Irán, en una operación que, por su magnitud y audacia, evoca los capítulos más sombríos de la geopolítica en Medio Oriente. El presidente Donald Trump confirmó desde Washington el inicio de "una gran operación de combate", destinada —según sus palabras— a "proteger al pueblo estadounidense mediante la eliminación de la amenaza que representa el régimen iraní". Horas antes, el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, había anunciado un "ataque preventivo" y declarado el estado de emergencia en todo el territorio hebreo, en una escalada que parecía cuestión de tiempo y que hoy sacude los cimientos de la región. Las agencias de noticias iraníes, atrapadas entre la conmoción y la propaganda, reportaron al menos tres explosiones de gran intensidad en Teherán. La agencia semioficial Fars confirmó impactos directos en puntos neurálgicos de la capital, mientras que IRNA, la agencia oficial, describió el centro de la ciudad envuelto en columnas de humo negro y denso, visibles desde varios kilómetros a la redonda. Aún no hay cifras oficiales de víctimas, pero fuentes locales advierten que los bombardeos habrían alcanzado instalaciones militares y edificios gubernamentales. El ataque no surge de la nada. Durante las últimas semanas, Washington había desplegado en Oriente Medio una fuerza aeronaval comparable a la movilizada durante la invasión de Irak en 2003. Simultáneamente, Israel presionaba sin tregua para boicotear las negociaciones nucleares entre Estados Unidos e Irán, exigiendo no solo el desmantelamiento del programa atómico iraní —tanto civil como militar—, sino también la eliminación de su arsenal de misiles balísticos, pieza clave en la guerra de 2025, cuando Irán logró saturar la defensa antiaérea israelí y causar daños en suelo hebreo. Tel Aviv también demandaba, como condición innegociable, que Teherán rompiera sus vínculos con el denominado Eje de la Resistencia: Hamás, Hezbolá y los hutíes de Yemen. La respuesta iraní, advierten los estrategas, podría ser devastadora y desordenada. Las Fuerzas de Defensa de Israel han activado las alarmas en todo el país y han instado a la población a permanecer cerca de los refugios antiaéreos. "Se esperan ataques con misiles y aviones no tripulados contra Israel y su población civil en el futuro próximo", reza un comunicado del Ministerio de Defensa hebreo, en un tono que oscila entre la advertencia y la certeza. A partir de las 08:00 horas (hora local), las autoridades israelíes han impuesto restricciones severas: quedan prohibidas las actividades educativas, las reuniones públicas y la operación de lugares de trabajo, salvo aquellos considerados esenciales. El espacio aéreo israelí ha sido cerrado por completo, todos los vuelos cancelados y se ha solicitado a la población no acercarse a los aeropuertos hasta nuevo aviso. Quienes se encuentren en el extranjero, han señalado las autoridades, deberán mantenerse informados a través de los canales oficiales y esperar al menos 24 horas antes de cualquier intento de repatriación. Mientras las sirenas ululan en las ciudades israelíes y el humo se eleva sobre Teherán, la comunidad internacional contiene el aliento. Lo que comenzó como una presión diplomática se ha convertido en una guerra abierta en el corazón de Oriente Medio. Y el polvo de las explosiones, advierten los analistas, apenas comienza a asentarse. — Redacción Servicios umbral.local/
“En el imperialismo no se puede confiar ni un tantico”

Advirtió Ernesto Che Guevara—. No es una consigna congelada en el pasado; es una brújula política que conserva plena vigencia frente al ejercicio del poder estadounidense en nuestra región. Hoy, esa advertencia se vuelve especialmente pertinente cuando se evalúa la conducta y el discurso del presidente Donald Trump hacia América Latina e Irán. La experiencia histórica latinoamericana confirma que el imperialismo no actúa por error ni por improvisación moral, sino por cálculo. Intervenciones militares, golpes “blandos”, bloqueos económicos, sanciones selectivas y chantajes diplomáticos han sido instrumentos recurrentes para disciplinar gobiernos, condicionar economías y domesticar soberanías. La retórica puede variar —democracia, seguridad, lucha contra el narcotráfico—, pero el objetivo permanece: garantizar ventajas estratégicas y beneficios para las élites del Norte. Trump llevó esa lógica a su forma más descarnada. Sin el barniz diplomático tradicional, convirtió la amenaza en método y la humillación en lenguaje. Para América Latina, eso significó una política de presión abierta: sanciones que constriñen a pueblos, reconocimientos selectivos de autoridades “convenientes”, uso instrumental de organismos multilaterales y una constante disposición a la coerción. No hay allí “excesos” personales: hay coherencia imperial. El problema no es el estilo; es el proyecto. Confiar en Trump —o en cualquier administrador del mismo engranaje del imperialismo— implica olvidar una verdad elemental: el imperialismo no concede; exige. No acompaña procesos emancipadores; los combate. No respeta autodeterminaciones; las condiciona. Cuando promete cooperación, impone subordinación; cuando invoca seguridad, instala control; cuando habla de libertad, defiende privilegios. La frase del Che no llama al fatalismo, sino a la lucidez. Advierte contra la ingenuidad política que confunde gestos con garantías y palabras con compromisos. América Latina no puede construir su futuro sobre la expectativa de buena voluntad imperial, porque esa voluntad nunca ha sido neutral ni altruista. La historia demuestra que cada confianza depositada se paga con dependencia; cada concesión, con pérdida de soberanía. De ahí la tarea urgente: fortalecer la unidad regional, diversificar alianzas, afirmar proyectos propios y sostener una memoria activa que impida repetir errores. No se trata de un rechazo abstracto a una figura presidencial, sino de una crítica estructural a una forma de poder que, bajo Trump o bajo otros nombres, persiste en su afán de dominación. “Ni un tantito”, dijo el Che. No por odio, sino por conciencia histórica. En esa advertencia reside una ética política: la de no entregar el destino de los pueblos a quienes han demostrado, una y otra vez, que su interés no es nuestra dignidad, sino nuestros recursos naturales.
Tensión en el Golfo: Jameneí Advierte con Guerra Regional mientras Teherán Afila sus Espadas Diplomáticas
En el aniversario del regreso del ayatolá Jomeiní, el Líder Supremo Alí Jameneí respondió a las amenazas de Washington con una advertencia solemne: cualquier agresión estadounidense desencadenará un conflicto de proporciones regionales. En un discurso que combinó desafío estratégico y narrativa interna, calificó las protestas de enero como un “intento de golpe de Estado”, justificando la dura represión, mientras desde la presidencia se enviaban señales contradictorias de apertura diplomática, dejando al descubierto el complejo tablero de ajedrez geopolítico entre Teherán y Washington. Por Virtudes Álvarez Sampedro TEHERÁN. – Bajo la cúpula dorada del mausoleo de Jomeiní, donde el mármol frío guarda el silencio fundacional de la República Islámica, las palabras del Líder Supremo, Alí Jameneí, resonaron este domingo no como un mero discurso conmemorativo, sino como un parteaguas estratégico dirigido a dos audiencias: un pueblo iraní cuya resiliencia se pone a prueba y un Occidente cuya paciencia se agota. Con la solemnidad que otorga el peso de cuatro décadas de poder, Jameneí trazó una línea roja en la arena del Golfo Pérsico, advirtiendo que las amenazas provenientes de Washington no suscitan temor, sino la promesa de una escalada calculada. “Si inician una guerra, esta vez será una guerra regional”, sentenció, elevando la apuesta en un conflicto que hasta ahora se libraba en los márgenes de la diplomacia y la guerra subsidiaria. El contexto de la advertencia no es trivial. Coincide con el despliegue de la flota estadounidense, encabezada por el portaaviones Abraham Lincoln, cuyas siluetas se recortan como sombras amenazadoras en las aguas internacionales cercanas. Frente a esta demostración de fuerza, la respuesta iraní ha sido un ejercicio de dualidad clásica: por un lado, la mano extendida de la presidencia, con Masud Pezeshkian afirmando en su conversación con Egipto que la guerra “no es del interés de Teherán ni de Washington”; por el otro, el puño cerrado del establishment revolucionario, con la Guardia Revolucionaria anunciando “planes de acción” listos para cualquier escenario hostil. Esta coreografía calculada entre la realpolitik y el principio revolucionario define la esencia del régimen: una disposición al diálogo siempre y cuando no se cuestionen los pilares de su soberanía, especialmente su programa de misiles y su arquitectura de seguridad. Sin embargo, el discurso de Jameneí reservó su tono más sombrío para el frente interno. Al calificar las protestas de finales del año pasado –aquellas que sacudieron con un raro estremecimiento de descontento las calles de varias ciudades– como un “intento similar a un golpe de Estado”, el Líder Supremo no solo buscó justificar la consiguiente y sangrienta represión, cuyas cifras oscilan, según la fuente, entre los tres y los casi siete mil fallecidos. También intentó tejer una narrativa de resistencia nacional frente a lo que presentó como una conspiración extranjera, urdida por “el señor Trump” y sus aliados. Al situar el levantamiento popular en el terreno de la agresión externa, Jameneí transforma la disidencia doméstica en un capítulo más de la épica de asedio que fortalece, desde 1979, la legitimidad del sistema. Este momento constituye, pues, un delicado equilibrio en el alambre. Por un lado, el presidente Trump, cuya retórica oscila entre la bravata militar y el deseo declarado de “alcanzar un acuerdo”, parece explorar los límites de la presión máxima. Por el otro, Teherán, consciente de su capacidad para inflamar toda la región desde Yemen hasta Líbano, juega su carta más poderosa: la amenaza creíble de una conflagración que trascendería, por mucho, las fronteras del conflicto bilateral. La advertencia de Jameneí no es un arrebato, sino un recordatorio geopolítico: en el laberinto persa, la puerta de la negociación permanece entreabierta, pero cruzarla requiere reconocer que Irán no es un actor aislado, sino el eje potencial de una tormenta que podría redibujar el mapa de Oriente Medio. La elegancia de la postura iraní reside, en última instancia, en esta capacidad para proyectar una serena determinación. Mientras los portaaviones patrullan a lo lejos, Teherán conmemora su historia revolucionaria, consolida su narrativa interna y envía un mensaje tallado en la ambigüedad del poder: están preparados para la mesa de diálogo, pero también, y sobre todo, para el campo de batalla. El próximo movimiento, ahora, corresponde a Washington.
EE.UU.: el Estado más terrorista del mundo

Cuando la policía global es el principal violador del derecho internacional Por Julio Guzmán Acosta No hay hipocresía más peligrosa que la que se viste de moral universal. Estados Unidos, autoproclamado gendarme del mundo, acumula un historial de intervenciones criminales que eclipsa cualquier otro régimen en la historia moderna. Mientras señala con el dedo a gobiernos soberanos tachándolos de terroristas, sus propias acciones —desde golpes de Estado hasta bombardeos masivos contra civiles— revelan el verdadero rostro del terrorismo institucionalizado. El manual del imperio: intervención, saqueo e impunidad Desde 1945, Washington ha iniciado o participado en más de 80 guerras y operaciones encubiertas, dejando un saldo de millones de muertos. Solo en este siglo: – Irak (2003): Una invasión basada en mentiras sobre armas químicas que costó 1 millón de vidas. – Libia (2011): La OTAN redujo a escombros un Estado funcional, generando mercados de esclavos y caos migratorio. – Siria (2014-act.): Bombardeos contra el terrorismo que destruyeron hospitales y escuelas bajo la doctrina del daño colateral. El patrón es claro: invocan la democracia para justificar invasiones, pero arman dictaduras cuando conviene. Apoyaron a Pinochet (Chile), a los Contras (Nicaragua), a Ríos Montt (Guatemala) y hoy apoyan y financian a Israel mientras este comete genocidio en Gaza. Su soft power (acción blanda) es igual de letal: las sanciones unilaterales contra Venezuela, Cuba o Irán son armas de destrucción masiva que matan por hambre y medicinas. La arquitectura de la ilegalidad: un sistema hecho a medida Washington trata el derecho internacional como papel mojado: – Corte Penal Internacional: La ignoran cuando investiga sus crímenes en Afganistán, pero exigen juicios para líderes africanos. – ONU: Vetan resoluciones contra Israel mientras usan la Asamblea General como teatro de virtue signaling, (señal de virtud). – Doctrina Monroe 2.0: En Latinoamérica, persiguen a Snowden pero protegen a Bolsonaro. El colmo es su exceptionalismo doméstico: mientras condenan protestas en Hong Kong, reprimen con gases y balas el Black Lives Matter. Autorizan asesinatos con drones (Obama batió récords) pero censuran a Rusia por lo mismo. El doble rasero como política de Estado Califican de terrorista a todo gobierno que rechace su tutelaje: – Cuba: 60 años de bloqueo criminal por atreverse a ser soberana y construir su propio destino. – Venezuela: Sanciones por nacionalizar su petróleo y por no obedecer sus directrices e ir contra sus políticas imperiales. – Irán: Bombardean instalaciones nucleares legales mientras Israel tiene 200 cabezas atómicas no inspeccionadas. Mientras, Arabia Saudí —decapitadora de periodistas y genocida en Yemen— es su aliado preferente. La lógica es perversa: el terrorismo es lo que hace el enemigo; lo de ellos son intervenciones humanitarias. Conclusión: Romper el espejo distorsionado EE.UU. no es un \»garante de la paz\»: es el principal exportador de violencia del planeta. Su sistema se sustenta en tres pilares: 1. Militarización: 800 bases en 80 países. 2. Neocolonialismo económico: FMI y Banco Mundial como herramientas de sometimiento. 3. Hegemonía cultural: Hollywood y CNN lavando culpas con narrativas de buenos vs. malos. Frente a esto, solo queda la resistencia multilateral. Los pueblos deben exigir que rindan cuentas por sus crímenes —desde Vietnam hasta Gaza— y construir alianzas fuera de su órbita. Porque en el diccionario imperial, terrorista es sinónimo de quien osa desafiarles. Datos que duelen – 27%: Porcentaje de presos mundiales que están en cárceles de EE.UU. – $6.4 billones: Coste de sus guerras post-9/11 (Brown University). – 0: Juicios por crímenes de guerra de sus soldados en Irak.
Abinader respalda llamado de Trump a la paz en medio de escalada bélica

El presidente dominicano evita posicionamiento directo sobre conflicto Israel-Irán, pero apoya diálogo mientras EE.UU. presiona a Latinoamérica para alinearse Por Theo N. Guzmán En un gesto de cauteloso equilibrio diplomático, el presidente Luis Abinader respaldó este lunes el llamado del mandatario estadounidense Donald Trump a trabajar por la paz, sin abundar en críticas hacia Irán ni adhesiones explícitas a la ofensiva militar liderada por Washington. Sus declaraciones llegan en un momento crítico: horas antes, el Departamento de Estado urgió a los países latinoamericanos a definir de qué lado están ante el conflicto que sacude al Medio Oriente desde el 13 de junio. Entre la paz y la presión: la delicada postura dominicano Durante su encuentro semanal con la prensa en el Palacio Nacional, Abinader evitó pronunciarse sobre los bombardeos estadounidenses del sábado contra instalaciones nucleares iraníes —que Trump calificó como un \»éxito\» para neutralizar la amenaza atómica—, pero enfatizó su seguimiento hora por hora de la crisis. Coincidimos en la necesidad de trabajar por la paz, afirmó, sin mencionar directamente a Teherán ni a Israel. Su prudencia contrasta con el tono exigente de Washington. Una alta funcionaria del Departamento de Estado advirtió en vísperas de la Asamblea de la OEA: Es momento de decidir si apoyan a un régimen patrocinador del terrorismo en clara referencia a Irán. La presión busca aislar diplomáticamente a Teherán, pero Abinader optó por el pragmatismo: destacó que el 90% del petróleo que importa República Dominicana proviene de EE.UU. (crudo WTI), minimizando el riesgo de desabastecimiento. Misiles y diplomacia: la crisis que redefine alianzas El ataque estadounidense del sábado —con blancos en Fordo, Natanz e Isfahán— marcó un punto de no retorno en la escalada. Trump justificó la operación como una acción preventiva contra el terrorismo nuclear, mientras Irán respondió con ataques a bases de EE.UU. en Catar e Irak. Abinader, sin embargo, evitó cualquier juicio sobre estas acciones, enfocándose en la estabilidad económica: El petróleo afectado por el conflicto solo representa el 30% de la producción global, aseguró, proyectando contención en los precios. La OEA como termómetro geopolítico El escenario se tensará este miércoles en Antigua y Barbuda, donde la 55° Asamblea de la OEA podría convertirse en un campo de batalla diplomático. Mientras EE.UU. presiona por una condena unánime a Irán, países como México y Bolivia han mostrado resistencias a alinearse automáticamente. Abinader, en su estilo característico, parece navegar aguas intermedias: apoya el discurso de paz, pero elude compromisos que puedan afectar relaciones clave. Claves del conflicto – 22/jun: EE.UU. bombardea instalaciones nucleares iraníes. – 23/jun: Irán ataca bases estadounidenses en Catar e Irak. – 24/jun: Departamento de Estado urge a Latinoamérica a \»definir su bando\». – RD: Abinader prioriza estabilidad petrolera y evita confrontación. En un mundo donde las balas pesan más que las palabras, la diplomacia dominicana elige —por ahora— el silencio estratégico. La pregunta es cuánto durará ese equilibrio.
Tregua rota: Irán ataca Israel horas después del anuncio de alto al fuego

Nuevos misiles iraníes dejan víctimas mortales y tensiones al límite, desmintiendo el frágil acuerdo mediado por Trump Por Thiago Zorrilla Acosta La frágil tregua anunciada por Donald Trump entre Israel e Irán duró menos de lo esperado. En la madrugada de este martes, misiles iraníes volvieron a caer sobre territorio israelí, dejando al menos tres muertos y una decena de heridos, según reportes de medios locales. El ataque, ejecutado en tres oleadas entre las 5:00 y 6:00 (hora local), desmintió en horas el supuesto cese al fuego que el presidente estadounidense había proclamado apenas un día antes. La noche en que la tregua se desvaneció Mientras las sirenas antiaéreas resonaban en Tel Aviv y el sur de Israel, un proyectil impactó en Beersheba, dejando víctimas críticas. El servicio de emergencias Magen David Adom confirmó tres heridos graves, uno moderado y cinco leves, aunque fuentes del Times of Israel y Haaretz elevaron la cifra a tres fallecidos. Horas antes, Trump había asegurado desde Washington que ambas naciones acordaban detener las hostilidades a partir de las 4:00 GMT. Pero el ministro de Exteriores iraní, Abás Araqchí, lo desmintió tajantemente en redes: No hay tal acuerdo, escribió, condicionando la paz a que Israel cesara primero sus ataques. Palabras contra misiles: la escalada que no cesa El anuncio de Trump —sin firma formal ni aval internacional— se mostró desde el principio como un gesto precario. Irán, lejos de detenerse, lanzó sus ataques hasta el último minuto antes del plazo fijado, según Araqchí. Mientras, en Israel, las Fuerzas de Defensa mantuvieron máxima alerta, anticipando una respuesta. El ciclo de violencia, iniciado el 13 de junio con bombardeos israelíes a instalaciones nucleares iraníes, ya ha dejado cerca de 450 muertos en Irán y 24 en Israel, según cifras oficiales. La intervención de EE. UU. el sábado —con bombardeos a complejos atómicos iraníes— y la posterior represalia de Teherán contra bases estadounidenses en Catar e Irak, añadieron leña al fuego. Ahora, tras este nuevo ataque, la comunidad internacional observa con alarma cómo la ventana para la diplomacia se estrecha. Frente al abismo: ¿hay vuelta atrás? El escenario es de desconfianza mutua. Israel no ha confirmado si acatará la tregua, e Irán insiste en que solo cesará si su enemigo lo hace primero. Mientras, Trump insiste en minimizar la crisis: Son provocaciones controladas, declaró anoche, sin referirse a las víctimas. La pregunta ahora es si el alto al fuego —ya resquebrajado— podrá reimpulsarse, o si estos nuevos ataques marcan el inicio de una escalada irreversible. La región aguarda, con el sonido de las sirenas aún fresco en el aire. Claves del conflicto – 24/jun (madrugada): Irán lanza tres oleadas de misiles sobre Israel. – 23/jun (noche): Trump anuncia tregua; Teherán la niega horas después. – 22/jun: EE. UU. bombardea instalaciones nucleares iraníes. – 13/jun: Israel inicia ataques, desencadenando la crisis.
Guerra de los 12 día: Trump anuncia tregua entre Israel e Irán tras ataque a base en Doha

Un frágil cese al fuego pone pausa a la escalada bélica tras el ataque simbólico de Irán contra una base estadounidense en Catar. Por Julio Guzmán Acosta En un giro inesperado, el presidente Donald Trump declaró anoche el fin de la \»Guerra de los 12 días\» entre Israel e Irán, tras un ataque con misiles iraníes contra la base Al Udeid, en Doha. El anuncio llegó en medio de tensiones que rozaron el conflicto regional, luego de que Teherán lanzara entre seis y catorce proyectiles —la mayoría interceptados— en lo que calificó como una respuesta \»medida\» a los bombardeos estadounidenses del sábado. Misiles en la noche catarí El ataque, ejecutado hacia las 19:39 hora local del lunes, resonó en los cielos de Doha y obligó a cerrar el espacio aéreo. Catar condenó la \»violación de soberanía\», aunque sin anunciar represalias. Un misil impactó en la base sin causar víctimas, detalle que Trump aprovechó para minimizar el episodio: \»Fue un gesto débil. Ahora hay camino para la paz\», afirmó desde Mar-a-Lago. La tregua, según el mandatario, se activará en fases: Irán detendrá sus ataques primero, e Israel seguirá doce horas después. Sin embargo, Tel Aviv no ha confirmado públicamente su adhesión, y fuentes militares israelíes insisten en mantenerse en \»máxima alerta\». De Natanz a Doha: la escalada que llevó al límite El conflicto estalló el 13 de junio, cuando Israel bombardeó instalaciones nucleares iraníes. La respuesta de Teherán fue masiva: más de 150 misiles contra territorio israelí. La intervención de Washington el 22 de junio —con la operación Midnight Hammer— profundizó la crisis, culminando en el ataque a Al Udeid como mensaje \»simbólico\» a EE.UU. La comunidad internacional respiró aliviada, pero con reservas. La UE y la ONU reiteraron llamados a la contención, mientras Arabia Saudita y sus aliados del Golfo condenaron a Irán y suspendieron vuelos temporalmente. Catar, hasta ahora neutral, queda en una posición incómoda como anfitrión de la base atacada. Paz sin papeles El cese al fuego carece de formalidades: no hay firma ni mediadores internacionales. Analistas advierten que la calma depende de la voluntad de actores con agendas encontradas. Mientras las tropas de tres naciones siguen en alerta, la región aguarda, entre el escepticismo y la esperanza, el próximo movimiento. Cronología clave – 13 jun: Israel ataca instalaciones nucleares iraníes. – 13 jun (noche): Irán responde con 150+ misiles. – 22 jun: EE.UU. bombardea blancos en Irán. – 23 jun (tarde): Misiles iraníes impactan en Al Udeid. – 23 jun (noche): Trump anuncia tregua.
Urge movilización global para detener la agresión contra Irán

El Partido Comunista del Trabajo advierte sobre el riesgo de una catástrofe nuclear y llama a la acción popular inmediata. Por Julio Guzmán Acosta En un llamado urgente a la conciencia internacional, el Partido Comunista del Trabajo (PCT) por medio de una nota de prensa firmada por su secretario general, Manuel Salazar, se ha sumado a la firme advertencia emitida por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba: el mundo se enfrenta a una peligrosa escalada militar de Estados Unidos e Israel contra Irán, cuyas consecuencias podrían ser devastadoras para la humanidad. La sombra de un conflicto nuclear se cierne sobre Medio Oriente. La posibilidad de fugas radiactivas, ataques indiscriminados y una guerra de proporciones incalculables exige una respuesta inmediata y unificada de los pueblos. No se trata solo de solidaridad con Irán, sino de preservar la vida misma frente a la maquinaria bélica del imperialismo y el sionismo, que ya ha dejado una estela de sangre en Palestina, particularmente en Gaza. El PCT subraya que la única fuerza capaz de detener esta barbarie es la movilización popular masiva. Desde las calles hasta los foros internacionales, es imperativo exigir el cese de las agresiones, la desmilitarización del diálogo y un acuerdo justo que ponga fin a décadas de tensiones. La paz no es una concesión de los poderosos, sino una conquista de los pueblos. Frente a la guerra, solo la unidad global incluyendo al pueblo estadounidense, históricamente manipulado por sus élites puede imponer la cordura. El tiempo apremia: la humanidad no puede permitirse otro capítulo de destrucción. La consigna es clara: movilización ahora, antes de que las bombas decidan el futuro de todos.