Zelenski en Washington: ¿Diálogo o Monólogo en la Sombra de Putin?

El presidente ucraniano busca en su reunión con Trump recuperar protagonismo tras el encuentro Alaska-Moscú, mientras Europa observa con cautela un juego diplomático donde Kiev teme quedar al margen. Por Servicios umbral.local/ La Casa Blanca prepara este lunes un encuentro cargado de simbolismo: Volodímir Zelenski llega a Washington tras el cara a cara entre Donald Trump y Vladímir Putin en Alaska, una cumbre que dejó a Ucrania como espectadora de su propio destino. \»Es crucial que la fuerza de EE.UU. influya en la situación\», declaró el mandatario ucraniano, cuya visita —la primera desde el tenso altercado de febrero en el Despacho Oval— busca reivindicar a Kiev como actor central en cualquier negociación de paz. Entre Teléfonos y Sombras La llamada previa entre ambos líderes, descrita por Zelenski como \»sustancial\», duró más de una hora e incluyó después a aliados europeos. Un gesto calculado: Ucrania insiste en que cualquier acuerdo requiere un formato tripartito (Washington-Moscú-Kiev) y garantías de seguridad con respaldo continental. \»Trabajamos por la paz, pero no seremos convidados de piedra, pareció advertir. La Batalla por el Relato Mientras Trump calificó su reunión con Putin de \»productiva\», Zelenski llega a EE.UU. con una misión clara: evitar que su país se convierta en moneda de cambio. Sus palabras —\»Europa debe estar en todas las fases\»— revelan desconfianza hacia diálogos bilaterales donde Rusia y EE.UU. deciden sin consultar a Kiev. La sombra del \»acuerdo a espaldas\» planea sobre esta cita. Washington: ¿Escenario o Salvavidas? El presidente ucraniano confía en que Trump, pese a su pragmatismo con Moscú, mantenga el apoyo militar y político a Kiev. Pero la invitación a reunirse en Moscú lanzada por Putin —y aún sin respuesta clara— añade presión. Esta visita podría ser el último intento de Zelenski por asegurar que, en el tablero geopolítico, Ucrania no sea un peón sacrificable. Mientras los reflectores se encienden en Washington, Europa aguarda. El lunes no solo se hablará de paz; se jugará la credibilidad de un sistema internacional que prometió no repetir los errores de Yalta.
El Teatro del Poder: Trump y Putin Juegan al Ajedrez Sin Mover Piezas

Tras años de tensiones, el encuentro en Alaska entre ambos líderes terminó en gestos diplomáticos, promesas vagas y una invitación a Moscú. ¿Diálogo estratégico o puesta en escena para ocultar la falta de avances? Por Julio Guzmán Acosta El frío de Anchorage fue testigo mudo del primer cara a cara en cinco años entre Donald Trump y Vladimir Putin, un reencuentro cargado de expectativas y saldado con más retórica que soluciones. \»Extremadamente productiva\», declaró Trump; \»constructiva\», matizó Putin. Pero la guerra en Ucrania —el \»tema más importante\», según el estadounidense— sigue sin acuerdo. Solo quedó flotando en el aire una invitación: Moscú como próxima sede. El Arte de No Decir Nada Los discursos, pulidos y ambiguos, evitaron cualquier compromiso concreto. Putin, maestro del doble lenguaje, elogió la \»utilidad\» del diálogo mientras recordaba al mundo que Rusia no cede territorios. Trump, por su parte, optó por el optimismo vacío: \»Estoy seguro de que lo resolveremos\». Pero ni siquiera el formato del próximo encuentro está claro. ¿Acaso importa? Para ambos, el simbolismo de la foto parece valer más que los resultados. Ucrania: La Víctima Ausente Mientras los presidentes intercambiaban sonrisas y generalidades, Kiev sigue bajo fuego. Ni sanciones levantadas ni planes de paz anunciados. Solo la vieja fórmula de posponer lo urgente. \»Hablaremos pronto\», repitieron, como si el tiempo no corriera para los civiles atrapados en el conflicto. Moscú Llama: ¿Otra Ronda del Mismo Juego? La sugerencia de Putin —un nuevo encuentro en la capital rusa— suena más a provocación que a propuesta. ¿Aceptará Trump pisar territorio enemigo sin garantías? O, quizá, lo relevante no sea el dónde ni el cuándo, sino mantener la ilusión de que algo podría cambiar. Al final, la cumbre de Alaska no pasará a la historia por lo que logró, sino por lo que confirmó: en la geopolítica, a veces el teatro es el único acuerdo posible.
Petro defiende a Venezuela en sorpresivo giro diplomático

Presidente colombiano elogia lucha antidrogas de Maduro mientras se enciende la tensión con EE.UU. Por Julio Guzmán Acosta BOGOTÁ — En un inesperado movimiento que sacudió los cimientos de la diplomacia regional, el presidente colombiano Gustavo Petro salió este sábado en defensa de Venezuela y su mandatario Nicolás Maduro, contradiciendo abiertamente las recientes acusaciones del gobierno estadounidense sobre presuntos vínculos con el narcotráfico. \»Venezuela y Maduro nos han ayudado a derrotar el narcotráfico en la frontera con decisión\», escribió Petro en su cuenta de X, en un mensaje que inmediatamente generó ondas expansivas en los círculos políticos de la región. La declaración llegó como respuesta contundente al anuncio del Departamento de Estado norteamericano, que ofreció una recompensa de 50 millones de dólares por información que vincule al líder venezolano con carteles de droga. El canciller venezolano, Yván Gil, no tardó en responder a las acusaciones de Washington con un tono mordaz. \»Mientras nosotros desmontamos las tramas terroristas que se orquestan desde su país, esta señora sale con un circo mediático para complacer a la ultraderecha derrotada de Venezuela\», afirmó en referencia a la fiscal general estadounidense Pam Bondi. El intercambio verbal se produce en un momento particularmente sensible para las relaciones internacionales de la región. Petro, quien ha mantenido una posición más conciliadora hacia Venezuela que su predecesor, incluyó en su defensa un análisis del reconocido jurista colombiano Rodrigo Uprimny, quien cuestionó la moral de Estados Unidos para juzgar a otros países. \»¿Cómo va a venir el secretario de Estado de Estados Unidos a decirnos cómo administrar justicia en Colombia cuando ellos tienen un presidente convicto?\», se preguntó Uprimny en referencia a la reciente condena contra Donald Trump, compartiendo una reflexión que Petro hizo suya en sus redes sociales. Este inusual respaldo del mandatario colombiano a su par venezolano marca un nuevo capítulo en las complejas relaciones bilaterales, en momentos en que ambos países intentan reestablecer la cooperación en materia de seguridad fronteriza. Analistas consultados coinciden en que las declaraciones de Petro podrían interpretarse como un rechazo a lo que muchos en la región perciben como políticas intervencionistas de Washington. Mientras tanto, en las calles de Caracas y Bogotá, la noticia ha generado reacciones de apoyo debido a que ese apoyo favorece el restablecimiento de una relaciones que nunca debieron . Lo cierto es que el tablero geopolítico regional parece estar experimentando un reacomodo cuyas consecuencias aún son difíciles de predecir.
Trump da ultimátum a Rusia: 50 días para terminar la guerra

El presidente estadounidense amenaza con sanciones devastadoras y anuncia envío masivo de armas a Ucrania a través de la OTAN, en un giro estratégico frente a Putin. Por Thiago N. Guzmán Washington tiende un puente de acero sobre el Dniéper. En un movimiento que marca un punto de inflexión en el conflicto ucraniano, el presidente Donald Trump ha dado a Rusia un plazo perentorio: cincuenta días para cesar su ofensiva o enfrentar sanciones económicas sin precedentes. El anuncio, hecho desde la Casa Blanca, llega acompañado de un paquete de armamento avanzado para Kiev que alterará el equilibrio militar en el frente. \»Estamos muy, muy descontentos\», declaró Trump tras su reunión con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte. La advertencia es clara: si Moscú no detiene la guerra antes del 15 de septiembre, se aplicarán aranceles del 100% a las exportaciones rusas y a sus socios comerciales, un golpe estratégico a la ya debilitada economía del Kremlin. El plan incluye el envío inmediato de sistemas Patriot y municiones a través de un mecanismo inédito: la Alianza comprará el armamento a Estados Unidos para distribuirlo en el campo de batalla. \»Nosotros fabricaremos, ellos pagarán\», sentenció el mandatario. El ultimátum revela la frustración de un Trump que admitió haber sido \»engañado\» por Vladimir Putin, a quien describió como \»un tipo duro\» durante una conferencia de prensa cargada de tensión. Fuentes cercanas a la administración sugieren que la primera dama, Melania Trump, habría influido en este cambio de postura. \»Llego a casa entusiasmado por mis conversaciones con Putin, y ella me recuerda la cruda realidad: las bombas siguen cayendo sobre civiles\», confesó el presidente. Mientras el enviado especial Keith Kellogg se reunía en Kiev con Volodímir Zelenski —quien calificó el acuerdo de armamento como \»un paso crucial\»—, las tropas rusas intensificaban sus ataques en el este. Este lunes, Moscú anunció la toma de dos poblados y sus drones siguen batiendo récords de incursiones. La UE, aunque celebra el giro estadounidense, considera excesivo el plazo: \»Cincuenta días son cincuenta vidas perdidas cada día\», advirtió la jefa de diplomacia europea, Kaja Kallas. En las trincheras ucranianas, soldados como \»Grizzly\» —un combatiente de 29 años desplegado en Donetsk— reciben la noticia con alivio tardío: \»Más vale tarde que nunca. Estos sistemas protegerán a nuestras familias\». Mientras tanto, Zelenski prepara una remodelación gubernamental que incluiría a la ministra de Economía, Yulia Sviridenko, como nueva primera ministra. El reloj geopolítico ya está en marcha. Trump, que prometió acabar esta guerra \»en 24 horas\» durante su campaña, ha elegido el lenguaje de la fuerza donde antes usaba el de la negociación. El mundo espera ahora la respuesta del Kremlin: si Putin aceptará retirarse o si, por el contrario, prefiere jugar su última carta en una partida que amenaza con ahogar a Rusia en su propio juego.
Gobierno Trump en batalla legal por bloquear beneficios de salud a inmigrantes

¿Es justo negar acceso a programas esenciales a quienes más lo necesitan? Por Julio Guzmán Acosta Washington, D.C.– La Administración del presidente Donald Trump enfrenta una fuerte oposición legal tras la enmienda a una demanda presentada por la Unión Estadounidense de Libertades Civiles (ACLU), que impugna la directiva del Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) que restringe el acceso de inmigrantes legales e indocumentados a beneficios federales de salud y asistencia social. Esta reciente política modifica una norma vigente desde 1996, conocida como PRWORA, que permitía a inmigrantes indocumentados y portadores de residencia permanente acceder a programas como Medicaid, asistencia nutricional (SNAP), subsidios de la Ley de Cuidado de Salud a Bajo Precio, así como a beneficios estatales y locales como Head Start, dirigido a niños menores de cinco años. El secretario del HHS, Robert F. Kennedy Jr., defendió la medida argumentando que busca “restaurar la integridad de los programas sociales federales” y proteger los recursos de los contribuyentes estadounidenses, asegurando que “durante demasiado tiempo” se ha incentivado la inmigración ilegal mediante el uso de fondos públicos. Frente a esta postura, la ACLU y otros grupos defensores han llevado la disputa a un tribunal federal en el estado de Washington, denunciando que excluir a niños y familias inmigrantes de programas esenciales es “ilegal y un ataque directo” a quienes más dependen de ellos. Ming-Qi Chu, subdirectora del Proyecto de Derechos de la Mujer de la ACLU, enfatizó que esta política contradice la ley y el propósito original del Congreso. La demanda advierte que los recortes y demoras provocados por esta directiva ponen en riesgo los servicios vitales de salud, educación y asistencia social de más de 800,000 niños y familias, exacerbando la vulnerabilidad de comunidades ya afectadas. Este enfrentamiento legal pone en el centro del debate la tensión entre las políticas migratorias restrictivas y el respeto a los derechos humanos y sociales de quienes contribuyen a la sociedad estadounidense. Mientras el litigio avanza, millones de inmigrantes aguardan la resolución que definirá su acceso a servicios esenciales para su bienestar y desarrollo.
Revelan pacto secreto entre Bukele y pandilleros que afecta política de Trump

The New York Times denuncia acuerdo entre El Salvador y Estados Unidos para deportar líderes de la MS-13, entorpeciendo investigaciones federales Por Thiago Zorrilla Acosta Una investigación del diario estadounidense The New York Times ha destapado un polémico acuerdo secreto entre el presidente salvadoreño Nayib Bukele y líderes de la pandilla MS-13, que influiría directamente en decisiones clave del expresidente Donald Trump y obstaculizaría investigaciones federales en Estados Unidos. Según el reportaje, la cooperación bilateral para transformar a El Salvador en una especie de cárcel para deportados desde Estados Unidos no solo incluye apoyo logístico para deportaciones masivas y condiciones carcelarias cuestionadas, sino también la repatriación de cabecillas de la MS-13, pese a que esta organización está catalogada en Estados Unidos como terrorista extranjera. El pacto, según el Times, habría permitido a Bukele obtener millones de dólares y la devolución de los principales líderes pandilleros bajo custodia estadounidense, con la aparente intención de que la justicia salvadoreña se haga cargo de ellos. Sin embargo, fiscales estadounidenses han acumulado pruebas que sugieren un acuerdo corrupto: altos dirigentes de la MS-13 habrían aceptado, a cambio de dinero y poder, colaborar con el gobierno de Bukele para fortalecer su lucha contra el crimen, apuntalando así su posición política. Esta alianza paradójica, presentada públicamente como una estrategia contra la delincuencia, en realidad estaría socavando las investigaciones estadounidenses sobre la MS-13, poniendo en entredicho la eficacia y transparencia de las políticas migratorias y de seguridad impulsadas durante la administración Trump. El reportaje completo ofrece un análisis detallado de esta compleja relación que mezcla intereses políticos, seguridad y migración, y deja en evidencia las tensiones y contradicciones en la lucha contra las pandillas centroamericanas.
La OTAN y la sumisión europea ante Trump: un peligro para el futuro social

La reciente cumbre de la OTAN en La Haya ha revelado, una vez más, la profunda crisis de soberanía y dirección política que atraviesa la Unión Europea. En lugar de erigirse como un actor autónomo que defienda los intereses y derechos de sus ciudadanos, la UE ha sucumbido a las presiones y caprichos de Estados Unidos y su imprevisible presidente, Donald Trump. Este lamentable episodio es mucho más que un choque diplomático; es un síntoma alarmante de la subordinación europea a una agenda militarista que poco tiene que ver con las necesidades reales de sus pueblos. En un momento en que las conquistas sociales de décadas están en riesgo —con jóvenes enfrentando empleos precarios, salarios estancados y una crisis habitacional sin precedentes—, la respuesta de los líderes europeos ha sido incrementar el gasto militar, cediendo a la exigencia de Trump de elevarlo hasta un 5% del PIB. Este incremento, lejos de fortalecer la seguridad colectiva, beneficia principalmente a los fabricantes de armas, en su mayoría estadounidenses, enriqueciendo intereses ajenos a la justicia social y al bienestar de la ciudadanía europea. Esta decisión no solo es una inversión errónea, sino una traición a los valores fundamentales que deberían guiar las políticas europeas. En vez de priorizar la educación, la salud, la vivienda y la inclusión social, se apuesta por un gasto que alimenta la carrera armamentista, profundiza las desigualdades y perpetúa un modelo económico extractivo y violento. Peor aún, la amenaza explícita de Trump a España, advirtiendo que “pagará el doble” si no cumple con sus exigencias militares, expone la fragilidad de una Unión Europea que, lejos de actuar unida y con dignidad, parece dispuesta a aceptar cualquier imposición para evitar conflictos comerciales o diplomáticos. Esta dinámica desigual y humillante pone en jaque la soberanía nacional y la legitimidad democrática de los gobiernos europeos. Frente a este escenario, corresponde a los pueblos europeos alzar la voz y desoír las imposiciones de unas élites políticas y económicas que los subordinan a intereses externos y cortoplacistas. Es hora de exigir un rumbo distinto: uno que ponga en el centro la justicia social, la defensa de los derechos y la construcción de un futuro sostenible y pacífico. La cumbre de La Haya no solo ha sido una exhibición de poder y servilismo, sino un llamado urgente a repensar la alianza transatlántica y a reconstruir una Europa que no se doblegue ante presiones externas, sino que defienda su autonomía y el bienestar de sus ciudadanos. Solo así podrá garantizar un futuro digno para las nuevas generaciones y preservar las conquistas sociales que hoy están en peligro.
Trump amenaza a España con “hacerla pagar el doble” por no aumentar gasto militar

En la cumbre de la OTAN en La Haya, el presidente estadounidense exige un compromiso del 5% del PIB y promete negociar personalmente un duro acuerdo comercial contra España Por Julio Guzmán Acosta En el marco de la reciente cumbre de la OTAN celebrada en La Haya, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó una contundente advertencia a España por su negativa a incrementar su gasto en defensa al 5% del Producto Interno Bruto (PIB), tal como exigió la alianza atlántica. Trump aseguró que negociará directamente un acuerdo comercial para “hacer que España pague el doble” por no cumplir con esta meta, en un tono bronco y desafiante que marcó uno de los momentos más tensos del encuentro. La cumbre, organizada bajo la influencia y diseño del mandatario estadounidense, concluyó con la aprobación unánime de una declaración final que obliga a los 32 países miembros a elevar sus presupuestos de defensa hasta ese umbral para el año 2035. Esta medida representa un aumento drástico en comparación con el 2% que muchos países, incluyendo España, consideran suficiente para cumplir con sus compromisos dentro de la OTAN. España, sin embargo, mantiene su posición firme y ha reiterado que un 2.1% es suficiente, postura defendida públicamente por el presidente Pedro Sánchez y que contrasta con la exigencia estadounidense. Trump no dudó en expresar su descontento: “Es terrible lo que ha hecho España. Es el único país que no va a pagar toda la aportación, se quieren quedar en un 2%. Es terrible”, afirmó durante la rueda de prensa final, escoltado por los influyentes secretario de Estado, Marco Rubio, y secretario de Defensa, Pete Hegseth. El presidente estadounidense no solo criticó a España, sino que también amenazó con medidas económicas para compensar ese supuesto “viaje gratis” en materia de seguridad: “Vamos a negociar un acuerdo comercial con España, y vamos a hacer que paguen el doble”, sentenció, dejando claro que asumirá personalmente esas negociaciones, una iniciativa que podría implicar medidas arancelarias o restricciones sobre bienes europeos y que tensiona aún más las relaciones entre Washington y Madrid. Este episodio se suma a la imagen de un Trump decidido a mostrar resultados concretos de la cumbre para justificar su política de presión sobre los aliados, marcando un cambio radical en la dinámica interna de la OTAN, donde Estados Unidos reclama un mayor peso y compromiso en defensa. Pero las controversias no se limitaron al campo económico-militar. Trump también defendió con vehemencia la operación militar estadounidense contra instalaciones nucleares iraníes, que según él, “ha aniquilado totalmente” el programa nuclear de Irán. Sin embargo, su evaluación ha sido cuestionada por informes preliminares de inteligencia que sugieren un impacto menor al anunciado. A pesar de ello, Trump descalificó a los críticos como “auténtica escoria” y anunció que retomará las negociaciones nucleares con Irán la próxima semana, aunque con escasa certeza sobre un acuerdo definitivo. El viaje del presidente a Países Bajos estuvo marcado por un trato excepcional. Trump fue recibido en el palacio real, donde compartió desayuno con los reyes Guillermo Alejandro y Máxima, y disfrutó de cenas y una hospitalidad poco habitual para un mandatario extranjero. Esta atmósfera de mimo y respeto fue potenciada por el primer ministro neerlandés, Mark Rutte, quien no escatimó elogios hacia Trump, llegando a llamarlo “papi” en público, una muestra inusual de adulaciones que reflejan la estrategia para mantener la cohesión de la alianza bajo la fuerte influencia estadounidense. En una rueda de prensa, mientras Trump comparaba el conflicto entre Israel e Irán con “dos niños en el patio de la escuela que pelean y luego se detienen”, Rutte interrumpió para decir: “Y entonces papi a veces tiene que usar un lenguaje fuerte para hacerlos parar”, provocando risas y una evidente complicidad. Trump se mostró complacido con estas expresiones, afirmando que “le gusta” y que “le caigo bien”. La cumbre de La Haya, por tanto, será recordada no solo por su giro hacia un gasto militar más elevado y una mayor exigencia de compromiso a los aliados, sino también por la teatralidad política de su protagonista norteamericano, que combina amenazas económicas, defensa inquebrantable de sus políticas militares y una relación de sumo respeto con los anfitriones europeos, en una estrategia destinada a consolidar su liderazgo dentro de la OTAN y proyectar fuerza ante sus adversarios globales. El pulso con España y la firmeza en la postura frente a Irán marcan el tono de un Trump que no parece dispuesto a ceder terreno en sus demandas, y que encara la alianza transatlántica con una mezcla de exigencia, diplomacia agresiva y teatralidad política, dejando claro que, para él, mantener la seguridad global pasa por que sus socios europeos “paguen lo que deben”.
OTAN aprueba gasto militar récord

La alianza acuerda elevar inversión en defensa al 5% del PIB para 2035, en respuesta a desafíos globales y presión estadounidense Por Arturo F. Guzmán En una cumbre marcada por la firme influencia del presidente Donald Trump, los 32 países miembros de la OTAN acordaron este miércoles en La Haya un incremento sustancial en sus presupuestos de defensa, estableciendo un ambicioso objetivo del 5% del Producto Interno Bruto (PIB) para el año 2035. Este nuevo compromiso supera con creces la meta previa del 2%, alcanzada apenas por 22 naciones en 2023, y representa un impulso decidido para fortalecer las capacidades militares europeas y canadienses, multiplicar la producción y adquisición de armamento, y reforzar la seguridad colectiva frente a amenazas persistentes. La declaración final de la reunión enfatiza la amenaza a largo plazo planteada por Rusia y el compromiso con el apoyo a Ucrania, aunque omite referencias a otros desafíos globales como China, Irán o Corea del Norte, y prescinde de compromisos sobre cambio climático o igualdad de género, marcando un giro hacia prioridades estrictamente militares. El acuerdo contempla dos componentes: un gasto mínimo del 3.5% del PIB destinado a partidas militares tradicionales —salarios, pensiones, operaciones y equipamiento— y un adicional del 1.5% para inversiones en infraestructuras, innovación y protección de fronteras con usos civiles y militares. Cada país deberá informar anualmente sobre su progreso hacia estas metas. La cumbre también evidenció tensiones internas, especialmente con España, cuyo gobierno rechazó comprometerse a alcanzar el 5%, argumentando que “una alianza se basa en qué capacidades aporta cada Estado”, según declaró el presidente Pedro Sánchez. Por su parte, Trump criticó duramente a España por no aumentar suficientemente su gasto, advirtiendo repercusiones comerciales. En un ambiente cuidadosamente diseñado para evitar confrontaciones, el primer ministro neerlandés Mark Rutte elogió efusivamente a Trump, calificándolo literalmente como “papito” por su liderazgo decisivo en la presión sobre los aliados y sus acciones recientes contra Irán. En paralelo, Trump anunció que Estados Unidos iniciará conversaciones con Irán la próxima semana, tras recientes bombardeos a instalaciones nucleares iraníes, mientras destacó una tregua “muy bien” entre Israel e Irán, señalando el agotamiento mutuo tras años de conflicto. Esta cumbre, más breve y comedida que en ocasiones anteriores, refleja la nueva dinámica de la OTAN bajo la fuerte influencia estadounidense, que busca elevar la inversión militar y recalibrar las prioridades de la alianza frente a un escenario geopolítico cada vez más complejo.
Abinader respalda llamado de Trump a la paz en medio de escalada bélica

El presidente dominicano evita posicionamiento directo sobre conflicto Israel-Irán, pero apoya diálogo mientras EE.UU. presiona a Latinoamérica para alinearse Por Theo N. Guzmán En un gesto de cauteloso equilibrio diplomático, el presidente Luis Abinader respaldó este lunes el llamado del mandatario estadounidense Donald Trump a trabajar por la paz, sin abundar en críticas hacia Irán ni adhesiones explícitas a la ofensiva militar liderada por Washington. Sus declaraciones llegan en un momento crítico: horas antes, el Departamento de Estado urgió a los países latinoamericanos a definir de qué lado están ante el conflicto que sacude al Medio Oriente desde el 13 de junio. Entre la paz y la presión: la delicada postura dominicano Durante su encuentro semanal con la prensa en el Palacio Nacional, Abinader evitó pronunciarse sobre los bombardeos estadounidenses del sábado contra instalaciones nucleares iraníes —que Trump calificó como un \»éxito\» para neutralizar la amenaza atómica—, pero enfatizó su seguimiento hora por hora de la crisis. Coincidimos en la necesidad de trabajar por la paz, afirmó, sin mencionar directamente a Teherán ni a Israel. Su prudencia contrasta con el tono exigente de Washington. Una alta funcionaria del Departamento de Estado advirtió en vísperas de la Asamblea de la OEA: Es momento de decidir si apoyan a un régimen patrocinador del terrorismo en clara referencia a Irán. La presión busca aislar diplomáticamente a Teherán, pero Abinader optó por el pragmatismo: destacó que el 90% del petróleo que importa República Dominicana proviene de EE.UU. (crudo WTI), minimizando el riesgo de desabastecimiento. Misiles y diplomacia: la crisis que redefine alianzas El ataque estadounidense del sábado —con blancos en Fordo, Natanz e Isfahán— marcó un punto de no retorno en la escalada. Trump justificó la operación como una acción preventiva contra el terrorismo nuclear, mientras Irán respondió con ataques a bases de EE.UU. en Catar e Irak. Abinader, sin embargo, evitó cualquier juicio sobre estas acciones, enfocándose en la estabilidad económica: El petróleo afectado por el conflicto solo representa el 30% de la producción global, aseguró, proyectando contención en los precios. La OEA como termómetro geopolítico El escenario se tensará este miércoles en Antigua y Barbuda, donde la 55° Asamblea de la OEA podría convertirse en un campo de batalla diplomático. Mientras EE.UU. presiona por una condena unánime a Irán, países como México y Bolivia han mostrado resistencias a alinearse automáticamente. Abinader, en su estilo característico, parece navegar aguas intermedias: apoya el discurso de paz, pero elude compromisos que puedan afectar relaciones clave. Claves del conflicto – 22/jun: EE.UU. bombardea instalaciones nucleares iraníes. – 23/jun: Irán ataca bases estadounidenses en Catar e Irak. – 24/jun: Departamento de Estado urge a Latinoamérica a \»definir su bando\». – RD: Abinader prioriza estabilidad petrolera y evita confrontación. En un mundo donde las balas pesan más que las palabras, la diplomacia dominicana elige —por ahora— el silencio estratégico. La pregunta es cuánto durará ese equilibrio.