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Gobierno Trump en batalla legal por bloquear beneficios de salud a inmigrantes 

¿Es justo negar acceso a programas esenciales a quienes más lo necesitan?

Por Julio Guzmán Acosta

Washington, D.C.– La Administración del presidente Donald Trump enfrenta una fuerte oposición legal tras la enmienda a una demanda presentada por la Unión Estadounidense de Libertades Civiles (ACLU), que impugna la directiva del Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) que restringe el acceso de inmigrantes legales e indocumentados a beneficios federales de salud y asistencia social.

Esta reciente política modifica una norma vigente desde 1996, conocida como PRWORA, que permitía a inmigrantes indocumentados y portadores de residencia permanente acceder a programas como Medicaid, asistencia nutricional (SNAP), subsidios de la Ley de Cuidado de Salud a Bajo Precio, así como a beneficios estatales y locales como Head Start, dirigido a niños menores de cinco años.

El secretario del HHS, Robert F. Kennedy Jr., defendió la medida argumentando que busca “restaurar la integridad de los programas sociales federales” y proteger los recursos de los contribuyentes estadounidenses, asegurando que “durante demasiado tiempo” se ha incentivado la inmigración ilegal mediante el uso de fondos públicos.

Frente a esta postura, la ACLU y otros grupos defensores han llevado la disputa a un tribunal federal en el estado de Washington, denunciando que excluir a niños y familias inmigrantes de programas esenciales es “ilegal y un ataque directo” a quienes más dependen de ellos. Ming-Qi Chu, subdirectora del Proyecto de Derechos de la Mujer de la ACLU, enfatizó que esta política contradice la ley y el propósito original del Congreso.

La demanda advierte que los recortes y demoras provocados por esta directiva ponen en riesgo los servicios vitales de salud, educación y asistencia social de más de 800,000 niños y familias, exacerbando la vulnerabilidad de comunidades ya afectadas.

Este enfrentamiento legal pone en el centro del debate la tensión entre las políticas migratorias restrictivas y el respeto a los derechos humanos y sociales de quienes contribuyen a la sociedad estadounidense. Mientras el litigio avanza, millones de inmigrantes aguardan la resolución que definirá su acceso a servicios esenciales para su bienestar y desarrollo.