Dan Driscoll presentó su renuncia como secretario del Ejército de Estados Unidos después de 18 meses en el cargo. Aunque la Casa Blanca no reveló oficialmente los motivos, medios estadounidenses atribuyen su salida a enfrentamientos con Pete Hegseth por la destitución de altos mandos y el futuro de los programas de modernización militar.
Por Redacción Internacional / Umbral
Washington, 1 de septiembre de 2026. El secretario del Ejército de Estados Unidos, Dan Driscoll, presentó su renuncia después de apenas 18 meses en el cargo, convirtiéndose en la más reciente salida de un alto funcionario militar en medio de una profunda reorganización de la cúpula del Pentágono.
La Casa Blanca confirmó la dimisión, aunque hasta el momento no ha ofrecido una explicación oficial sobre las razones que llevaron a Driscoll a abandonar el puesto.
La portavoz de la Casa Blanca, Anna Kelly, destacó la gestión del funcionario y aseguró que había sido altamente efectivo en la ejecución de la agenda del presidente Donald Trump, particularmente en materia de preparación militar, operaciones y negociaciones internacionales.
Tensiones con Pete Hegseth, principal causa señalada
Aunque oficialmente no se ha comunicado el motivo de la renuncia, medios estadounidenses apuntan a meses de enfrentamientos profesionales y personales entre Driscoll y el secretario de Defensa, Pete Hegseth.
Las principales diferencias estuvieron relacionadas con la política de personal aplicada por Hegseth y con las destituciones de varios generales cercanos a Driscoll que participaban directamente en sus proyectos para modernizar y transformar el Ejército estadounidense.
Una fuente familiarizada directamente con la situación dijo a Defense One que Driscoll había trasladado a la Administración su preocupación porque las decisiones de Hegseth estaban dificultando los planes de transformación y preparación del Ejército.
Según esa versión, la eliminación o desplazamiento de altos mandos responsables de esos programas constituyó una de las principales causas de su salida.
La destitución del general Randy George agravó las diferencias
Uno de los puntos de mayor fricción habría sido la destitución, en abril, del jefe del Estado Mayor del Ejército, general Randy George, considerado uno de los principales aliados profesionales de Driscoll.
Hegseth pidió a George que abandonara el cargo antes de completar su período y pasara anticipadamente al retiro.
Driscoll manifestó públicamente su respeto por George durante una comparecencia ante el Congreso y explicó que, tras enterarse de su destitución, visitó personalmente al general junto a su familia.
George formaba parte del equipo que promovía reformas tecnológicas y operativas dentro del Ejército.
La salida de George fue seguida por las de otros oficiales vinculados a los programas de transformación impulsados por Driscoll, entre ellos altos mandos responsables de entrenamiento, operaciones en Europa y modernización militar.
Diferencias por la modernización y los drones
Otro foco de conflicto estuvo relacionado con el futuro tecnológico del Ejército.
Driscoll había convertido la incorporación acelerada de drones, sistemas antidrones y nuevas tecnologías en uno de los ejes principales de su gestión.
Sin embargo, tras los cambios ordenados por Hegseth, algunos de esos programas fueron revisados o frenados. Associated Press señala que una unidad estadounidense desplegada en Europa recibió instrucciones de terminar un programa mediante el cual fabricaba sus propios drones, una iniciativa vinculada al proceso de modernización respaldado por Driscoll.
El secretario saliente había sido presentado por Trump como un dirigente dispuesto a transformar las estructuras tradicionales del Ejército y reducir la burocracia que ralentiza la incorporación de nuevas tecnologías.
Diferencias sobre los altos mandos
Las decisiones de Hegseth sobre los generales constituyeron otro elemento central del deterioro de la relación.
NPR señala que, cuando Hegseth asumió el Departamento de Defensa, el Ejército estadounidense tenía diez generales de cuatro estrellas en servicio activo y que actualmente esa cifra se ha reducido a cinco.
El medio añade que las diferencias sobre ascensos, destituciones y selección de altos mandos fueron consideradas uno de los principales factores del distanciamiento entre ambos funcionarios.
El Washington Post reportó además que las diferencias entre Hegseth y Driscoll no fueron exclusivamente institucionales. Según personas conocedoras de la relación, existieron también fricciones personales y discrepancias sobre el grado de subordinación que Hegseth esperaba del secretario del Ejército.
Una nueva salida en la cúpula militar
La dimisión de Driscoll se produce después de una sucesión de destituciones y renuncias de altos funcionarios civiles y militares durante la gestión de Hegseth.
Medios estadounidenses describen el proceso como una amplia reorganización —y algunos como una “purga”— de la alta dirección de las Fuerzas Armadas.
Entre quienes han abandonado sus cargos figuran el general Randy George y otros altos responsables del Ejército, la Armada y diferentes estructuras militares.
La salida de Driscoll deja además al Ejército estadounidense en una situación excepcional, sin un secretario civil permanente confirmado por el Senado y sin un jefe del Estado Mayor permanente confirmado para sustituir a George.
¿Por qué renunció Dan Driscoll?
A falta de una explicación oficial, los elementos conocidos permiten identificar cuatro factores principales:
- Sus reiterados enfrentamientos con Pete Hegseth sobre la conducción del Ejército.
- La destitución de generales aliados de Driscoll, especialmente Randy George, que formaban parte de su equipo de transformación militar.
- Las diferencias sobre los programas de modernización, drones y preparación tecnológica del Ejército.
- Las discrepancias sobre nombramientos, ascensos y autonomía en la conducción de la institución militar.
Por ahora, ninguna de estas razones ha sido presentada oficialmente por la Casa Blanca como causa única de la dimisión. La versión oficial se ha limitado a reconocer la salida y elogiar el desempeño de Driscoll.