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Francia inicia el curso escolar sin teléfonos móviles en las aulas

Francia estrena el curso escolar con una de sus medidas educativas más ambiciosas frente a la sobreexposición digital: alumnos sin teléfonos móviles durante la jornada escolar, desde los primeros niveles hasta el liceo.

Por Redacción Internacional | Umbral

La prohibición se extiende desde este curso a los liceos franceses, mientras el Gobierno de Emmanuel Macron insiste en limitar también el acceso de los menores de 15 años a las redes sociales.

París. Francia ha dado un nuevo paso en su estrategia para reducir la presencia de las pantallas en la vida escolar. Desde el inicio del curso 2026-2027, los alumnos franceses deberán permanecer sin teléfonos móviles durante la jornada educativa, una medida que ahora se extiende también a los liceos y completa la prohibición que ya existía en escuelas y colegios. 

La decisión forma parte de una política más amplia impulsada por el Gobierno del presidente Emmanuel Macron para limitar la sobreexposición de niños y adolescentes a dispositivos digitales y recuperar espacios destinados a la concentración, la convivencia, el deporte, la lectura y el aprendizaje.

Una escolaridad completa sin móviles

El Ministerio de Educación Nacional francés confirmó que, a partir de la rentrée de 2026, el uso de teléfonos móviles y otros dispositivos conectados queda prohibido en escuelas, colegios y liceos, así como durante determinadas actividades educativas realizadas fuera de los centros. Existen excepciones para estudiantes que necesiten estos equipos por razones de discapacidad o determinadas condiciones de salud. 

Cada establecimiento podrá determinar la manera práctica de mantener los dispositivos apartados durante el horario escolar, en coordinación con profesores, familias y autoridades educativas. 

La medida alcanza este año a unos 11,6 millones de estudiantes dentro del sistema educativo francés. El Gobierno sostiene que la reducción de la exposición a las pantallas puede favorecer la atención y contribuir a mejorar el clima escolar. 

Cinco horas diarias frente a las pantallas

Las autoridades francesas fundamentan parte de su preocupación en el elevado tiempo que los adolescentes dedican a los dispositivos digitales.

Según datos divulgados por el Ministerio de Educación a partir de un estudio de IPSOS para el Centro Nacional del Libro, los jóvenes franceses de entre 15 y 19 años pasan en promedio 5 horas y 19 minutos diarios frente a las pantallas. 

El Gobierno relaciona una exposición excesiva con dificultades de concentración, alteraciones del sueño, aislamiento, desinformación y riesgos vinculados al ciberacoso, aunque reconoce al mismo tiempo que las herramientas digitales pueden tener un importante valor pedagógico cuando son utilizadas de manera adecuada. 

Macron apuesta por una escuela con menos pantallas

Emmanuel Macron ha convertido la protección de los menores frente a determinados usos de la tecnología en uno de los temas de su agenda política.

Su planteamiento parte de la idea de que niños y adolescentes necesitan espacios donde puedan aprender y relacionarse sin la presencia permanente del teléfono móvil.

La política educativa francesa pretende, por tanto, que el tiempo liberado del teléfono sea ocupado también con actividades deportivas, culturales y educativas que favorezcan nuevas formas de socialización entre los estudiantes. 

El debate francés tiene repercusión más allá de sus fronteras porque numerosos países enfrentan la misma pregunta: ¿hasta qué punto debe intervenir el Estado para limitar el uso de teléfonos y redes sociales entre los menores?

La batalla por prohibir las redes sociales a menores de 15 años

El Gobierno francés ha intentado ir todavía más lejos.

Macron respaldó una legislación destinada a impedir que los menores de 15 años utilizaran determinadas redes sociales y que contemplaba mecanismos de verificación de edad.

Sin embargo, el Consejo Constitucional francés bloqueó en agosto la prohibición, al considerar que la medida restringía de manera desproporcionada las libertades de expresión y comunicación y que necesitaba mayores garantías jurídicas relacionadas, entre otros aspectos, con la protección de los datos personales. 

Por tanto, es importante diferenciar ambas medidas: la prohibición de los teléfonos móviles en los centros educativos sí entra en vigor este curso, mientras que la prohibición general de las redes sociales para menores de 15 años no está actualmente vigente en los términos originalmente aprobados.

Macron ha pedido al Gobierno reformular el proyecto para intentar aprobar una nueva versión compatible con las exigencias constitucionales y europeas. 

Un debate que atraviesa a toda una generación

La decisión francesa se produce cuando los teléfonos inteligentes se han convertido en una extensión de la vida cotidiana de millones de jóvenes.

Mensajería instantánea, redes sociales, vídeos, música, juegos, información y relaciones personales pasan cada vez más por un dispositivo que acompaña a los adolescentes desde que despiertan hasta poco antes de dormir.

La tecnología ofrece enormes oportunidades educativas y facilita el acceso inmediato al conocimiento. Pero la discusión ya no parece centrarse únicamente en las ventajas de estar conectado, sino también en cuándo desconectarse.

Francia ha decidido que, al menos durante las horas de clase, la respuesta debe ser clara: el teléfono puede esperar.

 

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