UMBRAL, MARCAMOS TENDENCIA 

La identidad nacional expresada a través del merengue y la bachata

Declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO en 2016, este ritmo alegre y vibrante ha traspasado fronteras, convirtiéndose en uno de los símbolos internacionales del país. Por Julio Disla   La República Dominicana es una tierra rica en cultura y tradiciones, y su música típica es uno de los aspectos más representativos de su identidad. A través de los siglos, los dominicanos hemos desarrollado una gama de estilos musicales que reflejan la historia, la mezcla étnica y las experiencias cotidianas de su pueblo. Entre los géneros más conocidos y representativos de la música dominicana están el merengue y la bachata, pero también existen otros estilos tradicionales que son parte esencial de su legado cultural. El merengue es sin duda el género musical más emblemático de la República Dominicana. Declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO en 2016, este ritmo alegre y vibrante ha traspasado fronteras, convirtiéndose en uno de los símbolos internacionales del país. Para Rafael Chaljub Mejía, uno de los más estudiosos de este género musical, “siempre hubo una versión urbana del merengue, más pulida y elaborada, el merengue de orquesta; pero lo mayoritario fue el merengue típico rural, el de enramada y de gallera, o merengue de línea, como también suele llamársele”. “Ese ritmo, inicialmente basado en el acordeón, la güira y la tambora, lo adoptó el pueblo y lo hizo suyo espontáneamente a finales de los setenta del siglo XIX, y se tocó y se bailó a través de los tiempos”, (Ver Chaljub, Mejía Rafael, Antes De Que Te Vayas, pag 11). El merengue típico tiene raíces en la música africana, europea y aborigen, reflejando la mezcla de culturas que conforman la identidad dominicana; y tal como destaca Chaljub, se remonta al siglo XIX, como una fusión de bailes y músicas populares que fue evolucionando en las zonas rurales. A pesar de que su inicio fue en los sectores pobres y humildes, el merengue gano influencia en los grupos dominantes cuando el dictador Rafael Leónidas Trujillo lo promovió como símbolo de identidad nacional. El merengue tradicional típico se toca con instrumentos como el acordeón, la güira y la tambora, cada uno aportando una sonoridad particular. La güira es un instrumento de percusión metálico que marca el ritmo rápido y constante, mientras que la tambora, un tambor de doble cara, añade una compleja percusión sincopada. El acordeón, por su parte, es encargado de las melodías principales, producido a oído, lo que le da al merengue típico su sonido distintivo. Evolución y popularidad A lo largo del siglo pasado (XX), el merengue se expandió, evolucionando hacia formas más modernas y urbanas. Figuras como Joseito Mateo, Johnny Ventura, Wilfrido Vargas, Los Hermanos Rosario, Fernando Villalona, Sergio Vargas, Juan Luis Guerra, entre otros, llevaron el merengue a la escena internacional, adaptándolo a nuevos públicos sin perder su esencia. Hoy en día, el merengue, ya sea en la versión típica o llamado moderno, sigue siendo una música de celebración, presente en fiestas, carnavales y eventos de toda índole. Relación Perico Ripiao con el merengue típico El término “Perico Ripiao” para referirse al merengue típico dominicano tiene varias explicaciones populares, aunque la más aceptada está relacionada con el lugar y una situación específica. Originalmente se decía Ripiao perico, de acuerdo con Huchy Lora, para referirse a la comercialización del broche de oro que la naturaleza les otorgó a las mujeres para darles encanto a los hombres. Sin embargo; un creativo comerciante que estableció un Boulder o “casa de diversión” en Santiago de los Caballeros invirtió el orden de los términos, bautizándolo con el nombre de “Perico Ripiao. En ese lugar, los músicos tocaban el merengue tradicional o típico para animar a los asistentes, y con el tiempo, la expresión Perico Ripiao se asoció con ese género del merengue que era interpretado con acordeón, güira y tambora.  Otra versión del nombre hace referencia al carácter festivo y alegre de la música. “Ripiao” en el argot dominicano puede referirse a algo desgarrado o descontrolado, lo cual describe la energía vibrante y rápida de este tipo de merengue. Así Perico Ripiao” evocaría una música tan rápida y alegre que parece “desgarrar” al oyente con su ritmo contagioso producido a oído. Figuras destacadas del merengue típico En la historia del merengue típico dominicano, varias figuras han sido fundamentales para el desarrollo y popularización, tanto a nivel nacional como internacional. Estos músicos han contribuido a la evolución del género, manteniendo sus raíces mientras lo adaptaban a nuevas épocas; entre los cuales se destacan Ñico Lora, Tatico Henríquez, Rafaelito Román, Fefita La Grande, El Ciego de Nagua, Agapito Pascual, entre otros. La sugerencia de Rafael Chaljub Mejía Rafael Chaljub Mejía sugiere al Banco de Reservas, en la persona de su presidente ejecutivo, licenciado Samuel Pereyra, la realización de una obra titulada “Reservas del Merengue Típico, tal y como se hizo con la selección de merengues de antología, interpretados por una orquesta de elevadísima calidad y cantados por grandes glorias del merengue. Chaljub dice que la música del merengue típico “siempre ha sido las más discriminada, a pesar de la dulzura de su ritmo, de la riqueza de sus letras, de haber sido la música que ha acompañado al pueblo y ha contado la historia, durante más de siglo y medio, y de haber producido tantos artistas de la composición, la música y el canto como: Ñico Lora, Matoncito, Pedro Reynoso, Bartolo Alvarado, Tatico Henríquez y otros que ya nos dejaron y otros más que viven y están activos en estos tiempos. Recojamos esa tradición en una selección bien hecha de merengues típicos, bien representativos, y hagamos esa otra “Reservas”, en beneficio de la cada vez más disminuida memoria histórica de los dominicanos”. Rafael Chaljub Mejía Aunque no es músico, Rafael Chaljub Mejía es una figura esencial en la historia del merengue típico como investigador, historiador y promotor del género. Sus estudios y escritos han documentado la evolución del merengue típico, asegurando que las generaciones futuras comprendan y valoren este patrimonio cultural de la nación dominicana. No es posible

El ambiente en las aulas

Por Rafael Chaljub Mejía   En un registro hecho por la Policía Escolar en un liceo de Santiago, a los estudiantes registrados se les ocuparon 115 celulares, numerosos objetos prohibidos, entre ellos vapes o cigarrillos electrónicos, impregnados de nicotina y los cuales algunos de sus usuarios suelen introducirles otras sustancias mucho. más dañinas para la salud. Ahora mismo, en las redes sociales circula un video en el cual un par de estudiantes irresponsables hacen figuras en sendos motores a la carrera en los mismos pasillos llenos de estudiantes de un liceo. Consulta a un profesor y me dice que es frecuente descubrir alumnos introduciendo objetos prohibidos, incluso armas blancas y de fuego a los recintos escolares. Y otras cosas atentatorias a la salud y al pudor que no son sino elementos de la división que va ganando cuerpo. Es la sociedad entera la que va en declive, pero eso no puede excusar la indiferencia ante la anarquía y el desenfreno que van creciendo en las aulas, las que debieran ser la primera línea de defensa de los valores y las normas correctas en que debe sustentarse. una sociedad. La situación es muy grave, la engendra el mismo sistema imperante. La autoridad del maestro está tan disminuida que si algún profesor intenta averiguar lo que uno de sus alumnos transporta en su mochila hacia el aula, tiene que obtener primero un permiso expreso de la Fiscalía. El papá y la mamá están cada vez más desvinculados de la escuela, ajenos al deber de la supervisión responsable de sus hijos. Luchemos por cambiar de raíz la sociedad decadente en la que vivimos, y construir una nueva, positivamente distinta, basada en normas y valores elevados. Y, como parte de esa lucha, empezamos a enfrentar de conjunto los graves problemas que están viciando el ambiente de la escuela. El Estado, en primer plano. Los padres y su responsabilidad desde el hogar, los profesores y la suya y los estudiantes, que en modo alguno pueden hacerse los desentendidos y los manganzones, cuando ellos también tienen deberes muy serios que cumplir. No sé si alguna vez la ADP se ha planteado convocar un congreso nacional o un evento así, donde, en el mejor espíritu de cooperación, se aborde el problema del orden y la decencia en las aulas, factores indispensables para la enseñanza y el aprendizaje. y al final de ese evento se propongan las soluciones correspondientes.

El día que conocí al comandante Pichirilo

RAFAEL CHALJUB MEJIA   La guerra recién había terminado, yo había viajado a la capital a rendir informes sobre la marcha del trabajo político del “Catorce de Junio” en los campos de Nagua. Amaury Germán, en cuya casa materna estaba yo hospedado, me invitó a acompañarlo a casa de su tío Héctor Aristy, en los alrededores del parque Eugenio María de Hostos. En la residencia, cuidada celosamente por hombres ranas, se encontraban, además del antiguo ministro del Gobierno Constitucionalista y varios personajes de la revolución, como Manolo Bordas. También estaba Pichirilo Mejía, un hombre medio gordo, mediana estatura, dicharachero, pelo canoso y la voz ronca. Amaury me lo presentó, Pichirilo intercambió algunas palabras conmigo y siguió su conversación. Se hablaba de la salida de los jefes militares y civiles constitucionalistas hacia el exterior. Seguí atentamente a Pichirilo y noté cuando con énfasis especial y como quien remata un discurso expresó: “Yo no me voy, mientras quede un solo soldado extranjero pisoteando el suelo de mi país”. Ramón Emilio Mejía del Castillo, por su nombre propio, de La Romana, hábil marinero, repudió la tiranía trujillista y se fue al exilio; en la fallida expedición de Cayo Confites, al oriente de Cuba en 1947, conoció personalmente a Fidel Castro. En 1956 formó parte de la tripulación del legendario yate Gramma, en el que, desde México, Fidel y sus compañeros llegaron a Cuba el 2 de diciembre. Durante la guerra de abril de 1965, Pichirilo se convirtió en leyenda, jefe del comando San Antón, donde el patriotismo y la valentía había que probarlos a pocos metros de las tropas invasoras. Se decía que, bajo el fuego atronador de los fusiles y los morteros yanquis, Pichirilo respondía con ráfagas de su ametralladora, al llamado de: “Ríndate, Pichirilo”, que por unos potentes altavoces y en un estropeado español, le hacían los invasores. El odio persiguió a Pichirilo más allá de la guerra y la noche del 12 agosto de 1966, ya con Balaguer en el poder, el comandante cayó herido por la espalda, por dos terroristas que se refugiaron en el recinto amurallado de la Aduana. Tras horas de agonía, el indómito comandante de los frentes de combate, sucumbió a sus heridas y perdió al fin la batalla que todos perdemos contra la muerte. En los hombros de la ira y el dolor, una sollozante multitud, marchando a paso rítmico y lanzando consignas de combate, llevó el cadáver de este hijo y símbolo de la bravura de su pueblo, al cementerio de la avenida Independencia.

Deme la receta, camarada

RAFAEL CHALJUB MEJIA   Sri Lanka me ha parecido siempre muy distante, en lo geográfico y, aunque suene mal, también en lo político. Pero ahora la realidad me da en la cara y me pone a ese país y a su pueblo muy cerquita, y demasiado alto. Acudí al mataburro de las redes sociales y confirmo Sri Lanka es el antiguo Ceilán, al sur de la India, en el océano Índico, con 28 millones de habitantes y recién el pasado 21 se celebraron elecciones y para mi sorpresa las ganó el candidato de un movimiento comunista, nombrado Janatha Vimukthi Peranuma, en español, Frente de Liberación Popular. Toda una hazaña en estos tiempos de Milei y Netanyahu, en los cuales, en la muy culta y civilizada Francia, una burguesía imperialista resulta tan democrática que realiza una maniobra tramposa, como el más hábil de los carteristas: le escamotea la presidencia a la izquierda ganadora y se la otorga a la derecha derrotada. En cambio, en la muy subdesarrollada Sri Lanka gana las elecciones un candidato en cuyas manifestaciones se levantaban grandes fotos de Carlos Marx y Vladimir Lenin. El ganador, ahora mi camarada Anura Kumara Dissanayake, parece ser un hombre de muchas luces. En la década de los setenta encabezó un levantamiento armado, hizo lo mismo en los noventa, luego, hizo la revisión autocrítica correspondiente, ensayó otro camino, cambió de táctica y cambió el fusil de tiro rápido por el “pacífico cupón electoral”, como decía el Men, y en un país donde el prejuicio religioso debe tener un peso muy grande, mi nuevo camarada hizo la hazaña, con Marx y Lenin como referencias y la hoz y el martillo como símbolos. Ha hecho que el mundo mire hacia su país y que los que hemos levantado y seguimos levantando esos mismos emblemas, nos confirmemos en la seguridad de que las esperanzas reverdecen cuando uno menos lo espera y a veces, donde uno menos lo espera. Vamos, camarada presidente Anura Kumara Dissanayake, procure usted ser digno de la confianza y el poder que le ha otorgado su pueblo, por nada del mundo se deje usted tumbar, mientras yo, admirado por su proeza, le pido una sola cosa, y ya que aquí, en este país, hemos hecho de todo o casi todo, sin poder encontrar la forma de que los revolucionarios nos acerquemos siquiera a las puertas del poder; aunque debe usted andar muy ocupado, dígame usted cómo lo hizo, oiga mi demanda y deme la receta, camarada.

Hablemos claro

RAFAEL CHALJUB MEJIA   La comisión que revisó el proyecto que crea la Dirección Nacional de Inteligencia ha terminado su trabajo. Dice que en la revisión tomaron parte juristas, representantes de la sociedad civil, del empresariado y la Sociedad Dominicana de Diarios (SDD). Muy bien que el presidente demostrara otra vez que es sensible y sabe escuchar las críticas, que se aceptaran modificaciones y enmiendas y que la SDD se muestre satisfecha por las modificaciones que se lograron. Pero aclárenme. El texto original decía que, si esa DNI considera que alguien tiene informaciones peligrosas para la seguridad del Estado, ese organismo puede apresarlo, interrogarlo y si el sospechoso no declara lo que el DNI supone, aunque nadie está obligado a declarar contra sí mismo, entonces viene una acusación y una posible condena de tres años de cárcel como mínimo. Una monstruosidad propia de las peores dictaduras militares. Tengo informaciones de que los oficiales de inteligencia que sometieron el proyecto, de factura extranjera, por supuesto, han defendido con uña y diente su propuesta, bajo el argumento de que deben dictarse leyes más drásticas para combatir los delitos cibernéticos. Correcto. Pero no a costa del derecho a la intimidad individual, ni de los otros derechos ciudadanos. Aquí hace años que no existe persecución política como política de Estado; pero nadie puede prever lo que pueda pasar en el futuro. Si algo ha costado caro a este pueblo ha sido la conquista del margen de libertad política que tenemos, y si por algo hay que pelear como leones es precisamente por mantenerla y ampliarla. Yo sé de lo que estoy hablando y como no puede relajarse la vigilancia ni perderse el espíritu crítico, fui de los primeros en criticar ese aspecto del proyecto. Es lamentable el silencio y la indiferencia de gran parte de las fuerzas progresistas ante problemas políticos concretos como este, como si no fueran las primeras en verse afectadas por una legislación de ese tipo en el futuro. Ojalá que a quienes revisaron la ley no se les haya pasado por alto la amenaza a la libertad personal, al derecho a la intimidad y a todos los derechos democráticos. Confío con firmeza en que, en caso de que la parte a la que me refiero no haya sido corregida, el presidente Luis Abinader hará su propia revisión y él mismo se encargará de corregirla y no dejar que una legislación así forme parte de su legado.

Aclaren eso, señores

RAFAEL CHALJUB MEJIA   Es indispensable que los señores responsables del Hospital Materno Infantil de Santiago aclaren cuál fue su actitud, el trato y las circunstancias que rodearon la muerte del cantante Juan Cruz, ocurrida el 18 de agosto pasado. Circula la versión de que Juan Cruz fue llevado grave a ese centro médico, que allí se le exigió para ingresarlo la suma de 150 mil pesos que el paciente no tenía encima, aunque tenía su seguro al día, porque su patrón, el Prodigio paga religiosamente las pólizas de los empleados de su agrupación musical; que pasaron horas largas y angustiosas en esa situación, mientras el enfermo se agravaba y la muerte se le venía encima. Se dice que, ante la negativa rotunda de la clínica, los dolientes de Juan Cruz decidieron llevarlo a otro centro y en el camino terminó de morirse. Esto ha consternado al mundo típico, a los seguidores, amigos y parientes del artista. Me dicen que ya el caso está en manos de la institución encargada de la defensa de los afiliados al Seguro Social, y que está en contacto con los familiares de Cruz. El escándalo ya llegó al Congreso Nacional porque el diputado por Santiago, Félix Michell, lo denunció formalmente ante la sala. Sumo mi voz de dolor ante la muerte de un amigo de más de veinte años. Juan Cruz, el Ruiseñor del Norte le bauticé y así lo califico cada vez que presento en mi programa radial algún merengue cantado por él. El viejo Puro tuvo el gesto de amistad de componerme un formidable merengue y quien me lo canta es Juan Cruz. Su muerte me ha sorprendido porque se trataba de un hombre relativamente joven, de apariencia física saludable y me ha causado un gran dolor, porque se me fue otro amigo y por el golpe que esa muerte significa para el merengue típico. Mientras tanto, el nombre y la reputación del Materno Infantil y de sus dirigentes, están quedando demasiado mal parados y son ellos quienes debieran aclarar las cosas. Para que limpien su nombre si es posible y para que cada quien sepa en cuáles manos pone su vida y su salud. Y para averiguar si en este caso se demuestra otra vez que aquí hay médicos para los cuales la vida humana que ellos juraron solemnemente proteger, vale mucho menos que el dinero.

Yo fui testigo

RAFAEL CHALJUB MEJIA   Fui testigo del terremoto del 4 de agosto de 1946, que causó daños en puntos como San Pedro de Macorís, Moca, San Francisco de Macorís, Santiago, Puerto Plata y sobre todo, entró el mar y barrió del mapa a San José de Matanzas, afectó a Samaná, Nagua y casi todo el litoral nordeste. En mi casa, en Las Gordas, había una enramada en la cual se reunían los trabajadores, la familia, los visitantes. Esa tarde, un trueno hondo como venido del mar, rompió el silencio denso del campo viejo. Casi al instante vino el temblor, yo que estaba acostadito sobre una mesa de madera rústica, caí al suelo, y recuerdo cómo, ganados por el pánico, los presentes pedían clemencia a Dios, dándose con el puño sobre el pecho. Mi papá, don Jorge, era el alcalde. El Padre de la Sección, se le llamaba al pedáneo entonces, y sin que nadie la convocara, la gente acudió a mi casa; rápidamente los hombres fueron al bosque, cortaron las varas, las yaguas y los estantes y levantaron una enramada, en el patio delantero. Eso se convirtió en un campamento donde se guareció parte de los moradores del lugar. Mientras las mujeres cocinaban, los hombres volvían fugazmente a sus bohíos a atender algún animal, averiguar cómo andaban las cosas y volvían de nuevo al campamento. Comida y rezo, nunca faltaban. Y como se dice que en tiempos de peligro no hay ateos, hasta a los más incrédulos se les veía rogando misericordia. Tuve siempre buena memoria y entonces me aprendí rezos, cánticos y oraciones que jamás olvidé: Aplaca señor tu ira/ tu justicia y tu rigor/ dulce Jesús de mi vida/ misericordia señor/. Y el merengue típico ha sido tan grande, que aún en la tragedia, la jocosidad le cambiaba las letras a esa oración: Aplaca señor tu güira/ tu tambora y tu acordeón/… y por ahí seguía. Fue retornando la normalidad, pero el miedo seguía. Empezaron los relatos abultados sobre muertos por centenares, supuestos ahogados en Matanzas y El Bajío. No había radio, luz eléctrica ni carretera, tampoco había reloj. Mi lugar desaparecía del mapa cuando llegaba la noche. Una mañana pasó un avión con dirección a Cabrera, creo que por vez primera vi uno de esos aparatos. Luego, las versiones oficiales y de los investigadores contarían las cosas con más profundidad y rigor científico. Yo evoco aquel episodio de mi niñez, como algo que siempre mantengo en la memoria.

Que sería de Venezuela

RAFAEL CHALJUB MEJIA   Aun en el ambiente de plaza sitiada en que tiene que vivir, la Venezuela bolivariana acaba de celebrar sus elecciones. Cada partido hizo campaña libremente, eligió sus candidatos y se expresó por todos los medios. Todo aquel que participó fue porque aceptó competir bajo las reglas del sistema electoral venezolano, regidas por un Consejo Nacional Electoral en el cual la oposición está oficialmente representada. Todos prometieron que aceptarían los resultados. Menos el grupo de María Corina Machado, que llevaba a Edmundo González como candidato presidencial. Estos, desde muchos días antes de las votaciones empezaron a hablar de fraude. Se desató una campaña mediática que hizo aparecer a los ojos de medio mundo como que la oposición tenía el triunfo en las manos y el presidente Nicolás Maduro estaba derrotado. Ahora se comprobó otra vez la influencia abrumadora de ese poder mediático. Aunque el gobierno garantizó la campaña y el voto en plena libertad, a Maduro lo han hecho aparecer como el peor de los dictadores. Increíblemente, esa campaña ha hecho su efecto también en nuestro pueblo hasta el punto de que, si las elecciones no fueran en Venezuela sino aquí, los resultados estarían en veremos. Como se ha repetido, esa campaña pretendía sentar las bases para desconocer los resultados, desatar la violencia, echar a pique la paz civil y crear las condiciones para que la intervención de fuerzas extranjeras les regalara a los derrotados el poder que no conquistaron con los votos. Y como esas fuerzas internacionales también estaban al acecho, a los primeros gritos de fraude entraron en acción, en nombre de la “democracia”. Y quiénes son esos tales: Edmundo González cómplice activo de los grupos paramilitares en Centroamérica en los años ochenta; Corina Machado, inhabilitada legalmente por traición a la patria, después de pedir reiteradamente a Estados Unidos que invada militarme a Venezuela; el gobierno de Biden, fruto del más traumático proceso electoral de toda la historia norteamericana; la OEA, con el inefable Almagro a la cabeza; siete gobiernos de América, entre los cuales, inadmisiblemente, innecesariamente, está el gobierno de nuestro país, criticablemente alineado con ese concierto de fuerzas reaccionarias; hablan de “democracia” en Venezuela, los que reconocieron a Juan Guaidó, cuando, sin elecciones, tan solo con el voto suyo, se eligió y se proclamó presidente. Los que, como Javier Milei respaldan las atrocidades de Israel contra los palestinos. Que sería de Venezuela si semejantes fuerzas internacionales y locales, lograran sus propósitos.

Mi solidaridad con ese esfuerzo

Por principio, soy enemigo cerrado de la censura previa, la mordaza, el silencio impuesto, y todo lo que atente contra la libertad de expresión y cualquier otro derecho democrático.  RAFAEL CHALJUB MEJIA   La ministra de Cultura, doña Milagros Germán, ha declarado estar dispuesta a luchar por el adecentamiento del lenguaje en los medios de comunicación.  Ha tomado medidas iniciales y luce dispuesta a emprender un esfuerzo en esa misma dirección. Me solidarizo completamente con esa causa.  Por principio, soy enemigo cerrado de la censura previa, la mordaza, el silencio impuesto, y todo lo que atente contra la libertad de expresión y cualquier otro derecho democrático.  Pero ¿de cuál libertad de expresión es que estamos hablando? ¿Qué es lo que ha estado ocurriendo a la vista y el oído de todo el mundo? La indecencia, la palabrota morbosa y obscena, el lenguaje desollado, la pornografía y la incitación explícita al vicio, al desenfreno y la promiscuidad sexual, a la embriaguez alcohólica, al consumo de drogas, a la violencia, se difunden abiertamente por todos los medios y eso ha ganado tanta fuerza, al punto de que muchos comentaristas y opinadores, sobre todo los más mediocres, creen que lo que dicen carece de valor y pierde audiencia sino va sazonado con una buena dosis de expresiones indecentes.  Se habla de la necesidad de la educación para enfrentar este mal social. Correcto. Pero ocurre que muchos de los autores de esta mala práctica, no son ningunos analfabetos. Peor todavía.  Esa vulgaridad se ha trasladado a la música, el baile y el canto, si es que puede llamarse así a muchas de las cosas que se escuchan y se ven por los medios. Más grave aún.  Hay gente del pueblo y no poca, especialmente en la juventud, a la que le gusta todo eso y llena los espacios en los cuales tales cosas se presentan. Y el colmo. Más de una vez se ha visto a las grandes premiaciones internacionales reconocer y otorgar galardones a los representantes de esas formas estrafalarias del arte y el lenguaje.  Nada de esto es casual, sino fruto de cálculos y objetivos bien calculados por los grandes poderes de este mundo. Quiere decir que tratar de luchar por la decencia, el buen arte y la cultura es simplemente ir contra la corriente.  Esto ha llegado ya demasiado lejos y las denuncias y las lamentaciones no bastan. Se necesitan respuestas y alternativas adecuadas, de buena calidad, frente a lo estrafalario.  Mientras tanto, doña Milagros Germán y su Ministerio han dado un paso al frente y no deben quedarse solos. Desde aquí, le ofrezco mi modesto acompañamiento y mi respaldo. 

En el limbo

RAFAEL CHALJUB MEJIA   Según el medio digital del laborioso periodista francomacorisano Antonio María, la señora María Victoria de Jesús, de la Fundación Francisco Alberto Caamaño Deñó, denuncia el limbo en que ha quedado la idea de crear una comisión de la verdad que investigue los hechos sangrientos del 25 de junio de 1965, fecha en la cual San Francisco de Macorís vivió el día más negro de su historia. Ese día, jóvenes constitucionalistas intentaron una operación militar en esa ciudad. Muchos fueron detenidos desde antes de iniciarse la operación y aquel episodio se cerró con la ejecución de más de diez jóvenes, ya rendidos e indefensos. Los francomacorisanos de más conciencia cívica y más sentido de justicia nunca han olvidado aquella masacre y, sin mancar, año tras año, rinden tributo a esos mártires, gran parte de los cuales eran hijos de aquel pueblo. Pero, al parecer, la idea de la comisión ha caído en un limbo, según, doña María Victoria. Hace unos años se estuvo barajando en la capital, la creación de una comisión igual para los crímenes de la tiranía trujillista y, su continuación la dictadura balaguerista de los doce años. Seguido surgieron las dificultades con que choca tan valiosa iniciativa. Que revive los odios, que los autores de los grandes delitos de esos períodos o sus descendientes cuentan con mucho poder todavía, que los votos balagueristas se necesitan para ganar las elecciones y otros argumentos simplones como esos. Entonces cualquiera que no tenga mucha voluntad y una buena dosis de la virtud de la perseverancia, termina por desistir antes de seguir tocando las puertas de una sociedad que parece cada vez más inclinada a otros asuntos de menos peso. Cuando el mundo era otro, en tiempos de la guerra de Vietnam, existió el Tribunal Rusell, encabezado por un filósofo inglés, ya octogenario, con una autoridad internacional reconocida. Allí confluía mucho de cuanto había de digno y honorable en ese tiempo. No tenía fuerza ejecutiva, pero una sentencia suya tenía una autoridad moral que en ocasiones hacía temblar la mano a los criminales de lesa humanidad más poderosos. Una versión en pequeño, del tamaño de nuestra realidad, pero con el mismo sentido de justicia, le hubiese hecho un gran bien a la memoria cada vez más frágil de este pueblo y esta juventud nuestra. Pero como dice doña María Victoria, ideas como esas aquí como que se quedan en el limbo.