UMBRAL, MARCAMOS TENDENCIA 

La fuga de Homero Hernández

Historia. Enero 1964. Homero Hernández era un muchacho inquieto y comunicativo al que no le gustaba la soledad. Pero en la celda que compartíamos en La Victoria, lo notaba retraído, casi sin levantarse del camastro, sin afeitarse, despeinado. Hijo de Nando Hernández, “el general de las cañas”, aquel legendario sindicalista que junto a Mauricio Báez organizó las grandes huelgas de los años cuarenta en varios centrales azucareros del Este. Conocí a Homero en los días previos a la insurrección guerrillera del 28 de noviembre de 1963, estuvimos en el mismo frente y desde el principio hicimos una relación muy buena. Le pregunté la causa de su actitud. “Es que estoy pensando en fugarme y no quiero exhibirme mucho”. Me dijo que el día de la fuga se afeitaría, se peinaría y haría otras cosas para cambiar de aspecto. Que desde la calle planearía las fugas respectivas de Reyes Saldaña, guía de nuestro frente guerrillero y también la mía, para que con unos cuantos campesinos más volviéramos a las montañas del Nordeste como un pequeño destacamento guerrillero inatrapable. El día de la fuga salió muy bien vestido, pantalón oscuro, una camisa verde limón manga larga y unos lentes que parecían recetados. “Adiós les dije, muchachos”, fue su expresión al despedirse de los pocos compañeros que estábamos cerca de la puerta de salida hacia la casa de guardia. Todavía en ese entonces permitían que los hombres se retiraran antes del fin de la visita y de contar los presos en sus respectivas celdas. Eso hizo Homero, en los controles presentó la documentación preparada e introducida en la cárcel por los compañeros del Buró Militar del Catorce de Junio, pasó desapercibido y abordó el vehículo que lo esperaba. A golpe de valor y sangre fría rompió Homero Hernández el mito de que aquella cárcel construida por Trujillo era “a prueba de fuga”. Al rato la Policía invadió nuestra celda. Nosotros de cara a la pared. A registrar bulto por bulto, mosaico por mosaico. A las seis de la mañana del día siguiente llegó un alto oficial con su tropa. Muy agresivo. “Ustedes son cómplices y tienen que decirme todo lo que saben sobre esto”. Rafael Cruz Peralta, antiguo comandante de nuestro frente, se plantó: “No señor, hablen ustedes. Aquí desde ayer falta un compañero y ustedes deben explicarnos lo que han hecho con él”. El oficial se fue casi enseguida y desde entonces nadie más volvió a interrogarnos sobre el caso.

¿Quiénes los protegen?

¿Qué poder financia, organiza y abastece esos grupos y los hace inmunes a la ley y la acción preventiva del Estado? Por Rafael Chaljub Mejía Gozan de alguna muy poderosa protección los grupos que, como la tal Antigua Orden, vienen haciendo ostentación de su presencia en el país. El uso de indumentaria y prendas militares está rigurosamente reservado a los integrantes de los cuerpos armados y su uso por civiles está expresamente penado por la ley. Pero los miembros de esos grupos visten de uniforme y botas militares, con rangos y denominaciones propias de un ejército y ninguna autoridad se da por enterada. Imagínense ustedes que a alguna organización de izquierda del país se le ocurra uniformar sus miembros, como una banda negra, desfilar militarmente por las calles y hacer incitaciones a la violencia. Además de la Antigua Orden, ya en las redes sociales se ha visto a otros grupos organizados como tropa militar. Marchando, haciendo ejercicios, con denominaciones y jerarquías propias de una organización castrense. El odio racial, la xenofobia y la persecución al migrante son delitos sancionados incluso en tratados internacionales de los cuales el Estado dominicano es signatario. Y hay que oír las proclamas que los cabecillas de esos grupos están haciendo mientras amenazan con tomar en sus manos tareas que sólo al Estado dominicano le corresponde cumplir. Las primeras que debieran sentirse ultrajadas y desconsideradas son esas autoridades, el Gobierno como tal, el propio Presidente de la República, las fuerzas armadas, la Policía, a todos los cuales estos grupos les están diciendo que se quiten del medio por ser unos incapaces. Debe respetarse el derecho a las manifestaciones públicas, siempre que sea con fines pacíficos. Pero algunos convocantes de la marcha hacia Friusa, llaman a la gente que vaya armada, “con ametralladora y con to”, dijo uno de ellos, y aun así se le concede el permiso para la marcha. Está a la vista. Pese a las voces de advertencia, se ha venido engendrando una amenaza de perturbación de la paz civil, y la indiferencia de la autoridad la ha dejado crecer. Por qué? ¿Qué poder financia, organiza y abastece esos grupos y los hace inmunes a la ley y la acción preventiva del Estado? Las advertencias están hechas. Al Gobierno, ante todo. Y como junto a estos grupos de corte paramilitar y prédica violenta aparecen personas de reconocida nombradía, incluso un excandidato presidencial como el señor Abel Martínez, e instituciones dignas de otra compañía como el Instituto Duartiano, se sobreentiende que todos deben saber la responsabilidad que asumen ante esta situación amenazante.  

La importancia de esa conmemoración

La conmemoración de los cincuenta años del asesinato del periodista Orlando Martínez ha revestido una importancia que es necesario destacar. Se le ha rendido tributo a un joven intelectual de sobrado talento, actitud frontal y militante que denunció los poderes locales e internacionales culpables de las desgracias de esta patria. Lo conocí personalmente apenas días antes de morir, cuando en un gesto amistoso fue junto a Magaly Pineda a saludar a Fafa que entonces guardaba prisión en La Victoria. Era imposible suponer siquiera que aquel muchacho lleno de vida tenía la muerte a mansalva pisándole los talones. Así eran las cosas en esos tiempos. Y la importancia de esta conmemoración se agranda, porque sirve para recordarles a los de más edad y enseñarles a los más jóvenes, que aquí hubo una época en la cual el Estado, siempre bajo la asesoría de los norteamericanos, era el principal practicante del terrorismo y todos los métodos de la guerra sucia. Aún antes de concluir la Guerra de Abril de 1965, ya agentes yanquis organizaban comandos terroristas en la base aérea de San Isidro para salir a perseguir y matar opositores al gobierno de Joaquín Balaguer, impuesto por los propios norteamericanos. Al cabo de los doce años que duró ese régimen, quedaron sobre el campo más muertos que todos los caídos en los últimos tres meses de la guerra. Había una oficialidad y un personal especializados en esa tarea y para matar a Orlando se puso en movimiento. La decisión estaba tomada, en una reunión de altos jefes militares, uno de ellos le dio la orden al que dirigió el operativo del asesinato. Joaquín Pou Castro, alto oficial de la Fuerza Aérea, confeso encargado de la persecución que culminó con las ejecuciones respectivas de Otto Morales y Amín Abel, entre otras de sus hazañas. Todo eso quedaba impune, Pou Castro luego fue premiado y ascendido a general y fueron necesarios más de veinte años de sostenido esfuerzo de los compañeros de partido, la familia de Orlando y la opinión democrática para que este terrorista y algunos de sus secuaces fueran condenados en los tribunales. Aunque el presidente, jefe político superior de aquel período y los que transmitieron la orden criminal nunca respondieron por sus culpas. Pero lejos de darnos por vencidos, hagamos que esta conmemoración sirva para honrar a Orlando, rememorar aquel entonces y pasarle juicio histórico y moral a todos aquellos crímenes y a sus protagonistas.

Un gran agitador del arte se ha apagado, un gran corazón ha dejado de latir

El reconocido poeta, narrador, gestor cultural y militante de izquierda Félix García falleció la noche del miércoles 12 de marzo de 2025 en la ciudad de Nueva York, a causa de un infarto cardiaco. Su deceso deja un profundo vacío en la comunidad artística y cultural de San Francisco de Macorís, su tierra natal, donde su legado perdurará como uno de los pilares fundamentales del teatro y la poesía. García fue fundador de varios grupos culturales, entre ellos “Los Ciguayos” del sector Las Flores y más recientemente, promovió iniciativas como “Búsqueda” y “Jaya Cultura”. Su labor incansable en la promoción del arte y la cultura le valió el respeto y la admiración de sus conciudadanos. El poeta y gestor cultural Víctor Saldaña lo describió como “uno de los más importantes poetas, narradores y gestores culturales que ha tenido San Francisco de Macorís en los últimos 50 años”. Después de residir varios años en Nueva York, donde dirigió una empresa de envíos, García regresó a San Francisco de Macorís para continuar aportando al desarrollo cultural de la región. En las pasadas elecciones, fue candidato a regidor por el Partido Frente Amplio, demostrando su compromiso con las causas sociales y culturales de su comunidad. El teatrista Ramon Matrille expresó su pesar por la pérdida de García, destacando su papel en el comité pro-Plaza de la Cultura de la ciudad macorisana, un sueño que lamentablemente no pudo ver realizado. Por su parte Rafael Chaljub Mejía no podía creer el fallecimiento de Félix García, tras considerarlo un hombre lleno de vida y grandes sueños. Nos conocimos en el primer congreso del Partido Comunista del Trabajo (PCT) en 1986, un espacio donde las ideas y los ideales se cruzaban con intensidad. Desde aquel encuentro, nació una amistad profunda, marcada por el respeto mutuo y la admiración por nuestras respectivas trayectorias. Fue en ese mismo evento donde lo bauticé como “el poeta del congreso”, un apodo que le hacia justicia no solo por su talento para la palabra, sino por la manera en que dotaba de sensibilidad y profundidad cada debate y discusión en los que participaba. Nuestras conversaciones eran un ejercicio de reflexión y aprendizaje mutuo, donde siempre encontraba en él una perspectiva única y una voz que conjugaba el compromiso social con la belleza del lenguaje. Escribía siempre un comentario sobre los artículos que publico los lunes en Acento, demostrando su aguda capacidad de análisis y su compromiso con el debate público. Sus palabras eran siempre reflexivas, críticas y llenas de matices, aportando una perspectiva profunda sobre los temas que abordaba. No había texto que pasara desapercibido para él; su pasión por la discusión intelectual lo llevaba a participar activamente en cada publicación, generando diálogos enriquecedores y estimulantes. Entre los articulo comentado en Acento cito los siguientes: Don Julio. Salvo lo que dice de Juan Arias, no lo conozco. ¡No importa! Su obra cuestionadora del Cristo está ahí. Si. Lo que quiero es destacar su labor de diversidad Escritural. Pero, sobre todo, su actitud de respeto por el pensar de el otro, y esa apertura define la necesidad de continuar con militancia por ese camino. Es un transitar con diferencias claras sin temor”. “Me parece muy buen trabajo. La inspiración en Neruda y Silvio muy buena. Cuenta como lo esencial que No es una apología Hedonista ni pequeña burguesa de autoestima por las nubes lastimera de un ser creído (aunque sé que, a Usted, cualidades le sobran) el articulo no alude lisonjas propias…sino la necesidad de mirar cada día y cada cumpleaños como una apuesta de cara al sol para desafiar, vivir y amar…sobre todo para, ¡eso ser solidario y AMAR…! Al saludarte hermano te felicito. Auguro para ti y tu familia, la repartición de ese amor de que han sido propietarios y los lleva a la admiración y respeto. ¡¡¡Mis abrazos fraternos… SALUD!!! Félix García”. “Que se escriba sobre temas como este:” Lo que pasó en Hawaii” trasciende a la necesidad de Reencaminar el hecho escriturar artísticos a niveles más humanos, solidarios y de mayor esfuerzo por servir a las generaciones presentes. Sirve además para sumar adeptos a las mejores causas de conciencia, educación y reflexión para definir políticas juveniles-culturales para las fuerzas progresistas, que, parece, han olvidado que sin política cultural clara y pragmática, identificada en contra de tanta alienación y basura desde todos los sectores, jamás habrá revolución ni verdaderos cambios entre los pueblos”. Don Julio Disla su diversidad temática escritural asume un gran papel y llamado a que observemos el comportamiento de la juventud, sus supuestos influencers, y la necesidad de procurar la transformación de las actuales cosas sociales. Enhorabuena. Félix García. Sobre el articulo “La injerencia disfrazada de ayuda de la USAID en América Latina y el Mundo”: Ilustrador. Concreto y preciso. Don Disla muy buen trabajo… salud Félix García. Hay otros comentarios; pero necesitaría muchos espacios para ser incluidos. Cada uno de estos comentarios refleja su esencia: un hombre de pensamiento crítico, sensibilidad poética y una profunda vocación por la justicia.

Rafael Chaljub Mejía: Un legado de lucha, resistencia y cultura en su 83 cumpleaños

Julio Guzmán Acosta Hoy 16 de marzo de 2025, celebramos el 83 cumpleaños de Rafael Chaljub Mejía, una figura emblemática de la historia política revolucionaria y cultural de la República Dominicana. Su vida ha sido un testimonio de compromiso con las causas sociales, la lucha revolucionaria y el enriquecimiento de la identidad dominicana. Etapa de guerrillero y dirigente del Movimiento Revolucionario 14 de Junio Rafael Chaljub Mejía emergió como un joven revolucionario en la década de 1960, un período marcado por la resistencia contra la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo y los esfuerzos por construir una sociedad más justa. Fue parte del Movimiento Revolucionario 14 de Junio (1J4), una organización política liderada por Manuel Aurelio Tavárez Justo, que jugó un papel crucial en la lucha contra la dictadura de Trujillo, la opresión y en la defensa de los derechos del pueblo dominicano. Chaljub Mejía no solo fue un miembro activo de este movimiento, sino que también formo parte de uno de los frentes guerrilleros que se alzaron en armas reclamando la vuelta a la constitucionalidad y la reposición de Juan Bosch como presidente legítimo. Su valentía y dedicación lo convirtieron en uno de los militantes con más proyeccion de esta organización, que sentó las bases para la resistencia democrática en el país. Sin embargo, su lucha no estuvo exenta de sacrificios. Tras ser capturado por las fuerzas represivas del régimen, Chaljub Mejía estuvo en prisión, donde sufrió las duras condiciones de los centros de detención política. Ese tiempo de encierro no quebrantaron su espíritu; por el contrario, fortalecieron su convicción de lucha por la revolución, la justicia, la libertad y el socialismo. Liderato en el Movimiento Popular Dominicano (MPD) Tras la caída de la dictadura, Chaljub Mejía continuó su labor como dirigente político y después de la revolución de abril de 1965 junto a varios dirigentes del 14 de junio pasó a formar parte del Movimiento Popular Dominicano (MPD), una organización que lucho por la justicia social, la soberanía nacional y la transformación revolucionaria de la República Dominicana. Su liderazgo en el MPD fue fundamental para consolidar una visión política que priorizaba la defensa de los intereses de la clase obrera y de los sectores más vulnerables de la sociedad dominicana. Participación en la vida política durante los gobiernos de Joaquín Balaguer En los años más cruentos y represivos de los gobiernos de Joaquín  Balaguer , Chaljub Mejía se convirtió en uno de los dirigentes más destacados del MPD en la región del Cibao y desde allí forjó un liderazgo que le llevó a ser parte del organismo que dirigia al la organizacion marxista en Santo Domingo y de ahí a la dirección nacional del MPD. En ese contexto marcado por una casería de los principales dirigentes y militantes de la izquierda por parte del gobierno de Joaquín Balaguer, Chaljub Mejía se mantuvo firme y fue asumiendo cada día mayor jerarquía política hasta que se convirtió en uno de los principales dirigentes del MPD, llegando a encabezar una de las fracciones en que se dividió el partido de Maximiliano Gómez (El Moreno), Otto Morales y Amín Abel. Su participación en la vida política durante esta época fue un ejemplo de resistencia y coherencia ideológica. A pesar de las limitaciones y los riesgos, Chaljub Mejía logró mantener viva la llama de la lucha revolucionaria, inspirando a nuevas generaciones de activistas y líderes sociales. Fundación del Partido Comunista del Trabajo (PCT) y su rol como primer Secretario General En 1980, Rafael Chaljub Mejía fue uno de los fundadores del Partido Comunista del Trabajo (PCT), una organización que desde su nacimiento proclamó como objetivo la lucha por el socialismo y de representar los intereses de la clase trabajadora y promover un proyecto de República Dominicana libre e independiente como la proclamaron los padres de la patria. Como su primer Secretario General, Chaljub Mejía desempeñó un papel clave en la consolidación del partido y en la difusión de sus ideales. Su pensamiento político, plasmado en numerosos escritos y discursos, sigue siendo una referencia para quienes buscan entender la historia de las luchas sociales en el país. Aporte a la cultura dominicana: investigaciones sobre el merengue típico Más allá de su trayectoria política, Rafael Chaljub Mejía ha dejado una huella indeleble en la cultura dominicana. Su pasión por el merengue típico, género musical que representa la esencia del pueblo dominicano, lo llevó a realizar investigaciones profundas y a publicar obras que han enriquecido el conocimiento sobre este arte. Su trabajo ha contribuido a preservar y difundir una de las expresiones culturales más auténticas de la República Dominicana. Bibliografía política y legado Chaljub Mejía es autor de una vasta bibliografía política que abarca temas como la historia de las luchas sociales, la teoría marxista y la realidad dominicana. Sus escritos son un referente para académicos, activistas y todos aquellos interesados en comprender las dinámicas políticas y sociales de la República Dominicana. En su 83 cumpleaños, Rafael Chaljub Mejía sigue siendo un símbolo de resistencia, intelectualidad y amor por la cultura dominicana. Su vida es un ejemplo de que la lucha por la justicia y la dignidad nunca cesa, y de que el arte y la política pueden caminar de la mano para construir un futuro mejor. ¡Feliz cumpleaños, Rafael Chaljub Mejía! Su legado perdurará en el corazón del pueblo dominicano. 16 de marzo de 2025

“Hacer es mejor modo que decir”

Por Julio Disla Algo mas o menos parecido escribió el prócer José Martí para referirse en la vida cotidiana, al peso de las acciones que definen a una persona. Decir algo sin respaldarlo con hechos es como construir un castillo en el aire: puede parecer sólido en apariencia, pero carece de cimientos. Por ello, es fundamental que nuestras acciones reflejen nuestras palabras, pues solo así se gana credibilidad, respeto y confianza. En primer lugar, la coherencia entre lo que se dice y lo que se hace es clave para la integridad personal. Una persona que promete ayudar, pero nunca actúa en consecuencia pierde credibilidad. En cambio, aquellos que cumplen sus compromisos, aunque hablen poco, generan confianza y respeto. En cualquier ámbito, ya sea profesional o personal, las acciones hablan más fuerte que las palabras. Además, la historia nos demuestra que los verdaderos avances, cambios y transformaciones han sido impulsados por hechos, no solo por discursos. Grandes lideres como Vladimir Ivanov Lenin, José Stalin, Fidel Castro, Mahatma Gandhi o Martin Luther King Jr, no solo pronunciaron discursos inspiradores, sino también respaldaron sus palabras con acciones concretas que transformaron sociedades. De igual modo, en la vida cotidiana, las promesas sin acción pierden valor y solo los actos generan un impacto real y social. Llamar al pueblo a reaccionar políticamente a través de internet puede ser muy fácil para quien lo hace. Y muy cuestionable también. Incluso, puede considerarse altanero, petulante. ¿A título de qué el autor de una nota como esa hace el presente llamado?, Podría preguntarse. Por supuesto, con justa razón. Pero, más allá de esa crítica totalmente pertinente, ¿Por qué no hacer ese llamado?  Por supuesto, si se piensa en cambiar las cosas, en construir una nueva sociedad distinta de la actual, ese llamado debe complementarse con un trabajo político organizativo con las masas que exceda grandemente el ámbito digital, trabajo que se debe hacer con la gente, en el día a día, en el centro de trabajo, de estudio, en la comunidad, en el mercado, en la calle, en fin, donde haya gente. Los cambios profundos en la realidad político social de la humanidad siempre han sido y siguen siendo así, no puede ser de otra manera, con hechos corporales, llevados adelante por seres de carne y hueso, gente que pide, exige y logra cambios a través de su movilización, y no solo por medio de la virtualidad del internet. “Que la calle no “se ha dicho”.  Si callamos, nos derrotan. Esa es la historia de la humanidad: luchas, protestas, acciones. Como dijo alguien más o menos: “Los pueblos consiguen derechos cuando van por más, no cuando se adaptan a lo “posible”. “Hay que ir más allá de lo posible; quedarse con el posibilismo es capitular. Ahora bien: si el espacio que abre internet puede servir para desarrollar ideas y propuestas nuevas, alternativas, de impacto para el campo popular, ¿por qué no usarlo? En tal sentido, reiteramos el título de este articulo y tomémoslo bien en serio: ¡Hacer es mejor modo que decir! El Mundo de hoy sigue siendo de lucha de clase El mundo, desde que hay clases sociales, cuando se dio un excedente con la agricultura, hace como 10 mil años, está dividido entre los que lo poseen casi todo, y las grandes mayorías que no poseen casi nada. parecería curioso, muy curioso y hasta paradójica condición humana: desde ese momento fundacional de la historia, siempre pequeñas, muy pequeñas élites manejaron y manejan(explotaron/sometieron) a inmensas mayorías. ¿Por qué esas inmensas mayorías no reaccionan? Asi ha funcionado el mundo en estos milenios, en todas las latitudes y con las distintas modalidades que tomaron nuestras formas de civilización: faraón, Emperador, Rey, Sumó Sacerdote, Huey Tlatoani, Sultán, Zar, mandarín, Sapa Inca, Aristocracia de Sangre Azul, Empresario Burgués, etc. Un pequeño grupo poderoso detenta el poder (económico, político, militar, cultural, religioso) y una amplia mayoría sigue sus dictados y trabaja para engrandecerlos. Por supuesto, la historia no es estática: hay continuos movimientos, rebeliones, cambios, alzamientos, revoluciones. La historia de la humanidad desde la agricultura en adelante es la historia de la lucha de clases. Eso no ha terminado, pese a que hoy la clase dominante (la clase propietaria: industriales, banqueros, terratenientes, tal como se da en el capitalismo en que vivimos), con armas ideológica-culturales muy bien presentadas, quieran hacernos creer que eso se ha extinguido. Warren Buffett, gran magnate de Wall Street en Estados Unidos, lo dijo sin tapujos: “Por supuesto que hay lucha de clases, pero es mi clase, la clase rica, la que está haciendo la guerra, y la estamos ganando”. Esa confrontación sigue vigente, al rojo vivo, como dice Tele Mundo, aunque el discurso dominante presente las cosas de tal manera que pretende hacernos creer que ya no hay izquierda y derecha, que la lucha ideológica es algo de un pasado ya superado, que ya no hay conflicto social, mierdas es; si fuera cierto: ¿por qué se mantienen inconmensurables fuerzas represivas con armamentos más sofisticadas para controlar la protesta popular? Hoy día, la represión se da con violencia suprema, sin la menor duda. Pero también con las nuevas armas que las tecnologías modernas permiten desplegar: todo el campo mediático. Para terminar, y retomando el caso de la necesidad de la acción, muchas veces el exceso de palabras puede convertirse en un refugio para la inacción. Las personas que constantemente prometen, pero nunca cumplen terminan por desgastar su imagen y desmotivar a quienes los rodean. En cambio, aquellos que actúan con consecuencia y determinación, aunque hablen poco, generan cambios tangibles y duraderos. En conclusión, más allá de las promesas y las intenciones, son los hechos los que verdaderamente importan; por eso la validez de aquel grito de guerra de Rafael Chaljub Mejía, ¡“! ¡Que los hechos les hagan honor a las palabras”! Decir es fácil, pero hacer requiere compromiso y esfuerzo. Si queremos un mundo más honesto y efectivo, debemos asegurarnos de que nuestras acciones estén siempre en sintonía con nuestras palabras. Por eso, hacer es mejor modo que decir.

Reflexionando

Por Rafael Chaljub Mejía Hablo de los políticos del sistema. Por mucho tiempo se dijo que el nuevo liderazgo político surgiría cuando Joaquín Balaguer, Juan Bosch y José Francisco Peña Gómez, los dirigentes dominantes de la vida política nacional, desaparecieran. Entonces nuevos líderes, figuras frescas, entrarían al escenario, con ideas avanzadas, despojados del aire tradicional del caudillo, con estilos nuevos de dirigir, ajenos a ese concepto mesiánico de la autoridad y el mando, y lo viejo quedaría definitivamente atrás. Aquellos tres grandes personajes, cada quién en su campo, eran productos acabados de una época, se habían forjado al calor de acontecimientos y circunstancias específicas, eran, a fin de cuentas, productos de la historia. De la anti historia en el caso de Balaguer, caudillo por excelencia de las fuerzas reaccionarias. Entonces, los más jóvenes trataban de hacerse aparecer como el relevo. Aquello parecía un velorio esperando el instante de la defunción para tomar posesión de la herencia y pasar a dominar el escenario. Los tres dirigentes desaparecieron, el quehacer político siguió su curso, los nuevos nombres, nuevas caras entraron en escena y si se pasa el balance y se hace la comparación correspondiente entre lo viejo y lo nuevo, es difícil admitir que la esperada renovación del liderazgo se produjo. Claro que la lucha no ha sido en vano. En materia de libertad política los dirigentes de esta época cuando han llegado al poder han respetado derechos y libertades que, especialmente bajo el gobierno balaguerista de los doce años, no podían ejercerse. Los estilos de manejar el Estado, la justicia, el Congreso, en algunos casos no son idénticos en la forma, y así podían citarse otros avances logrados a costa de muchos afanes y peleas. Pero si vamos al fondo, a los conceptos y las doctrinas que todo líder debe exhibir, dígame alguien cuáles son las tesis y concepciones, la visión del mundo y las corrientes teóricas e ideológicas que los dirigentes actuales postulan. Hay muchos jóvenes en actividad política, parte de ellos haciendo un gran esfuerzo por proyectar una imagen presidenciable, pero con discursos y conceptos que no rebasan el atrasado marco del orden neoliberal y con semejantes vacíos no puede hablarse de renovación, de cambios profundos ni nada parecido. Lo nuevo no se define tan sólo por la edad, sino por el contenido de las ideas y propuestas. Entonces, parece ser que un liderazgo real lo produce la historia, el fragor de un proceso, saber interpretarlo y ponerse a tono con sus exigencias.

Frente a la realidad

Por Rafael Chaljub Mejía Efectivamente, con la llegada del presidente Donald Trump han cobrado fuerza todas las tendencias reaccionarias y conservadoras. La política antiinmigrante, la xenofobia, el racismo, las amenazas de guerra, el expansionismo, la depredación del medio ambiente, y ese viejo aire de dominación colonial que pende como amenaza sobre todos los pueblos y las naciones. El conservadurismo se ha envalentonado y parecería que hoy no hay espacio para las posiciones patrióticas y progresistas abrirse paso. Y no es así. Porque aún hay motivos y campo para mantener la resistencia y avanzar y, extrañamente, la propia política de Trump crea esas condiciones. Esa política amenaza la soberanía de las naciones y los Estados, desafía el sentimiento nacional de los pueblos, y por consiguiente, coloca a la orden del día la lucha de carácter nacional. El golpeo a los derechos políticos y las persecuciones que están cobrando fuerza, aún con las malas consecuencias que dejan, dan justificación sobrada a la lucha democrática y por los derechos humanos y políticos. Además, suenan los tambores de guerra de todos los halcones guerreristas en el mundo y la lucha por la paz adquiere más actualidad que nunca. Junto a la reacción política, vienen las fórmulas económicas impuestas a los más débiles y las consecuencias las sufren los pueblos explotados, y también los productores nacionales del agro, la industria y el comercio también son empujados a la crisis. Como dicen los que saben, la política de Trump y sus aliados ha agudizado las contradicciones entre las potencias dominantes y los pueblos y naciones del mundo y hay que saber responder a esa realidad. Ahí están las bases objetivas para asumir una política de carácter nacional, popular, democrático y unir a todos los sectores agredidos y amenazados por esta nueva ofensiva y, con visión amplia y no estrecha, agruparlos en la resistencia. Para derrotar a la Alemania nazi fue necesaria una Coalición Mundial Antifascista, en la cual la URSS de Stalin tuvo que aliarse coyunturalmente a las potencias de Occidente. Por más adversidades que presente la realidad actual, no es verdad que hay que cruzarse de brazos y caer rendidos, cuando hay tantas causas que defender y tantos sectores a los cuales acercarse y abordarlos. Por lo que está sucediendo en el mundo actual, se trata de un emplazamiento a la defensa de la vida misma, ante los riesgos a los cuales se ve expuesta ahora mismo.

¿Dónde está el mundo?

Por Rafael Chaljub Mejía Apenas se disipaban el humo y el eco fúnebre de las bombas lanzadas sobre Gaza, cuando salió de entre las ruinas un palestino que, con el cadáver de su pequeño hijo en brazos, sangrando él mismo de una herida en el rostro, señalaba hacia el montón de escombros en que acababan de convertirse las casas de su barrio y preguntaba ante las cámaras: ¿Dónde está el mundo…? Parecería que el mundo por el cual preguntaba el padre adolorido, además de injusto es insensible. No es así en su totalidad, pero sucede que los poderes dominantes, son los apoyadores de Israel, han condicionado la actitud de los demás, y cuando ocurren determinados crímenes, casi todo ese mundo mira hacia el lado y se hace el indiferente. Salvo muy contadas excepciones, ese mundo ha quedado callado ante el reciente anuncio del presidente Donald Trump, de que sacará a los palestinos de Gaza, para desarrollar, como negociante al fin, “un gran proyecto inmobiliario” y convertir aquel martirizado territorio en otra versión de la Riviera francesa en la cual los magnates del dinero hagan sus buenos negocios y vayan de vacaciones. Trump y Benjamín Nethanyahu han insistido en esa idea y quien piense que están hablando por hablar está subestimando las agallas, la ideología imperialista y los intereses que ellos representan. Se trata de terminar de desarraigar al pueblo heroico de Palestina de los últimos territorios que le quedan y convertirse ellos en dueños y señores de lo que no les pertenece. Ya se produjo el primer gran despojo cuando en 1948, a costa de una parte de la patria palestina se asentó el Estado de Israel. El despojo no ha cesado y cuando apenas les quedan a los palestinos la franja de Gaza y Cisjordania, ahora, tras la destrucción y la matanza, se les quiere expulsar de esos reductos y condenarlos para siempre a vivir y morir como parias en tierra extraña. Seguro que ese pueblo que por milenios, al precio de tanta sangre y dolor ha dado ejemplo de amor a su patria y su libertad, resistirá con el valor de siempre, pero indigna comprobar cómo todo aquello transcurre bajo la mirada indiferente y el silencio cómplice de tantos Estados, instituciones y países. Lamentablemente, así ocurre y la pregunta desesperada y lacerante sigue teniendo vigencia: ¿dónde está el mundo?

Felicitaciones y gracias

Por Rafael Chaljub Mejía La sala augusta de El Pabellón de la Fama del Deporte Dominicano fue escenario del pasado miércoles en la noche, del acto de puesta en circulación del libro “Pioneros y proezas de dominicanos en Grandes Ligas”, de los reconocidos cronistas deportivos Rolando Guante y Kevin Cabral. Escribir un libro en estos tiempos significa todo un acto de valor, como dijo muy acertadamente el amigo Américo Celado, presidente de la Asociación de Cronistas Deportivos, y ese es el primer mérito de los autores de la obra. Y qué obra. Por vez primera, hasta donde alcanzo a conocer, se cuenta con un registro bien organizado y laborioso de los nombres y las hazañas de los peloteros dominicanos en las Grandes Ligas. El libro incluye una sección de misceláneas, en la cual se recogen en pequeños párrafos, fáciles de leer y asimilar, esos datos y detalles interesantes y curiosos que, casi siempre, la crónica general pasa por alto. Es imposible que un sólo libro lo recoja todo, pero ahí hay mucha historia y mucha información a disposición de los investigadores de hoy y de mañana, del país y el extranjero. Gracias a la capacidad de convocatoria de los anfitriones, el acto en sí congregó a una concurrencia cuantiosa, de calidad, variada y diversa como es la vida. Una representación de las Águilas Cibaeñas viajó desde Santiago, símbolos de ese equipo como Chilote Llenas y el gran maestro de la narración Santana Martínez, con quien pude saldar la deuda del abrazo amistoso que estaba pendiente desde hacía mucho. La gran cantidad de personalidades del béisbol y de otros deportes, como el querido amigo Leo Corporán, para citar tan sólo un caso. Un maestro de ceremonia como Yancen Pujols, una mesa de honor que no pudo ser más representativa y que incluía a un salón de fama como Vladimir Guerrero y al propio presidente de la Liga, don Vitelio Mejía. Es imposible un acto así sin que la emoción haga presencia. La mención del legendario Mendy López, por parte de Cabral y el nudo en la garganta y las lágrimas de Rolando cuando recordó a Roosevelt Comarazamy fueron conmovedores. Felicitaciones a los autores. Ojalá no den su obra por terminada, y tengan presente que sus amigos y lectores tenemos el derecho a esperar nuevos aportes. Y, desde el corazón: Gracias, por el titánico esfuerzo que han hecho para entregarle esta obra tan útil a la sociedad.