UMBRAL, MARCAMOS TENDENCIA 

La amistad en extinción

Con el título de El declive de la amistad, un artículo reciente de una publicación norteamericana, emite juicios y aporta datos según los cuales, la amistad, ese vínculo grandioso que ha unido a los humanos, va convirtiéndose en una especie en extinción. Se habla “la recesión de la amistad” y de una “tendencia decreciente de la gente a establecer amistades significativas” con sus semejantes. La cantidad de norteamericanos que dice no tener ningún amigo cercano, ha crecido en un doce por ciento desde 1990; que antes, las personas entablaban más fácilmente conversaciones con desconocidos en lugares como la cafetería, una sala de espera, el vagón del metro, la cola de un banco, etc., y ahora la gente se ubica sola, lo más aislada y desconectada posible de la concurrencia; que la cantidad de personas que comen solas en Estados Unidos ha crecido en un veinte por ciento en los últimos dos años. La soledad se va convirtiendo en hábito. Las reuniones religiosas, deportivas, en clubes sociales o instituciones voluntarias, que ayer contribuyeron a hacer amigos, se vuelven cada vez más escasas, porque cada quien prefiere concentrarse en las redes sociales. Y según el artículo aludido, muchos les dan más importancia a quedarse con los animales tenidos por mascotas, que a reunirse con humanos. La Universidad de Stanford ha introducido un curso llamado Diseño para Amistades Saludables, y así resulta que eso de hacer amigos, que hasta ahora se hacía de manera espontánea y natural, ahora hay que ir a aprenderlo en la universidad. ¡Qué grande fue Carlos Marx, que ya en el Manifiesto comunista de 1848 sostuvo que la burguesía y su orden capitalista habían roto las viejas relaciones humanas para no dejar existir entre los hombres, otro vínculo que “el frío interés y el pago al contado”, y que hasta las relaciones familiares las habían convertido en relaciones puramente de dinero. Si eso fue escrito en la época del capitalismo de la libre competencia, qué no será hoy en los tiempos del imperialismo, de capitalismo salvaje y su doctrina del neoliberalismo, cuando el egoísmo se cultiva como doctrina y se ensalza por virtud, con la tesis aquella de que “cada hombre es un fin en sí mismo” y lo colectivo y los semejantes carecen de importancia. Esta realidad hay que exponerla y desafiarla, buscar y conquistar la amistad donde quiera que pueda ser hallada y principalmente, organizarse colectivamente para transformar radicalmente un sistema que convierte al hombre en el lobo del hombre.

Reflexiones en torno al neoliberalismo

Se dice que el neoliberalismo ha fracasado porque ha agravado la tragedia económica de los países pobres y los pueblos. Pero sí se trata de una doctrina económica para los poderosos imponerla a costa de la soberanía y el progreso de tales países y del agravamiento de las condiciones de vida de los pueblos. Las recetas neoliberales no se hicieron para salvar a los oprimidos, sino para hundirlos más y lo ha logrado. El debilitamiento del Estado hasta convertirlo en un aparato famélico imposibilitado de mantener la cohesión nacional, de garantizar servicios públicos como los de la salud y la seguridad social, el orden público y hasta la organización del tránsito en las calles. Se impuso la privatización de lo público, de lo cual no han escapado las empresas estatales, las playas, el agua y las riquezas mineras del subsuelo; igualmente la quiebra de la producción nacional y la dependencia económica y política de los países pobres respecto a los monopolios transnacionales. Son las consecuencias de algunos de los postulados del neoliberalismo, y hoy están a la vista de todo quien tenga ojos para ver. Sería mejor decir que con el neoliberalismo y sus ajustes, salen ganando las potencias económicas y los derrotados son los pueblos. Y en términos sociales y políticos, hay otros resultados catastróficos. El dislocamiento de la estructura social de las naciones, como la progresiva liquidación del campesinado, la desorganización de la clase obrera, la liquidación de los sindicatos y las organizaciones campesinas, juveniles, femeninas y el debilitamiento orgánico de las fuerzas progresistas. Y algo tan perjudicial como todo esto. El neoliberalismo es una doctrina económica, y es una ideología, todo un sistema de antivalores políticos, ideológicos y culturales en base a los cuales se ha promovido el individualismo extremo, la despolitización, la apatía de los jóvenes frente a su deber de ser vanguardia revolucionaria; el conservadurismo y, en los últimos tiempos, neofascismo en diferentes formas. La izquierda y la intelectualidad progresista han librado una larga lucha contra los postulados económicos del neoliberalismo, casi unilateralmente. Porque los conceptos ideológicos y la cultura disolvente que ese neoliberalismo promueve, han sido subestimados en sus efectos y son en realidad la que más daño político han hecho y más dificultades subjetivas crean en la conciencia de la gente. Hoy por hoy, la denuncia, el debate y la exposición en el plano ideológico y cultural debe ser nuestro principal campo de batalla contra el neoliberalismo. Simples reflexiones.

Adiós mi buen amigo

Con inmenso dolor le digo adiós para siempre al amigo José Rafael Lantigua. Fui amargamente sorprendido por la mala noticia de su fallecimiento y aseguro que el pasado martes 5 se vivió en casa un día de luto. Porque Lantigua era tan amigo mío como de doña Dulce y ambos nos sentimos rudamente estremecidos. Por fortuna, a veces uno suele encontrar un Garibaldi, que como un Simón de Cirineo le ayuda a cargar la cruz. Mientras las artes y las letras pierden a uno de sus más elevados exponentes, a mí me toca superar la aflicción del que pierde un gran apoyo y un buen amigo. Claro, que a todo quien nace le espera morir. Debo repetirlo: Nacemos, la vida parece complacerse en permitirle a cada quien tomar su propia ruta, para, por sendas diferentes, a todos conducirnos al mismo fin: La muerte. De esa ley de bronce nadie escapa y ahora le tocó al doctor Lantigua sucumbir ante el rigor implacable de esa ley. Nunca encontraré palabras para reconocer la atención que le prestó a mis libros en el suplemento literario que dirigió por años en distintos diarios, incluso en el vespertino Última Hora, para el cual yo también trabajaba en los años noventa. Fue autor del prólogo de la segunda edición de mi Antes de que te Vayas, trayectoria del Merengue folclórico; me hizo su colaborador por varios años cuando en su época de Ministro de Cultura, él con mucho acierto, autorizó la instalación del pabellón del merengue en varias versiones de la Feria Internacional del Libro. Siempre me distinguió con la caballerosidad y la cortesía con la que sabía conducirse. A veces le decía que él publicaba menos obras, porque con el mayor desinterés, se ocupaba más de promover los libros ajenos que los propios. Hace poco me solicitó un par de artículos para dos ediciones distintas de la revista de la Fundación Global que él dirigía y así lo hice con todo mi entusiasmo. Fueron nuestros últimos contactos, sin sospechar yo, ni mucho menos, que el golpe artero de la muerte lo acechaba. Se pierde uno los intelectuales más completos de todos los tiempos, laureado con diferentes galardones, miembro de la Academia Dominicana de la Lengua, autor de una extensa lista de textos que son y serán por toda la eternidad, parte de la herencia imborrable del doctor José Rafael Lantigua. Adiós, mi buen amigo.

En memoria de Otto Morales

Al cumplirse cincuenta y cinco años de la muerte a mansalva de Otto Morales, reproduzco el artículo publicado aquí mismo hace cinco años en honor a la memoria de ese, mi inolvidable jefe y camarada: Los que militábamos en el Movimiento Popular Dominicano –MPD- en aquel entonces, teníamos como líder principal a Maximiliano Gómez –El Moreno-, por un conjunto de razones y cualidades que lo hicieron merecedor del reconocimiento de sus compañeros. Entre los más fervientes seguidores y más sinceros admiradores de El Moreno estaba Otto. Pero sucedió que Maximiliano fue apresado el 14 de enero de 1970, en marzo siguiente deportado, y cuando el partido parecía quedarse sin un líder, surgió Otto, que rápidamente se erigió en el dirigente más destacado y reconocido por toda la militancia emepedeísta. Había que ver a aquel muchacho de veinte y tantos años manejando los asuntos de la alta política de un partido que estaba envuelto en una lucha frontal contra un régimen tan violento y despiadado como el de los doce años. En medio de la persecución en que vivía, Otto dirigía la alta política, estaba atento a los asuntos de la organización y con un amor de clase y una solidaridad propia de los hombres de su categoría, se ocupaba de los problemas humanos y familiares de los demás. El gobierno balaguerista estaba empeñado en la liquidación a cualquier precio del MPD y en ese momento, Otto era la presa más codiciada. Para esos días era yo el responsable de la organización en Puerto Plata y, de acuerdo con mi compañero Miguel Ángel Muñiz, por nuestra propia cuenta, al notar que el cerco en que se hallaba Otto se estrechaba, decidimos que yo viniera a la capital y le propusiera que se saliera de aquí y se pasara un tiempo a nuestro cuidado en Puerto Plata y en toda la región Norte, de la cual el compañero Negro Peña, por quien Otto sentía una gran admiración, era en esos días el principal responsable. Vine a buscarte, Gorila, le dije, después del clásico abrazo con que acostumbrábamos saludarnos. Estuvo de acuerdo y quedamos en que el traslado se haría en cosa de pocos días. Pero la mano de los asesinos se interpuso y se llevó de encuentro a uno de los dirigentes más queridos y una de las mayores promesas del movimiento de izquierda dominicano. ¿Cómo no dedicarle unas líneas, en sincero tributo a su memoria, en este cincuenta aniversario de su muerte?

PCT celebra 45 años de compromiso revolucionario

El Partido Comunista del Trabajo (PCT) convoca a la unidad revolucionaria en tiempos de resistencia y rebeldía Por Julio Guzmán Acosta  \»La historia de todas las sociedades hasta nuestros días es la historia de la lucha de clases\», y en esa historia, el Partido Comunista del Trabajo ha escrito, con sacrificio y firmeza, páginas imborrables de combate por la emancipación del pueblo dominicano. El día 20 de junio, al celebrar 45 años de fundación, “no conmemoramos solo un aniversario, sino una trayectoria de resistencia incansable contra la explotación, la injusticia y la opresión, guiados por la luz indomable del marxismo-leninismo”. Un legado de resistencia y lucha  Desde aquel 20 de junio de 1980, cuando un puñado de revolucionarios alzó la bandera roja en medio de la tormenta reaccionaria, el PCT ha sido faro y trinchera para los sectores populares. Sus dirigentes, militantes y simpatizantes —hombres y mujeres de pueblo— han enfrentado la represión, el silencio cómplice de los poderosos y las traiciones de los oportunistas. Ni la represión , ni la calumnia, ni el aislamiento han logrado doblegar el espíritu combativo de esta organización que ha sembrado en cada barrio, fábrica y universidad la semilla de la conciencia de clase. A lo largo de estas cuatro décadas y media, el PCT ha estado en las primeras filas de las batallas decisivas: contra los remanentes de la dictadura, contra los representantes del balaguerato, contra los distintos gobiernos serviles al imperialismo, contra planes neoliberales que pretendían sumir a los trabajadores en la miseria, y frente a las nuevas amenazas del neofascismo, el racismo y la xenofobia que hoy buscan dividir al pueblo. Una convocatoria para el presente y el futuro Este domingo 22 de junio, a las 10 de la mañana, en la emblemática Plaza Simón Bolívar —símbolo de unidad latinoamericana y lucha antiimperialista—, el PCT extiende su llamado a todos los que creen que otro mundo es posible. A obreros y obreras que luchan por un salario digno, a jóvenes que no se resignan a un futuro robado, a mujeres que combaten el patriarcado y la explotación, a campesinos que defienden la tierra, a intelectuales honestos que no se venden al poder. No será un acto protocolario, sino una verdadera fiesta de la resistencia: con canciones que han acompañado huelgas, poemas que han inflamado corazones, libros que han armado mentes y consignas que han resonado en las calles. Un espacio para recordar a los caídos, honrar a quienes siguen en pie y renovar el juramento de que no habrá descanso hasta alcanzar el triunfo de la revolución y construir una República Dominicana, verdaderamente libre, democrática y con justicia social. La lucha continúa En tiempos donde el capitalismo se desploma crisis tras crisis, el imperialismo desangra naciones y la derecha local e internacional lanza ataques brutales contra los derechos populares, el PCT reafirma su compromiso inquebrantable: “la revolución no es un sueño del pasado, es una necesidad del presente”. Este aniversario es memoria y acción, la convicción de que, pase lo que pase, los comunistas serán la voz de los sin voz, el puño de los oprimidos, la esperanza de los que no se rinden. ¡El 22 de junio, la Plaza Simón Bolívar se teñirá de rojo, de banderas y sueños! ¡Venceremos!   \»Los de abajo somos más, y estamos decididos a cambiar el mundo\»

Más allá de la Antigua Orden

Cometen un error los que, en justificada resistencia a los desmanes y atropellos de la Antigua Orden, reducen la lucha a la denuncia estricta de esa banda negra y pierden de vista el hecho esencial de que ese grupo es apenas una parte de todo lo que se nueve en torno a él. Porque aquí, desde hace tiempo hay evidencias claras de que estamos en presencia de toda una tendencia política en desarrollo, portadora de ideas y actitudes ultra reaccionarias, cuya peligrosidad para las libertades y derechos no debiera ser subestimada. Esos azotacalles, como les decía Luperón a ese tipo de elemento; esos que salen forrados de negro, vociferantes y agresivos, son apenas una expresión del mal, la representación más estrafalaria y violenta. Detrás del grupo, aunque no dan la cara y asumen su responsabilidad, hay empresarios que financian e intelectuales ultraconservadores que orientan y le dan discurso a los que hablan a nombre de la Antigua Orden. Desde hace un tiempo, esa intelectualidad ha venido propagando el racismo y la xenofobia, el fanatismo y el odio antiinmigrante, la oposición radical a las tres causales sobre el aborto, la discriminación por género, el anticomunismo mcarthista, la alabanza a gobernantes neofacistas como Javier Miley y Donald Trump, y con una intensidad cada vez mayor, los ataque a las ideas, posiciones y organizaciones de izquierda, que han sido siempre blancos y víctimas por excelencia de ese tipo de movimiento. La salida a flote de esos factores ultra reaccionarios, van conformando una tendencia política que podría culminar con la entrada al escenario político nacional de una organización política fascista como esas que han estado apareciendo en diversos países europeos lo mismo que en América Latina. El MAGA de Trump es su expresión concreta en Norteamérica. Una especie de Kux Ku Klan político que ha impuesto en Estados Unidos el tóxico y emponzoñado ambiente de estos tiempos. Pues hacia algo así podemos ir caminando en el país. Hay demasiadas voces y bocinas predicando violencia, atraso y conservadurismo político y por desgracia, ante la ausencia de una fuerza política de avanzada que salga al ruedo, esas corrientes y los grupos agresivos que las impulsan tienen más simpatías en la gente confundida que lo que algunos se están creyendo. No subestimemos la amenaza a las libertades y derechos que crece en el ambiente y vayamos de lo superficial a lo profundo.

Que de qué yo escribo

Que de cuales cosas escribo mis artículos, me pregunta uno de mis seres queridos. De temas humanos principalmente. No abordo asuntos propios de especialistas, como la medicina, la economía, la arquitectura, y cosas por el estilo. No soy todólogo y debo darle oportunidad a los que saben de materias como esas. Por ejemplo. Ahora cualquiera se considera médico con derecho a montar una plataforma digital y comenzar a dar recetas, sin respetar la autoridad de los que saben y sin importarle que algún ingenuo pague con su salud el precio de hacerle caso a un profano. Éramos diez o doce millones de dominicanos que no sabían nada del covid diecinueve y al día siguiente de anunciarse la aparición de esa pandemia, éramos trece o catorce millones de expertos en covid diecinueve. Así, cada quien se cree con derecho a dar lecciones y ofrecer soluciones infalibles de cuanto problema surge en la vida diaria. Como trato de no seguir esa norma, me gusta escribir de temas humanos. Política, historia, folclor, experiencias de la vida, la lucha y el camino, porque son cosas que me resultan mucho más cercanas. Y todo eso, como humano al fin, procuro sazonarlo con la alegría y principalmente con el amor. Ese sentimiento misterioso y dulce al calor del cual hasta la pantera pierde ferocidad para volverse tierna. El amor en las más diversas formas, gracias al cual estamos doña Dulce y yo y nuestros descendientes en el mundo. El amor, protagonista por excelencia de las mejores historias; y pienso enseguida en don Quijote, que, inspirado en el amor a Dulcinea, recorre sendas y bosques, sierras y llanuras en afán incesante persiguiéndola. Mi personaje preferido, por su vocación a la lucha, su voluntad para ser derrotado y volver a la carga, por preferir morir a punta de lanza antes que traicionar sus ideales. No creo que le importe a mucha gente el saber de cuáles temas escribo. Los pocos que me dispensan el honor de leerme ya lo saben, pero la pregunta cariñosa de este día, me impulsó a responder por este medio y así, cumplo mi compromiso laboral y renuevo mis votos por lo humano, por la vida y el amor. ¿Que hablar de amor del bonito en esta era resulte quijotesco? No importa. Préstame a Rocinante, insigne caballero, para seguir la marcha por la difícil senda de pavimento caliente que he recorrido en la vida.

El poder enajenante del dinero

Este texto surge como una reflexión estimulada por un documento del escritor y político de izquierda dominicano Rafael Chaljub Mejía, en el cual se cita una poderosa afirmación de Carlos Marx contenida en sus Manuscritos económico-filosóficos de 1844: “Soy feo, pero el dinero oculta mi fealdad; soy cojo, pero el dinero me da veinticuatro piernas”. A partir de esta cita, que Chaljub utiliza como parte final para abordar las distorsiones sociales generadas por el poder del dinero, se desarrolla aquí un análisis más sintético de la crítica marxista al fetichismo del capital y a la enajenación del ser humano bajo las condiciones del sistema económico capitalista. En los Manuscritos, Marx ofrece una de sus primeras y más incisivas críticas al modo en que el dinero altera las relaciones humanas. La cita mencionada sintetiza lo que él identificara como el “poder alienante” del dinero: su capacidad para invertir la relación entre el ser y el tener, reemplazando cualidades humanas auténticas por propiedades mercantiles. En una sociedad mediada por el capital, las carencias personales ya no representan un límite si se cuenta con la capacidad de adquirir lo que falta: la fealdad puede ser disimulada, la discapacidad puede ser reemplazada, y hasta las virtudes morales pueden ser simuladas mediante el consumo. Marx es claro en su denuncia: “Lo que mediante el dinero soy capaz de hacer, eso soy yo mismo. Mis facultades son tales que el dinero las puede desarrollar: son, por tanto, facultades del dinero” (Marx, C,1844/2007, p. 141). Este razonamiento se enmarca en su teoría de la alienación, donde el ser humano, en el sistema capitalista, se encuentra separado de sí mismo, de su trabajo, de los otros y de la naturaleza. El dinero, al convertirse en mediador universal de las relaciones sociales, sustituye la autenticidad por apariencia, la humanidad por mercancía. La persona ya no vale por lo que es, sino por lo que posee, y todo lo que posee se convierte en vehículo de reconocimiento o exclusión, en el lenguaje dominicano esto quiere decir: “por la plata vale el mono”. Georg Simmel, en su Filosofía del dinero, refuerza esta lectura al advertir que el dinero reduce todas las cualidades humanas a una medida cuantitativa abstracta: “El dinero es el más terrible nivelador, arrastra al mismo plano todas las cualidades humanas, reduciéndolas a la cantidad abstracta del valor” (Simmel, 1900/2004, p. 435). Este proceso de cosificación es también abordado por Adorno y Horkheimer en Dialéctica de la Ilustración, donde muestran cómo la razón instrumental moderna —en cuyo núcleo opera el dinero— disuelve la riqueza de la experiencia humana, subordinándola a la lógica de la utilidad y del intercambio: “Todo se hace fungible, intercambiable. La belleza, la inteligencia, incluso el amor, sólo tienen valor si pueden ser convertidos en mercancía” (Adorno & Horkheimer, 1947/1994, p. 132). De esta forma, la crítica de Marx en los Manuscritos anticipa lo que desarrollará más sistemáticamente en El capital, al analizar el carácter fetichista de la mercancía: “El carácter fetichista del mundo de las mercancías surge del hecho de que las relaciones sociales entre los trabajos de los hombres aparecen como relaciones entre cosas” (Marx, 1867/2011, p. 87). En este sentido, la referencia que hace Rafael Chaljub Mejía a las palabras de Marx no es meramente anecdótica, sino una provocación intelectual que invita a revisar críticamente las formas en que el dinero continúa modelando las relaciones sociales en nuestras realidades concretas, especialmente en América Latina. En contextos marcados por la desigualdad, la exclusión y la mercantilización de lo humano, la crítica marxista mantiene una vigencia indiscutible. La lectura de Chaljub, anclada en las condiciones históricas y culturales de la región, renueva la urgencia de repensar los vínculos entre economía, poder y dignidad humana, y refuerza la necesidad de rescatar el valor del ser humano por encima del tener. Referencias bibliográficas Adorno, T. W., & Horkheimer, M. (1994). Dialéctica de la Ilustración. Madrid: Trotta. Marx, C. (2007). Manuscritos económico-filosóficos de 1844. Madrid: Alianza Editorial. Marx, C. (2011). El capital. Crítica de la economía política (Vol. I). México: Fondo de Cultura Económica. Simmel, G. (2004). Filosofía del dinero. Madrid: Tecnos.

Reflexiones

Se dice que el neoliberalismo ha fracasado porque ha agravado la tragedia económica de los países pobres y los pueblos. Pero si se trata de una doctrina económica para los poderosos imponerla a costa de la soberanía y el progreso de tales países y del agravamiento de las condiciones de vida de los pueblos. Las recetas neoliberales no se hicieron para salvar a los oprimidos, sino para hundirlos más y lo ha logrado. El debilitamiento del Estado hasta convertirlo en un aparato famélico imposibilitado de mantener la cohesión nacional, de garantizar servicios públicos como los de la salud y la seguridad social, el orden público y hasta la organización del tránsito en las calles. Se impuso la privatización de lo público, de lo cual no han escapado las empresas estatales, las playas, el agua y las riquezas mineras del subsuelo; igualmente la quiebra de la producción nacional y la dependencia económica y política de los países pobres respecto a los monopolios transnacionales. Son las consecuencias de algunos de los postulados del neoliberalismo, y hoy están a la vista de todo quien tenga ojos para ver. Sería mejor decir que con el neoliberalismo y sus ajustes, salen ganando las potencias económicas y los derrotados son los pueblos. Y en términos sociales y políticos, hay otros resultados catastróficos. El dislocamiento de la estructura social de las naciones, como la progresiva liquidación del campesinado, la desorganización de la clase obrera, la liquidación de los sindicatos y las organizaciones campesinas, juveniles, femeninas y el debilitamiento orgánico de las fuerzas progresistas. Y algo tan perjudicial como todo esto. El neoliberalismo es una doctrina económica, y es una ideología, todo un sistema de antivalores políticos, ideológicos y culturales en base a los cuales se ha promovido el individualismo extremo, la despolitización, la apatía de los jóvenes frente a su deber de ser vanguardia revolucionaria; el conservadurismo y, en los últimos tiempos, neofascismo en diferentes formas. La izquierda y la intelectualidad progresista han librado una larga lucha contra los postulados económicos del neoliberalismo, casi unilateralmente. Porque los conceptos ideológicos y la cultura disolvente que ese neoliberalismo promueve, han sido subestimados en sus efectos y son en realidad la que más daño político han hecho y más dificultades subjetivas crean en la conciencia de la gente. Hoy por hoy, la denuncia, el debate y la exposición en el plano ideológico y cultural debe ser nuestro principal campo de batalla contra el neoliberalismo. Simples reflexiones.

A la ministra de Interior

En el sesenta aniversario de la Revolución del 24 de Abril de 1965, un conjunto de organizaciones de izquierda ha convocado a una marcha que el próximo domingo 27 partirá de la plazoleta La Trinitaria y terminará frente al parque Independencia, ante la estatua del coronel Francisco Caamaño, héroe insigne de aquella memorable jornada. La actividad está autorizada por el Ministerio de Interior y Policía. Pero el cabecilla de la Antigua Orden ha declarado que él y su tropa van a bloquearle el paso a los manifestantes y a evitar que los “comunistas” profanen el parque Independencia. Gravísimo. Aquí cada quien podía ejercer su derecho a la libre manifestación pública, hasta que apareció la Antigua Orden con su actitud desafiante, su vocación a la violencia y al tumulto y una arrogancia tal que deja a la autoridad legal y las instituciones lamentablemente disminuidas. Y ya hay precedentes de violencia. Escribo el jueves 24 de abril, día para el cual ese grupo convoca una marcha hacia el Palacio, no adivino lo que ocurrirá, pero se sobreentiende que a ninguna organización de izquierda le pasa siquiera por la mente interrumpir esa marcha. Aunque la Antigua Orden represente todo lo contrario a la gesta que se inició en esa fecha; aunque para la izquierda es fecha sagrada, digna del más venerable respeto y bien pudiéramos considerarla como nuestra. Entonces, qué podrá ocurrir cuando ese grupo salga a interceptar una marcha realmente patriótica, realizada dentro del derecho que el orden jurídico del país consagra. Conquistar ese derecho ha costado demasiado caro en sangre, sudor y lágrimas y no es verdad que quienes más alto precio pagaron por lograrlo, le van a dejar la calle a ningún grupo amenazante. La autoridad es la primera que debiera sentirse irrespetada, especialmente la ministra de Interior y Policía, la licenciada Faride Raful, quien está en el deber de pronunciarse y, sobre todo, garantizar el desarrollo y la culminación pacífica y ordenada de la marcha del domingo. No puede autorizar una actividad y, al mismo tiempo, permitir que otros tengan el poder de interrumpirla. Y por nueva vez, invito a esos hombres y mujeres de reconocida nombradía en la vida pública, que andan asociados a la Antigua Orden, a definirse y decir responsablemente si están de acuerdo o no con la amenaza hecha por su vocero y representante, porque el silencio los deja desde ya inevitablemente comprometidos con lo que pueda pasar.