Aquiles Castro asume secretaría general del PCT con llamado a construir opción electoral para 2028
El XI Congreso Nacional del Partido Comunista del Trabajo ratifica al veterano dirigente de 45 años de militancia para sustituir a Manuel Salazar, en un cónclave que reunió a delegaciones internacionales marxista-leninistas y aprobó una resolución política que denuncia la «sumisión» del gobierno de Abinader a Estados Unidos, el auge de corrientes «neofascistas» y la necesidad de articular un frente de izquierda que dispute el poder real al bipartidismo dominicano Por Julio Guzmán Acosta SANTO DOMINGO. — La noche de los relevos suele transcurrir en la penumbra de los salones gremiales o en la modestia de las casas nacionales, entre consignas gastadas y aplausos de compromiso. Pero en el XI Congreso Nacional del Partido Comunista del Trabajo (PCT), la transmisión del mando tuvo la solemnidad de los ritos antiguos: cuando Aquiles Castro, militante de 45 años en las trincheras de la izquierda dominicana, se levantó para recibir la secretaría general de manos de Manuel Salazar, el auditorio entendió que no asistía a un simple cambio de firma, sino a la continuidad de una estirpe. Bajo la consigna que presidió las deliberaciones —«El partido, la lucha de la clase trabajadora, popular de masas y la revolución, es un asunto de conciencia revolucionaria»—, la organización marxista-leninista clausuró tres días de sesiones con la elección de Castro, un nombre que en los cuadernos de la militancia dominicana pesa tanto como los volantes repartidos en madrugadas de huelga o las persecuciones en tiempos de la Guerra Fría. Lo respaldaban, en la primera fila, los dos secretarios generales que le precedieron: el propio Salazar (1994-2026) y Rafael Chaljub Mejía (1980-1994), como si en ese gesto se cifrara la memoria de medio siglo de luchas. El congreso, que congregó a delegaciones internacionales de partidos hermanos, no se conformó sin embargo con la liturgia de la sucesión. En sus resoluciones finales, el PCT trazó una hoja de ruta que mira directamente a las elecciones de 2028 con una ambición inusual para las fuerzas que han navegado en los márgenes del sistema: configurar una opción electoral capaz, según reza el documento aprobado, de «disputar el poder real a las fuerzas que han dominado el régimen político dominicano». La resolución política hace un llamado explícito a las «reservas democráticas, patrióticas y de las izquierdas» para tejer un compromiso histórico que supere el desempeño electoral de años anteriores. No se trata, aclara el texto, de una simple alianza de circunstancias, sino de una candidatura que logre presentarse como alternativa tanto a la gestión actual del Partido Revolucionario Moderno (PRM) como al bloque opositor vinculado al antiguo oficialismo. En la geometría variable de la política criolla, el PCT aspira a ocupar un espacio que considera vacante: el de la ruptura con el bipartidismo que, a su juicio, ha secuestrado los destinos de la nación. Pero la mirada del congreso no se detuvo en las urnas. En su análisis de la coyuntura nacional, el partido afiló la puntería contra la administración de Luis Abinader, a la que acusó de «sumisión a los designios norteamericanos». La denuncia señaló con nombre y coordenadas: la presencia de contingentes militares en la Base Aérea de San Isidro y en el Aeropuerto Internacional de Las Américas fue leída como una cesión de soberanía que, en el lenguaje de la izquierda tradicional, evoca los peores momentos de la injerencia extranjera en el Caribe. Más allá de la geopolítica, el documento aprobado alerta sobre el crecimiento de lo que califica como corrientes «neofascistas» en la vida nacional. El diagnóstico es severo: la xenofobia y el racismo, la persecución de trabajadores inmigrantes, el rechazo a los derechos reproductivos (las tres causales) y los casos de corrupción administrativa en instituciones como el Seguro Nacional de Salud (Senasa) configuran, para el PCT, un paisaje de derechos en retroceso. Esa preocupación se extiende al plano internacional, donde el partido reafirmó su solidaridad con los gobiernos de Cuba y Venezuela y condenó la vigencia de la doctrina Monroe y la promoción del militarismo en el Caribe. En un mundo que se reordena, apuntaron las conclusiones del congreso, con el ascenso de China y el bloque de los BRICS como contrapeso a la hegemonía estadounidense, la tarea de las fuerzas revolucionarias no puede ser otra que la movilización activa para defender la soberanía de los pueblos. En ese escenario global, la pequeña música de la política dominicana —con sus relevos, sus consignas y sus esperanzas— busca encontrar su partitura. Afuera, en las calles de Santo Domingo, la noche transcurría ajena a la elección de Aquiles Castro. Pero dentro del local partidario, cuando el nuevo secretario general tomó la palabra por primera vez, hubo en su voz el eco de una certeza que los años no logran apagar: que la conciencia revolucionaria, esa que mencionaba la consigna del congreso, sigue siendo, para los hombres y mujeres del PCT, un asunto que merece la pena vivir.
Inadmisible y peligroso
La autorización del uso de aeropuertos dominicanos a tropas estadounidenses es una medida inadmisible desde el punto de vista moral y peligrosa para la integridad de República Dominicana. La soberanía y la dignidad de la nación quedan comprometidas, en esta relación tan dispareja del débil frente al fuerte, del opresor y el oprimido. Nadie se imagina que alguna vez se firme un acuerdo que autorice al Ejército dominicano a operar en los Estados Unidos. Cuando en ese país que tiene más de setecientas bases en territorio ajeno, ni siquiera se permite que la Policía de un estado opere en otro sin seguir un protocolo que lo autorice. Aunque se habla de cooperación, todo termina en un uso ventajoso para una de las partes, esa que en los últimos tiempos y con la anuencia del Gobierno dominicano, trata al territorio del país como una zona franca, como lo demostró el secretario Marco Rubio incautando un avión ajeno en un aeropuerto local. Combatir el narcotráfico es una buena causa y ahí el Gobierno dominicano tiene números dignos de reconocerse. Pero, los malos medios prostituyen los buenos fines. Ese el caso de esta cruzada antidrogas que el gobierno de Trump ha organizado y que tiene como blanco político esencial a la Venezuela bolivariana, cuyo gobierno ha sido señalado insolentemente de narcoterrorista y colocado bajo peligro de ataque militar. Es lamentable que en un conflicto político interno de los venezolanos, el Gobierno dominicano intervenga junto a los estadounidenses, cuando pudo mantener la neutralidad que el buen juicio y la alta diplomacia aconsejaban y jugar un papel de mediador, para lo cual al presidente Abinader y su gobierno le sobraba autoridad moral. Y miren ya adónde vamos. Se abren nuestros aeropuertos a un país que vive con los bombarderos en el aire y los misiles en la recámara. Una potencia sobre cuyas decisiones el Gobierno dominicano no tiene ningún control y quedamos convertidos en objetivo militar de cualquier país que se considere atacado desde el nuestro. Ese es un peligro real. Y en cuanto al carácter provisional del tratado, cabe recordar solo un ejemplo: la base naval de Guantánamo, en Cuba, fue ocupada provisionalmente en 1903, bajo los términos colonialistas de la Enmienda Platt, se establecía un límite de tiempo a la ocupación. Ese tiempo se cumplió hace más de veinte años y Guantánamo sigue ocupada, porque, según la lógica imperialista, la ocupación provisional siempre se queda.
Las memorias de Fafa

Rafael Francisco Rosario Taveras (Fafa) es un revolucionario de 7 Décadas, sin haber dejado de militar ni un día en la causa en la que cree. Desde sus primeros contactos con él Padre Cruz y luego con Minerva Mirabal en la provincia de Salcedo de la que es oriundo, su vida ha seguido una línea recta inalterable, desde estar entre los primeros en integrarse al Movimiento Revolucionario 14 de Junio (1J4) constituida el 10 enero de1960 en Mao que encabezó el Dr. Manuel Aurelio Tavares Justo, para dar continuidad a la lucha de los expedicionarios de junio del 1959, pasando por el complot Desvelado y la tenebrosa cárcel de la 40. Luchó contra Trujillo y sus remanentes, contra los golpistas que derrocaron al gobierno constitucional del profesor Juan Bosch, llegando a ser uno de los principales líderes de esa organización después del fusilamiento de Manolo en la sección Diferencia del paraje de las Manaclas del municipio de San José de las Matas en diciembre de 1963. Fue Junto a Juan Miguel Román, Fidelio Despradel, Roberto Duverge, de los principales líderes catorcitas en la gloriosa gesta de abril defendiendo el honor de la Dominicanidad y la soberanía mancillada por las tropas interventoras Yankis. Lo conocí a partir de que un importante grupo del Movimiento 14 Junio (1J4) llegó al Movimiento Popular Dominicano (MPD) en enero de 1967, organización en que ya militaba desde finalizada la contienda por el retorno del gobierno del profesor Bosch. En ese grupo también llegó, Amín Abel, Guido Gil, Moise Blanco Genao, Magaly Pineda, Julio de Peña Valdez y prácticamente todo el buró sindical del 1J4, entre muchos otros. Desde su ingreso formal a las filas emepedeista en 1967 hasta la fecha de su apresamiento el 8 de junio de 1970 en Santiago, Fafa estuvo integrado en los trabajos trazados tanto en la conferencia de cuadros Guido Gil cómo la Hilda Gatreaux, lapso de tiempo en que nuestro contacto fue esporádico. Fue a principio de noviembre del 1973, luego de mí apresamiento en octubre de ese año en San Francisco de Macorís, que llevado a la Penitenciaría Nacional de la Victoria donde Fafa ya tenía tres (3) años, que volvimos a encontrarnos. Convivimos en un viejo hospital cuyos pabellones convertidos en celdas albergaban a los detenidos por causas políticas, en un pequeño espacio de unos 25 metros de largos por 10 de ancho al que los presos casi todos dirigentes del MPD, denominaron MACONDO. En MACONDO, dure con Fafa, los dos últimos años de su prisión, tiempo suficiente para conocer la naturaleza de cada ser humano, amontonado casi uno sobre el otro, donde las virtudes y defectos brotaban a flor de piel y cómo diría él célebre Miguel Cervantes Saavedra, en su introducción al Quijote: \» Donde toda incomodidad tiene su asiento y donde todo triste ruido hace su habitación\». En esos 730 días, nunca lo vi alterado, malhumorado, ni hablándole mal a ninguno camarada del partido ni a ningún otro prisionero de otra agrupación política que corrían la misma suerte nuestra, de una prisión injusta y abusiva en el funesto régimen de los 12 años del Dr. Joaquín Balaguer. Fafa es un hombre brillante, de luz propia, ecuánime y sereno, una especie de oráculo que muchos consultábamos y admirábamos, fue un ejemplo para nosotros de firmeza y solidaridad en esos días de nuestro encierro involuntario. Y ahora en el ocaso de vida el próximo día 25 de corriente mes, fecha declarada por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) cómo el día de la lucha contra no violencia contra la Mujer mediante la resolución 48/104, aprobada el 20 de diciembre de 1993, a iniciativa de la dominicana Magaly Pineda, Rafael Francisco Rosario Taveras (Fafa), pondrá a circular en la sala Flerida de Nolasco de la Biblioteca Nacional, un libro contententivo de sus siete (7) decadas de militancia ininterrumpida, con prólogo y presentación de Rafael Chaljub Mejía, su entrañable camarada y amigo de toda la vida, Esta fecha tiene un alto sentido para todas las mujeres del planeta por haber logrado que ese organismo resolutara contra ese flagelo qué cobra la vida de millares de mujeres anualmente en los 5 continentes y que en algunos países carecen de derechos tan elemental cómo el de la igualdad. Para Fafa, esa fecha tiene significado especial no sólo por el hecho de haber sido Magaly su eterna compañera parte del equipo de mujeres que logró esa resolución, sino porqué también se conmemora un nuevo aniversario del vil y horrendo asesinato de quien fuera su inspiración y primer contacto en la lucha contra la tiranía Trujillista Minerva Mirabal junto a sus hermanas Patria y María Teresa en compañía de Rufino de la Cruz, aquel trágico 25 de noviembre del año 1960 Esta razón es más que suficiente para que sus viejos y nuevos compañeros estemos comprometidos acompañar a Fafa en éste importante tramo de su vida como es la narrativa de 7 Décadas ininterrumpida de lucha por un mejor país para todos y todas sin injusticias ni exclusiones. Quiero llamar de manera especial a los que estuvimos recluido con Fafa en Macondo que aún estamos vivos a que lo acompañemos este 25 noviembre en este capítulo de su vida: Rafael Báez Pérez (Cocuyo) Edgar Erikson Pichardo Faruk I. Miguel Castillo Miguel Angel Muñiz Juan Ángel Santos Peña Rafael Pérez Modesto Rafael Chaljub Mejía César Feliz Santana Hugo Amaury Feliz Eugenio Pérez Cepeda Enrique Rivera Mejía Alexis García Núñez Geraldito Agramonte Radamés Abreu Juan López Féliz Esta invitación también es extensiva a los cientos de camaradas y compañeros que pasaron por las ergatulas balaguerita del funesto régimen de los 12 años. Fafa se lo merece.
Alofoke
Ya sabemos que la Casa de Alofoke y el concurso que hay en ella, tienen más espacio y atraen mucho más la atención, especialmente de una parte de la juventud, que todo lo que ocurra en el Palacio Nacional. No entiendo qué cosa es esa casa, pero, me topo con que La Perversa perdió dos mil puntos porque en un altercado, le dio un golpe a Karola; que Papotico pidió perdón a sus seguidores porque no pudo seguir en la competencia; Dalex tuvo problemas con el mismísimo Alofoke y que cuando Caramelo entró al concurso, en solo veinticuatro horas tenía veinte mil puntos acumulados; Manuel la Fruta estuvo en primer lugar, hasta que fue rebasado por Michael, mientras JLexis pasó al tercero. ¡Qué cosa!, leí que eliminaron a la Mami Jordan, acusada de ser una wa wa wa, y no sé lo que ha pasado con La Panameña. Desde el mismo edificio del Congreso Nacional, un diputado respaldó públicamente a Manuel La Fruta y dijo que todo aquello era un evento cultural. Vuelva y léalo: cultural. El pasado miércoles temprano, Jandy Ventura fue a tocar a la casa y se dice que en ese momento había más de dos millones de espectadores conectados, en vivo, y que la página de la casa ya contaba con veinte millones de visitas. Alofoke ha sonado hasta ante el presidente de la República y me dicen que lanzará la primera bola en un próximo juego del estadio Quisqueya. Se informa que cuenta con grandes patrocinadores y que tiene tanto dinero como para regalarle un carro cero kilómetro a un locutor, entre las muchas dádivas caras que suele hacer. Medio país, especialmente parte de la juventud, se olvidó de los problemas y ahora mismo está en Alofoke. Pero, más allá de la chercha y la liviandad, hay algo digno de la más seria atención. Para muchos Alofoke representa el éxito. Cuántos jóvenes hoy no quisieran ser como Alofoke. En esta voltereta que han dado la sociedad dominicana y sus valores, los símbolos del éxito son la fama y el dinero y él es un ejemplo de que para obtener fama y dinero no hay que quemarse las pestañas estudiando, ni esforzarse cumpliendo jornadas laborales agotadoras, ni andar cuidando ciertas formas de la decencia pública, sino hacerse un “influencer” bien bacano y seguir el ejemplo y el camino de Alofoke. Esa es la lección, que, de paso, representa un reto para el trabajo cultural y de los valores desde el concepto de lo progresista.
Las memorias de Fafa ya están en imprenta
Ya entró en imprenta el libro que recoge las memorias de Fafa Taveras. Me alegra el haber sido elegido por Fafa para organizar y darle forma literaria a la narración de las vivencias de uno de los personajes más singulares de nuestra historia política contemporánea; nunca tendré cómo agradecerle el privilegio de escogerme para llevar a la letra impresa su relato; porque, ya en lo muy personal, agrego un título más a la lista de mis publicaciones, y por facilitarle a los lectores de hoy de mañana el conocimiento de cosas muy interesantes como las que Fafa viene a contarnos. Es solo un resumen porque es imposible abarcar en una sola obra, por voluminosa que sea, la historia de un hombre con una vida afortunadamente larga, intensa, fatigosa y muy variada, que a los ochenta y seis años habla con serenidad, con ausencia de quejas y rencores y con la reafirmación consciente de que se siente comprometido a seguirla lucha por las ideas y conceptos muy suyos en los que cree. De ahí, el título del libro: Fafa Taveras, punto y seguido. Ahí verán a Fafa más allá de sus afanes políticos, contando las cosas de sus antepasados, su infancia, el medio familiar que de por sí fue su primera escuela, las condiciones sociales, culturales, las tradiciones y valores del Salcedo de la época de su niñez. La adolescencia, el inicio en las luchas políticas en la resistencia antitrujillista, bajo el influjo fascinante de su maestra y forjadora Minerva Mirabal y junto al sacerdote Daniel Cruz Disla y otros religiosos de la Iglesia católica, de la cual Fafa era uno de sus monaguillos. El paso por la Cuarenta y La Victoria, desde enero de 1960, luego sus experiencias en las filas del Catorce de Junio bajo el liderazgo de Manolo Tavárez, su papel de jefe militar de ese partido en la guerra de abril y después, sus luchas contra el régimen balaguerista de los doce años, de los cuales Fafa pasó más de cinco en la prisión. El libro resume la vida del personaje hasta el presente. Yo conocí a Fafa hace sesenta y dos años, ambos bajo la enseña verdinegra del 1J4, y por fortuna, la buena relación ha prevalecido por sobre divergencias y conflictos ideológicos y hoy me regocijo de compartir esta experiencia emocionante con él
Los fines políticos de ese premio
Al saberse que a la venezolana María Corina Machado, le habían otorgado el Premio Nobel de la Paz, hasta en la Casa Blanca lo dijeron: “Pensaron más en la política que en la paz”. Y no es la primera vez que los manejadores de ese premio actúan movidos por el sectarismo y que los intereses políticos reaccionarios motivan sus decisiones. Por eso el Nobel está tan desprestigiado. En diferentes momentos, con ese premio han sido favorecidos desde protagonistas del racismo y la matanza como varios personajes del sionismo israelí, hasta atizadores de guerras de agresión, de golpes de Estado y la guerra sucia como Henry Kissinger. Ahora se han saltado todos los escrúpulos, para premiar a quien en vez de la paz ha promovido la polarización y el enfrentamiento en la sociedad venezolana, ha estimulado la conspiración, el golpe de Estado y la guerra civil y en el colmo del deshonor, le ha pedido a Estados Unidos que invada militarmente a Venezuela. Se sabe que el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, y los más acérrimos voceros de la contrarrevolución de Miami, cabildearon este premio, que, como en otras ocasiones, tiene sus fines políticos. Pretenden golpear política y moralmente al Gobierno bolivariano de Venezuela, y darle lustre a una figura desteñida por las derrotas, asociada a lo más corrompido de la oposición venezolana, a los Juan Guaidó, Leopoldo López, Edmundo González y a los maleantes de las güarimbas callejeras; y quieren rodearla de un aura de grandeza que la coloque por encima de la ley, le garantice impunidad, y construirla como ficha a utilizar en cualquier crisis de poder en Venezuela. Ya alguien con más luces que yo, me recordaba el caso de Lech Walesa, aquella criatura del imperialismo internacional y el Vaticano, que desde el movimiento político Solidaridad, fue el agente público de la conspiración que terminó por derrocar el antiguo régimen socialista en Polonia. A Walesa le dieron el Nobel en 1983 y con el premio en las manos, le franquearon el tránsito al poder en 1990. Por si alguien trata de reeditar la historia en Venezuela, sépase que este premio a la señora Machado no surtirá mayor efecto, mucho menos, cuando ha chocado con una amplia repulsa internacional y con la alerta de las voces del mundo progresista, que denuncian los fines políticos malsanos que se persiguen con esta desafortunada y sectaria premiación.
Memoria Subversiva: Los Escritos Políticos de Freddy González Irrumpen en la Feria del Libro

Bajo la presentación de Rafael Chaljub Mejía, se pondrá en circulación \»Cincuenta Años después, Escritos Políticos\», obra de alto contenido político que rescata el pensamiento y la lucha del importante dirigente del MPD durante los años oscuros del balaguerato. Por Julio Guzmán Acosta SANTO DOMINGO.- La memoria histórica de las luchas populares dominicanas encuentra hoy un nuevo altar en la XXVII Feria Internacional del Libro. A las cinco de la tarde, en el tercer piso de la Biblioteca Nacional Pedro Henríquez Ureña, será puesto en circulación \»Cincuenta Años después, Escritos Políticos\», obra obra política del revolucionario Freddy González, cuya presentación estará a cargo del intelectual y dirigente de izquierda Rafael Chaljub Mejía, en un acto que promete tender puentes entre generaciones de militantes sociales. El libro, compilado con un esmerado respecto por el tiempo donde narran los hechos, se erige como documento fundamental para comprender los mecanismos de resistencia durante los llamados \»Doce Años de Balaguer\» . Freddy González, formado en las filas del Movimiento Popular Dominicano (MPD) donde llegó a ocupar posiciones en su Comité Central, ha dedicado toda su vida a la lucha política desde la región norte y Santo Domingo, desarrollando simultáneamente una aguda capacidad de análisis que ahora ve la luz en estas páginas. Los escritos revelan a un pensador meticuloso cuya prosa elegante y bien cuidada desentraña con precisión quirúrgica los entresijos del poder durante cinco décadas de vida política dominicana. \»No se trata solo de un testimonio militante, sino de un ejercicio de reflexión política sofisticada que conecta las batallas del pasado con los dilemas del presente\», adelantó uno de los compiladores de la obra bajo condición de anonimato. La Fundación Maximiliano Gómez, de la cual González es miembro, ha cursado invitación especial a miembros de la organización y al público general para lo que considera \»un acto de reivindicación histórica\». El escenario elegido -la Feria del Libro- convierte el lanzamiento en un gesto cargado de simbolismo: la memoria insurgente ocupando el espacio cultural oficial, demostrando que las ideas transformadoras siguen vivas en el imaginario nacional.
Mientras más temprano
Ojalá las organizaciones de izquierda que estén dispuestas a concurrir a las elecciones de 2028, empiecen desde ahora a hacer los preparativos correspondientes. Los partidos del sistema, a casi tres años de las elecciones, y con la abundancia de recursos con que cuentan, están desde ahora en campaña electoral constante. Las agrupaciones de izquierda, que por definición, son la competencia y la alternativa a esos grandes partidos, no deben perder tiempo porque luchan desde la debilidad, desde el aislamiento, la minoría y la desconexión del pueblo, y en franca desventaja de medios y recursos. Y sobre todo, en un ambiente político agreste, dominado por el conservadurismo, en el cual el clientelismo sustituye la ideología, el márquetin bien manejado prevalece sobre el programa y el maquillaje, a veces, vale más que el mérito y el talento. A pesar de que las elecciones tienen fecha establecida, el movimiento progresista casi siempre va postergando su intervención en el proceso, para finalmente empezar a moverse contra el tiempo y, por supuesto, siempre llega tarde. Ojalá ahora se rompa esa tradición y los resultados sean mejores. Sería falta de realismo pretender alcanzar la presidencia en el proceso venidero, pero puede aprovecharse la coyuntura para comenzar a proyectar caras nuevas, propuestas y liderazgos frescos, aunque sea empezando desde el anonimato. Además, hay otros escenarios, como el municipal y el congresual. La izquierda y los movimientos sociales tienen muy buenos cuadros, hombres y mujeres luchadores que han estado junto a la gente procurando la solución de sus problemas concretos, y si se enfocan desde ahora en la competencia electoral a esos niveles, si se salen de los límites estrechos del grupo político al que pertenecen y se vinculan a la sociedad, se acercan al pueblo llano con sus propuestas de solución y sus análisis, tesoneramente, audazmente, paciente e inteligentemente, sus posibilidades son mayores. Como son varias las organizaciones de izquierda, y la unidad en un frente común, con un candidato presidencial común, se ha vuelto siempre imposible, es más fácil entenderse y llegar a acuerdos de participación conjunta en los otros niveles y esos acuerdos también se deben procurar temprano. Forjar el perfil de un candidato a cualquier posición requiere de habilidad, trabajo, sabiduría y requiere tiempo. Y ocurre que el tiempo es un recurso no renovable: avanza indetenible hacia adelante y, cuando se deja pasar tranquilamente, se pierde. Después de tantas experiencias al respecto, ese error no debiera repetirse.
Mi primera publicación
A veces la indignación y la impotencia hacen que uno deje al lado problemas importantes y encuentre una salida, tramposa e irresponsable, pero humana, al escribir del asunto más insignificante. El escándalo del saqueo de los fondos de Senasa, el azote de los apagones y los horrores del genocidio de los sionistas de Israel contra el pueblo mártir de Palestina en la Franja de Gaza, merecen mucho más que las cuatrocientas palabras de esta columna semanal. Pero especialmente, el asunto de la matanza en Gaza, me resulta demasiado abrumador. Precisamente porque hay que abordarlo desde la indignación y la impotencia. Pido mil excusas y mejor les cuento una anécdota de la infancia. Tendría yo algunos diez años. En la casa en que pasaba la semana para poder ir a la escuela en Nagua, se recibía el periódico La Nación, en cuya sección deportiva había un espacio llamado La Voz del Fanático. Su encargado, nada menos que Cuchito Álvarez, entonces famoso comentarista deportivo de la radio. Con los años, llegaría a ser don Mario Álvarez Dugan, respetable director del diario Hoy. En aquella época se convirtió en refrán popular la expresión: ¿“Qué te parece Cuchito?”, que, en las transmisiones de la pelota profesional, le dirigía el legendario narrador cubano Rafael Rubí, “El Dinámico”. Aun niño, era yo un ardoroso fanático del béisbol y no sé cómo se me ocurrió escribirle una carta a La Voz del Fanático. La deposité al correo en Nagua y a los pocos días apareció mi carta en La Nación. ¿Cuál es mejor pelotero?, preguntaba, Tiant Tineo o Alcibiades Colón. Jardinero central de las Águilas Cibaeñas, el primero, y jugador del jardín derecho del Licey, el segundo. No tuve el valor de firmarla con mi nombre, sino con el seudónimo de Juan Pérez Ruborizado, lleno de temor y de vergüenza, no me atreví a decírselo a mis amiguitos de la infancia, porque sabía que ninguno de ellos me lo creería, menos al no estar firmada con mi nombre propio. Solo le conté mi hazaña a mi entrañable Flor de la Cruz. “Hay opiniones”, fue la respuesta diplomática del de la sección y la vida siguió su curso. Jamás conté ni comenté aquella temprana experiencia literaria, hasta hace poco al dictar una conferencia. Tampoco sospeché que estaba dando el primer paso de una larga marcha por la senda emocionante y seductora de la escritura.
Principios para la lucha y la formación política

En la batalla por la emancipación de los pueblos, las palabras no bastan. El discurso sin acción es humo que el viento se lleva; la retórica sin hechos es una traición a la causa. Tres frases de tres gigantes del pensamiento y la acción revolucionaria nos marcan el camino para una militancia consecuente y transformadora: “Hacer es mejor manera que decir.” — José Martí Martí nos convoca a romper con la pasividad y la contemplación. El verbo más revolucionario no es “prometer”, sino “hacer”. Una organización que solo emite comunicados, proclamas o discursos, pero que el contenido de su manifiesto no transforma la realidad concreta de su entorno y de su pueblo, está condenada a la irrelevancia. En la práctica del militante, hacer significa organizar a las masas trabajadoras del campo y la ciudad, construir redes solidarias, enfrentar la injusticia en el terreno y en los hechos, disputar el poder donde se ejerce y no solo contemplarlo desde fuera. “Que los hechos les hagan honor a las palabras.” — Rafael Chaljub Mejía En tiempos de simulacros políticos y bajo el slogan de “Volver a los Clásicos”, Rafael Chaljub Mejía nos enseñó que la coherencia es un arma revolucionaria. Cada palabra pronunciada en nombre del pueblo y del partido debe tener respaldo en la acción. La credibilidad se construye cuando las decisiones, los sacrificios y las victorias son consistentes con el discurso que se defiende. Un militante o un dirigente que habla de justicia, pero vive del privilegio, que milita bajo la sombra del confort, que predica austeridad, pero practica el derroche, que se dice antiimperialista, pero se arrodilla ante el poder extranjero, es un obstáculo para la causa. La ética revolucionaria exige unidad entre lo que se dice y lo que se hace. “Los filósofos no han hecho más que interpretar el mundo; pero de lo que se trata es de transformarlo.” Carlos Marx El estudio, la formación política y la teoría son indispensables, pero no pueden ser un fin en sí mismos. Marx nos plantea que la misión de toda corriente política revolucionaria es transformar las condiciones materiales de la sociedad, de los oprimidos, cambiar de raíz las estructuras que producen opresión, explotación y desigualdad. Interpretar el mundo es comprenderlo; transformarlo es cambiarlo en favor de las grandes mayorías. Y esa transformación no vendrá de concesiones ni de reformas superficiales, sino de la lucha organizada y consciente del pueblo. A modo de conclusión En estas tres frases hay un programa de acción y formación para cualquier organización popular y revolucionaria: De Martí: la urgencia de actuar ya. De Chaljub: la coherencia entre el discurso y la acción. De Marx: la obligación de transformar, no solo interpretar. El enemigo histórico —sea el imperialismo, la oligarquía o las élites corruptas— no teme a los discursos: teme a los pueblos que piensan, se organizan y actúan. Por eso, la formación política debe forjar militantes que unan palabra y acción, pensamiento y combate, teoría y práctica. Porque, como nos enseña la historia, las revoluciones no se hacen con frases bonitas, sino con hechos que cambian la vida de los pueblos. Asi nos lo lego Manolo Tavarez Justo con la frase: “La revolución no es una palabra, sino el resultado del trabajo constantes y continuos de quienes son partidarios de ella”.