Misma mentira, los mismos actores

En el año 2003, en los preparativos para invadir Irak, la administración de George W. Bush lanzó la narrativa de que Saddam Hussein disponía de un vasto arsenal de armas de destrucción masiva que le convertía en un peligro “inminente y real” para el mundo. Esa propaganda se difundió como guion de cine por todo el planeta, replicado masivamente por los medios de comunicación estadounidenses y de una parte importante de los países europeos, sin que ninguno de ellos pusiera en práctica el abc del periodismo serio: la verificación y la contrastación de los hechos. Al lanzarse la ocupación que depuso el régimen iraquí, los propios invasores buscaron por todos los rincones del país árabe y no encontraron más que armas convencionales, es decir, tanques, cañones, fusiles, lanzacohetes, etc., y nada de “destrucción masiva”, entendido este término como elementos susceptibles de aniquilar a poblaciones enteras. Fue una vagabundería redonda que medios de desinformación y alabarderos de los Estados Unidos repitieron sin cesar, pese a que la Organización Internacional de Energía Atómica (OIEA) aseguraba, de manera precisa y rotunda, que no existían dichas armas. Más de 22 años después, los mismos actores y los mismos mentirosos montan la misma narrativa y la misma propaganda, esta vez con Irán como blanco de la manipulación. Nuevamente la OIEA asegura que ha inspeccionado las plantas de enriquecimiento de uranio de Irán, habiendo determinado que el proceso solo alcanza para el desarrollo nuclear con fines pacíficos, es decir, producción de energía eléctrica, cuestiones médicas y otros usos no letales. La información que analizó la OIEA fue concluyente en el sentido de que Irán no está desarrollando armamento nuclear, a pesar de que el director de esa agencia, el argentino Rafael Mariano Grossi, es un comprobado agente pro Israel, que según se especula proporcionó a los servicios de inteligencia israelíes la ubicación del edificio de reunión de los científicos iraníes. Esto puede explicar la efectividad del bombardeo de la noche del viernes 13 de junio que mató a varios de ellos junto con oficiales de alto rango de las Fuerzas Armadas persas. Es con base a la repetición del guion de 2003 que Israel abrió una guerra con el país persa que se sabe ha comenzada, pero que nadie conoce sus resultados al final.
Arroz, espaguetis…y chacabanas

VISIÓN GLOBAL Es lamentable que la adquisición de unas chacabanas como atuendo tropical de los dignatarios que asistirán a la próxima Cumbre de las Américas, se haya convertido en una discusión relevante que inclusive escalara hasta el propio presidente de la República. Resulta, no solamente ridículo, sino principalmente vergonzoso que hayamos llegado a extremos tales de proyectar una imagen infeliz hacia el exterior, solo porque unos cuantos consideran una extravagancia que el Estado invierta 18 millones de pesos para quedar bien frente a los visitantes de alto nivel. El precio unitario resultante de esta operación indica que cada pieza está saliendo en unos cinco mil pesos, un valor irrisorio si compramos el precio de mercado de una prenda de calidad similar. Además, obsequiar a los visitantes—entre quienes están presidentes, jefes de Gobiernos y otros altos—es un compromiso y una elegancia que contrae el país al asumir la organización de estos eventos, en los cuales tiene que presentar su mejor cara. Suponemos que los críticos de la inversión censurarán también que el país costee el alojamiento y la alimentación de los visitantes, quienes—conforme este pensamiento ramplón—deberían ser llevados a pernoctar en los alrededores de Friusa o cualquier entorno de mala muerte, lo mismo que ponerlos a comer yaniqueque con picapica. Conste que me estoy metiendo en este embrollo, no porque me concierna en lo absoluto, sino simplemente porque siento vergüenza e indignación que caigamos en estas travesuras. Imagino—como declaró el presidente de la República cuando le plantaron esta ridiculez—que la Cancillería explicará todo lo relacionado con las guayaberas y demás elementos asociados a la organización de la cumbre que se celebrará en diciembre. En esta información, que tiene que ser de dominio general para tratarse de fondos públicos, suponemos detallará la inversión que conlleva el evento internacional, entre ella las benditas chacabanas. Es penoso, ya la vez alarmante, que tanta gente con acceso a medios de desinformación tenga una visión tan limitada que no le alcance para analizar más allá del existencialismo que se contrae a tener a su disposición un plato de arroz con espaguetis. ¿Cuántos países de la región estarían encantados de ser escogidos como sede para este evento que es el más relevante del área, pese a su carácter excluyente por razones que conocemos? Por favor… Nelsonencar10@gmail.com
¿Qué sucede en el “Plan Piloto”?

VISIÓN GLOBAL El denominado “Plan Piloto” es uno de esos lugares que se establecen de manera “provisional” o como experimento, sobre todo cuando las autoridades necesitan distraer a los incautos con la apariencia de estar haciendo algo. Imaginamos que esa dependencia de la Policía Nacional, situada en la parte sur de la capital, fue establecida allí hace décadas para descentralizar la depuración de vehículos envueltos en transacciones comerciales, de manera que quienes inviertan su dinero puedan saber que van a lo seguro. Sin embargo, ya juzgar por varios reportajes realizados en su programa por la periodista Alicia Ortega, caer en el llamado Plan Piloto es un juego de azar donde casi siempre se pierde. Las denuncias documentadas por la comunicadora deben ser materia asumida, sin dilatación, por el Consejo del Ministerio Público, la procuradora general de la República, Yeni Berenice Reynoso, y la procuradora fiscal del Distrito Nacional, Rosalba Ramos. La callada no puede ser la respuesta frente a las situaciones expuestas por la señora Ortega, pues se encuentra de por medio una autoridad que se supone—solo se supone—que debe velar por los intereses de quienes tienen la razón, no colocarse en el lado opuesto. El seguimiento de los casos apunta a un representante del Ministerio Público con asiento en el Plan Piloto que, conforme las entregas de Ortega, no solo hace uso de manera inadecuada de vehículos que son objeto de investigación o litigio, sino que asume un comportamiento incorrecto frente a las controversias. El calvario narrado por una médica que reclamaba la devolución de su vehículo retenido de manera irregular—existen decenas de experiencias similares—evidencia el comportamiento incorrecto de un oficial de la ley, pues inclusive acusó de delincuente al padre de ella, sobre quien carece de pruebas que sustentan la imputación. Cuando decimos que las autoridades superiores de ese representante del Ministerio Público no pueden asumir silencio es porque ese tipo de conducta opera como un virus, que si no es atajado a tiempo, puede contaminar todo el cuerpo de un órgano que está llamado a observar con el más absoluto rigor, todo el entramado legal que responde a los intereses de quienes tienen la razón, no de los pícaros. En el caso específico de la procuradora general, debe estar atento sobre el accionar de su entorno subordinado. Nelsonencar10@gmail.com
El tránsito como gran reto estatal

VISIÓN GLOBAL PERSPECTIVA: La caótica situación de la circulación vehicular en las principales ciudades de la República Dominicana es, sin ninguna duda, uno de los problemas que más gravitan sobre la vida de todos los ciudadanos, por lo cual, solucionarlo de manera radical se presenta como uno de los grandes desafíos que deben afrontar las autoridades. Hay varias vertientes del problema cuyo aporte al desorden tienen un enorme peso: la incontrolada cantidad de motocicletas y la falta de sentido común de quienes dirigen la circulación vehicular, son algunas. El primero de estos aportes tiene una solución bastante compleja, pues se lo dejó crecer como plaga, al punto que ni las propias autoridades encargadas de su regulación tienen hoy una respuesta firme y concreta. Las entidades estatales que debieron prever el impacto que tendría el desbordamiento, son Aduanas e Impuestos Internos. Una, controlando lo relacionado con el ingreso al país de esos artefactos, y la otra, obligando a quienes utilizan este medio de transporte a estar dentro de la ley. En consecuencia, el aporte de las motocicletas al desencaje de la civilización, y en algo más grave aún, en el incremento del flagelo de muertes por siniestros viales, ha sido fruto de un inexplicable «laissez faire, laissez passer» que fue sembrando sus reales hasta llegar al punto en que nos encontramos. El otro renglón generador del desorden lo tenemos en la falta de sentido común de la Dirección de Seguridad de Tránsito y Transporte (Digesett), encargada de “dirigir” la circulación de vehículos en las grandes ciudades, pero que, de hecho, es parte esencial del desorden. Nadie entiende con cuál orden de prelación los agentes de la Digesett sustituyen un semáforo operativo y abren una vía durante interminables minutos, mientras las demás están paralizadas, con toda la afectación que esto conlleva, no solo en términos económicos medidos en tiempo perdido y combustibles, sino en el deterioro de la salud de las personas a través del estrés. Por consiguiente, el pacto por la seguridad vial anunciado por el presidente Luis Abinader, más las 103 medidas conexas para fortalecer esa iniciativa, no tendrían una viabilidad práctica si no tienen en cuenta, de manera fundamental, estas cuestiones que parecerían hasta elementales. Podemos afirmar que si el presidente resuelve este embrollo tendrá, garantizado uno de los lugares de oro en nuestra historia, cuando en el futuro se analice. Pero no habría que esperar el juicio de la historia, pues los ciudadanos de este tiempo le valoraremos en su justa dimensión. Nelsonencar10@gmail.com
Una cumbre por la nación

VISIÓN GLOBAL El encuentro que realiza este miércoles 14 el máximo liderazgo del país puede significar un punto de partida para derribar los escollos que se interponen entre el supremo interés nacional y las cuestiones políticas que se defienden desde una visión partidista. Casi de manera natural la oposición ha apostado al fracaso de las políticas públicas que se implementan desde el Gobierno, en el entendido de que esa eventualidad generaría capital en términos electorales en el proceso cómico más próximo. En eso no podemos hacer excepciones, pues toca la casualidad que el país ha estado dirigido en los últimos 30 años por los cuatro actores que se encuentran este miércoles, de modo que han sido—de manera alternada—gobierno y oposición. Hace un tiempo escuché de uno de los protagonistas del importante encuentro que comentamos, el argumento de que a un opositor le resultaba complicado respaldar decisiones del Gobierno, ya que el beneficio de estas terminaría siendo utilizado como arma electoral, razón por la cual conseguir pactos era muy complejo. A posiciones como la señalada se debe que no existen en nuestra historia recientes iniciativas de alcance duradero, a lo cual se puede atribuir la falta de soluciones a los problemas de mayor envergadura. Sin embargo, dado que la reunión presidencial a solicitud del jefe del Estado no tiene como objetivo la consecución de la firma de ningún acuerdo, se pudiera apostar a algún resultado posterior mediante la presentación de ideas, particularmente de los ex gobernantes Leonel Fernández y Danilo Medina, que son los opositores. Sabemos que, en su caso, el ex mandatario Hipólito Mejía ha avanzado que presentaría algunas ideas, las que resultarían más fáciles de aceptar por el presidente Luis Abinader, dado que son compañeros de partido. El liderazgo de los partidos Fuerza del Pueblo y de la Liberación Dominicana también debe asumir el compromiso de presentarle al Gobierno sus planteamientos al quien, en definitiva, le corresponde implementar las políticas públicas. Lo que no pueden permitir a los máximos líderes de este país es que, luego de concretar un episodio poco habitual, al final el encuentro no pase de un grato momento para una buena foto periodística. Estamos hablando de una situación que se ha agravado con el paso de los años, y si bien debemos resaltar que en todos los gobiernos de las últimas décadas se han adoptado medidas para evitar su deterioro, también es preciso señalar que el descubierto ha sido mayor, como lo evidencia el hecho de que, por más fuerzas que se movilicen a la frontera, los indocumentados se las arreglan para ingresar a nuestro territorio. En definitiva, todo en la vida de los seres humanos se mide a partir de resultados, por lo cual, el equilibrio entre las medidas adoptadas y la cantidad de haitianos que ingresan, deja en evidencia un notable fracaso. De modo que, con la convocatoria del presidente Abinader y la aceptación de sus antecesores, llegó el momento que, a partir de este 14 de mayo, todos nos pongamos a una para afrontar con determinación un problema cuyo desenlace en el futuro se avizora que no podrá ser menos que cruento. ¡Estamos a tiempo! Nelsonencar10@gmail.com
Las pretensiones de la vieja orden

VISIÓN GLOBAL Los países donde el Estado permitió que agentes civiles se arrogaran la facultad de intervenir para supuestamente poner orden en medio de alguna conflictividad social terminaron pagando un elevadísimo precio. Ya fueran las tenebrosas AAA durante la dictadura criminal argentina, o las llamadas autodefensas colombianas, para solo citar dos casos terriblemente criminosos, el resultado de dejar campo libre a sus tropelías y matonismo, resultó en una salida de control con resultados realmente alarmantes. Sin embargo, es oportuno establecer ciertas diferenciaciones entre la AAA argentina—brazo criminal apéndice de la dictadura—y las autodefensas colombianas que en un principio estaban desconectadas del Gobierno, pero luego este se auxilió en forma de grupos paramilitares al servicio del crimen estatal. Estos ejemplos y varios más que pudiéramos reflejar—sin que necesariamente haya que establecer una analogía concreta—son experiencia más que elocuente para llamar la atención del Gobierno dominicano acerca de la pendiente por la que pretende deslizarse la llamada \»Antigua Orden Dominicana\». A ese grupo hay que someterlo tempranamente al imperio de la ley, y recordar a sus dirigentes cuál es el límite que tienen como organización civil sin capacidad para intervenir en el ámbito de la autoridad legal. Nuestro llamado de atención no significa que acusemos a la entidad de asumir un comportamiento delictivo, pero desde el momento en que pretende impedir el desarrollo de actividades similares a las suyas—con los mismos fines o con propósitos distintos—se sitúa en la condición de paraestatal, un paso previo a la siguiente de paramilitar, generando un estado de confusión frente a terceros que no sabrían si un grupo civil sin facultades legales le puede salir al frente al ejercicio pleno de sus derechos ciudadanos, entre los cuales está la manifestación con fines pacíficos. Aquí no podemos andarnos por las ramas ni dorando la píldora solo por el hecho de que la entidad en cuestión se haya empoderado al asumir una causa que es nacional y, por consiguiente, concerniente a todos los dominicanos. La amenaza lanzada el pasado fin de semana por dirigentes del grupo, en el sentido de no permitir la celebración de una manifestación supuestamente prohaitiana, definió un perfil ominoso de una entidad particular que pretende sustituir al Estado. Si bien las autoridades han puesto las cosas claras en el sentido de que ninguna persona ni entidad particular puede suplantar las prerrogativas del Estado, el nivel de envalentonamiento que han alcanzado ciertos individuos encumbrados por los medios de comunicación, pudiera eventualmente hacer retroceder a quienes están investidos de las facultades constitucionales y legales para que, en el cumplimiento del deber, adopten las medidas que las normativas establecen en materia de ejercicio de derechos. Supongo que sobrarán quienes traten de ubicar a uno en tal o cual corriente, lo cual nos importa un comino, pues debemos hacer esta advertencia para luego no resulte tarde. De pretensiones como las de esta organización a la confrontación y al caos hay un paso. Nelsonencar10@gmail.com
Una gota sobre la misma piedra

VISIÓN GLOBAL El presidente Luis Abinader corre el riesgo de que le califiquen de reiterativo en el abordaje del tema haitiano, en razón de que se refiere a esta cuestión de manera sistemática, no solo al interior de la República Dominicana, sino en todos los foros internacionales en los que tiene la oportunidad de hacerlo. Pero es preferible que se lo digan y no que le enrostren desinterés frente a una situación que le genera a nuestro país un cúmulo de dificultades visibles y no visibles que de ninguna manera pueden ser soslayadas. La responsabilidad de un gobernante es velar por los intereses del país que le eligió, por lo que en mi caso particular me abstengo de criticar al presidente Donald Trump cuando aplica una política dura frente a la inmigración irregular que llega a los Estados Unidos. Esa política de la Casa Blanca opera a favor nuestro, si nos remontamos a expedientes no tan lejanos, en los cuales se nos ha estigmatizado de manera injusta por una supuesta actitud racista frente a los haitianos, viéndonos en más de una ocasión en la necesidad de resistir presiones de Washington para relajar las leyes migratorias—y la propia Constitución—en beneficio de los inmigrantes del país vecino. E incluso, han sido reiterados los informes del Departamento de Estado en los cuales se nos han arrojado diatribas hasta cierto punto peligroso por aplicar nuestras leyes. Es decir, que hasta prueba en contrario, por ahora nos libraremos de ese sambenito recurrente en los informes anuales del Gobierno estadounidense. Al menos eso suponemos. La fijación constante de la atención del presidente Abinader a este problema, manifiesta una determinación de afrontarlo con el carácter que amerita, pues lo que ahora es una dificultad migratoria, en un futuro que no sabemos, esta cuestión puede escalar a un conflicto de una envergadura que ni siquiera queremos imaginar. Pero sabemos que, en tal caso, el desenlace no sería pacífico por más decididos que estemos de que no pase a una vía cruenta, en cuya eventualidad la República Dominicana solo llevaría las de perder. Sería como pelear con un desvalido. Si le ganas, eres un abusador, y si pierdes, eres una mierda. Por tal razón, el afán del mandatario por enfrentar el problema en el tamaño actual, es una actitud muy responsable, que prevé ese futuro potencialmente ominoso. Apoyar ahora al presidente es una actitud tanto patriótica como responsable. Nelsonencar10@gmail.com
La última palabra sobre la tragedia

VISIÓN GLOBAL Con 231 cadáveres todavía calientes en sus tumbas, el dolor ardiente de una nación completa y el reclamo casi unánime de que se despejen todas las dudas alrededor del demoledor evento del martes 8 de abril, la última palabra sobre aquella tragedia está muy lejos de ser dicha. Y resultará difícil que se diga por ahora, ni que muy a nuestro pesar se acepten como válidas las conclusiones a que lleguen los expertos encargados de investigar el hecho, en razón del generalizado escepticismo que se ha sembrado en la sociedad sobre “la verdad oficial”. Sin embargo, es bueno establecer que no veríamos utilidad alguna en que las autoridades escondiesen los hallazgos cruciales que arrojen las indagatorias, pues potencialmente serían las más perjudicadas con esa eventualidad, al asumirse que se trata de proteger a alguien. Ahora bien, se ha hilvanado una cadena de porqués sobre los cuales se carece de respuesta, ya que algunos de ellos rebasan inclusive el plano terrestre para entrar en el insondable espacio del Todopoderoso. ¿Por qué los dueños del establecimiento no hicieron las reparaciones que la misma estructura parecía estar exigiendo a partir de los testimonios de que venía soltando partículas? ¿Por qué se alargó el techo del local sin antes fijarle las columnas que sirvieran de pilares a la pesada carga de cientos de toneladas de concreto y el sobrepeso adicional de instrumentos ajenos a la estructura? Y el más difícil de responder: si el lunes era el día de mayor concentración de gente para divertirse, ¿Por qué Dios no reventó el lugar el domingo que no operaba y lo hizo precisamente el lunes para producir el peor desastre que hemos visto jamás? Esta última es una pregunta que ni la Teología dogmática ni la propia religión están en capacidad de responder sin entrar en el complejo mundo de la negación de Dios. Por ahora nos quedamos sin respuestas, cubiertos por un manto de dudas y con la esperanza de llegar a algún punto investigativo que pueda conducir a responsabilidades. El domingo pasado en su programa La Respuesta, el doctor Marino Vinicio Castillo aventuró la conjetura de la posible intervención de manos extrañas en el desplome. Si bien ninguno de los supervivientes dijo escuchar una detonación antes del derrumbe, indagar esa posibilidad en nada afectaría la investigación. Aunque parezca absurdo por lo antes indicado, no se puede descartar ninguna línea de investigación que pueda arrojar datos probablemente relevantes para una tragedia de dimensiones inimaginables hasta minutos antes de aquella desgraciada madrugada del martes 8 de abril, que pasará a la historia como el más terrible para este país. Nelsonencar10@gmail.com
La última palabra sobre la tragedia

VISIÓN GLOBAL Con 231 cadáveres todavía calientes en sus tumbas, el dolor ardiente de una nación completa y el reclamo casi unánime de que se despejen todas las dudas alrededor del demoledor evento del martes 8 de abril, la última palabra sobre aquella tragedia está muy lejos de ser dicha. Y resultará difícil que se diga por ahora, ni que muy a nuestro pesar se acepten como válidas las conclusiones a que lleguen los expertos encargados de investigar el hecho, en razón del generalizado escepticismo que se ha sembrado en la sociedad sobre “la verdad oficial”. Sin embargo, es bueno establecer que no veríamos utilidad alguna en que las autoridades escondiesen los hallazgos cruciales que arrojen las indagatorias, pues potencialmente serían las más perjudicadas con esa eventualidad, al asumirse que se trata de proteger a alguien. Ahora bien, se ha hilvanado una cadena de porqués sobre los cuales se carece de respuesta, ya que algunos de ellos rebasan inclusive el plano terrenal para entrar en el insondable espacio del Todopoderoso. ¿Por qué los dueños del establecimiento no hicieron las reparaciones que la misma estructura parecía estar demandando a partir de los testimonios de que venía soltando partículas? ¿Por qué se alargó el techo del local sin antes fijarle las columnas que sirvieran de pilares a la pesada carga de cientos de toneladas de concreto y el sobrepeso adicional de instrumentos ajenos a la estructura? Y el más difícil de responder: si el lunes era el día de mayor concentración de gente para divertirse, ¿Por qué Dios no reventó el lugar el domingo que no operaba y lo hizo precisamente el lunes para producir el peor desastre que hemos visto jamás? Esta última es una pregunta que ni la Teología dogmática ni la propia religión están en capacidad de responder sin entrar en el complejo mundo de la negación de Dios. Por ahora nos quedamos sin respuestas, cubiertos por un manto de dudas y con la esperanza de llegar a algún punto investigativo que pudiera conducir a responsabilidades. El domingo pasado en su programa La Respuesta, el doctor Marino Vinicio Castillo aventuró la conjetura de la posible intervención de manos extrañas en el desplome. Si bien ninguno de los supervivientes dijo escuchar una detonación antes del derrumbe, indagar esa posibilidad en nada afectaría la investigación. Aunque parezca absurda por lo antes indicado, no se puede descartar ninguna línea de investigación que pueda arrojar datos probablemente relevantes para una tragedia de dimensiones inimaginables hasta minutos antes de aquelladesgraciada madrugada del martes 8 de abril, que pasará a la historia como el más terrible para este país. Nelsonencar10@gmail.com
Traumas en la Cámara de Cuentas

VISIÓN GLOBAL La composición de las últimas gestiones de la Cámara de Cuentas le ha generado a la sociedad dominicana una serie de traumas de los cuales no se repone, lo que deriva en una suspicacia permanente respecto de cuál sería el comportamiento de los siguientes que resultan designados en ese órgano de control. Probablemente muchos solo recuerdan el peor de esos traumas, cuyo desenlace fue un juicio político en el Congreso Nacional—el primero de su tipo en democracia—provocado por rebatiñas internas entre los miembros de entonces, que eran nueve, creando una Torre de Babel insalvable que desembocó en aquel proceso. El siguiente desastre en la Cámara de Cuentas provocaría el insólito allanamiento a su sede, ejecutado por el Ministerio Público, con la incautación de cientos de expedientes como presuntas evidencias de hechos punibles, y de lo cual jamás se volvió a hablar. Y llegamos a más reciente desbarajuste institucional, con el actual presidente del órgano demandado por presunto acoso a dos servidoras de la Cámara, cuyo expediente se disolvió en el camino; esto en adición a las permanentes desavenencias internas que provocaron prácticamente la paralización del trabajo fundamental de la Cámara: hacer auditorías. Es decir, ese órgano constitucional ha atravesado por una arritmia solo explicable a partir de la conducta que nos caracteriza como individuos, esto es, el autoritarismo innato. La reforma constitucional del año 2010 y las siguientes, perdió una gran oportunidad de dotar a la Cámara de Cuentas de una tranquilidad permanente, al no acoger recomendaciones bien sustentadas sobre la conveniencia de hacer de ella un órgano unipersonal en su dirección. Una de ellas la formuló el buen amigo Andrés Terrero, quien—con el conocimiento adquirido durante su presidencia naufragada por las rebatiñas internas—entendía que la CCRD haría un mejor trabajo si dejaba de ser un órgano colegiado. Al menos se evitaban los conflictos que se generan cuando se reúnen egos sin domeñar, que terminan convirtiendo a los individuos casi en intratables en un ambiente entre iguales. El Senado está inmerso en la evaluación de las 15 personas que la Cámara de Diputados le sometió, de las que emergerán los integrantes para los próximos cuatro años. Las expectativas están cifradas en que los senadores escojan a las personas más idóneas, y que luego estas responden a la sociedad. Nelsonencar10@gmail.com