Los reclamos de institucionalidad

La República Dominicana es, probablemente, uno de los países donde se ejerce mayor presión para que se respete la institucionalidad en sentido general, con reclamos directos a las entidades del Estado y sus responsables para obligarlos a ajustar sus decisiones a los parámetros establecidos. Los medios de comunicación, abundantes, diversos y a veces contestatarios, se convierten en la tribuna apropiada para que todos reclamemos que ninguna entidad pública se salte las disposiciones, y que, además—o de manera principal—obliguen a quienes están bajo su dominio a respetar las leyes y las normas de sana convivencia. Sin embargo, toca la casualidad que cuando una institución estatal adopta una decisión que choca con intereses creados, nos olvidamos de los reclamos previos. Durante años nos quejamos de la manipulación que se ejerce con la proliferación de encuestas cuya confiabilidad está en entredicho, algunas de las cuales son prefabricadas, no obedecen a ninguna rigurosidad ni valoración objetiva. Son las llamadas encuestas hechas a la medida de quienes las contratan, que cumplen a lo sumo el papel de panfletos lanzados únicamente con fines propagandísticos y, muchas veces, recaudatorios. Este tipo de medición sin rigor científico afecta el trabajo de encuestadoras serias que tienen un bien ganado prestigio en la comunidad nacional, pues sus estudios de opinión se apegan a la ética y a los principios de objetividad y ponderación. En tal sentido, cuando la Junta Central Electoral decide regular la publicación de encuestas tan anticipadas previo a las citas ciudadanas de febrero y de mayo de 2028, solo trata de poner orden en un ámbito tan relevante para la propia dinámica de los procesos en preparación, no con el propósito de limitar la libertad de expresión y difusión del pensamiento, elementos que no se enmarcan en lo que establece la Constitución de la República. Entiendo que estos alegatos distorsionan la realidad concreta, porque hacer y publicar encuestas no puede ser considerado un ejercicio de libertad de expresión, pues este estaría limitado a quienes por azar caigan en la muestra aleatoria que define cada ficha técnica. ¿Puede el resto de la población no encuestada invocar que se le violó su derecho a la difusión de su preferencia electoral al no quedar dentro de la muestra? Por supuesto que sería un disparate monumental, una extravagancia y un desatino.
Lo que conviene en política

Se ha repetido tanto aquello de que “la política es el arte de lo posible” que la frase ha pasado a ser un lugar común, sin que ello implique quitarle veracidad o que haya dejado de ser práctica. Aunque es atribuida a diferentes autores—desde el filósofo griego Aristóteles hasta Maquiavelo—la mayoría concuerda en que fue el alemán Otto von Bismark quien le dio sentido estratégico a su aplicación. Para algunos, la política no solo es el arte de lo posible, sino, sobre todo, el arte de lo conveniente, lo que sí se aviene más a Maquiavelo, probablemente el autor más aplicado en el ejercicio del poder. Para algunos, la política no solo es el arte de lo posible, sino, sobre todo, el arte de lo conveniente, lo que sí se aviene más a Maquiavelo, probablemente el autor más aplicado en el ejercicio del poder. Es decir, el partido de Gobierno tiene como objetivo continuar dirigiendo el Estado, aunque tenga que parquear determinados principios. Lo anterior obedece a la situación interna del Partido Revolucionario Moderno, cuya máxima instancia ha barajado la posibilidad de aplazar la renovación de su dirección a todos los niveles, en atención a cuestiones de mayor peso, lo que, por supuesto, tiene que ver con el proceso electoral que avanza a pasos agigantados, en el cual la formación oficialista tiene por delante un panorama distinto al que le tocó en los comicios de 2024. ¿Cuál fue esa realidad de 2024 que no estará presente en el proceso de 2028? Esta tiene un nombre: Luis Abinader. El PRM no contará en su boleta con la figura de Luis como atractivo electoral imbatible, lo cual no significa, necesariamente, que el candidato de esa formación carezca de impacto. Es un factor para tomar en cuenta si lo correcto es no agitar desde arriba. Por consiguiente, si el PRM aplica el arte de lo conveniente, bien pudiera remontarse a las historias de otras organizaciones que se aventuraron a abrir procesos internos en condiciones de descontrol, y terminaron con el pago de una factura muy elevada. Se supone que nada es más relevante para un partido en el poder que aglutinar todos los mecanismos internos que le garanticen su cohesión, para luego salir al ruedo nacional tras la victoria.
Un buen filón para los partidos

Resulta una costumbre bien afincada en cada oportunidad que se divulga una encuesta de opinión electoral, que las organizaciones políticas se diluyan en la discusión estéril sobre las proyecciones que hace la medición respecto de los candidatos que competerían en un proceso comicial. Lo hacen porque están conscientes de que el grueso de la población que da seguimiento a estas mediciones se inclina hacia el dato sobre posicionamientos de partidos y candidatos, sin atender otras variables que son mucho más relevantes. Es natural que el montón pierda su tiempo en estos datos sin importancia, no así la dirigencia de los partidos que está integrada por personas que saben analizar estos asuntos verdaderamente significativos. En la encuesta que está difundiendo Diario Libre en asociación con la firma Gallup, aparece un dato que debería servir para el análisis a cargo de la dirigencia política, por tratarse del terreno donde pueden proyectar su real desempeño. Nos referimos al 23.5 % de los encuestados que respondió no tener inclinación por ninguna de las tres formaciones principales, una cifra que supera en cuatro puntos porcentuales a los partidos Fuerza del Pueblo y de la Liberación Dominicana, y se aproxima por poco más de 6% al posicionamiento del Partido Revolucionario Moderno. Es decir, que conforme estos resultados, la casilla “ninguno” viene a ser el segundo “partido”, lo cual debería llamar poderosamente la atención de quienes dirigen las organizaciones del sistema. Pero más que todo, este dato puede servirles para trabajar en procura de conquistar a quienes carecen de afiliación, lo que pueden conseguir mediante un esquema de conquista que atraiga a estos potenciales electores, de modo que los aleje de la posibilidad de engrosar las filas de los abstencionistas. Contrario a dar un uso útil a esta información, dirigentes de los partidos se han ido por una pendiente baladí del estudio, como es el porcentaje de ciudadanos que se identifica con tal o cual candidato potencial. La pérdida de tiempo es tal, que justamente a dos años de distancia para las elecciones de 2028 (domingo 21 de mayo), todavía nadie puede asegurar que un determinado precandidato actual será finalmente el abanderado de su organización. En tal circunstancia, es más negocio trabajar la conquista del voto de la casilla ninguno, y dejar para luego la rencilla por el posicionamiento.
Publicidad oficial: enemiga de político

Durante los últimos años la publicidad gubernamental ha sido el tema obligado de los dirigentes políticos cuando quieren enrostrar a la administración de turno incurrir en dispendio, por lo que resulta en el primer capítulo que se reclama sea eliminado o reducido a la mínima expresión. Ha sido una conducta recurrente en el pasado distante, el pasado reciente y el presente, lo que da la impresión de que los dirigentes políticos—en la oposición, lógicamente—ven la publicidad estatal como un enemigo al que hay que combatir por todos los medios. No se detienen a calcular que los más beneficiados de la masiva existencia de medios son precisamente los opositores, porque la administración tiene mil maneras de ocupar espacios, por lo que, la desaparición de estas tribunas por la existencia de bajar la inversión publicitaria equivale a pegarse un tiro en ambos pies. El hecho concreto es que el debe que tiene lugar ahora mismo es una reiteración, donde solo se invierten los papeles ocupados por quien gobierna en la actualidad o quien gobernaba en aquellos pasados. Sin embargo, hay algo que yo quiero resaltar en medio del juego de subterfugios en que envuelven el presupuesto publicitario, y que ignoro por qué a quienes corresponda no ponen las cosas en su lugar. A lo que me refiero es que el satanizado capítulo de la publicidad oficial incluye el monto destinado a la promoción del país en el exterior y que es manejado por el Ministerio de Turismo. Si analizamos el renglón completo de estas partidas en la Dirección General de Presupuesto, encontraremos que el monto asignado a este capítulo y el resto de la publicidad estatal son casi idénticos. ¿O también vamos a reclamar que se reduzca esta partida, en momentos en que el turismo está en auge, a pesar de los conflictos geopolíticos que tienden a impactar negativamente la movilidad de los vacacionistas? Si es eso lo que queremos, vamos a dejar que el país se promocione solo y que el crecimiento de la llegada de visitantes—que tanto deseamos y alabamos—se produzca de manera vegetativa. Contrario a esa eventualidad, lo que procede es aumentar el presupuesto para la promoción del país en el exterior, pues nos sentimos muy agradados cuando conocemos las impresionantes estadísticas sobre la llegada de visitantes.
América, una zona de paz

VISIÓN GLOBAL Durante décadas, América Latina ha vivido en completa paz, sin conflictos de consideración, estabilidad política como pocas zonas del mundo, en fin, una región sin las terribles realidades de otras latitudes. Podemos asegurar que los demás continentes envidian la paz que se respira en el llamado nuevo mundo. Este largo periodo de paz no ha sido un regalo de nadie, sino que se ha debido a la determinación de su gente de olvidar la conflictividad que sean las cuestiones menudas del día a día. No es que los americanos sean gentes cobardes; todo lo contrario, pues cuando se nos busca, se nos encuentra, para referir una expresión popular. Sin embargo, la vuelta de Donald Trump a la presidencia de los Estados Unidos ha alterado ese clima, pese a que él se autodefine abanderado de la paz, al extremo de hacer campaña para obtener ese galardón que otorga la Academia Sueca. Su discurso se afinca en que ha eliminado varios conflictos armados y lucha para detener la guerra ruso-ucraniana, y que logró la firma de un acuerdo para detener la guerra entre Israel y Hamas, que no ha sido una guerra en el sentido clásico, sino una horrible masacre de la población civil en la Franja. Ahora bien cabe la pregunta siguiente: ¿Si el presidente estadounidense tiene estás pretensiones de considerarse un adalid de la paz, cómo al mismo tiempo abre dos conflictos con países de su mismo continente que no son amenaza bélica para Estados Unidos? La verdad que no entiende la lógica ni tampoco la razón para que Trump quiera alborotar militarmente a la región con su hostilidad hacia Colombia y Venezuela. Todos reconocemos el derecho y hasta la obligación que tienen Trump y el Gobierno estadounidense para tratar de frenar el ingreso de drogas al territorio. En eso nadie puede estar en desacuerdo. Pero la lucha contra el tráfico de drogas sería mucho más efectiva si se empezara por eliminar las conexiones internas que tienen los carteles a muy alto nivel. Acabando con la altísima demanda interna y con golpes severos a las estructuras financieras que manejan el producto del narcotráfico, de seguro que los procesadores en sudamérica dejarían el criminal negocio. nelson.encarna10@gmail.com
El endeudamiento público no es malo

Durante las administraciones del presidente Joaquín Balaguer, especialmente en los últimos 10 años de su ejercicio, el endeudamiento público fue casi nulo, a partir del concepto del veterano estadista de que el país podría afrontar su desarrollo mediante el ahorro interno. Balaguer fue siempre un acérrimo enemigo de tomar prestado para financiar sus ambiciosos programas de construcción de obras públicas, en especial presas, puentes y canales de regadío entre otras, que sin lugar a duda tuvieron un gran impacto en beneficio del país. Sin embargo, esa política mantuvo la economía represada a un tamaño muy por debajo de su potencial, y condenó a millones de personas a múltiples limitaciones. La visión de construir “con el ahorro interno”—ahorro extremadamente limitado—fue responsable del descalabro económico de principios de los años 90 del pasado siglo, principalmente cuando el Gobierno se embarcó la construcción de las presas de Jigüey-Aguacate y del acueducto Valdesia-Santo Domingo. Estas infraestructuras consumieron “el ahorro interno” de que hacía gala el gobernante, y aun así se mantuvo renuente a recurrir al financiamiento para el desarrollo facilitado por los organismos internacionales a tasas casi de concesión. Al asumir el Gobierno una generación con criterio mucho más moderno, entendieron que el endeudamiento moderado es un aliado fundamental para el desarrollo y contribuye a expandir la economía, la cual pasó de unos 23,000 millones de dólares (la represa del doctor Balaguer), a un ritmo progresivo de crecimiento que hoy se ubica por encima de los 127,000 millones, o sea, casi seis veces más. Estamos hablando de que, en términos estadísticos, los dominicanos somos hoy menos pobres que hace 25 años, aunque sabemos que el per cápita es una medición engañosa, pero la única que existe para distribuir la riqueza entre todos los habitantes de un territorio. Y esa expansión se debe, en parte, al financiamiento fundamental externo, pues si bien parte de esos recursos se han empleado para cubrir gasto corriente, la mayor parte se encuentra invertida en carreteras, puentes, canales de riego, aeropuertos y otras infraestructuras vitales para el funcionamiento dinámico de una nación. Esta realidad nos indica que satanizar el endeudamiento público responsable y útil, es una conducta que se corresponde con una visión cerrada del Estado. La actual discusión sobre cual administración ha tomado más préstamos es más política que económica.
¿Una última oportunidad para Gaza?

VISIÓN GLOBAL El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ha presentado un plan que procura alcanzar un cese el fuego definitivo en la Franja de Gaza, que en primera instancia no parecería una gran conquista para los ciudadanos que aún quedan en ese asediado territorio. De hecho, el plan de la Casa Blanca significaría una rendición casi sin condiciones del movimiento palestino que activa en la Franja, al significar un desarma total y la práctica entrega de su existencia. Pero dada las condiciones en que se desenvuelve la vida general del territorio y la propia subsistencia de Hamas, parecería el mal menor para un movimiento no carece en lo absoluto de posibilidades de ganar en el plano militar. Esto ha quedado más que evidenciado casi dos años después del ataque de Hamas al territorio israelí, donde murieron cientos de personas, muchas resultaron heridas y unas 200 quedaron en manos del movimiento en condición de rehenes, quedando todavía una parte ignorada en poder del grupo. La desproporcionada reacción de Israel ha significado el asesinato masivo de una cantidad indeterminada de personas, gran parte de ellas mujeres y niños no combatientes, trabajadores de la salud, voluntarios, periodistas y cientos de otras personas que nada tenían que ver con Hamas. Dada la desigual fuerza en una lucha que no se puede definir como guerra sino extermino, a los líderes de Hamas que no han podido ser alcanzados por el fuego israelí, les convendría aceptar la propuesta de Trump por el bien de lo que aún queda en pie en Gaza. Ahora bien, conociendo el talante criminal de Benjamín Netanyahu, es posible que el liderazgo de Hamas recele de la buena fe de este individuo, para quien la guerra actúa como un seguro para su propia supervivencia. Es en este escenario donde el liderazgo del presidente Trump deberá jugar su carta más arriesgada, pues Netanyahu—cuando observe que los motivos de su guerra han desaparecido—se inventará alguno para reanudar los ataques. En estas condiciones, lo único que viabilizaría un acuerdo real al que Hamas pudiera avenirse, sería procurar la salida de Netanyahu del gobierno hebreo, y ser sustituido por un líder menos sanguinario. Sin embargo, esta parecería una salida poco probable, pues Netanyahu sabe que una vez resuelto el problema bélico en Gaza, a él le espera la cárcel. Nelsonencar10@gmail.com
La JCE y su lucha contra la ilegalidad

VISIÓN GLOBAL Una de las tareas más complicadas que tiene que asumir la Junta Central Electoral es su permanente esfuerzo para someter a los partidos políticos al marco de la legalidad, lucha en la cual el órgano de comicios se ve con frecuencia desbordado por una especie de “fait accompli”. Es el estadio al que los partidos y organizaciones políticas recurrentemente llevan a la JCE, al obligarla a dejar que las cosas discurran con “normalidad”, aun cuando se sabe que incurren en violaciones a las leyes. Por ejemplo, con ocasión del subterfugio del que se valió el Partido de la Liberación Dominicana para escoger, en octubre de 2022, a su candidato presidencial mediante una “consulta”, la Junta debió mirar hacia otro lado y aceptar como bueno y válido un proceso que nada tenía de válido. La JCE bien pudo invalidar la candidatura de la formación morada por haberse escogido mediante un proceso irregular, pero esto hubiera significado la victimización de un partido cuyo fracaso electoral estaba predeterminado en 2024. En el partido Fuerza del Pueblo, en la misma etapa, se promocionó ampliamente la figura del presidente y líder de esa organización, doctor Leonel Fernández, a través de la utilización de una sutileza electoral llamada “proceso de inscripción”, para lo cual se llenó el país de vallas con la imagen del futuro candidato presidencial. Si bien la JCE llamó la atención en ambas situaciones, al final si impuso el dejar hacer, dejar pasar, quizá porque la institución consideró que debía llevar la fiesta en paz con los partidos, en el entendido de que son ellos quienes le dan sustento a la democracia y son, al mismo tiempo, el centro gravitacional de la cuestión electoral. Ante la violación sistemática de las leyes sobre la materia, la JCE ha tenido que emitir señalamientos específicos para que los partidos ajusten sus actividades al marco de la ley. Resulta que estas organizaciones realizan actividades propias de un proceso electoral en curso, pese a que el proselitismo abierto tiene un periodo establecido por las leyes que rigen la materia, el más cercano de los cuales está a casi dos años. Sin embargo, llama la atención que la Junta se haya dirigido expresamente a dos organizaciones—PRM y Camino Nuevo—una franca discriminación frente a otras formaciones. Nelsonencar10@gmail.com
Un criminal anda suelto

VISIÓN GLOBAL El 7 de octubre del pasado año, tras los ataques realizados por el grupo Hamas en territorio israelí, fue prácticamente unánime la condena mundial contra ese hecho absolutamente injustificado desde la óptica temporal del acontecimiento. Se entendió que la resistencia palestina había cometido un hecho atroz, cuyos beneficios en términos de la lucha por su supervivencia y su derecho a un Estado soberano, eran cuestionables y había rebasado unos linderos altamente peligrosos. Incluso, las primeras reacciones de las fuerzas israelíes ganaron respaldo en muchos países, en el entendido de que la nación hebrea tenía derecho a defenderse, aun por encima de que la respuesta apuntaba ya a una desproporcionalidad. Sin embargo, lo que por meses fue considerado un acto de legítima supervivencia, con el tiempo se transformó en un exterminio brutal, cuyo parangón es solo equiparable a las acciones del Tercer Reich precisamente contra los judíos durante la Segunda Guerra Mundial. A la fecha de hoy, solo Estados Unidos y algunos de sus aliados son capaces de mirar hacia otro lado frente a la barbarie del gobierno de Benjamín Netanyahu contra la población en la Franja de Gaza. No es humanamente decente ni éticamente correcto ni militarmente justificable ni moralmente aceptable que una represalia haya llegado a los niveles de crueldad a los que este criminal sediento de sangre ha escalado el conflicto en Gaza. Netanyahu es un criminal a quien poco le importó—y le sigue importando—la vida de tantos hombres, mujeres y niños que han caído bajo el fuego incesante de sus bombardeos, al punto que ya ningún organismo internacional se halla en capacidad de establecer con certeza cuántas personas han caído bajo el fuego de las Fuerzas de “Defensa” de Israel. La más reciente acción de sangre de las fuerzas dirigidas por el nuevo Hitler ha sido el asesinato de cinco periodistas que cubrían los hechos en Gaza, quienes fueron abatidos por fuego israelí sin ser beligerantes. Por lo menos este hecho ha merecido una amplia condena global, lo cual importa en la práctica a un asesino que tiene en cada cañón, en cada bomba y en cada incursión aérea que bombardea Gaza, un seguro de vida para su propia existencia, lo cual lo justifica todo. Y es que Netanyahu, una vez finalice el conflicto, irá a la cárcel. Nelsonencar10@gmail.com
Evo Morales lo hizo y Evo lo pateó

VISIÓN GLOBAL \»La ambición es un deseo intenso o vehemente de lograr algo, especialmente poder, riquezas, honores o fama. Puede manifestarse como un motor para el crecimiento personal y el éxito…\». Esta es una de las definiciones más aceptables para destacar cuando una persona quiere obtener y lo busca de manera legítima, de tal forma que despierta incluso la admiración de los demás Pero no solo la admiración, que puede ser sincera o no, sino que logra que se le incentive a alcanzar el objetivo. Hasta ahí la parte positiva. Pero las definiciones también destacan la parte negativa de la ambición, sobre todo cuando no miden consecuencias éticas ni morales. Es lo que acaba de suceder en Bolivia, donde un partido que durante más de dos décadas fue hegemónico por sus actos de gobierno y sus políticas en beneficio de la población, acabó en la ruina electoral por la ambición de un hombre. Al expresidente Evo Morales se le atravesó en la mente la idea de que debía volver al poder contra todo, y lo que consiguió fue destruir el movimiento que había creado. Es decir, que Evo construyó una maquinaria política que cambió la política en ese país, el cual durante tantos años estuvo acostumbrado a que lo más natural fuese un golpe de Estado ejecutado por unas fuerzas armadas altamente criminales y corruptos, alineadas con la política cavernaria de los poderes extranjeros. El señor Morales tiene el indiscutible mérito de haber cambiado la vida a millones de sus compatriotas por vía de políticas públicas incluyendo que tomaron en cuenta a poblaciones nativas para las que no existía la civilización. La distribución más o menos humana de la renta boliviana para que llegara a esas poblaciones por primera vez en la accidentada historia de ese país, fue obra de Morales. Sin embargo, su ambición desmedida dividió al MAS de tal manera que, luego de ser el epicentro de la política boliviana, sufrió un descalabro de tal magnitud que apenas alcanzó un 3% para quedar en sexto o séptimo lugar, sin un solo senador y apenas con un diputado. ¡Triste final para un líder de gran calado en su país y la región! Nelsonencar10@gmail.com