UMBRAL, MARCAMOS TENDENCIA 

Morrison critica política migratoria y propone enfoque distinto para Haití

Bukele no es modelo para la crisis haitiana, según amplios sectores dominicanos. Por Thiago Zorrilla Acosta En una entrevista reciente en el programa Esto No Tiene Nombre, Eglenin Morrison, presidente del partido Camino Nuevo, lanzó una crítica contundente a la política migratoria del gobierno dominicano encabezado por Luis Abinader. Según Morrison, el mandatario ha incumplido sus promesas de campaña y no ha enfrentado con decisión la compleja crisis haitiana que afecta la región. “El presidente Luis Abinader, cuando fue candidato, prometió que en un año, en 12 meses, iba a repatriar a todos los extranjeros indocumentados. Y eso no pasó”, recordó Morrison, señalando que esta promesa incumplida ha sido objeto de debate y viralización en redes sociales. Más allá de las palabras, el líder político denunció una corrupción enquistada en la frontera dominico-haitiana, que afecta la integridad del Estado y la seguridad ciudadana. “El presidente habla de 14 puntos, pero no hemos escuchado que se haya sometido a la justicia a funcionarios, militares, generales o coroneles involucrados en la corrupción y la trata en la frontera. Hay mil millones de pesos que se ha llevado la corrupción con descaro”, afirmó. Morrison calificó de “pirotecnia política” la imagen difundida del presidente Abinader junto a los expresidentes Fernández, Medina y Mejía, tachándola de una acción superficial que no aborda la profundidad de la problemática migratoria y social. “El presidente que faltó en esa foto fue Nayib Bukele”, afirmó, en referencia al mandatario salvadoreño, a quien elogió por su aparente firmeza y control territorial en El Salvador. Sin embargo, la comunidad internacional ha sido enfática al señalar que la estrategia de Bukele no debe ser tomada como modelo para Haití ni para la región. “Bukele ha impuesto un régimen autoritario, de corte dictatorial, que no puede ni debe presentarse como ejemplo para enfrentar la crisis haitiana”, han manifestado. Diversos sectores de la vida pública de la República Dominicana, entre los que se encuentran las organizaciones sociales más representativas y el movimiento de izquierda y democrático, han subrayó que la solución al conflicto en Haití debe partir desde los propios haitianos, con el apoyo de la comunidad internacional, pero dejando a los protagonistas haitianos liderar el proceso. “La intervención externa debe estar guiada por el respeto a la soberanía y los derechos del pueblo haitiano; la solución estable y duradera solo será posible si los haitianos son los principales actores en la búsqueda de su futuro”, enfatizaron. Respecto a la respuesta del presidente Abinader a la propuesta de Bukele de solicitar una intervención del Consejo de Seguridad de la ONU, Morrison la calificó de “irresponsable”. “Abinader dijo estar de acuerdo en que fuera parte de una misión internacional, pero esa postura fue una charlatanería, y lo digo con responsabilidad”, añadió con contundencia. Además de sus críticas migratorias, Morrison abordó temas económicos y de gobernabilidad. Denunció un alarmante nivel de endeudamiento bajo la gestión del Partido Revolucionario Moderno (PRM), señalando que “ya son más de 40 mil millones de dólares manejados con control total, incluso del Congreso Nacional”. Aunque reconoció que el financiamiento estatal es necesario para el desarrollo, se preguntó con firmeza: “¿Dónde están las obras?”. En materia fiscal, aunque inicialmente respaldó la reforma propuesta por el gobierno, lamentó la falta de pedagogía social y comunicación efectiva que generó desconfianza y resistencia en la población. “La gente entendía que esos recursos iban a parar en manos de la corrupción, o que se utilizarían para alimentar la campaña de los 11 precandidatos del gobierno, que ha perdido credibilidad y popularidad”, concluyó. Las palabras de Eglenin Morrison invitan a una reflexión profunda sobre los caminos que debe transitar República Dominicana en su política migratoria, económica y social. En el caso haitiano, advierte que ni la fuerza ni la imposición externa pueden resolver una crisis de tal envergadura. La salida debe ser construida en conjunto, con protagonismo haitiano y respaldo internacional, buscando la justicia, la estabilidad y la dignidad de un pueblo que ha sufrido demasiado. En este contexto, la política dominicana enfrenta el reto de combinar firmeza y respeto, claridad y honestidad, para atender a sus ciudadanos y vecinos con justicia y humanidad. La coyuntura exige más que promesas o imágenes, demanda acciones reales y responsables que construyan un futuro compartido en paz y desarrollo.

Abinader exige a Haití asumir su responsabilidad

Por Ángel F. Guzmán Santo Domingo – El presidente dominicano Luis Abinader respondió con firmeza a las recientes acusaciones del Gobierno haitiano, que responsabilizó a República Dominicana, Estados Unidos y Colombia del tráfico ilegal de armas y drogas hacia Haití, además de negar que la crisis en su país represente una amenaza regional. Durante la entrevista en La Semanal con la Prensa, Abinader instó al Consejo Presidencial haitiano a “dejar ya esa tradición histórica de echarle el problema a otro” y asumir sus propios retos. “Ellos tienen un problema grave allá”, afirmó, al tiempo que reiteró que Haití es un problema para toda la región y que República Dominicana está tomando las medidas necesarias para proteger a su pueblo. El mandatario dominicano cuestionó la negación haitiana sobre la inseguridad que atraviesa su nación y la contradicción de que, mientras Haití asegura no ser una amenaza, instala oficinas en Cabo Haitiano como medida preventiva. “¿No representa un peligro para la región y ellos están haciendo oficinas por si acaso tienen una dificultad?”, ironizó. Sobre las acusaciones de que armas ingresan desde República Dominicana hacia Haití, Abinader pidió pruebas concretas y aseguró que, en cambio, se ha evidenciado el paso de drogas, especialmente marihuana, desde Haití hacia suelo dominicano. Finalmente, el presidente reafirmó su compromiso con la seguridad nacional: “Yo respondo por la seguridad dominicana y vamos a tomar y seguir tomando todas las medidas de lugar”.

República Dominicana deporta más de 143 mil haitianos en cinco meses 

Por Brendalis Reyes Santo Domingo, RD – La Dirección General de Migración (DGM) informó que en los primeros cinco meses de este año se deportaron 143,251 haitianos en situación irregular, una cifra sin precedentes en un período similar. A esta cantidad se suman 58,641 haitianos que retornaron de manera voluntaria, a pesar de la violencia que afecta a su país, pero conscientes de las nuevas medidas migratorias dominicanas. Además, la DGM reportó la repatriación de ciudadanos de otros países carentes de documentos legales, entre ellos provenientes de Estados Unidos, Colombia, México, China, Ucrania, Nigeria, Puerto Rico, Cuba, Nicaragua y Jamaica. El incremento en las deportaciones responde a un plan anunciado en octubre de 2024 por el presidente Luis Abinader y el Consejo de Seguridad y Defensa, destinado a reducir la población inmigrante irregular en el país. Según la DGM, este programa se ejecuta bajo estrictos protocolos que garantizan el respeto a los derechos humanos. No obstante, la semana pasada el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, expresó su preocupación por la deportación de unas 900 haitianas embarazadas o lactantes durante el último mes. La Organización Internacional para las Migraciones atendió diariamente a unas 30 de estas mujeres en la frontera. Guterres calificó las devoluciones de preocupantes y señaló que casi 20,000 haitianos fueron retornados en ese mes, constituyendo un récord histórico. Desde inicios de abril, el gobierno dominicano ha intensificado los operativos para localizar haitianos en situación irregular y reforzado la vigilancia en la frontera, como parte de su política migratoria más estricta.

Tras reuniones con Abinader, Marco Rubio y EE.UU. centran atención en la crisis de Haití

Después de varias conversaciones entre Marco Rubio y Luis Abinader, Estados Unidos ha decidido reclamar tanto a la ONU como a la OEA que actúen para buscar una salida a l crisis haitiana. Por Thiago Zorrilla Acosta Santo Domingo – La crisis sociopolítica y humanitaria que atraviesa Haití continúa siendo motivo de preocupación para la comunidad internacional, y en particular para Estados Unidos y República Dominicana, cuyos líderes han intensificado sus esfuerzos para buscar soluciones conjuntas. Desde el magnicidio del expresidente haitiano Jovenel Moïse en 2021, el presidente dominicano Luis Abinader ha sido enfático al afirmar que “no existe” una solución unilateral dominicana para la compleja problemática que afecta a la vecina nación. Abinader ha instado en repetidas ocasiones a la comunidad internacional a involucrarse de manera urgente antes de que la situación se deteriore aún más. Pese a la intervención de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), que autorizó a Kenia a encabezar la Misión Multinacional de Apoyo a la Seguridad en Haití, la presencia de bandas armadas ha consolidado un control territorial que dificulta la estabilización del país y la celebración de elecciones democráticas. En este contexto, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, expresó ayer ante el Senado de Estados Unidos su preocupación por la respuesta de la Organización de Estados Americanos (OEA) frente a la crisis haitiana. Rubio instó a la OEA a “dar un paso al frente” y liderar una misión internacional de paz para enfrentar la delicada situación de seguridad y la emergencia humanitaria que se agravan día a día. “Eso significa que organizaciones como la OEA, a la que contribuimos considerablemente, deben asumir un rol activo y proporcionar una misión con países miembros para abordar el problema de Haití, que está al borde de un giro muy dramático si no se atiende con prontitud”, afirmó Rubio, subrayando que esta petición no implica una amenaza ni un distanciamiento de Estados Unidos con el bloque regional, sino un llamado a una mayor participación de sus aliados. Estas declaraciones se producen tras una serie de reuniones entre Rubio y Abinader en los últimos meses. En el encuentro más reciente, a inicios de mayo, ambos funcionarios debatieron la imperiosa necesidad de una intervención internacional coordinada para contener el deterioro de la seguridad en Haití. Abinader enfatizó la urgencia de fortalecer el apoyo global, mientras que Rubio destacó la importancia de una respuesta solidaria y conjunta de la comunidad internacional. Durante su primera reunión en febrero, Rubio reiteró que Estados Unidos no exigiría a República Dominicana aceptar una ola masiva de migrantes haitianos, reconociendo la imposibilidad y la injusticia de tal demanda para el país caribeño. Además, el secretario de Estado informó que trabajan con diversas agencias federales estadounidenses en un plan para detener el flujo de armas que, desde Miami, llegan en contenedores hacia Haití, armamento utilizado por las bandas criminales que dominan amplias zonas del país. La estrecha coordinación entre Washington y Santo Domingo refleja no solo la gravedad de la crisis haitiana, sino también la voluntad de ambos gobiernos de impulsar soluciones multilaterales y efectivas que detengan la escalada de violencia y permitan restaurar la estabilidad en la región.

Gobierno y expresidentes llaman a comunidad internacional a actuar frente a colapso en Haití

Por Servicios umbral.local/ Santo Domingo.- En un hecho sin precedentes en la historia democrática reciente, el presidente Luis Abinader reunió este miércoles a los expresidentes Leonel Fernández, Hipólito Mejía y Danilo Medina para definir una postura unitaria frente a la crisis que atraviesa Haití y sus impactos en la seguridad, economía y estabilidad de la República Dominicana. El encuentro, celebrado en el Ministerio de Defensa y con una duración de dos horas, contó con la participación de altos funcionarios como el canciller Roberto Álvarez, el ministro de Defensa Carlos Antonio Fernández Onofre, el comandante del Ejército Jorge Camino, el director del DNI Luis Soto, el director de Migración Lee Ballester y el embajador dominicano en Haití Faruk Miguel. Tras una presentación técnica sobre la situación fronteriza, migratoria y de seguridad, los mandatarios analizaron escenarios estratégicos y acordaron mecanismos de acción conjunta para enfrentar la crisis. Cuatro acuerdos fundamentales Del diálogo surgieron cuatro acuerdos clave para una política nacional coherente frente a Haití: Creación de espacios de trabajo conjunto entre el Gobierno y los expresidentes. Convocatoria al Consejo Económico y Social (CES) con la participación del presidente y los expresidentes para debatir y consensuar propuestas. Entrega periódica de informes a los exmandatarios sobre la seguridad nacional vinculada a Haití. Impulso a una política exterior unificada mediante reuniones bilaterales entre el presidente y los expresidentes. Homero Figueroa, vocero de la Presidencia, destacó que el encuentro “fue de compromiso patriótico, escucha respetuosa y acción responsable”, enviando un mensaje claro de unidad nacional ante una amenaza común. Preocupación regional por Haití Los líderes coincidieron en que Haití enfrenta una crisis sin precedentes: sin gobierno funcional, con territorios controlados por bandas armadas y sin capacidad para proveer servicios básicos a su población. Reconocieron además el esfuerzo dominicano para alertar a la comunidad internacional y gestionar apoyos ante la ONU, la OEA, CARICOM, Estados Unidos, Canadá y la Unión Europea, en respaldo a la misión multinacional de apoyo a la Policía Nacional Haitiana. Defensa fronteriza y desarrollo integral Los expresidentes recibieron informes sobre los avances en la verja perimetral inteligente, el despliegue militar y el uso de tecnología para reforzar el control fronterizo. Respaldaron también la estrategia de desarrollo integral en las provincias limítrofes, con inversiones en infraestructura, salud, educación y empleo. Política migratoria con firmeza y respeto El encuentro reafirmó el compromiso de aplicar la ley migratoria con rigor pero respetando los derechos humanos, y la necesidad de que la solución a la crisis haitiana se produzca dentro de Haití con el apoyo decidido de la comunidad internacional. Un mensaje de unidad y madurez política El presidente Abinader y los expresidentes Fernández, Mejía y Medina coincidieron en que este encuentro marca un hito de madurez política y unidad nacional, superando diferencias para proteger la soberanía, estabilidad y democracia dominicanas. Este histórico gesto busca enviar una señal clara: frente a desafíos tan complejos, la República Dominicana actúa con una sola voz y una determinación firme.

El recurrente tema de los haitianos en coyunturas de nuestro país y la cuestión política actual que plantea

¡EN ESTA ESQUINA…! El recurrente tema de los haitianos en coyunturas de nuestro país y la cuestión política actual que plantea Anexionistas, entreguistas y dictadores han manipulado siempre con fines politiqueros la conciencia nacional apelando al recurso del peligro haitiano. Frente a lo haitiano se define la doctrina de defensa militar dominicana aún y cuando en el siglo XX son los Estados Unidos de Norteamérica los que nos han invadido militarmente en dos ocasiones, y son los principales expoliadores de nuestras riquezas nacionales. El tema con los haitianos es de alta sensibilidad en el país. Subleva sentimientos y convoca a acciones políticas. Es de reconocer que la política estratégica del imperialismo yanqui desde 1915-16, y del Estado dominicano desde la dictadura de Trujillo hasta hoy para presentar lo haitiano como enemigo principal de lo dominicano, ha logrado ganar la conciencia, imponerlo como valor dominante, en una mayoría extraordinaria del país. Es más, ya en los tiempos de la dictadura de Buenaventura Báez, entreguista-anexionista durante la guerra de los seis años (1868- 1874, periodo en el que intentó anexar el país a Estados Unidos debiendo enfrentar la oposición de Gregorio Luperón, José María Cabral y otros), el tema haitiano ya era un recurso con fines políticos, aunque no tan dominante como ahora. La oposición a esa dictadura y sus propósitos era tildada de \»los Cacós\» como referencia a sublevados haitianos. Y ya lo era cuando en 1861 el mismo Francisco Del Rosario Sánchez hubo de responder con su reconocida frase de \»entro por Haití, porque no puedo hacerlo por otra parte; pero si alguien pretendiese mancillar mi nombre decirle que soy la bandera nacional\», cuando los antihaitianos de aquel entonces se manifestaron en improperios contra él, precisamente por haber hecho uso del suelo de Haití, donde recibió apoyo, para ingresar a territorio dominicano a resistir la anexión a España que el dictador Pedro Santana había decidido. De hecho, lo fusilaron el 4 de julio de ese año. Anexionistas, entreguistas y dictadores han manipulado siempre con fines politiqueros la conciencia nacional apelando al recurso del peligro haitiano. Frente a lo haitiano se define la doctrina de defensa militar dominicana aún y cuando en el siglo XX son los Estados Unidos de Norteamérica los que nos han invadido militarmente en dos ocasiones, y son los principales expoliadores de nuestras riquezas nacionales. Abre un paréntesis. En la izquierda dominicana nadie cuestiona que el Estado tiene derecho a definir una política migratoria, a decidir la cantidad y calidad de extranjeros (gringos, franceses, españoles, alemanes y otros, incluyendo por supuesto los provenientes de Haití, que ingresen o vivan en el país). Lo que reclamamos es una política migratoria responsable, exenta de odio y xenofobia a los seres humanos de Haití; libre de la execrable \»Camiona\»; que respete su dignidad y derechos; que implique la solidaridad humana como un eje transversal; que castigue la doble moral de la oligarquía empresarial que busca la fuerza de trabajo haitiana, la sobreexplota, la paga barata y evade el pago de la seguridad social, y también la acosa; como también se debe castigar a las mafias civiles y militares que trafican con la migración de haitianos, y además la extorsiona cuando estos son apresados. Cierra el paréntesis. 1.- El antihaitianismo es relevante en el momento histórico del país. Ahora mismo está en alta la sensibilidad respecto al tema de la migración haitiana. Y sobre esta, se ha montado una banda paramilitar, una Antigua Banda Neofacista, que actúa con cuchillos y machetes como en la matanza de haitianos de 1937 contra migrantes haitianos. Exhibe las figuras de Trujillo y de Hitler. Se viste con uniforme y atuendos militares. Ataca con violencia a las mujeres que reclaman las tres causales; apoya los bombardeos contra el pueblo de Palestina y enaltece el Sionismo de Israel. Ya asume el discurso anticomunista y se manifiesta contra los reclamos de los trabajadores. Integra elementos fascistas en sus proclamas y prácticas. Mientras, quedan en segundo o tercer planos los graves problemas económicos y sociales que afectan el país y el pueblo, y el gobierno PRM apura contra reformas que desconocen derechos conquistados por los trabajadores y el pueblo. Todo lo cual hace sospechosa, como menos, la tolerancia del gobierno frente a esa Antigua Banda. Esa banda, y sus todavía semi ocultos mentores, se alientan con el triunfo o el avance de movimientos y líderes utraconservadores de otros países, especialmente los trumpistas de Estados Unidos. Mientras los principales partidos del régimen (PRM, FP, PLD) hacen discurso que le dan cobertura política, y apuestan a cuál es más anti migrante haitiano; cada uno con una calculadora de votos, procurando capitalizar electoralmente ese sentimiento de gran parte del pueblo dominicano. 2.- Un debate sobre Haití precedió al golpe de Estado contra el gobierno del PRD y el profesor Juan Bosch en 1963. En septiembre de 1963, poco antes de ser derrocado, el gobierno de Bosch enfrentó una crisis diplomática y militar con Haití. Esta crisis se originó por la violación de la inmunidad diplomática de la embajada dominicana en Haití por parte de las fuerzas de seguridad haitianas, quienes irrumpieron en la sede en busca de un oficial haitiano sospechoso de conspirar contra el gobierno de François Duvalier. El presidente Bosch reaccionó con firmeza, exigiendo al gobierno haitiano una disculpa y la reparación de los daños. Este incidente generó tensión política en la República Dominicana. Sectores conservadores y militares trujillistas, descontentos con las políticas de Bosch, utilizaron esta crisis como un argumento más para criticar su liderazgo, acusándolo de poner en peligro la soberanía nacional. Y añadieron este hecho a otros factores como justificación del golpe de Estado. 3.- La coyuntura electoral de 1996: el doctor Peña Gómez y el PRD fueron víctimas del antihaitianismo puesto en relieve en el momento por el doctor Joaquín Balaguer. En 1991, el golpe de Estado al gobierno de Bertrand Aristide perpetrado por un grupo de militares encabezados por el general Raoul Cedras con el aliento yanqui, impactó desatando una ola de migrantes de

Francia contra Haití: 200 años de una deuda infame

Por Julio Guzmán Acosta París/Puerto Príncipe, 17 de abril de 2025— Hoy se cumplen dos siglos de uno de los episodios más cínico de la historia moderna: el 17 de abril de 1825, Francia, aún resentida por la pérdida de su colonia más lucrativa, impuso a Haití una \»deuda de independencia de 150 millones de francos oro (equivalentes hoy a $21 mil millones). El mensaje fue claro: \»La libertad no es gratis\». De revolución heroica a chantaje neocolonial Haití hizo historia en 1804 al convertirse en la primera república negra independiente, fruto de la única rebelión de esclavos triunfante contra una potencia europea. Derrotó a Francia, España y Gran Bretaña, pero la victoria militar no bastó. En 1825, una flota francesa de 14 buques de guerra apareció en Puerto Príncipe con un ultimátum: \»Páguennos o volvemos a esclavizarlos\». El monto exigido —equivalentes al 300% del PIB haitiano de la epoca  — estranguló la economía del joven país. Para pagarla, Haití contrajo préstamos usurarios con bancos franceses como el Crédit Industriel et Commercial (CIC)  que financió con ese dinero obras icónicas como la Torre Eiffel. Mientras París disfrutaba de la Belle Époque, Haití vendía su café a pérdida: de cada $3 generados, solo 6 centavos quedaban en el país. La deuda que nunca terminó – 1825-1947: Haití pagó 122 años de intereses, incluso durante la ocupación estadounidense (1915-1934), que tomó control de sus aduanas para garantizar el pago. – 2004: El presidente Jean-Bertrand Aristide exigió a Francia $21 mil millones en reparaciones. Fue derrocado meses después por un golpe apoyado por París, Washington y Ottawa. – 2025: La deuda ajustada por inflación supera los $115 mil millones —seis veces el PIB actual de Haití—. Francia: amnesia selectiva A pesar de las pruebas históricas, Francia insiste en que la deuda fue “legítima\». En 2010, el presidente François Hollande prometió \»pagar la deuda moral\», pero no hubo compensación económica. Mientras tanto: – La Torre Eiffel genera $112 millones anuales en turismo —el doble del presupuesto de salud haitiano—. – Haití sigue siendo el país más pobre de América, con 60% de su población en pobreza extrema. Reparaciones pendientes Activistas y economistas exigen que Francia devuelva lo expoliado, un reclamo respaldado por informes como el del Centro de Derechos Económicos y Sociales (CESR). Con ese dinero, Haití podría: – Erradicar el celera introducido por los cascos azules de la ONU en 2010. – Construir carreteras (hoy ni siquiera hay una vía asfaltada entre Puerto Príncipe y Cabo Haitiano). – Financiar su policía nacional, desbordada por bandas armadas con conexiones internacionales. Moraleja histórica Como escribió Walter Benjamin: \»No hay documento de civilización que no sea a la vez un documento de barbarie\». La Torre Eiffel, símbolo del progreso, se yergue sobre el oro extraído de Haití. Dos siglos después, Francia celebra su pasado imperial; Haití, aún espera justicia. #DeudaInfame #ReparacionesYa #HaitíNoOlvida (Este reportaje se basa en investigaciones del New York Times, Le Monte y el libro The Half Has Never Been Told, de Edward E. Baptist).

CARICOM condena intentos de desestabilización en Haití y llama a proteger transición política

Por Ángel F. Guzmán Kingston, 14 de marzo de 2024.– La Comunidad del Caribe (CARICOM) rechazó los intentos de grupos criminales por desestabilizar Haití y sabotear su frágil proceso político, en medio de una ola de violencia que ha desplazado a más de un millón de personas y puesto en riesgo el acuerdo de transición vigente. En un comunicado oficial, la Secretaría del bloque calificó como \»inaceptable\» la amenaza de facciones armadas de tomar el poder por la fuerza, tras semanas de ataques coordinados que han dejado bajo control de bandas más del 80% de Puerto Príncipe, según estimaciones de la ONU. Crisis humanitaria y llamado a la acción El organismo alertó que la escalada violenta agrava la ya crítica crisis migratoria, reflejada en cifras de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). Además, instó a Naciones Unidas y actores globales a \»reforzar urgentemente\» la asistencia al país, respaldando tanto a las fuerzas locales como a la Misión de Seguridad Multinacional desplegada en el territorio. CARICOM subrayó la importancia del acuerdo de transición –que busca restaurar el orden constitucional con elecciones antes de febrero de 2026– y adelantó que evalúa \»medidas inmediatas\» junto a sus Estados miembros. Contexto crítico Haití enfrenta su peor crisis en décadas: desde febrero, coaliciones armadas como G9 Familia y Aliados han bloqueado infraestructuras claves, exigiendo la renuncia del primer ministro interino, Ariel Henry. La situación ha paralizado servicios básicos y profundizado la emergencia humanitaria. Mientras la comunidad internacional debate mecanismos de estabilización, CARICOM mantiene su postura: \»La solución debe ser haitiana, pero requiere apoyo regional y global\», concluye el texto.  

Gobierno intensifica medidas contra migración haitiana irregular

Por Julio Guzmán Acosta Santo Domingo, RD.– En respuesta al creciente flujo migratorio desde Haití, el presidente Luis Abinader anunció este domingo un paquete de 15 medidas \»firmes” para reforzar el control fronterizo y la política migratoria, incluyendo el despliegue de 1,500 soldados adicionales y la ampliación del muro fronterizo en 13 kilómetros. Refuerzo militar y controles estrictos En un discurso de 16 minutos, el mandatario detalló que las Fuerzas Armadas incrementarán su presencia en la frontera con 11,000 efectivos, distribuidos en seis áreas operativas. \»Las bandas criminales haitianas no encontrarán refugio aquí. La violencia que destruye a Haití no cruzará a nuestro territorio\», advirtió. Además, el gobierno: – Acelerará la construcción del muro, que ya suma 54 km. – Presentará al Congreso una reforma migratoria para endurecer sanciones contra quienes faciliten la entrada de indocumentados. – Incorporará 750 nuevos agentes migratorios y expandirá oficinas de control a todas las provincias. Mercados binacionales y hospitales bajo lupa Abinader señaló que los mercados fronterizos serán regulados para evitar que se usen como vía de migración irregular. Asimismo, los hospitales aplicarán desde el 21 de abril un protocolo que exigirá a pacientes haitianos: – Identificación válida. – Carta de empleo en RD. – Comprobante de domicilio. Quienes no cumplan serán atendidos, pero repatriados tras su recuperación. \»Nuestra generosidad no será aprovechada\», enfatizó. \»Dominicanización\» del empleo y observatorio ciudadano Entre las medidas económicas destacan: – Incentivos para aumentar en 20% la contratación de dominicanos en zonas francas y en 30% en turismo. – Reemplazo progresivo de mano de obra irregular en agricultura y construcción, con apoyo del programa Supérate y financiamiento del Bandex para mecanización. La sociedad civil tendrá un rol clave mediante un Observatorio Ciudadano, dirigido por el periodista Miguel Franjul, para vigilar el cumplimiento de las políticas. Crítica a la comunidad internacional Abinader culpó a la \»irresponsabilidad\» global por la crisis haitiana: \»Las advertencias fueron ignoradas. Ahora Haití vive su hora más oscura\». Reiteró que RD no cederá en proteger su soberanía: \»Liderar es hacer lo correcto, aunque sea difícil\». ¿Qué sigue? Las acciones dependerán de la aprobación legislativa y la coordinación con gobiernos locales. Mientras, las deportaciones continuarán y el muro avanzará, en un intento por \»ordenar lo que por años se dejó crecer sin control\».

Por Servicios umbral.local/ Puerto Príncipe, 31 de marzo.– Grupos armados asaltaron este lunes la ciudad de Mirebalais, en el centro de Haití, atacando la principal prisión civil y liberando a decenas de reclusos en un operativo que sembró el pánico entre la población. Los enfrentamientos obligaron a cientos de personas a huir bajo fuego cruzado, mientras las bandas extendían su control en la zona. Asalto masivo y fuga de reos El ataque, presuntamente liderado por la banda de Jimmy Chérizier, alias \»Barbecue\», permitió una evasión masiva de internos, muchos de los cuales habrían escapado hacia Puerto Príncipe o la frontera dominicana. Testigos reportaron que Viv Ansman, miembro del grupo de Chérizier, encabezó el violento operativo, que incluyó incendios de viviendas y tiroteos contra civiles y policías que intentaron resistir. Pánico y desplazamiento forzado Los habitantes de Mirebalais —ubicada a 48 km al noreste de la capital— se vieron obligados a refugiarse en iglesias y escuelas mientras las bandas armadas tomaban las calles. Medios locales confirmaron la participación de un cnúmero indeterminado de atacantes, quienes ya controlan más del 80% de Puerto Príncipe y ahora expanden su influencia a otras regiones. Alerta en la frontera dominicana La fuga de reos hacia la zona fronteriza ha encendido las alarmas en República Dominicana, donde autoridades mantienen vigilancia reforzada ante posibles infiltraciones. Mientras tanto, sectores haitianos exigen acciones urgentes para frenar el avance de las bandas, que siguen ganando terreno ante la debilidad institucional del país. El caos en Mirebalais evidencia la crisis de seguridad que vive Haití, sumido en una espiral de violencia que amenaza con desbordarse hacia otras ciudades.