UMBRAL, MARCAMOS TENDENCIA 

Cuando el pueblo se levanta, ni las ideas de derecha ni el poder económico pueden detenerlo

Mientras el mundo entero ve cómo el neoliberalismo y la agenda extractivista ganan terreno, la resistencia popular en San Juan impone una lección histórica: la soberanía del agua y de la vida está por encima de cualquier concesión. OPINIÓN Vivimos tiempos paradójicos. En casi todos los rincones del planeta, las ideas de derecha han ido ganando espacio con una velocidad que hace apenas una década parecía impensable. Gobiernos que recortan derechos, que privatizan bienes comunes, que ponen el lucro por encima de las personas y la naturaleza, se presentan como la única vía posible. El discurso del \»no hay alternativa\» se ha instalado en las cancillerías, en los bancos multilaterales y en las redacciones de los grandes medios. Pero entonces ocurre algo como lo sucedido en San Juan. Y el mundo recuerda una verdad vieja como la humanidad: cuando los pueblos se levantan, cuando la conciencia colectiva despierta y se organiza, no hay poder económico ni gobierno complaciente que pueda detenerlos. El presidente Luis Abinader anunció la detención definitiva del proyecto minero Romero. La noticia, presentada por el oficialismo como una decisión ambientalmente responsable, es en realidad una rendición forzada ante la presión incesante del pueblo sanjuanero, de la región sur y del respaldo mayoritario de todo el pueblo dominicano. No nos engañemos: este gobierno no descubrió la ecología de la noche a la mañana. Si Abinader dio marcha atrás fue porque la Diócesis de San Juan, los campesinos del Granero del Sur, la Academia de Ciencias, los movimientos populares y miles de ciudadanos comunes dijeron \»basta\» con una fuerza que el Palacio Nacional no pudo ignorar. Por supuesto, el mandatario se cuida de señalar que el origen del proyecto se remonta a concesiones de exploración otorgadas por los gobiernos del PLD entre 2005 y 2018. Es cierto: Leonel Fernández y Danilo Medina tienen su cuota de responsabilidad en haber abierto la puerta a GoldQuest. Pero también es cierto que el gobierno de Abinader, desde 2020 hasta hoy, mantuvo vivo el expediente y permitió que la empresa siguiera en fase de evaluación. El propio presidente afirmó que \»nunca se otorgó una autorización de explotación\», pero esa es una distinción técnica que no oculta el hecho político: el proyecto no murió por voluntad oficial, sino por la resistencia popular. Si Abinader renuncia al dinero que ya venía recibiendo por concepto de regalías mineras, no es por generosidad, sino porque el pueblo se lo impidió. Y aquí viene la lección más profunda, la que trasciende el hecho puntual de San Juan. En un mundo donde las ideas de derecha parecen imbatibles —la desregulación, el extractivismo como sinónimo de desarrollo, la sumisión a las multinacionales, la criminalización de la protesta—, el pueblo dominicano acaba de demostrar lo contrario. No hay oleaje neoliberal que pueda contra un pueblo organizado. No hay campaña de medios pagados que pueda silenciar la voz de una comunidad que defiende su agua, su tierra y su futuro. Porque de eso se trata: del agua. El proyecto Romero, en la parte alta de la cuenca del río San Juan, amenazaba con contaminar las fuentes hídricas que alimentan la Presa de Sabaneta. Los opositores lo dijeron una y otra vez: el oro, el cobre y la plata tienen precio, pero el agua no tiene sustituto. La empresa prometió minería subterránea sin cianuro, pero el pueblo no compró el cuento. Y tuvo razón. Las voces pagadas, esas que siempre aparecen cuando hay intereses de por medio, dirigieron sus baterías argumentales contra la ciudadanía. Tildaron de ignorantes a los campesinos, de radicales a los ambientalistas, de obstruccionistas a los sacerdotes. Fracasaron. Porque los pueblos no se rinden con eslóganes ni se compran con promesas. Los pueblos, cuando despiertan, son imparables. Este triunfo en San Juan debe servir de faro. No solo para la República Dominicana, sino para todos los rincones del mundo donde las ideas de derecha pretenden imponer su lógica depredadora. La lección es clara: la soberanía popular, el derecho a decir no, la defensa de la vida frente al mercado, son más fuertes que cualquier concesión firmada en un despacho. El pueblo sanjuanero ha enseñado al país y al mundo que el poder real no está en los palacios, sino en las calles, en las asambleas, en las comunidades que se niegan a claudicar. Que el gobierno de Abinader haya tenido que ceder es una buena noticia, pero no por sus méritos, sino por la derrota que representa para el extractivismo. El mérito es del pueblo. Y que quede claro: si mañana intentan traer otro proyecto minero, otra concesión que amenace nuestras fuentes de agua, los volveremos a vencer. Porque cuando el pueblo se levanta, no hay idea de derecha, no hay poder económico, no hay gobierno complaciente que pueda detenerlo. Esa es la gran lección de San Juan. Y ojalá el mundo entero la escuche.

Abinader ordena detener proyecto minero en San Juan y entierra dos décadas de incertidumbre

Amparado en la ley ambiental y frente a una ciudadanía que advertía efectos devastadores para la región, el mandatario aclaró que su gestión no otorgará autorizaciones de explotación donde la población exprese un rechazo mayoritario. Por Julio Guzmán Acosta SANTO DOMINGO. – El presidente Luis Abinader puso fin anoche a la larga incertidumbre que envolvía a la provincia de San Juan al anunciar la detención definitiva del proyecto minero Romero. En una declaración realizada desde el Palacio Nacional, el mandatario fue claro: su Gobierno no autorizará la explotación minera en zonas donde la comunidad manifieste un rechazo mayoritario. “Si la población rechaza de manera masiva un proyecto de esa categoría, no es viable continuarlo”, sentenció Abinader, quien subrayó que la decisión se fundamenta en el cumplimiento estricto de la Ley 64-00 de Medio Ambiente y en los principios de prudencia y transparencia. “Este Gobierno escucha con atención, respeto y responsabilidad; cuando la ciudadanía expresa inquietudes, nuestro deber es actuar”, agregó. El proyecto Romero, ubicado en la parte alta de la cuenca del río San Juan, específicamente en el área de Hondo Valle, al norte de la provincia, había sido durante casi veinte años un punto de fricción entre los intereses extractivistas y la defensa de los recursos hídricos del sur del país. La principal preocupación de ambientalistas, agricultores y sectores productivos radica en su cercanía a la presa de Sabaneta: temen que la actividad minera contamine las aguas del río San Juan y sus afluentes, fuente vital del “Granero del Sur” y del abastecimiento de agua potable para miles de familias. Contrario a la percepción popular, el mandatario aclaró que el proyecto no es reciente. Sus orígenes se remontan a concesiones de exploración otorgadas entre 2005 y 2010 a la empresa canadiense GoldQuest. Entre 2015 y 2018 se renovaron dichas concesiones y se autorizaron estudios técnicos para definir el alcance del yacimiento de oro, cobre y plata. Durante la gestión de Abinader (2020-2026), el expediente permaneció estrictamente en fase de evaluación ambiental, “sin haber recibido nunca una autorización de explotación”, recalcó el presidente. Aunque la empresa promotora defendía un modelo de “minería subterránea” sin uso de cianuro y con bajo impacto superficial, el proyecto jamás logró obtener la licencia social. La Diócesis de San Juan de la Maguana, asociaciones agrícolas, la Academia de Ciencias y diversos movimientos populares mantuvieron una resistencia firme, argumentando que el beneficio económico del oro no compensa el riesgo de perder la seguridad hídrica de la provincia. Con el anuncio de esta noche, el Poder Ejecutivo cierra la puerta a la explotación basándose en el artículo 1 de la Ley 64-00, que prioriza la preservación del medio ambiente y el bienestar social sobre los intereses económicos particulares cuando existe un rechazo comunitario masivo. “Este Gobierno actúa escuchando el clamor de la ciudadanía”, reiteró Abinader, sellando así un capítulo decisivo para el futuro de San Juan y reafirmando la soberanía de la opinión pública en temas de impacto ambiental.

\»Represión nocturna en San Juan: gases lacrimógenos, balazos de agua y lluvia de piedras marcan el violento desenlace de la marcha antiminera\»

Lo que empezó como una marcha pacífica contra el proyecto minero de GoldQuest terminó con bombas lacrimógenas, chorros a presión, cuatro agentes heridos y al menos un manifestante lesionado. El senador Félix Bautista calificó el incidente de “innecesario” y el movimiento social condenó “provocaciones de desaprensivos”. Por: Leo Feliu  Para Servicios umbral.local/ SAN JUAN DE LA MAGUANA. – La tarde que prometía ser el cierre solemne de una jornada histórica se torció en estampida y desconcierto. Lo que horas antes había sido un río humano fluyendo desde el Arco del Triunfo hasta la presa de Sabaneta, convertido en símbolo pacífico de resistencia, terminó envuelto en gases, agua turbulenta y el eco seco de los primeros disparos. Miembros de la Policía Nacional y del Ejército de la República Dominicana lanzaron, en los últimos compases de la manifestación contra una eventual explotación minera de la compañía canadiense GoldQuest, una andanada de bombas lacrimógenas y chorros de agua a presión contra los asistentes. El estropicio tuvo lugar junto al muro de la presa de Sabaneta, cuando cientos de personas —llegadas desde San Juan y otras provincias— coreaban aún consignas en defensa del valle. Las imágenes que circularon al anochecer no dejan lugar a dudas: mujeres y hombres corriendo entre nubes tóxicas, rostros desencajados por el ardor, vehículos de la seguridad pública lanzando líquido a chorro sobre familias enteras. Y, en el aire, el rumor de varios disparos, según reportó el programa Telenoticias, que sembraron el pánico entre los presentes. Versiones encontradas sobre el momento exacto La versión oficial de la Policía Nacional no se hizo esperar. Según el comunicado divulgado horas después, los agentes recurrieron a los gases y al agua luego de que “personas aún no identificadas” agredieran a pedradas a las mujeres policías apostadas en la zona. El saldo en el lado del orden público fue de cuatro efectivos heridos: dos mujeres policías, un agente masculino y un capitán del Ejército. Del lado de los manifestantes, las fuentes consultadas reportan hasta el cierre de esta edición un solo lesionado, afectado en una mano. Sin embargo, la narrativa de los organizadores y de testigos privilegiados ofrece matices distintos. El senador de la provincia, Félix Bautista —quien se opone abiertamente al proyecto minero y estuvo presente durante la jornada— sostuvo que el incidente ocurrió cuando la actividad ya había concluido y los asistentes se disponían a abandonar el lugar en orden. “Bueno, yo pienso que fue un incidente realmente desafortunado, innecesario, porque ya la actividad había concluido y con que la policía hubiese hecho un llamado por los altoparlantes de que la gente se retirara, porque ya se había terminado la actividad, pienso que era suficiente”, declaró Bautista a Diario Libre. Manuel Matos, agricultor y presidente del Movimiento Suroeste Unidos por el Agua y la Vida, coincidió en la secuencia temporal: “Hubo al final de la actividad, después que habíamos concluido, unas provocaciones de algunos elementos desaprensivos, que nosotros la condenamos”. Y añadió, con el tono de quien busca deslindar responsabilidades: “Reiteramos nuestra condena a esa provocación que quisieron hacer algunos desaprensivos a la Policía Nacional”. Un grito que empezó en paz y terminó en llanto La jornada había comenzado con una estampa muy distinta. Desde el mediodía, cientos de personas se congregaron en el Arco del Triunfo de San Juan de la Maguana, punto de encuentro escogido por los organizadores. Entre carteles pintados a mano, cornetas y consignas que pedían “Agua sí, oro no”, los manifestantes —muchos de ellos agricultores, amas de casa, estudiantes— partieron hacia la presa a pie y en vehículos, en lo que pretendía ser una demostración de fuerza civil, pacífica y disciplinada. El alcalde de San Juan de la Maguana, Lenin de la Rosa, también participó en la actividad. Antes de que la tarde se ensombreciera, declaró a los medios: “San Juan quiere un proyecto de desarrollo basado en la agricultura y la industrialización. No queremos un proyecto a corto plazo que ponga en riesgo la vida y la salud de nuestra gente”. Lo que vino después, al pie del muro de la presa, ha dejado una herida abierta en la provincia. El senador Bautista, con la gravedad que impone la hora, lanzó un llamado directo al presidente Luis Abinader: que no “permita que San Juan se convierta en un pueblo fantasma”. La empresa y el Gobierno: fase de exploración En medio de la tensión, la empresa canadiense GoldQuest insiste en que se encuentra únicamente en la fase de exploración de la zona conocida como Romero, destinada a determinar si resulta técnicamente factible y ambientalmente viable una eventual explotación minera. El Gobierno dominicano ha aclarado en reiteradas ocasiones que el permiso otorgado a la minera es solo para exploración y que hay que esperar los resultados de los estudios en curso. Pero para los miles que marcharon el domingo en San Juan —y para los que desde otras regiones del país siguieron con angustia los hechos—, la consigna es clara: este no es el grito de una sola provincia ni de una región. Es, como repiten los voceros del movimiento, el grito de una nación entera que no está dispuesta a hipotecar su agua ni su tierra en el altar de un oro fugaz. Al cierre de esta edición, las autoridades no habían informado sobre detenciones relacionadas con los disturbios ni sobre la identidad de las personas que habrían lanzado las piedras.

San Juan se levanta como un solo hombre contra el oro canadiense: “Nunca hubo una marcha así”

Miles de ciudadanos colmaron las calles de San Juan de la Maguana en una jornada histórica contra el proyecto minero Romero. El vocero del movimiento, Rubén Moreta, dio un ultimátum de siete días al Poder Ejecutivo y denunció infiltración de la empresa GoldQuest. Por Servicios umbral.local/ Periodismo con compromiso y verdad SAN JUAN DE LA MAGUANA. – La provincia que un día fue cuna de caudillos y tierra de gestas libertarias volvió a estremecerse. Esta vez, no bajo el conjuro de la espada, sino bajo el clamor unánime de un pueblo que se niega a entregar sus entrañas al oro extranjero. Este domingo, San Juan de la Maguana fue escenario de una movilización sin precedentes: miles de almas, un solo pecho, una sola voz contra el Proyecto Romero, la ambiciosa iniciativa de extracción minera impulsada por la compañía canadiense GoldQuest. Al caer la tarde, cuando el polvo de las calles aún no se posaba y el eco de las consignas seguía vibrando en el aire caliente del valle, el vocero del Movimiento Suroeste Unido por el Agua y la Vida, Rubén Moreta, compareció ante la prensa con la gravedad de quien sabe que ha escrito una página inédita en la historia social de la provincia. “Nunca antes, en la historia social de San Juan de la Maguana, se había producido una manifestación de este calibre”, sentenció Moreta, sin titubeos. Y agregó, con la frente en alto: “Fue una actividad pacífica que evidenció la decisión inquebrantable de un pueblo de impedir la explotación minera en nuestro valle”. Pero no hubo solo memoria en sus palabras. Hubo, sobre todo, un plazo. Un límite. Un ultimátum lanzado al más alto nivel del Estado. “El presidente tiene un plazo de siete días para darle una respuesta a la comunidad de San Juan de la Maguana”, advirtió el dirigente. “Vencido ese plazo, las movilizaciones van a continuar en contra de la GoldQuest en San Juan”. La jornada, sin embargo, no estuvo exenta de sombras. Moreta denunció con vehemencia lo que calificó como una maniobra artera de la empresa canadiense: la infiltración de elementos ajenos a la protesta con el deliberado propósito de deslucirla. “Repudiamos a esos elementos infiltrados que infiltró la minera canadiense en nuestra manifestación para, al final, intentar deslucirla”, declaró. Pero acto seguido, con la seguridad que otorga la legitimidad del clamor popular, sentenció: “Eso no lo van a lograr”. La marcha de ayer fue en San Juan de la Maguana, pero su grito, advirtieron los organizadores, es el grito de toda la República Dominicana. Un alerta que retumba desde el suroeste y que, por estos días, ningún salón de poder debería atreverse a ignorar.

Gases, agua a presión y pedradas: la marcha antiminera de San Juan termina en batalla campal

Lo que comenzó como una multitudinaria protesta pacífica contra el Proyecto Romero de GoldQuest derivó en un enfrentamiento con las fuerzas del orden. La Policía reporta cuatro agentes heridos; los manifestantes, al menos un lesionado. El senador Félix Bautista califica el incidente de “innecesario”. Por: Julio Guzmán Acosta Servicios Umbral.com.do SAN JUAN DE LA MAGUANA. – La tarde de este domingo, el valle de San Juan, que había despertado con el rumor sordo de la indignación ciudadana, terminó envuelto en el olor acre de los gases lacrimógenos y el estruendo de los chorros de agua a presión. Lo que las horas previas habían sido una marcha de cientos de personas —con carteles, cornetas y la convicción de defender el agua y la tierra— se transformó, al pie del muro de la presa de Sabaneta, en un escenario de dispersión violenta, heridos y versiones encontradas. De acuerdo con el relato oficial de la Policía Nacional, los agentes —entre ellos mujeres uniformadas— fueron agredidos con piedras lanzadas por personas aún no identificadas. Como respuesta, las fuerzas del orden, apoyadas por efectivos del Ejército de la República, hicieron uso de gases lacrimógenos y chorros de agua para disolver a los manifestantes. El balance institucional habla de cuatro agentes heridos: dos mujeres policías, un agente masculino y un capitán del Ejército. Del lado de los manifestantes, las primeras informaciones reportan un único lesionado, afectado en una mano. Sin embargo, la versión de los organizadores y de las autoridades civiles presentes pinta un cuadro muy distinto. El senador de la provincia San Juan, Félix Bautista, quien participó en la movilización y se ha declarado abiertamente contrario a la explotación minera en la región, aseguró que el enfrentamiento ocurrió cuando la actividad ya había concluido y los asistentes se disponían a retirarse. “Bueno, yo pienso que fue un incidente realmente desafortunado, innecesario —dijo Bautista a este medio— porque ya la actividad había concluido y con que la policía hubiese hecho un llamado por los altoparlantes de que la gente se retirara, porque ya se había terminado la actividad, pienso que era suficiente”. En la misma línea se expresó Manuel Matos, agricultor y presidente del Movimiento Suroeste Unidos por el Agua y la Vida. “Hubo al final de la actividad, después que habíamos concluido, unas provocaciones de algunos elementos desaprensivos, que nosotros la condenamos”, declaró Matos, quien reiteró el repudio del movimiento a cualquier acto de violencia. “Reiteramos nuestra condena a esa provocación que quisieron hacer algunos desaprensivos a la Policía Nacional”. Los hechos, sin embargo, no surgieron de la nada. La jornada había comenzado horas antes con una concentración masiva en el Arco del Triunfo de San Juan de la Maguana. Desde allí, cientos de personas —muchas de ellas llegadas de otros puntos del país— marcharon a pie y en vehículos hasta la presa de Sabaneta, coreando consignas contra la minera canadiense GoldQuest y su proyecto de extracción en la zona conocida como Romero. El ambiente, hasta ese momento, era de protesta firme pero pacífica. Según reportes de Telenoticias, en un momento de la tarde se escucharon varios disparos, lo que provocó que muchas personas salieran corriendo entre la confusión. La Policía no ha confirmado si esos disparos provinieron de sus filas o de terceros. El alcalde de San Juan de la Maguana, Lenin de la Rosa, quien también participó en la movilización, había declarado antes del incidente que “San Juan quiere un proyecto de desarrollo basado en la agricultura y la industrialización, no queremos un proyecto a corto plazo que ponga en riesgo la vida y la salud de nuestra gente”. Por su parte, el senador Bautista lanzó un llamado directo al presidente Luis Abinader: que no “permita que San Juan se convierta en un pueblo fantasma”. Mientras tanto, la empresa GoldQuest mantiene que el proyecto se encuentra aún en fase de exploración, y el Gobierno ha reiterado que el permiso otorgado es solo para estudios de factibilidad, no para explotación. Pero en las calles de San Juan, ese matiz parece importar poco. Lo que anoche quedó grabado en los rostros de los manifestantes dispersos por gases y agua no fue un simple desencuentro: fue la certeza de que esta lucha, dicen, ya no es solo de una provincia. Es el grito de todo un país.

“El oro de San Juan es el agua”: padre Rogelio desafía a la minería en histórica marcha

El religioso sostuvo que la principal riqueza de la provincia no está en la minería, sino en su producción agrícola y fuentes hídricas. Durante la manifestación, exigió a la empresa canadiense GoldQuest retirarse del territorio. Por: Leo Feliu SAN JUAN DE LA MAGUANA.– Con una voz que atravesó la multitud y un mensaje grabado en un poloché que decía “San Juan somos todos”, el padre Rogelio Cruz se erigió este domingo como la conciencia colectiva de una provincia que se niega a entregar sus entrañas al metal. “El oro de San Juan es el agua”, sentenció durante la marcha en defensa de los recursos naturales, convocada por el Movimiento Acción de la Zona Norte en rechazo al proyecto minero Romero, impulsado por la firma canadiense GoldQuest. El sacerdote, conocido por su defensa del territorio y su verbo sin concesiones, advirtió que la verdadera riqueza de San Juan no yace bajo tierra, sino a flor de surco y en el caudal de sus ríos. “Es el valle que produce más del 60 % de las habichuelas que se consumen en el país. Son sus ríos. No es una minería marcada por un interés responsable”, proclamó ante cientos de manifestantes que coreaban consignas en defensa del agua y la agricultura. Cruz no dudó en traer a la memoria ejemplos que sustentan su rechazo. Con la mirada fija en el pasado reciente de la minería dominicana, citó el caso de Cotuí como una advertencia no escuchada. “En Cotuí pasó una desgracia ecológica y lo que hay ahora es hambre”, dijo con tono grave, como quien pronuncia un epitafio sobre un modelo de desarrollo fallido. El religioso fue contundente al delimitar el futuro que, a su juicio, le espera a la provincia si claudica ante el interés foráneo. “San Juan está de pie y ha dicho que no. No necesita minería”, agregó, arrancando una ovación cerrada. Pero el momento de mayor tensión llegó cuando, en un gesto casi profético, el padre Rogelio alzó la voz y dirigió un mensaje directo a la empresa responsable del proyecto. “Recojan sus cosas y vuelvan a Canadá, porque aquí no van a tener cabida”, sentenció, dejando clara la posición de una comunidad que, al menos por ahora, se mantiene firme en su negativa a cavar su propio destino. La marcha, que recorrió las principales calles de San Juan de la Maguana sin incidentes mayores, concluyó con la lectura de un manifiesto en el que se exige al Estado dominicano cancelar cualquier concesión minera en la zona norte de la provincia. El eco de las consignas aún resuena en las plantaciones agrícolas, en los márgenes de los ríos que, por ahora, siguen siendo el verdadero tesoro de esta tierra.