Lo que empezó como una marcha pacífica contra el proyecto minero de GoldQuest terminó con bombas lacrimógenas, chorros a presión, cuatro agentes heridos y al menos un manifestante lesionado. El senador Félix Bautista calificó el incidente de “innecesario” y el movimiento social condenó “provocaciones de desaprensivos”.
Por: Leo Feliu
Para Servicios Umbral.com.do
SAN JUAN DE LA MAGUANA. – La tarde que prometía ser el cierre solemne de una jornada histórica se torció en estampida y desconcierto. Lo que horas antes había sido un río humano fluyendo desde el Arco del Triunfo hasta la presa de Sabaneta, convertido en símbolo pacífico de resistencia, terminó envuelto en gases, agua turbulenta y el eco seco de los primeros disparos.
Miembros de la Policía Nacional y del Ejército de la República Dominicana lanzaron, en los últimos compases de la manifestación contra una eventual explotación minera de la compañía canadiense GoldQuest, una andanada de bombas lacrimógenas y chorros de agua a presión contra los asistentes. El estropicio tuvo lugar junto al muro de la presa de Sabaneta, cuando cientos de personas —llegadas desde San Juan y otras provincias— coreaban aún consignas en defensa del valle.
Las imágenes que circularon al anochecer no dejan lugar a dudas: mujeres y hombres corriendo entre nubes tóxicas, rostros desencajados por el ardor, vehículos de la seguridad pública lanzando líquido a chorro sobre familias enteras. Y, en el aire, el rumor de varios disparos, según reportó el programa Telenoticias, que sembraron el pánico entre los presentes.
Versiones encontradas sobre el momento exacto
La versión oficial de la Policía Nacional no se hizo esperar. Según el comunicado divulgado horas después, los agentes recurrieron a los gases y al agua luego de que “personas aún no identificadas” agredieran a pedradas a las mujeres policías apostadas en la zona. El saldo en el lado del orden público fue de cuatro efectivos heridos: dos mujeres policías, un agente masculino y un capitán del Ejército.
Del lado de los manifestantes, las fuentes consultadas reportan hasta el cierre de esta edición un solo lesionado, afectado en una mano.

Sin embargo, la narrativa de los organizadores y de testigos privilegiados ofrece matices distintos. El senador de la provincia, Félix Bautista —quien se opone abiertamente al proyecto minero y estuvo presente durante la jornada— sostuvo que el incidente ocurrió cuando la actividad ya había concluido y los asistentes se disponían a abandonar el lugar en orden.
“Bueno, yo pienso que fue un incidente realmente desafortunado, innecesario, porque ya la actividad había concluido y con que la policía hubiese hecho un llamado por los altoparlantes de que la gente se retirara, porque ya se había terminado la actividad, pienso que era suficiente”, declaró Bautista a Diario Libre.
Manuel Matos, agricultor y presidente del Movimiento Suroeste Unidos por el Agua y la Vida, coincidió en la secuencia temporal: “Hubo al final de la actividad, después que habíamos concluido, unas provocaciones de algunos elementos desaprensivos, que nosotros la condenamos”. Y añadió, con el tono de quien busca deslindar responsabilidades: “Reiteramos nuestra condena a esa provocación que quisieron hacer algunos desaprensivos a la Policía Nacional”.
Un grito que empezó en paz y terminó en llanto
La jornada había comenzado con una estampa muy distinta. Desde el mediodía, cientos de personas se congregaron en el Arco del Triunfo de San Juan de la Maguana, punto de encuentro escogido por los organizadores. Entre carteles pintados a mano, cornetas y consignas que pedían “Agua sí, oro no”, los manifestantes —muchos de ellos agricultores, amas de casa, estudiantes— partieron hacia la presa a pie y en vehículos, en lo que pretendía ser una demostración de fuerza civil, pacífica y disciplinada.
El alcalde de San Juan de la Maguana, Lenin de la Rosa, también participó en la actividad. Antes de que la tarde se ensombreciera, declaró a los medios: “San Juan quiere un proyecto de desarrollo basado en la agricultura y la industrialización. No queremos un proyecto a corto plazo que ponga en riesgo la vida y la salud de nuestra gente”.
Lo que vino después, al pie del muro de la presa, ha dejado una herida abierta en la provincia. El senador Bautista, con la gravedad que impone la hora, lanzó un llamado directo al presidente Luis Abinader: que no “permita que San Juan se convierta en un pueblo fantasma”.
La empresa y el Gobierno: fase de exploración
En medio de la tensión, la empresa canadiense GoldQuest insiste en que se encuentra únicamente en la fase de exploración de la zona conocida como Romero, destinada a determinar si resulta técnicamente factible y ambientalmente viable una eventual explotación minera. El Gobierno dominicano ha aclarado en reiteradas ocasiones que el permiso otorgado a la minera es solo para exploración y que hay que esperar los resultados de los estudios en curso.
Pero para los miles que marcharon el domingo en San Juan —y para los que desde otras regiones del país siguieron con angustia los hechos—, la consigna es clara: este no es el grito de una sola provincia ni de una región. Es, como repiten los voceros del movimiento, el grito de una nación entera que no está dispuesta a hipotecar su agua ni su tierra en el altar de un oro fugaz.
Al cierre de esta edición, las autoridades no habían informado sobre detenciones relacionadas con los disturbios ni sobre la identidad de las personas que habrían lanzado las piedras.