Donald Trump pidió romper las relaciones comerciales con España durante la cumbre de la OTAN en Ankara. El Gobierno español respondió que el comercio se canaliza a través de la Unión Europea.
Por Redacción Internacional
Las relaciones entre Estados Unidos y España atraviesan un nuevo episodio de tensión tras las declaraciones del presidente estadounidense, Donald Trump, quien pidió este miércoles cortar las relaciones comerciales con España al considerar que el país europeo es un “socio pésimo” dentro de la Organización del Tratado del Atlántico Norte. La reacción del Gobierno español no se hizo esperar y recordó que la política comercial corresponde a la Unión Europea, además de subrayar que Washington mantiene un superávit comercial en su intercambio con España.
Trump endurece sus críticas contra España
Durante una comparecencia junto al secretario general de la OTAN, Mark Rutte, en el marco de la cumbre celebrada en Ankara, Trump volvió a cuestionar el compromiso español con la Alianza Atlántica.
El mandatario insistió en que todos los aliados deben destinar el 5 % de su producto interno bruto al gasto en defensa, una meta que España ha considerado desproporcionada, aunque ha reiterado que cumplirá los compromisos militares adquiridos con la organización.
Durante la rueda de prensa, Trump afirmó:
“España es un socio pésimo en la OTAN. No participan, no pagan. No quiero tener nada que ver con España. Corten todo el comercio con España, por favor, incluidas las visitas. No queremos tener nada que ver”.

Las declaraciones representan una nueva escalada en el discurso del presidente estadounidense hacia el Gobierno español y vuelven a situar el debate sobre el gasto militar en el centro de las diferencias entre ambos países.
La respuesta del Gobierno español
Fuentes del Palacio de la Moncloa respondieron que las relaciones comerciales entre Estados Unidos y España no pueden decidirse de manera unilateral, ya que los acuerdos comerciales se gestionan entre Washington y la Unión Europea, no con cada Estado miembro por separado.
Asimismo, el Ejecutivo español recordó que el intercambio económico se desarrolla principalmente entre empresas privadas y no mediante decisiones políticas de los gobiernos.
Otro de los argumentos expuestos por el Gobierno fue que Estados Unidos mantiene actualmente un superávit comercial con España, lo que significa que las exportaciones estadounidenses al mercado español superan las importaciones procedentes de España, obteniendo un saldo favorable en esa relación económica.
Un nuevo foco de fricción en la OTAN
Las diferencias sobre el gasto en defensa han marcado buena parte del debate entre Washington y varios aliados europeos durante los últimos años. Trump ha convertido el incremento del presupuesto militar de los países miembros en una de las principales exigencias de su política exterior.
España, por su parte, sostiene que el cumplimiento de los objetivos de capacidades militares no depende exclusivamente del porcentaje del PIB destinado a defensa, sino también de la eficacia de las inversiones y de las contribuciones operativas realizadas dentro de la Alianza.
Las nuevas declaraciones del presidente estadounidense añaden presión sobre una relación bilateral que ya había mostrado señales de tensión y reabren el debate sobre el equilibrio entre las obligaciones de seguridad colectiva y las relaciones económicas transatlánticas.