UMBRAL, MARCAMOS TENDENCIA 

Fútbol de otro planeta: el Barça humilla al Madrid y firma una noche para la eternidad en el Camp Nou

Con 60.067 almas como testigos, el Barcelona se da un festín de autoridad, belleza y goles ante su máximo rival. Alexia, en su partido 500, abre la puerta de la goleada; Graham Hansen convierte la banda derecha en una galería de regates imposibles; y el equipo azulgrana sella un 6-0 que no solo es un resultado, sino una declaración de principios. El Real Madrid, asfixiado desde el pitido inicial, apenas logra resistir cinco minutos antes de desmoronarse futbolística y emocionalmente. Con un global de 12-2, el Barça vuela a semifinales de la Champions League, donde espera el Bayern. Y el Camp Nou, rendido, ovaciona a sus diosas. Por: Julio Guzmán Acosta Hay noches que trascienden el marcador. Noches en que el balón rueda con una precisión casi coreográfica, en que cada pase parece escrito de antemano y cada regate, una celebración. El Spotify Camp Nou fue testigo de una de esas noches. El Barcelona no venció al Real Madrid: lo desdibujó, lo reescribió, lo convirtió en una sombra errante sobre el césped. El 6-0 final no fue una goleada; fue un homenaje. Alexia abre el libro de los prodigios El partido apenas respiraba cuando Alexia Putellas, en la noche de su partido número 500 con la camiseta azulgrana, decidió que el guion se escribiría con letras mayúsculas. Un rechace tras un disparo de Pajor cayó a sus pies como una fruta madura. Ella, con la calma de quien ha firmado ya cien epopeyas, empujó el balón al fondo de la red. Minuto 8. La fiesta había comenzado. El Real Madrid había intentado plantar cara con una presión alta que prometía desconcierto. Pero el desconcierto, pronto, fue solo blanco. Angeldahl erró un penalti. Yasmim, en la banda derecha, fue descosida una y otra vez por una Caroline Graham Hansen que parecía jugar en otra dimensión. La noruega no corrió: bailó. Cada control era un amague, cada amague una autopista hacia el área rival. Graham Hansen, pinceladas de fútbol total El segundo gol llegó al cuarto de hora. Una jugaja colectiva, de esas que el Barcelona ejecuta con la naturalidad de quien respira, terminó con Graham definiendo en el área pequeña. El tercero, poco después, fue una obra de orfebrería: córner botado por la propia noruega, cabezazo de Irene Paredes al fondo de las mallas. El Camp Nou rugió. El Real Madrid, simplemente, desapareció. Yasmim, convertida en el punto débil de un castillo de naipes, volvió a errar. De su error nació el cuarto: Vicky López asistió, Pajor ejecutó en dos tiempos y Misa, la portera blanca, solo pudo rezar. En el entreacto, el técnico visitante, Quesada, relevó a Yasmim por Irune. Pero la penitencia no hizo más que comenzar. Arte, picaditas y una ovación eterna Graham Hansen, insaciable, firmó el quinto con un reverso sobre sí misma que dejó sentada a Eva Navarro. Luego, una picadita ante Misa. Fútbol de salón en mitad de una batalla. El Real Madrid, ya desesperado, acumuló tarjetas (cuatro) y faltas, pero jamás encontró el camino del arco contrario. Ni un solo tiro entre los tres palos en todo el partido. Caicedo arrancó sin destino, Athenea corrió sin red. El bagaje ofensivo fue un espejismo. Entonces, el Barcelona decidió que era hora de la generosidad. Kika, Camara, Schertenleib y Serrajordi pisaron el Camp Nou como futbolistas por primera vez. Y fue precisamente Clara Schertenleib quien, en su primer toque, asistió a Brugts para que marcara el sexto a placer. El fin de fiesta tuvo ola en las gradas, ovación cerrada para La Reina Alexia y un equipo entero celebrando con su gente el pase a semifinales. Allí espera el Bayern. Pero lo que quedó grabado en la memoria de los 60.067 acólitos que llenaron el Camp Nou no fue solo un resultado. Fue la certeza de haber visto, una noche más, a un equipo que juega como si el fútbol fuera un arte que solo ellas hubieran aprendido a nombrar.

¡Venganza Atlética en el Metropolitano!

Álvarez hunde al Madrid: un doblete histórico devuelve al Atlético al mapa de la grandeza. Por Julio Guzmán Acosta Madrid. — La noche olía a clásico, a hierba recién cortada y a cuentas pendientes. En el Cívitas Metropolitano, bajo un cielo que pareció inclinarse hacia los colores rojiblancos, el Atlético de Madrid firmó una de sus hazañas más memorables: una goleada de 5-2 sobre su eterno rival capitalino, el Real Madrid que no fue solo un triunfo, sino una afirmación de identidad. Y en el centro del huracán, Julián Álvarez, el argentino que convirtió la redención en dos goles. Fue un derbi que desbordó el guion. Kylian Mbappé abrió el marcador para el Madrid, construyendo una efímera ventaja de 1-2 que parecía apuntalar la imbatibilidad de un equipo dirigido por Xabi Alonso, que llegaba con seis victorias en Liga y un debut triunfal en Europa. Pero el Atlético de Diego Simeone, fiel a su esencia, respondió con orgullo y puntería. Álvarez, especialmente, borró con sus botines el recuerdo amargo de aquel penal de doble toque que lastró su imagen en la Liga de Campeones. En la segunda mitad, el delantero argentino transformó un penalty con frialdad de cirujano para poner el 3-2 y, luego, firmó una obra de arte: un tiro libre curvado que se enrolló en la escuadra como un manifiesto de calidad. Su doblete no solo inclinó el partido, sino que le robó el protagonismo a Mbappé y extendió la mala racha del Madrid en el feudo colchonero, donde sigue sin conocer la victoria. Esta goleada, además, tiene alcance de terremoto en La Liga: inflige la primera derrota de la temporada al Madrid de Alonso y acerca al Barcelona —que jugará este domingo— a la posibilidad de arrebatarle el liderato. El Atlético, por su parte, salta al cuarto puesto con un mensaje claro: en el Metropolitano, todavía se escriben épicas.  

Junior Firpo vuelve a casa: el dominicano regresa al Betis tras seis años en grandes de Europa

El lateral izquierdo, formado en la cantera bética, firma hasta 2028 tras su paso por Barcelona y Leeds United. Por Julio Guzmán Acosta SEVILLA.— El fútbol dominicano celebra un regreso épico. Junior Firpo, el jugador quisqueyano con más brillo en Europa, volverá a vestir la camiseta verde del Real Betis tras seis años de ausencia. El club andaluz anunció este jueves el fichaje del lateral hasta junio de 2028, marcando el reencuentro con su casa de formación. Nacido en Santo Domingo en 1996, Firpo emigró a España a los seis años y se forjó en las categorías inferiores del Betis, donde debutó en Primera División en 2018. Tras 43 partidos con el primer equipo, su talento lo llevó al Barcelona en 2019 y luego al Leeds United inglés, consolidándose como referente del fútbol caribeño. \»Bienvenido a casa\», rezaba el emotivo video de presentación del Betis, que destacó su trayectoria y palmarés. Firpo, quien cumplirá 29 años en agosto, competirá en la banda izquierda con el francés Romain Perraud y el suizo Ricardo Rodríguez. Aunque en 2018 vistió la camiseta de España en categoría sub-20, Firpo eligió defender los colores de su tierra natal. Debutó con la selección dominicana en marzo pasado ante Aruba y ya suma 11 partidos y 4 goles con la tricolor. Su ausencia en la reciente Copa Oro por lesión dejó un vacío sensible en el equipo quisqueyano. Este fichaje corona un viaje circular para el dominicano que soñó con el balón en las calles de Benalmádena y hoy regresa como figura consagrada. El Betis gana experiencia y jerarquía; República Dominicana, un motivo más de orgullo.

Lamine Yamal renueva con Barça hasta 2031

Por Julio Guzmán Acosta El FC Barcelona confirmó este martes la ampliación del contrato de su joven estrella Lamine Yamal, extendiendo su vínculo con el club hasta 2031. La renovación pone fin a meses de expectación y asegura la continuidad del delantero de 17 años, cuyo contrato anterior vencía en 2026 y mantiene una cláusula de rescisión millonaria de 1.000 millones de euros. Considerado ya por muchos como uno de los mejores futbolistas del mundo en la actualidad, Yamal ha irrumpido con fuerza en el panorama futbolístico global. Su talento ha guiado al Barça a conquistar tres títulos esta temporada, al tiempo que se ha consolidado como figura principal en la selección española, que el año pasado se proclamó campeona de la Eurocopa. La renovación, firmada en presencia del presidente Joan Laporta, el vicepresidente deportivo Rafa Yuste y el director deportivo Deco, responde al claro deseo de ambas partes de asegurar el futuro del futbolista en el club que lo vio crecer desde los siete años. La operación, impulsada por el agente Jorge Mendes tras intensas negociaciones, incluye un ajuste salarial acorde a su nuevo estatus y bonus por objetivos, reflejando la fulgurante progresión del extremo de Rocafonda. Con esta firma, el Barcelona evita tentaciones de otros grandes clubes que podrían haber presentado ofertas estratosféricas antes de que Yamal cumpliera 18 años el próximo 13 de julio, fecha en que comenzará la pretemporada azulgrana. Ahora, la joven promesa podrá disfrutar tranquilo de sus vacaciones y concentrarse en sus próximos compromisos, entre ellos la Final Four de la Nations League con la selección española. Lamine Yamal, ya emblema del Barcelona, reafirma así su compromiso con el club catalán y su afición, prometiendo seguir escribiendo capítulos gloriosos en la historia del club y del fútbol mundial.

Lamine Yamal, el joven desinhibido que liberó al Barça del miedo

El partido, intenso y crispado, comenzó con un ambiente tenso, marcado por un atropello masivo a las afueras del estadio y la amenaza latente de que el eterno rival pudiera reeditar un alirón tras dos años. El Espanyol, aunque con menor presión que en temporadas anteriores, aún lucha por su salvación, y puso sobre el campo toda su garra. Por Julio Guzmán Acosta En un parque de Mataró, Lamine Yamal pronunció una frase que lo acompañará para siempre: \»Perdí el miedo\». Y ese mismo miedo, el que a veces atenaza incluso a los más grandes, se lo quitó de encima al FC Barcelona en el derbi ante el Espanyol que coronó la temporada con el título de LaLiga. No fue un acto heroico al estilo de un luchador callejero que desafía sin temor a los rivales, ni un choque directo contra la adversidad. No. Lo que hizo el desvergonzado adolescente fue una genialidad pura, una obra de talento superior. Un golazo con un disparo parabólico que se coló en la escuadra de manera magistral, ese tipo de gol que se convierte en marca de fábrica y que, aunque repetido, no pierde belleza ni mérito. El Barça, liberado del \»Complejo de Jonás\» —ese miedo al éxito que a veces paraliza—, encontró en Yamal la chispa para romper la prudencia y encaminarse hacia la victoria. El joven delantero no solo abrió el marcador, sino que marcó en un partido importante, como él mismo ha declarado que suele hacer esta temporada. El derbi, con todo su peso emocional y la presión de sentenciar el título con anticipación, fue el escenario perfecto para que su zurda aterciopelada brillara. Por supuesto, no faltó la reacción de sus compañeros. Fermín se sumó a la carrera para rematar la faena y asegurar el alirón con un disparo cruzado en el minuto 90+5, en una jugada que desató la celebración final. Esta culminación fue acompañada por una curiosa ducha de aspersores activada por el Espanyol, más con intención de fastidiar que para evitar la fiesta azulgrana en el césped. El partido, intenso y crispado, comenzó con un ambiente tenso, marcado por un atropello masivo a las afueras del estadio y la amenaza latente de que el eterno rival pudiera reeditar un alirón tras dos años. El Espanyol, aunque con menor presión que en temporadas anteriores, aún lucha por su salvación, y puso sobre el campo toda su garra. El Barça, sin embargo, inició el encuentro con una cautela poco habitual, como si temiera verse obligado a remontar, a pesar de contar con una ventaja cómoda en la tabla. La primera parte estuvo dominada por un Espanyol que generó claras ocasiones y supo liberarse de la presión azulgrana con pases veloces hacia las bandas y apoyos de segunda línea, mientras que el Barça, con una defensa aún insegura por las ausencias de Cubarsí y Ferran Torres, parecía contenido. Lewandowski, recuperado de una lesión que le mantuvo fuera de los terrenos de juegos varios partidos, intentó dar señales de vida pero sus disparos no encontraron puerta. Pedri fue la única nota de creatividad y peligro para los blaugranas, aunque fue minuciosamente marcado por la defensa periquita para neutralizar su influencia. El partido se volvió más físico, con interrupciones y fricciones habituales en los derbis, y el Barça tardó en encontrar su ritmo. Fue entonces cuando Lamine Yamal, hasta ese momento discreto, soltó las amarras y emergió con un gol que cambió el curso del encuentro y del campeonato. La genialidad del joven liberó al equipo, que empezó a mostrar una versión más fluida y confiada, con jugadores como Balde y Cubarsí aportando oficio y velocidad para controlar el juego hasta el pitido final. Así, con la frescura de un talento precoz y la madurez de un equipo que supo aprovecharla, el FC Barcelona dio un paso más hacia el resurgir y la gloria, dejando atrás el miedo y celebrando otro título ( y ya son tres esta temporada),   que lleva el sello inconfundible de Hansi Flick y un equipo formado casi en su totalidad por jugadores jovenes, muchos de los cuales han sido formado en las categorías inferiores del FC Barcelona.

FC Barcelona conquista su 28º título de LaLiga y firma un triplete histórico

Conquista su 28º título después de haber ganado la Supercopa de España y la Copa del Rey frente al Real Madrid y de haber ganado los cuatro enfrentamientos a su eterno rival, con un balance de 16 goles a favor y solo 7 en contra. De los 7 goles encajados frente al conjunto blanco, 5 de ellos han sido de penalti y solo dos de jugadas, eso dice mucho del juego vistoso y efectivo del conjunto Catalán. Por Servicios umbral.local/ El FC Barcelona se coronó campeón de LaLiga española por 28ª vez en su historia tras imponerse este jueves 2-0 al Espanyol en el Estadio Cornellà-El Prat, correspondiente a la 36ª fecha del torneo. Los goles de Lamine Yamal y Fermín sellaron una temporada de ensueño para el club catalán, que además logró conquistar la Supercopa de España y Copa del Rey, firmando así un triplete nacional que hace olvidar, al menos por ahora, los problemas económicos que afectan a la institución. El conjunto dirigido por el alemán Hansi Flick, principal artífice del resurgimiento azulgrana, amplió a siete puntos su ventaja sobre el Real Madrid, que el miércoles había vencido 2-1 al Mallorca. Con solo seis puntos en juego, el Barça aseguró el título con dos jornadas de anticipación. El primer gol llegó a los 53 minutos con una obra de arte en forma de gol anotado por la joven estrella Lamine Yamal, quien definió con su característica zurda desde el balcón del área, enviando el balón directo a la escuadra defendida por Joan García. Ya en tiempo de compensación, Fermín sentenció el encuentro con un disparo cruzado al 90+5, desatando la alegría entre los seguidores culés. Este triunfo se suma a la memorable victoria del pasado domingo, cuando el FC Barcelona derrotó 4-3 al Real Madrid en el Estadi Olímpic Lluís Companys, en un clásico vibrante que marcó un paso decisivo hacia el título. En declaraciones a Movistar LaLiga, el internacional español Pedri expresó el entusiasmo del equipo: “Seguro que va a haber celebración. Una Liga no se gana todos los días y hay que celebrarla como se merece”. Sin embargo, la celebración en el campo fue limitada debido a que el Espanyol activo los aspersores para impedir el festejo culé en el césped. Por ello, los jugadores optaron por continuar la celebración en los vestuarios del RCDE Stadium. Pedri dedicó el título a su familia, especialmente a sus padres y a su hermano, quienes le brindaron apoyo durante su proceso de recuperación tras una lesión: “Lo estamos celebrando en la caseta y ahora tenemos ganas de ver a la familia”. Con este nuevo título, el FC Barcelona reafirma su protagonismo en el fútbol español y europeo, marcando el inicio de una nueva etapa llena de esperanza y éxito.

Inter y Barça se juegan el pase a la final de la Champions en Milán

Por Servicios umbral.local/ Milán.- El Giuseppe Meazza será esta noche el escenario donde Inter de Milán y FC Barcelona definirán quién accede a la novena final de la Copa de Europa para el club azulgrana, que no disputa esta instancia desde hace diez años, cuando se coronó campeón en Berlín 2015 tras vencer a la Juventus 3-1. Tras un vibrante empate 3-3 en la ida disputada en Montjuïc, el partido de vuelta de semifinales se presenta como una verdadera “final antes de la final”, como la definió el entrenador del Barça, Hansi Flick. Pese a la presión, Flick pidió a sus jugadores que salgan a disfrutar del encuentro y confió plenamente en su plantilla para obtener el resultado que les permita avanzar a la definición programada para el sábado 31 de mayo en Múnich. Ante las bajas de sus laterales titulares, el técnico alemán podría apostar por Eric García en el lateral derecho, mientras que Gerard Martí mantendría su puesto en el carril zurdo. El joven Lamine Yamal, que brilló especialmente en el duelo de ida, liderará el ataque azulgrana, aunque tendrá marcaje especial de al menos dos jugadores del Inter, según anunció el técnico Simone Inzaghi. El delantero Robert Lewandowski, a pesar de estar disponible, comenzará el encuentro en el banquillo. El Inter, por su parte, buscará defender su imbatibilidad en casa, donde no pierde en Champions desde septiembre de 2022 y acumula una racha de 11 victorias y cuatro empates. Su capitán y máximo goleador en la competición, Lautaro Martínez, será titular pese a las dudas sobre su estado físico durante la semana. Una de las claves para el Barça será neutralizar las jugadas de estrategia del Inter, que en Montjuïc supieron aprovechar para anotar dos de sus tres goles a balón parado. Dada la mayor estatura de los italianos, el equipo azulgrana deberá minimizar las ocasiones rivales y controlar el balón para evitar que la defensa se vea comprometida, una estrategia que Flick ha enfatizado en los entrenamientos. Los aficionados podrán disfrutar del partido en directo a través de Movistar Plus+. La semifinal de esta noche promete emociones intensas, con ambos equipos y aficiones deseosos de alcanzar la gran final y coronar una temporada que ya ha sido histórica. Para jugadores jóvenes como Dani Olmo, estas semifinales se viven “como una fiesta”, reflejando la ilusión y el espíritu competitivo que rodea este crucial encuentro. El estadio Giuseppe Meazza dictará esta noche quién será el primer finalista de la Champions League 2024/2025 Horario y transmisión: Partido: Inter vs. Barcelona Fecha: Hoy Hora: 21:00 Canal: Movistar Plus+

El Barcelona le roba la épica al Madrid

Este grupo no solo juega con talento, sino con la frescura de quien no sabe lo que es imposible. Como dijo Jean Cocteau, “Lo hicieron porque no sabían que era imposible”. O quizás porque, sencillamente, no tenían ningún otro plan. Por Ángel F. Guzmán En el fútbol actual, donde la preparación parece empeñada en controlar cada detalle, el Barcelona de Hansi Flick ha encontrado una dimensión insólita: esa mezcla de fortaleza mental y espiritual que permite remontar lo que parecía imposible y ganar en los últimos minutos. Ese inexplicable “plus” que algunos poseen y que convierte a un equipo en leyenda. La historia nos recuerda a Borges, quien poco antes de morir admitió, o al menos eso se le atribuye, que desperdició más del 80% de su vida preparándose para problemas que nunca llegaron. Algo similar ocurre en un partido de fútbol: el desenlace a menudo se decide en ese 20% restante, en ese instante donde el carácter y la fortaleza mental pesan más que la técnica o la táctica. El Barça actual ha aprendido a vivir y a ganar en ese margen. El entrenador Hansi Flick ha puesto el foco en la cabeza, en esa parcela mental que en los últimos años se ha convertido en obsesión para los preparadores físicos y psicólogos. En una reciente entrevista, Flick confesó que su trabajo no solo consiste en diseñar jugadas, sino también en construir dinámicas de grupo que hagan que sus jugadores disfruten y se liberen del agobio. El cambio es palpable: delanteros como Ferran, antes nerviosos y tensos, ahora pisan el césped con hambre y confianza. El sábado, Ferran marcó el gol del empate en el minuto 85, un ejemplo claro de esta transformación. Lo más llamativo es que el Barça ha arrebatado la épica al Real Madrid, el equipo que durante años ha sido el emblema de las remontadas y las gestas imposibles. Marcos López lo dijo en “El Larguero” y no se puede negar: remontar un partido contra el Atlético de Madrid, uno de los equipos más cerrados y difíciles de batir cuando va ganando, ya es una hazaña. Pero hacerlo contra el Real Madrid, que sustenta su identidad en la épica y la resiliencia, es un golpe aún mayor. El equipo blaugrana ha dado la vuelta a resultados adversos en momentos decisivos. Más allá de los grandes recuerdos aislados de la historia, como aquella inolvidable noche en Kaiserslautern con el gol de Bakero en 1991, el tanto de Iniesta en el 93 contra el Chelsea o la histórica remontada al PSG en el 6-1, el Barça de Flick ha instaurado una nueva mentalidad. La que le permitió recuperarse contra el Madrid en la final de la Supercopa de España en Arabia Saudí, tras encajar el primer gol de Mbappé y acabar ganando 2-5. O la que resurgió en Valencia, en la primera jornada de Liga, y en Lisboa, donde remontó un 4-2 en contra para acabar ganando 4-5 en Champions. Incluso hace dos jornadas, ante un Celta que ganaba 1-3, el Barça logró marcar el cuarto en el 94 y llevarse el partido. El resumen de Lamine el pasado sábado fue claro: “Sabíamos que, aunque nos marcaran un gol, o dos, terminaríamos ganando. Este año no pueden con nosotros”. Más allá de la preparación y la fortaleza mental, hay un aire de despreocupación que sorprende. Estos jóvenes parecen no tener peso sobre sus hombros. Lamine, por ejemplo, se mostró más pendiente de acomodar su nuevo peinado rubio que de la tensión del partido. Esta tranquilidad es un síntoma de la seguridad con la que afrontan cada encuentro. Lo mismo sucede con Cubarsí, Gavi, Fermín o Sergi Domínguez, jóvenes con escasa experiencia pero capaces de anular a figuras consolidadas como Rodrygo en la banda izquierda. Este grupo no solo juega con talento, sino con la frescura de quien no sabe lo que es imposible. Como dijo Jean Cocteau, “Lo hicieron porque no sabían que era imposible”. O quizás porque, sencillamente, no tenían ningún otro plan. El Barcelona ha encontrado así una nueva épica. Y en el proceso, le ha robado la suya al Madrid. Ángel F. Guzmán

El Barça conquista la Copa del Rey con un once inesperado

Jules Koundé (derecha) celebra con Lamine Yamal el tercer gol del Barcelona contra el Real Madrid en la final de la Copa del Rey Por César Dalmasi Guzmán El FC Barcelona se coronó campeón de la Copa del Rey en un partido disputado en La Cartuja, presentando una alineación poco habitual que sorprendió a propios y extraños. Al sonar el pitido final, los once jugadores en el terreno de juego fueron: Szczesny; Koundé, Cubarsí, Araujo, Iñigo Martínez; Gavi, Eric García, Fermín; Lamine, Pau Víctor y Raphinha. Curiosamente, Szczesny, portero polaco, había anunciado su retiro y se encontraba jugando un papel insólito: poco antes de ser contratado en octubre para cubrir la baja por lesión de Ter Stegen, disfrutaba de su jubilación con un cigarrillo en la boca y un palo de golf en la mano. Por su parte, Koundé protagonizó tensas discusiones con el cuerpo técnico debido a su insistencia en jugar como central en lugar de lateral, pero terminó siendo decisivo al marcar el gol que dio la victoria al equipo frente al Real Madrid. Los defensas Iñigo Martínez y Araujo estuvieron durante un tiempo en la lista de transferibles, mientras que sobre Raphinha existían grandes dudas acerca de su continuidad. En cuanto a los jóvenes, Cubarsí, Gavi, Eric García, Fermín y Lamine son talentos forjados en La Masia, la prestigiosa cantera blaugrana, y Pau Víctor se incorporó definitivamente en julio tras su fichaje procedente del Girona. Esta mezcla de experiencia, juventud y jugadores recuperados de situaciones inciertas permitió al Barcelona lograr un título muy celebrado, demostrando la versatilidad y profundidad de su plantilla en momentos decisivos.

 El Barça corona una final monumental frente al Real Madrid

Por Theo N. Guzmán SEVILLA.- Ya campeón de la Supercopa, el Barça también levantó la Copa del Rey ante la euforia de su hinchada desplegada en La Cartuja y la pesadumbre de un Real Madrid que, por tercera vez esta temporada, sucumbió ante su eterno rival. Los títulos de 2024 tienen hasta ahora el mismo ganador y el mismo perdedor: un Barcelona voraz, que cerró con un golazo de Jules Koundé en la prórroga (116’) una final hermosa por competida, por sus alternativas, por el despliegue de dos colosos que acabaron exhaustos. El mejor colofón para un torneo tan popular como épico. Nadie se rindió en un clásico que se disputó como si fuera el definitivo. Hasta que llegó el robo y el zapatazo de Koundé, símbolo de la voracidad de esos jóvenes muchachos de Hansi Flick que, desde su llegada en verano, han devuelto al Barça su esencia y su ambición. El Madrid, en cambio, recuperó su versión más equilibrada con la sorprendente suplencia inicial de Mbappé. Volvieron los laterales clásicos (Carvajal y Fran García), el despliegue de Valverde en el mediocampo y las llegadas de Bellingham al área. Un 4-4-2 flexible, el sistema que mejor le viene a Vinicius y al ecosistema de Ancelotti. Pero también un equipo más reactivo que dominador, como si hubiera asumido que ya pasó el tiempo en que fue campeón de Liga y Champions. Frente a ellos, un Barça en estado de gracia. Favoritos desde el pitido inicial, los culés tomaron la iniciativa con una superioridad aplastante en el primer tiempo. Aceleraban cuando detectaban espacios, profundizaban con la magia de Lamine Yamal (que desbordó a Fran García con su nuevo look rubio) y administraban el ritmo desde los pies de Pedri. El canario fue el autor del 1-0 (29’) con un disparo de ensueño desde el balcón del área, tras una jugada que resumió el dominio azulgrana: recuperación de Cubarsí, combinación con Lamine y definición imposible para Courtois. El Madrid, ahogado, solo empezó a respirar cuando el Barça bajó ligeramente la intensidad. Ancelotti movió fichas en el descanso: sacó a Rodrygo (insustancial) y metió a Mbappé. La bestia francesa despertó al equipo. Con Vinicius liberado y Bellingham desajustando la zaga culé, los merengues asfixiaron a un Barça que tuvo que refugiarse en Szczesny (doble intervención clave ante Vinicius) y en el contragolpe de Ferran Torres y Lamine. El gol del empate llegó, cómo no, de Mbappé (70’): un tiro libre magistral que golpeó el poste antes de colarse. El 1-2, siete minutos después, fue obra de Tchouaméni de cabeza tras un córner botado por Güler. El Madrid, ebrio de confianza, se creyó dueño del partido. Hasta que Lamine Yamal, otra vez él, filtró un pase milimétrico para Ferran Torres, que regateó a Courtois y empujó el 2-2 (84’). La toxicidad llegó en el minuto 90+3’, cuando el árbitro anuló un penal para el Barça (falta de Asensio sobre Raphinha) tras la revisión del VAR. Pero la prórroga no decepcionó: fue un duelo de gigantes, de ataques y contraataques, hasta que Koundé apareció para robarle un balón a Modric y fulminar a Courtois con un zapatazo bajo (116’). El gol de la gloria. El que coronó al mejor Barça de la temporada, ese que ya sueña con el triplete (Liga, Copa y Champions) y que ha devuelto la ilusión a un club que parecía perdido. El Madrid, en cambio, se queda solo con la Liga y el Mundial de Clubes como objetivos. El 11 de mayo, en Montjuïc, habrá otro capítulo de esta batalla eterna. Pero hoy, Sevilla es azulgrana. Theo N. Guzmán Enviado especial a La Cartuja — © Todos los derechos reservados — Notas clave de la crónica: – Tono épico y narrativo, con descripciones vívidas (ej. \»zapatazo de Koundé\», \»bestia francesa despertó al equipo\»). – Contraste entre ambos equipos: Barça \»en estado de gracia\» vs. Madrid \»reactivo\». – Detalles tácticos: cambios de Ancelotti, movilidad de Lamine, impacto de Mbappé. – Emoción y contexto: hinchada, VAR, prórroga, sueño del triplete. – Frase memorable: \»Pero hoy, Sevilla es azulgrana\».