Álvarez hunde al Madrid: un doblete histórico devuelve al Atlético al mapa de la grandeza.
Por Julio Guzmán Acosta
Madrid. — La noche olía a clásico, a hierba recién cortada y a cuentas pendientes. En el Cívitas Metropolitano, bajo un cielo que pareció inclinarse hacia los colores rojiblancos, el Atlético de Madrid firmó una de sus hazañas más memorables: una goleada de 5-2 sobre su eterno rival capitalino, el Real Madrid que no fue solo un triunfo, sino una afirmación de identidad. Y en el centro del huracán, Julián Álvarez, el argentino que convirtió la redención en dos goles.
Fue un derbi que desbordó el guion. Kylian Mbappé abrió el marcador para el Madrid, construyendo una efímera ventaja de 1-2 que parecía apuntalar la imbatibilidad de un equipo dirigido por Xabi Alonso, que llegaba con seis victorias en Liga y un debut triunfal en Europa. Pero el Atlético de Diego Simeone, fiel a su esencia, respondió con orgullo y puntería. Álvarez, especialmente, borró con sus botines el recuerdo amargo de aquel penal de doble toque que lastró su imagen en la Liga de Campeones.
En la segunda mitad, el delantero argentino transformó un penalty con frialdad de cirujano para poner el 3-2 y, luego, firmó una obra de arte: un tiro libre curvado que se enrolló en la escuadra como un manifiesto de calidad. Su doblete no solo inclinó el partido, sino que le robó el protagonismo a Mbappé y extendió la mala racha del Madrid en el feudo colchonero, donde sigue sin conocer la victoria.
Esta goleada, además, tiene alcance de terremoto en La Liga: inflige la primera derrota de la temporada al Madrid de Alonso y acerca al Barcelona —que jugará este domingo— a la posibilidad de arrebatarle el liderato. El Atlético, por su parte, salta al cuarto puesto con un mensaje claro: en el Metropolitano, todavía se escriben épicas.