UMBRAL, MARCAMOS TENDENCIA 

No debe haber confusión Ni Trump, ni Zelenski, ni Putin

Por Manuel Salazar Lo primero es dejar sentado que la OTAN y la condición de títere de Zelenski y la oligarquía de Ucrania, dieron los motivos a Putin para la invasión militar. Desde el 2014 la OTAN inició un proceso para cercar militarmente a Rusia y esta tuvo que responder. Putin respondió a la amenaza que constituye la presencia de la OTAN tan cerca de sus fronteras. Intervino militarmente el territorio de un país, y un hecho como ese jamás ha sido apoyado por Izquierda alguna en tiempo y región algunos.. En absoluto. Cualquiera que sean las razones que se invoquen, es inadmisible la intervención militar de un país a otro. Apoyarla sería \»afilar cuchillo para la propia garganta\». Porque cuando se vuelva contra el propio país, cosa posible en tiempos de la hegemonía del imperialismo, entonces no habrá moral para rechazarla. Los dominicanos que hemos sido víctima de dos intervenciones yanquis, no podemos admitir algo así. El PCD dio una muestra de responsabilidad histórica cuando en 1968 rechazó la invasión de la URSS a Checoslovaquia. Y lo hizo en un documento público memorable, por la posición política y la corrección literaria.. Esa intervención fue rechazada aún y cuando se hizo en nombre del socialismo.. No. Definitivamente no. La intervención militar de un país a otro no es aceptable. Mejor dicho: debe ser rechazada.. Hoy, Ucrania, dirigida por Zelenski y una oligarquía lacaya, con ADN fascistoide, es el centro de un propósito imperialista. Trump dice querer terminar la guerra, pero quiere que el imperialismo yanqui controle los recursos minerales de ese país.. Y Zelenski no lo objeta, porque es la expresión de la oligarquía pro occidente. Pide garantías militares por parte de los Estados Unidos. Estados Unidos- Trump no le da ninguna garantía militar, porque quiere una alianza con Rusia- Putin, pensando en contener a China que es su verdadero blanco. Ucrania es una frontera principal en Eurasia. Y esta región siempre ha sido clave en la geopolítica, y ahora lo es más, cuando se está dando un reordenamiento de fuerzas mundiales, la hegemonía nortemericana y de occidente pierde fuerza, y se fortalece Oriente con China a la cabeza. Poner distancia entre Rusia y China ha sido estrategia norteamericana desde Nixon y Kissinger, y ahora es más apremiante. No debe haber confusión. Putin es expresión de una oligarquía ultranacionalista, y es desde esa pertenencia que hace oposición a la OTAN, lo que a revolucionarios dominicanos nos resulta simpático, porque es un enfrentamiento al imperialismo yanqui, nuestro principal enemigo externo. Zelenski, es la expresión de la oligarquía ucraniana, de ADN fascistoide, alcahuete del capital de occidente. Trump es la cara fascista de la burguesía y el imperialismo yanqui, en tiempos en que se desmorona su hegemonía. Se hace el loco, pero no es loco. Y así, frente al conflicto en Ucrania, el reclamo muy simple debe y tiene que ser: no a la OTAN, si a la paz, no a la guerra. Los trabajadores y pueblos son víctimas de esa guerra, y no pueden tomar partido por ninguno de los bandos.

El líder del PCT dice que no debe haber confusión ni Trump, ni Zelenski, ni Putin

Por Julio Guzmán Acosta En un artículo reciente publicado en nuestro  portal digital umbral.local/, Manuel Salazar, secretario general del Partido Comunista del Trabajo (PCT) de la República Dominicana, expresó una firme y contundente oposición a las intervenciones militares entre naciones. El líder político afirmó de manera categórica que \»no hay intervención militar buena\» y sostuvo que no existe ninguna razón que pueda justificar que un país intervenga militarmente en otro. Salazar, quien dirige una organización con una larga trayectoria en la defensa de la soberanía y la autodeterminación de los pueblos, argumentó que las intervenciones militares no solo no resuelven los conflictos, sino que, por el contrario, tienden a agravar las crisis y a generar consecuencias devastadoras para las poblaciones afectadas. \»La historia ha demostrado una y otra vez que las intervenciones armadas solo dejan a su paso destrucción, caos y sufrimiento humano\», señaló el dirigente. Sus puntualizaciones se enmarcan en un contexto internacional marcado por crecientes tensiones geopolíticas y debates sobre la injerencia de potencias en los asuntos internos de otros Estados. En este sentido, Salazar hizo un llamado a la comunidad internacional para rechazar la militarización y optar por soluciones pacíficas y diplomáticas a los conflictos. \»El diálogo y la negociación deben ser las herramientas fundamentales para resolver las disputas entre naciones\», afirmó. El secretario general del PCT también criticó lo que describió como \»prácticas imperialistas\» por parte de algunas potencias mundiales, que, según él, utilizan pretextos como la \»protección de los derechos humanos\» o la \»lucha contra el terrorismo\» para justificar sus intervenciones militares. \»Estas acciones no son más que una fachada para imponer intereses económicos y políticos sobre países más débiles\», denunció Salazar. La postura del Partido Comunista del Trabajo, alineada con principios antiimperialistas y de no intervención, refleja su compromiso con un discurso político que promueve la paz, la justicia global y el respeto a la soberanía de los pueblos. Salazar subrayó que su organización continuará luchando contra cualquier forma de intervencionismo y militarización, y abogará por un mundo donde las naciones resuelvan sus diferencias a través del diálogo y la cooperación internacional. Las reflexiones de Salazar no solo invitan a un análisis más profundo sobre el papel de las fuerzas militares en el escenario internacional, sino que también plantea preguntas urgentes sobre las implicaciones éticas y humanitarias de las intervenciones armadas. En un momento en que el mundo enfrenta múltiples crisis, desde conflictos bélicos hasta desplazamientos masivos de población, su mensaje resuena como un llamado a la cordura y a la búsqueda de alternativas pacíficas. En conclusión, las palabras de Manuel Salazar representan un recordatorio contundente de que la paz no se construye con armas, sino con diálogo, respeto mutuo y cooperación entre las naciones. Su postura, aunque polémica para algunos, es un reflejo de una visión política que prioriza la dignidad humana y la justicia sobre los intereses geopolíticos y económicos.

Macron reitera apoyo a Ucrania tras tenso diálogo entre Zelenski y Trump

Por Virtudes Alvarez Sampedro París, 1 de marzo de 2025 — En un gesto que refuerza la posición europea frente a la crisis ucraniana, el presidente francés, Emmanuel Macron, reiteró hoy su firme apoyo a Ucrania en el conflicto con Rusia, tras el tenso encuentro entre el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, y su homólogo estadounidense, Donald Trump, en la Casa Blanca. El diálogo entre ambos líderes, marcado por fuertes desacuerdos, ha generado preocupación en Europa sobre el futuro del apoyo occidental a Kiev. Un respaldo claro desde París Macron, quien se encuentra de visita en Portugal, mantuvo una conversación telefónica con Zelenski este jueves, aunque no se dieron a conocer detalles específicos del intercambio. Sin embargo, el mandatario francés dejó clara su postura en un mensaje publicado en la red social X: “En esta guerra hay un agresor: Rusia, y un pueblo agredido: Ucrania”. El presidente galo subrayó que la decisión de apoyar a Ucrania y sancionar a Rusia desde hace tres años fue acertada, y reiteró el compromiso de Francia con esta línea de acción. “Hemos tenido razón en ayudar a Ucrania y en sancionar a Rusia desde hace tres años, y seguimos haciéndolo”, escribió Macron. El tenso encuentro Trump-Zelenski El respaldo de Macron llega en un momento crítico, luego de que el encuentro entre Zelenski y Trump en la Casa Blanca derivara en un enfrentamiento verbal ante las cámaras. Durante la reunión, Trump acusó al líder ucraniano de “jugar con la Tercera Guerra Mundial”, afirmó que Ucrania está perdiendo el conflicto y cuestionó su capacidad para negociar un acuerdo de paz. Estas declaraciones han generado incertidumbre sobre el futuro del apoyo estadounidense a Kiev. En respuesta a las críticas de Trump, Macron declaró a medios portugueses: “El que juega con la Tercera Guerra Mundial se llama Vladimir Putin”. Con esta afirmación, el presidente francés dejó en claro que, a diferencia de Trump, él responsabiliza directamente al Kremlin por la escalada del conflicto. Europa cierra filas en torno a Ucrania La postura de Macron no es un caso aislado. Otros líderes europeos también han expresado su respaldo a Ucrania tras el tenso encuentro en Washington. Entre ellos destacan los primeros ministros de Francia, François Bayrou; Países Bajos, Dick Schoof; y Dinamarca, Mette Frederiksen. Asimismo, los cancilleres entrante y saliente de Alemania, Friedrich Merz y Olaf Scholz, respectivamente, y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, han reiterado su compromiso con Kiev. Este apoyo unánime refleja la preocupación europea por el cambio de rumbo en la política exterior estadounidense bajo la administración Trump. Desde su llegada a la Casa Blanca hace poco más de un mes, Trump ha adoptado una postura más conciliadora hacia Rusia, buscando un acercamiento directo con el presidente Vladímir Putin para poner fin a la guerra. Este giro ha incluido propuestas controvertidas, como el control estadounidense de recursos estratégicos en suelo ucranio a cambio de un acuerdo de paz. El pulso entre Estados Unidos y la Unión Europea El cambio de postura de Washington ha abierto una brecha entre Estados Unidos y la Unión Europea, con implicaciones tanto en el ámbito de la seguridad como en el económico. Mientras Trump busca sacar provecho de una eventual paz con Rusia, Europa insiste en mantener la presión sobre Moscú y garantizar la seguridad de Ucrania. Este desacuerdo ha llevado a un pulso diplomático entre ambos lados del Atlántico, con Europa intentando llenar el vacío dejado por la retirada del apoyo estadounidense. La reunión de líderes europeos en los próximos días será crucial para definir una estrategia común frente a la crisis. Un momento decisivo para Ucrania y Europa El tenso diálogo entre Trump y Zelenski ha dejado en evidencia las divisiones entre Estados Unidos y sus aliados europeos en torno al conflicto ucraniano. Mientras Trump busca un acercamiento con Rusia, Europa cierra filas en torno a Ucrania, reiterando su apoyo y sanciones contra Moscú. En este escenario, el respaldo de Macron y otros líderes europeos es un mensaje claro: Ucrania no está sola. Sin embargo, la incertidumbre sobre el futuro del apoyo estadounidense y las tensiones entre Washington y Bruselas plantean desafíos significativos para la estabilidad de la región y el equilibrio de poder global.

Trump y Zelenski chocan en la Casa Blanca: Un desastre diplomático con repercusiones globales

Por Julio Guzmán Acosta Washington D.C. — Lo que se anticipaba como una reunión crucial para definir el futuro de Ucrania en medio de la guerra con Rusia terminó en un desastre diplomático sin precedentes. El encuentro entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su homólogo ucraniano, Volodímir Zelenski, en el Despacho Oval de la Casa Blanca, derivó en una confrontación pública que ha dejado al mundo atónito y ha puesto en entredicho el futuro de Ucrania en el escenario internacional. Un encuentro que terminó en catástrofe La reunión, celebrada este viernes, comenzó con un tono inusualmente hostil por parte de Trump, quien, frente a las cámaras y en un ambiente cargado de tensión, lanzó una serie de reproches directos a Zelenski. “Usted no tiene cartas que jugar en la negociación”, afirmó el mandatario estadounidense, acusando al líder ucraniano de “jugar con la tercera guerra mundial”. Estas declaraciones, que resonaron en el Despacho Oval, marcaron un punto de inflexión en la relación entre ambos países, hasta ahora aliados en la resistencia contra la invasión rusa. Zelenski, visiblemente incómodo, intentó mantener la compostura, pero la situación escaló rápidamente. Trump continuó su diatriba, advirtiendo que si Estados Unidos decidía retirar su apoyo, Ucrania quedaría “sola luchando, y no va a ser nada bonito”. La imagen de la embajadora ucrania en Washington, Oksana Markarova, tapándose el rostro con las manos, encapsuló el drama del momento. La ruptura de puentes y sus consecuencias El desenlace de la reunión fue tan abrupto como su desarrollo. Zelenski abandonó la Casa Blanca de manera anticipada, sin firmar el acuerdo previsto para la explotación conjunta de minerales ucranios, un pacto que Washington consideraba clave para justificar su apoyo económico y militar a Kiev. Este acuerdo, que habría otorgado a Estados Unidos la mitad de los ingresos de los recursos naturales ucranios, incluidos minerales críticos, gas y petróleo, quedó en el aire, generando incertidumbre sobre el futuro de la ayuda estadounidense. La ruptura pública entre ambos líderes no solo ha dejado a Ucrania en una posición vulnerable, sino que también ha beneficiado claramente a Rusia. El Kremlin, que ha seguido de cerca las tensiones entre Washington y Kiev, parece ser el gran ganador de este enfrentamiento. Trump, quien ha mantenido una postura ambivalente hacia Moscú, ha repetido en varias ocasiones los argumentos del presidente ruso, Vladímir Putin, sobre la necesidad de un acuerdo diplomático para poner fin al conflicto. Las reacciones y el contexto internacional La confrontación ha tenido repercusiones inmediatas en el escenario internacional. Horas después del incidente, Trump publicó en su red social, Truth, un mensaje en el que acusaba a Zelenski de no estar “preparado para la paz” y de ser “irrespetuoso” hacia Estados Unidos. Estas declaraciones contrastan con los esfuerzos de líderes europeos, como el primer ministro británico, Keir Starmer, y el presidente francés, Emmanuel Macron, quienes han intentado mediar para garantizar la seguridad de Ucrania en caso de un alto el fuego. Para este domingo, Starmer convocó una reunión de emergencia en Londres con líderes de la UE y la OTAN, incluido el presidente del gobierno español, para abordar la crisis generada por el choque Trump-Zelenski. La incertidumbre sobre el apoyo estadounidense a Ucrania ha llevado a los aliados europeos a replantear sus estrategias, especialmente en lo que respecta a la posible formación de una fuerza de paz internacional que vigile el cumplimiento de un eventual acuerdo de paz. Un precedente peligroso Lo ocurrido en el Despacho Oval carece de precedentes en la historia diplomática contemporánea. Aunque no es raro que los líderes internacionales tengan desacuerdos, estos suelen manejarse a puerta cerrada. La exposición pública de esta confrontación, con un tono tan hostil y personal, ha sentado un precedente peligroso que podría tener repercusiones a largo plazo en las relaciones internacionales. Trump, conocido por su estilo confrontativo y su tendencia a romper con los protocolos diplomáticos, ha llevado esta actitud al extremo en esta ocasión. Sus declaraciones, que han sido interpretadas como un guiño a Moscú, han generado preocupación entre los aliados de Estados Unidos, quienes temen que la retirada del apoyo estadounidense a Ucrania pueda alentar nuevas agresiones rusas. El futuro incierto de Ucrania La pregunta que queda en el aire es: ¿qué pasará ahora con Ucrania? Sin el respaldo de Estados Unidos, el país se enfrenta a un futuro incierto. Aunque los aliados europeos han reiterado su compromiso con Kiev, la falta de apoyo estadounidense podría debilitar significativamente la posición ucrania en las negociaciones con Rusia. Zelenski, por su parte, ha cancelado todas sus actividades previstas en Washington, incluida una charla en un think tank conservador, y ha partido hacia Londres, donde buscará reforzar los lazos con los aliados europeos. Sin embargo, la sombra de la confrontación con Trump lo persigue, y su capacidad para negociar un acuerdo de paz que garantice la seguridad de su país está ahora más en entredicho que nunca. Conclusión: Un momento crítico para la diplomacia internacional El choque entre Trump y Zelenski no es solo un episodio más en la compleja relación entre Estados Unidos y Ucrania; es un reflejo de las tensiones geopolíticas que definen el mundo actual. Con Rusia esperando en las sombras y Europa tratando de mantener la unidad, el futuro de Ucrania pende de un hilo. Lo que está en juego no es solo la estabilidad de una nación, sino el equilibrio de poder en el escenario global. Mientras tanto, las palabras de Trump resuenan como una advertencia: “O llega a un acuerdo, o nosotros nos vamos”. El problema es que, en este juego de ajedrez geopolítico, las piezas que se mueven no son solo las de Ucrania, sino las de todo el mundo. Y el tablero, como ha quedado claro, es más volátil que nunca.

Trump anuncia el fin de las licencias petroleras a Venezuela y genera incertidumbre en el sector energético

Por Theo N. Guzmán Washington D.C., Estados Unidos. — En un giro inesperado en la política hacia Venezuela, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció la revocación de las licencias petroleras otorgadas durante las negociaciones entre la Administración Biden y el gobierno de Nicolás Maduro, iniciadas en 2022. Estas licencias permitían a empresas como la estadounidense Chevron, la española Repsol, la india Reliance y la italiana ENI operar en el país sudamericano. La decisión, comunicada a través de la red social Truth Social, ha generado un intenso debate sobre sus implicaciones para la industria petrolera y las relaciones bilaterales entre ambos países. En su mensaje, Trump afirmó: “Por la presente estamos revirtiendo las concesiones que el corrupto Joe Biden le dio a Nicolás Maduro, de Venezuela, sobre el acuerdo de transacción petrolera, con fecha del 26 de noviembre de 2022”. El mandatario estadounidense justificó la medida alegando que el gobierno de Maduro no ha cumplido con las condiciones electorales acordadas ni ha repatriado a los migrantes venezolanos deportados por Estados Unidos al ritmo pactado. “Ordeno que el ineficaz e incumplido \’Acuerdo de Concesión\’ de Biden se rescinda a partir de la opción de renovación del 1 de marzo”, añadió. Reacciones políticas y económicas La decisión de Trump ha sido recibida con beneplácito por sectores de la oposición venezolana y por figuras republicanas como el senador Marco Rubio, quienes han presionado para eliminar las licencias petroleras que permiten a empresas occidentales operar en Venezuela. María Corina Machado, líder opositora venezolana, celebró el anuncio en una entrevista con Donald Trump Jr., hijo del presidente estadounidense. “Es un mensaje claro de que Maduro está en problemas y que el presidente Trump está con Venezuela, del lado de la prosperidad y la libertad de toda la región”, afirmó Machado. Sin embargo, el anuncio llega en un momento delicado para la oposición venezolana, que enfrenta divisiones internas y cuestionamientos a su liderazgo, especialmente tras el llamado de Machado a boicotear las elecciones parlamentarias, de alcaldes y gobernadores convocadas para este año. Implicaciones para la industria petrolera La revocación de las licencias petroleras podría tener un impacto significativo en la industria energética global. Venezuela es el tercer proveedor de crudo de Estados Unidos, después de Canadá y México, con un promedio de 295 mil barriles diarios, según la Administración de Información de Energía de Estados Unidos. La mayoría de estos barriles son producidos por Chevron, cuya licencia para operar en el campo Boscán, uno de los yacimientos más importantes del país, podría verse afectada. Expertos como Francisco Rodríguez, consultor financiero venezolano, señalan que, aunque la licencia 41 otorgada a Chevron expire el 1 de marzo, seguirá siendo válida hasta el 1 de agosto de 2025 debido a su estructura de renovación automática cada seis meses. “Esto deja mucho tiempo para negociaciones que podrían resultar en una nueva licencia o autorización similar antes de que expire oficialmente”, explicó Rodríguez. Por su parte, la española Repsol, que opera en Venezuela con 131 empleados y es accionista de varias empresas petroleras, podría verse más afectada debido a su menor capacidad de lobby en comparación con Chevron. Repsol produce alrededor de 65 mil barriles diarios en Venezuela, un 11% de su producción total, y depende de las licencias para recibir petróleo venezolano con descuentos y refinarlo con márgenes de ganancia significativos. Presión migratoria y negociaciones El anuncio de Trump también podría estar relacionado con la presión sobre Venezuela para aumentar la recepción de migrantes deportados desde Estados Unidos. Según el Miami Herald, Caracas ha recibido cuatro aviones con 600 venezolanos deportados en los últimos días, un ritmo que, de mantenerse, tardaría una década en repatriar a todos los migrantes que Washington pretende devolver. Delcy Rodríguez, vicepresidenta de Venezuela, criticó la medida, calificándola como “lesiva” para el pueblo venezolano y los intereses de Estados Unidos. “Este tipo de acciones fallidas impulsaron la migración de los años 2017 al 2021 con las consecuencias ampliamente conocidas”, afirmó. ¿Cambio de estrategia o táctica temporal? Analistas como David Voght y Patricia Ventura, del Atlantic Council, advierten que la aplicación de sanciones podría desviar el petróleo venezolano hacia China en lugar de Estados Unidos, Europa e India. “Los grandes descuentos subsidiarían en la práctica las importaciones chinas a expensas del pago de la deuda de las empresas occidentales”, señalaron. La gran incógnita es si este cambio de enfoque de la Administración Trump es circunstancial o se mantendrá en el tiempo. Mientras tanto, el sector petrolero y las relaciones bilaterales entre Estados Unidos y Venezuela enfrentan un período de incertidumbre y negociaciones complejas, con implicaciones tanto económicas como políticas para ambos países.

Frente a la realidad

Por Rafael Chaljub Mejía Efectivamente, con la llegada del presidente Donald Trump han cobrado fuerza todas las tendencias reaccionarias y conservadoras. La política antiinmigrante, la xenofobia, el racismo, las amenazas de guerra, el expansionismo, la depredación del medio ambiente, y ese viejo aire de dominación colonial que pende como amenaza sobre todos los pueblos y las naciones. El conservadurismo se ha envalentonado y parecería que hoy no hay espacio para las posiciones patrióticas y progresistas abrirse paso. Y no es así. Porque aún hay motivos y campo para mantener la resistencia y avanzar y, extrañamente, la propia política de Trump crea esas condiciones. Esa política amenaza la soberanía de las naciones y los Estados, desafía el sentimiento nacional de los pueblos, y por consiguiente, coloca a la orden del día la lucha de carácter nacional. El golpeo a los derechos políticos y las persecuciones que están cobrando fuerza, aún con las malas consecuencias que dejan, dan justificación sobrada a la lucha democrática y por los derechos humanos y políticos. Además, suenan los tambores de guerra de todos los halcones guerreristas en el mundo y la lucha por la paz adquiere más actualidad que nunca. Junto a la reacción política, vienen las fórmulas económicas impuestas a los más débiles y las consecuencias las sufren los pueblos explotados, y también los productores nacionales del agro, la industria y el comercio también son empujados a la crisis. Como dicen los que saben, la política de Trump y sus aliados ha agudizado las contradicciones entre las potencias dominantes y los pueblos y naciones del mundo y hay que saber responder a esa realidad. Ahí están las bases objetivas para asumir una política de carácter nacional, popular, democrático y unir a todos los sectores agredidos y amenazados por esta nueva ofensiva y, con visión amplia y no estrecha, agruparlos en la resistencia. Para derrotar a la Alemania nazi fue necesaria una Coalición Mundial Antifascista, en la cual la URSS de Stalin tuvo que aliarse coyunturalmente a las potencias de Occidente. Por más adversidades que presente la realidad actual, no es verdad que hay que cruzarse de brazos y caer rendidos, cuando hay tantas causas que defender y tantos sectores a los cuales acercarse y abordarlos. Por lo que está sucediendo en el mundo actual, se trata de un emplazamiento a la defensa de la vida misma, ante los riesgos a los cuales se ve expuesta ahora mismo.

La pax de la dupla Trump/Putin

Los mencionados personajes tienen en común una personalidad autoritaria, el desprecio a todo lo que signifique derecho personal o colectivo, creerse predestinados, algo que alimentan fanáticos de teorías supremacistas de signos nacionalista, racial o religiosos. Ágora Por César Pérez Las viejas relaciones entre la dupla Trump/Putin, basadas en afinidades ideológica/políticas y personales, no solo entre ellos, sino entre el núcleo duro que sostiene a cada uno, explican en gran medida las sorprendentes coincidencias de los EEUU de Trump y la Rusia de Putin en determinados temas internacionales. Las últimas reuniones en la ONU, que han tenido la guerra en Ucrania como punto central, y el contenido y forma de las iniciativas del presidente norteamericano para imponer una pax a ese país, claramente favorables a Rusia, sumen el mundo en lo más profundo de la crisis en que discurrido en los últimos años. Esas coincidencias podrían redefinir las relaciones entre Rusia y China y de otros países con esta última. Como ya está sucediendo. Los mencionados personajes tienen en común una personalidad autoritaria, el desprecio a todo lo que signifique derecho personal o colectivo, creerse predestinados, algo que alimentan fanáticos de teorías supremacistas de signos nacionalista, racial o religiosos. Por tener en su entorno un grupo que, del robo a la sombra de la política, han hecho su modo y razón de existencia. En el caso del ruso, esas teorías tienen sus raíces en la ilusión de muchos pensadores de la Rusia ancestral/medieval y actual sobre pureza del alma rusa; del ambivalente y viejo sentimiento (que incluye hasta intelectuales y revolucionarios), hacia un Occidente odiado por su supuesta decadencia moral, pero admirado por sus desarrollo económico y cultural. Entre otros autores, esta cuestión la tratan E.H Carr, como Albert Camus. Muchos ultranacionalistas rusos consideran que su país está predestinado a ser el líder del mundo, no solo por sus atributos históricos, morales y territoriales, sino étnicos, como de diversas formas lo expresa el filósofo ruso ultranacionalista Alexandre Dugin. Basado en esa y otras no menos peligrosas teorías, Putin construye su hegemonía política e ideológica. De su parte, Trump ha construido su discurso y su acción política sustentada en el racismo, el supremacismo blanco, el ultranacionalismo, proteccionismo económico, conservadurismo político/ideológico, fundamentalismo de matriz religioso sustentado simplismo de toda suerte, el odio hacia el migrante y el desprecio a toda regla del sistema político norteamericano. Además, en la manipulación de grandes grupos de individuos a través de las grandes redes y medios de comunicación a su servicio. Igualmente, a ambos lo sostiene un círculo de magnates del mundo de la economía que se han valido del Estado para agrandar sus fortunas. En el caso del ruso, él y su grupo han construido su poder económico a través de la apropiación de la riqueza que construyó la clase trabajadora, los profesionales y la intelectualidad de la ex Unión soviética.  El norteamericano ha encontrado en tres de los más grandes ricos del mundo una de sus principales palancas que lo han catapultado al poder y uno de ellos, Musk, ha llegado tan lejos que, teniendo su propia empresa espacial, ha puesto en “pausa” la del Estado: la NASA y colocado en los puestos de mayor importancia en la administración pública a sus seguidores.  Para eso, ha hecho la mayor cantidad de despidos en esa área en la historia de EEUU. Habrá que esperar las consecuencias de semejante despropósito. En otra cuestión en que pueden establecerse coincidencias entre ambos es la cantidad de grupos y personajes de la ultraderecha mundial que los apoyan y que ellos apoyan. En ese sentido, es necesario hacer algunos alcances sobre la alianza entre China y Rusia que desde hace varios años se ha venido tejiendo y ampliando, sobre todo en estos últimos tres, los de la guerra en Ucrania.  Si Trump ha declarado la guerra económica a China mediante la extorsión, con cierto éxito momentáneo, contra aquellos países que tienen relaciones económica y política con esa nación, ¿cómo incidiría en la alianza Rusia-China de los últimos años? Hasta ahora no hay claridad para saber hasta dónde. Pero sí podría decirse que esos dos países tienen pesados contenciosos labrado en la historia que hacen dudar de la durabilidad de la coyuntural alianza entre ellos. Recordemos que Rusia ha agredido a China varias veces en el pasado, apoderándose de parte de su territorio con la consiguiente matanza en su población. A parte de claras diferencias de orden cultural, a veces sale a relucir cuestiones de carácter étnico. En ese sentido no sería descaminado decir que la alianza entre ambos países, a la larga, podría tener serios problemas para consolidarse. La ancestral sabiduría china induciría a Pekín a esperar y ver cómo evoluciona la alianza que su coyuntural aliado ha establecido con su adversario, la cual podría no tener mucho tiempo para consolidarse. El 2028, elecciones en EEUU, tendría la última palabra. Finalmente, Trump se autoasigna el “deber” de imponer su pax a Ucrania. Recordando a Camus, a veces en nombre del deber se suprime todo derecho. Para Trump y quienes en esa arbitrariedad lo apoyan, Ucrania y su población solo tienen un deber: asumir las condiciones dictadas por aquel. No tienen ningún derecho. Si Europa y el mundo asumen esa lógica, terminarían también acatando el auto impuesto deber trumpista de producir la limpieza étnica en Gaza… y donde él quiera.

El Mundo de hoy: Entre progreso y penuria

Por Julio Disla El mundo de hoy es un escenario de contrastes. Vivimos en una era de avances tecnológicos sin precedentes, donde la inteligencia artificial, la biotecnología y las energías renovables están transformando la manera en que trabajamos, nos comunicamos y cuidamos el planeta. Sin embargo, estos progresos coexisten con desafíos globales como el cambio climático, la desigualdad económica, los conflictos geopolíticos y la desinformación en la era digital. La digitalización y la inteligencia artificial han revolucionado la vida cotidiana. Desde el teletrabajo hasta los algoritmos que personalizan nuestras experiencias en línea, la tecnología ha hecho más eficiente la producción y el acceso a la información. No obstante, también ha generado preocupaciones sobre la privacidad de los datos y el desplazamiento laboral por la automatización.  Sin pretenderse “predicciones”, lo que está claro al analizar la coyuntura global es que no vienen tiempos fáciles para las grandes mayorías planetarias. Todo, por el contrario, la llegada de la “motosierra” de Donald Trump augura más penurias, por lo tanto, más resistencia, más luchas populares. El socialismo, hoy por hoy muy golpeado, no ha desaparecido de la perspectiva histórica de la humanidad, aunque Javier Milei ande vociferando por ahí: “tiemblen zurdos de la mierda”, la lucha popular por un mundo mejor continúa. Por otro lado, la medicina ha avanzado a pasos agigantados con tratamientos innovadores, como la terapia génica y las vacunas de ARN mensajero, que han cambiado la manera en que enfrentamos enfermedades. La ciencia también esta logrando grandes avances en la lucha contra el cambio climático con el desarrollo de energías limpias y soluciones de sostenibilidad. A pesar de estos avances, la brecha entre ricos y pobres sigue creciendo. Mientras algunos países disfrutan de prosperidad económica, otros enfrentan crisis humanitarias debido a guerras, desastres naturales y corrupción. La inflación y la crisis del costo de la vida afectan a millones de personas, especialmente en economías emergentes. Además, la crisis climática es una amenaza inminente. Fenómenos extremos como huracanes, incendios forestales y sequias se han intensificado, afectando la producción de alimentos y desplazando a poblaciones enteras. A pesar de los esfuerzos de algunos gobiernos y organizaciones, las acciones globales aún parecen insuficientes para frenar el calentamiento global. Los avances científico-técnicos que se van logrando en el mundo son fabulosos. Estamos ya plenamente en la era de tecnologías deslumbrantes, impensables apenas unas décadas atrás: informática, espacio digital, robótica, inteligencia artificial, viajes interplanetarios. Todo ello podría ser de gran beneficio para la humanidad completa, pero el modo de producción capitalista vigente impide que esos portentosos avances sirvan para resolver ancestrales problemas. Junto a todas esas maravillosas capacidades continúan el hambre, la ignorancia, la exclusión, enfermedades previsibles, falta de satisfactores básicos. Con los modelos actuales de desarrollo, con el auge sin parar de planteos neoliberales, es imposible lograr equilibrios más justos. Las asimetrías, a la que se refiere Manuel Salazar, continúan profundizándose. La tendencia actual es a concentrar en forma creciente las riquezas en muy pocas, poquísimas manos, mientras mayorías cada vez más extendidas viven en condiciones precarias, con mucha penuria, a veces de pura sobrevivencia. La clase trabajadora a nivel internacional, y los pueblos, han sido Dominados (domesticados, disciplinados) por la clase dirigente, a nivel de cada país y en un contexto mundial. Los ideales socialistas de décadas pasadas han sido sacadas de circulación, muchas veces de forma sangrienta, lo cual no significa que haya perdido vigencia, lo que ocurre es que no hay un clima de transformación revolucionaria como en el pasado. Lo mas a que pareciera poder aspirarse es a gobiernos progresistas, llegados por voto popular, siempre en el marco de la incuestionable institucionalidad capitalista burguesa El Poder de la Información y la Desinformación En la era digital, la información circula más rápido que nunca. Sin embargo, junto con la democratización del conocimiento, también ha proliferado la desinformación. Las redes sociales han permitido que noticias falsas y teorías conspirativas se expandan, afectando la percepción pública de temas clave como la salud, la política y el medioambiente. Los gobiernos y las empresas tecnológicas enfrentan el reto de regular estos contenidos sin comprometer la libertad de expresión. Mientras tanto, los ciudadanos deben desarrollar un pensamiento critico para discernir entre información veraz y manipulada.  Un Futuro por Definir El mundo de hoy es un reflejo de nuestra capacidad de innovación y resiliencia, pero también de nuestras fallas como entes pensantes y portadores de ideales de avanzadas y progresistas. La forma en que como enfrentemos los retos actuales determinará el futuro de las próximas generaciones. La tecnología, la cooperación internacional y una mayor consciencia social serán claves para construir un mundo más justo y sostenible. A pesar de la incertidumbre y la penuria en que se vive en el mundo de hoy, hay razones para el optimismo: la solidaridad en tiempos de crisis, el despertar ecológico y el avance de los derechos humanos en muchas partes del mundo son señales de que aún podemos dirigirnos hacia un futuro mejor sin opresión ni explotación  ni desigualdad.

Una cara y mala comedia

Por Freddy González   \»Un comediante modestamente exitoso, convenció a los Estados Unidos de gastar 350 mil millones en una guerra que no podía ganarse\». Donald Trump   A decir del emperador Donald III, en la guerra de Ucrania el cómico de Volodimir Zelensky, ha hecho que el gobierno de los EEUU, gastará en tres años, la incontable cifra de 350 mil millones de dólares de la costilla de los contribuyentes a razón de 116.66 mil millones por años, 9, 722 millones por mes y 324 millones diarios en una aventura imposible de lograr y que no pudieron ni el gran ejército mongol en año 1223, El Rey Carlos XII de Suecia en el 1708, El Emperador Francés Napoleón Bonaparte en el 1812, y Adolfo Hitler en el 1941 con la incursión terrestres de mayor envergadura que conoce la historia de la humanidad, un ejército de cuatro (4) millones de soldados en tres frentes simultáneos. Pero mientras esa tragicomedia ha dejado más de 12 mil muertos, 30 heridos y millones de desplazados. Los halcones anidados en el Departamento de Estado vinculados a la industria bélica favorecieron la misma con casi el 70% del monto destinado a el funcionamiento de esa Guerra (245 mil millones de dólares) en la compra de armamentos de todo tipo. Manipulado por los hilos de sus titiriteros Zelenski, permitió que grupos occidentales apandillados en la estructura militar de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), lo empujaran a una provocación contra la Federación Rusa, anunciado el ingreso de Ucrania a dicha entidad y facilitando su territorio para la instalación de bases militares, que amenazan la seguridad de la actual Rusia. A los comediantes Ucranianos se le olvidó que el 16 de julio de 1941, a 24 días del inicio de operación Barbara Roja, Hitler dijo: \»Ucrania, es la \»joya\» del imperio nazi, (Moscú y Stalingrado eran objetivos políticos) y se convertiría en una colonia alemana administrada por la Schutzstaffel (SS) bajo la dirección del fanático Nazi Heinrich Himmler, ocupación que duró dos (2) años, cinco (5) meses y veinte ocho (28) días causando la muerte de casi dos millones de ucranianos y que fue el Ejército Rojo que el 23 de noviembre del 1943, terminó con esa pesadilla y la de sus colaboradores ucranianos en todo el país. entre ellos Stepan Bandera, mentor ideológico del cómico Zelenski y su cuadro de comedia. Hoy al igual que Hitler que veía en Ucrania la joya de la corona por ser uno de los principales graneros del mundo, su majestad Donald III, ha puesto sus ojos en ella para para la reconstrucción del país devastado por la guerra calculado en unos 480 mil millones de dólares y que sea otorgada a empresarios estadounidenses de la construcción de la que el mismo es parte, por los yacimientos de tierra raras y otros productos básicos para la industria moderna, a cambio de los 500 mil millones que ahora dice le debe a su país por todo el derroche de dinero en una guerra que no se podía ganar. Al bajar el talón de esta tragicomedia al pueblo ucraniano le queda un país destruido, miles de muertos, heridos y una gran hipoteca con inversionistas de los EE. UU., que fingieron donar dinero cuando lo que hacían era prestar y que ahora cobran con interés incluidos. Ahora Zelenski con su cara de yo no fui dice: \»La ayuda estadounidense se proporcionó en forma de subvenciones, no de préstamos, rechazando las afirmaciones de que 500 mil millones de dólares en asistencia deberían tratarse como deuda\». La verdad es que esté cómico ha comprometido el futuro de las próximas generaciones de su país y sus instigadores ante la imposición de su majestad Donald III, parecen dejarlo solo, jugando \»un importante\» papel en la retaguardia como acaba de anunciar el presidente de Francia Emmanuel Macro, porque cómo dice el dicho popular: \»El que atiza no se quema\» En el último acto de esta escena trágica acaba de condicionar su renuncia a la presidencia de Ucrania a que la misma sea admitida en la OTAN, causa del actual conflicto, y condición que nunca será aceptada por la Federación Rusa. Cómo dicen en nuestro país a los que no cojen cabeza cuando no quieren decirle otra: \»El carajo se parece mucho al Kipe\».

La próxima llamada de Trump

VISIÓN GLOBAL Por Nelson Encarnación Durante su ejercicio como presidente de los Estados Unidos, tanto en su anterior mandato como en el mes y pico de la nueva legislatura, Donald Trump ha evidenciado un comportamiento que a ratos se presenta como predecible, como de repente es lo contrario. En el marco de lo predecible que es su personalidad, en materia migratoria todos sabemos que su política se fundamenta en una cuasi animadversión hacia los inmigrantes, un talante que de entrada pudiera entenderse que se aviene con los intereses y las posturas de conservadores y ultras, para quienes los foráneos representan una amenaza para la supervivencia de su nación, sin importar que sus aportes sean superiores a los aspectos negativos. Con esa política tan agresiva de combatir la inmigración, el mandatario procura mantener contenta a su base electoral, pensando en la posibilidad de que se pueda jalar de las greñas una interpretación bizarra de la enmienda constitucional, conforme a la cual “ninguna persona podrá servir más de dos términos como presidente de los Estados Unidos”, para que se pretenda que esos mandatos son consecutivos. El otro comportamiento dual que suele proyectar el presidente Trump, se refiere a la política exterior, en la cual a veces mantiene dos posturas sobre una misma cuestión. Y es aquí donde al inquilino de la Casa Blanca se le debe juzgar por lo que hace, no porque lo que dice ni alardea, ya que, al final, lo que realmente pesa es lo último. En este sentido, en su anterior mandato mantuvo en principio un lenguaje incendiario frente a Corea del Norte, pero en el momento menos esperado anunció un encuentro con el líder de ese país, con quien mantuvo, no una, sino tres conversaciones directas. De modo que, nadie se sorprenda si cualquier día la Casa Blanca anuncia que Trump ha mantenido una conversación telefónica con el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, en el entendido de que solo este tiene la capacidad de garantizar a Estados Unidos el acceso a recursos naturales que el país necesita. No se olvide que siempre Estados Unidos enarboló el concepto de que esa nación no tiene amigos ni enemigos, sino intereses, razón por la cual, llegado el momento crucial, no es con la oposición dispersa y sin rumbo que Washington negociará. Está bien claro el cuadro.