UMBRAL, MARCAMOS TENDENCIA 

La Sombra del Águila: Cuba Alerta sobre la Tormenta que se Cierne sobre Venezuela

El canciller cubano Bruno Rodríguez denuncia el cierre del espacio aéreo venezolano por parte de Estados Unidos como un \»acto agresivo\» que viola el Derecho Internacional, advirtiendo que constituye una gravísima amenaza para la paz regional y el preludio de una escalada militar contra el pueblo venezolano. Por Virtudes Álvarez Sampedro LA HABANA.— Con la contundencia que brinda la memoria histórica de un pueblo acostumbrado a desafiar potencias, el gobierno cubano ha alzado su voz ante lo que considera una peligrosa escalada en el Caribe. A través de su canciller, Bruno Rodríguez Parrilla, Cuba ha calificado el cierre del espacio aéreo venezolano por parte de Estados Unidos como un \»acto agresivo\» que sobrepasa cualquier autoridad extraterritorial y representa una violación flagrante del Derecho Internacional. En un mensaje difundido a través de la red social X, el jefe de la diplomacia cubana alertó que esta medida debe recibir \»el más firme rechazo de la comunidad internacional\», no solo por su ilegitimidad, sino por las potenciales consecuencias que podría desencadenar en la ya convulsa geopolítica regional. \»Se trata de una gravísima amenaza al Derecho Internacional y un incremento de la agresión militar y la guerra psicológica contra el pueblo y el gobierno venezolanos\», sostuvo Rodríguez con la seriedad que impone el momento histórico. La advertencia cubana no es menor: las repercusiones de esta decisión, según el canciller, podrían ser \»incalculables e impredecibles para la paz, la seguridad y la estabilidad en América Latina y el Caribe\». El pronunciamiento sitúa el hecho en el contexto más amplio de movimientos y despliegues militares estadounidenses en la región caribeña, interpretados desde La Habana como señales de una tormenta que se prepara. Fiel a su tradición diplomática de claridad conceptual, Rodríguez no se limitó al diagnóstico sino que emitió un urgente llamado a la acción. Convocó a gobiernos y movimientos sociales de todo el mundo a denunciar lo que describió como \»el preludio de un ataque ilegítimo\» contra Venezuela, reiterando el respaldo inquebrantable de Cuba a la soberanía venezolana. El mensaje de La Habana resuena con especial fuerza en la arquitectura del derecho internacional, al cuestionar la legalidad de que un Estado decida unilateralmente sobre espacios aéreos que corresponden a otra nación soberana. Para Cuba, esta acción forma parte de un patrón de conducta que amenaza los frágiles equilibrios hemisféricos y requiere una respuesta concertada de quienes aún creen en la convivencia pacífica entre las naciones. Mientras el canciller cubano exhorta a la comunidad internacional a actuar frente a lo que califica de \»maniobra peligrosa\», su voz se une al coro de alerta que desde distintas tribunas advierte sobre el riesgo de que el Caribe se convierta nuevamente en escenario de confrontación entre poderes desiguales. La sombra del águila, al decir del poeta, se extiende sobre aguas que deberían ser de diálogo y no de discordia.

Trump ensañado contra Cuba

Desde su regreso a la casa Blanca el excéntrico y megalómano Donald John Trump, partidario de la Teoría del destino Manifest, ha enfilado su política contra sus vecinos a ambos lados de sus fronteras (Canadá y México), y siguiendo la política de su antigua administración se ha ensañado mucho más contra Cuba, Venezuela y Nicaragua. Dentro de sus primeras medidas fue la revocación de una de las últimas medidas de la administración de Joe Biden sacando a Cuba de los supuestos países que propician el terrorismo, para incluirla nuevamente en tan nefasta e injusta lista. No se han conformado con haber sometido a la revolución y al pueblo cubanos a un bloqueo criminal económico y financiero de más de 64 años. Desde aquel histórico primero de enero de 1959, fecha del triunfo de la Revolución, trece administraciones estadunidenses han tratado por todos los medios derrotarla y no han podido. A tan solo tres meses de su juramentación como el trigésimo quinto presidente de los Estados Unidos el ex senador del Estado de Massachusetts, John Fitzgerald Kennedy, siguiendo los planes de su antecesor Dwight D. Eisenhower, ordenó una invasión a Cuba. El 19 de abril de 1961,  tropas  mercenarios reclutadas  y financiadas por la Agencia Central de Inteligencia (CIA), brazo ejecutor de la política subversiva  y de terror exterior de  todas las administraciones de los EEUU, desembarcaron en Playa Girón, en el  municipio de la Ciénaga de Zapata de la provincia de Matanzas, siendo derrotadas  en menos de 72 horas por el gobierno y pueblo cubanos dirigido personalmente por el líder de la revolución Fidel Castro Ruz, hecho del que nunca se han repuesto los halcones del Pentágono. Es de ahí que lo que no pudieron con las armas, las administraciones yanquis de ambos partidos, Demócrata y Republicano, han pretendido hacerlo recurriendo a un bloqueo criminal económico y financiero que lleva más de 6 décadas, privando a esa hermana República y su heroico pueblo de elementos fundamentales para su desarrollo, económico, científico y de salud. Más de 240 leyes y medidas han sido dictadas contra el pueblo y la revolución cubana. Medidas como la Ley de Asistencia Exterior promulgada el 4 de septiembre de 1961; seguida de la Proclama Presidencial 3447, del presidente Kennedy, del 3 de febrero de 1962, que implementó el bloqueo comercial y financiero. A estas se suman otras regulaciones como la del Control de Activos Cubanos de 1963, y medidas administrativas que restringen el comercio, las finanzas y otras actividades. Como la Ley de Comercio con el Enemigo de 1917, Ley para la Administración de las Exportaciones (1979):  la Ley Torricelli de 1992, Ley Helms-Burton de 1996. Desde 1992, el embargo estadounidense a Cuba tiene un carácter extraterritorial estableciendo sanciones a terceros países que acojan a subsidiarias de empresas cubanas. A esto se agrega la inclusión nuevamente de Cuba en la lista de países que supuestamente apoyan el terrorismo, y nuevas medidas que endurecen las ya existentes restricciones financieras y comerciales contra el gobierno y el pueblo cubano. Frente a esa política criminal, la Asamblea General de la ONU ha venido evacuando durante los últimos 33 años de manera permanente una resolución contra el bloqueo criminal. La última resolución de la ONU, la número 34 que condena el bloqueo a Cuba fue en 2024 dónde de 190 países presentes, 187(98%) votaron repudiando el bloqueo, dos a favor de mantenerlo, como es lógico Estados Unidos y sus socios sionistas de Israel, y una (1) abstención de la pequeña Moldavia. Frente a la posibilidad de que la condena abrumadora de los países miembros de la Organización de la Naciones Unidas se repita, la administración Trump amenaza y presiona a gobiernos en todo el mundo, especialmente en América y Europa, para que se sumen a votar por el mantenimiento de bloqueo contra el pueblo cubano, o que se abstengan de votar en ninguna dirección, lo cuál sería un triunfo para el gobierno estadounidense. El gobierno del presidente Luis Abinader no puede ceder frente al chantaje de la administración Trump frente al caso del bloqueo, como lo hizo con la exclusión de ese y otros países  de  la Cumbre de las Américas, y debe mantener la solidaridad fraternal entre nuestros pueblos sellada en el Manifiesto de Montecristi hace 130 años entre José Márti y Máximo Gómez, y la solidaridad del pueblo cubano en nuestra  lucha contra la tiranía de Trujillo expresada en la fallida gesta de Cayo Confites en 1947 y en las patrióticas  de 1959 de Constanza, Maimón y Estero Hondo. La política militarista y agresión de Trump debe ser rechazada. América Latina y el Caribe deben ser zonas de paz entré nuestros pueblos y naciones. No al bloqueo criminal contra Cuba.

Cisma en la Cumbre: La Exclusión de Tres Naciones Fractura la X Cumbre de las Américas

La ausencia confirmada de los presidentes de México y Colombia, sumada al veto a Cuba, Venezuela y Nicaragua, amenaza con opacar la cita hemisférica en República Dominicana y pone en evidencia las profundas grietas en el seno de la OEA. Por Julio Guzmán Acosta SANTO DOMINGO.— Lo que debía ser el evento diplomático consagratorio para la República Dominicana como anfitrión de la X Cumbre de las Américas, se transforma aceleradamente en un escenario de división y controversia. La decisión de excluir de la convocatoria a Cuba, Venezuela y Nicaragua —replicando la polémica medida de la edición anterior en Los Ángeles— ha desatado un efecto dominó que, hasta la fecha, garantiza la ausencia de al menos cinco mandatarios de la región, sembrando una sombra de opacidad sobre el encuentro agendado para diciembre próximo. La Organización de Estados Americanos (OEA), ente organizador del evento desde 1994, y el gobierno anfitrión dominicano cargan ahora con la responsabilidad de una cumbre que se perfila como una de las más fracturadas de la historia reciente. El argumento esgrimido por la cancillería local en un comunicado oficial es que esta exclusión “constituye la decisión que, dadas las circunstancias hemisféricas, favorece la mayor convocatoria”. No obstante, la realidad parece contradecir abiertamente esta aseveración. La Reacción en Cadena: México y Colombia Bajan el Telón La estrategia de segregar a los gobiernos considerados “incómodos” por Washington ha encontrado una resistencia frontal. En una contundente réplica, los presidentes de dos de las naciones más influyentes de Latinoamérica, Claudia Sheinbaum de México y Gustavo Petro de Colombia, han declinado su asistencia en solidaridad con los excluidos. “No estamos de acuerdo con que se excluya ningún país”, afirmó la mandataria mexicana en su conferencia matutina, heredando así la postura de su antecesor, Andrés Manuel López Obrador, quien ya boicoteó la cumbre de 2022. Desde Bogotá, Petro fue aún más lejos en un extenso comunicado: “No asistiré a la cumbre de las Américas en República Dominicana. El diálogo no comienza con exclusiones”. Una Herida Histórica que se Reabre El veto a Cuba reaviva un capítulo doloroso en la historia interamericana. Expulsada de la OEA en 1962 bajo presión de Estados Unidos, la isla regresó al foro en 2015, durante la VII Cumbre en Panamá, en un acto celebrado como un paso hacia la reconciliación. Sin embargo, la edición de 2022 revirtió ese avance y extendió la marginación a los gobiernos de Venezuela y Nicaragua. Fidel Castro, en su momento, profetizó desde la Plaza de la Revolución: “Cuba no está ni estará fuera de América, aunque la OEA la expulse”. Ahora, el canciller cubano, Bruno Rodríguez, ha alzado de nuevo la voz, calificando la decisión como una imposición estadounidense y sentenciando: “Una Cumbre de las Américas construida sobre la exclusión y coerción está condenada al fracaso”. ¿El Ocaso de un Organismo? Este nuevo cisma alimenta el debate sobre la vigencia y legitimidad de la OEA. Acusada reiteradamente de actuar como brazo diplomático de los intereses de Washington y de desestabilizar políticas locales mediante sus misiones, el organismo carga con un profundo desprestigio en amplios sectores de la región. Mientras la necesidad de espacios de integración y coordinación multilateral es innegable, la X Cumbre de las Américas se erige como la prueba de fuego para una institución que parece navegar contra la corriente de la unidad latinoamericana. Por ahora, la exclusión ha logrado lo que pretendía evitar: una convocatoria debilitada y un continente más dividido que nunca.

Entreguismo en la Cumbre de las Américas

La exclusión de Cuba, Nicaragua y Venezuela de la X Cumbre de las Américas, bajo el pretexto de que “no forman parte de la OEA”, no es más que una vergonzosa claudicación a las presiones de Washington. La República Dominicana, al justificar la decisión en nombre del “éxito del foro” y la “mayor convocatoria”, se convirtió en vocera de los intereses geopolíticos de Estados Unidos, plegándose sin reservas a la agenda imperial que pretende fragmentar a Nuestra América. La máscara del “foro de integración” Las Cumbres de las Américas nacieron con la promesa de ser espacios de diálogo, integración y respeto a la soberanía de los pueblos. Sin embargo, al excluir a naciones que han resistido las imposiciones de la Casa Blanca, se revela la verdadera naturaleza de estos foros: son instrumentos de dominación, donde solo caben aquellos que aceptan el mandato imperial. La OEA, institución en crisis y cada vez más desacreditada y desprestigiada, es el marco que se utiliza para legitimar tales exclusiones. Pero un organismo que se comporta como “ministerio de colonias” no puede ser árbitro de la democracia en la región. Al asumir ese argumento, el gobierno dominicano dejó de lado principios históricos de nuestra diplomacia: la defensa de la soberanía y la no injerencia. República Dominicana: ¿socio o peón? La postura del gobierno dominicano es, en realidad, un acto de entreguismo. No se trata de garantizar el éxito del foro, sino de asegurar que el país se mantenga en la lista de “buenos alumnos” de Estados Unidos. Se trata de la misma sumisión que ha marcado nuestra historia reciente: acuerdos comerciales desfavorables, cesiones estratégicas y apoyo a guerras de agresión disfrazadas de “misiones de paz”. La pregunta es inevitable: ¿qué gana nuestro pueblo con esa obediencia? La respuesta es clara: nada. Lo único que se asegura es la continuidad de una relación de dependencia, donde el interés nacional queda relegado a un segundo plano frente a las exigencias del imperio. La verdadera Cumbre: Nuestra América La verdadera Cumbre de las Américas no será aquella que excluye, divide y margina, sino la que se construya sobre la base de la igualdad soberana, sin exclusiones y sin tutelajes. Esa es la visión de José Martí cuando proclamó “Nuestra América”, la de Bolívar cuando soñó con una patria grande, la de los pueblos que hicieron de la CELAC y de la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz un horizonte común. Nuestra América no necesita tutores ni permisos para existir. La soberanía no se mendiga, se defiende. Y los pueblos de Cuba, Nicaragua y Venezuela han demostrado con dignidad que no se doblegan ante el chantaje ni las sanciones. Un llamado a la dignidad El gobierno dominicano debe entender que ser anfitrión de un foro internacional no significa ser sirviente del imperio. El respeto a la soberanía, la solidaridad entre pueblos y la unidad continental son valores irrenunciables. La exclusión es una afrenta no solo a tres países, sino a toda América Latina y el Caribe. Hoy más que nunca, la tarea es clara: levantar la voz contra el intervencionismo, denunciar el entreguismo y reafirmar que el futuro de la región no se decide en Washington, sino en la voluntad de los pueblos que luchan por su independencia. Porque la soberanía no se pide, se conquista. No se negocia, se defiende.

Entreguismo en la Cumbre de las Américas

La exclusión de Cuba, Nicaragua y Venezuela de la X Cumbre de las Américas, bajo el pretexto de que “no forman parte de la OEA”, no es más que una vergonzosa claudicación a las presiones de Washington. La República Dominicana, al justificar la decisión en nombre del “éxito del foro” y la “mayor convocatoria”, se convirtió en vocera de los intereses geopolíticos de Estados Unidos, plegándose sin reservas a la agenda imperial que pretende fragmentar a Nuestra América. La máscara del “foro de integración” Las Cumbres de las Américas nacieron con la promesa de ser espacios de diálogo, integración y respeto a la soberanía de los pueblos. Sin embargo, al excluir a naciones que han resistido las imposiciones de la Casa Blanca, se revela la verdadera naturaleza de estos foros: son instrumentos de dominación, donde solo caben aquellos que aceptan el mandato imperial. La OEA, institución en crisis y cada vez más desacreditada y desprestigiada, es el marco que se utiliza para legitimar tales exclusiones. Pero un organismo que se comporta como “ministerio de colonias” no puede ser árbitro de la democracia en la región. Al asumir ese argumento, el gobierno dominicano dejó de lado principios históricos de nuestra diplomacia: la defensa de la soberanía y la no injerencia. República Dominicana: ¿socio o peón? La postura del gobierno dominicano es, en realidad, un acto de entreguismo. No se trata de garantizar el éxito del foro, sino de asegurar que el país se mantenga en la lista de “buenos alumnos” de Estados Unidos. Se trata de la misma sumisión que ha marcado nuestra historia reciente: acuerdos comerciales desfavorables, cesiones estratégicas y apoyo a guerras de agresión disfrazadas de “misiones de paz”. La pregunta es inevitable: ¿qué gana nuestro pueblo con esa obediencia? La respuesta es clara: nada. Lo único que se asegura es la continuidad de una relación de dependencia, donde el interés nacional queda relegado a un segundo plano frente a las exigencias del imperio. La verdadera Cumbre: Nuestra América La verdadera Cumbre de las Américas no será aquella que excluye, divide y margina, sino la que se construya sobre la base de la igualdad soberana, sin exclusiones y sin tutelajes. Esa es la visión de José Martí cuando proclamó “Nuestra América”, la de Bolívar cuando soñó con una patria grande, la de los pueblos que hicieron de la CELAC y de la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz un horizonte común. Nuestra América no necesita tutores ni permisos para existir. La soberanía no se mendiga, se defiende. Y los pueblos de Cuba, Nicaragua y Venezuela han demostrado con dignidad que no se doblegan ante el chantaje ni las sanciones. Un llamado a la dignidad El gobierno dominicano debe entender que ser anfitrión de un foro internacional no significa ser sirviente del imperio. El respeto a la soberanía, la solidaridad entre pueblos y la unidad continental son valores irrenunciables. La exclusión es una afrenta no solo a tres países, sino a toda América Latina y el Caribe. Hoy más que nunca, la tarea es clara: levantar la voz contra el intervencionismo, denunciar el entreguismo y reafirmar que el futuro de la región no se decide en Washington, sino en la voluntad de los pueblos que luchan por su independencia. Porque la soberanía no se pide, se conquista. No se negocia, se defiende.

La Patria Herida: Organizaciones Dominicanas Condenan Postura \»Lacaya\» del Gobierno en Cumbre de las Américas

Más de 30 agrupaciones políticas y sociales acusan al presidente Abinader de actuar como \»gobernador de colonia\» al excluir a Cuba, Nicaragua y Venezuela, en un comunicado que defiende la soberanía regional y exige el retiro de tropas estadounidenses del Caribe. Por Julio Guzmán Acosta SANTO DOMINGO.- La voz de la disidencia resonó fuerte esta semana en la capital dominicana. Más de treinta organizaciones políticas y sociales, representando un amplio espectro del pensamiento progresista y soberanista, expresaron su contundente rechazo a la decisión del Gobierno de Luis Abinader de excluir a Cuba, Venezuela y Nicaragua de la X Cumbre de las Américas, programada para diciembre próximo en Punta Cana. En un documento que combina la precisión jurídica con la indignación patriótica, los firmantes -entre los que destacan el Partido Comunista del Trabajo (PCT), Movimiento Popular Dominicano, Partido Patria Para Todos, Frente Amplio, Movimiento Izquierda Unida, Asamblea de los Pueblos del Caribe, Movimiento Caamañista, Movimiento Rebelde y Fuerza Boschista- calificaron la medida como una \»sumisión a los intereses de Estados Unidos y de la OEA\» que no respeta los principios de la Constitución dominicana, el Derecho Internacional ni el espíritu de hermandad entre los pueblos. La proclama, que circula ya en círculos académicos y movimientos sociales, no se limita a cuestionar la exclusión, sino que avanza en una crítica estructural al sistema interamericano. Según el documento, la Cumbre de las Américas \»no constituye un espacio genuino de diálogo, sino un instrumento para consolidar la hegemonía e injerencia estadounidense en la región\», en una valoración que refleja el malestar acumulado en amplios sectores de la sociedad civil dominicana. El lenguaje del manifiesto adquiere especial contundencia al referirse al primer mandatario, a quien acusan de actuar como un \»gobernador de colonia\», en lo que califican como un claro \»detrimento de la tradición soberana y solidaria de la República Dominicana\». La frase \»esa postura lacaya no representa al pueblo dominicano ni a la Patria Grande latinoamericana y caribeña\» sintetiza el profundo descontento que esta decisión ha generado en importantes segmentos de la opinión pública nacional. El pronunciamiento trasciende la crítica para plantear una agenda alternativa. Las organizaciones convocan a \»construir la verdadera Cumbre de los Pueblos basada en la solidaridad y la soberanía de nuestras naciones\», en un claro llamado a la movilización social que evoca los grandes debates históricos sobre la integración regional. Exigen, además, que el Caribe sea respetado como Zona de Paz y que Estados Unidos \»retire sus tropas, buques y submarinos nucleares de la región\», completando así un pliego de demandas que cuestiona el orden de seguridad hemisférico vigente. La mención específica a la condena de \»la participación de la Armada dominicana en operaciones internacionales bajo la supuesta lucha contra el narcotráfico\» añade otra capa de crítica a la política exterior del gobierno actual, señalando lo que los firmantes perciben como una creciente militarización de las relaciones internacionales dominicanas. Este contundente pronunciamiento, respaldado por tres décenas de organizaciones que incluyen desde comités de solidaridad hasta movimientos políticos históricos, marca un punto de inflexión en el debate nacional sobre la posición internacional de República Dominicana y plantea un desafío significativo para la narrativa oficial sobre la Cumbre de las Américas.    

Una Decisión Costosa: La Exclusión que Empaña Nuestro Liderazgo Regional

En el delicado arte de la diplomacia, existen decisiones que trascienden el momento político inmediato y marcan el rumbo de un país en el escenario internacional. La exclusión de Cuba, Nicaragua y Venezuela de la X Cumbre de las Américas, que celebraremos en diciembre en Punta Cana, representa precisamente uno de esos momentos definitorios – y, nos tememos, un error estratégico que pagaremos caro como nación. El gobierno del presidente Luis Abinader ha cometido un grave desatino al alinearse tan explícitamente con la política exterior estadounidense, ignorando una verdad elemental de las relaciones internacionales: en la diplomacia, como en la vida, no se ganan amigos demostrando sumisión ante el poder, sino ejerciendo soberanía e independencia de criterio. Al asumir como propia una postura exclusionaria que replica la aplicada por Washington en 2022, República Dominicana ha convertido lo que debió ser un triunfo diplomático -la organización de la cumbre hemisférica más importante- en un campo minado de divisiones y resentimientos. Como bien advierten destacadas figuras de la diplomacia dominicana, esta decisión tendrá consecuencias tangibles e inmediatas. La exclusión de tres naciones con significativa influencia en Latinoamérica inevitablemente generará un efecto dominó de ausencias entre sus aliados. Ya lo vimos en Los Ángeles: México, Bolivia, Honduras y países del CARICOM no dudaron en expresar su descontento mediante la ausencia de sus mandatarios. ¿Qué nos hace pensar que esta vez será diferente? La miopía política del gobierno del PRM que encabeza Luis Abinader detrás de esta exclusión resulta particularmente preocupante. Cuba, Venezuela y Nicaragua, independientemente de las diferencias ideológicas con sus gobiernos, son actores centrales en el entramado geopolítico regional. Sus economías, su influencia cultural y sus alianzas estratégicas les otorgan un peso específico que no puede ignorarse sin consecuencias. Al marginarlos, no solo debilitamos la representatividad de la cumbre, sino que gratuitamente nos creamos enemistades que obstaculizarán futuras negociaciones en otros foros multilaterales. Resulta particularmente paradójico que siendo República Dominicana una nación que ha luchado históricamente por defender su soberanía -desde la gesta restauradora hasta la resistencia contra las dos intervenciones de EE.UU.- hoy aparezcamos ante el mundo como complacientes ejecutores de una agenda ajena. Peor aún, lo hacemos precisamente cuando el orden mundial transita hacia la multipolaridad y los países del Sur Global reclaman con mayor fuerza su derecho a definir sus propias políticas exteriores. El costo de esta decisión se medirá no solo en las sillas vacías de Punta Cana, sino en el capital diplomático perdido, en las oportunidades de cooperación frustradas y en el desgaste de nuestra imagen como anfitriones imparciales y conciliadores. Cuando el último discurso haya sido pronunciado y las delegaciones extranjeras abandonen nuestro territorio, nos quedará la amarga realidad de haber convertido una cumbre que pudo ser histórica en un evento disminuido, y de haber alienado a socios que, en otros contextos, hubieran sido aliados valiosos para nuestros intereses nacionales. La verdadera sabiduría diplomática no consiste en excluir a quienes piensan distinto, sino en crear espacios donde hasta los desacuerdos puedan convertirse en oportunidades de diálogo y entendimiento. Lamentablemente, hemos optado por el camino fácil de la exclusión en lugar del desafío superior de la inclusión. El precio de esta elección, tememos, será más alto de lo que imaginamos.

La Diplomacia de la Exclusión: Una Cumbre de las Américas al Borde del Cisma

La decisión de excluir a Cuba, Nicaragua y Venezuela de la X Cumbre de las Américas en Punta Cana amenaza con desencadenar un boicot en cadena y revela las profundas fracturas ideológicas del continente, según advierte el exembajador dominicano Josué Fiallo. Por Ángel Feliu G. SANTO DOMINGO.- Como un eco de divisiones que se creían superadas, la X Cumbre de las Américas se apresta a celebrarse en diciembre próximo en Punta Cana bajo la sombra de una exclusión que promete vaciar de contenido el encuentro hemisférico. La omisión de Cuba, Nicaragua y Venezuela en las invitaciones oficiales podría desencadenar un efecto dominó de ausencias entre sus aliados regionales, repitiendo el escenario de la novena edición celebrada en Los Ángeles en 2022, según alertó el exembajador dominicano ante la ONU, Josué Fiallo. \»Eso va a tener consecuencias. Cuando no se invita a todos hay otros que son amigos, compañeros, relacionados, que se sienten ofendidos y podrá generar otras ausencias\», expresó el diplomático durante una entrevista en el programa El Día, trazando un paralelismo con lo ocurrido hace dos años, cuando el gobierno estadounidense, entonces anfitrión, aplicó idéntica exclusión argumentando que \»sus gobiernos no respetan las libertades individuales y la democracia\». Aquella decisión generó entonces un terremoto diplomático cuyas réplicas se extendieron por el continente. México, Bolivia, Honduras y varios países de la Comunidad del Caribe (Caricom) expresaron su consternación mediante ausencias significativas: los presidentes Andrés Manuel López Obrador, Xiomara Castro y Luis Arce declinaron su asistencia personal, enviando en su lugar a cancilleres en una clara señal de protesta por lo que consideraron una marginación injustificada de naciones hermanas. Fiallo, en un análisis que combina la precisión del jurista con la perspicacia del diplomático experimentado, sugirió que la posición del Gobierno dominicano encuentra su fundamento en los \»preceptos establecidos en los orígenes de la cumbre\», aquella primera edición celebrada en Quebec en 1994 donde se estableció una \»sorte de cláusula democrática\». Sin embargo, observó con agudeza que en el comunicado oficial \»ha manejado el lenguaje para no hacer referencia directa a ese asunto\», optando por una formulación más sutil que la empleada por Washington en 2022. El exembajador enfatizó que, aunque República Dominicana ejerce la sede física del evento, \»la medida no puede verse desde el plano bilateral\», dado que la cumbre responde a una comunidad integrada por otras 32 naciones cuyas voluntades e intereses deben conciliarse. Con esta polémica decisión, el gobierno del presidente Luis Abinader y el Partido Revolucionario Moderno (PRM) se sitúan en el ojo del huracán diplomático, balanceándose entre la defensa de principios democráticos y la pragmática necesidad de preservar la unidad hemisférica, en un contexto geopolítico donde las viejas heridas de la Guerra Fría parecen resistirse a cicatrizar.  

La Silla Vacía de Cuba, Venezuela y Nicaragua : Una Cumbre que Nace Fracturada

El ALBA arremete contra la exclusión de Cuba, Nicaragua y Venezuela de la X Cumbre de las Américas, acusando a República Dominicana de capitular ante Washington y de degradar su rol anfitrión, en un episodio que evidencia las profundas grietas hemisféricas. Por Thiago N. Guzmán CARACAS.- Con la contundencia del que se sabe excluido, la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) elevó ayer su protesta ante lo que considera una afrenta política y un acto de sumisión. La decisión de la República Dominicana de no extender invitaciones a los gobiernos de Cuba, Nicaragua y Venezuela para la X Cumbre de las Américas, que se celebrará en diciembre en Punta Cana, ha desatado una tormenta diplomática que pone en evidencia las irreconciliables fracturas del continente. En un comunicado de acerada prosa difundido en la red social X, el bloque integrado por naciones aliadas arremetió sin ambages contra el gobierno anfitrión, señalando que este ha subordinado la organización del evento a las “instrucciones” de Washington. “Ese acto es la confesión pública de una capitulación política que degrada la condición del anfitrión”, sentenció el ALBA, transformando la no-invitación en un símbolo de resistencia. Para la Alianza, la ausencia en un foro “claramente tutelado por intereses imperiales constituye una distinción” que reafirma la soberanía de los pueblos libres, situándolos en una “dimensión distinta”. La Cancillería dominicana, por su parte, fundamentó su polémica decisión en un “criterio estrictamente multilateral”, recordando que el Gobierno de Santo Domingo no ha reconocido la legitimidad de las dos últimas elecciones presidenciales en Venezuela —las de 2018 y las recientes de 2024—, un proceso electoral que ya motivó la suspensión de relaciones diplomáticas entre ambos países. La postura de República Dominicana, compartida por un grupo de naciones, exigió una revisión completa de los comicios del pasado julio, donde se proclamó la victoria del mandatario Nicolás Maduro. En conclusión, el comunicado oficial arguyó que se ha adoptado la medida “más favorable para garantizar la mayor participación posible”. Sin embargo, para el ALBA, esta justificación no es más que el ropaje de una exclusión política. La respuesta del bloque no se hizo esperar, tildando el episodio como un momento “estéril” en la historia de la región. “La historia de América Latina y el Caribe está marcada por tantos intentos de dominación como por gestas liberadoras”, añadió el comunicado, insinuando que esta Cumbre, desde su origen, parece condenada a la irrelevancia por su falta de inclusión. Mientras Punta Cana prepara su infraestructura para recibir a los líderes del hemisferio, las sillas vacías de Caracas, Managua y La Habana prometen hablar con una elocuencia quizás mayor que la de los discursos pronunciados.  

La Cumbre Incompleta y la Sumisión de República Dominicana a las Órdenes de EE.UU.

El Frente Amplio condena la exclusión de Cuba, Nicaragua y Venezuela de la X Cumbre de las Américas, calificando la decisión como una claudicación soberana ante los designios de Washington. Por Julio Guzmán Acosta SANTO DOMINGO.—Como un acto de \»sumisión a los intereses del imperialismo estadounidense\» y una afrenta a la tradición solidaria del pueblo dominicano, calificó el Frente Amplio la decisión del gobierno de Luis Abinader de excluir a Cuba, Nicaragua y Venezuela de la X Cumbre de las Américas, que se celebrará en suelo dominicano en diciembre próximo. La organización política elevó su voz de protesta en un momento que considera crucial para la autodeterminación regional, evocando los fantasmas históricos de la intervención extranjera que alguna vez marcó el destino nacional. María Teresa Cabrera, presidenta del FA, articuló el rechazo con la contundencia de quien invoca la memoria histórica. \»Al excluir a estos pueblos hermanos, el Gobierno actúa de espaldas a la soberanía nacional y traiciona la tradición de integración, respeto mutuo y autodeterminación que hemos defendido en los momentos más difíciles\», afirmó, recordando la invasión estadounidense de 1965, cuando el respaldo latinoamericano fue vital para la causa dominicana. La dirigente convocó a las fuerzas progresistas a pronunciarse contra lo que definió como una política excluyente que debilita el diálogo hemisférico. La Justificación Oficial y la Réplica Cubana Frente a estas críticas, el gobierno dominicano sostuvo que la decisión responde a un \»criterio estrictamente multilateral\» para priorizar el éxito del encuentro, argumentando que el marco de la Cumbre —coordinado por la Organización de los Estados Americanos (OEA)— establece \»limitaciones específicas en cuanto a la participación\». Esta postura, sin embargo, fue inmediatamente rebatida por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba, que manifestó su \»profunda preocupación y rechazo\» a lo que calificó como una disposición impuesta por Washington. La cancillería cubana afirmó que la medida constituye una \»evidente claudicación\» ante las presiones unilaterales del secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio. En el centro del debate subyace una pregunta esencial sobre el carácter de la integración regional: si esta debe construirse sobre la base de la inclusión y la soberanía plural, o si, por el contrario, estará sujeta a los vetos y exclusiones que emanan de los centros de poder hemisférico. El Frente Amplio, al reiterar su compromiso con la dignidad de las mayorías, aseguró que impulsará una respuesta política y social ante lo que percibe como una rendición de la soberanía nacional ante intereses ajenos.