UMBRAL, MARCAMOS TENDENCIA 

Los que no hemos ido al debate del CODESSD

Por Bernardo Rodríguez Vidal Los debates que el Consejo de Desarrollo Económico y Social de Santo Domingo (CODESSD) ha organizado, en el marco del actual proceso electoral 2024, es un ejercicio que debe ser aplaudido y reconocido.  Por el escenario han pasado candidatos de ambos sexos con propuestas legislativas que plantean líneas generales estratégicas en caso de llegar a ocupar una diputación o senaduría en los comicios venideros del 19 de mayo. Ojalá que los candidatos a la presidencia puedan encontrarse en ese escenario, el cual está permitiendo escuchar los argumentos y contenidos de los planes de los aspirantes que anhelan ganar, y ver si tienen capacidad para asumir la función a la que desean llegar con el favor del voto. Queremos una convocatoria donde se inviten a los candidatos y candidatas, sin exclusión, partidos tradicionales y emergentes, para que planteen sus ideas de cara a los principales problemas del país. Como soy de los que aspiran a un cargo electivo de diputado por el Partido Frente Amplio en Santo Domino Norte, me permito responder varias de las preguntas que los conductores del debate han formulado a los participantes. Mi propuesta legislativa, en función del rol que debe desempeñar un diputado en el congreso, contempla ejes que se han discutido en el debate, de los cuales responderé cuatro de ellos para que la gente de Santo Domingo Norte y el país tengan una idea de lo que pretendo hacer si llego a la Cámara Baja del Congreso. Por el momento abordaré 4 de las líneas temáticas y seré concreto en la presentación de las soluciones que daré: Empleo y productividad: quiero mejorar el sector productivo y para eso se requiere de esfuerzos serios a nivel de políticas públicas, por lo que me comprometo hacer lo necesario en ese sentido. Los factores que inciden en la producción, empleos y desarrollo de una zona tiene que ver con los niveles de formación, tecnología, condiciones laborales, innovación para la gestión y derechos laborales. En ese marco, propondré una ley que obligue al sector público y privado a crear las condiciones necesarias para que en cada región existan centros de capacitación y formación técnica a partir de las necesidades de empleo identificadas. Seremos defensores de los trabajadores, apoyaré la organización y creación de gremios laborales que velen por los derechos de los trabajadores. Legislaremos para que se haga cumplir el código laboral actual, y si hay que reformar algo para su mejora, lo haremos. Motivaremos a que sectores productivos nacionales y extranjeros inviertan en la zona de SDN de manera asociada e integral. Educación: estoy claro de que no existe en el mundo un pueblo que haya crecido sin que su población se forme y eduque en todas las áreas del saber.   Voy a proponer un sistema educativo sistémico que vaya de la mano con la comunidad, docentes y estudiantes. Una formación en todos los niveles, inclusiva, segura y saludable. Una educación que mire hacia las ciencias y el desarrollo alcanzando a cada segmento de la población.  Promoveremos la educación formal, informal y no formal para todos y todas. Construcción de centros para la educación básica, secundaria y superior.  Programas de becas para jóvenes que deseen superarse en las áreas de interés vocacionales. Juventud: los jóvenes son el 33.2% de la población, de acuerdo al censo del 2010, sin embargo, son los más excluidos del proceso de desarrollo del país.  Me comprometo a impulsar espacios de oportunidades para que se materialicen sus proyectos de vida. Nos enfocaremos en proponer soluciones que hagan disminuir la tasa de embarazos y uniones tempranas en los jóvenes, ya que este es una de las principales barreras que impactan negativamente en su desarrollo. Promoveremos una educación técnica profesional que supere el esquema actual de exclusión, que propicie acceso a programas de becas e incentivos económicos que le permitan al joven iniciar y finalizar su primera carrera. Presentaremos un proyecto de ley que aumente el presupuesto del Plan Nacional de la Juventud, con fines de ayudar directamente a las familias que menos tienen. Ideología de género: vi con preocupación cómo desde las diferentes exposiciones del debate sobre este tema, los candidatos confundían sexo con género.  Uno de los participantes dijo: “Yo me opongo a que los niños se vistan de hembritas y las niñas de varoncitos”.  La ideología de género no es eso. El género son todas esas ideas que históricamente y culturalmente, de generación en generación, nos han inculcado nuestros padres y la sociedad sobre aquellas cosas que están relegadas a las hembras, por un lado, y a los varones, por otro. Es decir, antes nos expresaban que los varones no podían jugar con muñecas y las hembras no jugaban con bates de béisbol. Y resulta que ni una ni otra.  Tanto el varón como la hembra pueden hacer de todo lo que le guste y deseen, respetando siempre el derecho que tiene cada persona a escoger sus gustos y preferencias. Mi propuesta abogaría por una política de género que vea a las personas de manera igual, sin limitación y abierta a la participación.  El hombre puede ser un secretario, recepcionista o un lavandero. La Mujer puede ser una excelente conductora de camión, una política que llegue a la presidencia de la Republica. Sobre ese último punto quiero decir que algún día podemos tener a una mujer que llegue a la presidencia. Por esa razón, con fines de romper con ideas obsoletas de género, es que apoyo a María Teresa Cabrera como candidata a la presidencia por el Partido Frente Amplio. En República Dominicana una mujer puede gobernar y hacerlo bien, y un hecho de esa naturaleza es ir en contra de los que entienden y han expresado durante toda la vida, que los asuntos del Estado es cosa de hombres.  Ideas como esas son las que me gustaría expresar en el debate, pero no ha llegado la invitación del CODEESD a la circunscripción 6 SDN.

Adecentar en dominicana el ejercicio de la política

Por Bernardo Rodríguez Vidal La política dominicana, ejercida por personas enganchadas a esta rama, pierde su esencia de ciencia y pasa muchas veces a ser entendida, por algunos seguidores, como un mercado en la que la oferta y la demanda se imponen. Para que una persona honrada transite el camino correcto de la política, debe comprender que esa senda implica un tránsito lleno de dificultades. Una vereda desbordada de quebradas donde “vividores” aprovechan las necesidades y el bajo nivel de formación de la gente para alcanzar sus ambiciones personales y grupales sin pensar en el bienestar colectivo. Por ejemplo, en el ambiente de la política dominicana unos pocos de los que ocupan posiciones oficiales, y que tienen aspiraciones, ejercen el oficio de administrar lo público con decoro.  Tenemos personas serias y sin vergüenzas en esta función. La frase de que “el fin justifica los medios” no debería ser un pensamiento filosófico y político que haga creer a algunos militantes o servidores públicos que el comprar un voto para llegar a un cargo y repetir en un puesto puede ser una práctica normal. En República Dominicana, desde que se alcanzó la llamada “democracia” que se exhibe al mundo, diversos sectores denuncian que algunos funcionarios públicos y militantes políticos planifican y ejecutan actividades proselitistas usando los recursos del Estado. Siempre con el propósito de retener el cargo y/o beneficiar a la casta política que representan.  Para ellos no importa cuánto se tenga que invertir para llegar o retener el poder. El no poner fin a esa realidad, amparados en las leyes existentes, es tirar por la borda los avances alcanzados, es vulnerar a las generaciones que vienen detrás, las cuales tendrán que luchar en favor de un modelo que desmonte esa mala forma de proceder. Sabemos que estamos frente a una “democracia electoral” carente de los elementos esenciales de desarrollo. Una democracia en la que se utilizan los recursos del Estado con fines de favorecer a candidaturas en particular, una práctica vergonzosa ejercida desde distintas posiciones. Los elementos que cita la organización Participación Ciudadana sobre la venta y compra del voto son preocupantes.  Lo mismo que los tumultos y las carpas abiertas cercana a los recintos electorales, y desde donde se despacharon orientaciones para favorecer a tal o cual partido, acompañada de un pago, es una ofensa al sistema democrático. Sobre ese particular la Junta Central Electoral tiene una tarea enorme para hacer cambiar ese mal que corroe el buen hacer política. Grupos organizados cerca de los colegios electorales estuvieron operando ante la vista de todos en las elecciones municipales de febrero. Y vimos como esos grupos dispendiaban en horas los fondos entregados por la Junta Central Electoral a los partidos, dinero procedente de los impuestos que paga la población. Se suman otros capitales de origen desconocidos a esa “fiesta de voto por dinero” que las autoridades están en el deber de investigar con fines de establecer control en el futuro. Es una tarea difícil, pero no imposible, que debe sanar un mal que pareciera estar frente a un sistema configurado para que las entidades políticas emergentes no crezcan. Un sistema electoral desigual que asigna más fondos a los que obtienen, supuestamente, “mayoría de votos” en comparación con los “partidos pequeños”. Pero son los partidos tradicionales, los grandes del sistema, los que avivan la compra de votos en cada proceso electoral, logrando de esa forma escalar y posicionarse por encima de los que reciben menos fondos para costear las campañas. Esperemos que el 19 de mayo próximo, cuando se realicen las elecciones de los diputados, senadores y presidente, esa situación no se repita, pues es una obligación de las autoridades electorales garantizar una diafanidad en los procesos eleccionarios. Hay que exigir que se implementen medidas que detengan la venta y compra del voto hasta que se pueda propiciar una reforma legal justa y equitativa de cara a la asignación de fondos, y se pueda sancionar también ese tipo de acciones antidemocráticas. Tenemos que denunciar a los que enganchados a la política malgastan el dinero del pueblo comprando un voto para influir en las decisiones de las mayorías. Hay que curar ese mal de los procesos electorales, tenemos que adecentar el ejercicio de la política dominicana, sepultemos el clientelismo que arrastra a la sociedad hacia el ejercicio impuro de la política.  Luchemos por el bien hacer en la politica dominicana. [contact-form][contact-field label=\»Nombre\» type=\»name\» required=\»true\» /][contact-field label=\»Correo electrónico\» type=\»email\» required=\»true\» /][contact-field label=\»Web\» type=\»url\» /][contact-field label=\»Mensaje\» type=\»textarea\» /][/contact-form]