UMBRAL, MARCAMOS TENDENCIA 

Un Frágil Respiro: El Alto el Fuego en Gaza Bajo la Sombra de la Incertidumbre

Servicios umbral.local/ analiza la arquitectura de un acuerdo que, si bien representa un alivio humanitario inmediato, se erige sobre cimientos estructuralmente débiles y deja abierta la puerta a una reanudación del conflicto. POR SERVICIOS umbral.local/ En el intricado tablero geopolítico de Oriente Medio, un nuevo acuerdo de alto el fuego para la Franja de Gaza emerge como un espejismo de tranquilidad. Negociado en Egipto y mediado por Catar —tras una inusual disculpa del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, por un ataque previo a la soberanía de este último—, el pacto es, en esencia, un armisticio por fases. Su relevancia es innegable, pues promete un alivio sustancial para la castigada población gazatí. Sin embargo, su celebración casi simultánea por parte de víctima y victimario revela la profunda ambigüedad que lo sustenta: se trata de una tregua, no de una paz. La resistencia palestina, encabezada por Hamás, acepta el acuerdo con la conciencia clara de su fragilidad. Su cálculo no se basa en la confianza hacia Israel, sino en una lectura pragmática de las circunstancias externas. La variable más significativa en esta ecuación es el interés personalísimo del presidente estadounidense, Donald Trump, quien, en su búsqueda del Premio Nobel de la Paz, ha invertido capital político en sostener esta narrativa de pacificación. La resistencia confía en que esta ansiedad por el reconocimiento internacional y la preservación de la credibilidad ante socios clave como Catar, actuarán como un dique temporal, aunque precario, contra los instintos belicistas de Tel Aviv. La Arquitectura de la Incertidumbre El plan, que debe ser ratificado por el Gobierno israelí, se articula en fases deliberadamente vagas. Establece un cese de hostilidades que debería conducir a un alto el fuego permanente, el cual, a su vez, abriría la puerta a negociaciones para una segunda fase. Esta estructura escalonada fue una exigencia israelí, que vetó un acuerdo integral y completo. La historia reciente avala el escepticismo: el actual acuerdo es menos ambicioso que el propuesto a inicios de 2025, el cual Israel terminó por violar. Dos puntos emergen como futuras líneas de fractura. Primero, el desarme de Hamás. Estados Unidos e Israel insisten en que es innegociable, mientras que la resistencia palestina solo contempla dicha posibilidad una vez constituido un Estado palestino funcional y con fuerzas armadas propias. Segundo, el intercambio de prisioneros. Tel Aviv busca reservarse el derecho de vetar la liberación de líderes palestinos prominentes, una condición que Hamás difícilmente aceptaría. El Horizonte: ¿Paz o Nuevo Ciclo de Violencia? La frágil calma pende de un hilo. El escenario más probable, lejos del optimismo cauteloso, es una eventual ruptura. Israel podría encontrar en la negativa al desarme la justificación para reanudar las operaciones militares. Alternativamente, podría instaurarse un statu quo intermedio donde un alto el fuego formal sea sistemáticamente violado bajo el pretexto de la \»autodefensa\», una práctica ya habitual en la frontera con Líbán. Mientras la atención se centra en Gaza, el temor fundado es que la presión israelí se desvíe y se recrudezca en Cisjordania, donde ya existe un plan de anexión aprobado. La paz genuina en Gaza se revela como una quimera, pues Israel no la desea en los términos que exige la soberanía palestina. La contención del genocidio, por tanto, no dependerá de la solidez del acuerdo, sino de la persistencia de la resistencia, la presión internacional y, paradójicamente, del volátil capricho de un magnate norteamericano empeñado en forjar su legado con un galardón que la historia podría recordar como inmerecido.

Un criminal anda suelto

VISIÓN GLOBAL El 7 de octubre del pasado año, tras los ataques realizados por el grupo Hamas en territorio israelí, fue prácticamente unánime la condena mundial contra ese hecho absolutamente injustificado desde la óptica temporal del acontecimiento. Se entendió que la resistencia palestina había cometido un hecho atroz, cuyos beneficios en términos de la lucha por su supervivencia y su derecho a un Estado soberano, eran cuestionables y había rebasado unos linderos altamente peligrosos. Incluso, las primeras reacciones de las fuerzas israelíes ganaron respaldo en muchos países, en el entendido de que la nación hebrea tenía derecho a defenderse, aun por encima de que la respuesta apuntaba ya a una desproporcionalidad. Sin embargo, lo que por meses fue considerado un acto de legítima supervivencia, con el tiempo se transformó en un exterminio brutal, cuyo parangón es solo equiparable a las acciones del Tercer Reich precisamente contra los judíos durante la Segunda Guerra Mundial. A la fecha de hoy, solo Estados Unidos y algunos de sus aliados son capaces de mirar hacia otro lado frente a la barbarie del gobierno de Benjamín Netanyahu contra la población en la Franja de Gaza. No es humanamente decente ni éticamente correcto ni militarmente justificable ni moralmente aceptable que una represalia haya llegado a los niveles de crueldad a los que este criminal sediento de sangre ha escalado el conflicto en Gaza. Netanyahu es un criminal a quien poco le importó—y le sigue importando—la vida de tantos hombres, mujeres y niños que han caído bajo el fuego incesante de sus bombardeos, al punto que ya ningún organismo internacional se halla en capacidad de establecer con certeza cuántas personas han caído bajo el fuego de las Fuerzas de “Defensa” de Israel. La más reciente acción de sangre de las fuerzas dirigidas por el nuevo Hitler ha sido el asesinato de cinco periodistas que cubrían los hechos en Gaza, quienes fueron abatidos por fuego israelí sin ser beligerantes. Por lo menos este hecho ha merecido una amplia condena global, lo cual importa en la práctica a un asesino que tiene en cada cañón, en cada bomba y en cada incursión aérea que bombardea Gaza, un seguro de vida para su propia existencia, lo cual lo justifica todo. Y es que Netanyahu, una vez finalice el conflicto, irá a la cárcel. Nelsonencar10@gmail.com

La complicidad del silencio ante la barbarie en Gaza

Las palabras del Papa León XIV, resonantes y claras, no son solo un llamado piadoso. Son un espejo moral que devuelve a la comunidad internacional la imagen de su propia complicidad con una de las mayores barbaries del siglo XXI: la destrucción sistemática y el castigo colectivo del pueblo palestino en la Franja de Gaza por parte del Estado de Israel. Cuando el pontífice exige el fin del \»castigo colectivo\» y el \»desplazamiento forzoso\», no describe abstractos conceptos legales. Nombra con precisión la realidad diaria de miles de civiles desarmados: familias enteras aniquiladas bajo los escombros, una hambruna declarada utilizada como arma de guerra, y una maquinaria militar que avanza implacable sobre hospitales, refugios de la ONU y, como bien señala la nota, incluso sobre los sagrados recintos de iglesias que se han convertido en el último bastión de humanidad. La exigencia israelí de evacuar la Ciudad de Gaza, donde la hambruna ya campa a sus anchas, no es una medida de protección. Es un acto de crueldad calculada. Como bien señalan los patriarcas de Jerusalén, para los ancianos, los niños y los enfermos que se refugian en la iglesia de la Sagrada Familia y en San Porfirio, salir es una \»sentencia de muerte\». ¿Qué clase de estrategia militar justifica la muerte por inanición y exposición de los más vulnerables? La respuesta es ninguna. Esto no es guerra; es una carnicería. Detrás de esta ofensiva, que se prepara ante la mirada impotente del mundo, se esconde un objetivo político tan claro como abominable: el desplazamiento forzoso permanente. Las declaraciones del primer ministro Netanyahu abogando por una \»migración voluntaria\» son un eufemismo cínico para una limpieza étnica. Los palestinos lo saben, las organizaciones de derechos humanos lo denuncian, y la historia, que ya vivió su Nakba en 1948, les da la razón. Temen, con justa causa, que si salen, nunca podrán volver. Y ante esta realidad incontestable, ¿dónde está la comunidad internacional? Estados Unidos y la Unión Europea, que se erigen como defensores del orden global basado en normas, llevan meses firmando cheques en blanco con su apoyo político, financiero y armamentístico a Israel. Mientras emiten débiles declaraciones pidiendo \»moderación\» en un lado, facilitan las bombas que caen del otro. Su complicidad no es pasiva; es activa, deliberada y manchada de sangre. El aplauso que interrumpió al Papa en el Vaticano es el clamor de una ciudadanía global que ve la obscenidad de lo que ocurre. Es un repudio moral a la doble vara que aplican los poderosos. El derecho internacional humanitario, ese que Occidente invoca a conveniencia, es pisoteado a diario en Gaza con total impunidad. La barbarie no se detendrá con más llamados a la calma. Se detendrá cuando los cómplices dejen de armarla, cuando se impongan sanciones reales y cuando se exija, con la fuerza de la ley y la diplomacia, la rendición de cuentas por los crímenes cometidos. El mundo no debe ser recordado como el espectador que silbó mientras Gaza ardía. La historia juzgará este silencio cómplice como lo que es: una traición a la humanidad.

La solución final del sionismo es la misma de nazismo hitleriano

Por Freddy González Entre el Nazismo alemán y Sionismo israelí no hay diferencias, ambos basan sus ideologías en la superioridad de razas, la limpieza étnicas y la expansión territorial (Espacio Vital), Manus Militaris de territorios que consideran fundamentales para su desarrollo. En la Alemania Nazi, el antisemitismo comienza desde los albores del surgimiento mismo de la figura de Adolfo Hitler; a finales de primera guerra mundial, sobre todo, luego de los acuerdos del Tratado de Versalles, en el que los vencedores de esa contienda bélica impusieron a esa nación sanciones onerosas. La propaganda Nazi, estuvo dirigida a crear la percepción de que los empresarios judíos eran los responsables de su derrota, exacerbando los ánimos de la población hasta un paroxismo, que comenzó en septiembre de 1935 con la aprobación de las Leyes de Núremberg, las cuales negaban la ciudadanía Alemana a los judíos y una ley para la Protección de la Sangre; que prohibía todo matrimonio mixto entre judíos y alemanes, sin importar que los primeros hubiesen nacidos de generaciones anteriores con raíces económicas y sociales en esa sociedad, viéndose poco a poco despojados de todos sus derechos como ciudadanos. y que continuó con la llamada Noche de los Cristales Rotos en 1938; un año antes del inicio de la segunda guerra mundial. Estos hechos devinieron en la llamada solución final, como la decisión a la cuestión judía; que consistió primero en la concentración de toda la población de origen judío en los llamados Guetos, luego del trasladados a campos de concentración, exterminados por fusilamientos y envenenamientos en cámaras de gases para luego ser cremados. Políticas estas ejecutadas por fanáticos extremistas del Nazismo hitleriano, encabezado por Hermann Göring, Heinrich Himmler, Adolf Eichmann y el más terribles asesino de las SS alemana, Reinhard Heydrich, a quien Göring escribió en Julio del 1941: \»Complementando la tarea que le fuera encomendada a usted por Decreto del 24 de enero 1939, para llegar en la cuestión de los judíos a una solución lo más favorable posible, según las circunstancias actuales en forma de su emigración y evacuación, le encargo por la presente tomar todas las medidas preliminares necesarias de organización y de índole material para la solución integral del problema judío dentro de la zona de influencia alemana en Europa\»; agregando \»Le encargo, además, presentarme a la brevedad un proyecto integral referente a tales medidas para dar cumplimiento a la deseada solución final del problema judío\». Hoy 80 años después de haber terminado la pesadilla Nazis de la Solución final sobre el Pueblo Judío, el ministro de defensa de Israel, Israel Katz, ha traído al escenario lo que su gobierno Sionista llama, la solución final a la situación del pueblo palestino de la Franja de Gaza, diciendo: \»He dado instrucciones a los militares para que preparen un plan para trasladar a todos los palestinos de Gaza a un campamento en el sur del territorio\», una evidente violación de los derechos del pueblo gazati a los que el sionismo pretende expatriar de un territorio ocupado por ellos por siglos, siguiendo la misma política del líder del tercer Reich con los hacinamientos involuntario de la población gazati en Guetos. Según Katz, su plan es establecer una \»ciudad humanitaria\» sobre las ruinas de la ciudad de Rafah, para albergar inicialmente a unos 600.000 palestinos, y eventualmente a toda la población de 2,1 millones de personas de la Franja de Gaza. Agregando que: \»una vez que las personas se encuentren allí no se les permitirá salir”, lo que lo convierte en una especie de prisión colectiva negadora de los más elementales derechos humanos y de decenas de acuerdos internacionales. ¿Cuál es la diferencia entre los guetos Nazis donde perecieron millones de judíos y estos a los que el Sionismo quiere someter al pueblo palestino, tanto de Gaza, Cisjordania y Jerusalén?   Ninguna. En ambos, el confinamiento es obligatorio, las salidas restringidas y la muerte que merodeaba diariamente en los Guetos Nazis con el trabajo agotador y las cámaras de gas, en las del sionismo, lo hace por el hambre a que someten a miles de niños, mujeres y ancianos que pierden la vida por la falta de un pedazo de pan con el cual saciar la falta de alimentos que los mata lentamente. Con el apoyo implícito de Donald Trump, Netanyahu, quiere llevar hasta las últimas consecuencias su plan de limpieza étnica, mediante la ocupación militar permanente de Gaza, anunciando: \»Es hora de dar los pasos finales. Para conquistar definitivamente Gaza, formalizar su ocupación, establecer un Gobierno militar y desplazar a campos de concentración dos millones de palestinos\». Esta acción genocida debe ser condenada por todas las naciones y organizaciones amantes de la paz en los cinco continentes y ningún gobierno puede prestarse a recibir en condición de refugiado a un solo palestino. Que lo sepa Donald Trump, Benjamín Netanyahu e Israel Katz, que la única solución viable que traerá la paz a la convulsionada zona de Medio Oriente es el reconocimiento de la existencia de dos estados, como lo estableció la resolución 181 del 29 de noviembre de 1947 de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) que dividiría el antiguo territorio palestino en dos estados: uno Judío y otro Árabe y que los sionistas mayores favorecidos con la misma, nunca han querido reconocer la existencia de dos estados. Cualquier otra solución que implemente el sionismo no traerá paz y debe ser considerada como un crimen de lesa humanidad.

Tambores de guerra en Medio Oriente: el imperialismo y el sionismo en llamas

El Frente Amplio denuncia la escalada bélica impulsada por Israel y Estados Unidos, y llama a la solidaridad internacional contra la ocupación y el genocidio Por Thiago Zorrilla Acosta La Secretaría de Asuntos Internacionales del Frente Amplio emitió una enérgica condena ante la alarmante escalada bélica que sacude el Medio Oriente, provocada por la agresiva política del régimen sionista de Benjamin Netanyahu y la complicidad activa del gobierno estadounidense encabezado Donald Trump. Este conflicto, que ha desencadenado una contundente respuesta militar de Irán, amenaza con desatar una crisis de magnitudes globales, poniendo en riesgo la paz mundial y elevando la tensión en una región ya exhausta por décadas de conflicto. El Frente Amplio denuncia que los recientes ataques constituyen una maniobra estratégica de Estados Unidos para consolidar su posición en las negociaciones con Irán, valiéndose de Israel como su “perro de presa” en la región. Esta política no solo alimenta un foco de inestabilidad, sino que también genera repercusiones inmediatas en la economía global, reflejadas en el aumento de los precios del petróleo y el deterioro de las condiciones de vida de millones de personas alrededor del mundo. El genocidio sistemático que perpetra el gobierno israelí contra el pueblo palestino no es un hecho aislado, sino parte de una política sostenida de limpieza étnica, colonización forzada y castigo colectivo. Las masacres en Gaza, la destrucción de infraestructuras vitales como hospitales y escuelas, y el desplazamiento masivo de civiles configuran un escenario de exterminio que el Frente Amplio califica como crimen de lesa humanidad, con la complicidad directa de Estados Unidos, quien suministra armamento, financiación y respaldo diplomático a esta barbarie. Por su parte, la respuesta iraní se entiende dentro del marco de años de agresiones y amenazas que buscan imponer un nuevo orden geopolítico favorable a los intereses imperiales. La expansión del conflicto a múltiples frentes intensifica la inestabilidad, profundizando el sufrimiento de las poblaciones civiles, cuyos rostros desvelan el verdadero costo de estas guerras: niños asesinados, mujeres desplazadas, familias desterradas y comunidades sumidas en el hambre y el terror. El Frente Amplio reafirma su histórica solidaridad con las luchas de los pueblos por su soberanía y derecho a la paz. En un mundo donde el poder imperial sacrifica a la clase trabajadora y a los sectores populares por la codicia y la dominación, esta organización política se pronuncia sin titubeos: no hay neutralidad ante la injusticia, solo compromiso con la vida, la autodeterminación y la justicia. Finalmente, hace un llamado urgente a las fuerzas democráticas, gobiernos progresistas, organizaciones de derechos humanos y pueblos en resistencia a alzar sus voces contra el Estado sionista de Israel, catalogado como ocupante, colonizador, genocida y criminal, y contra Estados Unidos, potencia imperial responsable de financiar y sostener esta tragedia humana. El momento exige unidad y acción para detener esta espiral de violencia y abrir camino a la paz verdadera.

Frente Amplio condena el secuestro de la Flotilla Libertad y clama por Gaza

En medio de un mar de silencios cómplices, el Frente Amplio eleva su voz contra la brutal agresión del ejército sionista israelí al asalto de la Flotilla Libertad, un acto que desgarra la humanidad y revela la hipocresía de un orden internacional que permite el genocidio y la negación de derechos fundamentales al pueblo palestino Por Servicios Umbrales.com.do En las vastas aguas donde las esperanzas navegan buscando alivio, donde la solidaridad se convierte en un faro en la oscuridad, la Flotilla Libertad fue secuestrada y asaltada por el ejército sionista de Israel. Frente Amplio, por medio de su secretaria de asuntos internacionales, fiel a su compromiso histórico con la justicia y la dignidad de los pueblos, condena con vehemencia esta agresión que no solo despoja de ayuda humanitaria, sino que hiere el alma misma de la humanidad. Desde los albores del conflicto palestino-israelí, y con especial énfasis en el actual capítulo que ha degenerado en un genocidio ordenado por Benjamín Netanyahu, el Frente Amplio ha sido una voz incansable que denuncia las acciones de limpieza étnica y clama ante la comunidad internacional por el respeto de los derechos y la tierra palestina. Las cifras oficiales del Ministerio de Salud de Gaza son un lamento en números: más de 54,600 vidas apagadas, en su mayoría civiles, mujeres, niños y ancianos, bajo escombros y sin acceso a la atención médica necesaria; más de 180,000 heridas que sangran en el silencio impuesto por el poder. Cifras que no son estadísticas, sino el eco de una tragedia que reclama acción y humanidad. El Frente Amplio denuncia la privación intencionada de alimentos, medicinas y suministros vitales, la complicidad manifiesta del gobierno de Estados Unidos en vetar resoluciones que buscan un alto al fuego, y la doble moral de las instituciones que deberían proteger la paz y la justicia, pero que se convierten en instrumentos al servicio de intereses hegemónicos. Ante esta realidad, el llamado es urgente y claro: un alto al fuego inmediato, el acceso libre y seguro a la ayuda humanitaria, la liberación de la tripulación de la Flotilla Libertad y la presentación ante tribunales internacionales del primer ministro israelí por crímenes de guerra y genocidio. ¿De qué valen los tratados cuando la justicia se mide con la balanza torcida del poder? ¿Qué sentido tiene la palabra “derechos” si se convierte en silencio ante el genocidio? La comunidad internacional no puede permanecer impávida mientras Gaza es arrasada. El mundo observa, y el Frente Amplio invita a alzar la voz con coraje y convicción. Porque defender Gaza es defender la dignidad humana, y porque el clamor por justicia es el faro que nunca debe apagarse en la tormenta de la indiferencia.  

Israel bombardea escuela refugio en Gaza y mata al menos 36 personas, entre ellas 18 niños

Por Julio Guzmán Acosta Gaza.- En la madrugada de este lunes, un ataque aéreo israelí destruyó una escuela en la ciudad de Gaza que se había convertido en refugio para familias desplazadas por la guerra, dejando al menos 36 muertos, entre ellos 18 niños de corta edad, según informaron los servicios de emergencia locales. Este trágico episodio es parte de una escalada militar que ha azotado la Franja de Gaza en las últimas semanas, con consecuencias humanitarias devastadoras para la población civil. El Gobierno de Israel, encabezado por el primer ministro Benjamín Netanyahu, confirmó el bombardeo mediante comunicados oficiales en los que, sin mencionar las víctimas, se jactó de haber atacado 200 objetivos en Gaza en las últimas 48 horas. Según las fuerzas armadas israelíes, estas operaciones buscan destruir “células terroristas” y reducir la capacidad operativa de las milicias palestinas que controlan el territorio. La escuela atacada, Fahmi al Jarjawi, había sido habilitada como centro de refugio para cientos de familias desplazadas por la violencia. El ejército israelí justificó el bombardeo alegando que las instalaciones ya no funcionaban como escuela, sino que habían sido convertidas en “centros de comando y control” de las organizaciones Hamás y la Yihad Islámica. Sin embargo, no se presentaron pruebas que respaldaran esta afirmación. Imágenes difundidas desde Gaza mostraron las llamas consumiendo el edificio y cuerpos carbonizados en su interior. Según Fahmy Awad, jefe de los servicios de emergencia gazatíes, además de los 36 muertos, hubo 55 heridos en el ataque. La oficina de prensa del Gobierno de Gaza confirmó que 18 de las víctimas mortales eran niños. El ejército israelí aseguró que tomó “medidas para mitigar el riesgo de causar daño a civiles”, incluyendo el uso de municiones de precisión y vigilancia aérea, al tiempo que acusó a Hamás de usar a la población civil como escudos humanos. Estas declaraciones llegan en una semana en la que el propio ejército israelí reconoció estar investigando “múltiples casos” en los que sus soldados utilizaron a detenidos palestinos como escudos humanos, una práctica condenada internacionalmente. La violencia no amaina. Pocas horas después, el ejército israelí emitió una nueva orden de evacuación que afecta casi todo el sur de Gaza, anunciando un “ataque sin precedentes” contra objetivos “terroristas”. El portavoz militar, teniente coronel Avichai Adrae, indicó que las fuerzas israelíes buscan “destruir las capacidades terroristas en la zona”, en un mensaje difundido en árabe a través de redes sociales. Según fuentes locales y medios internacionales, la madrugada de este lunes fue especialmente mortífera en el norte de Gaza, donde se reportaron cerca de 50 víctimas más solo hasta el mediodía. El canal qatarí Al Jazeera informó, con imágenes satelitales, que los blindados israelíes están cercando varios hospitales en esa zona, como el Hospital Indonesio y el Hospital al Awda, donde aún permanecen pacientes y personal médico. Desde que comenzó la ofensiva israelí hace casi 600 días, más del 90 % de los hospitales en Gaza han sido dañados o destruidos, lo que agrava la crisis sanitaria. Las víctimas mortales en el enclave palestino superan ya las 53,500, con más de la mitad de ellas mujeres y niños. Israel sostiene que sus ataques se dirigen exclusivamente contra milicianos, almacenes de armas y túneles subterráneos, pero la agencia de la ONU para los refugiados palestinos (UNRWA) advierte que “no hay ningún lugar seguro” en Gaza. Los refugios están saturados y muchas familias se ven obligadas a buscar protección en edificios destruidos o al aire libre, compartiendo incluso instalaciones sanitarias mínimas. La escalada bélica forma parte de la operación “Carros de Gedeón”, con la que Israel pretende hacerse con el control del 75 % de Gaza en los próximos dos meses, según planes filtrados al diario israelí Times of Israel. Actualmente, Israel controla alrededor del 40 % del territorio. En paralelo a la guerra, los esfuerzos diplomáticos para detener la violencia siguen estancados. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, expresó su deseo de que el conflicto termine “cuanto antes”, sin anunciar medidas concretas para presionar a Israel. Mientras tanto, Netanyahu ha ordenado que sus negociadores viajen a Doha, capital de Qatar, para continuar las conversaciones sobre un posible alto el fuego. Crisis humanitaria y bloqueo de ayuda La situación humanitaria en Gaza es desesperada. Miles de toneladas de alimentos y medicinas permanecen atrapadas en los accesos debido al prolongado bloqueo impuesto por Israel desde hace más de dos meses y medio. Las organizaciones humanitarias alertan sobre la grave escasez de recursos básicos, con niños que caminan buscando comida o agua y madres que alimentan a sus hijos con hierbas o agua contaminada, a pesar del riesgo de enfermar. Aunque el 18 de mayo las autoridades israelíes anunciaron el levantamiento del bloqueo total para permitir la entrada de ayuda, el volumen de ayuda que efectivamente llega es insuficiente. Portavoces de la UNRWA indicaron que el número de camiones que ingresan varía entre “ninguno” y “algunas decenas” diarios, muy por debajo de los más de 500 camiones necesarios para aliviar la crisis. Organizaciones de derechos humanos en Gaza critican que el supuesto levantamiento del bloqueo es más una maniobra propagandística que una respuesta real a la emergencia. El Centro Palestino de Derechos Humanos denunció que la medida busca “limpiar la imagen” de Israel ante la comunidad internacional, sin un compromiso genuino para atender la catástrofe humanitaria. Controversia con la Fundación Humanitaria de Gaza En medio de la crisis, la Fundación Humanitaria de Gaza, un proyecto impulsado por Israel y apoyado por Estados Unidos para controlar el suministro de ayuda y desplazar a la ONU en el territorio, ha sufrido un revés importante. Su director ejecutivo, Jake Wood, anunció su dimisión justo cuando la fundación estaba por iniciar operaciones. Wood expresó sus dudas sobre si el proyecto cumplirá con los “principios humanitarios”. La fundación, que carece de una financiación transparente y está registrada en Suiza, fue seleccionada por Netanyahu sin seguir los procedimientos habituales, según revelaciones recientes. El plan contempla que soldados israelíes, en cooperación con mercenarios extranjeros, manejen la distribución de

Urgente Llamado a la Acción Internacional para Detener el Genocidio en Gaza

La situación en Gaza ha alcanzado un punto crítico, donde la violencia y el sufrimiento humano se han convertido en la cruda realidad donde han sido asesinados más de 50,000 civiles, la mayoría de ellos niños, mujeres y ancianos. Este escenario desolador no puede ser tratado como un mero conflicto; se trata de un genocidio en curso que exige la atención y la acción inmediata de la comunidad internacional. Las recientes operaciones militares del ejército israelí en localidades como Mauashi y Rafah han intensificado el sufrimiento de la población civil, que se encuentra atrapada en un cerco militar, sin acceso a ayuda humanitaria y con escasas posibilidades de supervivencia. Se estima que alrededor de 15,000 personas, en su mayoría niños, están en grave peligro. Las imágenes desgarradoras que emergen de esta región son un llamado urgente a la conciencia global. Cada día que pasa sin una intervención efectiva es un día más donde se pierden vidas inocentes. A pesar de las condenas verbales y las declaraciones de algunos líderes mundiales, la respuesta de la comunidad internacional ha sido insuficiente. El silencio de organismos internacionales y gobiernos ante esta masacre es, en sí mismo, una forma de complicidad. La historia nos ha enseñado que la inacción frente a atrocidades humanas no solo perpetúa el sufrimiento, sino que también allana el camino para que tales crímenes se repitan en el futuro. La comunidad global tiene la responsabilidad moral y legal de actuar, de no ser meros observadores ante el horror que se desata en Gaza. Es alarmante que, a pesar de la reciente sentencia de un tribunal internacional que ordena la captura y el juicio del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, por crímenes de guerra y violaciones de derechos humanos, este se pasea por medio mundo, sin que nadie actúe, reconociendo que no existen mecanismos concretos para hacer cumplir esta orden. Esta ineficacia pone de relieve las limitaciones de la justicia internacional y la necesidad de un cambio estructural que permita que los responsables de genocidios y crímenes de guerra enfrenten las consecuencias de sus actos sin importar su estatus. El momento de actuar es ahora. La humanidad no puede permanecer pasiva ante la devastación que se está llevando a cabo en Gaza. La comunidad internacional debe utilizar todos los medios a su alcance para detener esta barbarie y proteger a los civiles. Es imperativo que se exijan acciones concretas, que se implementen sanciones efectivas y que se brinde apoyo humanitario inmediato a los afectados. Las vidas de miles de inocentes dependen de la acción colectiva y de la voluntad política para poner fin a este genocidio. Este llamado a la acción es urgente. La justicia, la protección y la dignidad de todos los afectados por este conflicto no pueden esperar. La comunidad internacional debe levantarse y actuar, no permitir que más vidas sean cobradas en esta tragedia humanitaria. Es momento de que el mundo responda con determinación y compasión, porque cada vida perdida en Gaza es una pérdida para toda la humanidad.

Llamado urgente: No al genocidio en Mauashia y Rafah

El domingo fue incendiada una área destinada para palestinos desplazados en el área de Rafah. Por Servicios umbral.local/ La situación en Gaza ha alcanzado niveles alarmantes de violencia y sufrimiento humano, con más de 50,000 víctimas civiles reportadas desde el inicio del conflicto, entre las que se encuentran un número devastador de niños, mujeres y ancianos. Esta masacre, que se desarrolla bajo el avance del ejército israelí en localidades como Mauashi y Rafah, ha sido objeto de condenas internacionales, aunque la respuesta efectiva de la comunidad global ha sido lamentablemente insuficiente. En las últimas semanas, las fuerzas israelíes han intensificado sus operaciones militares, con informes que indican que están avanzando en un cerco militar en Rafah, donde se estima que alrededor de 15,000 personas, la mayoría de las cuales son niños y niñas, están en grave peligro. Las imágenes y relatos que llegan desde la región son desgarradores, describiendo un escenario de horror donde el bombardeo indiscriminado ha dejado a la población civil atrapada, sin acceso a ayuda humanitaria y con escasas opciones de supervivencia. La comunidad internacional ha sido criticada por su falta de acción decisiva ante lo que muchos consideran un genocidio en curso. Las voces que claman por justicia se han alzado, pero las acciones concretas para detener esta barbarie y proteger a los inocentes son escasas. El silencio de organismos internacionales y gobiernos frente a este ataque sistemático contra la población civil es alarmante y refleja una complicidad que no puede ser ignorada. Recientemente, un tribunal internacional emitió una sentencia que ordena la captura y el juicio del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, por crímenes de guerra y violaciones de derechos humanos. Esta decisión subraya la gravedad de las acusaciones en su contra y la necesidad urgente de rendición de cuentas. Sin embargo, la falta de mecanismos efectivos para hacer cumplir esta orden y llevar a cabo un juicio justo pone de manifiesto las limitaciones de la justicia internacional en situaciones de conflicto. La comunidad internacional tiene la responsabilidad moral y legal de actuar de manera inmediata para detener esta masacre y garantizar la protección de los civiles en Gaza. Es imperativo que se utilicen todos los medios posibles para denunciar esta barbarie y exigir el cese de la violencia. Las vidas de miles de inocentes dependen de la acción colectiva y de la voluntad política para poner fin a este genocidio. Este llamado a la acción es urgente. La humanidad no puede permanecer pasiva ante la devastación que se está llevando a cabo en Gaza. Es momento de exigir justicia, protección y dignidad para todos los afectados por este conflicto. La comunidad internacional debe actuar y no permitir que más vidas sean cobradas en esta tragedia humanitaria.

“El fuego del infierno”

Por Freddy González A su nueva llegada a la Casa Blanca, símbolo del poder imperial de los EEUU, el presidente Donald Trump a la vez que anunciaba su decisión de hacer de su país una nación grande, próspera y en expansión, procuraría poner fin a la guerra de Ucrania como forma de evitar una tercera guerra mundial, cuyo resultado sería impredecible para el futuro de la humanidad. Habló de la posibilidad de abandonar la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), hijo legítimo de los Estados Unidos en la administración de Harry Truman en 1949 al inició de la llegada Guerra Fría, como forma de apaciguar al nuevo eje militarista de Europa compuesto por Inglaterra, Francia y Alemania. Nada más falso. Solo busca chantajear a sus aliados europeos para volver a ponerlos a sus pies frente a ciertas actividades de independencia mostrada por este bloque ante la política de exclusión trazada por su administración respecto a la guerra de Ucrania. Lo de la política de paz de la administración Trump es una cortina de humo que busca encubrir su naturaleza imperial expansionista como lo establecía su lema de campaña: Make America Great Again «Que Estados Unidos vuelva a ser grande», (MAGA), Como una muestra de lo que afirmamos el pasado 10 de febrero a  21 días de su juramentación como Cuadragésimo Séptimo, Presidente de los EEUU, Donald Trump, desbloqueó una prohibición de la administración Biden de enviar al ejército sionista de Israel la llamada Bomba MK-84 de 900 kilogramos que puede atravesar concreto y metal gruesos, creando un amplio radio de explosión y de alto poder destructivo, la cual está siendo utilizada en la nueva escalada criminal contra la indefensa población palestina de la franja de Gaza; que ha dejado el  saldo trágico de 591 palestinos asesinados y más de 1,000 heridos en las primeras 72 horas;  y según El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) 180  eran niños  (30.45% )  y otro considerable  50% de mujeres  y ancianos; y la destrucción del único hospital especializado en cáncer. Mientras el mundo concentra su mirada en la frágil tregua de Kiev ante la mirada incrédula del eje, Londres, París, Berlín,  principal azuzador de la guerra de Ucrania y de apoyo al cómico de Zelenski, el sionismo israelí ha desatado un verdadero Infierno sobre la población gazati, lo que ha llevado al comisionado general de la Agencia de la ONU para los Refugiados Palestinos (UNRWA) Philippe Lazzarini, a afirmar que reavivar  “el infierno en la tierra con la reanudación de la guerra sólo acarreará más desesperación y sufrimiento\» Pero, la actual ofensiva no sólo es la continuación de su política de exterminio del pueblo palestino para la colonización posterior, sino que también es parte de una estrategia de Netanyahu para dar un nuevo impulso a su cuestionado gobierno sumando nuevamente en su entorno el partido ultraderechista Poder Judío del exministro Itamar Ben Gvir, opuesto radicalmente a la política de tregua y al alto al fuego en la zona en conflicto. Y cómo dijo el ministro de defensa, Israel Katz:  \»Que su país llevaría a cabo una operación en Gaza más mortal y destructiva que la anterior, con mucho menos restricciones\». Agregando, el destino de Gaza es: \»La destrucción total y la ruina”, desatando lo anunciado por su socio Donald Trump, días después de su ascenso al poder el pasado 20 de enero, “El Fuego del infierno\». Ni Trump ni Netanyahu, determinan su destino.  Alto al exterminio del Pueblo Palestino