Netanyahu regresa a Washington en medio del desgaste de su imagen y crecientes tensiones con Trump

El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, llega nuevamente a la Casa Blanca en un contexto político complejo, marcado por el debilitamiento de su respaldo tanto en Estados Unidos como en su propio país, mientras afloran diferencias con el presidente Donald Trump sobre la estrategia frente a Irán. Por Redacción Internacional WASHINGTON. El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, inicia una nueva visita oficial a Washington en uno de los momentos más delicados de su trayectoria política reciente, con un escenario marcado por la pérdida de respaldo en Estados Unidos, una campaña electoral incierta en Israel y señales de enfriamiento en su tradicional relación con el presidente estadounidense Donald Trump. La visita se produce a escasos tres meses de las elecciones legislativas israelíes, en las que los sondeos reflejan un panorama adverso para la actual coalición de gobierno encabezada por Netanyahu. Las proyecciones sitúan al bloque oficialista por debajo de la mayoría parlamentaria necesaria para conservar el poder, aumentando la incertidumbre sobre la continuidad del mandatario. Al mismo tiempo, Washington también atraviesa un ciclo electoral decisivo. La posibilidad de que los republicanos pierdan el control del Congreso introduce nuevas interrogantes sobre el futuro del respaldo militar y político que históricamente ha recibido Israel desde Estados Unidos, especialmente ante el creciente cuestionamiento dentro del Partido Demócrata. Crece el distanciamiento en Washington Durante los últimos meses ha aumentado el debate político en Estados Unidos sobre la política hacia Israel. Un sector cada vez más amplio del Partido Demócrata ha expresado reservas respecto al apoyo militar a Tel Aviv, en medio de las críticas internacionales por la situación humanitaria derivada de la guerra en Gaza. La semana pasada, más de un centenar de legisladores demócratas respaldaron una iniciativa orientada a limitar el envío de armamento a Israel. Aunque la propuesta fue bloqueada por la mayoría republicana en la Cámara de Representantes, la votación evidenció un cambio significativo dentro del panorama político estadounidense. A pesar de ese contexto, Netanyahu busca aprovechar su encuentro con Trump para proyectar una imagen de continuidad en la alianza estratégica entre ambos gobiernos, considerada durante años uno de los pilares de la política exterior israelí. Diferencias por la estrategia frente a Irán Sin embargo, la relación entre ambos líderes ha mostrado señales de desgaste como consecuencia de las diferencias surgidas en torno a la estrategia militar y diplomática respecto a Irán. La ofensiva iniciada meses atrás contra territorio iraní no ha alcanzado los objetivos planteados inicialmente, entre ellos limitar el programa nuclear iraní o provocar un cambio de régimen en Teherán. Paralelamente, la prolongación del conflicto ha incrementado la tensión regional y generado efectos económicos, incluido el aumento del precio internacional de los combustibles debido a las amenazas sobre el estrecho de Ormuz y la intensificación de ataques en el Mar Rojo. Mientras Washington ha impulsado nuevos contactos diplomáticos con autoridades iraníes, Israel ha mantenido una posición más favorable a prolongar la presión militar, generando discrepancias públicas entre ambos gobiernos. Trump endurece el tono hacia Netanyahu Las diferencias también se han reflejado en las declaraciones del presidente estadounidense. Trump ha reconocido públicamente que existen desacuerdos con el Gobierno israelí respecto al conflicto con Irán y ha señalado que, aunque ambos países mantienen objetivos comunes, persisten diferencias sobre la forma de alcanzarlos. En intervenciones recientes, el mandatario estadounidense ha reiterado que Washington continúa explorando una salida negociada con Teherán y ha insistido en mantener abiertas las vías diplomáticas, al tiempo que recordó el papel determinante de Estados Unidos como principal aliado estratégico de Israel. Estas declaraciones contrastan con el respaldo prácticamente incondicional que caracterizó la relación entre ambos dirigentes durante años y reflejan una etapa de mayor complejidad en el vínculo bilateral. Cambia la percepción de Israel entre los estadounidenses El escenario también está condicionado por la evolución de la opinión pública en Estados Unidos. Diversos estudios reflejan un incremento del rechazo hacia Israel entre sectores del electorado, una tendencia que ya no se limita a los votantes demócratas, sino que también comienza a observarse entre parte de la base republicana, especialmente entre los ciudadanos más jóvenes. Analistas consideran que esta transformación responde tanto al prolongado conflicto en Oriente Medio como al debate interno generado por la participación estadounidense en escenarios militares internacionales, una de las principales promesas de campaña de Trump fue precisamente reducir la implicación de Estados Unidos en guerras en el exterior. Un encuentro clave para ambos líderes La reunión entre Netanyahu y Trump se desarrolla, por tanto, en un momento especialmente sensible para ambos mandatarios, quienes enfrentan importantes desafíos políticos internos mientras intentan preservar una alianza considerada estratégica para la estabilidad de Oriente Medio. El resultado del encuentro será observado con atención tanto por los aliados occidentales como por los actores regionales, en un contexto donde las decisiones sobre Irán, Gaza y la seguridad regional continúan condicionando la agenda internacional.
La agresión de Golders Green: Israel y los judíos británicos acusan a Starmer de tibieza
El gobierno del Reino Unido destinará 29 millones de euros adicionales para reforzar la seguridad policial de la comunidad judía, tras el ataque a cuchilladas en el barrio londinense de Golders Green que dejó dos personas gravemente heridas. Israel y organizaciones judías británicas han reprochado al primer ministro Keir Starmer su \»falta de firmeza\» frente a una creciente ola antisemita que, según críticos, ha sido alimentada por una ambigua reacción oficial ante la tragedia en Gaza. El atentado, reivindicado por un grupo extremista vinculado a Irán —aunque las autoridades reciben el mensaje con escepticismo—, ha desatado un terremoto político a una semana de elecciones municipales y autonómicas que podrían significar una derrota histórica para el Partido Laborista. Por Redacción Internacional umbral.local/ LONDRES. — La comunidad judía del Reino Unido y el Gobierno de Israel han elevado el tono contra el primer ministro británico, Keir Starmer, a quien acusan de \»tibieza\» e inacción frente a la ola de antisemitismo que recorre el país. Las críticas, que crecen en intensidad, encontraron su detonante más reciente en el ataque a cuchilladas ocurrido el miércoles en el barrio londinense de Golders Green, tradicional bastión de la comunidad judía. En el atentado, dos personas de religión judía —Moshe Shine, de 76 años, y Shilome Rand, de 34— resultaron gravemente heridas. Las autoridades británicas han calificado el suceso como un \»incidente terrorista\» y la investigación está a cargo del departamento antiterrorista. El presunto agresor, un ciudadano británico de 45 años nacido en Somalia y llegado al Reino Unido en su minoría de edad, tiene \»un historial de violencia y serios problemas mentales\», según la policía. Reivindicación con escepticismo En las últimas horas, un grupo extremista vinculado a Irán, Harakat al Yamin al Islamia, se atribuyó la responsabilidad del ataque. Sin embargo, Scotland Yard y el Gobierno británico han recibido el mensaje con \»cautela y escepticismo\», pues no es infrecuente que este tipo de organizaciones —muchas de ellas con respaldo directo o indirecto de Estados— aprovechen situaciones de alta tensión para reclamar autoría de actos violentos. “Ya no bastan las palabras” La reacción de Israel no se hizo esperar. Desde la oficina del primer ministro Benjamín Netanyahu se emitió un comunicado en la red social X: “Ya no bastan las palabras para detener esta plaga. Exigimos al Gobierno británico que tome medidas para proteger a los judíos de Inglaterra y para llevar ante la justicia a los antisemitas”. Las acusaciones contra Starmer encierran una paradoja política de primera magnitud. El actual primer ministro llegó al liderazgo del Partido Laborista con un discurso de tolerancia cero frente al antisemitismo que, según sus críticos de entonces, había poblado la formación bajo el mando de su antecesor, Jeremy Corbyn. Ahora, sin embargo, sectores de la comunidad judía y la derecha británica le reprochan una reacción ambigua ante la tragedia humanitaria en Gaza y, paradójicamente, un apoyo a Israel que habría alimentado el extremismo entre sectores musulmanes del país. Emergencia nacional desde 2017 La tensión ha escalado aún más tras las declaraciones de Jonathan Hall, observador independiente de la legislación antiterrorista británica, quien aseguró que el Reino Unido enfrenta “la mayor emergencia de seguridad nacional desde 2017”. Hall exige a Starmer medidas más arriesgadas, como una moratoria a las manifestaciones pro palestinas que desde hace años recorren las calles británicas. “Hay ciudadanos en Londres o Mánchester, y probablemente a lo largo de todo el país, que están convencidos de no poder vivir una vida normal. No se trata de un solo ataque, sino de múltiples ataques”, declaró Hall a la BBC. El rabino jefe de las Congregaciones Hebreas de la Commonwealth, Efraím Mirvis, denunció que lo ocurrido en Golders Green “demuestra que si tu judaísmo se hace visible ya no estás seguro”. La Junta de Diputados de Judíos Británicos —la organización judía más antigua y representativa del Reino Unido— exigió que “el antisemitismo sea confrontado, castigado y detenido con toda la fuerza del Estado”. Más presupuesto, nuevas leyes En respuesta, Downing Street anunció un presupuesto extraordinario de 25 millones de libras (cerca de 29 millones de euros) para aumentar el número de agentes policiales destinados a la protección de la comunidad judía. La ministra del Interior, Shabana Mahmood, confirmó a la BBC que su departamento trata el ataque de Golders Green como una emergencia nacional. Asimismo, el Gobierno quiere acelerar los trámites legislativos para golpear con mayor fuerza a organizaciones extremistas que operan en el Reino Unido con respaldo estatal. La decisión llega tras un patrón de ataques incendiarios contra la comunidad judía en el norte de Londres y otras localidades. El primero ocurrió precisamente en Golders Green el pasado 23 de marzo, cuando varias ambulancias de un servicio privado judío fueron incendiadas. Episodios similares se han registrado en Harpenden, Stevenage y Birmingham, con al menos 15 personas arrestadas. Cronograma electoral incómodo El atentado sacude al Reino Unido a poco más de una semana de las elecciones municipales en Inglaterra y autonómicas en Gales y Escocia. Todas las encuestas anticipan una derrota histórica para el Partido Laborista de Starmer, y la oposición —especialmente la derecha y la ultraderecha— ha aprovechado la coyuntura para cargar tintas. “Hay personas entre nosotros, de origen extranjero, con ideas antisemitas o que apoyan el terrorismo. Deberían ser deportadas”, declaró sin ambages Chris Philp, portavoz del Interior del Partido Conservador. La ministra Mahmood, musulmana practicante, camina sobre un delicado equilibrio: debe sonar firme sin espantar a la base electoral laborista que huye de mensajes extremos. “Cuando afirmo que estoy en contra del antisemitismo, lo digo como musulmana practicante, y está en absoluta consonancia con mi fe. Esta tierra nos pertenece a todos, la compartimos y debemos trabajar juntos para que sea un lugar seguro”, sostuvo en la BBC. Mientras tanto, en las calles de Golders Green, la vida judía visible sigue mirando hacia atrás con temor. Y la presión sobre Starmer, lejos de ceder, se multiplica con cada nuevo titular.
Reflexión de Semana Santa: \»Cosas veredes\»

Después de que la dupla Trump-Netanyauh, decidiera de forma subrepticia con sobrada premeditación y cálculos errados el asesinato del Ayatollah Alí Jameneí; acontecido el 28 de febrero, cuando los ejércitos coaligados de Estados Unidos e Israel, bombardearon la residencia de Jameneí como parte de una serie de ataques con misiles en los alrededores de Teherán, provocándole la muerte. Y donde también, fallecieron su esposa Mansoureh Khojasteh Bagherzadeh, dos días después, su hija Boshra Jameneí, una nieta de 14 meses, Zahra Mohammadi Golpayegani, su nuera Zahra Haddad-Adel y su yerno Mesbah Bagheri Kani y parte de su estado mayor incluyendo el ministro de Defensa, Aziz Nasirzadeh, y el comandante de la Guardia Revolucionaria, Mohamed Pakpur. Justo en el Sagrado mes del Ramadán, acción que, según sus cálculos provocaría la caída del régimen en una semana y a casi un mes de la arriesgada, aventurera y criminal acción, la situación es totalmente diferente y los resultados no son los esperados. Después de cuatro semanas el gobierno iraní sigue en pie, y la esperada revuelta del pueblo en su contra fue un invento para justificar su aventura. Los ataques de las fuerzas coaligadas estadounidenses e israelitas han dejado centenares de víctimas en la población civil y destruido partes de estructuras económica y militar iraní, pero no han logrado doblegar a las autoridades a aceptar las condiciones que le quieren imponer para su llamado cese al fuego y a una negociación bajo sus dictámenes. Mientras Irán no ha sido derrotado en la semana prevista, los sistemas de defensa de Israel han sido vulnerados, creando un pánico en la administración sionista; los contribuyentes estadounidenses han visto malgastar sobre los 20 mil millones en 4 semanas, una parte de aliados han tenido que sufrir la consecuencia de esta acción aventurera y la gran mayoría no se ha dejado arrastrar a la misma. Los cálculos han fallado y la situación no ha salido como ilusamente la planearon, por lo que hoy buscan un desesperado alto al fuego y acuerdo de paz. La mayor demostración del fracaso de esa aventura es el llamado de Benjamín Netanyahu, para que el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), organización global que protege los derechos de niños, niñas y adolescentes, condene a Irán por violación de los derechos humanos por la lamentable pérdida de tres niños israelitas muertos y 18 heridos por la respuesta iraní a sus constantes ataques, algo sumamente doloroso. Pero Netanyauh olvida que dentro de los 72 mil muertos que su ejército ha causado al pueblo palestino de la Franja de Gaza, hay casi 20,000 niños, de los cuales más de 1,000 no tenían un año, según Save the Children. Cuarenta y dos mil han resultado heridos, 21 mil han resultado con discapacidad permanente, una cantidad indeterminada de desaparecidos y más de 17 mil huérfanos según la misma institución. Aunque, su pedido a la ONU causó risa, de verdad que lo que causa es indignación, porque hay que sufrir de amnesia o ser muy caradura para pedir lo que usted no ha hecho, convirtiéndose en el presente siglo, en la principal causa de muerte infantil en el mundo después de la COVID 19. Por eso repito, ante el pedido insólito de Netanyahu a UNICEF, como dijo Don Quijote a su escudero Sancho Panza, \» Cosas Verdes…\»
Golpe Quirúrgico en Teherán: Israel Confirma la Muerte del Ministro de Inteligencia Iraní en un Bombardeo Selectivo
El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, acusa a Ismail Jatib de orquestar la represión interna y ataques cibernéticos; mientras el régimen de los ayatolás responde con una lluvia de misiles que deja dos víctimas civiles mortales en Ramat Gan. Por Redacción Internacional umbral.local/ En una escalada sin precedentes que tensa las fibras del tablero geopolítico en Medio Oriente, el gobierno de Israel ha confirmado este miércoles la muerte de Ismail Jatib, ministro de Inteligencia de Irán, durante un bombardeo ejecutado la noche anterior. La acción militar, reivindicada implícitamente por las autoridades israelíes, añade el nombre del alto funcionario persa a una lista de bajas que, según fuentes hebreas, incluye ya a figuras clave del entramado de poder de la República Islámica. El anuncio fue realizado por el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, quien en un comunicado cargado de simbolismo bélico, detalló que la operación se enmarca en una campaña de \»victoria decisiva\». \»Tras los contundentes asesinatos de altos funcionarios del régimen, como Ali Lariyani y Gholamreza Soleimani, anoche también fue eliminado Ismail Jatib\», declaró Katz. El titular de Defensa describió al ministro abatido como el arquitecto del \»sistema interno de asesinatos y represión\» del régimen iraní, señalándolo como responsable directo de la violenta respuesta a las protestas que sacudieron el país en los últimos meses. La trayectoria de Jatib, un enigma en la sombra de la inteligencia persa, estuvo marcada por acusaciones internacionales. En 2022, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos lo sancionó por comandar una red de ciberdelincuencia dedicada al espionaje y ataques de ransomware contra Occidente y sus aliados. En particular, se le vinculó con los ciberataques que forzaron al gobierno de Albania a paralizar sus servicios públicos, una operación que Washington calificó como un ataque directo a la soberanía digital de una nación. Según la inteligencia israelí, Jatib no solo dirigía estas operaciones externas, sino que fue una pieza clave en la configuración de las evaluaciones de inteligencia que condujeron a la detención y muerte de manifestantes dentro de las fronteras iraníes. En un mensaje que no admite matices, Katz advirtió que, en coordinación con el primer ministro Benjamín Netanyahu, ha quedado establecida una directriz de máximos: \»asesinar a cualquier alto funcionario iraní sin necesidad de aprobación adicional\». El funcionario auguró además \»importantes sorpresas\» en las próximas horas, extendiendo la amenaza a los territorios de Líbano. No obstante, la respuesta de Teherán no se ha hecho esperar. Lejos de mostrar signos de colapso, el régimen de los ayatolás respondió con una andanada de decenas de misiles balísticos y de racimo sobre territorio israelí. La metralla cayó como una maldición bíblica sobre la bulliciosa periferia de Tel Aviv. En la localidad de Ramat Gan, el impacto directo sobre un edificio residencial segó la vida de una pareja de ancianos, cuyos cuerpos fueron recuperados por los servicios de emergencia entre los escombros, mientras otros puntos del país reportaban daños materiales de diversa consideración. La espiral de violencia, que conjuga la precisión de la inteligencia militar con el estruendo de los proyectiles sobre civiles, deja a la región una vez más al borde del abismo, donde la guerra de sombras ha dejado de serlo para reclamar víctimas con nombre y apellido en ambos bandos.
Trump empuja a sus aliados a un conflicto que no es de ellos

En el estado de demencia que lo caracteriza y caminando al mismo compás por su condición de hermanos siameses con Netanyahu, sin consultar ningún aliado, la noche del pasado 28 de febrero, de forma subrepticia, artera, alevosa y criminal, iniciaron una acción militar sin ninguna declaración oficial de guerra contra el pueblo iraní, que dejó como resultado preliminar la muerte del líder del país Ayatollah Alí Jameneí y parte del Estado Mayor de las fuerzas armadas, incluyendo el ministro de defensa, Aziz Nasirzadeh, y el comandante de la Guardia Revolucionaria, Mohamed Pakpur. Además de daños en la población civil, como la muerte de casi doscientas niñas víctimas inocentes de esa acción, y varios centenares más; sobre todo de mujeres, niños y ancianos. Como era de esperarse, la reacción iraní fue inmediata y contundente contra sus agresores y sus aliados comprometidos con ese acto criminal, echando por tierra los planes de Trump de una conquista del antiguo Imperio Persa, en cuestión de días y de un levantamiento popular en su apoyo. Muy por el contrario, por la naturaleza de esa acción y por la fecha llevada a cabo, el mes sagrado del Ramadán, ha enardecido al pueblo iraní y a todo el mundo Islámico que se ha levantado para cobrar la ofensa cometida en su contra, hablando de que: \»LAS PUERTAS DEL INFIERNO PERMANECERÁN ABIERTAS CONTRA EE. UU. E ISRAEL\» Por lo que ahora Trump, pretende involucrar a todos sus aliados de la OTAN y la Unión Europea en una aventura que tiene al mundo en ascuas, en la que nadie puede predecir el resultado final, pero que si traerá graves consecuencias para la humanidad. Ya algunos aliados europeos han corrido como perritos falderos a lamer la bota del amo, poniéndose a su disposición sin condiciones en un conflicto que no lo han provocado, ni es de ellos, y que seguro les traerá consecuencias negativas a sus pueblos. Otros como el gobierno español del socialdemócrata Pedro Sánchez, se ha negado a prestar su país como base de apoyo a incursionar en ninguna acción militar contra otros países, amparándose en el acuerdo entre España y EE. UU. para las bases de Rota y Morón firmado en 1988; que en el capítulo 2 establece: \»España concede a los Estados Unidos de América el uso de instalaciones de apoyo y otorga autorizaciones de uso en el territorio, mar territorial y espacio aéreo españoles para objetivos dentro del ámbito bilateral o multilateral de este Convenio. Cualquier uso que vaya más allá de estos objetivos exigirá la autorización previa del Gobierno español”. A esta posición de exigencia de respeto a lo pactado, la administración Trump responde amenazando, como es su costumbre, con tomar medidas contra el español, con la subida de aranceles, con la que ha presionado y chantajeado a todo el que no comulga sus planes de expansión y dominio neocolonial. También, el primer ministro británico, Keir Starmer, reiteró que el Reino Unido no se unirá formalmente a la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, si no existe una base legal y planificación sobre los objetivos. Ningún país amante de la paz y partidario de la coexistencia pacífica entre los pueblos del mundo puede presentarse a hacerle el juego a la dupla Trump-Netanyauh en esta aventura militarista que está llevando al mundo al borde del precipicio, o peor aún, como dicen los líderes del islamismo radical: \» A las puertas del infierno\». La guerra es un negocio de los grandes cárteles de la industria armamentista, sobre todo los estadounidenses. Digamos no a la guerra y sí a la paz.
El mundo al borde del precipicio

Antes de que se produjeran las elecciones del 5 de noviembre del año 2024 para la escogencia del Cuadragésimo Séptimo Presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, advertí que escoger a Donard Trump, para un nuevo mandato significaba la degradación para el imperio. Señalé que El imperio Romano, el más poderoso de la antigüedad, comenzó su declive después del asesinato de Julio César, la muerte de Augusto y de Tiberio y el ascenso al Trono del esquizofrénico y desquiciado Calígula, del mitómano y pervertido Nerón y del farsante Cómodo. Indiqué que como cabeza de un imperio que sojuzgó, expolió y esclavizó pueblos enteros, que no había diferencia de propósitos entre César y Nerón, entre Augusto y Calígula, entre Tiberio y Cómodo, que sus métodos eran iguales y sus propósitos similares, que sólo se distinguían por la sobriedad y la solemnidad en el ejercicio del poder. Concluí señalando que nunca sería igual, George Washington, Abraham Lincoln o John F. Kennedy, que Donald Trump porque con objetivos similares, entre Washington, Lincoln, Kennedy y Trump, hay una diferencia del cielo a la tierra. Los primeros respetaron la solemnidad de sus investiduras, mientras Trump, es un Chabacano, Narcisista y turbero que no respeta leyes, ni normas con la agravante de que su egocentrismo lo hace creerse el centro del universo. Con un lenguaje soez y sin ningún respeto por las comunidades de migrantes exacerbando el oído, la xenofobia contra ella y levantado un ultranacionalismo, tal cual, como lo hizo líder del tercer Reich, Adolfo Hitler, lo que podría conducir al mundo a una catástrofe peor que el de la Segunda Guerra Mundial que dejo medio mundo destruido con más de 60 millones de muertos y una cifra de heridos e inválidos incuantificables. Hoy a un año, un mes y diez días de su ascenso al poder, el tiempo me ha dando la razón. Desde el primer día de su regreso a la Casa Blanca, sus medidas han sido una sarta de cosas díscola y peligrosa, muchas de ellas nunca vistas en las administraciones anteriores. Cortando la continuidad del Estado, como es caso la re-inclusión de Cuba entre los países que patrocinan y apoyan el terrorismo, excluida por la pasada administración de Joe Biden, al final de la misma. Indultos para alrededor de 1.500 turberos partidarios suyos acusados por los disturbios del 6 de enero de 2021 en el Capitolio de Estados Unidos, donde hubo 174 agentes policiales heridos y uno muerto. Ha pretendido mediante ordenanza desconocer, La Enmienda 14 de la Constitución de EE. UU., ratificada en 1868, que garantiza la ciudadanía automática por nacimiento a casi todas las personas nacidas en territorio estadounidense, incluyendo hijos de inmigrantes indocumentados, ordenando la mayor casería de los mismos en todo el territorio estadounidense, destruyendo familias y produciendo miles de deportaciones y muertes en varios Estados de la Unión. Ha ejercido constante presión sobre México y Canadá, a la que pretende convertir en un estado de la Unión, y la ambición desenfrenada de anexarse a Groenlandia. Cambió arbitrariamente el nombre del Golfo de México por el de Golfo de las Américas. Violando los acuerdos, Los Tratados Torrijos-Carter, firmados el 7 de septiembre de 1977 entre Estados Unidos y Panamá, que devolvía el canal de Panamá a su legítimo dueño; en competencia comercial con la República Popular China prácticamente lo han ocupado nuevamente Manus Militaris . Ha sometido a presión e intimidación a los países de América Latina y el Caribe con su secretario de Estado Marco Rubio a la cabeza. Ha ampliado el cerco de amenazas a Venezuela, Cuba y Nicaragua. Ha incrementado el apoyo al genocida Benjamín Netanyahu, para el exterminio del Pueblo Palestino e incrementando la ayuda económica y militar al cómico de Zelenkis, en una guerra que no tiene ninguna posibilidad de ganar. Ha presionado a sus aliados de la OTAN para un rearmamento de sus miembros con un gasto mínimo de un 5% de su producto interno Bruto (PIB) de su país. Ha hecho el mayor despliegue militar en toda América y el Caribe no visto ni en la época del mayor conflicto bélico registrado hasta hoy. Continuando su política de agresión impune en todo el mundo, el pasado 3 de enero de manera artera e insólita y nunca vista en los anales de la historia, ni en las fantásticas películas de Hollywood, ordenó la captura y el secuestro de Nicolás Maduro Moro presidente en ejercicio de la República Bolivariana de Venezuela y su compañera Cilia Flores, en violación a todos los tratados y normas de derecho internacionales, sin ninguna consecuencia. Ha aumentado El Criminal bloqueo económico y financiero contra el pueblo cubano y las amenazas de repetir el guion venezolano, es latente. Y como si esto fuera poco, el pasado 28 de febrero, el desquiciado, egocéntrico, Xenófobo, ultranacionalista y partidario del llamado “Espacio Vital”, el Destino Manifiesto y Doctrina Monroe, Donard Trump, ha ordenado un ataque a la República Islámica de Irán, que ha dejado como resultado, la muerte del líder del país;Ayatollah Alí Jameneí y parte del estado mayor,incluyendo el ministro de Defensa, Aziz Nasirzadeh, y el comandante de la Guardia Revolucionaria, Mohamed Pakpur, además, daños en la población civil; como la muerte de más un centenar de estudiantes en una escuela de niñas, y cientos de civiles mujeres niños y ancianos. Este ataque provocador, artero y criminal contra el pueblo iraní y sus principales líderes, pone en riesgo la paz mundial, porque se produce en una zona de alta tensión,cargadas de armamento nucleares por toda parte. El ataque a Irán, ordenado por Trump y su socio Netanyahu, debe ser motivo de preocupación en todo el mundo, por lo que es necesario ponerle freno a los impulsos desaprensivos de esta dupla genocida que está conduciendo de forma acelerada a la humanidad al llamado Apocalipsis. Los pueblos amantes de la paz están llamado a levantar su voz de protesta contra este ataque a Irán, que además de alevoso y criminal, pone en riesgo la paz mundial y la existencia misma de
Trump cruza otra línea roja en Irán y embarca a Estados Unidos en una guerra de alto riesgo para su país
El presidente impulsa un conflicto armado en una de las áreas más calientes del planeta, desoyendo a su propio Pentágono y arrastrando a la nación hacia una confrontación regional cuyas consecuencias nadie puede predecir. Tras saborear la facilidad del operativo contra Maduro en Venezuela, el inquilino de la Casa Blanca ha decidido apostar fuerte contra el régimen de los ayatolás, admitiendo por primera vez la posibilidad de bajas estadounidenses. La guerra prometida que nunca llegó durante su primer mandato ahora se materializa en una ofensiva conjunta con Israel que puede enquistarse justo cuando el país se aproxima a unas elecciones legislativas cruciales. POR JULIO GUZMÁN ACOSTA PARA SERVICIOS umbral.local/ 01 DE MARZO DE 2026 Hay decisiones presidenciales que huelen a polvo y a pólvora mucho antes de que las bombas comiencen a caer. La madrugada de este sábado, mientras la franja oriental del planeta despertaba envuelta en el estruendo de las explosiones, Donald Trump probó una vez más el sabor de la fuerza militar que ya había degustado apenas dos meses atrás, cuando un comando especial arrancaba de Caracas a Nicolás Maduro para ponerlo ante la justicia estadounidense. Pero lo que entonces pareció una incisión quirúrgica, una operación limpia y sin mayores consecuencias, se ha transformado ahora en una herida abierta en el vientre de Medio Oriente. Irán no es Venezuela. Esta frase, repetida hasta el cansancio por los estrategas del Pentágono en las últimas semanas, resonó en los pasillos del poder como una advertencia que el presidente decidió ignorar. El régimen de los ayatolás no es una gobierno legítimo tropical desgastada por décadas de sanciones y con una oposición apoyada por la Casa Blanca. Teherán es una teocracia consolidada, con un ejército de más de medio millón de hombres, con misiles capaces de alcanzar cualquier rincón de la región y, lo más importante, con una red de proxies que se extiende desde el Líbano hasta Yemen, desde Siria hasta Irak, dispuestos a encender la pradera en cuanto reciban la orden. Trump ha decidido emprender esta aventura de la misma manera que emprendió la captura de Maduro: de forma unilateral, sin consultar al Congreso, sin preparar el terreno para convencer a sus votantes, sin importarle que la acción contradiga las promesas de paz que durante años vendió en sus mítines. La ambigüedad calculada que mantuvo durante días, esos silencios elocuentes que precedieron a la operación, no fueron sino el preludio de una decisión que, según fuentes del Pentágono consultadas por este medio, llevaba semanas gestándose en la más estricta reserva. El general Dan Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto, intentó frenar la locomotora. En reuniones privadas con el presidente, el militar trazó mapas, mostró informes de inteligencia, desgranó uno a uno los escenarios catastróficos que podrían desencadenarse. Las características geográficas de Irán, su extensión, su complejidad orográfica, la dificultad de cualquier operación terrestre, la capacidad de respuesta de sus fuerzas armadas, la posibilidad de que el conflicto se extienda como una mancha de aceite sobre aguas turbulentas. Todo fue expuesto con la claridad que exige el deber. Y todo fue desoído con la soberbia que permite el poder absoluto. Trump ha decidido jugárselo todo a una carta: provocar un cambio de régimen. Lo dijo a su manera, en ese discurso de ocho minutos que grabó poco después de que los primeros misiles impactaran en Teherán. \»Este régimen terrorista nunca puede tener un arma nuclear\», sentenció, invocando la amenaza fantasma que durante años ha justificado las políticas más agresivas de Washington. Olvidó mencionar, quizás porque la historia no cabe en un mensaje presidencial, que el acuerdo nuclear de 2015 —el JCPOA, que él mismo dinamitó con la arrogancia del que cree que siempre puede negociar mejor— ya contenía en su primera página el compromiso iraní de no buscar, desarrollar ni adquirir armas nucleares. Olvidó mencionar que Jamenei, el líder supremo cuya muerte acaban de confirmar las agencias oficiales, había negado en reiteradas ocasiones la intención de fabricar la bomba. Olvidó mencionar que lo que hoy presenta como una amenaza existencial era, hace apenas unos años, un problema resuelto. Pero la lógica de la guerra no se alimenta de matices. Se alimenta de certezas absolutas, de enemigos totales, de justificaciones que puedan sostenerse sobre el dolor de las víctimas. Y las víctimas ya han comenzado a contarse. Más de doscientos muertos en Irán, según los primeros reportes. Entre ellos, además del líder supremo y la cúpula militar de la Guardia Revolucionaria, más de un centenar de menores fallecidos en el bombardeo contra una escuela primaria de niñas en la localidad de Minab. Un crimen de guerra, según ha denunciado Teherán. Un daño colateral, según la fría terminología de los partes militares. El reconocimiento de posibles bajas estadounidenses por parte de Trump constituye, quizás, el síntoma más revelador de la gravedad del momento. Durante la llamada Guerra de los Doce Días del verano pasado, ni siquiera se contempló esa posibilidad. El conflicto fue aséptico, quirúrgico, televisivo. Una demostración de fuerza que no costó una sola vida americana. Ahora, el presidente ha admitido lo que ningún inquilino de la Casa Blanca quiere admitir cuando ordena un ataque: que los cuerpos de sus soldados pueden terminar envueltos en banderas, que las familias pueden recibir la visita de los oficiales de uniforme con la noticia que nadie quiere escuchar. \»Mi administración ha tomado todas las medidas posibles para minimizar el riesgo para el personal estadounidense en la región\», dijo Trump antes de concluir su intervención. \»Aun así —y no hago esta declaración a la ligera— el régimen iraní busca matar. Las vidas de valientes héroes estadounidenses pueden perderse y podríamos tener bajas. Eso sucede a menudo, pero estamos haciendo esto no por el presente. Lo estamos haciendo por el futuro, y es una misión noble\». Nobleza. Esa palabra, dicha por un presidente que ha hecho del insulto y la descalificación su seña de identidad, suena extraña en este contexto. ¿Qué hay de noble en una guerra que puede enquistarse durante meses, durante años, justo cuando
Turquía Emite Orden de Arresto Contra Netanyahu por Crímenes en Gaza

La Fiscalía de Estambul acusa al primer ministro israelí y a 36 altos funcionarios y militares de \»genocidio\» y \»crímenes de lesa humanidad\», en una medida que intensifica la presión jurídica internacional sobre el gobierno de Israel. Por Julio Guzmán Acosta ESTAMBUL.— En un movimiento que agrava el aislamiento jurídico del Estado hebreo, la Fiscalía General de Estambul emitió este viernes una orden de detención formal contra el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, y otros treinta y seis altos cargos gubernamentales y militares. La medida, fundamentada en presuntos \»crímenes de lesa humanidad\» y \»genocidio\» en la Franja de Gaza, representa una escalada significativa en la ofensiva diplomática y legal contra la cúpula israelí. La orden judicial turca no solo alcanza al jefe de gobierno, sino que se extiende a pilares clave de su gabinete y de la estructura de defensa, incluyendo al ministro de Defensa, Yoav Gallant; a la ministra de Seguridad Fronteriza, Itamar Ben Gvir; al jefe del Estado Mayor General, Herzi Halevi; y al comandante de las Fuerzas Navales, David Saar Salama. La lista evidencia una imputación directa a toda la cadena de mando responsable de las operaciones en el conflicto palestino-israelí. En un comunicado de contundente denuncia, la Fiscalía argumentó que \»como consecuencia del genocidio y los crímenes de lesa humanidad que el Estado de Israel ha cometido sistemáticamente en Gaza hasta la fecha, miles de personas, entre ellas mujeres y niños, han perdido la vida; miles más han resultado heridas y zonas residenciales se han vuelto inhabitables\». El texto oficial no solo se refiere a las operaciones militares, sino que también condena el \»bloqueo al enclave palestino\» y el impedimento del acceso a la ayuda humanitaria, configurando lo que califican como una política de castigo colectivo. La investigación en Estambul también incorpora los incidentes ocurridos a finales de septiembre contra la \’Flotilla Global Sumud\’, cuyos activistas fueron detenidos y sufrieron lo que la Fiscalía describe como \»ataques en aguas internacionales\». Sobre este episodio, la justicia turca ha abierto una línea de investigación específica por \»tortura, saqueo agravado, privación de libertad y secuestro de medios de transporte\». \»Durante este proceso, se determinó que los funcionarios del Estado israelí son penalmente responsables de los crímenes sistemáticos de lesa humanidad y genocidio cometidos en Gaza\», sentenció el ente persecutor, consolidando una postura que busca llevar ante la justicia a los máximos responsables. Esta decisión de la justicia turca se produce en el estela de una medida similar adoptada en noviembre por la Corte Penal Internacional (CPI), que ya había emitido órdenes de captura contra Netanyahu y Gallant. La reiteración de estas acusaciones en foros internacionales distintos plantea un dilema geopolítico de primer orden y alimenta el debate sobre la efectividad y el alcance real de la justicia global frente a jefes de Estado en ejercicio. La comunidad internacional observa ahora si otros estados se pliegan a estas resoluciones o si, por el contrario, se convierten en declaraciones simbólicas en el complejo tablero de las relaciones internacionales.
La reiteración de acuerdos fallidos

VISIÓN GLOBAL A lo largo de las últimas décadas el mundo ha asistido a una conducta pendular, tanto de los actores del eterno conflicto árabe-israelí como de las potencias, referido a los múltiples intentos por lograr una paz de largo alcance en la que se puede considerar la zona más conflictiva del planeta. Probablemente el intento más serio fue la Resolución 181 de 1947, mediante la cual la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) aprobó el establecimiento de los Estados de Israel y Palestina, previo a la participación del territorio. Esta disposición se ejecutó a medias, pues solo los judíos pudieron establecer su Estado, mientras la parte palestina recibió, de manera sistemática, el boicot para que nos ecumpliera su parte, hasta el presente. Tras aquella Resolución vinieron otras, y otras, y otras, en las cuales una mayoría importante de miembros de la ONU ha manifestado su apoyo a la creación del Estado palestino, sin éxito. Mientras esta parte se verifica, la zona no ha salido de un conflicto; sus principales actores han suscrito muchos acuerdos de paz, pero sobre una fragilidad que los ha convertido en firmas sobre papel mojado. Inclusive, actores importantes de los esfuerzos de paz fueron asesinados (Anwar el Sadat e Isaac Rabín), por fanáticos de ambos lados a quienes, directamente o por vía de sus mentores tras bastidores, conviene que la tragedia se prolongue eternamente. Es decir, los pueblos abogan y gritan paz, pues son quienes a lo largo de esta tragedia han puesto los muertos en grandes cantidades, como ha sucedido con el reciente episodio genocida dirigido por Netanyahu desde la alocada incursión de Hamas el 7 de octubre de 2023. Lo referido nos trae hasta el momento actual, parte del liderazgo mundial acudió a Egipto para apoyar el plan de paz en Gaza propuesto por el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, esperanzados en que, finalmente, se pueda lograr un cese el fuego definitivo. Sin embargo, existen aprensiones muy notorias sobre la viabilidad de un acuerdo de paz duradero, cuando sabemos que persisten las cuestiones de fondo que han motivado el largo conflicto. Dos elementos son los más preocupantes: el desarme real de Hamas y la resistencia de Israel a que los palestinos tengan un Estado. ¿Desaparecerán de manera real? Es la interrogante Nelsonencar10@gmail.com
La actual pausa del genocidio en Gaza es resultado de la solidaridad internacional

Luego de dos años y siete días de la acción de Hamás en territorio israelí, que sirvió de pretexto para la mayor incursión terrestre del ejército de ese país en territorio palestino, la cual ha dejado 70 mil muertos, de los cuales 20 mil son menores de 10 años, 12 mil mujeres, 9 mil de ellas embarazadas. A esto se agregan 18 mil niños huérfanos, 14 mil desaparecidos y 170 mil heridos, de los que 40 mil tendrán lesiones permanentes. Parece que esta situación tomará una pausa. Mientras, el 90% de toda la estructura está destruida, incluyendo hospitales, escuelas, edificios públicos y privados, así como viviendas individuales. También, el cerco y bloqueo criminal que las huestes del ejército israelí han impuesto a los sobrevivientes de la población gazati, que han dejado centenares de fallecidos por falta de alimentos y otros elementos básicos para la subsistencia humana, comienza a flexibilizarse. Pero tales medidas no son por decisión propia, ni del agrado del sionismo, ni mucho menos de su titiritero y cómplice, Donald Trump. Son el resultado de voces inquebrantables como la de la relatora especial de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), para los Territorios Palestinos, Francesca Albanese, que nunca se amedrentó frente a las medidas tomadas en su contra, tanto por el régimen sionista como por la administración de Trump. De acciones como las de la Flotilla de la Global Sumud que intentó romper el criminal e inhumano cerco con el que el sionismo mata de hambre a más de 600 mil niños, y del apoyo militante de los pueblos de la mayoría de países del mundo, que se fueron sumando a las denuncias y las protestas contra el genocidio al que se sometía a la población palestina de Gaza, obligando a sus respectivos gobiernos a tomar partido sobre el hecho. Las manifestaciones multitudinarias de condena al genocidio recorrieron los cinco continentes, desde Inglaterra hasta Australia, pasando por España, Alemania, Francia, Italia, Austria, Grecia, Países Bajos, Noruega, Portugal, Suiza, Japón, Camboya, India, Pakistán, Filipinas, Singapur, los Estados Unidos de Norteamérica, Canadá, Brasil, México, Colombia, Venezuela, Cuba, Chile, Sudáfrica, Nigeria, Libia, Argelia, Senegal, Túnez, Egipto, Irán, Irak, Jordania, Líbano, Siria, Emiratos Árabes Unidos yCatar. En el propio Israel, judíos no sionistas, se manifestaron en contra de la política aplicada por Netanyahu. Son hechos como el ocurrido en la última resolución de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en reconocimiento a la existencia del Estado palestino como se estableció en la resolución 181 del 29 de noviembre de 1947 de dicha institución, que dividió el antiguo territorio palestino ocupado en dos Estados: uno judío y otro árabe, con el voto a favor de 142 (87%) de unos 164 países presentes, 10 votos en contra (Estados Unidos, Israel, Argentina, Rumanía etc.) y la abstención de los 12, lo que ha obligado al sionismo y a sus auspiciadores a buscar una salida momentánea y dejar de lado el propósito de anexionar y colonizar la importante Franja de Gaza. Pero, indudablemente, el hecho más decisivo para la consecución de esta tregua es la determinación del pueblo palestino de nunca rendirse, de luchar hasta el final por su reconocimiento como Estado soberano. Lo que sí puede afirmarse es que esta pausa al genocidio de Gaza no es por voluntad propia ni a los sentimientos humanitarios de Trump, ni de su homólogo Netanyahu. ¿Acaso no fue el presidente Donald Trump quien promocionó su compromiso de traer la paz a Oriente Medio? Y en una reunión con Netanyahu, presentó su verdadera intención para el territorio: \»la limpieza étnica de la población palestina para convertir Gaza en la \»Riviera de Oriente Medio\». Instando a Egipto y Jordania, a absorber a la población desplazada en campamentos de refugiados a lo que estos se negaron, mientras que Estados Unidos se haría cargo del territorio costero”. ¿No es el mismo Trump el que quitó el impedimento puesto por la Administración de Biden para que Israel adquiriera la llamada Bomba MK-84 de 900 kilogramos, que puede atravesar el concreto y los metales gruesos, creando un amplio radio de explosión y de alto poder destructivo? El que ha facilitado los misiles que el Ejército Sonista lanza constantemente desde su territorio contra la ya diezmada población gazatí. ¿No es el mismo Netanyahu que, en la Casa Blanca, mientras Trump se regocijaba de su plan de paz, dijo: \»Estamos abiertos a un acuerdo de paz\», pero aclaró que \»este no puede incluir el reconocimiento del Estado Palestino\»? Más que paz, esta es una pausa que le fue impuesta al sionismo israelí y al imperialismo yanqui por la presión internacional y la lucha de los pueblos por un mundo de paz. No podemos llamarnos a engaño, los sionistas nunca abandonarán su propósito de anexarse la Franja de Gaza y poblarla de colonos judíos. Ojalá esta pausa sea lo suficientemente duradera y permita que el pueblo gazati se recupere de los horrores y los traumas psicológicos a los que fueron sometidos durante los últimos 737 días. La paz solo será duradera cuando Israel y los Estados Unidos reconozcan que, como se estableció por la ONU hace 78 años en la vieja Palestina, ocupada por los ingleses,existen dos estados, ambos independientes: uno judío y otro árabe. Sólo así habrá paz en esa zona del Medio Oriente. Lo otro será una simple y frágil tregua.