Delcy Rodríguez llega a Nueva York para representar a Venezuela ante la ONU y sostener su primer encuentro presencial con Donald Trump
Por Julio Guzmán Acosta
Nueva York.— Venezuela vuelve a la gran tribuna de las Naciones Unidas en un momento que habría parecido improbable hace apenas unos meses. Delcy Rodríguez, presidenta encargada del país sudamericano, llegó a Nueva York con un mensaje de diálogo y cooperación y con una cita que concentra buena parte de las miradas diplomáticas: su primer encuentro cara a cara con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
La mandataria aterrizó en el aeropuerto de Teterboro, en Nueva Jersey, donde fue recibida por funcionarios venezolanos y por John Barrett, encargado de negocios de Estados Unidos en Venezuela. Su llegada marca el regreso de un jefe de Estado venezolano a la Asamblea General de la ONU después de la participación de Nicolás Maduro en 2018.
“Llegamos a Nueva York con la firmeza y la esperanza de un pueblo que cree en el encuentro y la unión entre las naciones”, expresó Rodríguez al anunciar su presencia en territorio estadounidense.
La frase no parece escogida al azar. Resume, en pocas palabras, el giro de una relación que durante años estuvo marcada por sanciones, acusaciones, ruptura diplomática y una retórica de abierta confrontación.
Venezuela lleva un nuevo discurso a Naciones Unidas
Rodríguez aseguró que Venezuela estará presente en la 81.ª Asamblea General de las Naciones Unidas para “llevar su voz y defender sus principios”, dentro de una agenda sustentada en el respeto, la cooperación y el entendimiento. También definió a Venezuela como un país que apuesta por la paz y el diálogo.
El lenguaje contrasta con el empleado por la propia Rodríguez en su intervención ante la Asamblea General de 2019, cuando ocupaba la Vicepresidencia y denunció duramente las sanciones impuestas por Washington. Entonces, las relaciones entre los dos gobiernos transitaban por uno de sus períodos de mayor hostilidad.
Siete años después, el escenario es radicalmente distinto.
La diplomacia, como tantas veces ocurre en la historia, ha comenzado a recorrer caminos que poco antes parecían cerrados.
Delcy Rodríguez y Trump, frente a frente

El momento político más esperado llegará este martes, cuando Rodríguez y Trump se encuentren en Nueva York, al margen de la Asamblea General de Naciones Unidas. Será el primer encuentro presencial entre ambos dirigentes. La Casa Blanca ha descrito la cita como un encuentro informal dentro de la agenda del mandatario estadounidense.
La fotografía tendrá inevitablemente un enorme peso simbólico.
Rodríguez fue durante años una de las figuras fundamentales del Gobierno de Nicolás Maduro. Ahora llega a Estados Unidos como presidenta encargada de Venezuela y se dispone a conversar con el mandatario estadounidense después de la operación militar de enero que terminó con la captura de Maduro y su traslado a territorio norteamericano.
Mientras Rodríguez participa en la intensa actividad diplomática de Manhattan, Maduro permanece detenido en Nueva York.
La geografía coloca así, a pocos kilómetros de distancia, dos imágenes contrapuestas de la Venezuela contemporánea: el gobernante depuesto que permanece bajo custodia estadounidense y quien fuera su vicepresidenta entrando por la puerta de la diplomacia para conversar con Washington.
De la confrontación al acercamiento
El encuentro ocurre además en momentos en que Caracas y Washington exploran una nueva relación política y económica.
La delegación encabezada por Rodríguez ha iniciado conversaciones en Estados Unidos relacionadas con energía, minería, deuda y reconstrucción económica. Reuters informó que representantes venezolanos han sostenido contactos con responsables de instituciones financieras internacionales en medio de los esfuerzos por reactivar una economía lastrada durante años por el bloqueo estadounidense.
El petróleo, inevitablemente, ocupa un lugar central en ese nuevo tablero.
Venezuela posee algunas de las mayores reservas petroleras del planeta y la energía se ha convertido nuevamente en uno de los puentes sobre los cuales Washington y Caracas intentan reconstruir una relación que durante años estuvo dominada por la hostilidad.
Pero el acercamiento no borra de un plumazo las profundas diferencias acumuladas. Sobre la mesa continúan asuntos relacionados con democracia, derechos humanos, reconstrucción institucional, sanciones y recuperación económica.
Una imagen para una nueva etapa
La Asamblea General de Naciones Unidas siempre ha sido escenario de discursos destinados a trascender las paredes del gran salón de Manhattan. Para Venezuela, durante años fue también una tribuna desde la cual denunciar las sanciones estadounidenses y defender su soberanía frente a Washington.
Esta vez, Delcy Rodríguez llega con otras palabras.
Habla de encuentro. De cooperación. De entendimiento.
Y este martes estrechará la mano del presidente de Estados Unidos en una ciudad donde permanece detenido Nicolás Maduro, el hombre junto al cual construyó buena parte de su trayectoria política.
La historia suele reservar estas paradojas.
Nueva York será ahora el escenario donde dos gobiernos que durante años se miraron desde trincheras opuestas intentarán demostrar hasta dónde puede llegar el nuevo acercamiento.
Para Venezuela, la presencia de Rodríguez ante las Naciones Unidas supone algo más que el regreso a una tribuna internacional. Es también la presentación ante el mundo de una etapa política distinta, todavía cargada de interrogantes y contradicciones, cuyo verdadero alcance comenzará a medirse cuando las palabras pronunciadas en Nueva York tengan que convertirse en hechos.




