UMBRAL, MARCAMOS TENDENCIA 

Un gravamen de US$10 al boleto aéreo amenaza la competitividad del país, advierte ADLA

La Asociación Dominicana de Líneas Aéreas alerta sobre el impacto negativo que tendría el nuevo cargo propuesto por el Gobierno ante el alza internacional del petróleo; el gremio pide analizar con cuidado la medida para no afectar el turismo, la conectividad y la inversión extranjera. Por César Dalmasi Guzmán Santo Domingo.- La Asociación Dominicana de Líneas Aéreas (ADLA) ha manifestado su profunda preocupación ante la eventual implementación de un cargo adicional de diez dólares a los boletos aéreos, una de las medidas contempladas por el Gobierno para mitigar los efectos del incremento global de los precios del petróleo, los insumos y el transporte de carga. En un comunicado de tono mesurado pero firme, el gremio advierte que esta decisión, lejos de fortalecer las arcas del Estado, podría erosionar la competitividad del país en un mercado regional cada vez más exigente. Omar Chahín, presidente de ADLA, reconoció la complejidad del contexto internacional y la necesidad de que las autoridades adopten mecanismos que preserven la estabilidad macroeconómica. Sin embargo, fue categórico al señalar que cualquier gravamen que incremente el costo de los viajes aéreos debe ser sometido a un análisis profundo, pues sus implicaciones trascienden el ámbito fiscal. “Reconocemos el esfuerzo del Gobierno por proteger la economía dominicana frente a un escenario internacional desafiante. Sin embargo, entendemos que gravar aún más el boleto aéreo podría generar efectos adversos sobre sectores estratégicos para el crecimiento del país, particularmente el turismo, la conectividad y la aviación comercial”, afirmó Chahín. El dirigente explicó que la República Dominicana compite directamente con otros destinos del Caribe y Centroamérica por la captación de turistas, inversiones y nuevas rutas aéreas. En ese sentido, cualquier incremento en los costos asociados al transporte aéreo puede reducir la capacidad del país para atraer visitantes y consolidarse como un hub regional. “Cuando se encarece el acceso al país, el impacto no recae únicamente sobre las líneas aéreas. También afecta al pasajero, al sector turístico, al comercio y, en general, a toda la cadena de valor vinculada a la conectividad aérea”, señaló. ADLA recordó que el boleto aéreo ya incorpora múltiples tasas, impuestos y cargos operativos, por lo que añadir un nuevo gravamen podría limitar el crecimiento de la demanda y obstaculizar los esfuerzos que realiza el país para consolidarse como un centro regional de conexiones aéreas. No obstante, la entidad reiteró su disposición de colaborar con las autoridades en la búsqueda de alternativas que permitan alcanzar los objetivos fiscales sin lesionar la competitividad. “Creemos que existen espacios para el diálogo y la construcción de soluciones conjuntas. Como sector, estamos dispuestos a participar en una mesa técnica junto al Gobierno, las autoridades aeronáuticas, el sector turístico y los operadores aeroportuarios para evaluar alternativas que contribuyan a la estabilidad económica del país sin comprometer el desarrollo de la aviación dominicana”, indicó. Entre las propuestas planteadas por ADLA figuran la revisión integral de la estructura de costos que incide sobre la actividad aérea —incluyendo el combustible de aviación, las tasas aeroportuarias y otros cargos operativos— así como el fortalecimiento de mecanismos que permitan mejorar la competitividad de las líneas aéreas nacionales. La asociación enfatizó que la aviación constituye una infraestructura estratégica para el desarrollo económico, la atracción de inversiones, la actividad turística, el comercio y la vinculación de la diáspora dominicana con el país. “Compartimos el interés de preservar la estabilidad macroeconómica y la paz social que distinguen a la República Dominicana. Precisamente por ello entendemos que cualquier medida relacionada con la conectividad aérea debe ser objeto de una evaluación amplia, técnica y consensuada, que permita proteger tanto las finanzas públicas como la competitividad del país”, concluyó el presidente de ADLA.

Turismo Dominicano: El Cielo como Frontera

El presidente Abinader identifica la conectividad aérea como pilar del milagro turístico dominicano, anuncia inversiones por US$700 millones en aeropuertos y proyecta 25.8 millones de pasajeros para 2030, mientras el país asume el liderazgo regional en aviación civil. Por Carlos Julio Sepúlveda King SANTO DOMINGO.— En la arquitectura del éxito turístico, las pistas de aterrizaje se han convertido en los cimientos más sólidos. Así lo dejó claro el presidente Luis Abinader durante el encuentro LA Semanal con la Prensa, donde atribuyó el récord de más de 11 millones de visitantes en 2024 a “las buenas políticas en conectividad aérea”, un factor que calificó como decisivo para la promoción internacional del país. Con la contundencia de quien exhibe cifras récord, el mandatario argumentó que de nada serviría la mejor campaña promocional si no estuviera respaldada por una red de vuelos que teja conexiones con el mundo. “Puedes hacer la mayor promoción del turismo en el mundo, pero si no va acompañada de la promoción de la conectividad aérea, no se podrá sostener el crecimiento”, sentenció desde el salón de conferencias, mientras a pocos kilómetros de distancia, en Punta Cana, más de 600 delegados de 90 países participaban en la Conferencia Mundial de Negociación de Acuerdos de Servicios Aéreos (ICAN 2025). La estrategia de liberalización aérea implementada en los últimos cinco años comienza a mostrar sus frutos. República Dominicana no solo lidera el crecimiento de conectividad en América Latina y el Caribe con un aumento del 49% desde 2019, sino que proyecta alcanzar los 25.8 millones de pasajeros para 2030, una meta que parece al alcance gracias a la firma de nuevos acuerdos con Paraguay, El Salvador y Grecia, y memorandos de entendimiento con Corea, Malasia y naciones nórdicas. En un movimiento que consolida la posición regional del país, Abinader anunció que la República Dominicana asumió por dos años la presidencia de la Comisión Latinoamericana de Aviación Civil (CLAC), un puesto estratégico que le permitirá coordinar políticas aéreas en la región. Este liderazgo viene acompañado de una inversión privada de US$700 millones entre 2025 y 2026 para modernizar los aeropuertos de Punta Cana, Cibao y Las Américas. El modelo de desarrollo aéreo se extiende también al emergente polo turístico de Pedernales, donde el Gobierno promete impulsar un “turismo limpio” que sirva como motor de progreso para la zona suroeste del país. La visión es clara: cada nueva ruta aérea no es solo una línea en el mapa, sino un puente económico que fortalece el posicionamiento de República Dominicana como el centro de aviación regional que mira hacia el futuro sin descuidar la sostenibilidad.

La Ratificación de David Collado como ministro de Turismo un acierto según muchos agentes del sector

Más allá de las cifras, es el espíritu de colaboración y la confianza en la visión de un ministro que ha sabido navegar el complejo ecosistema del turismo lo que ahora prevalece. THEO N. GUZMÁN   La brisa tropical que acaricia las playas de la República Dominicana parece también llevar consigo un soplo renovador para el sector turístico del país. La reciente ratificación de Luis Abinader, presidente de la República, del ministro de Turismo, David Collado, se ha convertido en el lema de optimismo entre los actores de un sector fundamental para la economía dominicana. Las redes sociales se han visto inundadas de felicitaciones y apoyo a la figura del ministro, evidenciando el consenso que su gestión ha logrado despertar entre inversionistas y empresarios del turismo. Gabriel Escarrer, presidente del Grupo Melia, fue uno de los primeros en alzar la voz en la red social X (antes conocida como Twitter), expresando su satisfacción con la decisión del mandatario. “Una impecable labor y ser ejemplo de colaboración público-privada”, exclamó Escarrer, recordándonos que, en el turismo, donde las alianzas son la clave, la continuidad puede ser un aliado potente en tiempos inciertos. Su apoyo, junto al de otros destacados inversionistas como Encarna Piñeiro, presidenta del Grupo Piñeiro, y Adriana Cisneros, cabeza del Grupo Cisneros, reflejó la confianza en que la gestión de Collado será un catalizador para futuros desarrollos en la industria. El respaldo no fue sólo de palabras. Encarna Piñeiro, quien tuvo la visión de soñar en grande, anhela fraguar nuevos proyectos en la República Dominicana, un país que ya ha manifestado su capacidad de recuperación post-pandemia. Con el crecimiento del turismo, no sólo llegan visitantes, sino también más oportunidades de negocio y empleo para los dominicanos. Los empresarios miembros de la Asociación de Hoteles y Turismo de la República Dominicana (ASONAHORES) se unieron al coro de elogios, augurando un nuevo periodo de éxitos que podría superar al recién concluido, uno marcado por récords históricos en la llegada de turistas. Y es que, con cifras que muestran una recuperación asombrosa, la República Dominicana ha sido reconocida a nivel mundial por su capacidad de reactivar el turismo tras la crisis provocada por la COVID-19. Según la Organización Mundial del Turismo (OMT), el país se proyecta cerrar el año 2024 con más de 11 millones de visitantes, una cifra sin precedentes que resalta el potencial de este caribeño destino. Más allá de las cifras, es el espíritu de colaboración y la confianza en la visión de un ministro que ha sabido navegar el complejo ecosistema del turismo lo que ahora prevalece. La ratificación de David Collado se erige como un símbolo de estabilidad en un sector que, como un faro en la penumbra, siempre ha iluminado los caminos de la economía dominicana. La esperanza y el trabajo mancomunado parecen prometernos que el horizonte, con su sol ardiente, seguirá recibiendo cada vez más turistas, enamorándolos de la calidez de su gente y la belleza de sus paisajes. Como espectadores de este proceso, solo nos queda observar cómo el liderazgo de Collado transforma no solo el presente, sino también el futuro del turismo en nuestro país, con cada invitado que llega a disfrutar de nuestras playas de arena dorada y cultura vibrante. La encrucijada está servida: un nuevo periodo de oportunidades está por desplegarse en el territorio caribeño, y la sociedad dominicana está lista para asegurarse de que cada visitante se lleve un pedazo de su historia.