Condenamos agresión a Morocho

Por Santiago Castro Ventura Hipólito Medina (Morocho), uno de los más populares médicos líderes gremiales en el este del país, fue salvajemente agredido el pasado viernes por un prepotente armado que, prevalido no sé de qué poder, parece que tiene patente de corso no solo para portar armas de guerra, sino para agredir a pacíficos ciudadanos que lo único que han hecho en su vida es aportar sus sanos servicios en defensa de la sociedad. Con argumentos baladíes, pretextando un roce de vehículos, un individuo que hasta el momento se encuentra prófugo, persiguió y agredió con una pistola a Hipólito Medina, hasta tumbarlo al suelo e intentar dispararle a quema ropa, como todo un sicario. Las autoridades deben investigar esta embestida y someter al orden social a ese señor que considera tiene derecho a aplicar su “justicia”, que no es más que la del gatillo alegre. Al mismo tiempo deben determinar amparado bajo cuales circunstancias esta persona (creo ya identificada) tiene derecho a portar un arma de fuego. Se supone que todo ciudadano autorizado a portar un arma debe aprobar varios registros de evaluación psicológica para determinar si es posible que pueda acceder a tan delicado instrumento, requisitos que entendemos son más rigurosos para el porte. Aunque existen restricciones legales para la venta de armas, sabemos que proliferan en manos de ciertos gatillos alegres, que se las ingenian para burlar todos los parámetros legales de control. Este un tema siempre discurre desapercibido y cada día se hace más frecuente. Que desaprensivos sin un equilibrio emocional adecuado, en atención a poder económico o influencias político-sociales, portan hasta armas de guerra como son las pistolas, ya han producido bastante malestar en la sociedad. Por suerte en este caso no se materializó una tragedia como ya casi es una costumbre, pese a las limitaciones legales para el porte y tenencia de armas. Las autoridades deben apresar y someter a la justicia a este vaquero del viejo oeste para que no solo él, sino sujetos con semejantes inclinaciones traten de respetar a los ciudadanos. El doctor Hipólito Medina (Morocho) es un popular dirigente médico desde hace muchos años en continuidad a su antigua condición de líder estudiantil en la UASD, y nunca ha tenido problemas personales con nadie. En su pueblo de San Pedro de Macorís junto al doctor Cesar Gómez Gerónimo, son los más populares dirigentes médicos. Reiteramos nuestro llamado a las autoridades para que no quede impune la injusta agresión a Morocho, como lo llamamos los médicos y sus compueblanos.
Médicos pensionados y activos merecen respeto

Los dirigentes no pueden llevarse de presiones o entusiasmo, el Colegio Médico ha librado grandes jornadas de lucha, incluyendo entregas de las emergencias y han doblegado a regímenes harto represivos como el de Balaguer a aceptar las justas reivindicaciones. Esto es un proceso, usted no puede rendirse, no corresponde arredrarse ante una propuesta indecente como fue la planteada, por temor a desarrollar un proceso de lucha. Precisiones Por Santiago Castro Ventura En el mes de octubre médicos pensionados llevamos a la cúpula del Colegio Médico a asumir la demanda de reclamar el descongelamiento de las pensiones por servicios prestados al Estado que se mantienen petrificadas para nosotros per saécula saeculórum. A esto se añadió los reclamos de los siempre mal remunerados médicos en servicio activo. Se realizaron negociaciones “urgentes” y de repente la dirección de los médicos anunció que había llegado a un “acuerdo” con el Gobierno para un supuesto aumento de 25% prorrateado a los médicos activos, que representa una diferencia abismal con lo solicitado que era de un 70%, de entrada era una negociación muy discutible. No se trata de un simple entramado de cifras porcentuales, esto tiene connotación política, social y económica. Coloca a los médicos ante la opinión pública como un sector impertinente, que en realidad no tiene necesidad de un reajuste salarial significativo y lo reclamaba como un acto de entretenimiento, por estar en el medio como se dice popularmente. La realidad monda y lironda es otra, los médicos continúan siendo uno de los sectores vitales peor pagados. Lo risible es que sin mediar ningún tipo de discusión por parte de organismos deliberantes, de inmediato se acepta una propuesta muy insignificante en cuanto al monto reclamado, reiteramos dejando entender en realidad la demanda era una necedad. Las autoridades se han sotorreido del dislate que estamos refiriendo, su maniobra fue una obra maestra. Concedieron de modo muy hábil una borona para neutralizar a negociadores que requerían algún trofeo simbólico. Las autoridades para reafirmar su “buena voluntad” con los médicos activos soslayaron a los pensionados, que estiman son el detritus, no sirven para mantener el deteriorado modelo sanitario. Además de modo muy hábil han pretendido crear un espacio de rivalidad entre médicos activos versus pensionados. Que nos emburujemos, mientras ellos “cumplieron”. Lo real es que la dirección de los médicos debe desistir de protagonismos estériles, urge que aterricen y entiendan no están insertados en una sociedad de invernaderos, que actúan frente a la gran vitrina que es la opinión pública. Usted no puede iniciar una negociación por 70% de reajuste salarial y al primer pitazo del pleito, aceptar un 25%, que en realidad es un 10%, que cuando se venga a agotar la primera cuota el alto costo de la vida se lo ha tragado. Cada día se encarece el vivir en nuestra sociedad, el alza constante de la prima del dólar, nos los explica. Entonces, al actuar de esa manera, la dirección de los médicos deja a entender que esos reclamos eran para hacer una bulla, una bullita. El médico en nuestro medio siempre ha sido pesimamente remunerado, soslayando la gran responsabilidad que asume bajo sus hombros, tiene que velar por la salud preventiva y curativa de los ciudadanos, que es vital para el desarrollo social, como lo es la educación. Las sociedades con direcciones conscientes del desarrollo social, se empeñan en rodear de un status confortable a estos servidores, dotándolos no solo de los honorarios pertinentes para vivir el día a día, sino con cierta holgura, que aunque sea modesta no tengan que administrar entre sus prioridades hacer presupuestos para enfrentar los agobiantes problemas del diario vivir. Aquí ningún Gobierno de modo espontáneo, se ha decidido a reconocer con un paso de acción práctica esta necesidad. Todos están cortados por la misma tijera. Nunca olvido al maestro Nelson Astacio en su cátedra de Semiología médica, insistiendo que el médico en la medida que el paciente nos va narrando su sintomatología tiene que ir registrando en el cerebro todas las enfermedades compatibles con esos síntomas para un urgente diagnóstico de impresión. ¿Un médico atiborrado de problemas económicos puede realizar esa misión?. ¡Imposible! La gran interrogante: ¿Tenían que aceptar los negociadores médicos de inmediato una propuesta del Gobierno sin solicitar un espacio de espera, para debatir y consensuar una posición ante una propuesta tan disímil a la original? Se arguye la prisa porque el presupuesto nacional está en la víspera de ser aprobado, ese concepto no es más que un subterfugio. En diversas ocasiones se ha negociado fuera de presupuesto y desde el Ministerio de Finanzas se ha buscado una alternativa administrativa cuando se llega a un acuerdo, como ocurre con muchos otros proyectos que son prioritarios para las autoridades. Ha sido una jugada maestra del Gobierno, con la habilidad de excluir a los médicos pensionados de la “conquista”, para tratar de crear un nuevo escenario de conflictos en el entre médicos pensionados vs. activos. Es la lógica de provocar disturbios desde el lado oponente, que debemos rechazar. Lo pertinente en una negociación, discutir posiciones. Me imagino que a los señores comisionados no les pusieron a escoger a punta de bayoneta. Si usted representa a un colectivo y en su nombre discute un porcentaje de 70% y le proponen una proporción muy inferior a 25% (en realidad son 10%) usted debe ser prudente y solicitar un compás de espera para llevarlo al seno de su organización y discutir esa nueva alternativa que es muy menor a la demandada, con el agravante que una de los principales aspectos ni siquiera fue mencionado como es el caso de los pensionados. Reiteramos esto deja entrever ante la sociedad que se reclamaba algo que posiblemente no se necesitaba porque se conformaron con una chilata, que solo interesaba producir ruido o protagonismo. Y no es cierto, tanto médicos activos, como pensionados están pesimamente remunerados. Solo hay que hacer comparaciones con el status de colegas de otros países y el nuestro queda muy por debajo en ambos renglones. Los dirigentes no
SOS – médicos pensionados

En mi condición de dirigente gremial tengo contacto con gremialistas de países vecinos y se sorprenden cuando les platico aquí es imposible vivir como médico retirado en condiciones aceptables. Precisiones Por Santiago Castro Ventura Desde esta columna el 7 de octubre reclamábamos no dejar morir en la camiona a los médicos pensionados, cuyos salarios permanecen congelados en un frigorífico mordaz, obviando que el retiro laboral digno es parte de las garantías de supervivencias para las clases baja y media de la sociedad, al agotar su lapso de vida útil. Ante la denuncia los organismos gremiales pertinentes han decidido asumirla, enhorabuena. Lo ideal es que esta injustificada discriminación social sea extirpada de cuajo, como los médicos bisturí en manos extraen un tumor. Desde 2020 (ha llovido mucho en el aumento del costo de la vida después de ese año) se viene discurriendo de modo demagógico que las pensiones mínimas de los médicos serían de 50,000 pesos. Con este cuento se ha pretendido englobar las pensiones de quienes laboramos en horarios diferentes por más de treinta años en las dos instituciones principales de salud estatal en el pasado, el Ministerio de Salud y el desaparecido Instituto Dominicano de Seguro Social (IDSS), esta última era una entidad autónoma. El IDSS despareció pero quedaron los derechos adquiridos, son dos pensiones diferentes que se presentan como una para decir que sobrepasamos el tope mínimo, constituyendo esto una mentira piadosa, para no decir horrorosa. Por lo tanto, los servidores de esa institución pensionados forzosamente a partir de 2016 nos corresponden ambas pensiones, que están muy lejos de alcanzar el pago mínimo. Estas pensiones fruto de nuestro trabajo de dedicación exclusiva para el Estado no se pueden catalogar de lujo, se trata de un sacrificio de muchos años con una labor diaria de servicio completo en los hospitales (incluyendo los servicios de 24 horas, que nunca fueron remunerados de modo extra) para cubrir al mínimo nuestras necesidades, que hoy las autoridades insisten en denegar. En mi condición de dirigente gremial tengo contacto con gremialistas de países vecinos y se sorprenden cuando les platico aquí es imposible vivir como médico retirado en condiciones aceptables. No se trata de reclamos graciosos por politiquería, sino de derechos adquiridos irreversibles, ya la mayoría de nuestros compañeros no está en condiciones de trabajar, sino de subsistir hasta que llegue la hora de la partida hacia el infinito, hemos sobrepasado la esperanza de vida establecida por los epidemiólogos. Aquellos colegas que sus pensiones fueron llevadas al tope según argumentan las autoridades, también esos montos desde 2020 se han devaluado y ya tenemos colegas que han descendido a la pobreza absoluta, otros han fallecido, no estamos alarmando, conocemos no pocos casos. Incluso algunos pese a su deteriorado estado físico han decidido emplearse en servicios nocturnos en centros privados que le han concedido el favor de aceptarlos, tomando en consideración sus experiencias en el ejercicio, que siempre es vital. Hemos visto en la prensa que el distinguido director de jubilaciones y pensiones, ha dictaminado que desde desde el año 2020 hasta la fecha se han otorgado 131,656 pensiones en diversas modalidades: civiles, policiales y solidarias, agregando que dentro de estas 66 mil 566 corresponden a pensiones civiles (cerca de la mitad), las demás son pensiones solidarias. En su rendición de cuentas el susodicho funcionario, hace mutis de los pensionados anteriores a esa fecha y de los que denomina pensionados civiles, dentro de los cuales clasifican los médicos pensionados por antigüedad a partir de 2020, lo que lograron alcanzar ese tope mínimo se han quedado petrificado con sus pensiones. Parece que el distinguido funcionario entiende los médicos pensionados están mejor que Lola y no necesitan más recursos para subsistir a menos que piense cuando necesitamos adquirir un bien de servicio en los comercios nos exoneran de pago, con solo presentar una copia del Juramento Hipocrático, je, je, je…. Las autoridades envían un mensaje tóxico a la sociedad al considerar que los empleados solo sirven cuando pueden aportar su vida útil en labores tan delicadas como el ejercicio de la medicina, están decretando un inexorable sálvese quien pueda cuando les llegue la hora de salir pensionados del hospital y engavetar la bata con todo y estetoscopio. Médicos pensionados, no os desmayéis, a asumir la consigna del inmenso José Martí: «Los derechos no se mendigan, se arrebatan».
Juan José Arévalo vs. Rafael L. Trujillo
No dejaba de tener razón Arévalo, el Chacal del Caribe con sus uniformes extravagantes y sombreros emplumados, convertía su farsa (que pretendía sería eterna) en tragedia para los dominicanos. Precisiones SANTIAGO CASTRO VENTURA Rómulo Betancourt, Fidel Castro, Juan José Arévalo, Eduardo Santos, Jacobo Arbenz, Rómulo Gallegos, Prío Socarrás, Wolfang Larrazábal y José Figueres, estadistas que independiente de sus ideologías, les caracterizó el común denominador de no vacilar en el cuestionamiento al tirano criollo Rafael Trujillo. Lo enfrentaron sin temor a sus represalias, a sabiendas que dentro de su irrespeto social no respetaba fronteras para patrocinar tropelías. En esta ocasión nos referiremos a la actitud de frontal oposición que le demostró Juan José Arévalo, a propósito de la visita al país de su hijo Bernardo, actual presidente de Guatemala. Un movimiento popular encabezado por estudiantes y maestros intimaron la dimisión de Jorge Ubico, dictador de Guatemala en 1944. Juan Ponce Valdez aspirante a calzarse las botas de Ubico se apoderó del poder, fue desalojado por la revolución del 20 de octubre 1944. (Ricardo Sáenz de Tejada. «Revolución, guerra y democracia (1944-1969». Editado en Historia de Guatemala. Un resumen crítico. Edelberto Torres Rivas, editor. Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales. Guatemala, 2017. pp. 151-152) Fueron celebradas elecciones libres y Juan José Arévalo resultó triunfante, asumió la presidencia en marzo de 1945 junto a una nueva Constitución democrática, que entre otros aspectos positivos derogaba leyes arbitrarias como las del trabajo forzado, que favorecían a empresas explotadoras como la que monopolizaba la producción de guineos. Arévalo perteneció a la juventud militante centroamericana que acorde con la tierra arrasada al nazismo hitleriano, asumieron el deber de exigir la desaparición de las tiranías en el Continente americano, principalmente la de Trujillo y Somoza. (Jorge Luján Muñoz. Breve historia contemporánea de Guatemala. Fondo de Cultura Económica. Cuarta edición. México, 2012. pp. 272-276). Los exiliados dominicanos liderados por Juancito Rodríguez, Juan Bosch, Juan Isidro Jimenes Grullón y Angel Morales, decidieron que era imprescindible aprovechar la coyuntura de cuestionamientos a las tiranías tras la derrota de Hitler. Con la colaboración de Rómulo Betancourt entonces presidente de Venezuela y Juan José Arévalo se lanzaron a organizar un proyecto de invasión, logrando (con las diligencias de Betancourt y Arévalo) que Ramón Grau San Martin, presidente de Cuba, le cediera el islote de Cayo Confites para organizar la expedición, que finalmente resultó frustrada. Fueron adquiridas armas desde la Argentina, tras la intervención directa de Arévalo con el presidente Perón. Juancito Rodríguez fue el financiador del proyecto, pero la adquisición de las armas tenía un curso legal, que Arévalo en su condición de presidente logró resolver. Trujillo ordenó una campaña de difamación a nivel internacional contra Betancourt y Arévalo. Por ejemplo, se conoce una comunicación de septiembre 1946, en esta el embajador en México solicitaba a la cancillería trujillista fondos adicionales para imprimir un folleto contra Arévalo, con el objetivo de ponerlo a circular en toda América. (Mu-Kien Adriana Sang Ben. La política exterior dominicana 1884-1961. Secretaría de Estado de Relaciones Exteriores. Santo Domingo, 2000. T. II p. 183). Betancourt planteaba que todos los países rompieran relaciones diplomáticas con Trujillo (solo lo lograría 14 años después, tras el atentado contra su vida) como parte del repudio generalizado a las tiranías tras la derrota de Hitler. No se produjo el consenso ante el temor que imponía Trujillo en toda el área de Centroamérica. La excepción fue el Gobierno de Arévalo, que rompió las relaciones con el régimen trujillista el 8 de julio de 1947, previo a lo que se consideraba era inminente invasión patriótica contra la satrapía criolla. El “Jefe” temeroso que se concretizara el proyecto de Betancourt de cerco político internacional, combatió personalmente el rompimiento de relaciones del Gobierno de Guatemala, y en las Memorias al Congreso en el año siguiente, se quejó amargamente de la actitud radical de Arévalo: “En el orden de estos acontecimientos, lamentables sobre todo por el perjuicio que han irrogado a los altos ideales de confraternidad americana que nuestro Continente se halla empeñado en concretar en el reconocimiento jurídico de los deberes y derechos de nuestros pueblos, tenemos que señalar la medida inconsulta adoptada por el Jefe del Estado guatemalteco para interrumpir las relaciones diplomáticas establecidas entre la República Dominicana y Guatemala. El carácter demagógico de esta medida, que sin duda obedeció al propósito oculto de servir inconfesables intereses, […] (Rafael L. Trujillo. Discursos, mensajes, proclama. Editorial El Diario. Santiago, 1948. T. VII p. 362). El proyecto patriótico de Cayo Confites fracasó, Trujillo compró al jefe del Ejército de Cuba, Genovevo Pérez Dámera y este de modo unilateral ordenó disolver el campamento insurgente y confiscó la mayoría de las armas, que fueron depositadas en el cuartel Columbia de La Habana. Siempre hay que recordar que entre los expedicionarios que allí se entrenaban para combatir a Trujillo estaba el joven Fidel Castro. Fracasado el proyecto de invasión patriótica de Cayo Confites, el aventurero Rolando Masferrer, que había sido integrado al proyecto reveló de manera pública que la mayoría de las armas la había adquirido Arévalo desde Argentina. United Fruit Company, transnacional que se beneficiaba de un contrato leonino para sus operaciones en Guatemala, estaba enfrentada al presidente Arévalo, ante la información reclamó protección del Departamento de Estado. De manera formal se respondió que el Departamento de Estado no tenía conocimiento de ese asunto. (Bernardo Vega. Los Estados Unidos y Trujillo. Colección de documentos del Departamento de Estado y de las Fuerzas Armadas Norteamericanas, Año 1947. Fundación Cultural Dominicana. Santo Domingo, 1984. T. II pp. 816-817). Horacio Julio Ornes Coiscou, quien sería el comandante de la próxima expedición contra Trujillo, anotó en su libro sobre este tema, que tras Cayo Confites: “Entonces se desarrolló una guerra de nervios entre Trujillo y Somoza, por una parte, contra los gobiernos democráticos de Guatemala, Cuba y Costa Rica. Los presidentes Arévalo, Prío, y Figueres y los ex presidentes Betancourt y Gallegos de Venezuela, fueron objetos de los ataques más calumniosos e infundados lanzados por los tiranos del Caribe”. (Horacio Ornes. Desembarco Luperón.
Colombianos, dominicanos y la solidaridad
Precisiones SANTIAGO CASTRO VENTURA A propósito de la próxima visita del presidente colombiano Gustavo Petro a Santo Domingo, y ante su largo historial en las luchas sociales en defensa de los sectores populares en su país, es pertinente que recordemos los lazos de solidaridad de nuestros pueblos en momentos históricos que los derechos democráticos han pretendido ser cercenados de manera definitiva. En Santo Domingo residen muchos colombianos y latinoamericanos que en su mayoría realizan aportes al desarrollo social con su laboriosidad. En el pasado, colombianos ilustres no vacilaron en solidarizarse de modo militante con los dominicanos en medio de graves dificultades, mientras los reaccionarios de ambos países se vincularon para entorpecer el desarrollo democrático. En primer término es justo mencionar al ilustre literato José María Vargas Vila, quien participó activamente en las actividades políticas colombianas, sin descuidar su opinión sobre los problemas político-sociales de los pueblos vecinos. Aquí fue muy conocido por su labor literaria. Falleció en 1933 cuando apenas iniciaba la tiranía de Trujillo. La intelectualidad adicta al régimen para acortar su popularidad asumieron un concepto difamatorio enarbolado por sus enemigos políticos y lo tacharon de bohemio empedernido. Soslayando el militante político que en el pasado reciente había sido uno de los críticos de la primera intervención militar en Dominicana de los Estados Unidos. En su famoso libro Ante los bárbaros, publicado originalmente en su revista Némesis, cuestionaba los atropellos del Gobierno de Estados Unidos bajo la dirección de los presidentes Wilson y Roosevelt contra diversos países de América, entre ellos Dominicana intervenida militarmente desde 1916. Veamos algunos de sus comentarios: “Y ven que los alemanes poseen casi todo el Brasil, que los ingleses velan la hora de llegar al Orinoco, que los americanos han tomado a Nicaragua y Santo Domingo, y nuestros hombres de Estado, ríen, ríen y ríen ¡oh hilaridad sagrada!!”. En otro apartado sentenciaba: “Cuba es tierra suya, Puerto Rico, Panamá Santo Domingo son sus conquistas; nada detendrá a ese pueblo en su camino de invasión; nada, sino la Fuerza; […] Desde otro ámbito destacaba: “Ellos han invadido a México, aprisionado a Cuba, a Haití a Santo Domingo, conquistado a Puerto Rico, y despedazado a Colombia, y cometido el robo audaz de Panamá…”. (José María Vargas Vila. Ante los bárbaros. Ramón Palacio Viso, Editor. Barcelona, 1930. pp. 48,49,66, 107). Bruce J. Calder, historiador norteamericano, en su libro sobre la ocupación militar de 1916 explica la acogida de los colombianos a la campaña dominicana que exigía la evacuación de las tropas extranjeras: “Uno de los éxitos sobresalientes de la propaganda latinoamericana durante ese período fue la publicación de un discurso crítico de la intervención pronunciado por el notable jurista cubano Emilio Roig de Leuchenrig. El discurso, pronunciado ante la Sociedad Cubana de Derecho Internacional y enviado desde La Habana por cable, atrajo la atención generalizada en América Latina y Estados Unidos. Su publicación en Colombia proporcionó las municiones para una campaña pro-dominicana en el prominente diario El Tiempo y, eventualmente, para una condena de la intervención por el Congreso colombiano”. (Bruce J. Calder. El impacto de la intervención. La República Dominicana durante la ocupación norteamericana de 1916-1924. Fundación Cultural Dominicana. Santo Domingo, 1989. p. 279). Durante el trujillato las fuerzas progresistas colombianas desde un principio objetaron esa horripilante tiranía. Los dominicanos perseguidos a muerte por Trujillo, entre las embajadas de primer orden para buscar refugio distinguieron las de México, Brasil y Colombia, en atención al repudio que recibía el tirano en esas sociedades y la garantía para los refugiados. Juan Ducoudray, de los líderes del exilio, relata que en 1945 después de permanecer dos semanas asilado junto a su hermano Félix Servio en la embajada de Colombia, en Santo Domingo: “Fuimos los primeros enemigos de la dictadura -junto con Pericles Franco y Manolo Lorenzo, quienes dos días antes de nuestra llegada viajaron a Bogotá- que pudieron salir al exterior por la vida del asilo diplomático”. (Juan Ducoudray. Réquiem por la utopía y otra saudades. Editora Nomara, S. A. Santo Domingo, 2000. p. 35” . A Manolo Lorenzo Carrasco, estudiante de término de medicina se le permitió asistir a las clases de su carrera para completar sus estudios en la Universidad de Colombia, pero desde aquí Trujillo no permitió que le enviaran su récord de notas. Fue uno de los héroes inmolados en la gesta del 14 de Junio. Viriato Fiallo reconocido líder y opositor interno a la tiranía, como parte de los atropellos que padeció en ocasiones debió procurar asilo en embajadas, como ocurrió en septiembre de 1947 cuando se refugió con su familia en la legación de Colombia. La embajada de Estados Unidos lo comunicó al Departamento de Estado, explicando que a las tres de la madrugada Viriato buscó amparo en el consulado colombiano, acompañado de siete miembros de su familia, incluyendo su esposa, dos hermanos e hijos, nuera y nieta. (Bernardo Vega. Los Estados Unidos y Trujillo. Colección de documentos del Departamento de Estado y de las Fuerzas Armadas Norteamericanas, Año 1947. Fundación Cultural Dominicana. Santo Domingo, 1984. T. II pp. 726-727). Por la presencia en Bogotá de importantes líderes del exilio dominicano, Colombia se convirtió en un objetivo de Trujillo. Primero intentó persuadir a uno de los periodistas más famosos de la época para que le sirviera desde Bogotá, se trataba de Eduardo Santos, propietario del prestigioso diario El Tiempo, quien llegó a la presidencia de su país. Minerva Bernardino, espía internacional, trató de atraerlo de modo infructuoso al redil de colaboradores internacionales del “Jefe”, semejantes gestiones a cargo de Joaquín Balaguer también fracasaron. Intentaron conquistar a Alfonso López Michelsen y Alberto Lleras Camargo, importantes líderes que llegaron a ocupar la presidencia de Colombia. Balaguer fungía como embajador en ese país, durante el Gobierno de Eduardo Santos, llegó a enviar comunicaciones a la Cancillería, manifestando que en el periódico propiedad del presidente se insertaban artículos “difamatorios” contra Trujillo, además le imputaba proteger a ciudadanos antitrujillistas. (Mu-Kien Adriana Sang Ben. La política exterior dominicana 1884-1961. Secretaría de Estado de Relaciones Exteriores. Santo Domingo, 2000. T. II pp. 42, 44). José Almoina Mateo, que fue secretario particular de Trujillo y luego su
Venezuela no tan en lontananza…
En la actualidad venezolana al morir el magnífico mandatario Hugo Chávez, fue reemplazado por un gran dirigente Nicolás Maduro, este también ha enfrentado a esos poderosos adversarios, que en definitiva quieren retomar los grandes beneficios que obtenían del rico suelo de ese país. Ese es el quid del asunto. Precisiones SANTIAGO CASTRO VENTURA Con los vecinos del frente (Venezuela y Colombia) nunca el Mar Caribe nos ha podido aislar. Una larga interacción histórica ha normado la preocupación de nuestros pueblos por sus problemas particulares, aun por encima en no pocas ocasiones de las voluntades de los gobernantes de turno. Por eso, sentimos y debatimos de manera tan intensa, los acibarados momentos que hoy inquietan a Venezuela. Esa relación viene desde cuando el Libertador Bolívar buscó refugio donde los vecinos terrestres, y en su retorno glorioso a la lucha en Tierra Firme permaneció con sus barcos varios días en la Bahía de Ocoa, mientras las autoridades españolas locales sentían temor por su presencia frente a Baní. Siguiendo por la deslustrada participación en Caracas de Núñez de Cáceres en la conspiración de «La Cosiata», originada por las contradicciones secesionistas entre Páez y Santander, en detrimento de La Colombia que sustentaba Bolívar. Ya formada la República de Venezuela, Páez involucrado en las luchas intestinas que se desarrollaban a partir del Gobierno de los Monagas, entabló vínculos con el tirano criollo Pedro Santana (a quien llamó “liberal”), llegando a solicitarle el préstamo de una corbeta para sus actividades insurgentes. Juan Pablo Duarte, antípoda de Núñez de Cáceres, escoge a Venezuela como la tierra que le permite residir sin claudicar ante sus ideas anticolonialistas. Cuando la monarquía española presionó a un Gobierno venezolano para que le interrogara como conspirador durante la Guerra Restauradora, el tribunal no pudo comprobar las imputaciones. Recibió Santo Domingo, a la familia venezolana Baralt Pérez hasta 1821, entre ellos un adolescente que luego sería el ilustre intelectual Rafael María Baralt, primer hispanoamericano en ocupar un sillón de la Real Academia Española de la Lengua. Fue el intermediario legal para que España reconociera la existencia de la República Dominicana en 1854 . Además a la hora de su muerte, donó su rica biblioteca al país, con la que se inició la exterminada Biblioteca Pública de la zona colonial. Cuando fue trasladada al local de la antigua Normal la sala principal era conocida como Baralt, los estudiantes que asistíamos a ese desaparecido templo de la cultura, ignorábamos que ahí estaban los libros donados por el honorable intelectual venezolano-dominicano. Gregorio Luperón en 1872 mientras luchaba contra los intentos de Báez de anexar el país a los Estados Unidos, solicitó ayuda al presidente venezolano Antonio Guzmán Blanco y su homólogo colombiano Manuel Murillo, ambos se comprometieron a respaldarlo. Luperón buscó otras alternativas porque los trámites burocráticos se prolongaron. Guzmán Blanco tenía graves dificultades con una insurrección en El Apure. Evitando la represión de la tiranía de Juan Vicente Gómez (instalada a partir de 1908), llegaron a Dominicana no pocos ciudadanos venezolanos, entre ellos destacados intelectuales como Horacio Blanco Fombona (hermano del ya famoso Rufino, quien fue representante consular dominicano) y Manuel Flores Cabrera. Fombona fue el periodista atrevido que publicó la foto de Cayo Báez en su revista Letras, por encima de la censura impuesta por las autoridades norteamericanas de ocupación. Imagen fotográfica del campesino torturado que conmovió no solo a los dominicanos, sino a muchos países de América, acción por la que fue enviado a la cárcel y deportado, no podemos soslayar que el tirano Gómez protestó ante las autoridades exógenas por el apresamiento de su adversario, en su condición de ciudadano venezolano. Tras su regreso al país Fombona en su revista Bahoruco se mantuvo distante del trujillato y fue ubicado entre los disientes de la tiranía, cuando hurgamos en las páginas de la revista no encontramos loas al “Jefe” como este impuso a los medios de comunicación. Manuel Flores Cabrera, editorialista del Listín Diario, por sus vínculos con el movimiento nacionalista junto a Américo Lugo y Fabio Fiallo, también fue apresado y deportado. Luego en la víspera del trujillato, llegó otro grupo de exiliados venezolanos, entre ellos los jóvenes Rómulo Betancourt y Raúl Leoni. Betancourt fue atropellado en 1929 por el delincuente Petan Trujillo, quien mandó a azotarlo prevalido del poder de su hermano, quien entonces era jefe de la Policía Nacional. Desde ese momento conoció Betancourt la voracidad de la familia Trujillo y cuando asumió la presidencia de Venezuela por primera vez en 1945, se convirtió en aliado primordial de los exiliados dominicanos, contribuyendo de manera significativa en los preparativos de la fallida expedición antitrujillista de Cayo Confites. Betancourt y sus aliados fueron desplazados del poder en Venezuela, pero la junta militar que le sucedió encabezada por el general Carlos Delgado Chalbaud, persistió en su rechazó a la tiranía criolla. Entonces, Trujillo envió al sicario venezolano Rafael Simón Urbina para resolver ese inconveniente, este matón el 13 de noviembre de 1950 dirigió el magnicidio contra Carlos Delgado Chalbaud para favorecer el ascenso de Marcos Pérez Jiménez, aliado de Trujillo. Como suele ocurrir en estos casos, Urbina fue sacrificado de inmediato para que no hablara. El aparato propagandístico del “Jefe” trató de imputar como responsable del crimen de Estado a Rómulo Betancourt, actividad a cargo de su embajador en Washington. Pese a la tiranía de Pérez Jimenes, Caracas se convirtió en uno de los bastiones del exilio dominicano. Cada año conmemoraban la primera invasión patriótica contra Trujillo, la de Luperón que llegó el 19 de junio de 1949. Muchos ciudadanos venezolanos se integraron de modo militante en la lucha contra la tiranía trujillista, entre ellos un destacado núcleo de renombrados intelectuales, cabe resaltar al estadista y novelista Rómulo Gallegos, el poeta y orador grandilocuente Andrés Eloy Blanco y Miguel Otero Silva, insigne periodista y literato. Andrés Eloy Blanco célebre autor del poema «Píntame angelitos negros», presidía el Comité venezolano de solidaridad con los dominicanos, no desperdiciaba la más mínima oportunidad para denunciar los desmanes de Trujillo. Exiliado durante la tiranía de Pérez Jiménez, fue asesinado en