UMBRAL, MARCAMOS TENDENCIA 

Harold Zances Mojica víctima del chauvinismo

PRECISIONES Soy un negrito de Villa Francisca y San Carlos, que nunca me he sentido discriminado en mi país. Además de que soy un tiguere de barrio que le puede dar una pelelengua a cualquiera, en nuestro país la discriminación racial es muy reducida, contrario a lo que sucede en Haití. Lamentablemente allá se enseña a detestar a los dominicanos so pretexto que este territorio supuestamente les pertenece. Siempre existen excepciones, el joven profesional, decente y muy estudioso Harold Zances Mojica, está siendo víctima de malévolos locales, que solo sirven para desacreditarnos y que nos tilden de racistas. Ramieri Delgadillo, distinguida columnista del periódico Hoy,  ha publicado un artículo que evidencia con mucha dignidad la injusticia que se ha sometido a este joven profesional, exigiendo que por su supuesta descendencia haitiana debe ser destituido de un cargo diplomático que recientemente ha sido designado.  Este joven es dominicano, sin apelación. Lo importante es que los puestos del Estado no necesariamente deben ser desempeñados por nativos, sino por personas calificadas, aun sean extranjeras, lo demás es chauvinismo. Conozco el caso de Harold, por los comentarios que he recibido de varios de sus compañeros de la Maestría de negocios y relaciones económicas internacionales de la UASD, previamente se graduó magna cum laude en relaciones internacionales en una universidad privada. No soy profesor de esa maestría, pero tengo el testimonio que este joven fue de los mejores maestrantes y acumuló méritos para desempeñar el puesto que ocupa en el servicio diplomático. Una persona humilde que laboraba en una empresa de La Romana y todos los fines de semana, tenía la trabajosa rutina de trasladarse a la Capital, para asistir a su maestría y retornar a su lugar de trabajo y domicilio. (Este forzoso itinerario, me recuerda a la negrita Evangelina Rodríguez, primera médica dominicana, que realizaba un periplo por la vía marítima para estudiar de San Pedro de Macorís a la Capital). En los debates durante el operativo docente en la maestría, sus posiciones siempre fueron de defensa del interés nacional, muy bien elaboradas. ¿Cuál es el origen  del escándalo?  ¿Por su apariencia física? ¿Que tiene algún tipo de descendencia haitiana? ¿Por qué no tiene un apellido aristocrático? ¿Son requisitos para objetar un empleo en nuestro país? No embrome, imposible. Sí debemos impugnar a gentes que cada vez que se acercan a un micrófono es para despotricar contra todos los criollos, se sienten más antidominicanos que Jean Price-Mars, sin embargo tienen sentencias judiciales que le confieren la condición de “dominicanos”. La nacionalidad es un sentimiento, por eso aquello de dominicano de pura cepa. Rafael María Baralt, muy prestigioso intelectual venezolano residente en Madrid, fue contratado para diligenciar el reconocimiento de España a la República Dominicana en el segundo Gobierno de Pedro Santana. Esas negociaciones habían sido infructuosas hasta que se designó a Baralt, experto diplomático que logró el objetivo. Amó tanto a los dominicanos, que al morir donó su biblioteca personal al país, y con estos libros se fundó la primera biblioteca pública de Santo Domingo. Ramón Emeterio Betances, padre de la Patria de Puerto Rico, durante el periodo de los gobiernos del bando Azul, se desempeñó como ministro diplomático dominicano en París de modo honorifico, y fue tan efectiva su misión que sectores influyentes del país lo consideraron como un candidato idóneo para la presidencia. Previamente había sido designado para ocupar esas funciones durante la Guerra Restauradora, no llegó a ejercer el cargo porque fue próximo al final de la guerra. José Francisco Basora, compañero de lucha de Betances, fue designado por el Gobierno Restaurador, su representante en New York. Es innecesario mencionar el  caso de Eugenio María de Hostos, yo diría que él era un señor de San Carlos. El ilustre canciller peruano José Fabio Melgar, en 1861 frente al zarpazo que pretendía desaparecer la nacionalidad dominicana, asumió la representación de los criollos ante los demás pueblos de América denunciando la infame anexión cabildeada por Pedro Santana. Rufino Blanco Fombona, estelar intelectual de América y Venezuela, durante un tiempo fue parte de la misión diplomática dominicana. El caso de Charles Sumner siempre hay que mencionarlo para los desmemoriados. El benemérito senador de Massachusetts, asumió en el Congreso de los Estados Unidos la oposición radical  a la anexión que patrocinaban el traidor por antonomasia Buenaventura Báez y Ulysses Grant,  presidente estadounidense. El honorable historiador y académico, dominico-español presbítero José Luis Sáez, siempre aprendiendo de sus sabias instrucciones lo escuché señalar que a la llegada de la muy importante migración de los republicanos españoles, a María Ugarte eximia historiadora colonial, la pretendían enviar al interior como agricultora, debió intervenir Julio Ortega Frier para rescatarla y resaltar que se trataba de una gran intelectual. La práctica demostró sus extraordinarias cualidades como investigadora, muchos hemos aprendido con sus valiosos aportes al estudio de nuestra historia colonial. El profesor y poeta haitiano Jacques Viau Renaud, en el ínterin de su labor docente en el país hizo una pausa necesaria para defender con las armas en las manos a los dominicanos en 1965. Sectores retardatarios haitianos de modo avieso pretenden vincular su legado heroico con los planes de unificar la isla. Cayó mortalmente herido el 15 de junio de 1965 en defensa de la soberanía nacional dominicana. El caso más notorio en nuestra época es el de José Francisco Peña Gómez, a quien el engendro diabólico del trujillismo-balaguerismo pretendió satanizar como “haitiano”, para evitar que los dominicanos lográramos un presidente capacitado, honesto y defensor de la dominicanidad, como podemos ser testigos todos los que residimos en la Zona Constitucionalistas en aquellos días de Abril. Sin dudas, existe una enorme amenaza contra la República Dominicana, estimo urgen las medidas correctivas sino en un tiempo no tan lejano podríamos desaparecer como Estado. La clase gobernante haitiana ha convertido ese país en una caldera del diablo; como terapia a ese derrumbe autoprovocado, junto a ciertos sectores internacionales están  incitando a sus pobladores (previamente prejuiciados con aquella idea de que este territorio les pertenece) a proceder a la invasión demográfica, que

Julio Manuel Rodríguez Grullón, ciudadano ejemplar

PRECISIONES El Instituto Duartiano ha separado de su dirección al doctor Julio Manuel Rodríguez Grullón, reconocido médico pediatra, hematólogo e historiador. Como diríamos en mi barrio, Julio Manuel no es un aparecido, es un ciudadano con una larga hoja de servicios a su país que ha merecido ser escogido en vida para designar con su nombre el hospital pediátrico de la Ciudad Sanitaria Luis E. Aybar. De repente escuchamos ha sido destituido de la dirección del susodicho organismo y podríamos entender se trata de un “réprobo”. Es lo deplorable del caso, por aquello de calumniáis que algo queda… Esa institución nunca ha sido de nuestro agrado, porque su creador se proclamaba biógrafo de Juan Pablo Duarte para denostarlo de manera solapada, cuando insistía en ubicarlo como un “Cristo de la libertad”. Es decir, que Duarte los problemas políticos sociales los enfrentaba orando, cuando sabemos que fue un intransigente combatiente por la independencia absoluta de los dominicanos. Nunca fue un fanático antihaitiano, como pretenden algunos colocarlos en la realidad dominicana de hoy.de Duarte fue el joven que a su regreso de Europa sentenció lucharía por implantar los fueros y libertades de Barcelona. Entendía se debía exigir la autonomía dominicana al Gobierno haitiano, como también predicó Pedro Francisco Bonó. Se convenció de que ante la tiranía de los vecinos no era posible ese tipo de organización federativa, como se lo manifestó a su compañero José María Serra y decidió crear un movimiento para separarnos de los haitianos y fundar un país libre e independiente, advirtiendo no los odiaba, pero que ellos habían hecho imposible la fusión: “Yo admiro al pueblo haitiano desde el momento en que, recorriendo las páginas de su historia, lo encuentro luchando desesperadamente contra poderes excesivamente superiores, y veo cómo los vence y cómo sale de la triste condición de esclavo para constituirse en nación libre e independiente. Le reconozco poseedor de dos virtudes eminentes, el amor a la libertad y el valor; pero los dominicanos que en tantas ocasiones han vertido gloriosamente su sangre, ¿lo habrán hecho para sellar la afrenta de que en premio de sus sacrificios le otorguen sus dominadores la gracia de besarles la mano? ¡No más humillación! ¡No más vergüenza! Si los españoles tienen su monarquía española, y Francia la suya francesa; si hasta los haitianos han constituido la Republica Haitiana, ¿por qué han de estar los dominicanos sometidos, ya a la Francia, ya a España, ya a los mismos haitianos, sin pensar en constituirse como los demás? […]. Formada la Sociedad Trinitaria y en los momentos activos de la lucha contra los dominadores, no vaciló en unirse a los haitianos liberales Hérard Dusmele y David Saint Preux, quienes organizaban la revolución de la Reforma para derrocar al tirano Boyer. Tras La Reforma, junto a sus compañeros participó en un organismo mixto dominicano-haitiano, pero ante la insistencia tiránica de la clase gobernante haitiana entonces dirigida por Charles Hérard, se hizo inevitable el rompimiento. Tras la fundación de la República, cuando de modo aleve se pretendía entregar la nueva nación a Francia, fue la actitud rebelde de Duarte que frustró ese proyecto antinacional en la asamblea pública del 26 de mayo de 1844, esto le costó la expatriación permanente. Durante la anexión a España, toda la prensa colonial condenó su decidida voluntad de participar en la lucha por la Restauración de la República, su integración como combatiente fue frustrada por los baecistas infiltrados, bajo la dirección de Pepillo Salcedo, que apelaron al subterfugio de obligarlo a salir como diplomático. Luego cuando Báez trataba de anexar el país a los Estados Unidos, nos dejó clara su posición sobre el particular: […] protesto y protestaré siempre, no digo tan sólo contra la anexión de mi Patria a los Estados Unidos, sino a cualquier otra potencia de la tierra, y al mismo tiempo contra cualquier tratado que tienda a menoscabar en lo más mínimo nuestra independencia nacional y cercenar nuestro territorio contra cualquiera de los derechos del Pueblo Dominicano”. Desde que la institución de referencia fue creada, se hizo con la intención de desvirtuar el anticolonialismo de Duarte y presentarlo como un prócer antihaitiano. Además de disputarle su liderato de Padre de la Patria, colocándole dos acompañantes, cuando él fue creador del proyecto de nación de modo exclusivo y su máximo defensor en los momentos críticos La triada de los padres de la patria fue un inventó de Lilís en 1893 para complacer al hijo de Sánchez que era funcionario de su Gobierno y a Manuel de Jesús Galván un furibundo santanista, compensándolo integrando a un correligionario. Posteriormente Trujillo la aumentó, ellos eran los padres de la patria vieja y Trujillo el padre de la patria nueva. Tras el ajusticiamiento del tirano, solo quedó la antigua triada. La entidad tiene esa histórica responsabilidad, salvo los momentos que fue orientada por historiadores como Emilio Rodríguez Demorizi y Vetilio Alfau Duran, quienes desarrollaron una labor doctrinaria con múltiples publicaciones y conferencias proyectando el pensamiento democrático promovido por Duarte. Fuera de este espacio, reiteramos la institución ha devenido en promotora de la triada y lo peor generadora de una imagen de un Duarte racista, que auspiciaba eliminar todos los haitianos. Con estas posiciones retardatarias facilitan falsos argumentos a los enemigos del Duarte anticolonialista, para que no solo aquí sino en el exterior se pretenda imputarle el sambenito de xenófobo. Argumento aprovechado por sectores haitianos racistas, para propagar calumnias contra nuestro Padre de la Patria. Ya hace varios años intentaron que se derribara su estatua en New York, bajo esa falsa reconvención. Cual ha sido el pecado de Rodríguez Grullón, manifestar que tenemos que convivir con los haitianos. ¿Eso es mentira? No, no solo porque ellos con su fecundación alegre (la plaçage) apuestan a ser mayoría en nuestro territorio en el futuro, podemos pensar en exterminarlos, eso es para mentes trogloditas como Trujillo. Con los haitianos hay que ordenar su presencia, no permitirles desarrollen con éxito la invasión de los úteros. Pero tendremos que hablar con sus gobiernos, con sus grupos

Parturientas haitianas, banda fascista y la extinción de la dominicanidad

Estos “patriotas” que de modo impune usan uniformes militares en contravención a las leyes. Se han atribuido derechos policiales que no les son afines, de permitir o rechazar protestas o manifestaciones públicas. El pasado año agredieron a los que nos manifestábamos en el Parque Independencia contra la masacre del sionismo al pueblo palestino. Esto significa que estaban defendiendo el “derecho” a masacrar a los palestinos, que pasan por la desgracia de ser ocupados militarmente  por los extranjeros sionistas, como puede ser el destino de los dominicanos. PRECISIONES El tirano Ulises Heureaux (Lilís) pregonaba no le interesaba la historia, porque no la iba a vivir. Hoy tenemos un grupo de coetáneos que comulgan con esa malhadada tesis, en este caso por unos dólares más. Como estudioso de la historia estamos convencidos que en un futuro que ojalá sea lejano, la República Dominicana se encamina a desparecer absorbida por la nueva modalidad de ocupación haitiana, la invasión de los úteros. El país contiguo fracasó de manera estrepitosa en el lapso de 1822-1844 cuando desperdiciaron lo que entendíamos fue la última oportunidad de unificar esta pequeña isla mediante un Estado federado, como reclamó Pedro Francisco Bonó. Los gobernantes haitianos trataron a los dominicanos como un pueblo conquistado, obligando a los criollos a sacudirse del yugo de ser vasallos de otro país en su propia tierra. ¿Los vecinos en una lamentable bancarrota institucional tendrán los recursos  para llevar a cabo la invasión de los vientres gestantes, que es una labor de alta envergadura?  Su clase gobernante sin poder para enfrentar las bandas y que en una afrenta a los esfuerzos de Toussaint y Dessalines abogan por la intervención extranjera para resolver sus problemas, con esa manifiesta insolvencia no podemos imputarles la responsabilidad del nuevo proyecto de ocupación a la parte dominicana de la isla. No obstante, debemos advertir este dilema no es nuevo, hace varios años se implementó la modalidad de giras de parturientes en labor de partos, trasladadas en autobuses desde Haití a  Dajabón y Santiago a desembarazarse en las maternidades de esas ciudades. Entonces no oímos la alarma de Amnistía  Internacional, el señor Antonio  Guterres, secretario general de la ONU, ni ciertos sectores criollos, denunciando que esas mujeres llegaban a nuestras maternidades sin chequeo prenatal, en plena labor de parto, muchas con necesidad de cesáreas inmediatas, todas a bordo de autobuses sin condiciones para una atención obstétrica delicada y con el beneplácito de las autoridades haitianas. En esos instantes no existían derechos humanos violados.  Ese operativo requería inversiones. ¿De dónde salían los recursos? Aunque no se ha aclarado quien patrocinaba esas giras inéditas, ya debemos tener una idea clara de quienes las auspiciaban. Es obvio que Estado haitiano se beneficia, una cesárea es un proceso quirúrgico que incluye múltiples gastos en anestesia, hilo absorbible de Catgut, hilo no absorbible, compresas, soluciones parenterales, catéteres, entre otros insumos que están muy costosos, mucho más cuando se usan en grandes cantidades, son miles de parturientas haitianas. Además personal especializado médico y paramédico que asisten a las embarazadas y el equipo de cirugía. El hilo quirúrgico y la anestesia local, también son de uso rutinario en las episiotomías en el primer y segundo parto normal. Tenemos más de 5 años con este gasto enorme en nuestro insuficiente presupuesto de salud. El Gobierno haitiano protesta porque se ahorran ese sustancial egreso en sus cuentas. Al señor  Guterres de la ONU y Amnistía Internacional, tampoco les importa un bledo este excesivo desembolso a expensa del siempre deficiente erario dominicano, consideran que somos un país rico. Señor Guterres y señores de Amnistía Internacional, seríamos ricos si las maldiciones que les hemos dirigido a ustedes por la irresponsabilidad que han demostrado, nos las reembolsaran con dinero. Con la agudización de las crisis en Haití se inventaron algo más ingenioso la invasión pacifica hasta nuestro territorio; llegando construir barrios exclusivamente de haitianos, para facilitar que la fecundación se realice aquí y producir los recién nacidos haitianos en tierras dominicanas e inscribirlos como criollos. Maniobra estratégica que atenta contra la dominicanidad sin importar el jus soli constitucional. Quienes promueven este plan dominicanicida se encargan de resolver por todos los medios posibles que esos recién nacidos sean declarados dominicanos. Inclusive tenemos hasta sentencias favoreciéndolos para sentar precedentes jurídicos, también se conocen casos de inscripciones ilegales en las oficialías del Estado civil y cédulas de identidad  falsificadas. Ya tenemos el ejemplo de algunos que usan su condición de ”dominicanos” para lanzar veneno contra los criollos. Lo cierto es que los dominicanos nunca hemos pretendido decir que el territorio haitiano nos pertenece, mientras el más sencillo ciudadano haitiano cuando es interpelado por algún miembro de la prensa, dice con mucha satisfacción que este territorio es de ellos porque así lo asigna su Constitución. Barrabasada que no merece ninguna discusión. Pero si lo amerita el peligro de haitianizar el país, bajo la inscripción de falsos dominicanos, que en un momento estratégico sino serán mayoría, estarán en disposición de disputarle a los locales sus derechos. Retrocedemos al abismo que nos colocará como el  Kosovo de América. ¿La respuesta es que nazcan más dominicanos? Las leyes del país  regulan como debe ser los derechos de paternidad, contrario a lo que ocurre en Haití con la vigencia histórica de la plaçage. Desde los tiempos de Petión y Boyer se puede unir un hombre y una mujer solo por el placer, sin responsabilidad. Este aspecto de impunidad paternal es lo que favorece la mayor fertilidad, el padre si lo considera prudente no tiene responsabilidad en la crianza de los hijos. Esto también lo aplican aquí porque viven como los chivos sin ley, sin documentos y no se puede demostrar el status cada quien. La solemnidad del hospital no puede ser violada, pero las autoridades desde hace tiempo debieron ponerse en auto ante este proyecto que corroe la nacionalidad. Los médicos han dejado muestras en nuestra historia que han ejercido el derecho al respeto a la neutralidad e integridad del hospital. Siempre debemos recordar la actitud de los médicos del

El pueblo en armas: Abril, 60 años atrás

Dedicado in memoriam a los combatientes de Abril: Carlos Pérez García (Carlitos Fal) y Eligio Blanco Peña (El Pai) En 1964 se hizo rutinario el rumor de un golpe de Estado revolucionario contra el Triunvirato golpista. No obstante, tras la semana santa en abril de 1965 no se esperaba una insurrección en el sábado siguiente, el día 24. Al mediodía la muchachada de mi barrio de Villa Francisca, específicamente antigua Félix María Ruiz (Av. México) entre Duarte y la esquina del pantalón (José Reyes y Jacinto de la Concha) nos preparábamos en el patio de la Escuela Ecuador (antigua Arzobispo Valera) para jugar beisbol en la explanada de la mencionada esquina. De repente escuchamos una algarabía, todos corrían hacia la Avenida Duarte, nuestro grupo de modo apresurado se dirigió al lugar, la noticia: Peña Gómez acababa de anunciar que un grupo de militares se había sublevado contra el golpismo para reponer el Gobierno Constitucional del profesor Juan Bosch. Al discurrir 60 años de estos acontecimientos lo escribimos serenamente y muchos no lo creerán, de inmediato miles de manifestantes se lanzaron a las calles principalmente por la Avenida Duarte hasta llegar al Conde y subir por la 30 de marzo apoyando de manera militante el llamado para respaldar a los militares insurrectos. Cualquiera podría pensar fue un escenario preparado previamente, todo transcurrió de manera espontánea, sencillamente el pueblo lo esperaba y lo deseaba. Peña Gómez se encargó de aclarar para la historia que se sorprendió, aunque conocía se produciría la sublevación, estaba pautada para otro día y reclamó le pusieran al teléfono a otro oficial para confirmar el estallido.Obreros, estudiantes y profesionales mantenían un repudio firme al Gobierno de facto, principalmente después de la masacre de los guerrilleros del Movimiento 14 de Junio a finales de 1963. Como parte de  la crisis política se produjo la cancelación de un grupo de militares y el destierro de otros como el teniente coronel Rafael Fernández Domínguez, líder de los militares que de modo clandestino organizaban el retorno a la constitucionalidad, sector conocido como el grupo Enriquillo. Fernández Domínguez fue nombrado agregado militar en España y luego en Chile. En enero de 1965 las contradicciones se agudizaron cuando los coroneles de la Policía Nacional Francisco Caamaño Deño y José de Jesús Morillo López, encabezaron una protesta contra el jefe de la policía, que tenía una designación vitalicia, además cuestionaban su papel al frente de la Compañía Cantina de la Policía C. por A., entidad imputada de irregularidades administrativas. Se logró la “renuncia” destitución del jefe policial.  El Listín Diario,  editorializó sobre la grave situación, comentando: “La concentración desmesurada y soberana de poder político, de poder económico, de privilegios de toda suerte, en las solas manos del jefe de la Policía, ha sido una de las situaciones más irritantes, amenazadoras y humillantes que ha vivido el pueblo dominicano en los últimos años”. (Listín Diario.  Santo Domingo, 14 de enero 1965). Caamaño era parte del movimiento patriótico por la vuelta a la constitucionalidad que lideraba Fernández Domínguez. A partir de entonces la tensión alcanzó niveles superiores, se esperaba un estallido en cualquier momento. Donald Reid Cabral presidente del Triunvirato (de dos miembros) en el mes de febrero asumió la Secretaria de las Fuerzas Armadas. El entonces coronel Neit Nivar Seijas, del grupo balaguerista denominado San Cristóbal, fue cancelado y deportado. El 18 de enero volvió a circular el rumor de golpe de Estado, se comentaba en los mentideros callejeros que los tanques del Cefa (próximo a la Base aérea de San Isidro) habían sido movilizados. Durante el mes de febrero se prohibieron de modo estricto todas las manifestaciones públicas, grupos de estudiantes fueron reprimidos porque intentaron llevar una ofrenda floral al Altar de la Patria. A finales de mes se informaba: En marzo se produjo la histórica huelga de los obreros del Central Romana, reprimida de manera violenta. Se llegó a utilizar aviones de guerra con vuelos rasantes para atemorizar a la población de esa localidad, que se lanzó a las calles a respaldar a los huelguistas. El 16 de marzo el Listín  Diario  volvía a comunicar  los reiterados  rumores en torno a un posible golpe de Estado. A finales de marzo estaba preparada una huelga de choferes por reivindicaciones, suspendida por la crisis. El Gobierno alegó fue contenida porque se “descubrió” era política. (Listín Diario.   16, 24 de marzo 1965). Abraham F. Lowenthal, analista norteamericano, que vivió en el país los acontecimientos de la época, planteó que la CIA en febrero y abril recibió informes de una supuesta conspiración, añadiendo: “Sin embargo, estos documentos recibieron poca atención, dada la enorme cantidad de rumores e informes sobre complots, […]. (Abraham F. Lowenthal. El desatino americano.   Editora de Santo Domingo, S. A.  Santo Domingo, 1977). En abril las inquietudes llegaron a su clímax.  De primera intención se había determinado iniciar el movimiento para la vuelta a la constitucionalidad el 26 de abril, con la salvedad que podría ser adelantado ante nuevos apresamientos; esto ocurrió  cuando el jefe de Estado Mayor del Ejército general Marcos Rivera Cuesta, recibió un listado de militares conspiradores en el campamento 16 de agosto a los que citó para el día 24 en la mañana, ordenando su apresamiento. Estos fueron Giovanny Gutiérrez, Juan María Lora Fernández, Eladio Ramírez y José Noboa Garnes, se estaba requiriendo también a Pedro Alvarez Holguín. Quien estaba ausente. Sargentos de A & C (administración y compañía) alertaron al capitán Mario Peña Taveras y al teniente coronel Hernando Ramírez, jefes del movimiento, de lo que sucedía y estos de inmediato ordenaron iniciar la acción. Los sargentos Nelson William Méndez, Pedro Lantigua Bravo y Guarionex Novas, participantes en la actividad, acotaron los históricos sucesos en el despacho del jefe del Ejército. Ellos y otros compañeros oficinistas con sus fusiles en manos junto a los oficiales comprometidos, tras desarmar y prender a oficiales adversos como Héctor García Tejada, Humberto Trifolio y Pompeyo Ruiz, procedieron a apresar al jefe del Ejército, general Marcos Rivera Cuesta. Los sargentos explicaron el general pretendió

Neiba, Barahona y la capital recordarán al médico revolucionario Luis Méndez

Precisiones Por Santiago Castro Ventura Recientemente ha agotado la jornada de la vida el combativo médico Luis Méndez, quien desarrolló un largo historial de lucha por el bienestar general de los dominicanos. Sus actividades revolucionarias contra el balaguerato se extendieron desde su pueblo natal Villa Jaragua (Neiba), en Santo Domingo y también en Barahona. En estas áreas militó primero como dirigente estudiantil y barrial, luego gremial y político.  Siempre en defensa de los más sanos intereses de la sociedad dominicana. Durante el lapso estudiantil fue dirigente del Bloque Revolucionario Universitario  Camilista (BRUC) en la Universidad Autónoma de Santo Domingo, uno de sus más carismáticos dirigentes. Participó activamente en todas las jornadas por reivindicaciones  sociales, junto a un magnífico equipo dirigencial, compartiendo esas funciones con otros estudiantes muy distinguidos, como Leonardo (Leo) Mercedes, Celedonio Jimenes, Danilo Rodríguez, Virgilio Almánzar y Julio Rosa entre otros. En su rol de médico, Luis Méndez laboró por muchos años en los hospitales Jaime Mota y Jaime Sánchez, de Barahona.  Se constituyó en la bujía inspiradora de la lucha gremial por el adecentamiento de la cobertura sanitaria y por mejores condiciones de trabajo para los médicos en toda la región Sur. Méndez uno de los más brillantes gremialista de esa zona, asumía todas las necesidades por un modelo sanitario idóneo en la región.  De manera constante se trasladaba a la dirección central del Colegio Médico en Santo Domingo, reclamando la solución de problemas urgentes gremiales o sanitarios con las autoridades de salud. En Barahona forjó un muy combativo núcleo de médicos que siempre han permanecido en la primera fila en la lucha por la mejoría de las condiciones hospitalarias en esa ciudad y en general. Méndez fue miembro fundador del famoso grupo gremial «Shanghai» que democratizó los puestos dirigenciales en el Colegio Médico Dominicano. En dos ocasiones ocupó la presidencia de la Regional Sur del Colegio Médico Dominicano, también presidió el comité provincial de Barahona. Le fue otorgado el Premio Fidel Mejía, de nuestra institución, galardón que se concede a médicos meritorios en homenaje al también inolvidable médico Mejía, eximio ortopedista, gremialista y deportista. La última ocasión que nos encontramos con Luis Méndez, ya pensionado, fue en un piquete de los médicos frente a la Dirección General de Jubilaciones y Pensiones, reclamando derechos que de modo permanente nos son negados por el Estado. Su vida ejemplar fue una constante lucha contra lo erróneo en todos los ámbitos; así llegó hasta el final de sus días. ¡Te recordaremos en tú benemérita condición de combatiente permanente por la felicidad de todos los dominicanos Luis Méndez!  

¿Por qué tras la Fundación de la República Dominicana no desembarcaron tropas francesas?

En la histórica asamblea del 26 de mayo de 1844 la población dominicana repudió el anexionismo persuadida por la movilización de Duarte y sus compañeros contra las negociaciones con los diplomáticos franceses, activa protesta que persistió hasta el mes de julio. Precisiones Por Santiago Castro Ventura Al discurrir 181 años de los acontecimientos derivados de la Fundación de la República Dominicana el 27 de Febrero de 1844, todavía nos queda la gran interrogante en torno a la abstención de desembarcar tropas francesas de la flotilla que dirigía el almirante Alfonso Des Moges durante ese lapso, y que circunnavegaban desde el puerto de Santo Domingo a la Bahía de Ocoa y en ocasiones a Puerto Príncipe, en supuesto respaldo al sector de los afrancesados que controlaba la Junta Central Gubernativa. Los franceses nunca entraron en acción. Se conoce que en atención al proyecto denominado Plan Levasseur, el 8 de marzo de 1844 la Junta Central Gubernativa emitió una sombría resolución procurando el protectorado de Francia y obsequiándole a perpetuidad la península de Samaná. Las negociaciones simulaban contar con el visto bueno de las autoridades francesas a través de su cancillería, que era gerenciada por un político muy sagaz como François Guizot. François Guizot Francia estaba bajo la égida monárquica de Luis Felipe, etapa caracterizada por la pugna entre monárquicos y republicanos. Guizot muy influyente y con muchas aspiraciones, de canciller ascendió al cargo de primer ministro hasta que triunfó la Segunda República en 1848. Estableció una política cautelosa en materia de política exterior para no suscitar contradicciones con Inglaterra, con quien su nación se disputaba el poder hegemónico. En 1843 Francia confrontaba problemas con la República de Haití que había dejado de cumplir con los abonos establecidos como indemnización por daños a las propiedades de los franceses durante la guerra de independencia de ese país. Dificultades económicas y políticas habían impedido al régimen haitiano cubrir la cuota correspondiente a ese año. El Gobierno francés envió un emisario a Haití para negociar el pago atrasado, el diplomático Adolphe Barrot tenía instrucciones ante la imposibilidad de saldar el desembolso pendiente, los haitianos debían entregar al país galo la península de Samaná como garantía para el pago. Esta posición contaba con el visto bueno de funcionarios civiles y militares franceses vinculados a este dilema. (Víctor Garrido. Política de Francia en Santo Domingo 1844-1846.   Academia Dominicana de la Historia. Santo Domingo, 1962. pp. 6-7). El señor cobrador Barrot no arribó solo a Puerto Príncipe, sino acompañado de una flotilla de barcos de guerra dirigida por el almirante Alfonso Des Moges, jefe de la estación naval de Francia en Fort-Royal de Martinica. El acompañamiento militar se realizaba en atención a la incipiente “diplomacia de las cañoneras”. Ya instalada la moratoria armada frente a Puerto Príncipe, el almirante comunicaba a Guizot que salió rumbo a Martinica el 11 de julio de 1843, dejando tres barcos de guerra para continuar presionando con su intimidante presencia, acotando: “Los haitianos habrán visto de tal suerte, al mismo tiempo, en su rada principal, tres grandes fragatas, de las cuales una a vapor y dos barcos secundarios. Semejante demostración ha de haber producido su buen efecto, […] (Jean Price-Mars. La República de Haití y la República Dominicana. diversos aspectos de un problema histórico, geográfico y etnológico. Traducción Martin Aldao y José L. Muñoz. Colección del Tercer Cincuentenario de la Independencia de Haití. Puerto Príncipe, 1953. T. II p. 95).  Las autoridades francesas a través de Guizot no estaban interesadas en una ocupación permanente de Samaná, sino hasta que los haitianos liquidaran el atraso en el pago de la deuda. El señor Barrot envió un oficio a su cancillería indagando cuál sería el procedimiento a asumir en caso de una negativa de los haitianos a satisfacer las demandas, recibiendo el 1 de octubre la siguiente respuesta: “El señor almirante De Moges dará a usted todo el apoyo moral que dependerá de él; pero se requiere una deliberación ulterior del gobierno del Rey para que pueda ir más lejos”. (Jean Price-Mars. Obra citada. p. 116). Esa nota es clave, aunque fue emitida cinco meses previos al estallido dominicano. De Moges tenía órdenes de presionar solo con apoyo moral, no estaba autorizado a ir más lejos o sea desembarcar tropas, salvo una decisión oficial desde París. Esa disposición de manera obvia se hizo extensiva ante los futuros reclamos de Pedro Santana y los afrancesados criollos, de insistir en el desembarco de tropas francesas para enfrentar a los haitianos, llamados que no lograron una respuesta directa de la jefatura francesa. No obstante, los cónsules Levasseur en Puerto Príncipe y Saint Denys en Santo Domingo, prácticamente se comprometieron con los criollos afrancesados en el sentido de pretender su país ofreciera un protectorado a la parte del Este de la isla, bajo la condición de entregarles de modo perpetuo la península de Samaná. Obviamente no tenían el poder para el desembarco militar, como previamente lo dejó entrever Guizot, aunque no desautorizó las diligencias anexionistas. Todo luce que Levasseur y Saint Denys, son quienes inducen a los afrancesados criollos a ofrecer Samaná a perpetuidad al Gobierno francés como un anzuelo, partiendo del previo interés de su cancillería al ordenar presionar a los haitianos exigiendo que si no podían costear la cuota de la deuda, lo único que aceptarían era la entrega de Samaná. El cónsul Saint Denys se hizo un abanderado de la fórmula anexionista, el 5 de febrero de 1844 se dirigía a su cancillería manifestando los dominicanos habían expresado su deseo de alianza con Colombia, España y Francia, advertía Inglaterra no les interesaba por las diferencias religiosas.  Adicionaba como albricias: “La llegada de los agentes franceses era esperada con impaciencia por doquier. Con esta presencia parecería que se recuperaba la felicidad y la fe en el porvenir del país”. […]  (Correspondencia del cónsul de Francia en Santo Domingo, 1844-1846.  Emilio Rodríguez Demorizi, edición y notas. Mu-Kien Adriana Sang, traductora. Colección Sesquicentenario de la Independencia Nacional. Santo Domingo, 1996. T. I pp. 14-15). Expresaba en su nota: “El Almirante De Moges y el

Trujillo combatido desde Ojo de Agua, en la provincia Hermanas Mirabal

Alejandro Pichardo, con su novela-testimonio Sobrevivir para contarlo, nos conduce a través de un sintético y bien proyectado recorrido en torno a la degradante “Era de Trujillo”, acentuando con objetividad los brutales procedimientos utilizados durante este nefasto régimen. Precisiones Por Santiago Castro Ventura El polifacético intelectual, médico ginecoobstetra y abogado Alejandro Pichardo ha publicado la novela histórica Sobrevivir para contarlo, Testimonio-Novela en torno al odioso ambiente trujillista rechazado en su pueblo natal de Ojo de Agua, en la provincia Hermanas Mirabal. En el desarrollo de la exposición real testimonial se intercalan emotivas narrativas imaginarias, esta combinación a modo de simbiosis literaria contribuye de modo notable a explicarnos el quebrantamiento de las libertades en aquel periodo que avasallaba al país. La novela-testimonio presenta una estructura temática con dos secuencias de relatos alternados, contribuyendo a incitar las expectativas del lector. En una secuencia la narrativa de los acontecimientos históricos generales del autoritarismo dominante y en la otra vertiente como se percibía en Ojo de Agua ese torrente de ignominia que había caído sobre los dominicanos, es una parte principalmente testimonial. Al explicar el fundamento de Sobrevivir para contarlo,   Alejandro Pichardo nos dice: “Sobrevivir para contarlo -testimonio- es un escrito ficcional de los aciagos episodios vividos por mi padre y otros habitantes de la comunidad rural denominada Ojo de Agua del municipio Salcedo, pero sin falsear un ápice de los eventos acaecidos”. La narrativa va a acompañada de diálogos, unos conjeturan expresiones a partir de las informaciones históricas como se desarrollaban las actividades a favor o en contra del ascenso de Trujillo, otros construidos en base a verdaderos relatos testimoniales. La secuencia del relato histórico general se inicia con la intervención militar norteamericana a nuestro país en 1916. El avance de los contingentes invasores por el Cibao, la resistencia de los soldados criollos en La Barranquita de Mao. Los intentos continuistas de Horacio Vásquez, la conspiración para derrocarlo urdida por Estrella Ureña que Trujillo terminó arrebatándole. Como aprovecharon la enfermedad renal de Vásquez para acelerar los planes golpistas, pese a las frustradas gestiones del vicepresidente José Dolores Alfonseca que perseguían neutralizar esa conspiración. También la ingenuidad de Vásquez que facilitó el ascenso de Trujillo al poder. Continua la narrativa con el inicio de la matanza de opositores desde Virgilio Martínez Reina, Desiderio Arias y Cipriano Bencosme. Insertando diálogos fabulados, que cotejados con la realidad de los hechos nos inducen a entender como pensaban Chapita Trujillo y sus acólitos, por ejemplo las congratulaciones que se puede imaginar manifestó para agradecer el asesinato de Virgilio Martínez Reina y su esposa embarazada: “Capitán -dijo Trujillo- dígales a los muchachos que les felicito por el buen resultado conseguido en San José de las Matas, pero en los próximos trabajos, eviten en lo posible, cualquier daño colateral”. Martínez Reina fue de los que más insistió ante el presidente Vásquez para que destituyera a Trujillo por conspirador, de ahí su horrible venganza. Entre otros aspectos de alto interés recrea los intentos de ajusticiar al tirano en Santiago durante los años 1934 y 1935. Además como este proseguía la insaciable sed de sangre patrocinando incursiones criminales en el extranjero, por ejemplo cuando trató de asesinar al líder político Angel Morales en New York. Debo señalar que Morales aunque casi desconocido en estos tiempos, fue el dominicano más odiado por Rafael Leonidas Trujillo Molina. Con la licencia literaria de los novelistas para suponer situaciones, la obra incursiona en la fase que el déspota decidió colocar presidentes títeres. Recrea el momento en que Trujillo comunicaba a Rafael -Fello- Vidal lo interesante que sería iniciar el proyecto de presidentes postizos con Mozo Peynado: “-Fello. ¿Qué te parece seleccionar al Licenciado Jacinto B. Peynado para que sea candidato presidencial a las elecciones de mayo de 1938” “-Genial. Genial -dijo Fello, aunque aplastado en su egoísmo, […] Se comentaba tras bastidores que Fello aspiraba al puesto de presidente ficticio, pero era muy peligroso manifestar ese tipo de anhelos ante el  insólito “Benefactor de la patria”. No podían quedar ausentes las tentativas de asesinar a Juancito Rodríguez, uno de los más connotados líderes opositores en el exilio. Los fallidos intentos por sonsacarlo, el autor nos presenta como reaccionaría  Trujillo con su notoria prepotencia, ante este fracaso: “Entonces Juancito no entra en na´. Ya verá. Ya verá ese mal nacido lo que le va a ocurrir por seguir metiéndose conmigo” Se discurre sobre los desaires de Chapita Trujillo a Peña Batlle. La fallida  invasión patriótica que se planificaba en Cayo Confites, Cuba. También expone los momentos de grandes tensiones con  la repatriación armada de Constanza, Maimón y Estero Hondo, colocando diálogos creados para la ocasión.  Puntualiza los marcados instintos criminales de Ramfis Trujillo contra los patriotas de la expedición del 14 de junio y los crímenes horrendos de Johnny Abbes. El develamiento del Movimiento Patriótico 14 de Junio liderado por Minerva Mirabal y Manolo Tavárez en enero de 1960.  El atentado contra el presidente venezolano Rómulo Betancourt. El horrendo asesinato de las hermanas Mirabal y por fin el esperado ajusticiamiento ocurrido el 30 de mayo de 1961. En la secuencia de los acontecimientos en Ojo de Agua durante el fatídico lapso, el autor recuerda que  Jesús María Pichardo (Lanto) su progenitor, siendo un adolescente en los inicios de la tristemente célebre “Era de Trujillo”, fue apresado por  no tener los dos golpes o sea la cédula y la palmita o carné del Partido Dominicano (luego se añadiría el golpe del Servicio militar obligatorio) sin tomar en cuenta que era menor de edad, su prisión por este “delito”. Se describe con lujo de detalles como en Ojo de Agua los opositores al régimen siguiendo una costumbre que se generalizó en el país, escuchaban de manera muy secreta las emisiones radiales nocturnas que producían los opositores a la tiranía desde La Habana, Caracas y San Juan de Puerto Rico. También cuando la guardia que generalmente patrullaba en los primeros años de la tiranía, no solo solicitaba a los transeúntes los tres golpes, sino que también debían  demostrar donde trabajaban, sino eran apresados

¿Por qué Duarte fue apresado y deportado tras la fundación de la República?

No fue apresado y deportado por inmiscuirse en sórdidos asuntos de politiquería, sino por su actitud radical de oponerse a la perniciosa contaminación contra la soberanía nacional de la recién creada República Dominicana Por Santiago Castro Ventura Juan Pablo Duarte durante muchos años fue un héroe censurado, su pensamiento político atentaba contra las plataformas de regímenes cuyas doctrinas eran incompatibles con sus ideas. En esa tónica intelectuales de la clase dominante que han ejercido la historia para distorsionarla, siempre han tratado de presentarlo como un politiquero de su misma índole. Por eso, han difundido que Duarte tras la fundación de la Republica entró en abierta disputa por la presidencia con Pedro Santana, todo con el propósito de obviar el verdadero motivo de su apresamiento y deportación. En realidad el Padre de la Patria encabezó una jornada anticolonialista contra las maquinaciones que perseguían anexar el país a Francia, empezando por un protectorado y cediéndole Samaná a perpetuidad. Alegoría de Duarte y sus compañeros desterrados cuando llegan al hotelucho Shifferhaus, en Hamburgo. Fuente: Emilio Rodríguez Demorizi. Juan Isidro Pérez el ilustre loco. Editora Montalvo. Santo Domingo (C. T.) 1944. A Duarte por su descendencia de origen española también se le pretende imputar que era antihaitiano, solo fue un combatiente anticolonialista. En determinado momento para enfrentar la férrea tiranía de Boyer, no vaciló en aliarse a liberales haitianos en el movimiento insurgente de «La Reforma». Logrado el triunfo, estos liberales con el intelectual Hérard Dusmele a la cabeza auspiciaron que el poder quedara en manos de otro generalote reaccionario, Charles Riviére Hérard, quien de inmediato inició una feroz persecución contra los revolucionarios criollos. La jefatura de La Trinitaria (Duarte, Pérez y Pina) salió al exilio para evadir la tenaz   persecución, que tenía el propósito de fusilarlos.  Ya los haitianos habían ejecutados dominicanos cuando la fallida revolución proespañola de Los Alcarrizos en 1824. En diciembre de 1843, Charles Riviére Hérard se declaró presidente vitalicio y ocurrió una de las tantas confrontaciones internas entre los haitianos. Los bandos criollos de trinitarios y afrancesados ante esta coyuntura favorable, decidieron unirse para expulsar los haitianos del territorio nacional y fundar la República Dominicana, que en esos momentos era un objetivo común para ambos grupos. En el ínterin, los afrancesados tomaron el control del movimiento como se desprende de la lectura del manifiesto del 16 de enero de 1844, en el texto el vocablo «independencia» fue eliminado, siendo reemplazado por la palabra «separación», ambas expresiones tienen contenidos ideopolíticos muy diferentes. Inclusive en la noche del glorioso 27 de febrero lo trascendental fue la fundación de la República, pero «separación» se convirtió en la consigna dominante. Adrede los afrancesados segregaron el término «independencia», porque no les convenía para sus pérfidos propósitos ulteriores.  El 8 de marzo en la fatídica reunión de la Junta Central Gubernativa, se tomó una decisión que en principio permaneció oculta para la población, se impuso la solicitud de protectorado a Francia y la entrega a perpetuidad de la península de Samaná, que era el objetivo primario del llamado Plan Levasseur o negociación con el Gobierno francés. El texto de la solicitud establecía: “El Gobierno de Santo Domingo, en recompensa, cederá a Francia a perpetuidad la península de Samaná en los límites fijados por la naturaleza, y que la hacen península. […]  (Correspondencia del cónsul de Francia en Santo Domingo, 1844-1846.  Emilio Rodríguez Demorizi, edición y notas. Mu-Kien Adriana Sang, traductora. Colección Sesquicentenario de la Independencia Nacional. Santo Domingo, 1996. T. I p. 62). El 19 de marzo los dominicanos derrotaron a los haitianos en Azua, dirigidos en el  campo de batalla  por Antonio Duvergé que era un militar de carrera. No obstante,  Pedro Santana improvisado general en jefe, ordenó que los dominicanos pese a su contundente victoria (que puso a los haitianos a poner los pies en polvorosa), también huyeran, estos rumbo a Sabana Buey en Baní. Este error táctico provocó que los haitianos abandonaran los pedregosos caminos por donde intentaban retirarse y retornaron apoderándose del abandonado poblado de Azua. Para ellos se trataba de un lugar estratégico, donde se mantuvieran tres meses reabasteciéndose sin inconvenientes por la vía marítima. Duarte regresó de su primer exilio, tenía conocimientos militares, había alcanzado el rango de furrier en la Guardia Nacional organizada por los haitianos, una especie de cabo en la nomenclatura del Ejército francés. Por su preparación militar y su principalía política fue investido con el rango de general. Existía el temor que los haitianos hicieran un rodeo desde Azua dejando a Santana y sus tropas entretenidos en Sabana Buey e intentaran asaltar la ciudad de Santo Domingo. Duarte fue enviado con tropas para que junto a Santana hostilizaran al enemigo atrincherado en Azua. En histórica reunión debajo de un árbol de guatapanál en Sabana Buey, Santana se negó rotundamente a acometer a los haitianos. Duarte el 1 de abril solicitó a la Junta Central Gubernativa le permitiera marchar sobre los adversarios con las tropas que llevó a Sabana Buey desde Santo Domingo: “Es por tercera vez que pido se me autorice para obrar solo con la división que honrándome con vuestra confianza, el 21 del pasado, pusisteis bajo mi mando para que, en todo de acuerdo con el General Santana tomara medidas de seguridad y defensa de la Patria. Hace ocho días que llegamos a Baní y en vano he solicitado del Gral. Santana que formemos un plan de campaña para atacar al enemigo, que sigue en su depravación oprimiendo un pueblo hermano que se halla a dos pasos de nosotros. La división que está bajo mi mando solo espera mis órdenes, como yo espero las vuestras, para marchar sobre el enemigo seguro de obtener un triunfo completo, pues se halla diezmado por el hambre y  la deserción”  (Rosa Duarte. Apuntes de Rosa Duarte. Archivo y versos de Juan Pablo Duarte.  E. Rodríguez Demorizi, C. Larrazábal Blanco y V. Alfau Durán, editores. Instituto Duartiano. Santo Domingo, 1870. p. 75). La junta afrancesada le negó el permiso para que atacara solo con su división a los haitianos y le

El Servicio Nacional de Salud y sus escaramuzas prefabricadas

Prefabricaron una  escaramuza o conflicto que relegara las demandas reales, empezando por ordenar los médicos que prestaban servicios en el IDSS no podían ser reajustados porque sus salarios eran algo superiores a los del Ministerio de Salud Pública, obviando que ese era un derecho adquirido. El IDSS fue una institución autónoma que tenía autoridad para fijar sus salarios y la no retroactividad jurídica favorece a su antiguo personal. Precisiones Por Santiago Castro Ventura La dirección del Servicio Nacional de Salud (SNS) con un criterio de capataz de los tiempos feudales, estima los trabajadores sanitarios son siervos de la gleba que solo deben acatar las decisiones del señor feudal. Ante las protestas que situaron al desnudo las migajas de reajuste salarial que ofrecían a los médicos, decidieron inventarse obstáculos  para otorgarle importancia a su miserable propuesta. Es decir, neutralizar los reclamos que cuestionaban la risible negociación que de 70% se disminuyó a 10%, con ese propósito crearon una crisis persiguiendo como objetivo final ratificar lo que previamente habían impuesto de manera omnímoda. Prefabricaron una  escaramuza o conflicto que relegara las demandas reales, empezando por ordenar los médicos que prestaban servicios en el IDSS no podían ser reajustados porque sus salarios eran algo superiores a los del Ministerio de Salud Pública, obviando que ese era un derecho adquirido. El IDSS fue una institución autónoma que tenía autoridad para fijar sus salarios y la no retroactividad jurídica favorece a su antiguo personal. También anunciaron que médicos de hospitales de autogestión como el de gastroenterología, no serían beneficiados con la migaja de reestructuración salarial. Y como si esto fuera poco, para continuar como patronos feudales que son e insistiendo en su campaña de descredito, imponen que se debe ponchar tarjetas en el horario de trabajo, dejando entrever que los médicos están como chivos sin ley. Obviando que en los centros de salud las labores siempre han estado regulada, las estadísticas sanitarias registran los expedientes de los pacientes que cada médico evalúa al día en consultas, emergencias, salas clínicas  y quirúrgicas. La idea de estos distinguidos señores es llevar a la opinión pública el concepto muy erróneo que los médicos son vagos. No obstante, son ellos los primeros que se atribuyen los éxitos hospitalarios en la atención médica a los pacientes, como ha ocurrido en las recientes festividades de fin de año. ¿Dónde estaban los directivos de SNS en días claves como el 24, 25, 31 de diciembre y el 1 de enero? ¿Quiénes estaban resolviendo en las emergencias, urgencias y los quirófanos? Los médicos asignados a esos servicios. En el ejercicio de la medicina no hay días festivos, si les corresponde servicios el 24, 25, 31 de diciembre, 1 de enero y demás días feriados (al suscrito cuando ejercía siempre me asignaban los 24 de diciembre),  se debe aceptar como parte del trabajo rutinario y para esto nunca ha existido la necesidad “empresarial” de ponchar tarjetas y ese tiempo extra de los servicios nunca se ha remunerado. Para verificar el cumplimiento de estas actividades están los jefes de servicios y los subdirectores, que la ley de salud los designa como jefes del personal médico. Pero su lógica es calumniar que algo queda. Ante la nueva escaramuza de las autoridades, lograron colocar en un plano secundario los reclamos por un verdadero reajuste salarial que inicialmente era de 70%, y  volvieron a  llevar el impasse al 10% que ellos planteaban originalmente, y que a partir de ese momento también negarían para obligar a una rediscusión de lo previamente acordado. Se trata de una vieja maña practicada por ciertos empleadores que detestan a sus subordinados, olvidando en este caso particular que después de concluir sus funciones volverán a ser médicos comunes y corrientes, aunque no ejerzan medicina pública. No es una migaja de un 10 o 25% que deben obtener como compensación los médicos, en justicia el porcentaje debe ser mayor. Les corresponde una de las tareas más riesgosas, como es velar por la salubridad de los ciudadanos. Para cumplir a cabalidad con esta misión  deben dedicarse a tiempo completo, no solo en los centros de salud  sino en sus horarios particulares, actualizándose, esta carrera vive en permanente renovación. ¿Cuántos errores se cometen y pasan desapercibidos en otras profesiones? Pero en el sector salud se trata de la vida valiosa de cualquier ciudadano sin importar su condición social, y por eso los yerros en esta área conforman una condición especial, incluso tienen un nombre propio o sea yatrogenias. En las sociedades que la responsabilidad profesional de asistir la salud de los ciudadanos se entiende a cabalidad, los médicos gozan de óptimos honorarios (aquí tenemos de los peores salarios en relación a los países con un constante crecimiento económico, como pregona el Banco Central nos corresponde)  de ahí que padecemos una abultada migración a esos países de médicos criollos principalmente jóvenes, como está ocurriendo con la alta presencia de médicos dominicanos en España. Añadiendo que el SNS ha recurrido al odioso expediente de rehabilitar la pasantía médica “honorífica”, o sea trabajar sin recibir remuneración, extendiéndola a los pasantes de postgrado. Reiteramos, ante las críticas por el insuficiente reajuste el SNS prefabricó una nueva crisis, para rediscutirla y se convirtiera en el inconveniente principal. Entonces como muy “sensatas autoridades” decidieron llamar de nuevo a negociar a los médicos rebeldes, y para que se observara su “sensibilidad” cedieron. ¿Qué concedieron?  Parte de las restricciones que ellos habían prefabricados sobre la marcha, luego aparecen firmando un “Acuerdo histórico”, entiéndase las migajas que antes habían anunciado, añadiéndole que el 10% que se cobraría en enero de 2026 fue adelantado al mes de julio del presente año. ¡Bravo! En definitiva se trató de una alharaca montada para justificar que los médicos solo se merecen una compensación de 10%. Aunque anuncian siempre 25%, a sabiendas que el galopante aumento del costo de la vida en poco tiempo se tragará tan tenue resarcimiento. En cuanto a los médicos pensionados, existe un acentuado concepto patológico que se han formado todos los gobiernos de excluir de sus

En torno al origen del béisbol dominicano y su popularización

Precisiones Por Santiago Castro Ventura   Pese a la notable influencia de diversos deportes en los últimos tiempos, en nuestro medio el béisbol se ha erigido desde el siglo pasado como el deporte rey, es un axioma.  Pero siempre están las interrogantes: de dónde llegó, quienes lo trajeron y cuando se popularizó?  En estas notas trataremos de abordar este tema de interés para todos nosotros los amantes de este agradable deporte. Existe un consenso que el béisbol fue introducido en 1891 por los hermanos Ignacio y Ubaldo Aloma, cubanos, auspiciados por Mr. Orr, administrador de una fábrica de cerveza. Los juegos se realizaban frente al local de la cervecería en la calle José Gabriel García.  (Gonzalo Mejía A.  El deporte dominicano y su entorno hasta 1963. Editora Búho. Santo Domingo, 2014. p. 12 ). El beisbol es un deporte de origen estadounidense, Cuba aunque era colonia española, tenía mucha influencia de Estados Unidos, quienes la ocuparon militarmente a partir de 1898. El distinguido historiador Emilio Rodríguez Demorizi, describió que el primer equipo de béisbol criollo se organizó por 1894 o 1895. Rodríguez Demorizi  recogió como parte del ambiente beisbolero: “Las primeras pelotas, forradas de cuero, eran fabricadas por los mismos peloteros y las primeras trochas o guantes las hizo Genaro Gautreau, quien había llegado recientemente de la Florida y Cuba, y era muy curioso. El campo o sitio donde se efectuaban las jugadas era un predio de terreno de la  llamada SABANA DEL ESTADO y que más tarde ocupó la antigua Fábrica de Cerveza, frente al lugar denominado  LA BOMBITA, en las afueras de la ciudad […] (Emilio Rodríguez Demorizi. Sociedades, cofradías, escuelas, gremios y otras corporaciones dominicanas.  Academia Dominicana de la Historia.  Santo Domingo, 1975. pp. 225-226). La Sabana del Estado, que también se le llamó del Rey, era  Ciudad Nueva. Se jugaba prácticamente en el Malecón.  El estadio más famoso fue el Gimnasio Escolar en la calle José Gabriel García, entre la Pina y la Cambronal frente al Malecón.  Tirso Valdez, quien fue uno de nuestros principales periodistas deportivos, recordaba también el estadio de La Primavera, hacia el oeste de la ciudad. (Tirso A, Valdez, hijo.  Notas acerca del béisbol dominicano del pasado y del presente.  Editora del Caribe, C. por A. Santo Domingo (C. T.) 1958. P. 13).      Lo cierto es la llegada del béisbol aunque no fue tan trascendente el juego, poco a poco se fue propagando. Tras el ajusticiamiento de Lilís persistía la grave crisis monetaria, por los empréstitos no saldados con empresas foráneas y la ausencia de una moneda sólida. estos fenómenos vinculados a los problemas internos, asumieron la principalía política, económica  y social en el país. La presión era devastadora, la compañía Improvement, de Estados Unidos,  pretendía erigirse en árbitro económico, mientras los gobiernos de Francia (reclamaba una indemnización) y el de Bélgica que respaldaba a los tenedores de bonos europeos, presionaban al régimen de Juan Isidro Jimenes. Los Estados Unidos dirigido por Teodoro Roosevelt, había adquirido los derechos para levantar el Canal de Panamá. Decidieron incursionar en el Caribe, para demostrar su hegemonía en el área. Esto se complicó con la presencia a modo de presión de los barcos de guerra europeos y de Estados Unidos, que con frecuencia pretendían imponer al deteriorado Estado criollo la diplomacia de las cañoneras. El Gobierno terminó fraccionándose, y surgió aciago el ciclo de los gallos, los bolos de Juan Isidro Jimenes, los rabuses de Horacio Vásquez y los que la población denominó  colituertos o seguidores de Lilís, dirigidos por Alejandrito Woss y Gil. Todo un periodo convulso, caracterizado por sangrientas guerras civiles, la que derrocó a Jimenes en 1902, la muy sangrienta de abril-mayo 1903 que destutanó a Horacio, la unionista de noviembre 1903 que destronó a Alejandrito Woss y Gil, el ascenso de Ramón Cáceres en 1906 instaurando el terror de Estado con la famosa Guardia Republicana o Guardia de Mon, la guerra de los Quiquises en 1912 contra Eladio y Alfredo Victoria, las insurrecciones de Desiderio Arias, en la línea, y la Guerra del Ferrocarril contra Bordas Valdez. Un verdadero lapso aciago, el país no solo perdió mucha sangre valiosa, sino que salió aturdido con la imposición de la Convención Dominico-Americana de 1907, que fue usada como argumento “legal” para la invasión de los Estados Unidos en 1916. En el desarrollo de estas dificultades el juego de béisbol aumentó su popularidad.  Se hizo común la presencia de embarcaciones de guerra de los Estados Unidos que en principio llegaban a “vacacionar”, y en ocasiones descendían de los barcos equipos de béisbol que incluso jugaban con los nativos. En 1907 fue creado el Licey, el más antiguo de los equipos del béisbol profesional. Pero el mayor auge se retoma a partir de 1912, con la creación de los equipos de: San Carlos, Club Fe (también de San Carlos), San Cristóbal, Team Blanco,  Team Yaqué de y Restauración, de Santiago; Guante, Nuevo Club, La Bandera, Manelik, Las Maletas, Yuma, Yuma, Ideal Base Ball. Casino Base.Ball Club, Bas-Ball Team, Esparta, Club Reo, Magara, Los Radicales. (Emilio Rodríguez Demorizi. obra citada pp. 226-231). No solo se popularizaba el béisbol en la Capital, sino que empezaba a extenderse a ciudades tan importantes como Santiago. Dado el control de los Estados Unidos de las finanzas criollas y su alto interés por dirigir  los asuntos políticos y ante el estallido  en 1913 de la famosa Guerra del Ferrocarril, de acuerdo a la versión de Sumner Welles (que luego sería alto funcionario del Gobierno de ocupación) en su libro sobre la historia vernácula, el ministro norteamericano o embajador James M. Sullivan, mientras trataba de mediar para que finalizara la contienda, en comunicación al secretario de Estado, William J. Briayn, le: […] recomendó al Secretario Bryan que tomara en serio el  hecho de que el juego de base-ball se estaba popularizando en la República Dominicana, y que no dejara de darle importancia a este fenómeno puesto que, sin duda alguna podría “ser un medio para sustituir la excitación de las revoluciones”. (Sumner Welles. La Viña de Naboth.  Editora Taller.  Segunda