Presidente Abinader recibe al canciller ruso Serguéi Lavrov en el Palacio Nacional

El presidente Luis Abinader recibió este miércoles en el Palacio Nacional al ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, quien llegó anoche al país como parte de las gestiones que se llevan a cabo para abrir la embajada de su país en República Dominicana. Por Angel F. Guzmán Santo Domingo, 30 de abril de 2025 — El presidente de la República Dominicana, Luis Abinader, recibió este miércoles en el Palacio Nacional al ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, en una visita histórica que marca el 80 aniversario de las relaciones diplomáticas entre ambos países. Durante aproximadamente 35 minutos, ambos funcionarios dialogaron sobre la trayectoria de vínculos bilaterales y la importancia de fortalecer la cooperación entre República Dominicana y Rusia. Según informó la Dirección de Prensa del Presidente, esta es la primera vez que un canciller ruso visita el país, lo que resalta el momento especial que atraviesan las relaciones entre ambas naciones. La llegada de Lavrov, que arribó anoche al país, forma parte de las gestiones para la apertura de la embajada rusa en Santo Domingo, un paso que busca profundizar los lazos diplomáticos y ampliar las vías de colaboración. Reunión con el canciller Roberto Álvarez Antes del encuentro con el presidente Abinader, Serguéi Lavrov sostuvo una reunión con el canciller dominicano, Roberto Álvarez. En una breve comparecencia ante la prensa, sin espacio para preguntas, ambos diplomáticos calificaron el encuentro como “fructífero” y “muy productivo”. Durante la conversación, abordaron temas relevantes como la reforma de Naciones Unidas y las tendencias en el contexto de un orden mundial multipolar. Lavrov destacó la discusión sobre cómo se desarrollan las negociaciones y los desafíos que enfrenta el multilateralismo en la política global actual. Por su parte, el canciller Álvarez resaltó la importancia del multilateralismo en tiempos complejos y reafirmó el compromiso del Gobierno dominicano con la paz y la seguridad internacionales. “Dialogamos sobre la compleja política actual, el futuro del multilateralismo, más necesario que nunca, y los retos comunes que enfrenta la humanidad”, afirmó Álvarez. Un paso hacia la profundización de relaciones bilaterales La visita del canciller Lavrov se enmarca en un contexto especial, ya que este año se celebra el 80 aniversario del establecimiento de relaciones diplomáticas entre República Dominicana y Rusia, un vínculo que busca expandirse en áreas como la política, la economía y la cooperación cultural. La apertura de la embajada rusa en Santo Domingo será un hecho trascendental que permitirá una mayor interacción oficial y la promoción de intereses comunes en la región. La visita de Serguéi Lavrov a la República Dominicana representa un nuevo capítulo en la historia diplomática entre ambos países, con la promesa de fortalecer el diálogo y la colaboración en un mundo cada vez más interconectado y complejo. Para más noticias internacionales y cobertura exclusiva, continúe con Servicios umbral.local/
Canciller ruso Serguéi Lavrov se reunirá con su homólogo y dará apertura a embajada Rusa en RD

RD-RUSIA Por Julio Guzmán Acosta Santo Domingo. — El ministro de Asuntos Exteriores de la Federación de Rusia, Serguéi Lavrov, arribó ayer martes a la República Dominicana en una visita oficial que marca el inicio de una nueva etapa en las relaciones bilaterales entre ambos países. La llegada del canciller ruso se produce en el marco de la apertura de la primera embajada rusa en Santo Domingo, un hito que refuerza el interés de Moscú por fortalecer su presencia en el Caribe. El Ministerio de Relaciones Exteriores dominicano (Mirex) confirmó mediante un comunicado de prensa que Lavrov sostendrá una reunión de trabajo con su homólogo local, el canciller Roberto Álvarez, el miércoles 30 de abril en la sede del Ministerio. Posteriormente, Lavrov será recibido por el presidente de la República, Luis Abinader, en el Palacio Nacional, en un encuentro que apunta a consolidar y ampliar los lazos políticos y económicos entre ambos países. Contexto diplomático y agenda La visita oficial de Lavrov sucede tras su participación en la cumbre ministerial de los BRICS —formado por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica— celebrada los días 28 y 29 de abril en Brasil. La apertura de la embajada rusa en Santo Domingo representa un paso estratégico para Moscú, que busca afianzar su presencia en la región caribeña y dinamizar vínculos tradicionales que, si bien han sido cordiales, hasta ahora se mantenían en un segundo plano. El establecimiento de una misión diplomática permanente en la capital dominicana permitirá un diálogo más fluido y la exploración de nuevas áreas de cooperación en sectores diversos como el comercio, la inversión, la cultura y el turismo. En un escenario internacional cada vez más complejo, esta diversificación de relaciones ofrece a la República Dominicana nuevas oportunidades en el ámbito global. Relaciones históricas y la importancia del turismo Aunque las relaciones diplomáticas entre Rusia y República Dominicana datan de hace más de 80 años, la interacción directa y la cooperación concreta han sido limitadas. La República Dominicana abrió su embajada en Moscú en 2006, mientras que Rusia mantenía hasta ahora representación concurrente desde su embajada en Venezuela. Uno de los sectores más impactados por esta relación bilateral ha sido el turismo. Antes del conflicto en Ucrania y las sanciones internacionales que siguieron, Rusia figuraba entre los cinco principales países emisores de turistas hacia República Dominicana. En particular, destinos como Punta Cana y La Romana recibían un flujo importante de visitantes rusos, contribuyendo significativamente a la economía local. Sin embargo, desde el inicio de la guerra en Ucrania, las restricciones aéreas y las sanciones provocaron una caída significativa en la llegada de turistas rusos. Perspectivas futuras La visita de Serguéi Lavrov y la apertura de la embajada rusa abren una nueva etapa en la relación entre ambos países, con expectativas de fortalecer la cooperación política, económica y cultural. El encuentro con el presidente Luis Abinader simboliza la voluntad de ambas naciones de avanzar hacia un vínculo más estrecho en un contexto internacional marcado por la búsqueda de equilibrios entre las grandes potencias. Asimismo, no se descarta que temas regionales de interés común, como la situación en Haití y otros asuntos de seguridad y desarrollo en el Caribe, formen parte de las conversaciones durante la visita. Con esta histórica visita, República Dominicana refuerza su posición como un actor relevante en la geopolítica regional, al tiempo que Rusia amplía su influencia en el hemisferio occidental, consolidando un puente diplomático que promete beneficios mutuos en los años venideros. Para más información y cobertura especial, siga con Servicios umbral.local/
El canciller ruso Serguéi Lavrov llega a República Dominicana en histórica visita

RD-Rusia Por Servicios umbral.local/ El ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, arribó a la República Dominicana la noche de este martes, minutos después de las 10:00 p.m. hora local, en lo que constituye la primera visita oficial de un jefe de la diplomacia rusa al país. Lavrov llegó procedente de la reunión de cancilleres de los países BRICS en Río de Janeiro, Brasil, que concluyó este mismo martes. El vuelo que lo transportó exhibía los colores de la bandera rusa y llevaba inscrita, en escritura cirílica, la palabra “Rusia”. Aunque su llegada sufrió un retraso cercano a las tres horas, el arribo fue recibido con solemnidad en el Aeropuerto Internacional de las Américas. En la terminal aérea, Lavrov fue recibido por el viceministro dominicano de política exterior bilateral, Francisco Caraballo, y el embajador dominicano en Rusia, Alejandro Arias Zarzuela. También estuvo presente Alexey Seredin, quien el pasado 14 de abril entregó sus cartas credenciales al canciller dominicano Roberto Álvarez como primer jefe de misión diplomática residente de Rusia en Santo Domingo, en el marco de la apertura oficial de la Embajada rusa en la República Dominicana. Para este miércoles, Lavrov tiene programada una reunión de trabajo con el canciller Roberto Álvarez en la sede del Ministerio de Relaciones Exteriores. Hasta el momento, la Cancillería dominicana no ha confirmado si los funcionarios ofrecerán declaraciones públicas tras el encuentro. Asimismo, según informó la institución oficial la semana pasada, Lavrov realizará una visita de cortesía al presidente Luis Abinader en el Palacio Nacional, consolidando así los lazos diplomáticos en un momento histórico para ambos países. Agenda y temas clave La agenda oficial de la visita, según el Ministerio ruso de Exteriores, contempla temas de cooperación bilateral, incluyendo diálogo político y el fortalecimiento de vínculos comerciales, económicos y de inversión. También se espera la promoción del turismo, la cultura, asuntos humanitarios y el análisis de acontecimientos mundiales y regionales, aunque sin mayores detalles específicos. Expertos internacionales han señalado que la situación en Haití podría ser un tema de interés en las conversaciones, dado que Rusia es uno de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, con el derecho de veto, junto con China, Francia, Reino Unido y Estados Unidos. La estabilidad en la región caribeña es un asunto prioritario para la comunidad internacional, y la influencia rusa podría ser un factor en la búsqueda de soluciones. Contexto turístico y económico Hasta antes del conflicto bélico en Ucrania, la República Dominicana recibía un flujo significativo de turistas rusos, especialmente en destinos como Punta Cana. Datos del Banco Central muestran que en 2021 más de 180,000 visitantes procedentes de Rusia visitaron el país, cifra que se redujo aproximadamente en un 38 % ese mismo año debido a las restricciones aéreas derivadas de la guerra. La apertura de la embajada rusa en Santo Domingo y la visita de Lavrov reflejan un renovado interés de Rusia en fortalecer su presencia y relaciones en América Latina y el Caribe, en un momento de complejos escenarios internacionales. Para más detalles y cobertura sobre la visita, siga con Servicios umbral.local/
Siria bajo la incertidumbre y el temor a la guerra

I. Introducción Siria, otrora cuna de civilizaciones milenarias, hoy yace fracturada por una guerra que ha redefinido el equilibrio de poder en el Medio Oriente y desafiado a la comunidad internacional. Desde 2011, el país ha sido escenario de una guerra civil devastadora con implicaciones globales. La caída del régimen de Bashar al-Asad en diciembre de 2024 abrió un nuevo capítulo, aunque la incertidumbre persiste sobre el futuro político, humanitario y económico de la nación. II. Breve historia Siria, cuna de antiguas civilizaciones, obtuvo su independencia de Francia en 1946, luego de más de 23 años del mandato o dominio. Tras su independencia, el país experimentó una serie de golpes de Estado, incluyendo el derrocamiento del gobierno democrático en 1949, que sentó las bases para décadas de inestabilidad política. En 1971, Hafez al-Asad instauró un régimen con mano de hierro, que su hijo Bashar al-Asad heredó en el 2000, manteniendo un sistema represivo que finalmente encontró su límite durante la Primavera Árabe (BBC, 2021). III. Orígenes del conflicto armado Las protestas de 2011, inspiradas en movimientos populares en Egipto y Túnez, comenzaron como manifestaciones pacíficas contra la corrupción y el autoritarismo. Sin embargo, la respuesta brutal del régimen convirtió estas manifestaciones en un conflicto armado. Según Amnistía Internacional, en los primeros meses de las protestas, más de 1,000 civiles fueron asesinados por las fuerzas de seguridad del régimen (Amnistía Internacional, 2012). La violencia estatal y la emergencia de grupos insurgentes transformaron a Siria en un campo de batalla. IV. Papel del régimen de Bashar al-Asad Bashar al-Asad utilizó tácticas represivas para mantenerse en el poder, incluyendo el uso de armas químicas, asedios prolongados y estrategias de división sectaria. Un ejemplo emblemático fue el ataque con sarín en Ghouta en 2013, que causó la muerte de cientos de civiles (ONU, 2013). Su discurso se justificaba en la lucha contra el terrorismo, lo que le permitió consolidar alianzas con actores regionales y extranjeros pese a la creciente condena internacional. V. Estallido de la Guerra Civil en 2012 El conflicto se intensificó en 2012, cuando facciones disidentes se reorganizaron y el Ejército Sirio Libre emergió como principal representante de la oposición. La fragmentación interna, sumada a la aparición de grupos radicales como Al-Nusra y posteriormente el Estado Islámico (ISIS), complicó cualquier intento de una solución negociada. La intervención de potencias extranjeras, como Rusia e Irán, exacerbó la violencia y prolongó el conflicto (International Crisis Group, 2015). VI. Grupos armados internos y externos El escenario bélico se diversificó rápidamente: Internos: Se alzaron el ejército leal al régimen, grupos rebeldes heterogéneos, milicias locales, ISIS y fuerzas kurdas. Externos: Actores como Hezbollah, fuerzas iraníes, mercenarios rusos y la intervención militar de Turquía, EE. UU. y otros, con roles que oscilaron entre apoyo directo y bombardeos estratégicos. Turquía buscó contener a las fuerzas kurdas, mientras que Irán y Rusia priorizaron mantener a Bashar al-Asad en el poder para proteger sus intereses estratégicos en la región (Reuters, 2020). VII. Importancia geopolítica Siria posee una ubicación estratégica, limitando con Turquía, Irak, Israel y el Mediterráneo. Su posición es crucial para el tránsito de energéticos y para mantener el equilibrio de poder en una región plagada de tensiones históricas y rivalidades actuales. Un ejemplo es el gasoducto propuesto entre Irán e Irak que pasaría por Siria, lo que explica el interés de potencias como Rusia e Irán (The Guardian, 2017). VIII. Papel de las superpotencias Las grandes potencias han intervenido con estrategias divergentes: – EE. UU. apoyó a facciones rebeldes moderadas y combatió a ISIS, justificando sus acciones en la lucha contra el terrorismo. – Rusia Respaldó de manera decisiva al régimen con operaciones aéreas y apoyo logístico, consolidando su influencia en el Mediterráneo. – Irán Se aseguró un aliado en Damasco, utilizando su red de milicias y asesoría militar para mantener su corredor de influencia. – La Unión Europea Se enfocó en la diplomacia y la asistencia humanitaria, imponiendo sanciones económicas. China – Se ha mantenido discreta pero estratégica, apoyando diplomáticamente a Bashar al-Asad en el Consejo de Seguridad y mostrando interés en la reconstrucción post-conflicto mediante inversiones que podrían beneficiar su expansión en la región (Foreign Affairs, 2023). IX. Aspecto humanitario El costo humano ha sido devastador: – Se estima que han muerto más de 500,000 personas (Syrian Observatory for Human Rights, 2024). – Más de 13 millones de sirios han quedado desplazados, muchos de los cuales buscan refugio en países vecinos y en Europa (ACNUR, 2024). – La destrucción de infraestructuras esenciales ha generado una crisis en salud, educación y servicios básicos, mientras el uso de armas químicas y bombardeos indiscriminados exacerban el sufrimiento civil. X. Impacto en la economía La guerra ha dejado a Siria con una economía en ruinas. El PIB se desplomó en un 60% desde 2011, y la infraestructura fue arrasada, con daños que se estiman en más de 400,000 millones de dólares (Banco Mundial, 2024). La reconstrucción se vislumbra como un proceso complejo y costoso, en el que actores como China y Rusia han mostrado interés, aunque el financiamiento y la coordinación internacional siguen siendo desafíos significativos. XI. Gastos militares El conflicto implicó inversiones militares colosales: – Rusia Destinó más de 4,000 millones de dólares anuales a su intervención (SIPRI, 2023). EE. UU Invirtió aproximadamente 15,000 millones de dólares en operaciones militares, principalmente en la lucha contra ISIS y el apoyo a facciones rebeldes (Department of Defense, 2023). Irán y aliados Como Hezbollah asignaron recursos sustanciales para sostener la lucha. Para Siria, el esfuerzo bélico se tradujo en una dependencia cada vez mayor de préstamos y apoyos externos, agravando una crisis económica preexistente. XII. Caída del régimen de Bashar al-Asad (diciembre 2024) La presión acumulada de años de conflicto, sanciones internacionales y desgaste militar culminó en la caída del régimen en diciembre de 2024. Factores determinantes incluyeron: – El fortalecimiento de la oposición armada y el desmoronamiento de la unidad interna. – La retirada gradual o debilitamiento del apoyo de aliados tradicionales, como Irán y Rusia, en un contexto de reorientación
El rearme es la nueva austeridad: una receta peligrosa para Europa y el mundo

Por Guzmán Acosta Hace una década y media, el mundo occidental se vio sacudido por una crisis financiera sin precedentes. Los bancos, que habían jugado con los ahorros de las familias y los países en un casino global, colapsaron, y la respuesta de las élites políticas y económicas fue imponer la llamada \»austeridad\». Esta política, disfrazada de necesidad técnica, no fue más que un mecanismo para transferir riqueza de los de abajo hacia los de arriba, mientras millones de personas sufrían las consecuencias de recortes sociales, desempleo masivo y un deterioro generalizado de las condiciones de vida. Hoy, en un contexto global radicalmente distinto, Europa y el mundo enfrentan una nueva consigna sistémica: el rearme. De la austeridad al rearme: la misma lógica, distintos actores La austeridad de hace quince años fue vendida como la única solución posible. Los medios de comunicación, los \»expertos\» y los políticos nos repetían una y otra vez que no había alternativa. \»Es por vuestro propio bien\», decían. \»Es lo que tenemos que hacer si queremos seguir formando parte del club europeo.\» Sin embargo, hoy sabemos que aquella receta no solo fue un fracaso económico, sino también un acto de violencia contra las clases trabajadoras. La crisis que provocó duró una década, y sus efectos aún se sienten en muchas partes del mundo. Hoy, el escenario global ha cambiado drásticamente. China y los países BRICS desafían la hegemonía económica de Estados Unidos y la Unión Europea. La producción industrial, la innovación tecnológica y las cadenas de suministro se desplazan hacia el Este, mientras Occidente pierde su capacidad de dominar el mundo a través del expolio colonial y la supremacía tecnológica. A esto se suman desafíos como la emergencia climática y la bancarrota moral de las potencias occidentales, que han decidido apoyar uno de los peores genocidios del siglo XXI en la Franja de Gaza. En este contexto turbulento, la nueva consigna sistémica es el rearme. Liderada por figuras como Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, esta política ha sido abrazada por la mayoría de los gobiernos europeos, incluido el de España. La narrativa es clara: Rusia, a pesar de su evidente debilidad militar demostrada en Ucrania, representa una amenaza existencial para Europa. Según esta lógica, es necesario aumentar de forma exponencial el gasto en armamento para garantizar la seguridad del continente. El rearme: una solución falsa para problemas reales La retórica del rearme es tan engañosa como lo fue la de la austeridad. Aunque Rusia ha demostrado ser incapaz de conquistar incluso una fracción del territorio ucraniano, los medios y los políticos insisten en que Moscú podría atacar cualquier punto de Europa. Esta narrativa, repetida como un mantra, busca justificar un aumento masivo del gasto militar, incluso a costa de recortes en áreas esenciales como la sanidad, la educación y la vivienda. En España, el presidente Pedro Sánchez intenta vender la idea de que es posible aumentar el gasto militar en 11.000 millones de euros sin afectar otras partidas presupuestarias. Sin embargo, esta afirmación es, como mínimo, cuestionable. Para financiar este gasto, las opciones son limitadas: aumentar la deuda pública, subir impuestos o recortar servicios sociales. Ninguna de estas alternativas es deseable, y todas tendrán un impacto negativo en la calidad de vida de la ciudadanía. La pregunta que debemos hacernos es clara: si el gobierno español puede conseguir 11.000 millones de euros adicionales, ¿por qué no invertirlos en mejorar la sanidad pública, garantizar un ingreso mínimo vital o asegurar el acceso a una vivienda digna? ¿Por qué priorizar la industria de la guerra sobre las necesidades básicas de la población? El peligro de repetir los errores del pasado La imposición del rearme sigue la misma lógica que la austeridad: garantizar los beneficios de las oligarquías a costa del sufrimiento de los pueblos. Del mismo modo que la austeridad fue una forma de violencia económica, el rearme es una forma de violencia militarizada que desvía recursos esenciales hacia una carrera armamentística innecesaria y peligrosa. En España, como en el resto de Europa, la ciudadanía debe estar alerta. No podemos permitir que se repitan los errores del pasado. La lucha contra la austeridad nos enseñó que la movilización social es fundamental para resistir las políticas que nos perjudican. El 15M y las protestas masivas que siguieron demostraron que, cuando la gente se une, puede desafiar incluso a los gobiernos más poderosos. Hoy, frente al rearme, no nos queda otra opción que volver a las calles. Debemos exigir que los recursos públicos se destinen a mejorar la vida de las personas, no a financiar una industria de la muerte. Debemos rechazar la narrativa del miedo y recordar que la verdadera seguridad no se construye con armas, sino con justicia social, igualdad y solidaridad. Conclusión: un llamado a la acción El rearme no es la solución a los problemas de Europa y el mundo. Es, como la austeridad, una receta diseñada para beneficiar a unos pocos a costa de muchos. Frente a esta política, debemos organizarnos, movilizarnos y exigir un cambio de rumbo. La historia nos ha enseñado que, cuando la gente se une, puede lograr lo imposible. Hoy, más que nunca, es el momento de levantarnos y decir: ¡No al rearme! ¡Sí a la justicia social!
La guerra en Ucrania: intereses económicos y geopolíticos detrás del conflicto
La guerra en Ucrania, que ha cobrado miles de vidas y desplazado a millones de personas, no es simplemente un conflicto entre dos naciones vecinas. Es un enfrentamiento que ha sido alimentado por intereses económicos y geopolíticos de potencias globales, y cuyas raíces se hunden en décadas de tensiones entre Occidente y Rusia. Las recientes iniciativas de la nueva administración de Donald Trump para poner fin al conflicto han dejado en evidencia que el apoyo de la Unión Europea, Estados Unidos, Reino Unido e Israel a Ucrania no está motivado por un altruismo democrático, sino por la defensa de sus propios intereses económicos y el deseo de explotar los vastos recursos naturales del país eslavo. Desde el inicio de la invasión rusa en febrero de 2022, Occidente ha presentado la guerra como una lucha entre la democracia ucraniana y el autoritarismo ruso. Sin embargo, esta narrativa simplista oculta una realidad mucho más compleja. La expansión de la OTAN hacia el este, con la inclusión de países que antes formaban parte de la esfera de influencia soviética, ha sido interpretada por Moscú como una amenaza directa a su seguridad nacional. Rusia ha utilizado esta expansión como pretexto para justificar su invasión, pero también es evidente que Moscú busca aprovechar el conflicto para apoderarse de territorios estratégicos en Ucrania, como Crimea y la región del Donbás. Por su parte, Occidente ha instrumentalizado a Ucrania como un peón en su juego geopolítico contra Rusia. La Unión Europea y Estados Unidos han invertido miles de millones de dólares en ayuda militar y económica a Kiev, no para defender la democracia ucraniana, sino para debilitar a Rusia y asegurar el acceso a los ricos recursos naturales de Ucrania, que incluyen tierras raras, reservas de gas y minerales estratégicos. Ucrania, conocida como el \»granero de Europa\», es un botín demasiado jugoso para ignorar en un mundo cada vez más competitivo por los recursos naturales. La nueva administración de Donald Trump ha intentado mediar en el conflicto, proponiendo iniciativas para poner fin a la guerra. Sin embargo, estas propuestas han revelado las verdaderas intenciones de las potencias occidentales. En lugar de buscar una solución pacífica que respete la soberanía de Ucrania, Estados Unidos y sus aliados han priorizado la protección de sus intereses económicos y estratégicos en la región. La guerra no es, por tanto, una lucha por la democracia, sino una competencia por el control de los recursos y la influencia en Europa del Este. Rusia, por su parte, tampoco es un actor inocente en este conflicto. Moscú no solo busca defenderse del cerco de la OTAN, sino que también pretende expandir su influencia en Ucrania y asegurar su acceso al Mar Negro y a los recursos energéticos de la región. La anexión de Crimea en 2014 y el apoyo a los separatistas en el Donbás son claros ejemplos de esta estrategia expansionista. En este contexto, Ucrania se ha convertido en un campo de batalla donde las grandes potencias luchan por sacar el mejor pedazo del pastel. La población ucraniana, atrapada en medio de este conflicto, es la que más sufre. Miles de civiles han muerto, ciudades enteras han sido destruidas y millones han tenido que abandonar sus hogares. Mientras tanto, las élites políticas y económicas de ambos bandos se benefician de la guerra, ya sea a través de contratos militares, la explotación de recursos o el fortalecimiento de su influencia geopolítica. Es hora de que la comunidad internacional reconozca que la guerra en Ucrania no es un conflicto entre el bien y el mal, sino una lucha por intereses económicos y geopolíticos. Para poner fin a esta tragedia, es necesario que todas las partes involucradas dejen de lado sus ambiciones y prioricen el bienestar de la población ucraniana. La paz no se logrará mediante la imposición de una victoria militar, sino a través del diálogo y la negociación. Ucrania merece un futuro en el que no sea un peón en el juego de las grandes potencias, sino un país soberano y próspero. Para ello, es fundamental que las iniciativas de paz no estén motivadas por intereses ocultos, sino por un genuino compromiso con la estabilidad y la justicia en la región. Solo entonces podremos poner fin a esta guerra y evitar que conflictos similares se repitan en el futuro. Pero sería ingenuo pensar que los halcones de la guerra buscarán una paz al margen de recuperar la \»inversión\» que han hecho, disfrazada de ayuda militar a Ucracia, ellos llegarán a un acuerdo que les garantice recuperar todo lo aportado, bien asumiento la reconstrucción por medio de sus empresas transnacionales o quedándose con los recurnos naturales de Ucrania, que ha aportado los miles de muertos, los heridos y la destruccion de todo el país, que tardará años en recuperar la normalidad, si es que alguna vez lo consiguen.
No debe haber confusión Ni Trump, ni Zelenski, ni Putin

Por Manuel Salazar Lo primero es dejar sentado que la OTAN y la condición de títere de Zelenski y la oligarquía de Ucrania, dieron los motivos a Putin para la invasión militar. Desde el 2014 la OTAN inició un proceso para cercar militarmente a Rusia y esta tuvo que responder. Putin respondió a la amenaza que constituye la presencia de la OTAN tan cerca de sus fronteras. Intervino militarmente el territorio de un país, y un hecho como ese jamás ha sido apoyado por Izquierda alguna en tiempo y región algunos.. En absoluto. Cualquiera que sean las razones que se invoquen, es inadmisible la intervención militar de un país a otro. Apoyarla sería \»afilar cuchillo para la propia garganta\». Porque cuando se vuelva contra el propio país, cosa posible en tiempos de la hegemonía del imperialismo, entonces no habrá moral para rechazarla. Los dominicanos que hemos sido víctima de dos intervenciones yanquis, no podemos admitir algo así. El PCD dio una muestra de responsabilidad histórica cuando en 1968 rechazó la invasión de la URSS a Checoslovaquia. Y lo hizo en un documento público memorable, por la posición política y la corrección literaria.. Esa intervención fue rechazada aún y cuando se hizo en nombre del socialismo.. No. Definitivamente no. La intervención militar de un país a otro no es aceptable. Mejor dicho: debe ser rechazada.. Hoy, Ucrania, dirigida por Zelenski y una oligarquía lacaya, con ADN fascistoide, es el centro de un propósito imperialista. Trump dice querer terminar la guerra, pero quiere que el imperialismo yanqui controle los recursos minerales de ese país.. Y Zelenski no lo objeta, porque es la expresión de la oligarquía pro occidente. Pide garantías militares por parte de los Estados Unidos. Estados Unidos- Trump no le da ninguna garantía militar, porque quiere una alianza con Rusia- Putin, pensando en contener a China que es su verdadero blanco. Ucrania es una frontera principal en Eurasia. Y esta región siempre ha sido clave en la geopolítica, y ahora lo es más, cuando se está dando un reordenamiento de fuerzas mundiales, la hegemonía nortemericana y de occidente pierde fuerza, y se fortalece Oriente con China a la cabeza. Poner distancia entre Rusia y China ha sido estrategia norteamericana desde Nixon y Kissinger, y ahora es más apremiante. No debe haber confusión. Putin es expresión de una oligarquía ultranacionalista, y es desde esa pertenencia que hace oposición a la OTAN, lo que a revolucionarios dominicanos nos resulta simpático, porque es un enfrentamiento al imperialismo yanqui, nuestro principal enemigo externo. Zelenski, es la expresión de la oligarquía ucraniana, de ADN fascistoide, alcahuete del capital de occidente. Trump es la cara fascista de la burguesía y el imperialismo yanqui, en tiempos en que se desmorona su hegemonía. Se hace el loco, pero no es loco. Y así, frente al conflicto en Ucrania, el reclamo muy simple debe y tiene que ser: no a la OTAN, si a la paz, no a la guerra. Los trabajadores y pueblos son víctimas de esa guerra, y no pueden tomar partido por ninguno de los bandos.
El líder del PCT dice que no debe haber confusión ni Trump, ni Zelenski, ni Putin

Por Julio Guzmán Acosta En un artículo reciente publicado en nuestro portal digital umbral.local/, Manuel Salazar, secretario general del Partido Comunista del Trabajo (PCT) de la República Dominicana, expresó una firme y contundente oposición a las intervenciones militares entre naciones. El líder político afirmó de manera categórica que \»no hay intervención militar buena\» y sostuvo que no existe ninguna razón que pueda justificar que un país intervenga militarmente en otro. Salazar, quien dirige una organización con una larga trayectoria en la defensa de la soberanía y la autodeterminación de los pueblos, argumentó que las intervenciones militares no solo no resuelven los conflictos, sino que, por el contrario, tienden a agravar las crisis y a generar consecuencias devastadoras para las poblaciones afectadas. \»La historia ha demostrado una y otra vez que las intervenciones armadas solo dejan a su paso destrucción, caos y sufrimiento humano\», señaló el dirigente. Sus puntualizaciones se enmarcan en un contexto internacional marcado por crecientes tensiones geopolíticas y debates sobre la injerencia de potencias en los asuntos internos de otros Estados. En este sentido, Salazar hizo un llamado a la comunidad internacional para rechazar la militarización y optar por soluciones pacíficas y diplomáticas a los conflictos. \»El diálogo y la negociación deben ser las herramientas fundamentales para resolver las disputas entre naciones\», afirmó. El secretario general del PCT también criticó lo que describió como \»prácticas imperialistas\» por parte de algunas potencias mundiales, que, según él, utilizan pretextos como la \»protección de los derechos humanos\» o la \»lucha contra el terrorismo\» para justificar sus intervenciones militares. \»Estas acciones no son más que una fachada para imponer intereses económicos y políticos sobre países más débiles\», denunció Salazar. La postura del Partido Comunista del Trabajo, alineada con principios antiimperialistas y de no intervención, refleja su compromiso con un discurso político que promueve la paz, la justicia global y el respeto a la soberanía de los pueblos. Salazar subrayó que su organización continuará luchando contra cualquier forma de intervencionismo y militarización, y abogará por un mundo donde las naciones resuelvan sus diferencias a través del diálogo y la cooperación internacional. Las reflexiones de Salazar no solo invitan a un análisis más profundo sobre el papel de las fuerzas militares en el escenario internacional, sino que también plantea preguntas urgentes sobre las implicaciones éticas y humanitarias de las intervenciones armadas. En un momento en que el mundo enfrenta múltiples crisis, desde conflictos bélicos hasta desplazamientos masivos de población, su mensaje resuena como un llamado a la cordura y a la búsqueda de alternativas pacíficas. En conclusión, las palabras de Manuel Salazar representan un recordatorio contundente de que la paz no se construye con armas, sino con diálogo, respeto mutuo y cooperación entre las naciones. Su postura, aunque polémica para algunos, es un reflejo de una visión política que prioriza la dignidad humana y la justicia sobre los intereses geopolíticos y económicos.
La pax de la dupla Trump/Putin

Los mencionados personajes tienen en común una personalidad autoritaria, el desprecio a todo lo que signifique derecho personal o colectivo, creerse predestinados, algo que alimentan fanáticos de teorías supremacistas de signos nacionalista, racial o religiosos. Ágora Por César Pérez Las viejas relaciones entre la dupla Trump/Putin, basadas en afinidades ideológica/políticas y personales, no solo entre ellos, sino entre el núcleo duro que sostiene a cada uno, explican en gran medida las sorprendentes coincidencias de los EEUU de Trump y la Rusia de Putin en determinados temas internacionales. Las últimas reuniones en la ONU, que han tenido la guerra en Ucrania como punto central, y el contenido y forma de las iniciativas del presidente norteamericano para imponer una pax a ese país, claramente favorables a Rusia, sumen el mundo en lo más profundo de la crisis en que discurrido en los últimos años. Esas coincidencias podrían redefinir las relaciones entre Rusia y China y de otros países con esta última. Como ya está sucediendo. Los mencionados personajes tienen en común una personalidad autoritaria, el desprecio a todo lo que signifique derecho personal o colectivo, creerse predestinados, algo que alimentan fanáticos de teorías supremacistas de signos nacionalista, racial o religiosos. Por tener en su entorno un grupo que, del robo a la sombra de la política, han hecho su modo y razón de existencia. En el caso del ruso, esas teorías tienen sus raíces en la ilusión de muchos pensadores de la Rusia ancestral/medieval y actual sobre pureza del alma rusa; del ambivalente y viejo sentimiento (que incluye hasta intelectuales y revolucionarios), hacia un Occidente odiado por su supuesta decadencia moral, pero admirado por sus desarrollo económico y cultural. Entre otros autores, esta cuestión la tratan E.H Carr, como Albert Camus. Muchos ultranacionalistas rusos consideran que su país está predestinado a ser el líder del mundo, no solo por sus atributos históricos, morales y territoriales, sino étnicos, como de diversas formas lo expresa el filósofo ruso ultranacionalista Alexandre Dugin. Basado en esa y otras no menos peligrosas teorías, Putin construye su hegemonía política e ideológica. De su parte, Trump ha construido su discurso y su acción política sustentada en el racismo, el supremacismo blanco, el ultranacionalismo, proteccionismo económico, conservadurismo político/ideológico, fundamentalismo de matriz religioso sustentado simplismo de toda suerte, el odio hacia el migrante y el desprecio a toda regla del sistema político norteamericano. Además, en la manipulación de grandes grupos de individuos a través de las grandes redes y medios de comunicación a su servicio. Igualmente, a ambos lo sostiene un círculo de magnates del mundo de la economía que se han valido del Estado para agrandar sus fortunas. En el caso del ruso, él y su grupo han construido su poder económico a través de la apropiación de la riqueza que construyó la clase trabajadora, los profesionales y la intelectualidad de la ex Unión soviética. El norteamericano ha encontrado en tres de los más grandes ricos del mundo una de sus principales palancas que lo han catapultado al poder y uno de ellos, Musk, ha llegado tan lejos que, teniendo su propia empresa espacial, ha puesto en “pausa” la del Estado: la NASA y colocado en los puestos de mayor importancia en la administración pública a sus seguidores. Para eso, ha hecho la mayor cantidad de despidos en esa área en la historia de EEUU. Habrá que esperar las consecuencias de semejante despropósito. En otra cuestión en que pueden establecerse coincidencias entre ambos es la cantidad de grupos y personajes de la ultraderecha mundial que los apoyan y que ellos apoyan. En ese sentido, es necesario hacer algunos alcances sobre la alianza entre China y Rusia que desde hace varios años se ha venido tejiendo y ampliando, sobre todo en estos últimos tres, los de la guerra en Ucrania. Si Trump ha declarado la guerra económica a China mediante la extorsión, con cierto éxito momentáneo, contra aquellos países que tienen relaciones económica y política con esa nación, ¿cómo incidiría en la alianza Rusia-China de los últimos años? Hasta ahora no hay claridad para saber hasta dónde. Pero sí podría decirse que esos dos países tienen pesados contenciosos labrado en la historia que hacen dudar de la durabilidad de la coyuntural alianza entre ellos. Recordemos que Rusia ha agredido a China varias veces en el pasado, apoderándose de parte de su territorio con la consiguiente matanza en su población. A parte de claras diferencias de orden cultural, a veces sale a relucir cuestiones de carácter étnico. En ese sentido no sería descaminado decir que la alianza entre ambos países, a la larga, podría tener serios problemas para consolidarse. La ancestral sabiduría china induciría a Pekín a esperar y ver cómo evoluciona la alianza que su coyuntural aliado ha establecido con su adversario, la cual podría no tener mucho tiempo para consolidarse. El 2028, elecciones en EEUU, tendría la última palabra. Finalmente, Trump se autoasigna el “deber” de imponer su pax a Ucrania. Recordando a Camus, a veces en nombre del deber se suprime todo derecho. Para Trump y quienes en esa arbitrariedad lo apoyan, Ucrania y su población solo tienen un deber: asumir las condiciones dictadas por aquel. No tienen ningún derecho. Si Europa y el mundo asumen esa lógica, terminarían también acatando el auto impuesto deber trumpista de producir la limpieza étnica en Gaza… y donde él quiera.
¿Un nuevo orden mundial?

Ágora Por César Pérez Con el ascenso al poder del grupo políticamente encabezado por Donald Trump, hace apenas un mes, el mundo parece haberse encaminado hacia un nuevo orden mundial en el que sería hegemónico ese grupo a través de las nuevas alianzas y reglas que, en términos políticos, económico y militar pretende imponer. Es temprano para saber las características esenciales que tendría ese nuevo orden político, tampoco su calado, pero sí podría afirmarse que el mundo difícilmente sea el mismo después que se asiente esta suerte de terremoto político que ha sumido en un profundo desconcierto y humillación a las élites económicas y políticas europeas sino y de todo el mundo. Algo que jamás había ocurrido a lo largo de la historia. Las élites económicas/militar europeas, protegidas por el escudo de una OTAN capitaneada por los EEUU, jamás se podían imaginar que iban a ser humilladas por su aliado/protector durante casi 80 años, al negarle de manera brutal una silla en la mesa de negociaciones bilaterales entre esa potencia y Rusia. En esa mesa se discute el destino de Ucrania, lo que podría significar el destino de Europa, de ahí que su incertidumbre y desamparo no puede ser mayor. Es posible que varios sectores políticos y económicos europeos fueran conscientes de lo que para ellos y el mundo podía significar el ascenso de la fracción del gran capital que, en términos políticos, se expresa en la figura Trump. Conocían las estrechas relaciones entre aquel y Putin, además del entramado de fuerzas antieuropeas favorables a sus posiciones y designios. Pero la mezquindad, pusilanimidad y división entre esos sectores les impedían una reacción firme contra a los referidos personajes. No lograron reaccionar adecuadamente ante la inminencia de la catástrofe que le venía encima. No tenían ni tienen respuesta, nadie la tiene, a esta nueva convulsión del sistema capitalista, a esta nueva crisis cíclica en que discurre este sistema. De esas crisis el capitalismo ha podido sobrevivir, recomponiéndose y recuperando su vitalidad, pero quizás a eso ha contribuido la entonces existencia de un tejido social sostenido por utopías forjadoras de esperanzas. La presente crisis tiene como trasfondo el resurgimiento de las fuerzas anti sistémicas del nazi/fascismo, en cierta media el mismo de la crisis de los 20 y algo más de la mitad de los 30 que, según Hobsbawm significó el hundimiento del “sistema mundial liberal y de la sociedad burguesa”. Pero, en esos mismos años las fuerzas del movimiento de trabajadores y los partidos vinculados a este, de la intelectualidad progresista y de consolidación de la ex URSS estaban en un momento de pleno y sostenido auge. Hoy esas fuerzas Estamos ante el hundimiento del sistema formal de reglas económicas y de cierta convivencia entre los estados, provocada por una fracción del gran capital que, en un acto de piratería y arbitrariedad propio de los tiempos en que las grandes potencias se apoderaban del petróleo y otros minerales cuando estos eran la principales fuentes para producir riqueza, para terminar la guerra le exige a Ucrania la firma de un contrato de un irrisorio medio millón de dólares, según reporta el periódico Elpais, para que empresas ucranianas y norteamericanas asuman la explotación de las tierras raras de ese país. Con esa exigencia, EEUU no solo obtiene la riqueza de esos recursos, sino que salva a Rusia de su insostenible sangría económica para mantener su guerra. Eso significa un cambio de carácter histórico en el sistema de alianzas entre las grandes potencias capitalistas. Una lección que muchos deberían aprender. Y es que son viejas y conocidas las alianzas que han forjado estos personajes juntamente con los grupos extremistas belgas, italianos (que están en poder), griegos, españoles, la Le Pen que de Francia tiene el mayor partido; los neonazis alemanes donde todavía se siente el ruido provocado por Elon Musk que plena campaña electoral de ese país les manifiesta su apoyo. Esas y otras colectividades constituyen la internacional ultraderechista, cuyos puntos de referencia son Trump y Putin. La alianza entre ellos y la debilidad de Europa posibilitan la reunión para terminar la guerra en el corazón de Europa, al margen de esta y de Ucrania, la otra parte y de una China momentáneamente descolocada…y nerviosa. Los daños de esa alianza son ostensibles, pero difícilmente esta podrá construir un nuevo orden capitalista mundial de largo aliento, capitaneada por un gobernante que desconoce la división de poderes del Estado, y por un empresario que reclama y arbitrariamente tenga acceso y control para el beneficio de sus empresas de las informaciones de todas las instancias de ese país, es de incierta consolidación. Encontrará de frente a importantes sectores políticos con posiciones progresistas dentro y fuera de ese país y aunque debilitadla, Europa sigue siendo una potencia económica y en términos de servicios públicos básicos superior a EEUU. De igual modo, por sus niveles de desigualdad e iniquidad social, el sistema que en última instancia provocó esta crisis era insostenible. Esta, en este momento, es la única certeza.