Rusia desafía el cerco y se ofrece como socio estratégico para Cuba
Pese a las “condiciones turbulentas”, las empresas rusas dicen estar “dispuestas a invertir” en Cuba. En medio del repliegue de compañías extranjeras por las sanciones de Washington, Moscú promete ampliar su presencia en sectores estratégicos de la Isla, desde la energía hasta el transporte, la minería y la farmacéutica. Por Alejandro F. Guzmán Mientras Cuba encadena una de las peores semanas para sus relaciones comerciales internacionales en décadas, Rusia ha aprovechado el Foro Económico Internacional de San Petersburgo (Spief 2026) para reafirmar que seguirá apostando por La Habana. En un contexto de retirada de inversionistas occidentales y creciente asfixia financiera, el mensaje del Kremlin no es un simple gesto diplomático: es una declaración de intereses. Durante el diálogo empresarial “Rusia-Cuba: cooperación en condiciones turbulentas. Inversión, turismo, tecnologías”, celebrado el pasado 4 de junio en el marco del Spief 2026, el viceprimer ministro ruso Dmitri Chernishenko declaró: “A pesar de la presión externa, las empresas rusas siguen ampliando su presencia en Cuba y están dispuestas a invertir en proyectos a largo plazo”. El funcionario aseguró que alrededor de 90 empresas rusas están interesadas en exportar a Cuba productos cárnicos, lácteos y pesqueros, además de participar en proyectos vinculados al procesamiento de trigo y la producción agroalimentaria. También ofreció cooperación en tecnologías de la información, ciberseguridad, telemedicina y automatización empresarial. Estas declaraciones llegan en un momento crítico para la economía cubana, tras la escalada de sanciones impuestas por Washington a empresas extranjeras con vínculos con el Gobierno cubano. En los últimos días, casi la totalidad de las hoteleras vinculadas a Gaesa han cancelado operaciones en la Isla. Las sanciones han alcanzado a compañías foráneas presentes en otros sectores estratégicos como la minería, entre ellas la canadiense Sherritt International y la australiana Antilles Gold. Sin embargo, el viceprimer ministro cubano y ministro de Comercio Exterior e Inversión Extranjera, Óscar Pérez-Oliva Fraga, presentó este escenario como una oportunidad para Moscú. “Muchos competidores internacionales no quieren hacerlo, lo que abre una ventana para Rusia”, aseguró en San Petersburgo. El sobrino nieto de Raúl y Fidel Castro sostuvo además que Cuba es el país de América Latina y el Caribe “donde las empresas rusas pueden desarrollar de manera plena y con total confianza sus actividades”. En el área de las refinerías, el funcionario cubano destacó que La Habana ofrece ventajas específicas a los inversionistas rusos, incluyendo la autorización para vender combustible de forma directa y beneficios tributarios vinculados a esa actividad. Además de los proyectos energéticos, durante el foro se discutieron oportunidades en turismo, transporte, minería, infraestructuras, industria agroalimentaria y nuevas formas de cooperación farmacéutica. Chernishenko anunció incluso la firma de un memorando para el desarrollo conjunto de vacunas contra enfermedades oncológicas. Al margen del foro, la directora del Comité Ruso de Cooperación con Latinoamérica y vicepresidenta del Consejo Empresarial Rusia-Cuba, Tatiana Mashkova, defendió que Rusia debería aprovechar plenamente las oportunidades disponibles en el ámbito sanitario. “Verdaderamente este es un campo desaprovechado todavía, y esto es muy malo por nuestra parte. Es una vergüenza que todavía no aprovechemos plenamente las experiencias de Cuba y las tecnologías cubanas”, declaró a la agencia Sputnik. Según la directora, Cuba dispone de tecnologías y medicamentos innovadores, pero carece de los recursos necesarios para producirlos a gran escala, por lo que abogó por trasladar parte de esa producción a Rusia mediante proyectos conjuntos de fabricación farmacéutica. “Hay que actuar rápido y de una forma muy eficaz. Hay que asentar la producción de los fármacos cubanos aquí. Eso será una tarea importante no solo para Rusia y Cuba, sino para toda la humanidad”, aseguró. Moscú parece dispuesto a ocupar espacios que otros actores están abandonando. La profundización de los vínculos quedó reflejada ya en abril, cuando la comisión intergubernamental ruso-cubana anunció proyectos de inversión superiores a los 1.000 millones de dólares y autorizó a empresas rusas a participar en la gestión de instalaciones industriales en la Isla. Las cifras reales de inversión siguen muy por debajo de esos compromisos y no alcanzan a paliar la severa crisis que atraviesa la Isla. Pero en medio del creciente aislamiento de Cuba, Rusia continúa considerando La Habana como un aliado estratégico en su proyección internacional, una relación que remite inevitablemente a los años de mayor cercanía entre ambos países durante la Guerra Fría.
Rusia y Cuba ofrecen diálogo a EEUU y critican el bloqueo
En un encuentro celebrado en Moscú, los cancilleres Serguéi Lavrov y Bruno Rodríguez instaron a Estados Unidos a desistir de sus planes de bloqueo naval contra la isla y a entablar una relación de respeto mutuo, en medio de un escenario geopolítico marcado por las tensiones y las acusaciones de injerencia Por Virtudes Álvarez Sampedro En el escenario helado de la diplomacia moscovita, donde los ecos de la Guerra Fría aún resuenan con matices contemporáneos, los cancilleres de Rusia y Cuba tendieron ayer un puente de diálogo hacia Washington, al tiempo que rechazaron con firmeza los planes de bloqueo naval anunciados por la administración estadounidense contra la Isla de la Libertad. La reunión, celebrada en la sede del Ministerio de Exteriores ruso, sirvió para que ambas naciones hermanadas por la historia y la geopolítica alzaran la voz contra lo que consideran una política exterior norteamericana basada en la coerción y la unilateralidad. El ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, cuya visita a la capital rusa transcurrió sin previo aviso, compareció ante los micrófonos con la mesura del estadista y la convicción del defensor de soberanías. \»Estamos prestos a un diálogo respetuoso en igualdad de condiciones con cualquier país\», declaró Rodríguez al inicio de su encuentro con su homólogo ruso, Serguéi Lavrov. Fue una ofrenda verbal hacia el norte, una invitación a la distensión que, sin embargo, no ocultó la firmeza de una isla que, pese a las presiones, se mantiene \»inalterable\» en su rumbo. El canciller cubano aprovechó la tribuna moscovita para denunciar la política de la Casa Blanca que, al declarar a la isla como una amenaza para la seguridad estadounidense, no solo hiere la soberanía de su pueblo, sino que \»amenaza el multilateralismo y las Naciones Unidas\». En un discurso que trenzó la defensa de su patria con la crítica al orden global unipolar, Rodríguez advirtió sobre los peligros de una política exterior que, a su juicio, socava los cimientos de la convivencia internacional. Frente a la brusquedad de los vientos del norte, el canciller cubano encontró en su interlocutor ruso la calidez de unas relaciones que describió como \»históricas, fraternas, especiales y estratégicas\». Con la mirada puesta en un futuro que desafía coyunturas, Rodríguez se mostró convencido de que la cooperación bilateral continuará \»por encima de cualquier circunstancia\», augurando que los objetivos comunes serán alcanzados. Serguéi Lavrov, veterano de mil batallas dialécticas en el tablero mundial, recogió el guante y elevó la apuesta. Con la solemnidad que le caracteriza, el jefe de la diplomacia rusa aseguró que Moscú, en compañía de la mayoría de los miembros de la comunidad internacional, hace un llamamiento a Estados Unidos para que \»muestre sentido común\» y \»se abstenga de los planes de bloqueo naval de la Isla de la Libertad\». Lavrov fue incisivo al referirse al decreto especial de Washington que declara a Cuba una amenaza, una decisión que calificó de \»absolutamente inaceptable\». Pero fue más allá, lamentando que dicho decreto agravara esa supuesta amenaza señalando la cooperación de La Habana con Moscú, a la que se califica como \»un Estado hostil y malicioso\». Una triangulación geopolítica que, a ojos del Kremlin, busca justificar el cerco con falacias. Mientras los cancilleres hablaban, en el horizonte de la cooperación bilateral se dibujaban realidades más prosaicas pero igualmente vitales. Moscú ha confirmado que se encuentra en conversaciones con las autoridades cubanas para el suministro de petróleo, un flujo que no se materializa desde el envío de 100.000 toneladas de crudo en febrero de 2025. La urgencia del gesto se palpa en el aire: las aerolíneas rusas han tenido que suspender sus vuelos a La Habana y repatriar a varios miles de turistas ante la escasez de combustible en la isla caribeña, una imagen que subraya la crudeza del bloqueo y la necesidad de alternativas. Se prevé que, en la antesala de esta agenda de alta tensión diplomática, Bruno Rodríguez sea recibido en el Kremlin por el presidente ruso, Vladímir Putin, en un gesto que sellará la sintonía entre dos naciones empeñadas en desafiar, desde el diálogo y la resistencia, los designios de la potencia hegemónica.
Moscú Exige a Washington la Liberación Inmediata de Maduro y su Esposa
Rusia insta a EE.UU. a \»reconsiderar\» la captura del mandatario venezolano, calificándola de violación inaceptable de la soberanía, y aboga por una salida dialogada a la crisis tras una llamada entre Lavrov y la vicepresidenta Rodríguez. Por Ángel F. Guzmán MOSCÚ, sábado.— En la primera reacción de una potencia global con peso en el Consejo de Seguridad de la ONU, Rusia ha exigido formalmente a Estados Unidos la liberación inmediata del presidente venezolano, Nicolás Maduro, y de su esposa, Cilia Flores, tras confirmarse su captura por fuerzas estadounidenses. El Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, en un comunicado de firme tono diplomático, instó a Washington a “reconsiderar esa postura” y a poner en libertad “a un presidente que fue legítimamente elegido”, defendiendo con ello el principio de soberanía nacional y no intervención. La declaración oficial, emitida este sábado, constituye el posicionamiento más claro y contundente hasta el momento de una potencia rival de Estados Unidos frente a la operación militar que culminó con el bombardeo de objetivos en Caracas y la posterior aprehensión de los mandatarios. “Instamos encarecidamente a las autoridades estadounidenses a liberar al presidente venezolano, Nicolás Maduro, y a su esposa”, rezaba el texto, que además abogó por “la creación de unas condiciones que permitan resolver el conflicto existente a través del diálogo”. Una crisis que escala hacia una confrontación global El pronunciamiento de Moscú se produce tras una conversación telefónica entre el canciller ruso, Serguéi Lavrov, y la vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, quien horas antes había asumido la conducción del gobierno ante la ausencia forzada de Maduro y exigido una “prueba de vida” a la administración Trump. Este contacto de alto nivel desmiente las especulaciones de algunos medios occidentales que sugerían un posible viaje de Rodríguez a Rusia, y en su lugar subraya el firme apoyo político de Moscú a Caracas en medio de la convulsión. Previamente, la portavocía de Exteriores rusa ya había exigido aclaraciones sobre el paradero del presidente venezolano, advirtiendo que su captura sería una “violación inaceptable” de la soberanía de un Estado independiente. La nueva declaración oficial convierte esa advertencia en una exigencia concreta y pública, colocando a Rusia a la cabeza de la oposición internacional a la acción unilateral de Estados Unidos. El tablero geopolítico se redefine La firme postura de Rusia no es un gesto aislado. Representa la entrada formal en la crisis de un actor con veto en el Consejo de Seguridad de la ONU y con profundos intereses estratégicos, económicos y militares en Venezuela, país al que ha brindado apoyo financiero, diplomático y de defensa durante años. Al calificar a Maduro como un presidente “legítimamente elegido”, Moscú rechaza de plano la narrativa estadounidense que durante años lo ha deslegitimado, y se alinea explícitamente con el gobierno constitucional venezolano. Este movimiento configura un escenario de alta tensión entre dos miembros permanentes del Consejo de Seguridad, justo cuando el presidente de Colombia, Gustavo Petro, y otros líderes regionales han exigido una sesión de emergencia del organismo. La demanda rusa de liberación y diálogo contrasta diametralmente con la justificación estadounidense de un “juicio penal” en suelo norteamericano, anticipando un choque diplomático de proporciones en el corazón de la gobernanza global. La crisis venezolana ha trascendido, en cuestión de horas, el ámbito regional para convertirse en un punto de fricción entre grandes potencias. El llamado de Moscú es un primer acto en lo que promete ser una prolongada batalla en los pasillos de la ONU, donde la legalidad internacional y el futuro de la soberanía en el siglo XXI serán puestos a prueba.
El presidente español Pide Exclusión de Israel y Rusia de Competiciones Deportivas: \»Hasta que Cese la Barbarie\»

El presidente del Gobierno español cuestiona la ética de la participación israelí en eventos internacionales tras las protestas que suspendieron la final de La Vuelta 2025, mientras anuncia medidas sociales para el curso político. Por Servicios umbral.local/ MADRID, 15 de septiembre de 2025.— En un discurso cargado de simbolismo político y deportivo, el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, exigió este lunes la exclusión de Israel y Rusia de todas las competiciones deportivas internacionales \»hasta que no cese la barbarie\». La declaración, realizada durante la reunión interparlamentaria del PSOE en el Congreso, llega un día después de que protestas propalestinas forzaran la suspensión de la etapa final de La Vuelta Ciclista a España en Madrid, donde se registraron altercados con dos detenidos y una veintena de policías heridos. La Vuelta Interrumpida: Deporte y Geopolítica en Collisión El presidente vinculó directamente la suspensión de la carrera ciclista con la necesidad de abordar lo que calificó como \»doble rasero\» en el deporte internacional. \»¿Por qué se expulsó a Rusia tras la invasión de Ucrania y no se expulsa a Israel tras la invasión de Gaza?\», cuestionó Sánchez, argumentando que la posición española es \»clara y compartida por una amplia mayoría de ciudadanos\». Sus palabras reflejan el malestar por la participación del equipo Israel-Premier Tech en La Vuelta, cuyo recorrido fue cancelado a 56 km de meta debido a las manifestaciones. Sánchez elogió la movilización ciudadana \»pacífica\» contra la ofensiva israelí en Gaza, destacando su \»inmenso respeto y admiración por una sociedad civil que se moviliza contra la injusticia\». Sin embargo, rechazó categóricamente la violencia, en referencia a los incidentes durante las protestas del domingo, donde banderas palestinas y consignas como \»Netanyahu asesino\» inundaron el centro de Madrid. Doble Moral Deportiva: Rusia vs. Israel El mandatario socialista insistió en que las organizaciones deportivas deben preguntarse \»si es ético que Israel siga participando en competiciones internacionales\» mientras continúe el conflicto en Gaza. España llevará esta postura al Comité Olímpico Internacional (COI), buscando alinear a la comunidad deportiva global con sanciones similares a las impuestas a Rusia en 2022. Esta posición ya había sido adelantada por la ministra portavoz, Pilar Alegría, la semana pasada. Réplicas Políticas y Agenda Social El discurso de Sánchez también incluyó duras críticas al PP y a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, a quien acusó de desviar fondos públicos hacia \»regalos fiscales para grandes fortunas\» en lugar de destinarlos a servicios esenciales como sanidad o educación. Además, esbozó los ejes de su agenda social para el curso político, centrada en la vivienda: · Ayuda de 30.000 euros para jóvenes en programas de alquiler con opción a compra. · Triplicación del presupuesto transferido a autonomías para vivienda protegida, condicionado a que estas blinden su carácter público. · Revisión al alza de las previsiones de crecimiento económico para 2025, que se anunciará este martes en el Consejo de Ministros. El Deporte como Arena de Protesta Global El incidente de La Vuelta subraya cómo los eventos deportivos se han convertido en escenarios de disputas geopolíticas. El movimiento BDS (Boicot, Desinversión y Sanciones), impulsor de las protestas, logró visibilizar internacionalmente la crisis de Gaza, replicando estrategias usadas contra el apartheid sudafricano en el siglo XX. Mientras, el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, tachó las protestas de \»violencia política\» y culpó a Sánchez de alentarlas. Un Podium Sin Vencedores La Vuelta 2025 será recordada no por sus hazañas deportivas, sino por evidenciar las fracturas entre deporte y política. Sánchez cerró su intervención con una cita del ex primer ministro francés Dominique de Villepin: \»España es hoy quien salva el honor de Europa\». Una frase que resuena en un día donde el ciclismo perdió ante la geopolítica, y donde el Gobierno español plantó una bandera en la defensa de los derechos humanos, incluso sobre el asfalto.
Zelenski en Washington: ¿Diálogo o Monólogo en la Sombra de Putin?

El presidente ucraniano busca en su reunión con Trump recuperar protagonismo tras el encuentro Alaska-Moscú, mientras Europa observa con cautela un juego diplomático donde Kiev teme quedar al margen. Por Servicios umbral.local/ La Casa Blanca prepara este lunes un encuentro cargado de simbolismo: Volodímir Zelenski llega a Washington tras el cara a cara entre Donald Trump y Vladímir Putin en Alaska, una cumbre que dejó a Ucrania como espectadora de su propio destino. \»Es crucial que la fuerza de EE.UU. influya en la situación\», declaró el mandatario ucraniano, cuya visita —la primera desde el tenso altercado de febrero en el Despacho Oval— busca reivindicar a Kiev como actor central en cualquier negociación de paz. Entre Teléfonos y Sombras La llamada previa entre ambos líderes, descrita por Zelenski como \»sustancial\», duró más de una hora e incluyó después a aliados europeos. Un gesto calculado: Ucrania insiste en que cualquier acuerdo requiere un formato tripartito (Washington-Moscú-Kiev) y garantías de seguridad con respaldo continental. \»Trabajamos por la paz, pero no seremos convidados de piedra, pareció advertir. La Batalla por el Relato Mientras Trump calificó su reunión con Putin de \»productiva\», Zelenski llega a EE.UU. con una misión clara: evitar que su país se convierta en moneda de cambio. Sus palabras —\»Europa debe estar en todas las fases\»— revelan desconfianza hacia diálogos bilaterales donde Rusia y EE.UU. deciden sin consultar a Kiev. La sombra del \»acuerdo a espaldas\» planea sobre esta cita. Washington: ¿Escenario o Salvavidas? El presidente ucraniano confía en que Trump, pese a su pragmatismo con Moscú, mantenga el apoyo militar y político a Kiev. Pero la invitación a reunirse en Moscú lanzada por Putin —y aún sin respuesta clara— añade presión. Esta visita podría ser el último intento de Zelenski por asegurar que, en el tablero geopolítico, Ucrania no sea un peón sacrificable. Mientras los reflectores se encienden en Washington, Europa aguarda. El lunes no solo se hablará de paz; se jugará la credibilidad de un sistema internacional que prometió no repetir los errores de Yalta.
El Teatro del Poder: Trump y Putin Juegan al Ajedrez Sin Mover Piezas

Tras años de tensiones, el encuentro en Alaska entre ambos líderes terminó en gestos diplomáticos, promesas vagas y una invitación a Moscú. ¿Diálogo estratégico o puesta en escena para ocultar la falta de avances? Por Julio Guzmán Acosta El frío de Anchorage fue testigo mudo del primer cara a cara en cinco años entre Donald Trump y Vladimir Putin, un reencuentro cargado de expectativas y saldado con más retórica que soluciones. \»Extremadamente productiva\», declaró Trump; \»constructiva\», matizó Putin. Pero la guerra en Ucrania —el \»tema más importante\», según el estadounidense— sigue sin acuerdo. Solo quedó flotando en el aire una invitación: Moscú como próxima sede. El Arte de No Decir Nada Los discursos, pulidos y ambiguos, evitaron cualquier compromiso concreto. Putin, maestro del doble lenguaje, elogió la \»utilidad\» del diálogo mientras recordaba al mundo que Rusia no cede territorios. Trump, por su parte, optó por el optimismo vacío: \»Estoy seguro de que lo resolveremos\». Pero ni siquiera el formato del próximo encuentro está claro. ¿Acaso importa? Para ambos, el simbolismo de la foto parece valer más que los resultados. Ucrania: La Víctima Ausente Mientras los presidentes intercambiaban sonrisas y generalidades, Kiev sigue bajo fuego. Ni sanciones levantadas ni planes de paz anunciados. Solo la vieja fórmula de posponer lo urgente. \»Hablaremos pronto\», repitieron, como si el tiempo no corriera para los civiles atrapados en el conflicto. Moscú Llama: ¿Otra Ronda del Mismo Juego? La sugerencia de Putin —un nuevo encuentro en la capital rusa— suena más a provocación que a propuesta. ¿Aceptará Trump pisar territorio enemigo sin garantías? O, quizá, lo relevante no sea el dónde ni el cuándo, sino mantener la ilusión de que algo podría cambiar. Al final, la cumbre de Alaska no pasará a la historia por lo que logró, sino por lo que confirmó: en la geopolítica, a veces el teatro es el único acuerdo posible.
Trump da ultimátum a Rusia: 50 días para terminar la guerra

El presidente estadounidense amenaza con sanciones devastadoras y anuncia envío masivo de armas a Ucrania a través de la OTAN, en un giro estratégico frente a Putin. Por Thiago N. Guzmán Washington tiende un puente de acero sobre el Dniéper. En un movimiento que marca un punto de inflexión en el conflicto ucraniano, el presidente Donald Trump ha dado a Rusia un plazo perentorio: cincuenta días para cesar su ofensiva o enfrentar sanciones económicas sin precedentes. El anuncio, hecho desde la Casa Blanca, llega acompañado de un paquete de armamento avanzado para Kiev que alterará el equilibrio militar en el frente. \»Estamos muy, muy descontentos\», declaró Trump tras su reunión con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte. La advertencia es clara: si Moscú no detiene la guerra antes del 15 de septiembre, se aplicarán aranceles del 100% a las exportaciones rusas y a sus socios comerciales, un golpe estratégico a la ya debilitada economía del Kremlin. El plan incluye el envío inmediato de sistemas Patriot y municiones a través de un mecanismo inédito: la Alianza comprará el armamento a Estados Unidos para distribuirlo en el campo de batalla. \»Nosotros fabricaremos, ellos pagarán\», sentenció el mandatario. El ultimátum revela la frustración de un Trump que admitió haber sido \»engañado\» por Vladimir Putin, a quien describió como \»un tipo duro\» durante una conferencia de prensa cargada de tensión. Fuentes cercanas a la administración sugieren que la primera dama, Melania Trump, habría influido en este cambio de postura. \»Llego a casa entusiasmado por mis conversaciones con Putin, y ella me recuerda la cruda realidad: las bombas siguen cayendo sobre civiles\», confesó el presidente. Mientras el enviado especial Keith Kellogg se reunía en Kiev con Volodímir Zelenski —quien calificó el acuerdo de armamento como \»un paso crucial\»—, las tropas rusas intensificaban sus ataques en el este. Este lunes, Moscú anunció la toma de dos poblados y sus drones siguen batiendo récords de incursiones. La UE, aunque celebra el giro estadounidense, considera excesivo el plazo: \»Cincuenta días son cincuenta vidas perdidas cada día\», advirtió la jefa de diplomacia europea, Kaja Kallas. En las trincheras ucranianas, soldados como \»Grizzly\» —un combatiente de 29 años desplegado en Donetsk— reciben la noticia con alivio tardío: \»Más vale tarde que nunca. Estos sistemas protegerán a nuestras familias\». Mientras tanto, Zelenski prepara una remodelación gubernamental que incluiría a la ministra de Economía, Yulia Sviridenko, como nueva primera ministra. El reloj geopolítico ya está en marcha. Trump, que prometió acabar esta guerra \»en 24 horas\» durante su campaña, ha elegido el lenguaje de la fuerza donde antes usaba el de la negociación. El mundo espera ahora la respuesta del Kremlin: si Putin aceptará retirarse o si, por el contrario, prefiere jugar su última carta en una partida que amenaza con ahogar a Rusia en su propio juego.
Guerra de Ucrania: Lo no previsto por occidente del aislamiento a Rusia

Nicolás Maduro y Vladimir Putin — Sofya Sandurskaya / Zuma Press / ContactoPhoto Por Julio Guzmán Acosta La invasión rusa a Ucrania en febrero de 2022 desató una respuesta casi unánime por parte de Europa y Estados Unidos: aislar a Moscú en múltiples frentes —diplomático, económico, energético, informativo, cultural y deportivo— con la esperanza de forzar al Kremlin a retroceder y hacer concesiones. Liderada por el entonces presidente Joe Biden, esta estrategia de desgaste buscaba debilitar a Rusia y limitar su influencia global. Sin embargo, este aislamiento ha mostrado una cara oculta, una consecuencia no prevista que abre una ventana de oportunidades para actores internacionales marginados, como Corea del Norte y Venezuela, y que pone en evidencia las limitaciones de la política occidental. El aislamiento: una estrategia arriesgada y sus consecuencias no deseadas Aislar a un Estado pequeño o débil puede ser eficaz, pero aislar a una potencia nuclear y miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU como Rusia es una decisión con consecuencias estructurales. La apuesta occidental, basada en la hegemonía y el liderazgo global, subestimó la naturaleza multipolar y fragmentada del mundo actual, donde la expulsión de un actor importante del “club de los buenos” no significa necesariamente su desaparición ni su aislamiento efectivo. Al condenar a Moscú al ostracismo, Europa y Estados Unidos inadvertidamente facilitaron la consolidación de alianzas entre Estados “paria” o marginados, cuya colaboración se fortalece precisamente por compartir la condición de aislamiento y la necesidad de sobrevivir en un entorno hostil. Corea del Norte: de paria a socio estratégico de Moscú El caso de Corea del Norte ejemplifica este fenómeno. Ya aislado por Occidente debido a su programa nuclear y supuestamente por sus violaciones de derechos humanos, el régimen de Kim Jong-un encontró en Rusia un aliado imprescindible. Moscú, necesitado de municiones y apoyo técnico para prolongar su esfuerzo bélico en Ucrania, y Pyongyang, en busca de respaldo económico, militar y diplomático, sellaron una alianza pragmática y beneficiosa para ambos. Hoy, Corea del Norte ha firmado con Rusia un Tratado de Asociación Estratégica que le proporciona protección militar, insumos para su desarrollo y un respaldo diplomático crucial. De hecho, existen evidencias claras de la participación oficial de tropas norcoreanas en la batalla de Kursk y del suministro de municiones a Rusia, lo que refleja un nivel de cooperación sin precedentes desde la caída de la Unión Soviética. Además, Moscú ha utilizado su poder de veto en el Consejo de Seguridad para bloquear la renovación del mandato del Panel de Expertos que supervisaba las sanciones contra Pyongyang, garantizando así un margen de maniobra diplomático para Corea del Norte. Esta dinámica ilustra cómo el aislamiento occidental puede ser contraproducente, fortaleciendo la posición de actores que, en otro contexto, habrían sido marginales. Venezuela: estrechando lazos con Moscú en tiempos de presión occidental Otro caso paradigmático es el de Venezuela, país que ha sufrido presiones políticas y económicas por parte de Europa y Estados Unidos durante años. Lejos de enfrentar un mayor aislamiento, el gobierno de Nicolás Maduro ha aprovechado la coyuntura para profundizar su alianza con Rusia, que se ha convertido en un valedor internacional clave. En 2024, Caracas y Moscú firmaron un Tratado de Asociación Estratégica de al menos diez años, que abarca cooperación en infraestructura, inversión y energía. El comercio bilateral creció un 64% ese mismo año, consolidando una tendencia iniciada en 2023. La presencia del presidente Maduro en las conmemoraciones del Día de la Victoria en Moscú no fue casual, sino un símbolo de la normalización y consolidación de un bloque político-ideológico que desafía el liderazgo occidental. Gracias a esta alianza, Venezuela tiene menos incentivos para ceder ante las exigencias occidentales, mientras Rusia gana un aliado estratégico en América Latina, un bastión tradicionalmente influenciado por EE. UU. Multipolaridad y el declive del aislamiento efectivo Estos ejemplos evidencian que la estrategia occidental de aislar a Rusia no solo no ha logrado sus objetivos a corto plazo, sino que ha reforzado la cooperación entre Estados marginados, creando nuevas dinámicas geopolíticas y fragilizando la capacidad de Washington y Bruselas para imponer agendas únicas. La fase multipolar que caracteriza el siglo XXI abre espacios para que actores excluidos por Occidente se vinculen entre sí y consoliden redes de poder alternativas. En este escenario, la política del ostracismo puede resultar no solo ineficaz, sino contraproducente, pues fortalece a aquellos que, al tener “nada que perder”, actúan con mayor audacia y buscan expandir su influencia. Mientras Europa y Estados Unidos mantienen su apuesta, actores como Corea del Norte y Venezuela aprovechan la oportunidad para posicionarse en el tablero internacional, desafiando el orden establecido y evidenciando las limitaciones del aislamiento unilateral. Reflexión final El aislamiento de Rusia ha puesto en evidencia una “cara B” de la guerra en Ucrania: la emergencia de alianzas estratégicas entre Estados marginados que amplían sus capacidades y escapan al control occidental. Esta realidad obliga a repensar la estrategia global y aceptar que, en un mundo multipolar, el aislamiento efectivo de potencias con recursos y aliados no solo es complejo, sino que puede generar consecuencias geopolíticas inesperadas y duraderas.
Diferente trato en visita a Lavrov y Rubio en RD

Recibimiento frío del gobierno dominicano al canciller ruso. Contraste con el trato a Marco Rubio. Queda claro que el gobierno de Luis Abinader es servil a los intereses de Estados Unidos. Por Thiago Zorrilla Acosta La llegada del canciller ruso, Serguéi Lavrov, al Aeropuerto Internacional de Las Américas (AILA) marcó el inicio de una visita oficial tan histórica como fría. Por primera vez, un jefe de la diplomacia rusa pisaba suelo dominicano, pero la recepción fue, cuanto menos, distante: ningún alto funcionario o militar acudió a su bienvenida, limitándose la representación a Francisco Cantizano, director de Ceremonial de Estado y Protocolo. La agenda de Lavrov, prevista para conmemorar los 80 años de relaciones diplomáticas entre República Dominicana y Rusia, transcurrió bajo un marcado hermetismo. No se permitió la presencia de periodistas en encuentros clave ni se ofrecieron ruedas de prensa. Aunque inicialmente se esperaba una reunión con el presidente Luis Abinader, la agenda oficial omitió el encuentro, ampliando el misterio en torno al trato dado al canciller ruso. De hecho, el contraste con la visita del secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, en febrero pasado, fue notorio. En aquella ocasión, Rubio fue recibido por el propio canciller dominicano, Roberto Álvarez, y por altos funcionarios en el Palacio Nacional. El estadounidense sostuvo un almuerzo oficial, atendió a los medios y abordó junto a las autoridades dominicanas temas estratégicos como energía, migración y cooperación bilateral. En cambio, Lavrov solo tuvo una reunión de apenas treinta minutos con Abinader, sin declaraciones a la prensa ni tributos oficiales. Su intervención pública se limitó a una ponencia en la sede de la Cancillería, donde destacó a República Dominicana como “socio prometedor” y anunció acuerdos bilaterales para la eliminación de visados y la reanudación de vuelos directos, agradeciendo el apoyo dominicano a resoluciones rusas en la ONU. Roberto Álvarez, por su parte, reiteró el compromiso de República Dominicana con la paz internacional, en un contexto de tensiones globales por la guerra en Ucrania, conflicto que el país caribeño ha condenado en foros multilaterales. La despedida de Lavrov fue tan discreta como su llegada: sin escoltas ni cobertura mediática, en contraste con la salida de Rubio, escoltado por al menos quince vehículos policiales. El gobierno dominicano informó de la partida del canciller ruso solo a través de un comunicado formal, cerrando así una visita que, más allá de la diplomacia protocolar, dejó entrever el distanciamiento de Santo Domingo respecto a Moscú. Mientras la relación con Washington se refuerza con gestos públicos y acuerdos concretos, la diplomacia rusa queda relegada a un vínculo histórico, sin señales de mayor acercamiento en el actual contexto internacional.
Rusia dispuesta a ampliar cooperación con República Dominicana

El canciller ruso calificó a República Dominicana como un “socio prometedor” en la región y destacó el respeto mutuo y el equilibrio en los intereses que caracterizan las relaciones entre ambos países. Por Arturo F. Guzmán Santo Domingo — La histórica visita del canciller ruso Serguéi Lavrov a República Dominicana marcó un hito significativo en las relaciones bilaterales entre ambas naciones, que este año celebran el 80 aniversario de sus vínculos diplomáticos. Durante su estancia, Lavrov expresó la voluntad de Rusia de fortalecer la cooperación en áreas clave como comercio, turismo, educación y seguridad, en un contexto de creciente interés ruso por reforzar su presencia en América Latina y el Caribe. Lavrov, quien llegó el martes por la noche, sostuvo dos encuentros con su homólogo dominicano, Roberto Álvarez, en la sede del Ministerio de Relaciones Exteriores (MIREX). En una rueda de prensa conjunta, ambos cancilleres manifestaron su compromiso por expandir la colaboración en distintos sectores y avanzar en la cooperación multilateral, especialmente en organismos como las Naciones Unidas. Uno de los anuncios más importantes fue la confirmación de que Rusia trabaja activamente en la instalación de su embajada en Santo Domingo. El embajador designado, Alexéi Serédin, ya se encuentra en el país junto a su equipo, coordinando la ubicación y operación de la sede diplomática. Lavrov afirmó que apoyarán todos los esfuerzos para que la embajada funcione plenamente en su propio edificio próximamente. El canciller ruso calificó a República Dominicana como un “socio prometedor” en la región y destacó el respeto mutuo y el equilibrio en los intereses que caracterizan las relaciones entre ambos países. En el ámbito económico, Lavrov subrayó las “grandes oportunidades” para relanzar el comercio bilateral, el turismo y la conectividad aérea. En ese sentido, se proyecta la realización de un foro empresarial que involucre a regiones rusas y cuente con el respaldo de la Cámara de Comercio e Industria de Rusia y la embajada dominicana en Moscú. Ambos gobiernos manifestaron interés en avanzar hacia la eliminación de visados y la reanudación de vuelos directos, lo que facilitaría el flujo turístico y comercial. Por su parte, el canciller Álvarez destacó su compromiso para facilitar la llegada de turistas rusos mediante mecanismos que contribuyan a ese propósito. En materia de cooperación técnica y cultural, Lavrov valoró la participación de ciudadanos dominicanos en programas de formación en Rusia, tanto en educación superior como en áreas especializadas como la lucha antidrogas y la gestión de emergencias. Mencionó la colaboración con el Ministerio del Interior ruso en Nicaragua y el centro regional ruso-cubano para capacitación de bomberos y rescatistas, y expresó el interés de ampliar los vínculos culturales y humanitarios para que más dominicanos puedan acceder a estudios en instituciones rusas. Durante las conversaciones, también se abordó la crisis que afecta a Haití, un tema sensible para República Dominicana. El canciller Álvarez expuso a Lavrov la posición dominicana, que aboga por una acción coordinada y urgente de la misión multinacional de apoyo a la seguridad en Haití, con un rol central de las Naciones Unidas en logística y financiamiento. Sin embargo, Lavrov no se refirió públicamente a este asunto. La visita culminó con un encuentro de 35 minutos entre Lavrov y el presidente Luis Abinader en el Palacio Nacional, donde conversaron sobre la historia y el futuro de las relaciones bilaterales. Posteriormente, el canciller ruso partió hacia el Aeropuerto Internacional de Las Américas, cerrando así una agenda que se inscribe en un momento clave para la política exterior rusa en la región tras su participación en la reunión ministerial del grupo BRICS en Brasil. Esta primera visita oficial de un jefe de la diplomacia rusa a República Dominicana apunta a una etapa de mayor acercamiento y cooperación, en un momento en que Moscú busca diversificar sus alianzas y fortalecer su influencia en América Latina y el Caribe. Arturo F. Guzmán, corresponsal internacional