Abinader lanza su legado al espacio: de los apagones a un cohete, el presidente teje su narrativa para la historia en un discurso de 2 horas y 44 minutos
En su séptima rendición de cuentas, la más extensa de su ciclo, el mandatario combinó la promesa de un puerto espacial con el reconocimiento de las \»fallas inaceptables\» de la electricidad. Interrumpido en 130 ocasiones por los aplausos, Abinader blindó su gestión con un recuento quirúrgico de obras por provincia y un guiño a la emoción popular en la figura de un niño de Villa Altagracia. La oposición, en bloque, le replicó con un diagnóstico de retroceso y desconexión social. Por Redacción umbral.local/ Santo Domingo, R.D. – La solemnidad del 27 de febrero volvió a ser el telón de fondo sobre el cual el presidente Luis Abinader dibujó los contornos de su legado. Frente a la Asamblea Nacional, en un discurso que se extendió por 2 horas y 44 minutos —el más largo de su gestión y el segundo de su segundo mandato—, el jefe de Estado orquestó un mensaje de doble lectura: la consolidación de un \»país de récords\» macroeconómicos y de infraestructura, contrastado con el sincero reconocimiento de las heridas más sensibles de la administración cotidiana. Un conteo de este medio reveló que la alocución fue pausada en al menos 130 ocasiones por los aplausos de los legisladores oficialistas, en una muestra de respaldo que el mandatario utilizó como termómetro político para enfatizar sus logros. Sin embargo, la verdadera batalla se libró en el terreno de las percepciones, donde la oposición y sectores ciudadanos recibieron el mensaje con un escepticismo que promete marcar la agenda de los próximos meses. \»Esto era por si querían obras\»: el poder del detalle geográfico El clímax del discurso llegó cuando Abinader decidió pasar de las generalidades a lo puramente anecdótico pero electoralmente milimétrico: la enumeración de obras por provincia. Consciente de las críticas que señalan una gestión centralizada, el presidente desplegó un arsenal de cifras y proyectos que fue recibido con una ovación de casi 10 minutos, rematando con un desafiante: \»Esto es por si querían obras\» . Desde el \»sur profundo\» de Pedernales —definido como la mayor inversión histórica fuera de Santo Domingo— hasta los 385 proyectos en la provincia Santo Domingo, el mandatario tejió una geografía de la esperanza material. Anunció desde la construcción de 10 nuevos centros penitenciarios y el inicio del primer proyecto de hidrobombeo en Sabaneta, hasta la tan esperada culminación de la presa de Guayubín . En el plano social, defendió los subsidios como un escudo de dignidad, citando los más de 28 mil millones de pesos destinados a Supérate para garantizar \»un plato de comida caliente\» a casi 1.5 millones de familias . La paradoja del desarrollo: un cohete hacia el futuro y un sistema eléctrico en tierra Si hubo un símbolo de la ambición y la contradicción del discurso, fue la yuxtaposición entre el anuncio más futurista y la admisión de la falla más presente. Con una mezcla de orgullo y cautela, Abinader reveló el proyecto para construir un puerto espacial comercial en Oviedo, en alianza con la firma estadounidense Launch On Demand (LOD), con una inversión superior a los US$600 millones. \»Antes de mayo de 2028 —escúchenlo bien, porque yo sé que nos lo van a seguir preguntando— vamos a mandar un satélite o un cohete al espacio desde Pedernales, para que lo crean\», desafió el mandatario . Sin embargo, el realismo de la cotidianidad lo obligó a descender de la órbita para abordar los recientes y masivos apagones que han ennegrecido el país. En un tono inusualmente autocrítico para la liturgia del 27F, Abinader calificó las fallas como \»inaceptables\», asegurando que nos \»preocupan y nos ocupan\» . Admitió que el sistema eléctrico ha sido un reto para todos los gobiernos y prometió inversiones en transmisión para evitar nuevas crisis. Esta dualidad entre el salto al espacio y la fragilidad energética resume la compleja narrativa de un gobierno que aspira a la modernidad mientras lidia con las deudas estructurales. \»Sin educación no hay nación\»: la emotividad como ancla En medio de las cifras y los proyectos faraónicos, el presidente reservó un espacio para la ternura política. Recordó una frase escuchada de un estudiante de 13 años, Hensel Aquino García, durante una visita a Villa Altagracia: \»Sin educación no hay nación\». El gesto de invitar al joven —apodado \»pico de oro\»— y a su madre, una maestra de educación física, al hemiciclo, humanizó la tarima y permitió al mandatario conectar con la épica fundacional de Duarte, Sánchez y Mella, a quienes evocó al inicio de su alocución . \»Duarte soñó una patria justa para todos, no un país para unos pocos\», proclamó, intentando anclar su gestión en la savia de los padres de la patria. El niño, con una soltura que robó cámaras, luego declararía que \»el país ha mejorado dentro de lo que cabe\», una frase que, sin proponérselo, se convirtió en el síntesis de una jornada de contrastes . La réplica de la oposición: el espejo roto de la realidad Apenas cerrado el discurso, las espadas de la oposición se desenfundaron con rapidez quirúrgica. Leonel Fernández, presidente de la Fuerza del Pueblo, fue el primero en romper el fuego, calificando de \»inocultable el retroceso\» en materia de apagones y obras paralizadas. Replicó que la mayor ovación del acto contrastaba con la realidad de comunidades donde las promesas de infraestructura siguen siendo solo eso: promesas. Fernández insistió en que el crecimiento económico citado no se traduce en bienestar, señalando que la deuda pública supera el 58% del PIB y que el poder adquisitivo de los dominicanos sigue erosionado . Por el Partido de la Liberación Dominicana (PLD), su secretario general Jhonny Pujols acusó al Gobierno de presentar \»datos alterados y discursos vacíos\», cuestionando la inflación real de los alimentos, que según sus cálculos superó el 8% en 2025, y el aumento de la importación de alimentos, que ha reducido la autosuficiencia alimentaria al 72% . En una línea similar, Abel Martínez, dirigente del PLD, describió el mensaje presidencial como un \»poema\» cuidadosamente elaborado, pero advirtió: \»La República Dominicana no necesita más versos;
Discurso de Luis Abinader: Palabras que Trazan el Porvenir
Entre el balance sereno y la promesa del mañana: Luis Abinader entrega su Rendición de Cuentas 2026 ante una Asamblea Nacional que escucha, entre líneas de cifras, el pulso de una gestión que aspira a dejar huella Por Julio Guzmán Acosta SANTO DOMINGO — Había en el hemiciclo una atmósfera de solemnidad contenida, esa que precede a los discursos que no solo informan, sino que aspiran a inscribirse en la memoria colectiva. Y cuando Luis Abinader tomó la palabra ante la Asamblea Nacional para cumplir con el mandato constitucional de rendir cuentas, lo hizo con la serenidad de quien sabe que, más allá de los números, lo que se juega en estas horas es la percepción de un rumbo, la confianza en un timonel que, a mitad de travesía, ofrece un mapa trazado con luces y sombras. El discurso, articulado con la precisión de quien conoce el peso de cada afirmación, se sostuvo sobre tres pilares que el mandatario cuidó de presentar no como logros aislados, sino como las coordenadas de un proyecto de país: la estabilidad económica, el fortalecimiento de la seguridad ciudadana y la modernización del transporte público. Tres frentes, tres obsesiones de gobierno, tres promesas que, a juzgar por las cifras presentadas, comienzan a tomar forma tangible. En materia económica, Abinader desplegó un catálogo de indicadores diseñados para infundir confianza. Crecimiento sostenido, control de la inflación, llegada récord de inversión extranjera y un turismo que no cesa de batir sus propias marcas. Los números, dichos con la pausa de quien no necesita levantar la voz para ser escuchado, fueron recibidos con aplausos medidos, esos que en el hemiciclo saben a respeto más que a euforia. Pero el presidente no se detuvo en el diagnóstico complaciente; anunció, además, nuevas medidas para profundizar la formalización laboral y proteger a los sectores más vulnerables, en un guiño explícito a quienes aún esperan que la macroeconomía se traduzca en bienestar cotidiano. La seguridad ciudadana ocupó un lugar central en la alocución. Con la contundencia de quien sabe que este es uno de los frentes donde la ciudadanía exige respuestas, Abinader detalló los avances en la reducción de la criminalidad, la profesionalización de los cuerpos policiales y la incorporación de tecnología para la vigilancia y prevención del delito. No hubo triunfalismo, sino la sobriedad de quien presenta resultados sin ignorar los desafíos que persisten. "Seguiremos trabajando hasta que cada dominicano recupere la tranquilidad de vivir sin miedo", afirmó, en una frase que buscó conjurar el fantasma de la inseguridad que aún pesa en barrios y comunidades. Uno de los acentos más notorios del discurso recayó en la modernización del transporte público, esa asignatura pendiente que durante décadas pareció condenada al olvido. El presidente repasó los avances del Teleférico de Los Alcarrizos, la expansión del metro y los proyectos en ejecución para integrar un sistema de movilidad digno de una capital que aspira a despojarse de su caótico pasado. En sus palabras, el transporte dejó de ser un problema logístico para convertirse en una promesa de equidad: "Movilidad es dignidad", sentenció, en una fórmula que buscó conectar la obra gris con la vida concreta de quienes la habitan. Pero hubo también espacio para la proyección. Abinader delineó los grandes proyectos de infraestructura que marcarán el año venidero: carreteras, hospitales, escuelas y sistemas de saneamiento que, según dijo, transformarán el rostro de provincias enteras. La mirada puesta en el 2026 no fue solo un ejercicio de planeación, sino un mensaje político claro: el gobierno no se duerme en los laureles del presente, sino que mira hacia adelante con la ambición de quien quiere construir legado. La audiencia, compuesta por legisladores de todas las bancadas, funcionarios del más alto nivel y el cuerpo diplomático acreditado en el país, escuchó con atención respetuosa. Los aplausos, repartidos con equilibrio, no ocultaron las fisuras propias de todo acto político, pero tampoco lograron empañar la solemnidad del momento. Porque una rendición de cuentas, más allá de los colores partidarios, es un ejercicio de transparencia que la democracia exige y la ciudadanía observa con ojos críticos. Cuando Abinader cerró su alocución, el hemiciclo se puso en pie. No fue una ovación desbordada, sino el reconocimiento institucional al hombre que, desde la tribuna, rinde examen ante la nación. Afuera, en las calles de Santo Domingo, el país seguía su curso. Pero por un instante, en el interior del Congreso, las palabras del presidente trazaron el mapa de un porvenir posible. Queda, ahora, la tarea de comprobar si las promesas se convertirán en realidades y si el rumbo anunciado conducirá, efectivamente, al puerto prometido.
Rendición de Cuentas de Luis Abinader: \»CUESTE LO QUE CUESTE\»
Entre la fe heredada y el temblor de la voz: los instantes en que Luis Abinader dejó de ser presidente para ser hijo, creyente y hombre de pueblo durante su discurso de Rendición de Cuentas Por Julio Guzmán Acosta SANTO DOMINGO — Hay momentos en que la investidura se desvanece y, bajo el traje y la banda presidencial, emerge el hombre de carne y hueso. Ocurrió este año en la Asamblea Nacional, cuando Luis Abinader, investido de jefe de Estado, se despojó por instantes del lenguaje institucional para hablar desde las vísceras. Lo que pudo ser un discurso más de cifras y promesas se convirtió, en varios pasajes, en una confesión íntima ante el país. El instante más desgarrador llegó cuando la corrupción ocupó la tribuna. Allí, ante un hemiciclo en silencio, el presidente cerró los ojos, alzó las manos como quien jura sobre lo sagrado y, con la voz quebrada por un temblor apenas contenido, pronunció las palabras que retumbaron más allá de los escaños: \»Cueste lo que cueste; me cueste lo que me cueste. Ese es mi compromiso incondicional con mi país, con mi padre y con Dios.\» El silencio que siguió fue de esos que pesan, que obligan a mirar hacia adentro. Luego, los aplausos. Pero antes hubo un vértigo colectivo, la sensación de estar presenciando algo más que un informe de gestión: una promesa sellada con la memoria de un hombre que ya no está. Porque la mención al padre no fue un adorno retórico. José Rafael Abinader Wasaf, histórico dirigente del Partido Revolucionario Dominicano, sembró en el hijo la semilla de una vocación que él mismo no pudo ver florecer. Aspirante a la Presidencia en tiempos de utopías, su proyecto político quedó trunco. Desde la tribuna, el hijo gobernante le devolvió la dignidad de un sueño cumplido por delegación, como si al hablar de ética y servicio público estuviera, también, saldando una deuda de sangre. Pero no todo fue gravedad en la noche. Hubo un instante en que el protocolo se rindió ante la ternura. Al referirse a las obras viales en la Sierra, específicamente en Sabana Iglesia, Abinader rompió el libreto y miró hacia un lugar invisible para la mayoría, pero tangible para él: \»Hoy, la zona de las Sierras, nuestras queridas Sierras… mami, de donde tú eres, mami.\» La frase, dicha con la naturalidad de quien habla en la mesa familiar, provocó sonrisas cómplices y un aplauso espontáneo. La madre, Rosa Sula Corona Caba, se convirtió así en destinataria accidental de un informe al país, y el presidente, por un segundo, fue solo un hijo que menciona a su madre frente al mundo. Luego vendría el guiño risueño a su suegra, doña Margarita, mencionada desde el hemiciclo con esa familiaridad criolla que desarma cualquier solemnidad. Ecos de una Rendición de Cuentas que, por momentos, olía a café conversado en familia. El discurso recuperó su densidad cuando Abinader puso el acento en la niñez y la adolescencia. \»Si hay un compromiso que define el futuro de una nación, es el que asumimos con nuestra niñez y adolescencia\», dijo, antes de destacar la labor del Gabinete de Niñez y Adolescencia, presidido honoríficamente por la primera dama Raquel Arbaje. No fue una mención protocolizar; fue un reconocimiento a quienes, desde el silencio y la constancia, tejen el presente de los que vendrán. Y entre los nombres propios que asomaron en el discurso, hubo uno que resonó con fuerza popular: Hensel Aquino García, \»Pico de Oro\», el niño cuya verba encendió las redes sociales semanas atrás. Abinader no olvidó la promesa. \»Recibirlo en el Palacio Nacional\», dijo, y con esa promesa reafirmó la fe en la palabra empeñada, en la educación como faro y en las oportunidades que no distinguen cuna. \»Un Estado honesto no es una opción. Es una obligación moral\», sentenció más tarde, en un giro que devolvió la brújula hacia lo esencial. Y agregó, como quien busca la mirada del ciudadano de a pie, que la confianza solo se garantiza cuando los recursos públicos llegan \»a donde deben llegar: a la gente\». Así, entre la memoria del padre ausente, la mención espontánea a la madre serrana, el recuerdo del niño prodigio y la fe puesta en Dios como testigo, Luis Abinader entregó una Rendición de Cuentas que no se agotó en las cifras. Porque hubo momentos, esa noche, en que el presidente se desvaneció para dejar paso al hombre que, desde la emoción, le habló al país como se habla a los seres queridos: con la verdad a flor de piel y el corazón en la mano.
Frente Amplio critica discurso de rendición de cuentas de Abinader y asegura que el mismo \»no superó el esquema tradicional de la cultura política dominicana\»

Por César Guzmán Dalmasi El Frente Amplio, organización política liderada por la profesora María Teresa Cabrera, emitió un comunicado en el que cuestionó el discurso de rendición de cuentas del presidente Luis Abinader, señalando que no logró superar el esquema tradicional de los gobiernos anteriores. Según la organización, el mandatario no abordó aspectos fundamentales como el avance del índice de desarrollo humano, la implementación de políticas públicas para redistribuir la riqueza socialmente producida, ni el impacto de estas en la reducción de la desigualdad y la inequidad social en República Dominicana. En un análisis detallado, el Frente Amplio destacó que el presidente Abinader se enfocó en cifras de crecimiento económico, pero omitió explicar cómo se distribuyó ese crecimiento entre la población. \»Juega con los números para exhibir una supuesta reducción de la deuda y ofrece datos sobre el tratamiento de las consecuencias de problemas estructurales, pero no dice qué y cómo hizo para atacar las causas que provocan esos problemas\», afirmó la organización. Uno de los puntos más críticos fue la ausencia de un cambio en la lógica de política salarial. El Frente Amplio señaló que vincular el salario a la productividad habría sido una señal clara de voluntad para redistribuir mejor la riqueza, pero esto no ocurrió. Además, criticó que el mensaje de esperanza del presidente no llegó a comunidades afectadas por proyectos como la construcción de la presa de cola de Barrick, que amenazan con profundizar sus problemas. Ausencia de acciones concretas contra problemas estructurales El Frente Amplio recordó que, bajo el lema de \»cambio\», se esperaba que el gobierno presentara evidencias de acciones concretas para combatir problemas como el clientelismo, la debilidad institucional, la centralización del poder y la concentración de la riqueza. \»Estos son rasgos sobresalientes del sistema político que necesitan ser transformados para superar problemas sustantivos y avanzar en términos democráticos\», subrayó la organización. En cuanto a la violencia de género, el Frente Amplio lamentó que el presidente no informara sobre políticas para enfrentar las causas efectivas de este flagelo. \»Datos de la PGR revelan que en 17 años, 3,200 mujeres han sido asesinadas por sus parejas o ex parejas. Solo en el pasado año, 57 mujeres fueron víctimas de feminicidios\», indicó la organización. Además, citó un estudio de la CNDH y el PNUD que señala que el 95% de las mujeres en el país ha sufrido violencia o acoso en el entorno laboral, y que los abortos clandestinos e inseguros han aumentado un 7.3% en comparación con 2021. \»Estas problemáticas, que afectan directamente a más de la mitad de la población e indirectamente al pueblo en general, están ausentes en el discurso del presidente. La rendición de cuentas se queda en los efectos y evade las causas\», afirmó el Frente Amplio. La organización también destacó la falta de mención a las tres causales para la despenalización del aborto y la educación para la igualdad de género desde la temprana edad, medidas que consideran esenciales para atacar las raíces de estos problemas. Llamado a la organización y movilización popular Ante esta situación, el Frente Amplio hizo un llamado a los trabajadores, trabajadoras y sectores populares a organizarse y movilizarse para exigir que el derecho a una vida plenamente digna se convierta en la prioridad de las acciones del gobierno. \»Queda claro que, sin presión social, las transformaciones necesarias para construir una sociedad más justa y equitativa no serán posibles\», afirmó la organización política. Con este comunicado, el Frente Amplio reafirma su posición crítica frente al gobierno de Abinader y su compromiso con la lucha por una distribución más equitativa de la riqueza, la justicia social y la igualdad de género en República Dominicana.